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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ABRIL 2015
 

-Jueves 2 de abril 2015 - Jueves Santo de la Cena del Señor

-Viernes 3 de abril 2015 - Viernes Santo de la Pasión del Señor
-Sábado 4 de abril 2015 - Vigilia Pascual
-Domingo 5 de abril 2015 - Domingo de Pascua de Resurrección
-Domingo 12 de abril 2015 - 2º Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
-Domingo 19 de abril 2015 - 3º Domingo de Pascua
-Domingo 26 de abril 2015 - 4º Domingo de Pascua
-Domingo 3 de mayo 2015 - 5º Domingo de Pascua
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2 de abril 2015 / Jueves Santo de la Cena del Señor

La oración de la Asamblea resume lo que la rúbrica señala para la homilía, “en la que se ilustran los grandes misterios conmemorados en esta misa (la institución de la Eucaristía, el orden sacerdotal y el mandamiento del Señor referido a la caridad fraternal)…” (nota 5): “Dios, cuyo único Hijo antes de entregarse a la muerte instituyó en la santísima Cena de la que ahora participaos un Sacrificio nuevo y eterno y encomendó a la Iglesia que lo renovara en el banquete con signos de su amor, te pedimos que nos inundes con la caridad y la Vida que brotan de este misterio tan grande.”

Con esta celebración se inicia el Triduo Pascual introducido por las prescripciones de la cena del cordero que el libro del Éxodo señala para el comienzo de la noche de la liberación del pueblo de Israel (1ª. Lectura).

El salmo 115 relee el rito de elevar “la copa de la salvación” en la perspectiva del nuevo testamento “El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo” (Antífona del Salmo).

La carta de Pablo a los Corintios  es el relato más antiguo de la “institución” que ha llegado hasta nosotros y que “es transmitido” como memorial que impulsa a proclamar la muerte del Señor en la firme esperanza de su regreso (2ª. Lectura).

El evangelio de Juan, a diferencia de los Sinópticos no menciona el pan ni el vino en la Cena, sino que se centra en el amor de Jesús “hasta el extremo” manifestado en el lavatorio de los pies – trabajo de los esclavos – que se convierte en la más visual de las  predicaciones y catequesis sobre el servicio (Evangelio).

“¿En qué consiste lavarnos los pies unos a otros? Cada obra buena hecha a favor del prójimo, especialmente a favor de los que sufren y de los que son poco apreciados, es un servicio como lavar los pies” (Benedicto XVI, Homilía del Jueves Santo 2006).

Esta es la única celebración eucarística en la que se sugiere el canto “con la presentación de las ofrendas para los pobres” que  prolonga el gesto del lavatorio de los pies.: Ubi cáritas et amor, ibi Deus (que se traduce: Donde reina la caridad y el amor, allí está Dios,)  u otro canto adecuado (ver nota 9).

Para la reserva del Santísimo Sacramento debe prepararse una Capilla convenientemente adornada, que invite a la oración y a la meditación. Si el sagrario está habitualmente colocado en una Capilla separada de la nave central conviene que se disponga allí el lugar de la reserva y de la adoración. (CEA: Semana Santa).

Bienvenida

Comenzamos el Triduo Pascual celebrando la Cena del Señor.
En cada misa renovamos el banquete del Señor en memoria suya, anunciando su muerte, proclamando su resurrección y esperando su venida definitiva.

Cada misa es también un estímulo al amor que se hace realidad en la tarea de construir día a día un mundo más justo y humano y una Iglesia servidora de mujeres y varones, hermanas y  hermanos.

Antes de las lecturas

La Palabra de Dios celebra la Pascua del Pueblo de Israel y recuerda la Nueva Pascua de Jesús, el que ofrece su Cuerpo y su Sangre y da ejemplo del servicio y el amor.

Lecturas bíblicas: Éxodo 12,1-8.11-14; Salmo 115; I Corintios 11,23-26; Juan 13,1-15.

Oración universal

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesús Crucificado y Resucitado.

-Por la Iglesia, para que realice su vocación de servicio misionero y fraternidad en el amor. Oremos…

-Por los que son llamados a servir como Obispos, presbíteros, diáconos y otros ministerios que construyen día a día la comunidad. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas, para que finalmente logremos la unidad que nos permita participar juntos en la Cena del Señor. Oremos…

-Para que estemos junto a tu Hijo que se presenta en cada sufrimiento humano, especialmente en quienes recuerdan hoy a los muertos y heridos en la Guerra de Malvinas. Oremos…

-Por nosotros, para que este Triduo Pascual estimule nuestra fe en Cristo muerto y resucitado y en su ejemplo de amor ilimitado. Oremos…

Presentación de los dones

El pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.
Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Cena de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Comunión

Vamos a participar de la Cena del Señor.
Felices los invitados a la mesa de Jesús.

Cantamos...

Envío

Trasladamos al lugar preparado el sacramento del Cuerpo del Señor, el pan de la Eucaristía que será distribuido mañana, Viernes Santo en la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús.

Nuestra permanencia ante el Santísimo Sacramento nos recuerda aquella larga sobremesa del Señor con los suyos y nos conduce también a la oración en el Huerto de Gestsemaní.

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3 de abril de 2015 / Viernes Santo de la Pasión del Señor

La Celebración de la Pasión del Señor ocupa el centro litúrgico del Viernes Santo, y la religiosidad popular extiende su resonancia en el Vía Crucis y en otras expresiones de piedad que varían según las regiones.

Según una antiquísima tradición la Iglesia no celebra la Eucaristía ni ningún otro sacramento (con excepción de la Reconciliación) ni en este día ni en el siguiente.

Las rúbricas indican con sobriedad: “Concluida la lectura de la Pasión, si es oportuno, hágase una breve homilía” (nota 9).

Para la breve homilía, es posible destacar  alguna escena propias de la Pasión según san Juan; como la presencia de la Madre de Jesús, el discípulo amado y otras discípulas junto a la Cruz, simbolizando “la misericordia entrañable de Dios, que vibra en el corazón materno ante el dolor del Hijo y de todos los hijos. También se refleja la dignidad de las personas sostenidas por Dios, que en la adversidad se mantienen unidas de pie, con esperanza” (Navega mar adentro, 61).

También es una escena exclusiva del evangelio de Juan que del costado lanceado de Cristo brote la sangre y el agua, símbolo de los sacramentos más directamente ligados a la Pascua del Señor: el bautismo y la Eucaristía.

Es el comienzo de la Iglesia: “Este comienzo y crecimiento están simbolizados en la sangre y el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado (Jn. 19,34) y están profetizados en las palabras de Cristo acerca de su muerte en la cruz: Y yo, cuando fuere levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mi. (Jn. 12,32)” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3).

--- La celebración comienza en silencio. Si hay que decir algunas palabras de introducción, debe hacerse antes de la entrada de los ministros (CEA: Semana Santa) ----

Bienvenida

Según una antigua tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni en el siguiente.
Nuestro encuentro de este Viernes Santo se centra en la Pasión del Señor que culminará con el triunfo de la Resurrección.
La celebración se divide en tres partes: la Liturgia de la Palabra que incluye la Lectura de la Pasión y la Oración Universal; la solemne veneración de la Cruz y finalmente la Comunión.
Acompañamos con nuestra oración silenciosa el comienzo de la Celebración.

Antes de las lecturas

La Palabra de Dios nos presenta a Jesús, el siervo sufriente que nos muestra el inmenso amor de entregar la vida por  amigos y enemigos.

Lecturas bíblicas: Isaías 52,13-53,12; Salmo 30; Hebreos 4,14-16;5,7-9; Juan 18,1—19,42.

Oración universal

La liturgia de la Palabra concluye con la Oración Universal  en la que pedimos por toda la Iglesia, por los hermanos de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones, por los hombres y mujeres de buena voluntad y por las necesidades de todo el mundo.

Después de la invitación que introduce cada petición, tendremos un momento de oración en silencio para concluir con la plegaria propia de esta intención.

Veneración de la Santa Cruz

En la segunda parte de nuestra celebración del Viernes Santo vamos a adorar a Cristo crucificado, vencedor de la muerte y resucitado a la Vida Nueva de  gloria junto al Padre.
A la presentación de la Cruz, nuestra respuesta será: “Adoremos al Señor, nuestro Dios”.

Comunión

Nos acercamos a recibir a Jesús Sacramentado, el Cordero de Dios que fue elevado en la cruz para nuestra salvación y ahora vive triunfante y resucitado.

Despedida

Nuestra celebración llega a su fin. Después de pedir la  bendición del Señor, nos podemos retirar en silencio.

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4 de abril de 2015 / Solemnidad de la Anunciación del Señor

"¿La situación espiritual de las mujeres (que se van del sepulcro con temor. N. del e.) refleja la de la comunidad cristiana evangelizada por san Marcos? Miedo de anunciar la resurrección de Jesús ha sido muchas veces la actitud de la Iglesia a lo largo de los siglos. Y con el miedo del anuncio, el miedo de vivir la resurrección. Y, por tanto, la ausencia de alegría espiritual.

¿No es ésta, tal vez, la actitud de la Iglesia de hoy? Cumplir las ceremonias pascuales. Anunciar con la boca que Jesús resucitó. Pero vivir espantados por la cultura de la muerte que invade el mundo y destierra todo lo que huela a cristiano. Y así ponernos a lidiar contra esa cultura, en vez de anunciar la resurrección de Cristo. Y, sobre todo, no vivirla y no permitir que transforme nuestras vidas" (Homilía de +Mons. Carmelo Giaquinta para el Domingo de Pascua).

Bienvenida

En esta noche nos reunimos para celebrar la solemne Vigilia de la Pascua, la fiesta más importante de todo el año cristiano.

La celebración tiene cuatro partes bien definidas.

En la primera parte, Lucernario o “liturgia de la luz” se bendice el fuego, y con su llama se enciende el Cirio Pascual que representa a Cristo Resucitado. La luz del gran Cirio se expandirá a nuestras pequeñas velas y una vez en el altar, se lo alabará con un Himno que invita a la alegría de todo el pueblo y al canto entusiasta.

En la segunda parte,  Liturgia de la Palabra se proclaman varias lecturas bíblicas y sus correspondientes salmos que relatan y cantan como el Señor salvó a su pueblo de la opresión, lo condujo con su mano poderosa y finalmente envió a su Hijo para redimirnos.  Después de cada lectura, una Oración pedirá que lo escuchado se haga realidad en nuestras vidas.

En la tercera parte, Liturgia Bautismal o “liturgia del agua” se bendice el agua del bautismo (se bautizan a los nuevos hijos e hijas de Dios)  y se renuevan las promesas de nuestro Bautismo.

La cuarta parte es la Liturgia de la Eucaristía o “liturgia del pan y del vino” que se consagran con las palabras de Jesús en la Cena de despedida y en la que “anunciamos la muerte del Señor y proclamamos su resurrección, hasta que vuelva.

Comenzamos la celebración con el templo oscurecido y nos preparamos a  escuchar la bendición del fuego y a recibir al Cirio Pascual que con su luz disipará las tinieblas del mal, la injusticia y el pecado.

Introducción a la Liturgia de la Palabra (Antes de las lecturas)

Comenzamos la Liturgia de la Palabra. Varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, con sus respectivos Salmos nos muestras las maravillas que Dios ha obrado a favor de la liberación de su pueblo hasta enviarnos a su Hijo, el Vencedor del pecado y de la muerte, el Resucitado, el que nos da la nueva vida.

Liturgia del Bautismo

El bautismo es el sacramento que nos hace pasar de la muerte del pecado a la vida de hijos e hijas de Dios. En el bautismo nos sumergimos con Jesús en la muerte y resurgimos unidos a su Resurrección y su Vida.

La bendición del agua del bautismo (el bautismo de adultos y/o niños) y la renovación de las promesas del bautismo con los cirios encendidos nos invitan, una vez más, a renunciar a todo mal y a proclamar la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Oreación universal

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesús Resucitado.

-Por todos los pueblos que celebran una nueva fiesta de Pascua. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas que anuncian la resurrección de tu Hijo. Oremos…

-Por los que en medio de la incertidumbre y del dolor aguardan un mensaje de esperanza. Oremos…

-Por esta familia de hermanos y hermanas, que reconoce el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, la injusticia y el pecado. Oremos…

-Por la intención del papa Francisco que las personas aprendan a respetar la creación y a cuidarla como don de Dios. Oremos...

Liturgia Eucarística
Presentación de los dones

Comenzamos la Liturgia Eucarística recordando que el pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.
Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Pascua de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Comunión

Vamos a participar de la mesa del Señor.
Felices los invitados en esta Pascua de Jesús.

Cantamos...

Envío

¡Felices pascuas!
Es un saludo y un deseo de felicidad auténtica.
¡Felices pascuas porque Jesús ha resucitado!

Nos despedimos cantando...

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5 de abril de 2015 / Domingo de Pascua de Resurrección

El texto del Evangelio de Marcos  que se lee en la Vigilia Pascual, puede  reiterarse en las Eucaristías de este Domingo.

Es de una gran sobriedad y parte de las preocupaciones normales de tres mujeres que quieren honrar con estilo judío a un amigo muerto: ungir el cuerpo, ir al sepulcro a la madrugada y preguntarse cómo encontrar a alguien que mueva la gran piedra de la entrada.

La sorpresa de encontrar la piedra removida se refuerza por el anuncio de un joven vestido de túnica blanca: Jesús de Nazaret, el Crucificado ya no está en la tumba, ha resucitado, y podrá ser visto en Galilea.

“En el centro de la historia humana queda así implantado el Reino de Dios, resplandeciente en el rostro de Jesucristo resucitado. La justicia de Dios ha triunfado sobre las injusticias de los hombres. Con Adán se inició la historia vieja.

Con Jesucristo, el nuevo Adán se inicia la historia nueva y ésta recibe el impulso indefectible que llevará a todos los hombres, hechos hijos de Dios por la eficacia del Espíritu a un dominio del mundo cada día más perfecto; a una comunión entre hermanos cada vez más lograda y a la plenitud de comunión y participación que constituyen la vida misma de Dios.” (Puebla 197).

Sin embargo, el final inesperado del evangelio de Marcos refiere que María Magdalena, María, la madre de Santiago y Salomé “salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo.” En los versículos siguientes, que el “Libro del Pueblo de Dios” llama “Apéndice”, se dice que María Magdalena fue a contarlo, pero “cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto no le creyeron”. A otros dos que lo anunciaron “tampoco les creyeron”. Estas actitudes merecen el reproche de Jesús aparecido a los Once, por su incredulidad y su obstinación, “porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado” (v.14).

Siempre es posible que las comunidades cristianas tengan miedo ante los conflictos que significa afirmar el  Dios de la Vida y la Resurrección en contra de los dioses y la “cultura de la muerte”.

Pero como lo relata los Hechos de los Apóstoles también están los “testigos que cumplen valientemente la nueva misión,. Pedro y los demás se presentan como “testigos de todo lo que hizo Jesús en el país de los Judíos”, en la historia que parece terminar con el patíbulo de la cruz. Pero hay otra dimensión: “Dios lo resucitó al tercer día, y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano...” que ahora son enviados “a predicar y ser testigos”, en continuidad con “el testimonio de todos los profetas” (1ª. Lectura).

La resurrección de Jesús es también un anuncio de vida definitiva para toda la familia humana: “Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria” (Col.3,4).

Bienvenida

¡Felices pascuas!
El saludo popular se convierte en llamado de alegría y encuentro al comenzar a celebrar esta Pascua.
Jesús de Nazaret fue el Inocente derrotado y crucificado.
Hoy lo descubrimos vencedor y resucitado.
La justicia de Dios triunfa sobre la injusticia de los hombres.
Cantemos al vencedor de la muerte y del pecado, al Señor de la Vida, a Jesús de Nazaret.

Antes de las lecturas

Al igual que las mujeres que fueron al sepulcro, al igual que los que escuchaban a Pedro, al igual que los cristianos y cristianas de la ciudad de Colosas, nosotros también recibimos el mensaje central de la Palabra de Dios: Jesús de Nazaret ha resucitado.

Lectura bíblicas: Hechos 10, 34.37-43, Salmo 117, 1-2.16-17.22-23; Colosenses 3,1-4; Jn 20, 1-9.

Oración universal

A cada intención respondemos: Te  pedimos por Jesús Resucitado.

-Por todos los pueblos que celebran una nueva fiesta de Pascua. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas que anuncian la resurrección de tu Hijo. Oremos…

-Por los que en medio de la incertidumbre y del dolor aguardan un mensaje de esperanza. Oremos…

-Por esta familia de hermanos y hermanas, que reconoce el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, la injusticia y el pecado. Oremos…

-Por la intención del Papa Francisco: que los cristianos perseguidos sientan la presencia reconfortante del Señor Resucitado y la solidaridad de toda la Iglesia. Oremos...

Presentación de los dones

Los dones que presentamos preparan la mesa de la Pascua.
El pueblo judío comía el cordero pascual.
Nosotros seremos invitados a comulgar con el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo, el Señor Resucitado.

Comunión

Somos  invitados a la mesa del Señor.
Somos  invitados a la comida de la Pascua.
Esta es la mesa de los que celebramos la fiesta de la vida y el triunfo definitivo del Señor Resucitado
.

Cantamos...

Envío

Una vez más: ¡Felices pascuas!
Es nuestro saludo de hoy.
Nos recuerda nuestro derecho de vivir como mujeres y varones resucitados.
¡Felices pascuas!

Nos despedimos cantando...

 
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12 de abril de 2015 / 2º Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

Según el Evangelio de Juan,  la primera aparición del Resucitado incluye resonancias trinitarias: “Como el Padre me envió, Yo también los envío a ustedes...Reciban el Espíritu Santo”.

La Oración Colecta de este domingo de la Octava de Pascua, comienza: “Dios de eterna misericordia”.

En algunos lugares  se lo celebra como Fiesta del Jesús de la Divina Misericordia. Su imagen, con rayos blancos y rojos que brotan del corazón del Resucitado, podría representar el momento en que se inicia el diálogo con Tomás y la invitación al contacto de la fe: “tu dedo en mis manos...tu mano en mi costado...en adelante sé hombre de fe”.

El encuentro es también para nosotras y nosotros un  estímulo a vivir una dimensión de la resurrección que escapa a la experiencia sensible: “felices los que creen sin haber visto” 

Según santa Faustina Kowalska, divulgadora de esta imagen, el rayo pálido simboliza el Agua que justifica, el rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas, representando en un sencillo cuadro  que “Jesucristo vino por el agua y por la sangre” .

Una vez más el contexto supone la fe en el Crucificado de cuyo costado herido por la lanza brotó sangre y agua, símbolo, según algunos Santos Padres, de los Sacramentos, especialmente del Bautismo y la Eucaristía.

Al triunfo del Resucitado, se pueden asociar nuevos vencedores y vencedoras: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (2a. lectura).

Nuestra respuesta es una acción de gracias: “Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor” (Salmo) Algunas traducciones prefieren  “porque es eterna su misericordia”.

Lucas, que había escrito su “evangelio de la misericordia” continúa en Hechos de los Apóstoles mostrando cómo los testigos de la resurrección, los “creyentes” son consecuentes con su fe, hasta el punto de tener todo en común: el corazón, el alma y los bienes, de tal manera que se distribuyen “a cada uno según sus necesidades”, en una vivencia de solidaridad hasta entonces desconocida que hacía realidad que “ninguno padecía necesidad” (1a. lectura).

Al referirse a esta experiencia del relato de los Hechos, Benedicto XVI señala que “los creyentes tienen todo en común y entre ellos hay no hay diferencia entre ricos y pobres. A decir verdad, a medida que la Iglesia se extendía, resultaba imposible mantener esta forma radical de comunión material. Pero el núcleo central ha permanecido: en la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se niegue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa” (Encíclica Deus caritas est, 20).

La fe en el Resucitado, triunfador definitivo del pecado y de la muerte lleva a los creyentes de hoy al intento de continuar la práctica solidaria de la primera comunidad: “La Iglesia pretende que no haya en absoluto marginados” (San Juan Pablo II: Iglesia en América 58).

Bienvenida

Jesús resucitado quiso manifestarse a sus discípulos.
Ellos lo recibían con dudas y con alegrías.
Algunos exigían tocar las heridas de la Cruz.
Nosotros también nos reunimos porque queremos su presencia, su amor y su misericordia.
Lo descubrimos con los ojos de la fe.
En nuestra reunión vuelve a sonar su alabanza:
¡Felices los que creen sin ver!

Antes de las lecturas

La palabra de Dios nos lleva al encuentro con el Resucitado.
Creemos en Él aunque no lo vemos ni lo tocamos.
Esa fe tiene sus consecuencias: compartir los talentos, el tiempo, los bienes y procurar que nadie pase necesidades. ¿Cuál será nuestra respuesta?

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 4,32-35; Salmo 117,2-4.16-18.22-24; 1 Juan 5,1-6; Juan 20,19-31.

Oración universal

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Señor nuestro y Dios nuestro.

-Por todo el Pueblo de Dios, llamado a reconocer tu resurrección y a anunciar la alegría de la misericordia. Oremos...

-Por los que sufren por dificultades económicas, problemas de salud o la muerte de personas cercanas. Oremos...

-Por los pueblos aborígenes, que en esta semana recuerdan sus tradiciones y reclaman el derecho a vivir en las tierras que siempre habitaron. Oremos..

-Por los que nos reunimos en la mesa de esta Eucaristía, para escuchar tu Palabra y compartir el pan de vida. Oremos...

Presentación de los dones

Los dones que presentamos se transformarán en bienes para compartir.
Cuerpo del Señor Resucitado que se parte y se comparte.
Solidaridad que se reparte para las necesidades de todos.

Comunión

En la comunión compartimos nuestro mayor bien: el propio Cuerpo del Señor Resucitado.
No podemos verlo con su costado traspasado de amor y misericordia.
Pero Él nos dice: ¡Felices los que creen sin ver!

Cantamos...

Envío

Queremos amar a Dios y cumplir sus mandamientos.
Queremos amar a los hermanos para que nadie pase necesidad.
Para eso hemos celebrado este encuentro.
Para eso nos despedimos con la alegría de la Pascua.

Cantamos...

 
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19 de abril de 2015 / 3º Domingo de Pascua

La predicación de Pedro parte de una constatación histórica: Jesús de Nazaret, el Santo y el Justo, fue entregado al poder de Pilato para que muriera el autor de la vida y tuviera la libertad un homicida, es decir, un causante de la muerte... El poder religioso y político se corrompe, condena y mata al inocente.

El poder del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Dios de la Vida no quiere la muerte y resucita al Crucificado (1a. lectura).

Difícil de creer, entre mezcla de admiración y resistencia, incluso para los primeros discípulos. ¿Por qué están turbados y se les presentan estas dudas? - interroga el propio Jesús antes de invitarlos a tocar, ver, comer...

“Los cristianos no han entendido nunca la resurrección de Jesús como una supervivencia misteriosa de su alma inmortal. Jesús resucitado no es "un alma inmortal" ni un fantasma. Es un hombre completo, vivo, concreto, que ha sido liberado de la muerte con todo lo que constituye su personalidad. Para los primeros creyentes, a este Jesús resucitado que ha alcanzado ahora toda la plenitud de la vida no le puede faltar cuerpo.

La resurrección es algo que le ha sucedido a Jesús y no a los discípulos. Es algo que ha acontecido en el muerto Jesús y no en la mente o en la imaginación de los discípulos. No es que "ha resucitado" la fe de los discípulos a pesar de haber visto a Jesús muerto en la cruz. El que ha resucitado es Jesús mismo. No es que Jesús permanece ahora vivo en el recuerdo de los suyos. Es que Jesús realmente ha sido liberado de la muerte y ha alcanzado la vida definitiva de Dios.

Este paso de Jesús de la muerte a la Vida definitiva es un acontecimiento que desborda esta vida en que nosotros nos movemos. Por eso, no lo podemos constatar y observar cómo hacemos con tantos otros acontecimientos que suceden entre nosotros. Pero es un hecho real, que ha sucedido. Más aún: para los creyentes es el hecho más real, importante y decisivo que ha sucedido para la historia de la humanidad” (José A. Pagola).

Así, resulta importante que la experiencia de la manifestación del Resucitado se traduzca también  en que “les abrió la inteligencia” para comprender las Escrituras, el sentido del sufrimiento y de resurrección y el anuncio a todos los pueblos de una conversión para el perdón de los pecados (Evangelio).

Así se lo dijo Pedro al pueblo: “Hagan penitencia y conviértanse para que sus pecados sean perdonados.

Por eso podemos tener la confianza del Salmo: “Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro” ya  que Jesucristo, es la víctima propiciatoria por nuestros pecados y los del mundo entero. “Si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo” (2a. lectura).

Bienvenida

Como los primeros discípulos de Jesús estamos reunidos.
Jesús resucitado nos convoca y nos desea su paz.
Él nos abre la inteligencia para que comprendamos las Escrituras, lo reconozcamos al compartir el pan y anunciemos la conversión y la solidaridad a todos los pueblos.

Antes de las lecturas

Así como Jesús abrió la inteligencia de los discípulos para que pudieran comprender las Escrituras, también nosotros necesitamos su luz para descubrir qué nos dice la Palabra de Dios.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 3,13-15.17-19; Salmo 4,2.4.7.9; 1 Juan 2,15a; Lucas 24,35-48.

Oreación universal

A cada intención respondemos: Señor Jesús, explícanos las Escrituras.

-Para que la Iglesia confíe en Vos, como poderoso abogado y justo defensor. Oremos…

-Para que el mundo acepte el llamado a la conversión personal y al cambio solidario. Oremos…

-Para que los niños que se hallan en situaciones de riesgo encuentren protección y cuidado. Oremos…

-Para que nuestra comunidad transmita la alegría de reconocerte al partir el pan. Oremos…


Presentación de los dones

El pan y el vino son  presentados por toda la comunidad.
Son dones que, compartidos, nos permitirán reconocer al Señor Resucitado.

Comunión

Los discípulos que volvieron de Emaús contaron que reconocieron a Jesús Resucitado en el momento de partir el pan.
Para nosotros, este es el momento de reconocerlo porque Él nos abre la inteligencia para que podamos comprender las Escrituras, reconocerlo al compartir el pan y recibir su paz.

Cantamos...

Envío

Jesús saludó a sus amigos: “La paz esté con ustedes”
Así nos saluda también a nosotros.
Somos discípulos misioneros enviados para anunciar la paz…

Nos despedimos cantando...

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26 de abril de 2015 / 4º Domingo de Pascua

La muerte de Jesús ha sido consecuencia de ser el “buen Pastor” o “el Pastor modelo” que arriesga y da la vida por sus propias ovejas.

Este “dar la vida” es por el amor que se establece por los vínculos de conocimiento y amor entre el Pastor, las ovejas y el Padre del Pastor.

Es el amor el que llama a la unidad para que haya “un sólo rebaño y un sólo Pastor” (Evangelio).
La predicación de Pedro a las autoridades religiosas de Israel permite señalar a los protagonistas: el “Buen Pastor” no sólo entrega la vida, sino que fue crucificado por responsables concretos, pero el Padre que lo ama es Dios que lo resucitó de entre los muertos.

Pero la comparación no es referida al Pastor sino a la piedra que los constructores dejan de lado y se convierte en la piedra angular o principal (1a. lectura).

¡Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos! (Salmo) ¡Es la Pascua del Señor Resucitado!

El amor del Padre hacia el Buen Pastor se extiende a nosotros, hasta el punto que quiere hacernos sus hijos e hijas. Es un amor transformador y  totalizante porque cuando lleguemos a nuestra Pascua seremos semejantes a él (2a. lectura).

El Domingo del Buen Pastor es también  ocasión de recordar que Jesús Resucitado sigue llamando a varones y mujeres a una vida de compromiso pastoral y de consagración total, tanto en el episcopado, el presbiterado, el diaconado permanente y la vida religiosa. Salen del pueblo y realizan su tarea en medio del pueblo, especialmente de los más pobres. Se les puede decir: “Ustedes proceden del pueblo y son para el pueblo. Recuerden que actúan en nombre de la Iglesia, la cual manifiesta hoy particularmente, su opción en favor de los pobres” (San Juan Pablo II: A los sacerdotes y religiosos en Polonia).

Bienvenida

Domingo del Buen Pastor resucitado.
El Buen Pastor nos llama a celebrar su muerte y su resurrección.
El Buen Pastor llama a descubrir cómo nos amó el Padre.
Domingo de la Jornada Mundial para pedir por las vocaciones sacerdotales, diaconales y religiosas.
Toda vocación es también un especial llamado de amor.

Antes de las lecturas

Las lecturas del tiempo de Pascua continúan el clima de lo que celebramos en la Vigilia Pascual y en cada Misa: Jesucristo, el Buen Pastor que ha dado la vida, ha resucitado y nos llama a la gloria de los hijos e hijas de Dios.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 4,8-12; Salmo 117,1.8-9.21-23.26.28-29; 1 Juan 3,1-2; Juan 10,11-18.

Oración universal

A cada intención respondemos: Jesús, Buen Pastor resucitado, escúchanos.

-Que los obispos, presbíteros y diáconos, llamados al servicio de tu pueblo,  sigan tu ejemplo de entrega y amor. Oremos…

-Que  las autoridades públicas estén atentas a las necesidades de los más excluidos. Oremos…

-Que todos los cristianos y cristianas todavía separados podamos encontrarnos en  la unidad de tú único rebaño. Oremos…

-Que los   que invitas al servicio del pueblo en la vida diaconal, sacerdotal y consagrada respondan con generosidad a tu llamado. Oremos…

-Que la próxima fiesta del Día del Trabajo nos lleve a recordar la noble lucha por la justicia social enseñada por la Doctrina Social de la Iglesia. Oremos...

Presentación de los dones

El pan y el vino son ofrendas que presentamos para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Buen Pastor, muerto y resucitado por amor.

Comunión

En el Padre Nuestro hemos reconocido que el Padre nos amó y quiso que nos llamáramos hijos de Dios. Por eso podemos decirle “Padre Nuestro”.
En la comunión nos unimos a Jesús, el Buen Pastor, el Hijo de Dios resucitado.. Por eso podemos decirle: “Hermano nuestro”.

Cantamos...

Envío

Jesús, nuestro Buen Pastor nos conoce y nos ama.
La celebración de este día nos lleva a estimular las vocaciones de todos los que quieren anunciar a Jesús, crucificado y resucitado.

Nos despedimos cantando...

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3 de mayo de 2015 / 5º Domingo de Pascua

La vid o la viña es el símbolo de Israel como pueblo de Dios (Sal 80,9; Is 5,1-7; Jr 2,21; Ez 19,10-12). La afirmación de Jesús se contrapone a esos textos; no hay más pueblo de Dios (vid y sarmientos) que la nueva humanidad que se construye a partir de él (la vid verdadera, cf. 1,9: la luz verdadera; 6,32: el verdadero pan del cielo). Como en el AT, es Dios, a quien Jesús llama su Padre, quien ha plantado y cuida esta vid.

Jesús (la vid) es el que realiza la íntima relación con sus discípulos (los sarmientos).

El último versículo del Evangelio que se lee en este domingo remite a su vez a la gloria de su Padre.

Como se trata de la íntima relación de los discípulos con Jesús, la gloria del Padre consiste en que demos fruto abundante y así seamos discípulos y discípulas del Hijo resucitado.

Para eso brota un mandamiento “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Juan, 15,12).

Los frutos del amor de los cristianos no son bonitas palabras sino  obras que manifiestan el mandato del  amor de los unos a los otros (2a. lectura).

Estas “obras de amor” serán diferentes según las épocas. A veces consistirá en tener los bienes en común, como algunas de las primeras comunidades cristianas. Otras veces será la creación de Hospitales de Enfermedades Infecciosas, como lo hizo san Cayetano en el siglo XVI. O la formación de líderes políticos y sindicales, como lo hizo el santo chileno Alberto Hurtado.

Hoy incluirá la tarea de establecer redes solidarias y abrir brechas contra los modelos económicos que excluyen a las mayorías para privilegio de pocos enriquecidos. O proponer la paz frente a los proyectos de guerra y dominio de algún poderoso Imperio.

Así es posible que la Iglesia, el Pueblo de Dios,  asistido por el Espíritu Santo goce hoy de una auténtica paz, como la que conocieron las primeras comunidades de Judea, Galilea y Samaria en los tiempos de los Apóstoles (1a. lectura).

Bienvenida

Somos los discípulos de Jesús de Nazaret.
Como los sarmientos están unidos a la vid, así nosotros queremos estar unidos a Él y dar fruto abundante.

Antes de las lecturas

La Palabra que se nos anuncia nos purifica, nos limpia y nos impulsa a dar frutos abundantes.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 9,26-31; Salmo 21,26b-28.30-32; 1 Juan 3,18-24; Juan, 15,1-8.

Oración universal

A cada intención respondemos: Padre, te lo pedimos con toda confianza.

-Por el pueblo de Dios, para que demos frutos de amor con obras y de verdad. Oremos…

-Por los que tienen la responsabilidad de gobernar a los pueblos, para que sus frutos sean la justicia y la paz. Oremos…

-Por los que podemos separarnos de Jesús, la vid verdadera, para que siempre volvamos a integrarnos a su viña. Oremos…

-Por la intención del Papa Francisco: que, rechazando la cultura de la indiferencia, cuidemos a los que sufren, en particular a los enfermos y a los pobres. Oremos…

Presentación de los dones

El pan es producto del trigo triturado, el vino proviene de los racimos de la vid.
Los presentamos junto con nuestras vidas, que quieren ofrecerse como fruto abundante del amor.

Comunión

Se nos dijo en la carta de San Juan: “Si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza”.

También podemos acercarnos con plena confianza a recibir a Jesús para estar unidos como los sarmientos a la vid.

Cantamos...

Envío

Nos separamos físicamente, pero queremos realizar cada día las palabras de Jesús: “El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto”.

Nos despedimos cantando...

 
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