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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ABRIL 2017
   

-Domingo 2 de abril 2017 - 5º Domingo de Cuaresma- Ciclo A

-Domingo 9 de abril 2017 - Domingo de Ramos - Ciclo A
-Jueves 13 de abril 2017 - Jueves Santo - Ciclo A
-Viernes 14 de abril 2017 - Viernes Santo- Ciclo A
-Sábado 15 de abril 2017 - Sábado Santo - Vigilia Pascual
-Domingo 16 de marzo 2017 - Domingo de Pascua- Ciclo A
-Domingo 23 de abril 2017 - 2º Domingo de Pascua- Ciclo A
-Domingo 30 de abril 2017 - 3º Domingo de Pascua- Ciclo A
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liturgia

2 de abril de 2017 / 5º Domingo de Cuaresma- Ciclo A

El último domingo de esta Cuaresma parece ser un anticipo de la celebración de la Vigilia Pascual porque los textos bíblicos hacen referencias concretas a la resurrección.

El retorno de Lázaro de Betania a la vida está precedido por un diálogo entre Jesús y Marta, donde aparecen las creencias judías de la época en torno a la muerte.

Es posible que la profecía de Ezequiel sobre las tumbas abiertas (1a.lectura) fuera una de las que preparó una afirmación más explícita sobre la resurrección de los muertos  que se concreta en la afirmación de Marta. Ella repite la enseñanza difundida por los fariseos de la época: “Yo sé que mi hermano resucitará en la resurrección del último día.” (Evangelio)

Pero Jesús personaliza al máximo esa creencia: “Yo soy la Resurrección y la Vida.” y lo relaciona con la fe: “El que cree en mi, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” Más aun: provoca la respuesta de la fe de Marta: “¿Crees esto?”.

La respuesta “Sí, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo” no sólo reúne una serie de títulos solemnes, también aparece como la versión femenina de la profesión de fe que los evangelios sinópticos, sobre todo Mateo (16,16) ponen en boca de Pedro.

El relato de la salida de Lázaro de la tumba es muy sobrio, porque lo más importante es que Jesús ha dado nuevamente la vida física como signo del comienzo de la Vida Eterna. Él puede también comunicar esa vida en la tierra, y prometer que resucitará a los muertos en el último día.

Aplicándolo al mismo Jesús, Pablo reitera “Si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.”(2a.lectura)

El texto del Evangelio de hoy concluye señalando que “muchos de los judíos que fueron a casa de María creyeron en Él”. 

Pero el Evangelio de Juan continúa anticipando de inmediato los sucesos que recordaremos en la Semana Santa.
“Los fariseos van y les cuentan lo ocurrido, tras lo cual se reúne el Sanedrín para deliberar. Allí se ve la cuestión desde el punto de vista político: se podía producir un movimiento popular que alertaría a los romanos y provocaría una situación peligrosa. Entonces se decide matar a Jesús: el milagro no conduce a la fe, sino al endurecimiento. (ver Juan 11,46-54.)  (Ratzinger, Jesús de Nazaret, pag. 259)

El drama comienza a tener características antagónicas. El que se declaró “la resurrección y la vida” deberá morir justamente por eso. El Dios de la vida y los dioses de la muerte se enfrentan.

También hoy el drama vuelve a repetirse. ¿De que lado estaremos?

BIENVENIDA

El tiempo de Cuaresma va culminando.
Nos  reunimos para celebrar al Dios de la luz, la vida y la resurrección. Somos hombres y mujeres que creemos en la “resurrección de la carne”. Este es uno de los motivos de encontrarnos hoy en la fiesta del domingo, la fiesta de la alegría y esperanza.

ANTES DE LAS LECTURAS

La palabra de Dios nos llega como buena noticia ante el dolor y la muerte.
Con ella se manifiesta Jesús de Nazaret, la Luz del mundo, la resurrección y la vida.

Lecturas bíblicas: Ezequiel 37,12-14; Salmo 129,1-5.6c-8; Romanos 8,8-11; San Juan 11,1-45

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Jesús danos la vida

-Por la Iglesia, que recibió la misión de anunciar al Dios de la resurrección y la Vida. Oremos…

-Por los que se encuentran en situaciones de angustia, marginación y enfermedad. Oremos…

-Por los médicos, enfermeros y todas las personas que se preocupan por prolongar la vida. Oremos…

-Por los que entregan la vida por el servicio solidario a los demás. Oremos…

-Por los que  recordamos a  los caídos en la guerra de las Malvinas,  y también por los que sufren la violencia de la enemistad entre las naciones, que sepamos construir día a día la paz. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino que presentamos son sencillos alimentos de nuestra vida cotidiana.
Se convertirán en comida y bebida de la vida definitiva y la resurrección.

COMUNIÓN

No puede haber vida sin comida.
Nuestra comunión es el alimento que nos ofrece el Señor de la Vida.

Cantamos...

ENVÍO

El próximo domingo comenzaremos la Semana Santa dedicada a recordar el amor de Jesús por nosotros.
Continuamos anunciando la muerte y la resurrección de Jesús con el amor en las tareas cotidianas.

Nos despedimos cantando.

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9 de abril 2017 / Domingo de Ramos - Ciclo A

UN REY HUMILDE Y UN SERVICIO DE AMOR

Para profundizar el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén conviene detenerse en  aquellos textos que sólo aparecen en el evangelio de Mateo.

Este evangelista  es el único que cita la  profecía de Zacarías (9,9). Jesús es el rey humilde que no viene sobre un caballo, como los poderosos de la tierra, sino que llega montado en un asna, cría de un animal de carga,  la cabalgadura de los pobres.

Una comparación actual puede ser la que se hiciera entre el cortejo alrededor del automóvil de un gobernante importante y el carrito de los cartoneros tirado por un escuálido caballo.

Según los relatos de Marcos y Lucas, son los discípulos los que aclaman a Jesús, en cambio en el relato de Mateo es “la mayor parte de la gente” la que extiende los mantos y agita las ramas de los árboles.

Los habitantes de la ciudad se “conmueven”. Este verbo es muy expresivo, porque solía usarse para referirse a los temblores de la tierra. Los que llegan responden casi a modo de presentación “Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea”.

Es probable que con este enfoque, Mateo quiera mostrar al pueblo que saluda al rey que llega Jerusalén a cumplir el “servicio” de la cruz, con el que culmina la muestra de su amor. Es el “hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud” (20,28). Está dispuesto a la muerte, para que otros tengan la vida, o mejor, para que todos tengamos la vida.

"Muchos rostros acompañaron a Jesús en el camino al Calvario: Pilatos, el Cirineo, María, las mujeres…
Yo pregunto hoy: Ustedes ¿como quien quieren ser. ¿Ustedes quieren ser como Pilatos, que no tiene la valentía de ir a contracorriente, para salvar la vida de Jesús, y se lava las manos?

Decime: ¿Sos de los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado, o sos como el Cirineo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura.

Y vos ¿como quién de ellos querés ser? ¿Cómo Pilatos, como el Cirineo, como María? (Francisco en el Viacrucis de la JMJ, Río de Janeiro 2013).

BIENVENIDA

Hoy comenzamos a vivir la Semana Santa.

Es un recorrido que se inicia recordando la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén y aclamado por todo el pueblo.  Nuestros cantos y el agitar de los ramos bendecidos no son sólo un pasado lejano. Quieren ser, en este tiempo tan difícil, un encuentro con Jesucristo que viene a nosotros como un rey sin corona ni gloria, en la sencillez y la humildad del amor.

ANTES DE LAS LECTURAS

Lectura del Evangelio de la Bendición de Ramos: El relato del Evangelio concluye con una pregunta que también se dirige a nosotros ¿Quién es este que ha llegado a la ciudad?

Lectura bíblica: Mateo 21,1-11

Liturgia de la Palabra: La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén lleva a un nuevo triunfo que parece ser derrota, porque muere en la cruz. Con palabras semejantes a las de los soldados que lo custodiaban, nosotros podemos expresar nuestra fe y responder a quienes nos pregunte ¿quién es este?: ¡Verdaderamente, este es el Hijo de Dios !

Lecturas bíblicas: Isaías 50,4-7; Salmo 21, 8-9.17-18 a.19-20.23-24 Filipenses 2,6-11, Mateo 26,3-5.14-27,66

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: ¡Hijo de Dios! Escúchanos

-Por la Iglesia, el Pueblo de Dios que hoy quiere alabarte con el agitar de los ramos, pero sobre todo con las alegrías y sufrimientos de la vida. Oremos…

-Por los gobernantes de las naciones, que sus promesas y palabras se conviertan en servicio solidario con los pobres, sufrientes y doloridos. Oremos…

-Por los que hoy no pueden estar en esta celebración, pero que nos acompañan con su fe y su oración. Oremos…

-Por nosotros, que al comenzar la Semana Santa proclamamos tu muerte y anunciamos tu resurrección de entre los muertos. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Las humildes ofrendas de pan y vino representan también la ofrenda de nuestra vida que se unen a Jesús, el Hijo de Dios muerto y resucitado.

COMUNIÓN

El mismo Jesús que entró triunfalmente en Jerusalén, murió en la cruz y resucitó a la Vida nueva es también el alimento de todos los creyentes. Comulgar es robustecernos en su amor.

Cantamos...

ENVÍO

Nuestra celebración del Domingo de Ramos y el relato de la muerte de Jesús en la cruz han señalado el comienzo de la Semana Santa. Nuestros próximos encuentros, a lo largo de estos días culminarán con el anuncio de la Resurrección. Los crucificadores no tienen la última palabra. El Resucitado saldrá a nuestro encuentro.

Nos despedimos cantando...

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13 de abril de 2017 / Jueves Santo - Última Cena del Señor

La oración de la Asamblea resume lo que la rúbrica señala para la homilía, “en la que se ilustran los grandes misterios conmemorados en esta misa (la institución de la Eucaristía, el orden sacerdotal y el mandamiento del Señor referido a la caridad fraternal)…” (nota 5):

“Dios, cuyo único Hijo antes de entregarse a la muerte instituyó en la santísima Cena de la que ahora participaos un Sacrificio nuevo y eterno y encomendó a la Iglesia que lo renovara en el banquete que signos de su amor, te pedimos que nos inundes con la caridad y la Vida que brotan de este misterio tan grande.”

Con esta celebración se inicia el Triduo Pascual introducido por las prescripciones de la Cena del cordero que el libro del Éxodo señala para el comienzo de la noche de la liberación del pueblo de Israel (1ª. Lectura)

El salmo 115 relee el rito de elevar “la copa de la salvación” en la perspectiva del nuevo testamento “El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo” (Antífona del Salmo).

La carta de Pablo a los Corintios  es el relato más antiguo de la “institución” que ha llegado hasta nosotros y que “es transmitido” como memorial que impulsa a proclamar la muerte del Señor en la firme esperanza de su regreso. (2ª. Lectura)

El evangelio de Juan, a diferencia de los Sinópticos no menciona el pan ni el vino en la Cena, sino que se centra en el amor de Jesús “hasta el extremo” manifestado en el lavatorio de los pies – trabajo de los esclavos – que se convierte en la más visual de las  predicaciones y catequesis sobre el servicio. (Evangelio)

“¿En qué consiste lavarnos los pies unos a otros? Cada obra buena hecha a favor del prójimo, especialmente a favor de los que sufren y de los que son poco apreciados, es un servicio como lavar los pies” (Benedicto XVI, Homilía del Jueves Santo 2006).

BIENVENIDA

Esta es la tarde en la que el Señor se manifestó como siervo de Dios lavando los pies a sus discípulos.
Esta es la tarde en la que el Señor dejó en la Eucaristía el memorial de la nueva alianza.
Esta es la tarde en la que el Señor dio el mandamiento nuevo y oró por la unida de los creyentes en él.
Al revivir las palabras y los gestos del Señor Jesús, queremos participar de su pensamiento, de sus sentimientos, de su amor que nos trajo la salvación” (Benedicto XVI: Introducción a la Misa del Jueves Santo 2007)

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios celebra la Pascua del Pueblo de Israel y recuerda la Nueva Pascua de Jesús, el que ofrece su Cuerpo y su Sangre y da ejemplo del servicio y el amor.

Lecturas bíblicas: Éxodo 12,1-8.11-14; Salmo 115; I Corintios 11,23-26; Juan 13,1-15

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos:Te lo pedimos por Jesús Crucificado y Resucitado

-Por la Iglesia, para que realice su vocación de servicio y fraternidad en la unidad y el amor. Oremos…

-Por los que son llamados a servir como Obispos, presbíteros, diáconos y otros ministerios que construyen día a día la comunidad. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas, para que finalmente logremos la unidad que nos permita participar juntos en la Cena del Señor. Oremos…

-Por los que sufren angustia y soledad por falta de dinero, cariño, justicia y amor. Oremos…

-Por nosotros, para que este Triduo Pascual estimule nuestra fe en Cristo muerto y resucitado y en su ejemplo de amor ilimitado. Oremos...


PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua. Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Cena de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

COMUNIÓN

Vamos a participar de la Cena del Señor.
Felices los invitados a la mesa de Jesús.

Cantamos...

TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Trasladamos al altar  preparado el sacramento del Cuerpo del Señor, el pan de la Eucaristía que será distribuido mañana, Viernes Santo en la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús.

Nuestra permanencia ante el Santísimo Sacramento nos recuerda aquella larga sobremesa del Señor con los suyos y nos conduce también a la oración en el Huerto de Getsemaní.
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14 de abril de 2017 / Viernes Santo de la Pasión del Señor

La Celebración de la Pasión del Señor ocupa el centro litúrgico del Viernes Santo, y la religiosidad popular extiende su resonancia en el Vía Crucis y en otras expresiones de piedad que varían según las regiones.

Según una antiquísima tradición la Iglesia no celebra la Eucaristía ni ningún otro sacramento (con excepción de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos ) ni en este día ni en el siguiente.

Las rúbricas indican con sobriedad: “Concluida la lectura de la Pasión, si es oportuno, hágase una breve homilía” (nota 9).

Para la breve homilía, que también puede incluirse en el Via Crucis  es posible destacar destacarse alguna escena propias de la Pasión según san Juan; como la presencia de la Madre de Jesús, el discípulo amado y otras discípulas junto a la Cruz, simbolizando “la misericordia entrañable de Dios, que vibra en el corazón materno ante el dolor del Hijo y de todos los hijos. También se refleja la dignidad de las personas sostenidas por Dios, que en la adversidad se mantienen unidas de pie, con esperanza” (Navega mar adentro, 61)

También es una escena exclusiva del evangelio de Juan que del costado lanceado de Cristo brote la sangre y el agua, símbolo de los sacramentos más directamente ligados a la Pascua del Señor: el bautismo y la Eucaristía.

Es el comienzo de la Iglesia: “Este comienzo y crecimiento están simbolizados en la sangre y el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado (Jn. 19,34) y están profetizados en las palabras de Cristo acerca de su muerte en la cruz: Y yo, cuando fuere levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mi. (Jn. 12,32)” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3)

BIENVENIDA

Según una antigua tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni en el siguiente.
Nuestro encuentro de este Viernes Santo se centra en la Pasión del Señor que culminará con el triunfo de la Resurrección.
La celebración se divide en tres partes: la Liturgia de la Palabra que incluye la Lectura de la Pasión y la Oración Universal; la solemne veneración de la Cruz y finalmente la Comunión.

Acompañamos con nuestra oración silenciosa el comienzo de la Celebración.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios nos presenta a Jesús, el siervo sufriente que nos muestra el inmenso amor de entregar la vida por  amigos y enemigos.

Lecturas bíblicas: Isaías 52,13-53,12; Salmo 30; Hebreos 4,14-16;5,7-9; Juan 18,1.19-42

ORACIÓN UNIVERSAL

La liturgia de la Palabra concluye con la Oración Universal  en la que pedimos por toda la Iglesia, por los hermanos de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones, por los hombres y mujeres de buena voluntad y por las necesidades de todo el mundo.

Después de la invitación que introduce cada petición, tendremos un momento de oración en silencio para concluir con la plegaria propia de esta intención.

VENERACIÓN DE LA SANTA CRUZ

En la segunda parte de nuestra celebración del Viernes Santo vamos a adorar a Cristo crucificado, vencedor de la muerte y resucitado a la Vida Nueva de  gloria junto al Padre.

A la presentación de la Cruz, nuestra respuesta será: “Adoremos al Señor, nuestro Dios”

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Permanecemos en silencio mientras el Santísimo Sacramento es trasladado desde el lugar de la reserva hasta el altar.

COMUNIÓN

Nos acercamos a recibir a Jesús Sacramentado, el Cordero de Dios que fue elevado en la cruz para nuestra salvación y ahora vive triunfante y resucitado.

ENVÍO

Nuestra celebración llega a su fin. Después de pedir la  bendición del Señor, nos podemos retirar en silencio.

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15 de abril 2017 / Sábado Santo - Vigilia Pascual

La afirmación: «Creo en la resurrección de la carne» se trata de una verdad que no es sencilla y nada obvia, porque, viviendo inmersos en este mundo, no es fácil comprender la realidad futura. Pero el Evangelio nos ilumina: nuestra resurrección está estrechamente vinculada a la resurrección de Jesús; el hecho de que Él esté resucitado es la prueba de que existe la resurrección de los muertos. Él ha resucitado y así, nosotros también resucitaremos.(…)

Ya en esta vida nosotros participamos de la resurrección de Cristo. Si es verdad que Jesús nos resucitará al final de los tiempos, es también verdad que, en un aspecto, ya estamos resucitados con Él. ¡La Vida Eterna comienza ya en este momento! Comienza durante toda la vida hacia aquel momento de la resurrección final ¡Ya estamos resucitados! De hecho, mediante el Bautismo, estamos insertos en la muerte y resurrección de Cristo y participamos de una vida nueva, es decir la vida del Resucitado. Por tanto, en la espera de este último día, tenemos en nosotros una semilla de resurrección, como anticipo de la resurrección plena que recibiremos en herencia. Por eso también el cuerpo de cada uno es resonancia de eternidad, por tanto ha de ser respetado siempre; y sobre todo debe ser respetada y amada la vida de todos los que sufren, para que sientan la cercanía del Reino de Dios, de esa condición de vida eterna hacia la que caminamos. Este pensamiento nos da esperanza. Estamos en camino hacia la resurrección. Esta es nuestra alegría: un día encontrar a Jesús, encontrar a Jesús todos juntos. (Catequesis de Papa Francisco, 4.12.2013.

BIENVENIDA

En esta noche nos reunimos para celebrar la solemne Vigilia de la Pascua, la fiesta más importante de todo el año cristiano.

La celebración tiene cuatro partes bien definidas.

En la primera parte, Lucernario o “liturgia de la luz” se bendice el fuego, y con su llama se enciende el Cirio Pascual que representa a Cristo Resucitado. La luz del gran Cirio se expandirá a nuestras pequeñas velas y una vez en el altar, se lo alabará con un Himno que invita a la alegría de todo el pueblo y al canto entusiasta.

La segunda parte,  Liturgia de la Palabra permite proclamar varias lecturas bíblicas y sus correspondientes salmos que relatan y cantan como el Señor salvó a su pueblo de la opresión, lo condujo con su mano poderosa y finalmente envió a su Hijo para redimirnos.  Después de cada lectura, una Oración pedirá que lo escuchado se haga realidad en nuestras vidas.

En la tercera parte, Liturgia Bautismal o “liturgia del agua” se bendice el agua del bautismo (se bautizan a los nuevos hijos e hijas de Dios)  y se renuevan las promesas de nuestro Bautismo.

La cuarta parte es la Liturgia de la Eucaristía o “liturgia del pan y del vino” que se consagran con las palabras de Jesús en la Cena de despedida y en la que “anunciamos la muerte del Señor y proclamamos su resurrección, hasta que vuelva.

Comenzamos la celebración con el templo oscurecido y nos preparamos a  escuchar la bendición del fuego y a recibir al Cirio Pascual que con su luz disipará las tinieblas del mal, la injusticia y el pecado.

INTRODUCCIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA

Comenzamos la Liturgia de la Palabra. Varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, con sus respectivos Salmos nos muestras las maravillas que Dios ha obrado a favor de la liberación de su pueblo hasta enviarnos a su Hijo, el Vencedor del pecado y de la muerte, el Resucitado, el que nos da la nueva vida.

LITURGIA DEL BAUTISMO

El bautismo es el sacramento que nos hace pasar de la muerte del pecado a la vida de hijos e hijas de Dios. En el bautismo nos sumergimos con Jesús en la muerte y resurgimos unidos a su Resurrección y su Vida.

La bendición del agua del bautismo (el bautismo de adultos y/o niños) y la renovación de las promesas del bautismo con los cirios encendidos nos invitan, una vez más, a renunciar a todo mal y a proclamar la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

ORACIÓN UNIVERSAL

María es la virgen obediente y servidora de Dios, por medio de ella le pedimos a Cristo.

A cada intención respondemos: Cristo resucitado, escúchanos

-A Cristo, que con su gloriosa resurrección ha vencido a la muerte y ha destruido el pecado, pidámosle que todos los cristianos sean siempre fieles a las promesas del bautismo que renuevan en esta santa noche. Oremos…

-A Cristo, que con su gloriosa resurrección ha hecho renacer los nuevos hijos de la Iglesia engendrándolos por el agua y el Espíritu Santo, pidámosle que afirme en ellos los dones que les ha concedido en esta Pascua. Oremos…

-A Cristo, que con su gloriosa resurrección ha dado al mundo la vida verdadera pidámosle por los que, por no creer en su triunfo, viven sin esperanza. Oremos…

-A Cristo, que con su gloriosa resurrección ha otorgado la vida al hombre mortal, pidámosle por todos los que sufren. Oremos…

-A Cristo, que con su gloriosa resurrección anunció la alegría a las mujeres, y por medio de las mujeres a los apóstoles, y por medio de los apóstoles al mundo entero, pidámosle por los que nos hemos reunido a celebrar su triunfo. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Comenzamos la Liturgia Eucarística recordando que el pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.

 Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Pascua de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

COMUNIÓN

Vamos a participar de la mesa del Señor.

Felices los invitados en esta Pascua de Jesús.

Cantamos...

ENVÍO

¡Felices pascuas!
Es un saludo y un deseo de felicidad auténtica.

¡Felices pascuas porque Jesús ha resucitado!

Nos despedimos cantando.

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16 de abril de 2017 / Domingo de Pascua de Resurrección

El relato que en la noche de la Vigilia Pascual y el domingo de Resurrección corresponde  al evangelio de Mateo tiene la peculiaridad de mostrar a un ángel moviendo la piedra del sepulcro.

Pero la clave está en las diferentes actitudes que toman los protagonistas humanos.

Mientras los soldados tiemblan de miedo y quedan como muertos, las dos mujeres son reconocidas como las que “buscan a Jesús, el crucificado”.

Junto al anuncio de que ya no está en la tumba vacía porque ha resucitado se les encomienda una misión que ha de cumplirse sin demoras: avisar a los discípulos.

Son las primeras evangelizadoras que han creído y con entremezclados sentimientos de temor pero, en expresión propia de Mateo, “llenas de alegría”, corren a comunicar lo sucedido.

En esa presurosa carrera   irrumpe Jesús,  ofreciéndose al abrazo adorable y confirmándolas en la misión encomendada por el ángel, no sólo a los discípulos”, sino a los que a partir de ahora adquieren la nueva categoría de “hermanos”.

“Llena los corazones de tus hijos con la alegría de la Pascua, para que la anuncien a todos los hombres que viven tristes” (III Plegaria Eucarística de Niños)

BIENVENIDA

Jesús de Nazaret ha pasado de la muerte a la vida.
La reunión de los cristianos y cristianas para celebrar la Pascua es la fiesta de la alegría porque ni la muerte, ni la injusticia ni el pecado tienen la última palabra.
La última palabra la tiene el Dios de la Vida.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios anuncia la Buena Noticia definitiva: Jesús ha resucitado.
A nosotros nos toca propagarlo por toda la tierra, comenzando por los más cercanos y expandiéndolo con alegría misionera.

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43; Salmo 117,1-2.16-17.22-23 Colosenses 3,1-4; Jn 20, 1-9

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Jesús Resucitado, acompaña nuestra vida

-Tu eres la Resurrección y la Vida. Por todos los que hoy nos reunimos para celebrar una nueva Pascua. Oremos…

-Tu eres nuestro Único Pastor. Por el Papa, por nuestro Obispo, por el sacerdote a cargo de nuestra comunidad y por los diáconos que sirven al pueblo. Oremos…

-Tú nos enviaste al mundo. Por los misioneros y misioneras que anuncian tu mensaje en nuestros barrios y en tierras lejanas. Oremos…

-Tu eres la Luz del mundo. Por todos los que se sienten abrumados por la oscuridad de la enfermedad, la falta de empleo o la desunión familiar. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino preparan la mesa de la fiesta.
Son alimentos producidos por la armonía entre la tierra y el trabajo humano.

Serán para nosotros el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado, es decir, su Pascua.

COMUNIÓN

La fiesta de la Pascua culmina con la comida del Cordero.
Es Jesús de Nazaret.
Ha muerto pero ha resucitado.

El banquete de comunión nos estimula a comenzar una vida distinta con los pobres de la tierra.

Cantamos...

ENVÍO

¡Felices Pascuas! Es un sencillo saludo.

Es también un programa de vida.

Nos despedimos cantando.

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23 de abril de 2017 / 2º Domingo de Pascua - Ciclo A - Domingo de la Misericordia

LAS DIFICULTADES DE LA FE

Después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, casi todos los domingos del año traen diferentes textos seleccionados según los tres ciclos en que se lo ha dividido.

Este 2º domingo de Pascua es uno de los pocos que repite todos los años el mismo evangelio de Juan (20,19-31). Son apariciones del Resucitado que se pueden dividir según los dos momentos en los que ocurren los relatos, separadas por un breve intermedio.

La primera aparición tiene lugar “al atardecer del primer día de la semana” (20,19-23) Los discípulos se alegran por el encuentro y Jesús les muestra las manos y los costados y les dicen “Reciban el Espíritu Santo. (Esta parte vuelve a leerse el Domingo de Pentecostés)     La alegría de los discípulos contrasta con las dificultades que presentará el ausente Tomás con sus dudas y reclamo de pruebas para ver y tocar. Pueden ser nuestras mismas dudas y reclamos.

Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor (20,20). El rostro que los apóstoles contemplaron después de la resurrección era el mismo de aquel Jesús con quien habían vivido unos tres años y que ahora los convencía de la verdad asombrosa de su nueva vida.

“Tomás ha visto al Señor, y fue invitado a meter el dedo en las llagas de los clavos; meter su mano en el costado; pero no dijo: 'Es verdad: ¡el Señor ha resucitado!’. ¡No! Ha ido más allá. Ha dicho: '¡Dios'. Fue el primero de los discípulos en hacer la confesión de la divinidad de Cristo, después de la resurrección. Y lo adoró.

Y así se ve cuál era la intención del Señor para hacerlo esperar: tomar también su incredulidad, no para llevarlo a la afirmación de la resurrección, sino a la afirmación de su divinidad. El camino hacia el encuentro con Jesús-Dios, son las llagas. No hay otro". (Francisco: Homilía de la Fiesta de Santo Tomas 2013)

La segunda aparición que  sucede “ocho días más tarde” (20,26) concluye con una alabanza de Jesús: “Felices los que creen sin haber visto” (20,29)

Son nuestras las dudas, nuestros los reclamos, nuestra la fe que no ve.
¿Será también nuestra la felicidad prometida por Jesús Resucitado?

Del costado herido, en el que Tomás fue invitado a introducir su mano,  había brotado sangre y agua. Son signos de la misericordia y del amor, tal como lo muestra la pintura del Jesús de la Divina Misericordia. En este domingo, lo recordamos.

BIENVENIDA

Los primeros cristianos y las primeras cristianas se reunían para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la fracción del pan. Ese fue el primer nombre que recibía el encuentro que hoy llamamos “la misa”. Pero no sólo se reunían para una comida. También compartían los bienes y el dinero según la necesidad de cada uno.

Al igual que ayer, hoy también nos reunimos y Jesús Resucitado se nos presenta a los ojos de la fe para que descubramos su Misericordia.

ANTES DE LAS LECTURAS

El libro de los Hechos primera lectura muestra el modelo de una de las primeras comunidades reunida junto a los Apóstoles. Oración comunitaria, participación de la vida, comer con alegría y ser queridos por el pueblo.

El Salmo alaba el día de la Resurrección: ¡Este el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él!

La Carta del Apóstol San Pedro alaba a los que creen y aman a Jesucristo sin haberlo visto y se alegran intensamente.

En el Evangelio Tomás concluye su duda con una afirmación frente a Jesús: ¡Señor mío y Dios mío!

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 2,42-47; Salmo 117, 2-4.13-15.22-24; 1 Pedro 1,3-9; Jn 20, 19-31

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Jesús resucitado, dales tu paz

-A las comunidades cristianas que hoy continúan anunciando la alegría de tu resurrección a todos los pueblos. Oremos…

-A los creyentes de las Iglesias y comunidades Ortodoxas y evangélicas con las que buscamos día a día encontrarnos en la unidad que Tú quisiste para tu única familia. Oremos…

-A los que buscan el sentido de la vida, en medio de dudas e inquietudes religiosas. Oremos…

-A los que se alegran con este domingo de tu Divina Misericordia. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Las ofrendas de bienes materiales son un recuerdo de las primeras comunidades cristianas que compartían sus bienes, unidos en la oración y en la solidaridad.

COMUNIÓN

La comunión es la fracción del pan eucarístico. Es Jesucristo, el pan que se parte y reparte. No lo vemos con los ojos. Pero la fe nos lleva a decir: ¡Señor mío y Dios mío!

Cantamos...

ENVÍO

Nos despedimos con la misión que Jesús nos encomienda: “Como el Padre me envío, así yo los envío a ustedes”.

Nos despedimos cantando.

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liturgia

30 de abril de 2017 / 3º Domingo de Pascua - Ciclo A

El domingo pasado vimos en el Evangelio de Juan las dificultades de Tomás que pedía ver y tocar para creer en la resurrección de Jesús.

En el evangelio de Lucas que leemos en este domingo se muestran las dificultades de Cleofás y el otro discípulo en el camino de Emaús.

Están tristes y consideran que Jesús, el Nazareno ha fracasado. El resto parece ser fantasías de unas mujeres...

Ni siquiera podían advertir quién es el hombre que se ha acercado   para acompañarlos en ese camino. “Algo impedía que sus ojos lo reconocieran”.

Jesús se comporta como un verdadero catequista o exegeta y interpreta las escrituras de tal manera que sus corazones comienzan a entusiasmarse.

Pero falta un paso más: la invitación  para que se quede con ellos, en una casa que habrá de albergarlos.

Es posible que se tratara de un gesto solidario: nadie deja sólo a un viajero en un lugar desértico y de noche, cuando los peligros acechan y la marcha se vuelve incierta.

Sentados en la mesa Jesús toma el pan y pronuncia las palabras rituales de la bendición, lo parte y se los da.

Ellos lo reconocen por “la fracción del pan”.

¿Cómo no recordar la última cena?

¿Cómo no recordar que los primeros cristianos se reunían en la solidaridad y en la fracción del pan? Así aparece en el Libro de los Hechos, la primera lectura del domingo pasado y escrito también por Lucas. 

“Ciertamente, no fue fácil creer. Los discípulos de Emaús creyeron sólo después de un laborioso itinerario del espíritu. (San Juan Pablo II: Tertio Millennio Ineunte)

A nosotros el Resucitado no se nos aparece.

Sólo lo descubrimos presente con los ojos de la fe. De lo contrario “algo nos impedirá verlo”

Sólo con la fe lo encontramos en la Sagrada Escritura, en “la fracción del pan”, en la solidaridad de los pueblos, en los pobres y en lo que nos va diciendo con los sucesos que rodean nuestra existencia.

BIENVENIDA

Jesús resucitado sale a nuestro encuentro.
Pero no se aparece con su gloriosa figura.
Quiere que lo reconozcamos a partir de los ojos de la fe.

Nos reunimos para descubrirlo en las Escrituras y en la celebración de la misa, “la fracción del pan”. Su presencia se hace visible en cada pobre, en cada enfermo, en cada uno de nosotros.

ANTES DE LAS LECTURAS

La palabra de Dios sigue siendo la “buena noticia” del triunfo del Crucificado.

“Dios resucitó a Jesús, liberándolo de las angustias de la muerte” (1a. Lectura), “le hizo conocer el camino de la vida”(Salmo), “y lo ha glorificado” (2a.lectura).

En el camino de Emaús interpreta lo que las escrituras dicen sobre Él.

Para escuchar esa palabra abrimos las puertas de nuestras vidas: “Señor Jesús, explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas” (Aleluia)

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 2,14.22-23; Salmo 15,1-2a.5.7-11; 1 Pedro 1.17-21; Lucas 24,13-35

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre nuestro, te lo pedimos con todo el ardor del corazón

-Para que todos los cristianos y cristianas podamos unirnos en “la fracción del pan”, y reconocer al Señor Resucitado en todos los que esperan un gesto o una palabra solidaria. Oremos…

-Para que los hombres y mujeres de la política y la economía descubran a tu Hijo presente entre los pobres, los que no tienen vivienda, los marginados y los que carecen de una vida digna. Oremos…

-Para que nuestras vidas tengan la alegría que brota de la Pascua y podamos anunciar cada día que Jesús es el Señor y su resurrección es el triunfo de la Vida definitiva. Oremos…

-Para que los trabajadores en su día continúen su noble lucha por la justicia social. Oremos…

-Para que, según la intención del Papa Francisco, los jóvenes, sepan responder con generosidad a su propia vocación; considerando seriamente también la posibilidad de consagrarse al Señor en el sacerdocio o en la vida consagrada. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Preparamos la mesa que vamos a compartir.
El pan y el vino serán el alimento a compartir.
Así podremos descubrir a Jesús “en la fracción del pan”.

COMUNIÓN

Es el momento de la comida compartida.
Es la “fracción del pan”.
Aquí descubrir a Jesús resucitado se convierte en desafío.

Cantamos...

ENVÍO

Al igual que los discípulos y las discípulas, vayamos también nosotros a decir: “Es verdad, ¡ el Señor ha resucitado!

Nos despedimos cantando.

 
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