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1CORPUS CHRISTI: HISTORIA DEL AMOR DE DIOS POR NOSOTROS
-Por Gloria Batalla-

“La Eucaristía es Jesús mismo que se dona totalmente a nosotros. Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión Eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y en un don a los hermanos” (Papa Francisco- Vaticano -16 de agosto de 2015).

La Solemnidad de Corpus Christi o del Cuerpo y la Sangre de Cristo, antes llamada Corpus Domini, "Cuerpo del Señor", es una fiesta de la Iglesia católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración (latría). El jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés. Es decir, la fiesta del Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección. Específicamente, el Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. En algunos países esta fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente para que se adapte al calendario laboral.

SU HISTORIA

2A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón, fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación de la Eucaristía en la Misa y en la fiesta del Corpus Christi.

La religiosa Santa Juliana de Mont Cornillón, priora de esta Abadía, propició y le dio una gran relevancia a esta Fiesta. Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se intensificó por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad en la iglesia.

Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, obispo de Lieja, y al doctor Dominico Hugh, más tarde al cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, y luego Papa Urbano IV. Santa Juliana, murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

3El obispo Roberto Thorete, se impresionó favorablemente y llamó a un sínodo en 1246, manifestando que esta celebración se produjera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246. La fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció esta piadosa devoción y la extendió por toda la actual Alemania.

El Papa Urbano IV, tenía la corte en Orvieto, al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde aproximadamente en 1264, se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

4El Santo Padre movido por el prodigio, y por pedido de varios obispos, proclama la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus", el 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la celebración de la Santa Misa y al oficio.

Según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.

La muerte del Papa Urbano IV ocurrida el 2 de octubre de 1264, después de la publicación del decreto, obstaculizó el proceso de que se difundiera la fiesta. Luego el Papa Clemente V, tomó el asunto en sus manos y, en el Concilio general de Viena en1311, ordenó una vez más que se adopte esta fiesta. En 1317 se promulgó una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende esta fiesta a toda la Iglesia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo, como un aspecto de la celebración, pero al ver la gran devoción y veneración de los fieles. Estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron comunes a partir del siglo XIV.

5Esta fiesta fue aceptada en varios países de Europa, en los Estados Unidos y en otros países. Esta solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

En la Iglesia griega, la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

Finalmente, el Concilio de Trento declara que sea introducida en la Iglesia ya como una piadosa costumbre, y que todos los años, sea un día festivo, se celebren este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, reverencia y honoríficamente el “Santísimo Sacramento” sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos.

En este solemne acto, los cristianos atestiguan con gratitud y el recuerdo tan inefable, verdadero y divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

LA DEVOCIÓN Y PROMOCIÓN DE LOS PAPA A LA FIESTA DE CORPUS CHISTI

6En una de sus tantas homilías el papa Francisco, nos enriquece con su devoción y amor a la Eucaristía, expresa; “La Eucaristía tiene el puesto central en la Iglesia porque es ésta la que “hace la Iglesia”.” Y nos recuerda las palabras de Jesús: “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes”. Sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro cotidiano con él en la Eucaristía, en nuestra vida de oración, en nuestros momentos de adoración, y también abrazarlo en las personas más necesitadas.”

El Concilio Vaticano II: expresa "Es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa la Iglesia permanente... Es el compendio de las palabras, vida y obra de Jesús, ofrecida al Padre por nosotros... Es la gloria de su Cuerpo Resucitado... Es fuente, centro y culmen de la vida cristiana".

El papa San Juan XXIII: "La Eucaristía, infunde en el corazón del hombre una nueva energía -el amor sobrenatural-, refuerza, encauza y purifica el afecto humano, haciéndolo más sólido y más auténtico. Cuando tiene a Dios en su pecho, todo el hombre queda armonizado en sí mismo... En el sacramento divino, el Señor está sumido en el silencio para escucharnos".

También, el papa San Juan Pablo II: "La Eucaristía es misterio de fe, prenda de esperanza y fuente de caridad con Dios y entre los hombres".

7En la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, está todo el sabor de las palabras y de los gestos de Jesús, el gusto de su Pascua, la fragancia de su Espíritu”. Es la Fiesta de la memoria…

El Papa Francisco recorre una reflexión que despierta nuestro amor y veneración por la Eucaristía: “Celebrar el Cuerpo y Sangre de Cristo, es celebrar el sacramento de la memoria que nos recuerda, de manera real y tangible, la historia del amor de Dios por nosotros.

Nos recuerda el amor de Dios por nosotros.

El recuerdo que, ha hecho, que el pueblo en el desierto caminase con más determinación; nuestra historia personal de salvación se funda en el recuerdo de lo que el Señor ha hecho por nosotros…señala la memoria, es importante, porque nos permite permanecer en el amor, re-cordar, es llevar en el corazón, no olvidar que nos ama y que estamos llamados a amar”.

8LA EUCARISTÍA, FRAGILIDAD AMOROSA

“El Cuerpo y la Sangre de Cristo… nos recuerdan que, en la fragmentación de la vida, el Señor sale a nuestro encuentro con una fragilidad amorosa que es la Eucaristía. “En el Pan de vida… es el Señor que nos visita haciéndose alimento humilde que sana con amor nuestra memoria enferma de frenesí. Porque la Eucaristía es el memorial del amor de Dios. Ahí «se celebra el memorial de su pasión», del amor de Dios por nosotros, que es nuestra fuerza, el apoyopara nuestro caminar”.

LA EUCARISTÍA, MEMORIA AGRADECIDA

“Así la Eucaristía, forma en nosotros una memoria agradecida, porque nos reconocemos hijos amados y saciados por el Padre; una memoria libre, porque el amor de Jesús, su perdón, sana las heridas del pasado y nos mitiga el recuerdo de las injusticias sufridas e infligidas; paciente, porque en medio de la adversidad sabemos que el Espíritu de Jesús permanece en nosotros. La Eucaristía nos anima: en el camino… no estamos solos, el Señor no se olvida de nosotros y cada vez que vamos a él nos conforta con amor”. Papa Francisco (Vaticano 31 de mayo 2018).

 
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