La oración de liberación

La oración de liberación es una oración dirigida a Dios, normalmente hecha por un grupo de creyentes, para pedir la liberación del maligno a favor del que sufre su influjo, con exclusión de los casos de posesión diabólica (siempre reservados al exorcismo).

En la oración de liberación non es legítimo, por parte de los laicos y también de los sacerdotes que no tengan las debidas licencias, dirigirse directamente al demonio incluso cuando no se trate de posesión diabólica. Es necesario que el grupo de oración esté constituido por hermanos que posean las cualidades humanas (un buen equilibrio psíquico), espirituales (vida de gracia) y que el grupo, en su conjunto, posea dones carismáticos (carisma de misericordia, carisma de intercesión, carisma de discernimiento, carisma de autoridad) y haya recibido una buena formación en esta materia.

La oración de liberación debe ser objeto de un atento discernimiento.

Un primer discernimiento se obtiene, antes de la oración, dedicando a la persona que pide la liberación, un tiempo suficiente para una escucha delicada y paciente. Un segundo discernimiento se logrará durante la oración sobre la persona, antes de comenzar una eventual oración de liberación, confiándose sobre todo a los carismas (si están presentes) de discernimiento y discernimiento de espíritus.

Un discernimiento final es el que nace después de la oración cuando se evaluando lo sucedido entre los miembros del equipo de oración.

Todo equipo adaptará este itinerario de discernimiento al camino realizado, la formación madurada, y sobre todo una consideración humilde a cerca de los frutos derivados de la experiencia vivida juntos.