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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ENERO 2018
   

-Lunes 1 de enero 2018 - Santa María Madre de Dios

-Domingo 7 de enero 2018 - Bautismo del Señor
-Domingo 14 de enero 2018 - 2º Tiempo ordinario - Ciclo B
-Domingo 21 de enero 2018 - 3º Tiempo ordinario - Ciclo B
-Domingo 28 de enero 2018 - 4º Tiempo ordinario - Ciclo B
-Viernes 2 de febrero 2018 - Fiesta de la Presentación del Señor
-Domingo 4 de febrero 2018 - 5º Tiempo ordinario - Ciclo B
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liturgia

1 de enero de 2018 / Solemnidad de Santa María Madre de Dios

Los pastores que encuentran a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, son los mismo que habían escuchado el anuncio: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres...”

La paz es deseada para todos nosotros  como un don de Dios al comienzo del nuevo año (1a.lectura)

Con motivo de la visita de los pastores, María, la Madre de Dios conservaba en su corazón todo lo que ocurría a su alrededor. En la Biblia el corazón no es sólo memoria y sentimiento. Es sobretodo proyecto y decisión. Ella irá descubriendo día a día el sentido de la vida entregada al reino de Dios. (Evangelio)

A su lado, José también conservaría estos sucesos en su corazón, ya que es el primero en participar de la fe de la Madre de Dios...y depositario del misterio divino... (San Juan Pablo II) que se realizó en la plenitud de los tiempos (2a.lectura)

Homilía de Francisco (1 de enero de 2013)

La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).

Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro. Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.

El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos—con el título de Salus populi romani.

Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. (...)

La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios! (...)

BIENVENIDA

¡Feliz año nuevo!
Con esta solemnidad de María, la Madre de Dios, esposa de San José comenzamos un nuevo año, deseando la plenitud de la paz en la tierra, en todo el mundo y en nuestro país.

Nos reunimos   en nombre de Jesucristo, el Señor de la Historia, el Hijo de Dios y el hijo de María que nos dijo. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

ANTES DE LAS LECTURAS

Como María, la madre de Jesús y esposa de José,  que escuchaba admirada y meditaba en su corazón, también nosotros  escuchamos atentos la Palabra de Dios.

Lecturas bíblicas: Números 6,22-27; Salmo 66,2-3.5-6.8; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Señor de la Justicia y  la Paz

-Que nuestro esfuerzo por construir la paz sea respuesta a tu palabra. Oremos…

-Que los jóvenes reciban una educación para la justicia y la paz. Oremos…

-Que las víctimas de la guerra encuentren nuestra solidaridad. Oremos…

-Que en el nuevo año sepamos conservar tu gracia en nuestro corazón. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino son frutos de la tierra que sólo pueden producirse con el trabajo y la paz.
Ellos representan el esfuerzo por obtener el pan cotidiano y la paz de cada día.

COMUNIÓN

Recibimos a Jesús, a quien hemos reconocido como el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo y nos da la paz.

Cantamos...

ENVÍO

La despedida de hoy se convierte en tarea para el año que se inicia: construir la paz cotidiana.

Una vez más nos deseamos: ¡Feliz año nuevo!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

7 de enero 2018 / Bautismo del Señor - Ciclo B

La figura del Jesús niño que apareció en la mayoría de los textos del tiempo de Navidad deja lugar al hombre adulto que va a comenzar su misión.

En el Evangelio de Marcos, el austero y humilde Juan Bautista, que bautizaba con el agua, deja el lugar al que bautizará con el Espíritu Santo. Es Jesús de Nazaret, el Hijo muy querido del Padre que habla desde el cielo, mientras el Espíritu Santo desciende como una paloma.

Los “cielos que se abren” significan que antes “estaban cerrados”, es decir, que no era posible la comunicación entre Dios y los hombres.

Pero ahora es posible el diálogo “¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca” (1a.lectura). Ahora también es posible la dimensión del amor. “La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos...que no son una carga” (2a. Lectura)

Con el bautismo de Jesús nace un “nuevo bautismo” (Prefacio), porque entra en el agua para santificarla, Cuando sale restablece, elevándolo junto a sí, al mundo sumergido (san Gregorio Nacianceno)

BIENVENIDA

El tiempo litúrgico de Navidad llega a su fin.

La fiesta del bautismo de Jesús recuerda la estrecha relación que se estableció en nuestro bautismo con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

ANTES DE LAS LECTURAS

Con la presencia de Jesús de Nazaret comienza un nuevo tiempo para buscar a Dios. La Palabra nos invita: “Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca.”

Lecturas bíblicas: Isaías 55,1-11; Salmo: Isaías 12,2-4bcd.5-6; 1a de San Juan 5,1-9; Marcos 1,7-11

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Escucha la oración de tus hijos y de tus hijas

-Por el pueblo que presenta a sus hijos e hijas para que sean bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Oremos…

-Por las autoridades nacionales, provinciales y municipales que tienen la responsabilidad de construir una Patria con pasión por la verdad y privilegiando a los pobres. Oremos…

-Por quienes tienen la oportunidad de un tiempo de vacaciones y por quienes ni siquiera tienen la oportunidad de un tiempo de trabajo. Oremos…

-Por esta comunidad que hoy celebra a Jesucristo, el Hijo de Dios que bautiza con la fuerza del  Espíritu Santo. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos nuestras vidas, renovadas con el compromiso de bautizados y bautizadas que quieren ser discípulos de Jesús de Nazaret.

COMUNIÓN

Recibimos a Jesús.
Es el Hijo del Padre que vio al Espíritu Santo.
Hoy es también alimento de quienes hemos sido bautizados en nombre de la Trinidad.

Cantamos...

ENVÍO

La misión de Jesús se continúa en nosotros, hijos e hijas de su Padre, sus discípulos misioneros y misioneras.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

14 de enero 2018 / 2º domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

El texto del evangelio de hoy es un relato detallado de la experiencia del encuentro con Dios, anticipada por la disponibilidad resumida en la frase que ha de repetir el joven Samuel: “Habla, Señor, porque tu siervo escucha” (1a. Lectura) o en la antífona del Salmo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

Juan Bautista es un intermediario preciso para el encuentro con Jesucristo: “Este es el Cordero de Dios”. Éste, al advertir a los hombres que lo siguen pregunta “¿Qué quieren?”. Esa misma pregunta se dirige a cada uno de nosotros, y al igual que los primeros invitados a conocerlo, se propaga de boca en boca. ¡Vayamos a verlo!
En el libro de Samuel como en el Evangelio aparecen la figuras de “mediadores” que sin ser los principales protagonistas hacen posible el encuentro con Aquél a quien se ha de dirigir la mirada: el sacerdote Elí, Juan Bautista y Andrés.

El descubrimiento del Señor y su seguimiento se convierte en un compromiso integral, que no se limita al “espíritu”, sino que abarca toda la dimensión de lo que somos: ¿No saben acaso que los cuerpos de ustedes son miembros de Cristo?. El que se une al Señor es un sólo espíritu con Él” (2a.lectura)

BIENVENIDA

Estamos reunidos porque queremos conocer más íntimamente a Jesús de Nazaret, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

ANTES DE LAS LECTURAS

Una vez más la Palabra de Dios se dirige a nuestra comunidad.
Cada uno puede prepararse a recibirla diciendo: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Lecturas bíblicas: Samuel 3,3b-10.19; Salmo 39. 2-ab-7-10; 1 Corintios 6,13c-15a. 17-20; Juan 1, 35-42.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Habla Señor, nosotros escuchamos

-Para que tu Iglesia esté atenta a la voz de los pobres y a tu voz. Oremos…

-Para que tu voz penetre el corazón y los proyectos de los gobernantes. Oremos…

-Para que tu voz consuele a los más débiles y desprotegidos. Oremos…

-Para que nuestra comunidad esté atenta a tu palabra y a tus signos. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Queremos vivir con Jesús, queremos sentarnos a su mesa.

Preparamos la fiesta, el banquete y el encuentro con los dones del pan, del vino y de nuestros  cuerpos que son miembros del mismo Cristo.

COMUNIÓN

Vamos a recibir a Jesús, el que fue señalado por Juan el Bautista como “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Al unirnos al Señor, somos un sólo espíritu con Él.

Cantamos...

ENVÍO

Al igual que Andrés, nosotros también anunciamos a todos los hombres y mujeres: “Hemos encontrado al Mesías”, nos hemos encontrado con Jesucristo. Somos sus discípulos misioneros y misioneras.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

21 de enero 2018 / 3º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

Jesús anuncia la cercanía del Reino de Dios y urge el cambio “Conviértanse y crean en la Buena Noticia (Evangelio).

El llamado a cambiar la conducta es una constante en los profetas de Israel y se dirige a cada persona y al grupo social que, como en el caso de Nínive, tiene una respuesta solidaria “Al ver todo lo que hacían para convertirse de su mala conducta, Dios tuvo compasión de ellos. (1a.lectura).

Una vez más se hace realidad que “El Señor guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres” (Salmo).

La conversión personal no queda encerrada en la intimidad ni sólo en prácticas religiosas. “Tenemos conciencia de que la transformación de estructuras es una expresión externa de la conversión interior” (Puebla, 1221)
El anuncio de la Buena Noticia requiere “pescadores de hombres” que Jesús de Nazaret buscó en los bordes del mar de Galilea y que ahora busca recorriendo las orillas de nuestro corazón, para hacernos sus discípulos y misioneros y misioneras.

No podemos demorar la respuesta, porque ya no son los “cuarenta días de Nínive” (1ª.lectura) sino que  “el momento es apremiante” (2ª. Lectura) y más aun,  “el tiempo se ha cumplido” (Evangelio)

BIENVENIDA

El Señor viene a nuestro encuentro.
Nos llama a ser “pescadores de hombres” y “anunciadores del Reino”.
Es la urgencia de convertir los corazones y las vidas.
Es la urgencia que la conversión interior tenga realización exterior en la Nación, en el barrio, en el trabajo, en la familia.

ANTES DE LAS LECTURAS

Todos los Profetas pidieron al pueblo una auténtica conversión, una vida más coherente, un culto auténtico, una justicia solidaria.

Jesús de Nazaret culmina ese mensaje: “Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.

Lecturas bíblicas: Jonás 3,1-5.10; Salmo 24, 4-5b.6.7b-9; 1 Corintios 7,29-31; Marcos 1,14-20

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Enséñanos tus caminos

-Para que la Iglesia anuncie el reino de Jesús presente entre nosotros. Oremos…

-Para que los pueblos busquen la unión, la concordia y el diálogo. Oremos…

-Para que la Buena Noticia sea anunciada a los pobres. Oremos…

-Para que cada uno de nosotros sea un “convertido”, “pescador de hombres” y “anunciador del Reino”. Oremos…

-Por la intención evangelizadora del papa Francisco: Para que, en los países asiáticos, los cristianos, como también las otras minorías religiosas, puedan vivir su fe con toda libertad. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

La mesa que preparamos nos permitirá celebrar la Buena Noticia: Jesús y su reino se hacen presentes en medio nuestro.

COMUNIÓN

La comunión es el alimento compartido por todos los que nos comprometemos a convertirnos y construir día a día el reino anunciado por Jesús, el Pan de Vida.

Cantamos...

ENVÍO

El Señor llamó por su nombre a Simón y Andrés, a Juan y Santiago. También nos dice a nosotros: “Vengan, yo los haré pescadores de hombres”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

28 de enero 2018 / 4º domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

El texto del evangelio muestra la reacción del pueblo ante la doctrina de Jesús de Nazaret, con  poder capaz de expulsar a los espíritus del mal, y enseñar con autoridad de un modo novedoso.

En Jesucristo  se realiza el anuncio de Moisés sobre un Profeta enviado por Dios para que hable en su nombre.(1a.lectura).

Es su misma palabra, como lo recordamos en el rezo del Ángelus: “Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

Es también el amor a Jesucristo el que impulsa a cristianos y cristianas a una consagración total, en cuerpo y alma, como invita Pablo en la carta enviada a la comunidad de Corinto. (2a.lectura)

BIENVENIDA

Celebramos la presencia de Jesús entre nosotros.
Somos una comunidad creyente, un pueblo consagrado, una nación sacerdotal.

Somos los seguidores de Jesús de Nazaret, la Palabra de Dios que se hizo carne, y habitó entre nosotros.

ANTES DE LAS LECTURAS

Nos preparamos a recibir la Palabra de Dios con la atención que enseña Moisés en el Libro del Deuteronomio:
“Habló Moisés al pueblo diciendo:

El Señor, tu Dios, te suscitará profeta como yo, de entre tus hermanos. A él lo escucharán”.

Lecturas bíblicas: Deuteronomio 18,15-20; Salmo 94; 1 Corintios 7,32-35; Marcos 1, 21-28

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Habla Señor, nosotros escuchamos

-Para que tu pueblo esté siempre atento al mensaje de Jesús de Nazaret. Oremos…

-Para que tu palabra ilumine a nuestras autoridades en todas sus decisiones. Oremos…

-Para que muchos respondan a tu llamado al ministerio sacerdotal, el diaconado permanente y la vida consagrada. Oremos…

-Para que nuestra comunidad luche contra los males físicos y espirituales, la injusticia y la soledad. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Después de escuchar la Palabra preparamos la mesa del altar con el pan y el vino, y presentamos también la colecta con la que compartimos nuestros dones.

COMUNIÓN

Vamos a recibir a Jesús, el Profeta admirado por la multitud, el Hijo de Dios adorado por nosotros.

Cantamos...

ENVÍO

A semejanza de Moisés, nuestra misión es anunciar la presencia de un Profeta, y más que Profeta, a Jesucristo, nuestro Único Salvador.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

2 de febrero de 2018 / Fiesta de la Presentación del Señor

La Fiesta de la Presentación del Señor, es popularmente conocida como “Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria” o simplemente “la Candelaria”, ya que la liturgia propone una procesión inicial con velas o “candelas”  encendidas.

Jesús de Nazaret participa de nuestra carne y de nuestra sangre, por eso podemos considerarnos sus hermanos. (2a.lectura).

Al ser presentado por sus padres en el Templo de Jerusalén, cumple con la profecía de Malaquías “Entrará en el Santuario el Señor a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza que ustedes desean” (1a.lectura) Es la Luz que alumbra a todos los pueblos, su Salvador. (Evangelio)

Del mismo modo que la Virgen Madre de Dios tomó en sus brazos la luz verdadera y la comunicó a los que yacían en tinieblas, así también nosotros, iluminados por él y llevando en nuestras manos una luz visible para todos, apresurémonos a salir al encuentro de Aquél que es la luz verdadera (san Sofronio)

BIENVENIDA

Celebramos la fiesta de la Presentación del Señor en el templo de Jerusalén, el centro de la peregrinación del pueblo de Jesús, María y José.

Al tomarlo en sus brazos, Simeón presenta al niño como el Salvador, la luz que ilumina a todos los pueblos.

También hoy ilumina nuestra marcha de peregrinos y peregrinas hasta encontrarnos en la gloria de la Luz definitiva.

ANTES DE LAS LECTURAS

Jesús se muestra como Luz de los Pueblos. La palabra nos invita hoy a dejarnos iluminar y guiar por la luz de nuestro hermano y Señor.

Lecturas bíblicas: Malaquias 3,1-4; Salmo 23,7-10; Hebreos 2,14-18; Lucas 2,22-32.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Escuchanos Jesús, Luz de los pueblos

-Te pedimos por tu Iglesia, que continúa difundiendo la luz de tu amor y tu verdad. Oremos…

-Te pedimos por los responsables de los pueblos, que contribuyen con su poder y sus leyes a proteger a quienes viven en la oscuridad de la miseria y la marginación. Oremos…

-Te pedimos por los hombres y mujeres que te van buscando día a día en la coherencia de sus vidas y en el servicio solidario. Oremos…

-Te pedimos por nosotros que queremos que nuestros ojos vean tu salvación. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Al cumplir con la ley de Moisés, más que los pichones de palomas, los padres de Jesús presentaron a  su propio hijo en el Templo.

Junto con el pan y el vino, hoy nos presentamos a nosotros mismos, que somos templos del Espíritu Santo.

COMUNIÓN

 Simeón se encontró con Jesús en el Templo de Jerusalén. Nosotros nos encontramos con él en la fracción del pan y en la comunión con su cuerpo.

Cantamos...

ENVÍO

Jesús ya no está en el Templo. Ahora se presenta en los hambrientos, los sedientos, los sin techo, los desocupados, los que sufren y los desolados. ¿Podremos encontrarlo?

Nos despedimos cantando...

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liturgia

04 de febrero 2018 / 5º Domingo durante el año

En el libro de Job se resume toda la inquietud y el dolor del hombre que siente la vida como un penoso servicio (1a.lectura).

Porque Jesús de Nazaret anuncia la llegada del reino de Dios enfrenta el mal, ya esté presente en alguien particularmente conocido, como la suegra de Pedro; ya se manifieste en la multitud de desconocidos enfermos que sufrían diversos males (Evangelio).

El relato describe con todo detalle los gestos de Jesús con la mujer enferma.

«Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego, «la tomó de la mano»: toca a la enferma, no teme las reglas de pureza que lo prohíben; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Por fin, «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad.

Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe servir, no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a «servir» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores han de vivir acogiéndose y cuidándose unos a otros.

Pero sería un error pensar que la comunidad cristiana es una familia que piensa solo en sus propios miembros y vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que, ese mismo día, «al ponerse el sol», cuando ha terminado el sábado, le llevan a Jesús toda clase de enfermos y poseídos por algún mal.

Los cristianos hemos de grabar bien la escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera con sus enfermos «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo.” (José Antonio Pagola)

Además, como la mentalidad semítica une estrechamente lo externo y lo interno, las curaciones de Jesús son entendidas como la inauguración del tiempo esperado por el pueblo, porque quien vence la enfermedad triunfa sobre el pecado.”El Señor sana a los que están afligidos y les venda las heridas...eleva a los oprimidos” (Salmo).

“Aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida pro Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos de la vida humana ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva ( San Juan Pablo II).

Los que siguen a Jesús, anunciando su triunfo, tampoco podrán escapar a la dimensión del dolor y de la opresión.
Algunas veces llegarán a compartirlo por una decisión ineludible, como es el caso de Pablo: “Siendo libre me hice esclavo...y me hice débil con los débiles” (2a. lectura).

Así la solidaridad y el amor tienen la dimensión de la cercanía, de la que Jesús fue “maestro”.

BIENVENIDA

Llegamos a esta celebración con nuestras dolencias, males y problemas.
Jesús de Nazaret quiere recibirnos como lo hizo con su pueblo agobiado y sufriente.

¡Todos lo buscaban!¡Todos lo seguimos buscando!

ANTES DE LAS LECTURAS

La misión de Jesús se extenderá por toda Galilea y luego a las regiones vecinas, curando a los enfermos y consolando a los agobiados. Pero a lo largo del camino de su vida tendrá también, él mismo,  la experiencia humana del dolor.

Lecturas bíblicas: Job 7,1-4.6-7; Salmo 147, 1-6; 1 Corintios 9,16-19.22-23; Marcos 1,29-39

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Queremos orar contigo, Jesús

-Por toda la Iglesia, pueblo de Dios,  para que haciéndose débil con los débiles, anuncie el Evangelio con la fuerza de Dios. Oremos…

-Por los hombres y mujeres, que como Job, se preguntan por el sentido de la vida y del dolor. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que sepamos encontrar momentos de plegaria silenciosa. Oremos…

-Unidos a la intención del Papa Francisco: que quienes  tienen un poder material, político o espiritual no se dejen dominar por la corrupción. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Nuestros dolores y dificultades son hoy ofrenda de vidas compartidas y solidarias.

COMUNIÓN

Como las multitudes del pueblo de Israel, buscamos a Jesús. En la comunión el llega con su consuelo, su alegría y su paz.

Cantamos...

ENVÍO

Igual que Pedro, todos podemos decirle a Jesús: “Todos te andan buscando”.
La respuesta puede resonar en nuestros días: “Vayamos a predicar por todas partes”.

No importan tanto las palabras, podemos empezar con la vida.

Nos despedimos cantando...

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