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LA MUJER POETA DEL SANTUARIO
-Por Sandra Ferrer, ALETEIA-

En la provincia argentina de Córdoba se encuentra una magnífica réplica del santuario francés de Lourdes. Ubicado en la localidad de Alta Gracia, es uno de los centros de peregrinaje más importantes de Argentina.

La magnífica réplica de la gruta Massabielle fue impulsada por tres mujeres que en 1916 decidieron hacer realidad el sueño de traer a tierras americanas a la Virgen de Lourdes. Una de esas mujeres, Delfina Bunge de Gálvez, destacó por su magnífica obra literaria, centrada en contenidos religiosos.

Delfina Bunge Rufina nació y creció en el seno de una familia acomodada, tradicional y católica. Llegó al mundo el 24 de diciembre de 1881 en la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Octavio Bunge, un prestigioso abogado que trabajaba en la Corte Suprema de Argentina, se casó con María Luisa Rufina Arteaga, quien ejerció el papel de madre y esposa con un espíritu conservador.

Mientras los hermanos de Delfina pudieron llegar a alcanzar estudios superiores, las niñas de la familia solamente recibieron una educación básica y acorde al futuro que se esperaba de ellas, seguir los mismos pasos de su madre. Así que Delfina se tuvo que conformar con una educación artística y el aprendizaje del francés a manos de institutrices personales.

En la sociedad en la que nació Delfina no se veía con demasiado buenos ojos que las mujeres escribieran y publicaran sus trabajos, por lo que desde bien pequeña desarrolló su talento literario en la intimidad de su hogar, escribiendo un diario y empezando a adentrarse en el mundo de la poesía.

En 1904, Delfina llevaba tiempo reclamando su lugar en el mundo de la literatura y el periodismo, a pesar de que su propia madre le afeaba su afán de publicar. Ese año, se empeñó en querer escribir un artículo en la revista Ideas. Su director, el periodista Manuel Gálvez quedó impresionado no solo con sus textos, también con su inteligencia y personalidad.

Manuel y Delfina se casaron el 21 de abril de 1910 y formaron una familia cuya única hija sería una reputada arquitecta. Pero, a diferencia de su madre, ella quiso ser mucho más que madre y esposa exclusivamente. Alentada por su marido, Delfina continuó escribiendo, colaborando en infinidad de periódicos y revistas.

En 1911, Manuel Gálvez ayudó a su esposa a publicar su primer libro. Desde entonces, la trayectoria literaria de Delfina Bunge no dejó de crecer. Entre sus obras, destacan libros pedagógicos y religiosos para niños, que fueron editados para los estudiantes argentinos, como El arca de Noé, Cuentos de Navidad, El alma de los niños, religión, El reino de Dios o Nociones de religión católica: catecismo único, mi primer libro de religión.

Católica devota, Delfina Bunge de Gálvez formó parte de la Asociación de Escritoras y Publicistas Católicas, ASESCA, y dedicó alguno de sus más hermosos versos a temas religiosos.

UN DOMINGO

¡Domingo! Este es el día de Dios y de sus dones,
Domingo en los jardines y en nuestros corazones.
Como el alma, se ponen alegres las campanas.
Salúdense contentas las gentes aldeanas.
Que en domingueros trajes, donde el aseo brilla,
Se van, llevando flores, a la blanca capilla.

Este es el esperado día de procesión:
Los prelados cumpliendo su sagrada misión
Han dejado en las almas la suprema bonanza
¡Del perdón del pecado, y toda la esperanza!
¡Oh! ¡repicad campanas, alegres repicad!
¡Hoy es domingo! En coro, niños dulces, cantad.

De la capilla blanca a la verde colina
Una prez va entonando la gente campesina,
Pues llevan allá arriba una cruz, la primera
Que consagrar el sitio del cementerio espera.
Cuando a su lado vierais otra clavada allí
Rogad, rogad buen pueblo. ¡Si fuera para mí!

Ya que morir yo debo, un domingo, quisiera,
Que me llevara el pueblo donde la cruz espera.
¡Oh repicad campanas, alegres repicad
El día que yo muera; niños dulces, cantad.
Que en rayos de esperanza la cumbre se ilumina
¡Y la cruz resplandece en la verde colina!

El regalo de Alta Gracia

Además de su familia y su profesión, Delfina regaló a su Argentina natal uno de los lugares más bonitos y más visitados del país. Alta Gracia era una ciudad de la provincia de Córdoba en la que su familia pasaba algunas temporadas de vacaciones y aprovechaba para mejorar sus problemas respiratorios, gracias a la pureza del aire del lugar.

Enamorada de aquel rincón del mundo, Delfina Bunge, Guillermina Achával Rodríguez y Fortunata González llevaron a Alta Gracia en 1916 una réplica de Nuestra Señora de Lourdes. Junto a la figura, Delfina donó a los padres Carmelitas de la zona unas tierras de su propiedad en la que se realizó una réplica del santuario francés dedicado a la Virgen de Lourdes. El santuario fue consagrado en 1927.

Veinticinco años después, el 30 de marzo de 1952, Delfina Bunge de Gálvez se encontraba en Alta Gracia para celebrar el aniversario de la inauguración del santuario, cuando falleció a los setenta años de edad.

 
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