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1FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ
-Por Gloria Batalla-

La presencia de María en el origen y en el desarrollo histórico de América Latina es obra de los misioneros venidos de España, pero también es fruto de la sensibilidad religiosa de los pueblos nativos que asumieron y recrearon desde su realidad cultural la devoción a María. Esta actitud muestra la obra de la Providencia que se repite siempre en la mediación de María cuando quiere engendrar a Cristo. Una de las devociones más antiguas es la advocación mariana a la Virgen de Itatí, venerada en la ciudad de Itatí, provincia de Corrientes, Argentina.

A la Madre del Evangelio viviente le pedimos que interceda para que esta invitación a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial. Ella es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y «su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia»
Papa Francisco

LA HISTORIA

2La expedición de Juan Díaz de Solís por el Río de la Plata navegando en dirección al norte, buscando grandes yacimientos de oro y plata, subió por el Paraná hasta los saltos de Yacyretá-Apipé (en la actual Provincia de Corrientes). El lugar bello y próspero, con animales y frondosa vegetación, buen clima y una población amigable de nativos, invita a los hombres de Caboto a quedarse en Yaguarí, Al poco tiempo llegaron a la región los franciscanos, donde comenzaron una obra evangelizadora que continuaría por siglos.

Proveniente del sur de Brasil, llegó a Yaguarí la primera imagen de la Virgen. Su rostro es bellísimo, y su pelo negro. Sorprendía por su tamaño, es más alta que lo común (mide 1,26 metros). Esta compuesta por dos maderas distintas: el cuerpo de timbó, una madera del nuevo mundo que los indígenas conocían muy bien, y el rostro de nogal, que sólo existía en Europa. También desde allí trajeron las ropas con las que la vestirían. Esta imagen nos muestra a la Virgen María, con un bellísimo rostro moreno, de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste un manto azul y cubre su cabeza una túnica blanca. Los indígenas sentían cada vez más devoción por la imagen de la Virgen.

En 1615, un grupo de nativos que no estaba de acuerdo con la obra evangelizadora de los franciscanos se llevó la imagen y la escondió. Otro grupo de indígenas devotos de la Virgen recibió la misión de encontrarla en los esteros del Paraná, que nadie conocía mejor que ellos. Grande fue su sorpresa cuando la encontraron sobre una piedra blanca a la orilla del río, iluminada en una luz que no podían explicar, y envuelta en una música que no venía de ninguna parte más que del cielo.

3Los indios llevaron la imagen ante el padre franciscano Fray Luis Gámez, quien decidió llevarla a la capilla de Yaguarí. Sin embargo, la Virgen desapareció una vez más, para desconsuelo de todos los devotos. Y fue encontrada en el mismo lugar, sobre la piedra blanca, que en guaraní se dice itatí. Fray Bolaños se dio cuenta que la voluntad de la imagen era quedarse allí, a pasitos del Paraná, y no en Yaguarí, es por este motivo decidió mudar todo el pueblo de Yaguarí hasta la nueva reducción, fundada el 7 de diciembre de 1615 en los alrededores de la piedra blanca, con el nombre de Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí. En ese lugar se levanta en nuestros días el inmenso templo a la Virgen de Itati, donde peregrinan millones de personas todos los años.

El 16 de julio de 1900, la imagen fue solemnemente coronada por voluntad del Papa León XIII. Fue entronizada con el nombre de Reina del Paraná y Reina del Amor. El 3 de febrero de 1910, el Papa Pío X creó la diócesis de Corrientes, y el 23 de abril de 1918, la Virgen de Itatí fue proclamada patrona y protectora de Corrientes.

La devoción se remonta a una tradición jesuítica, según la cual el rezo de un rosario habría salvado al misionero jesuita español. Luis de Bolaños y los aborígenes que este había convertido al catolicismo de un ataque de nativos que combatían a los conquistadores. Gracias a la intervención de la Virgen los opresores, se dispersaron, quedando el pueblo de Itatí a salvo, El pueblo al ser testigo del hecho acudió a la Virgen en acción de gracias.

Hoy es la patrona de la provincia de Corrientes, y goza de gran devoción popular.

4El Santuario de Itatí, a orillas del Alto Paraná y a 70 kilómetros de la ciudad de Corrientes, en la República Argentina, es uno de los más importantes de América. Cada año alrededor de 2 millones y medio de fieles, no sólo de Argentina, sino también de otros países sudamericanos, se dirigen a la gigantesca Basílica a dar testimonio de su devoción y amor por Nuestras Señora de Itatí.

La evangelización ha marcado a fuego la devoción a María Santísima, ha dejado en cada zona una advocación mariana que acompaña al pueblo en la vocación y la posterior fidelidad al cristianismo. A veces se basa en hechos extraordinarios. Otras, en la obra constante y fervorosa de los misioneros, pero en todos los casos se da el milagro moral de la gran capacidad de arraigar en la fe a pueblos enteros que tienen a María como Madre y protectora.
Son muchos los papas que han incentivado la devoción a nuestra madre y que han sido protagonistas de hechos históricos con dogmas y encíclicas dentro de la Iglesia con respecto a María.

El Papa Francisco nos exhorta en “Evangelii Gaudium” a vivir plenamente nuestra condición de hijos suyos.

5“Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. Mirándola descubrimos que la misma que alababa a Dios porque «derribó de su trono a los poderosos» y «despidió vacíos a los ricos» (Lc 1,52.53) es la que pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia. Es también la que conserva cuidadosamente «todas las cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2,19). María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles. Es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos.

Es la mujer orante y trabajadora en Nazaret, y también es nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás «sin demora» (Lc 1,39). Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización” (“Evangelii Gaudium” - Cap. V -La Estrella de la nueva evangelización - 288). -

Las grandes peregrinaciones a los Santuarios Marianos hacen que la Iglesia se preocupe por la feligresía y por mantener a fuego esta devoción mariana. Tal es así que también los papas se preocupan y buscan propuestas con un plan de acción para el buen recibimiento de los peregrinos.

7El Papa está proponiendo un verdadero plan de acción pastoral a los Rectores de los Santuarios marianos de América Latina. Los Santuarios además de ser un bien de los pueblos, son principalmente un don de Dios hacia su pueblo, a quien por María le entrega a Cristo. Son instrumentos pastorales privilegiados en la tarea permanente de la evangelización de la cultura de una región o de un país. La responsabilidad de los centros marianos es inmensa y su tarea pastoral es una de las más multiplicadoras.

El mismo Pablo VI recordaba esta misión: "Amadísimos hijos, haced pues cada vez más de los Santuarios Marianos, de los que estáis a cargo, lugares donde se hace oración por la paz, la unidad, la felicidad de todos los hombres y sobre todo, para que ellos reciban la Palabra de fe y la guarden en el corazón de su vida. Lugares también donde uno vuelve ardientemente decidido a trabajar con todas las fuerzas por la paz del mundo y por la unidad de la Iglesia" .

Hoy más que nunca debemos pedir a Nuestra Señora, que nos ayude a crecer en una fraternidad entre los pueblos y a descubrir nuestra vocación de unidad en sabernos hijos del mismo Dios, Padre bondadoso y de la Virgen, madre amorosa, presente en Itatí.

 
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