La oración de sanación interior

Todos hemos experimentado, al menos alguna vez, sufrimientos, conflictos interiores, cólera fuerte e irracional, miedos, tristeza, etc. Frecuentemente estas situaciones derivan de un estado de “enfermedad interior” debido a heridas o traumas recibidos durante nuestra vida (incluso en los primeros instantes o incluso en la vida prenatal).

Sabemos por el Evangelio que Jesús puede curarnos no sólo físicamente sino también interiormente: psicológicamente, emocionalmente, espiritualmente.

No es necesario saber con precisión qué cosa, en nosotros, tiene necesidad de sanación, aunque el saberlo ayude. Nosotros podemos orar para ser sanados interiormente y dejar que el Señor nos guíe en aquello que debemos hacer o por lo que debamos orar seguidamente.

La oración por la sanación interior se realiza, generalmente en un pequeño grupo (como los del ministerio de oración sobre los hermanos).

El que recibe las oraciones de sanación interior o de liberación debe saber cuánto es indispensable el estado de gracia y la conciencia de que la sanación debe situarse siempre dentro de un proceso de conversión y creciente encuentro con el Señor.

Los caminos de sanación interior y liberación

Las oraciones de sanación interior y las de liberación requieren, normalmente, un cierto camino de repetición durante el cual la persona obtiene beneficios siempre mayores. Afín de que estos beneficios no tarden en verificarse y para evitar el peligro de malograr las intervenciones del Señor es necesario que este camino vea:

• la colaboración activa de la persona que sufre

• el sostén por parte de la comunidad de oración, particularmente por parte de los ministerios de intercesión y oración sobre los hermanos.
La colaboración activa se puede realizar de diversos modos como acogida del plan de salvación o sanación que Dios quiera donarnos. Por ejemplo:

• participación asidua en la oración comunitaria

• ejercicio del perdón

• frecuencia en los sacramentos

• meditación de la Palabra de Dios (particularmente de los pasajes bíblicos recibidos durante las oraciones)

• realización de las obras (comportamientos, actitudes, gestos, oraciones, etc) que el Señor pide para nuestra conversión y sanación

• recurrir a la dirección espiritual.

El responsable del grupo de oración, con delicadeza y amor, recordará siempre a los que sufren la necesidad de su propia colaboración activa en el curso de un camino de sanación o liberación.

El apoyo del grupo y particularmente el apoyo ministerial ayuda mucho a superar las dificultades que aparecen, a lo largo del camino. El responsable del equipo de oración que sigue un camino de sanación deberá compartir siempre son el equipo y el coordinador del ministerio las modalidades con las cuales es oportuno intervenir para apoyar a las personas que reciben oraciones. Se tratará de modalidades que, en el respeto de la colaboración activa indicada, deberán ser objeto de un discernimiento que tiene en cuenta la situación específica.