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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE DICIEMBRE 2020
   
-Domingo 6 de diciembre de 2020 - Segundo Domingo Adviento - Ciclo B

-Martes 8 de diciembre de 2020 - Inmaculada Concepción de María

-Domingo 13 de diciembre de 2020 - Tercer Domingo Adviento - Ciclo B
-Domingo 20 de diciembre de 2020 - Cuarto Domingo Adviento - Ciclo B
-Jueves 24 de diciembre de 2020 - Noche Buena - Natividad del Señor
-Viernes 25 de diciembre de 2020 - Navidad - Natividad del Señor
-Domingo 27 de diciembre de 2020 - Sagrada Familia de Jesús, María y José
-Viernes 1 de enero de 2021 - Santa María, Madre de Dios. Solemnidad
-Domingo 3 de enero de 2021 - Segundo Domingo de Navidad
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Domingo 6 de diciembre de 2020 / 2° Domingo de Adviento - Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo de Adviento, el tiempo fuerte en que nos preparamos para recibir al Señor que viene a nuestro encuentro en esta Navidad, en que conmemoramos el hecho histórico de su primera venida en la humildad de nuestra carne; pero es también el tiempo de nuestra preparación a su segunda venida, la escatológica, que será al final de los tiempos en el esplendor de su grandeza.

El Señor, que envía a Juan el Bautista a preparar la venida del Mesías, nos exhorta hoy, en su palabra, a que también nos preparamos para recibir a Jesús, el Hijo de Dios que viene a salvarnos, exigiéndonos una auténtica renovación, abandonado el camino del mal y entrando en su camino, el que Jesús nos indica, con su vida y sus enseñanzas, único que conduce a la Casa del Padre.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 2, 14a. 36-41)        

Ya en el Antiguo Testamento, el Profeta nos exhorta a preparar los caminos, a renovar nuestras vidas, para poder recibir así, al Mesías, al Salvador. 

SALMO RESP.:    (84, 9-14)      

R.    Muéstranos, Señor, tu misericordia.

2ª. LECTURA:     (2 Pe 3, 8-14)   

El Apóstol nos dice que si bien sólo Dios sabe cuándo y cómo va a acabar la historia humana, los cristianos debemos esperar al Señor, activa y piadosamente.

EVANGELIO:   (Mc 1, 1-8)

En la proclamación del santo Evangelio, escuchamos al mismo Jesús que nos muestra a Juan el Bautista retomando las palabras del Profeta que nos llama a preparar la llegada del Señor. Cantemos el Aleluya.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, elevemos con fe nuestra plegaria a Dios, nuestro Padre, la plegaria confiada de los que esperan ansiosamente la venida gloriosa de su Hijo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MÁS"

—Padre santo, para que por la predicación de tu Iglesia todos los hombres busquemos en ese desierto, en esa realidad dura que nos toca vivir, construir un camino para tu Hijo que viene a salvarnos, te pedimos...

—Padre bueno, para que guiados por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, en nuestra comunidad se realice una efectiva renovación y así podamos cumplir con fortaleza de espíritu, los preceptos de tu ley, te pedimos...

—Padre todopoderoso, para que busquemos una auténtica reconciliación entre todos, sabiendo perdonar como tú lo haces con nosotros, y así construyamos una nación que viva en la concordia y la fraternidad, te pedimos...

—Dios de todo consuelo, para que en cada hermano pobre, enfermo, con hambre, sin trabajo, abandonado, encontremos la presencia real de tu Hijo que es el necesitado, te pedimos...

—Padre misericordioso, para que en toda nuestra comunidad, en una auténtica conversión de nuestras vidas y en medio de tantos atajos, acondicionemos un sendero limpio, sencillo y humilde, para que Jesús venga por él a nuestro encuentro, te pedimos...

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, escucha esta plegaria y concédenos la gracia de recibir la plenitud que tu Hijo nos ha prometido y que nunca nos falten caminos que nos lleven a Él, que es el amor verdadero. Te lo pedimos por el mimo Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Las ofrendas que ahora presentamos, deben ser un verdadero signo de nuestro deseo de convertirnos e iniciar una nueva vida: la de la gracia.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Nosotros, por Cristo, hemos conocido la salvación de Dios, y queremos realmente vivirla y con nuestras vidas anunciarla. Por eso ahora, en comunión con Cristo y son su Espíritu, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

En esta Eucaristía que ahora vamos a compartir fraternalmente, está Jesús realmente presente; y esa presencia suya debemos hacerla llegar a todos los hombres, nuestros hermanos, mediante signos concretos de amor.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta celebración debe significarnos un compromiso de preparar el camino del Señor, allanar sus senderos, para que los que no se han encontrado aún con Cristo se sientan animados a hacerlo.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Martes 8 de diciembre 2020 / Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy, junto a la Iglesia universal, la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.
"Esta significativa fiesta mariana se sitúa en el marco del Adviento, tiempo de preparación para la Navidad, caracterizado por la vigilancia y la oración. Tiempo en el que María nos acompaña y nos indica cómo hacer vivo y activo nuestro camino hacia la Noche Santa de Belén."

Y hoy el Señor nos anuncia, en las palabras del Ángel, la salvación que ya está cerca: su Hijo se hace hombre para que el hombre sea hijo de Dios. Y María es la mujer que acogió en sus entrañas a Aquel que se anunció durante siglos. Es la mujer que, transparente en cuerpo, alma, vida y actitudes, nos enseña que el camino para llegar a Dios no es otro que el de la confianza y la esperanza en Él.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Gn 3, 9-15. 20)        

Ya en los albores de la creación, Dios anuncia la salvación. Es el primer anuncio de la Buena Nueva: el Hijo de Dios que compartirá nuestra condición humana. 

SALMO RESP.:    (97, 1-4)      

R.    Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas.

2ª. LECTURA:     (Ef 1, 3-6. 11-12)   

Estas palabras de san Pablo son un canto de esperanza: nos manifiestan la predestinación de todos los hombres a ser hijos en el Hijo.

EVANGELIO:   (Lc 1, 26-38) 

El mismo Señor, en las palabras del Ángel, nos devuelve la esperanza de la salvación. Aclamémoslo con el canto del Aleluya.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Unidos a nuestra Madre Santísima, en el día en que celebramos su Inmaculada Concepción, junto a estas intenciones que elevamos a nuestro Padre, pidámosle que Ella nos enseñe a caminar unidos hacia la casa paterna, a fin que toda la humanidad sea una sola familia.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"QUE LA LLENA DE GRACIA INTERCEDA POR NOSOTROS"

—Para que la Santa Iglesia y el Papa Francisco siga siendo signo del amor de Dios en medio de los hombres, mientras esperamos al Señor que ya viene a salvarnos, oremos...

—Para que nuestra Iglesia diocesana, en íntima unión con su Obispo, asuma con responsabilidad el compromiso de ser anunciadores de la Buena Noticia de Jesús, oremos...

—Para que la paz en el mundo, que tanto necesitamos, se convierta en una realidad, por la conversión sincera del corazón de todos los hombres, oremos...

—Para que los más necesitados, los pobres de este mundo, encuentren en María Santísima su protección maternal, y que sea en sus vidas un motivo para seguir esperando, oremos...

—Por todas las familias de nuestra comunidad, para que por la auténtica conversión de nuestras vidas, apartándonos del pecado y la soberbia, nos preparemos convenientemente para recibir al Señor y celebrar con un auténtico espíritu cristiano la Navidad, oremos...

CELEBRANTE:

Escucha, Padre, nuestras oraciones y haz que siguiendo el ejemplo de la Virgen María, seamos dóciles a la inspiración de tu Espíritu, para poder llevar a Cristo a los hermanos y proclamar tu grandeza con nuestras alabanzas y la santidad de nuestras costumbres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En este pan y en este vino que ahora presentamos a nuestro Padre, ofrezcámosle nuestro humilde y perseverante trabajo de transformación de nuestro corazón, como señal de su presencia salvadora en nosotros.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

En la plegaria solemne de la Iglesia damos gracias a Dios recordando lo que ha hecho con la Santísima Virgen. Damos gracias porque a nosotros también nos ha llamado a la plena unión con Él por siempre.

COMUNIÓN:

En el Evangelio hemos escuchado el anuncio del Señor que viene a salvarnos: el Emmanuel, el Dios con nosotros; ese mismo Dios que ahora se nos ofrece en el sacramento del altar, y que así quiere ser nuestro alimento en esta espera.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Necesitamos un poco de luz en medio de la oscuridad y de la realidad del mal del mundo. Necesitamos, un personaje como María, que nos ayude a recuperar el sentido cristiano de la Navidad: limpios por dentro y bien dispuestos por fuera. ¡Viene el Señor! ¡María nos acompaña!

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Domingo 13 de diciembre 2020 / 3° Domingo de Adviento - Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo tercero de Adviento, denominado "Gaudete", por la primera palabra de la antífona de entrada de este día: "alegraos", y que es precisamente la inocultable alegría que embarga este domingo, y que está provocada por una doble motivación: la próxima venida del Señor en la conmemoración del hecho histórico, y la alegría de su vuelta gloriosa al final de los tiempos. Este domingo es una de las dos únicas oportunidades durante el año en que pueden utilizarse ornamentos rosados.

Hoy se nos manifiesta la cercanía del Mesías, Jesús que viene a salvar al hombre, y éste es el motivo de nuestra alegría. Y es así que Juan el Bautista afirma ser el testigo del Mesías, el que anuncia su llegada, su presencia a quienes no lo conocen, siendo esa la actitud que debemos vivir: prepararnos para recibirlo y anunciar su venida a los demás, ya que el mundo se salvará en la medida en que se encuentre con Cristo.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 61, 1-2a. 10-11)        

El profeta Isaías nos anuncia la presencia del Mesías, que se manifiesta a los pobres y humildes, venda los corazones desgarrados y hace brotar la justicia ante todos los pueblos.

SALMO RESP.:    (Lc 1, 46-50. 53-54)      

R.    Mi alma se regocija en mi Dios.

2ª. LECTURA:     (1 Tes 5, 16-24)   

Pablo nos exhorta a que esperemos la venida del Salvador, en una espera activa, plena de santidad y alegría.

EVANGELIO:   (Jn 1, 6-8. 19-28) 

Y es ahora el mismo Jesús quien nos habla, y por la boca del Bautista nos anuncia su presencia en medio de nosotros. Aclamémoslo en su Palabra cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Jesús ha venido a traer al mundo la salvación prometida por los profetas y anunciada por Juan el Bautista. En Él hemos conocido el amor total del Padre y hemos creído. Por eso ahora, con toda confianza, le presentamos nuestra plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MÁS"

—Padre santo, al pedirte por la Iglesia y el Papa Francisco, para que siendo signo de tu amor en medio de los hombres, sea nuestra guía en la espera gozosa del Señor que viene a salvarnos, te pedimos...

—Padre todopoderoso, al pedirte por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos nuestra comunidad sea ejemplo de una efectiva renovación que despierte nuestra fe aletargada, te pedimos...

—Señor de la vida, porque necesitamos una verdadera reconciliación entre todos, haciendo realidad la construcción de una nación más justa, más fraterna y más solidaria, te pedimos...

—Dios de todo consuelo, al pedirte por los más necesitados, para que nuestra presencia y ayuda haga renacer en ellos la alegría y la esperanza, te pedimos...

—Padre misericordioso, para que todos los que formamos esta comunidad, poniéndote como fundamento y pilar de nuestras vidas, seamos verdaderos testigos y allanemos los senderos para el encuentro contigo, te pedimos...

CELEBRANTE:

Dios del amor, que nos has mostrado en tu Hijo Jesucristo, el camino para alcanzar la plenitud de vida, escucha nuestras plegarias e ilumina las tinieblas de nuestro espíritu con la venida de tu Hijo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos al Padre nuestro humilde y perseverante trabajo de transformación de nuestro corazón, como señal de su presencia salvadora en cada uno de nosotros.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

En los signos del pan y del vino se renueva el misterio de la salvación que esperamos. Ahora, con fe y alegría, hagamos nuestra acción de gracias al Padre.

COMUNIÓN:

Por la boca de Isaías hemos escuchado cómo el Mesías realiza la transformación total del hombre, haciendo brotar la justicia. Recibámoslo ahora, sacramentado, para que Él sea la fortaleza que nuestra fe y esperanza necesitan.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Encontrándonos ya a un poco más de una semana de la la Navidad: ¿Somos voces que gritan, celebran, viven, desean y promueven el nacimiento de Jesús? ¿O somos tímido susurro que se acobarda ante otras voces que gritan ocultando lo verdaderamente importante?

Nos despedimos cantando...

 

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liturgia

Domingo 20 de diciembre 2020 / 4° Domingo de Adviento - Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos en el cuarto domingo de Aviento, preparándonos para celebrar la venida del Señor, que quiere nacer en el corazón de cada hombre; como Él quiso necesitar de María, así hoy quiere necesitar de nosotros para que también pueda nacer, en la Nochebuena, en el corazón de todos los hombres.

El Señor nos manifiesta hoy el cumplimiento de la promesa del Mesías: gracias a la disponibilidad de María, la auténtica protagonista del Adviento,  y a su acogida de fe, se revela el secreto mantenido en silencio durante siglos eternos: Dios hecho silencio en el seno de María, en el pesebre de Belén, en el taller de Nazaret y en lo alto de la cruz. Ese Dios que hoy y siempre nos está hablando y quiere comunicarse con nosotros.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16)        

Dios nos anuncia, por boca del Profeta la venida del Mesías, cuyo trono y Reino permanecerán para siempre en su presencia.

SALMO RESP.:    (88, 2-5. 27. 29)      

R.    Cantaré eternamente el amor del Señor.

2ª. LECTURA:     (Rm 16, 25-27)   

El Apóstol no puede dejar de admirarse ante la realización del plan divino de reconstrucción elaborado por Dios, y que ahora es revelado.

EVANGELIO:   (Lc 1, 26-38) 

Escuchamos ahora cómo, por la disponibilidad de María, el mismo Dios se hace hombre. Aclamémoslo jubilosamente cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Unidos al Rey de la Gloria, nuestro hermano y Señor, que elevado sobre la tierra atrae a todos hacia sí, oremos al Padre que escucha siempre la plegaria de su Iglesia.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MÁS"

—Padre, te pedimos por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que por su anuncio de la Buena Nueva, los hombres descubramos tu presencia en medio nuestro, y por eso oramos...

—Señor, queremos que en nuestra Iglesia diocesana se realice una profunda conversión, según el Espíritu de Jesús, bajo la guía y permanente testimonio de nuestros obispos, y por eso oramos...

—Dios de bondad, queremos una verdadera reconciliación entre todos, haciendo de Jesús el centro de nuestras vidas, para poder construir aquí y ahora, la civilización del amor, por eso oramos...

—Padre misericordioso, queremos que esta Navidad, por nuestra palabra y nuestra ayuda, en todos los que sufren o están necesitados renazca la esperanza y reciban la visita de tu Hijo, por eso oramos...

—Padre, queremos que en medio del ruido y algazara de estos días, sepamos recibir al Niño Dios, en el silencio y paz de nuestros corazones, haciendo realidad con nuestras manos tu Providencia, ayudando a nuestros hermanos, por eso oramos...

 

CELEBRANTE:

Señor, acoge n las plegarias de tu pueblo, que se alegra por la venida de tu Hijo en nuestra carne mortal; acógelas con el mismo amor que nos has manifestado con su nacimiento. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Así como María, con sencillez y humildad, se entregó totalmente a Dios, así también tenemos que entregarnos nosotros al Padre, junto a estas ofrendas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Alabemos al Padre, porque gracias a este memorial de la ofrenda hecha por Jesucristo, también nosotros, después de veinte siglos, somos santificados para ser pueblo de la Nueva y Eterna Alianza.

COMUNIÓN:

Al conmemorar el nacimiento del Mesías, ansiamos su venida definitiva, y mientras aguardamos que eso suceda, el mismo Jesús se nos da en el don de la Eucaristía para alimentar nuestra alma en esta espera.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que María, que creyó en el Ángel, nos facilite el camino hacia la llegada de Jesús, que sepamos disponer nuestros corazones para mejor recibirle en esta Nochebuena. ¡Ven, Señor; no tardes!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Jueves 24 de diciembre de 2020 / NOCHEBUENA. Natividad del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, hemos venido peregrinando a lo largo de estas semanas de Adviento, en la espera del nacimiento del Salvador, y nuestra espera ha llegado a su fin: nuestro Salvador ha nacido y la fiesta de la Navidad nos llena de alegría, porque "con la encarnación del Verbo, el Creador ha sellado con los hombres un pacto de alianza eterna."

Pero es preciso que, todos y cada uno de nosotros, encontremos el sentido profundo de esta fiesta en nuestras vidas. Que la palabra de Dios que escucharemos y la Eucaristía que celebraremos, nos ayuden a acoger la venida del Señor en lo profundo de nuestro corazón

La Navidad no es un simple hecho histórico, sino algo que se prolonga hasta el final de la historia, signo de nuestro misterioso renacer a la vida divina; y este nacimiento nos hace hombres nuevos, que debemos sentir, pensar, amar y obrar de manera nueva. Dios, viene hasta nosotros, pequeño y en un pesebre, para que comprendamos que, en la pequeñez, está el camino y la puerta para llegar y encontrarse con Él.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 9,  1-6)        

El Profeta eleva un canto de esperanza a su pueblo: con la llegada del Mesías llega la luz que ha de disipar definitivamente las tinieblas de sus vidas. Y ese canto se hace actual para cada uno de nosotros.

SALMO RESP.:    (95, 1-3. 11-13)      

R.    Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.

2ª. LECTURA:     (Tt 2, 11-14)   

El apóstol Pablo nos manifiesta que la gracia de la venida de Jesús, ha de hacer de nosotros hombres nuevos en la espera de su segunda venida gloriosa.

EVANGELIO:   (Lc 2, 1-14)

Escuchemos ahora con atención, en el santo Evangelio, el relato del que nace nuestra verdadera vida: Dios se ha hecho uno de nosotros para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios. Aclamémoslo con nuestro gozoso Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, en esta noche en que se manifestó la bondad y del amor de Dios hacia todos los hombres, poniendo nuestra confianza, no en nuestros méritos, sino en su misericordia, oremos humildemente a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo para encarnarse no sólo por nosotros, sino en nosotros, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta Navidad fortalezca ese anuncio gozoso y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Padre nuestro, te pedimos por nuestros obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos podamos construir una Iglesia diocesana en la que todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos...

—Padre lleno de amor, que enviaste a Jesús para hacernos verdaderos hijos tuyos, haz que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Padre rico en misericordia, que enviaste a tu Hijo a traer la verdadera alegría, haz que esta Navidad, la visita de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que fuera la luz del mundo, haz que  en nuestra comunidad le ofrezcamos la posada de nuestro corazón, y nuestra mesa abunde de humildad, ternura, pobreza y amor, oremos…

 

CELEBRANTE:

Escucha, Padre Santo, nuestras plegarias y concede a cuantos celebran con alegría el nacimiento de tu Hijo Jesús, engendrado de la Virgen María, vivir libres de todo mal, hacer siempre el bien y enriquecerse con tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Vamos a presentar ahora, sobre la mesa del altar, el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, y que deben ser un verdadero signo del ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este día, nazca realmente el Salvador.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Por Cristo hemos conocido a Dios, es decir, la Verdad, la Vida, el Amor; pero Cristo sigue iluminando e impulsando nuestro camino hacia la Luz, hacia la Fiesta. Por eso hoy, solemnemente, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Príncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que también nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que hoy Jesús, en los brazos de María y bajo la mirada serena de José, nos haga renacer en nuestra fe. Nos haga conmover ante este Misterio y nos transforme en portadores de verdad, de bondad, de solidaridad y de perdón. ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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Viernes 25 de diciembre de 2020 / NAVIDAD. Natividad del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, hemos venido peregrinando a lo largo de estas semanas de Adviento, en la espera del nacimiento del Salvador, y nuestra espera ha llegado a su fin: nuestro Salvador ha nacido y la fiesta de la Navidad nos llena de alegría, porque "con la encarnación del Verbo, el Creador ha sellado con los hombres un pacto de alianza eterna."

Pero es preciso que, todos y cada uno de nosotros, encontremos el sentido profundo de esta fiesta en nuestras vidas. Que la palabra de Dios que escucharemos y la Eucaristía que celebraremos, nos ayuden a acoger la venida del Señor en lo profundo de nuestro corazón

La Navidad no es un simple hecho histórico, sino algo que se prolonga hasta el final de la historia, signo de nuestro misterioso renacer a la vida divina; y este nacimiento nos hace hombres nuevos, que debemos sentir, pensar, amar y obrar de manera nueva. Dios, viene hasta nosotros, pequeño y en un pesebre, para que comprendamos que, en la pequeñez, está el camino y la puerta para llegar y encontrarse con Él.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 52, 7-10)        

Escuchemos el grito de júbilo del Profeta porque Dios viene a visitar a su pueblo; porque el Señor viene a visitar a nuestro pueblo.

SALMO RESP.:    (97, 1-6)      

R.    Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

2ª. LECTURA:     (Hb 1, 1-6)   

Desde tiempos muy antiguos, Dios preparaba su obra salvadora, el momento que hoy celebramos: la venida de su Hijo, para darnos a conocer, muy de cerca, quién es Dios.

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)

San Juan nos hablará de la Luz, de la Vida, de la Gloria y de la Gracia que han entrado en este mundo. Porque el Hijo de Dios ha venido a vivir en medio de nosotros. Cantemos jubilosamente el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, en este día en que se manifestó la bondad y del amor de Dios hacia todos los hombres, poniendo nuestra confianza, no en nuestros méritos, sino en su misericordia, oremos humildemente a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo para encarnarse no sólo por nosotros, sino en nosotros, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta Navidad fortalezca ese anuncio gozoso y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Padre nuestro, te pedimos por nuestros obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos podamos construir una Iglesia diocesana en la que todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos...

—Padre lleno de amor, que enviaste a Jesús para hacernos verdaderos hijos tuyos, haz que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Padre rico en misericordia, que enviaste a tu Hijo a traer la verdadera alegría, haz que esta Navidad, la visita de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que fuera la luz del mundo, haz que  en nuestra comunidad le ofrezcamos la posada de nuestro corazón, y nuestra mesa abunde de humildad, ternura, pobreza y amor, oremos…

 

CELEBRANTE:

Escucha, Padre Santo, nuestras plegarias y concede a cuantos celebran con alegría el nacimiento de tu Hijo Jesús, engendrado de la Virgen María, vivir libres de todo mal, hacer siempre el bien y enriquecerse con tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Vamos a presentar ahora, sobre la mesa del altar, el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, y que deben ser un verdadero signo del ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este día, nazca realmente el Salvador.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Por Cristo hemos conocido a Dios, es decir, la Verdad, la Vida, el Amor; pero Cristo sigue iluminando e impulsando nuestro camino hacia la Luz, hacia la Fiesta. Por eso hoy, solemnemente, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Príncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que también nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que hoy Jesús, en los brazos de María y bajo la mirada serena de José, nos haga renacer en nuestra fe. Nos haga conmover ante este Misterio y nos transforme en portadores de verdad, de bondad, de solidaridad y de perdón. ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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Domingo 27 de diciembre de 2020 / Sagrada Familia de Jesús, María y José

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

"En el clima gozoso de la Navidad, la Iglesia, reviviendo con nueva admiración el misterio del Emmanuel, el Dios con nosotros, nos invita a contemplar hoy a la Sagrada Familia de Nazaret. En la contemplación de este admirable modelo la Iglesia descubre valores que vuelve a proponer a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas."

El Hijo de Dios hecho hombre, a quien adorábamos en el humilde pesebre, forma parte de una familia; familia que Él mismo nos pone como ejemplo, como ideal de toda familia humana; ejemplo de obediencia a la ley, ejemplo de amor y de unidad. y Él nos dice hoy: puedo vivir en cualquiera de las familias de ustedes. Y necesitamos que Él venga a vivir en cada una de nuestras familias, así realmente podremos vivir, nosotros y el mundo entero, en paz.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Gn 15, 1-6; 17, 5; 21. 1-3)        

En este relato del Antiguo Testamento, vemos cómo por la fe Dios hace de Abraham, padre de un pueblo numeroso, de una multitud de naciones.

SALMO RESP.:    (104, 1b-6. 8-9)      

R.    El Señor, se acuerda eternamente de su Alianza.

2ª. LECTURA:     (Hb 11, 8.11-12. 17-19)   

San Pablo nos habla de cómo los hombres y mujeres del pueblo de Jesús vivían una fe que se remontaba a Abraham, “nuestro padre en la fe”  y una religiosidad conforme a las enseñanzas de Moisés.

EVANGELIO:   (Lc 2, 22-40)

En el Evangelio se nos muestra la presentación de Jesús en el Templo, y en el prodigioso relato de Lucas escuchamos las profecías de Simeón y de Ana sobre el futuro del Niño.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, como verdaderos hijos de Dios y hermanos los unos de los otros, dirijamos nuestra plegaria a Dios Padre por la gran familia universal.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR"

—Padre, al pedirte por la Santa Iglesia y el Santo Padre, para que todo el mundo reciba su mensaje de paz, esa paz que tu Hijo nos trajo con su nacimiento, te pedimos...

—Padre, porque queremos que nuestra gran familia diocesana crezca en la imitación de la Sagrada Familia, viviendo auténticamente el Evangelio de tu Hijo, te pedimos...

—Padre, para que en todos los hogares de nuestra patria se busque el perdón, el amor, la comprensión, el crecimiento y la gratuidad, y así tu Hijo pueda vivir en cada una de ellas, te pedimos...

—Padre, queremos que tantas familias necesitadas, sufrientes, que carecen de lo indispensable para vivir dignamente, descubran tu amor en nuestra solidaria entrega y así renazca en ellos la esperanza, te pedimos...

—Padre, para que nuestras familias sean comunidades de fe, en las que se enseñe que  el cielo es el hogar definitivo; que existe un Padre que nos ama con locura; un Hijo que murió por salvarnos y un Espíritu que nos anima y nos empuja para ser buenos cristianos, te pedimos…

 

CELEBRANTE:

Acepta, Padre bueno, las oraciones que te presentamos como familia reunida en tu nombre, y derrama la abundancia de los dones de tu Espíritu para que, dóciles a su voz, reine en todas las familias la paz y la concordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto a estas ofrendas, ofrezcámosle a Dios, nuestro Padre, nuestras familias, en un sincero compromiso de que en ellas se vivan ejemplos preclaros de virtudes domésticas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, que al darnos a su Hijo en el seno de la Sagrada Familia, nos dio el modelo para que, con nuestras familias, pudiésemos alcanzar la vida eterna.

COMUNIÓN:

Jesús quiere vivir en cada uno de nosotros, en cada una de nuestras familias, para construir en ellas una verdadera familia, portadora de paz y amor para todas las demás y para todo el mundo, por eso ahora se nos da como verdadero Pan de Vida.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que la Sagrada Familia nos haga ser fuertes, valientes y decididos. Que este año, a punto de expirar, sea para nosotros una llamada a tomar conciencia del papel que hemos de jugar todos por recuperar, fortalecer y dar más vigor a nuestras familias en el conjunto de la sociedad.

Nos despedimos cantando...

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Viernes 1 de enero de 2021 / Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, nos encontramos aquí reunidos, en este primer día del año del Señor 2021, que iniciamos con esta celebración de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, que es la celebración más antigua de la Virgen en la Iglesia de Roma.

Y en este día celebramos la Jornada Mundial de la Paz, para pedir a Dios una bendición sobre todos nosotros en este año que comenzamos; sobre nuestras familias, sobre nuestro pueblo, implorando la paz, esa paz que tanto necesitamos.

El Señor nos muestra a María Santísima, la elegida de Dios Padre para que sea Madre de su Hijo, que nace hombre para darnos la filiación divina. "La Madre del Redentor camina con nosotros y nos guía, con ternura materna, hacia el futuro. Así, ayuda a la humanidad a cruzar todos los umbrales de los años, de los siglos y de los milenios, sosteniendo su esperanza en aquel que es el Señor de la historia." Como ella, sepamos estar atentos a lo que el Señor quiere decirnos, para poder descubrir en nuestra vida de cada día, la salvación de Dios.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 6, 22-27)        

Escuchemos estas palabras de bienaventuranza; palabras con que los sacerdotes del Antiguo Testamento invocaban la protección de Dios sobre su pueblo. Es así también como Dios nos bendice a nosotros.

SALMO RESP.:    (66, 2-3. 5-6. 8)      

R.    El Señor tenga piedad y nos bendiga.

2ª. LECTURA:     (Ga 4, 4-7)   

San Pablo nos habla de la alegría de las fiestas de Navidad que estamos celebrando; nos ha llegado la salvación, la nueva vida de hijos del Padre, y nos ha llegado mediante un hombre como nosotros: el Hijo de María.

EVANGELIO:   (Lc 2, 16-21)

Es el mismo Señor quien ahora nos habla: es el Hijo de Dios que ha venido a vivir entre nosotros, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para librarnos de la esclavitud de la ley. Aclamémoslo jubilosamente cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, por intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, presentemos nuestra plegaria a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, CONCÉDENOS TU PAZ"

—Señor, te pedimos para que todos los cristianos podamos aportar nuestra propia piedra para la construcción de la casa común y hoy más que nunca, seamos verdaderos “artesanos de la paz”, oremos...

—Por nuestros obispos y sacerdotes, para que redoblen sus esfuerzos en formar una comunidad en la que todos trabajen juntos por el bien de la familia humana, oremos...

—Para que los pactos internacionales estén inspirados  en la paz que se basa  en el respeto de cada persona, del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas, oremos...

—Para que en nuestra patria, busquemos la paz con nosotros mismos y con el otro, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás", oremos...

—Para que en nuestras comunidades, la paz sea una conversión del corazón: la paz con nosotros mismos, con el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre y la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, oremos…

 

CELEBRANTE:

Padre eterno, principio y fin de todas las cosas, acepta con bondad las súplicas que te elevamos, por intercesión de la Virgen Madre de tu Hijo; concede a la humanidad la paz que el mundo no puede dar, y haz que te sirvamos con alegría todos los días de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Con este pan y este vino ofrezcámonos nosotros mismos al Padre de las misericordias, con un compromiso de honrar todos los días de nuestra vida, con nuestra fe y nuestra conducta, la condición de hijos suyos que Él nos ha dado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con María, la Madre de Jesús y nuestra Madre, hagamos ahora nuestra acción de gracias, porque Dios Padre nos ha dado la salvación, nos ha dado a Jesús para que nos abriera el camino hacia el Reino definitivo y eterno de Dios.

COMUNIÓN:

Comencemos este año 2021 recibiendo a Jesús, el Príncipe de la paz, en su Palabra y ahora en este alimento de vida, para que sea la fortaleza, el gozo, la esperanza, que nos ayude a recorrerlo, de acuerdo con lo que el Señor nos ha enseñado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al iniciar este primer día del año, pidamos a María, la Madre de Jesús, que nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 3 de enero de 2021 / 2° Domingo de Navidad

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo después de Navidad, en el que seguimos contemplando el misterio del Hijo de Dios que se hace hombre a fin de que los hombres puedan llegar a ser hijos de Dios, y es así que nuevamente hoy escucharemos el relato de la venida del Verbo entre nosotros, relato que nos ha sido proclamado el día de Navidad.

Hoy el Señor nos manifiesta que su Sabiduría ha establecido su morada entre nosotros: su Hijo se ha hecho uno de nosotros: Él es la Luz y la Vida de todo hombre que viene a este mundo; Él es la última y definitiva manifestación de Dios, que hoy nos recuerda que hemos sido elegidos y destinados a la santidad.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo 24, 1-2. 8-12)        

En este relato de la Sabiduría, está prefigurada la Encarnación del Hijo de Dios, que ha venido a establecerse entre nosotros.

SALMO RESP.:    (147, 12-15. 19-20)      

R.    La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

2ª. LECTURA:     (Ef 1, 3-6. 15-18)   

El admirable designio de Dios sobre nosotros, provoca la admiración de Pablo, que pide al Espíritu que podamos entender la esperanza que nos da esta llamada del Padre.

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)

Escuchemos ahora con suma atención, el comienzo del Evangelio de san Juan, donde nos expresa cómo el Hijo de Dios acampa en medio nuestro, siendo Él la Luz y la Vida. Cantemos el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Espíritu de Dios que nos ayude en nuestra oración, en la que pedimos por las necesidades de la Iglesia, del mundo, de nuestros hermanos, y por nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, POR CRISTO, LUZ Y VIDA DEL MUNDO, ESCÚCHANOS"

—Señor, que al entrar tu Hijo en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo nos has revelado tu fidelidad, haz que todos los que formamos esta Iglesia diocesana, seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo, oremos...

—Señor, que con él nacimiento de tu Hijo, por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, haz que todos los pueblos del mundo, sin distinciones, puedan alegrar sus corazones con la gracia de tu paz, oremos...

—Señor, que con la Encarnación de tu Hijo asumiste las debilidades de los hombres, dígnate ser luz para los que no ven, fuerza para los débiles, consuelo y amor para los pobres, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo anuncias la alegría de una vida sin fin, haz que todos los cristianos permanezcamos siempre en ti y dando fruto abundante, alcancemos la Vida eterna, oremos…

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Hijo único como Salvador, escucha la oración de esta familia reunida ante ti y, por intercesión de santa María virgen, concede a todos los pueblos de la tierra los dones mesiánicos de la fraternidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos ahora sobre la mesa del altar, toda nuestra vida y todas nuestras cosas. Todo lo malo que hay en nosotros, para que el Padre lo transforme, y lo poco bueno para que Él lo aumente.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre nos ha predestinado, desde toda la eternidad, a ser sus hijos en Jesucristo, por eso ahora, con inmensa alegría, unamos nuestras voces y nuestros corazones para elevarle nuestro canto de acción de gracias.

COMUNIÓN:

La Palabra que se hizo carne y acampó entre nosotros se nos da ahora en la Eucaristía, exigiéndonos también nuestra aceptación, con fe y con amor, lo que será también nueva garantía de poder ser hijos de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta Eucaristía que hemos compartido en este inicio de un nuevo año, debe ser un estímulo para vivir en virtud del alimento que en ella hemos recibido, y ser así, verdaderos testimonios de que la Salvación de Dios ha llegado a nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

 
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