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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE SEPTIEMBRE 2020
   
-Domingo 6 de septiembre de 2020 - 23º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 13 de septiembre de 2020 - 24º Domingo durante el año - Ciclo A

-Lunes 14 de septiembre de 2020 - Exaltación de la Santa Cruz
-Domingo 20 de septiembre de 2020 - 25º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 27 de septiembre de 2020 - 26º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 4 de octubre de 2020 - 27º Domingo durante el año - Ciclo A
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Domingo 06 de septiembre de 2020 / 23º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, en este domingo vigésimo tercero del tiempo ordinario, nos encontramos reunidos en el nombre del Señor, reunidos en Iglesia, para escuchar su Palabra que robustece nuestra fe, y para compartir el Pan de la vida, que nos fortalece en nuestro caminar de creyentes.

Nos encontramos reunidos en el nombre del Señor, lo que nos asegura su presencia en medio nuestro y el que Dios escuche y acoja nuestra oración. Y hoy el Señor nos exhorta a la virtud suprema que da la plenitud y que perfecciona a la Ley: el amor mutuo, la caridad que es bondadosa y ve el lado bueno de los demás, y buscando su bien nos impulsa a la corrección fraterna.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ez 33, 7-9)        

El Profeta es constituido por Dios como guardián, para que con el impulso de su llamada, que él transmite, cada uno pueda tomar el camino de la vida por sí mismo.

SALMO RESP.:    (94, 1-2. 6-9)      

R.    Ojalá hoy escuchen la voz del Señor.

2ª. LECTURA:     (Rm 13, 8-10)   

Esta Epístola del Apóstol es muy clara: el amor al prójimo incluye todos los demás mandamientos.

EVANGELIO:   (Mt 18, 15-20)

En el Evangelio, Jesús nos enseña lo que ha de impulsar al verdadero cristiano: el amor.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Como verdaderos hijos del Padre que está en el Cielo, que es Amor, y sabiéndonos trabajadores de su Reino, pidamos por las necesidades de todos los hombres, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS TU ESPÍRITU DE AMOR"

—Padre nuestro, te pedimos por tu Iglesia y el Papa Francisco, para que por su testimonio podamos formar una Iglesia de hermanos, que se quieren y se perdonan, y una Iglesia en oración, que vive, siente y se edifica en tí, oremos…

—Te pedimos por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que siempre nos guíen en la construcción de una Iglesia diocesana que viva de verdad la actitud evangélica del perdón y de la reconciliación entre todos, oremos…

—Te pedimos que cese la persecución a los cristianos y demás creyentes en el mundo, reine la paz, vuelva la concordia y la razonable convivencia y se privilegie el respeto por el derecho de toda persona a profesar libremente sus creencias, oremos…

—Te pedimos por los que sufren, para que encuentren en nuestra comunidad, verdaderos hermanos que buscan el ayudarlos a superar su situación, oremos…

—Te pedimos por toda nuestra comunidad, para que con el testimonio de nuestras vidas seamos portadores del mensaje cristiano, mensaje de la esperanza, del amor y del perdón, oremos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, te pedimos escuches favorablemente nuestras súplicas, que hemos puesto en tus manos con la confianza en las mismas palabra de Jesús, que nos ha dicho que si dos o tres nos unimos para pedir algo, tú nos lo concederás, por eso te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ahora, junto con el pan y el vino, nos ofreceos nosotros mismos al Padre, en un ferviente deseo de servirlo a Él, a su Iglesia y a todos nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con firme fe en la presencia salvadora de Dios entre nosotros, démosle gracias y pidámosle la ayuda del Espíritu de Amor que habita en nosotros, para renovar nuestras vidas.

COMUNIÓN:

“El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos de un mismo pan y bebemos del mismo cáliz”. Entremos ahora, realmente en comunión con Cristo y con cada uno de nuestros hermanos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

No habría Iglesia sin Comunidad; y no habría Comunidad sin Eucaristía. La Eucaristía en comunidad es la auténtica celebración del Domingo, el Día del Señor, el día de la unión de los verdaderos cristianos, de los que no podrían vivir sin reunirse con los hermanos a celebrar la Eucaristía, más allá de cualquier precepto.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 13 de septiembre 2020 / 24º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo cuarto del tiempo ordinario, y como todos los domingos nos reunimos alrededor de la mesa del Señor para alabarlo, darle gracias y pedirle su ayuda, ya que con nuestras pobres fuerzas no podemos ser verdaderamente misericordiosos con nuestros hermanos, como Él lo es con nosotros; no somos capaces de perdonar, como Él lo hace con nosotros.

El Señor nos muestra hoy su gran misericordia, exhortándonos a la misma actitud con nuestro prójimo, única forma de demostrarle la sinceridad y profundidad de nuestro amor; y esa actitud es la condición indispensable para así poder recibir también el perdón de Dios, que nosotros mismos condicionamos cada vez que le decimos: “perdona nuestras ofensas, como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden”.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ecli 27, 33--28, 9)        

Ya en el Antiguo Testamento encontramos el mandato de perdonar al prójimo, y en él encontramos también la dura condena de la cólera y el rencor.

SALMO RESP.:    (102, 1-4. 9-12)      

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

2ª. LECTURA:     (Rm 14, 7-9)   

El apóstol Pablo nos expresa que el cristiano es un hombre que admite a un único Señor, tanto en vida como en muerte.

EVANGELIO:   (Mt 18, 21-35) 

Jesús, en el santo Evangelio, nos muestra claramente que la Iglesia es una comunidad de perdón y misericordia.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Conociendo el amor y la bondad de Dios, nuestro Padre, que es clemente y compasivo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos, dirijámonos a Él con toda confianza y presentémosle nuestras necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"TE LO PEDIMOS, SEÑOR"

—Padre misericordioso, te pedimos por tu Iglesia y el Santo Padre, para que tu Espíritu lo ilumine en sumisión de proclamar a todas las naciones, el gran misterio de tu infinita misericordia, oremos...

—Señor de la vida, te pedimos por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, haz que con sus palabras y ejemplos, edifiquen a tu pueblo santo, oremos…

—Dios de bondad, te pedimos por la paz del mundo, para que los gobiernos y los pueblos, convirtiendo su corazón, realicen sinceros esfuerzos para alcanzarla, real y definitivamente, oremos…

—Dios de todo consuelo, te pedimos por nuestros hermanos que sufren a causa de la pobreza, para que en nuestra generosa ayuda, encuentren esa solidaridad que es su esperanza, oremos…

—Padre bueno, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que dando testimonio de tu misericordia y perdón, demostremos así que tu Iglesia es una comunidad de perdón y de misericordia, oremos…

 

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, que quieres que todos los hombres se salven, escucha nuestras súplicas y haz que seamos verdaderamente misericordiosos con todos nuestros hermanos. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Nos presentamos y ofrecemos al Padre eterno, en comunión con toda la Iglesia, con un corazón abierto para recibir su misericordia y perdonar a todos los que nos ofenden.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Conociendo la infinita misericordia que Dios nos tiene, démosle gracias todos juntos, unidos al himno de alabanza que ahora iniciaremos.

COMUNIÓN:

Hemos manifestado el deseo de recibir el perdón de Dios, tal como nosotros lo hacemos con nuestros hermanos, al elevarle al Padre la oración que Jesús nos enseñara. Ahora, para que esto se haga realidad en nuestras vidas, entremos en comunión con Él y con nuestros hermanos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

El resultado de nuestro encuentro de hoy con Jesús, debe manifestarse en frutos de justicia, solidaridad y amor hacia los demás. Debemos dar testimonio con nuestras vidas, del amor, la misericordia y el perdón de Dios.

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Lunes 14 de septiembre 2020 / FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, fiesta de acción de gracias: la glorificación de la cruz de Cristo como signo de nuestra redención. Festividad que fue instaurada en la Iglesia después que la emperatriz Elena encontró el verdadero leño de nuestra redención y lo mandó colocar en la magnífica iglesia que hizo edificar en el mismo lugar donde Cristo fue elevado en él: en el Calvario.

El inmenso amor de nuestro Padre, que supera totalmente nuestra inteligencia, se nos manifiesta plenamente en el envío de su Hijo, para que muriendo en la cruz, nos obtenga el perdón de los pecados. Cristo, por su exaltación, es decir su crucifixión y su resurrección triunfante, nos ha regenerado, este es el plan realizado del amor de Dios hacia los hombres. Pero esta salvación tiene que ser aceptada, lo que supone para el cristiano, vivir de conformidad con las enseñanzas de Jesús.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 21, 4b-9)        

Ya en este texto del Antiguo Testamento, vemos en figura lo que en el Nuevo será realidad: Jesucristo levantado en la cruz sobre la tierra será la vida para todos los hombres.

SALMO RESP.:    (77, 1-2. 34-38 )      

R.    No olviden las proezas del Señor

2ª. LECTURA:     (Flp 2, 6-11)   

El camino seguido por Jesús para darnos vida, fue rebajarse haciéndose como el más culpable, para que de su muerte saliera la vida.

EVANGELIO:   (Jn 3, 13-17) 

En el santo Evangelio escuchamos a Jesús en su diálogo con Nicodemo, en el que nos anuncia la voluntad de su Padre: que el hombre tenga vida.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Conociendo el amor de Dios, nuestro Padre, que no dudó en entregar su Hijo por nuestra salvación, dirijámonos a Él con total confianza y sencillez, presentándole esta oración por nuestras necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR LA CRUZ DE TU HIJO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Señor y Dios nuestro, te pedimos que por la proclamación de tu Iglesia y del Papa Francisco, podamos descubrir, aceptar y vivir tu amor incondicional, que entregó a tu Hijo, para que compartiendo nuestra condición humana, pudiéramos alcanzar la vida eterna, oremos...

—Padre de las misericordias, te pedimos por la paz entre los hombres, para que se terminen los derramamientos de sangre entre pueblos hermanos todos podamos alcanzar una auténtica y definitiva paz, oremos...

—Señor de la vida, te pedimos para que la Cruz de tu Hijo sea la que verdaderamente presida toda la vida de nuestras familias, de nuestra sociedad y de nuestra Patria, oremos...

—Padre todopoderoso, te pedimos para que cada familia, cada hermano sufriente, encuentre en nuestro amor y nuestra generosa ayuda, especialmente en este día, una razón para seguir esperando, oremos...

—Dios de bondad, te pedimos nuestra comunidad, para que meditando la realidad de nuestra propia cruz, seamos capaces de asumirla y comprenderla, y así, aceptándola, iniciaremos el camino de felicidad que nos llevará a la vida eterna, oremos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, tú sabes que realmente queremos seguir a tu Hijo, pero nuestras fuerzas y nuestra fe a menudo fallan, por eso te suplicamos nos des tu Santo Espíritu, para que nos fortalezca y haga realidad nuestro deseo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar ahora estos dones, le expresamos a Dios, desde lo más profundo de nuestro corazón, nuestro sincero compromiso a vivir con actitudes nuevas, comprometiéndonos realmente con las necesidades de nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús nos llama, nos invita, a acompañarlo en nuestro esfuerzo cotidiano, cargando nuestra cruz, esa cruz que como la suya, será para nosotros fuente de resurrección y vida. Esta es la esperanza que mueve nuestra plegaria de acción de gracias.

COMUNIÓN:

Hemos participado de la mesa de la Palabra, ahora el Señor nos invita a la mesa que anticipa el Banquete del Reino: su propio Cuerpo y Sangre. Entrando en comunión con Él, entraremos en comunión con toda su vida, su lucha, su amor, su esperanza.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Terminamos nuestra celebración con un firme convencimiento: que la fe que manifestamos tener, debe traslucirse necesariamente en nuestro nuevo modo de vivir, ya que no basta creer en Jesús, Él realmente debe presidir, con su cruz, cada acto y cada momento de nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 20 de septiembre 2020 / 25º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo quinto del tiempo ordinario, y porque en verdad creemos en el amor infinito de Dios, y porque queremos que este amor llegue a todos los hombres, nos reunimos todos los domingos a celebrar la Eucaristía. Y por eso respondemos gozosamente a su llamado, a la vocación recibida, y nos realizamos así como hombres, como cristianos y como apóstoles.

El Señor hoy nos llama a entrar en el verdadero camino, ya que nuestros caminos son distintos a los suyos; nuestra manera de juzgar es distinta de la suya; no somos capaces de comprender sus designios, y es así que nos llama a trabajar en su viña, que es el mundo, y que debe ser transformado conforme a su plan, para que éste se convierta y cambie; y esta es la tarea que nos confía, esperando nuestra generosa respuesta.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 55, 6-9)        

Ya en el Antiguo Testamento vemos la afirmación de la infinita misericordia de Dios, cuya justicia perdona y difiere de la nuestra, que condena.

SALMO RESP.:    (144, 2-3. 8-9. 17-18)      

R.    El Señor está cerca de aquéllos que lo invocan

2ª. LECTURA:     (Flp 1, 20c-24.27a)   

Pablo nos dice que el cristiano debe llevar una vida digna del Evangelio de Cristo; debe ser la manifestación de Cristo en su existencia.

EVANGELIO:   (Mt 20, 1-16a) 

En el santo Evangelio, Jesús nos habla del llamado que Dios nos hace: nos convoca a trabajar según sus divinos planes.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, con toda confianza, presentemos nuestra plegaria al Padre providente, por mediación de su Hijo, que ha venido al mundo a traer la salvación prometida.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS TRABAJADORES DE TU VIÑA"

—Señor, al pedirte por tu Iglesia y por el Papa Francisco, para que siempre asumamos por su ejemplo, el que en ella, todos podemos y debemos hacer algo y que todos tenemos un puesto, un carisma, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que bajo su guía segura trabajemos responsablemente en esta viña del Señor que es nuestra Iglesia diocesana, te pedimos…

—Señor, al pedirte por la paz del mundo, para que los gobiernos y los pueblos depongan sus actitudes de odio hacia otros pueblos hermanos y nuestro mundo alcance una paz real y duradera, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestra patria, para que gobernantes y gobernados trabajemos incansablemente por el bien común de todos los que la habitamos, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestra comunidad, para que trabajemos como Iglesia en tu viña, sin rechazar a nadie porque se haya incorporado a última hora, y con la certeza de que nadie puede monopolizar la salvación de Dios, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, que nos has mostrado en tu Hijo el camino para alcanzar la plenitud de vida, haz que sigamos su ejemplo de entrega total al servicio de los hermanos, y así comencemos a construir, en este mundo, el Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En las manos del Padre ponemos ahora la ofrenda de nuestras propias vidas, para responder a su llamado a trabajar comprometidamente en su viña.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

En los signos del pan y del vino, se renueva el misterio de la salvación que esperamos. Hagamos ahora, con fe y alegría, nuestra acción de gracias al Padre, agradeciéndole por llamarnos a trabajar en su viña.

COMUNIÓN:

Y ahora, Jesús, el Mesías de Dios que viene a salvar a todos los hombres, se nos da como alimento y manjar, que nos anticipa ya, el banquete del Reino de los Cielos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Regresemos a nuestra vida diaria meditando que la viña, el Reino de Dios, necesita nuestro trabajo para cultivarla y nuestro sudor para regarla, y hacer realidad el “venga a nosotros tu reino”. Esta es nuestra tarea.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 27 de septiembre de 2020 / 26º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

DOMINGO BÍBLICO NACIONAL

MONICIÓN DE ENTRADA

Guía: En el Año de la Palabra, inaugurado en enero de 2020, conmemorando los 50 años de la creación de la Federación Bíblica Católica (FEBIC) y los 1600 años de la muerte de san Jerónimo de Estridón, celebramos el Domingo Bíblico, en este contexto especial de emergencia sanitaria.

Como comunidad elevamos nuestra acción de gracias por todas las iniciativas a través de distintas plataformas virtuales, que difunden la Palabra de Dios por todo el mundo.

El Señor nos invita a abrirnos hoy a la alegría y esperanza.


LITURGIA DE LA PALABRA


Dispongamos nuestro corazón para escuchar su Palabra:


1ª. LECTURA: (Ez 18, 25-28)

En esta profecía vemos claramente la llamada de Dios a la conversión: la exhortación a apartarse de las faltas para ser salvado.

SALMO RESP.: (24, 4-9)

R. Acuérdate, Señor, de tu compasión.

2ª. LECTURA: (Flp 2, 1-11)

El Apóstol sigue insistiendo en que debemos tener una íntima comunión con Cristo, los que nos llevará a tener en nosotros mismos, los sentimientos del Señor Jesús.

EVANGELIO: (Mt 21, 28,32)

El evangelio de hoy nos trae una parábola, donde lo decisivo no son las palabras sino los hechos: sólo quien realiza plenamente el deseo del padre, cumple su voluntad. Jesús responde así una vez más a quienes lo acusaban de estar cerca de los marginados de la sociedad, los excluidos.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Elevemos nuestras intenciones como respuesta a la Palabra de Dios que hemos escuchado. Digamos con fe:

Danos, Señor, un corazón que escuche tu Palabra

1. Te damos gracias Señor por la Iglesia, que proclama tu Palabra de Dios, que siempre la anuncie con alegría a todos los pueblos del mundo. Oremos.

2. Te damos gracias Señor por el Papa Francisco y todos los pastores, sacerdotes, catequistas, agentes pastorales a quienes llamaste para que predicaran el Evangelio; concédeles tu Espíritu Santo para que lo anuncien con valentía y amor en este tiempo especial de emergencia sanitaria. Oremos.

3. Te damos gracias, Jesús, por habernos traído la Buena Noticia, que nos da la alegría de saber que somos hijos de Dios, llamados a vivir tu voluntad. Oremos.

4. Te damos gracias porque tu Palabra se difunde a través de los misioneros, que también nosotros podamos anunciar el evangelio a los que no te conocen. Oremos.

5. Te damos gracias porque siempre nos llamas a ser solidarios con los que padecen necesidades, los migrantes y refugiados que añoran su patria, que encuentren en nuestras comunidades el camino para llegar a Dios. Oremos.


OFERTORIO

Nos ofrecemos al Padre junto a Jesús teniendo un mismo sentir, un mismo espíritu. Que en los signos de pan y vino nuevamente Jesús, nos fortalezca con su alimento divino para que podamos acercarnos al hermano enfermo, pobre o excluido.


COMUNIÓN

Jesucristo está presente entre nosotros de una manera especialmente viva por medio de la comunión, y que hemos de hacer llegar a todos los hombres mediante signos concretos de amor. Y esta presencia será definitiva con el retorno del Señor.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Queridos hermanos, con la alegría de haber escuchado la Palabra y la comunión espiritual, nos comprometemos a poner en práctica la Escritura, en solidaridad con nuestros hermanos especialmente a los enfermos. ¡Nos despedimos cantando con alegría!

Nos despedimos cantando...

Domingo 4 de octubre de 2020 / 27º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos el domingo vigésimo séptimo del tiempo ordinario, y nos reunimos alrededor de la mesa del Señor, para ser alimentados por Él, que a pesar de nuestras constantes infidelidades, nos demuestra a cada instante de nuestras vidas, que no nos abandona.

El Señor, que nos hace entender su mensaje por medio de parábolas, hoy nos manifiesta su amor misericordioso, que contrasta con nuestra constante infidelidad. Nos dice que si nos sentimos abandonados, no es porque Él nos haya dejado, sino porque somos nosotros los que lo hemos abandonado. Él confía su Reino al pueblo fiel, pero nos advierte que a su tiempo nos pedirá los frutos que como nuevo pueblo de Dios debemos producir.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 5, 1-7)        

Este notable poema describe toda la historia de las múltiples manifestaciones de la fidelidad de Dios para con su pueblo y, por otra parte, las infidelidades de Israel.

SALMO RESP.:    (79, 9. 12-16. 19-20)      

R.    La viña del Señor es su pueblo.

2ª. LECTURA:     (Flp 4, 6-9)   

San Pablo, desde su situación de prisionero, nos dice que para tener paz es necesario orar con acción de gracias y suplicar para dar a conocer nuestras peticiones.

EVANGELIO:   (Mt 21, 33-43)

Jesús, es una parábola, nos anuncia que como nuevo pueblo de Dios, deberemos entregar los frutos a su tiempo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Sabiendo que nuestro Padre del Cielo es infinitamente misericordioso, que siempre nos escucha, aún a pesar de nuestras infidelidades, dirijámosle nuestra súplica humilde y confiada.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, AYÚDANOS A SER FIELES A TU AMOR"

—Porque queremos, con el ejemplo del Santo Padre, escuchar la voz de Dios que nos invita a trabajar en su viña y la voz del pueblo de Dios que espera de nosotros una actitud más evangélica, te pedimos…

—Porque deseamos construir, con nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, una Iglesia diocesana que dé frutos de solidaridad, sobre todo hacia los más necesitados, te pedimos…

—Para que podamos construir una patria en la que el fundamento vuelva a ser tu Hijo, y los valores de nuestra vida y de nuestra sociedad, los de su Evangelio, te pedimos…

—Para que nuestros hermanos que sufren, que están solos, que no tienen nada, sientan tu amor misericordioso y providente por nuestra ayuda concreta, te pedimos…

—Para que nuestra comunidad, reconociendo el carisma recibido de Dios, no lo entierre sino que cada cual, dando testimonio de seguimiento y fidelidad,  aporte su granito en la construcción del Reino, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre misericordioso, atiende bondadosamente lo que con fe te hemos pedido, y concédenos la gracias de serte siempre fieles, buscando tu Reino por sobre todas las cosas. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Porque realmente queremos ser siempre fieles a nuestro Padre, y verdaderos constructores de su Reino de amor, manifestémoslo en un ofrecimiento sincero, junto a estas ofrendas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con inmenso gozo, elevemos nuestra acción de gracias a Dios, nuestro Padre, que en su infinita misericordia nos ha dado a Jesús, su Hijo, único camino a su Reino.

COMUNIÓN:

Hoy hemos escuchado que el Reino de Dios nos ha sido entregado, como nuevo pueblo de suyo, pero también se nos ha advertido que Él espera nuestros frutos; y en esa tarea, Cristo es el alimento que posibilitará que realmente demos esos frutos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al concluir nuestra celebración dominical, no olvidemos que cada uno de nosotros, como Iglesia, como nuevo pueblo de Dios, debemos producir frutos; es necesario que nuestra comunidad produzca frutos, que son, ante todo, el amor.

Nos despedimos cantando...

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