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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ENERO 2015
 
-Jueves 1 de enero 2015 - Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
-Domingo 4 de enero 2015 - 2º Domingo después de Navidad
-Martes 6 de enero 2015 - Epifanía del Señor
-Domingo 11 de enero 2015 - Bautismo del Señor
-Domingo 18 de enero 2015 - 2º Domingo durante el año
-Domingo 25 de enero 2015 - 3º Domingo durante el año
-Domingo 1 de febrero 2015 - 4º Domingo durante el año
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adviento2

1 de enero 2015 / Solemnidad de Santa María, Madre de Dios / Jornada Mundial de la Paz

Los pastores que encuentran a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, son los mismos que habían escuchado el anuncio: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres...”

La paz es deseada para todos nosotros  como un don de Dios al comienzo del nuevo año (1a. lectura) que se hace realidad en la consigna de la Jornada Mundial de la Paz: "Ya nunca más esclavos, sino hermanos".

Con motivo de la visita de los pastores, María, la Madre de Dios conservaba en su corazón todo lo que ocurría a su alrededor. En la Biblia el corazón no es sólo memoria y sentimiento. Es sobretodo proyecto y decisión. Ella irá descubriendo día a día el sentido de la vida entregada al reino de Dios (Evangelio).

A su lado, José también conservaría estos sucesos en su corazón, ya que es el primero en participar de la fe de la Madre de Dios...y depositario del misterio divino... (San Juan Pablo II) que se realizó en la plenitud de los tiempos (2a. lectura).

De la homilía de Francisco (1 de enero de 2013)

La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Núm. 6,24-26).

Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro.

Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.
El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos—con el título de Salus populi romani. Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. (...)

La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios! (...)

Bienvenida

¡Feliz año nuevo!

Con esta solemnidad de María, la Madre de Dios, esposa de San José comenzamos un nuevo año, deseando la plenitud de la paz en la tierra, en todo el mundo y en nuestro país.

Por eso celebramos la Jornada Mundial por la Paz que este año tiene como lema: "Ya nunca más esclavos, sino hermanos”.

Nos reunimos   en nombre de Jesucristo, el Señor de la Historia, el Hijo de Dios y el hijo de María que nos dijo. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Antes de las lecturas

Como María, la madre de Jesús y esposa de José,  que escuchaba admirada y meditaba en su corazón, también nosotros  escuchamos atentos la Palabra de Dios.

Lecturas bíblicas: Números 6,22-27; Salmo 66,2-3.5-6.8; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21.

Oración universal

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Señor de la Justicia y  la Paz

-Que nuestro esfuerzo por construir la paz sea respuesta a tu Palabra. Oremos…

-Que los jóvenes reciban una educación para la justicia y la paz. Oremos…

-Que las víctimas de la guerra encuentren nuestra solidaridad. Oremos…

-Que en el nuevo año sepamos conservar tu gracia en nuestro corazón. Oremos…

-Por la intención del papa Francisco: que quienes pertenecen a tradiciones religiosas diversas y todos los hombres de buena voluntad colaboren en la promoción de la paz. Oremos…

Presentación de los dones

El pan y el vino son frutos de la tierra que sólo pueden producirse con el trabajo y la paz.

Ellos representan el esfuerzo por obtener el pan cotidiano y la paz de cada día.

Comunión

Recibimos a Jesús, a quien hemos reconocido como el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo y nos da la paz.

Cantamos...

Envío

La despedida de hoy se convierte en tarea para el año que se inicia: "Ya nunca más esclavos, sino hermanos".

Una vez más nos deseamos: ¡Feliz año nuevo!

Nos despedimos cantando...

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inmaculada

4 de enero 2015 / 2º Domingo después de Navidad

Antes de los siglos resonó la Palabra que estaba junto a Dios, y fue creación de miles de universos expandidos. Ya se cumplieron dos milenios, desde aquél día en que la Palabra se hizo carne, y habitando entre los judíos de la Galilea (Evangelio), echó raíces en un pueblo glorioso (1a. Lectura).
Hoy la Palabra se revela en los textos sagrados de la Biblia.

Hombres y mujeres intentan plasmarla en proyectos de solidaridades cotidianas y en un amor comprometido sin fronteras. Son los hijos del Padre de Jesucristo, que los bendice y los  ilumina para que comprendan la riqueza y la gloria que esperan (2a.lectura).

Bienvenida

Todavía resuena el clima de las fiestas de Navidad y del comienzo del año. A pesar de las dificultades por las que atravesamos, hemos intentado mantener la esperanza. Por eso hoy volvemos a encontrarnos, celebrando a Jesucristo, la Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros.

Antes de las lecturas

La Palabra de Dios llega a nosotros, hijos e hijas del Padre de Jesucristo. Ella nos ilumina para que comprendamos el valor de nuestra esperanza.

Lecturas bíblicas: Eclesiástico 24,1-2.8-12; Salmo 147,12-15.19-20; Efesios 1,3-6.15-18; Evangelio: Juan 1,1-18.

Oración universal

A cada intención respondemos: Padre, danos fuerza y esperanza.

-Para que la Iglesia anuncie con fidelidad y amor a tu Hijo Jesucristo, la Palabra hecha carne. Oremos…

-Para que las autoridades protejan a tus hijos más pobres y desamparados. Oremos…

-Para que nuestras comunidades sean recintos donde se escuche  atentamente tu Palabra. Oremos…

-Para que escuchemos tu Palabra y la convirtamos en actitudes de amor. Oremos…

Presentación de los dones

Las alegrías y las tristezas con las que vivimos este tiempo de Navidad son también ofrendas que presentamos unidos en nuestra común esperanza.

Comunión

La comunión es compartir el Cuerpo y la Sangre de Jesús, la Palabra hecha carne para que conociendo a Dios visiblemente, Él nos lleve al amor de lo invisible.

Cantamos...

Envío

El tiempo de Navidad es tiempo de compartir. Porque así como la humildad de un pesebre ocultó la grandeza de la Palabra Eterna, la pobreza de tantos hombres y mujeres oculta la grandeza de los hijos e hijas de Dios.

Nos despedimos cantando...

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adviento3

6 de enero 2015 / Epifanía del Señor

Mateo es el único evangelio que en los relatos de la infancia de Jesús trae el episodio conocido popularmente como “la visita de los Reyes Magos” y que en algunos lugares del norte argentino se convierten, según la tradición en los Santos Gaspar, Melchor y Baltazar.

Los Magos del Oriente son paganos que se asoman al misterio divino a través de los conocimientos astronómicos y astrológicos que conforman su mundo cultural. Para conocer más tienen que dirigirse al pueblo de Israel, que con sus sacerdotes y escribas pueden escrudiñar las Escrituras Sagradas e interpretar a los Profetas, hasta precisar que el Mesías tenía que nacer “en Belén de Judá”.

Pero en el relato se produce una contradicción: los Magos “que apenas saben” pero que se ponen en camino tras una estrella llegan a encontrarse con el Niño, adorarlo y ofrecerle el oro, el incienso y la mirra.

A la inversa, los “que saben”, no sólo no se mueven, sino que llegan a convertirse en perseguidores de inocentes niños. Se anticipa en la infancia de Jesús de Nazaret su futuro adulto, cuando sea condenado por los sumos sacerdotes, los escribas y el poder del Imperio (Ver Mateo, cap.26 y 27).

La manifestación de Jesús de Nazaret a todos los pueblos se expresa con el nombre griego de “Epifanía” o Manifestación.

Bienvenida

La manifestación de Jesús de Nazaret a todos los pueblos se expresa con el nombre griego de “Epifanía” o Manifestación.

Hoy todos los pueblos son llamados a presentar al Padre un sólo don, porque ya no son “los dones de oro incienso y mirra, sino Jesucristo... que en estos misterios se manifiesta, se inmola y se da en comida.

Antes de las lecturas

El libro del profeta Isaías alaba a Jerusalén, la ciudad santa que convocará a todos los pueblos.

La carta a los Efesios anuncia que los paganos, es decir, los que no pertenecen al pueblo judío también son partícipes de la Promesa en Jesucristo.

Según el Evangelio, los Magos del Oriente son paganos que se asoman al misterio divino  partiendo de una cultura acostumbrada a leer los signos de las estrellas.   

Lectura bíblica: Isaías 60,1-6; Salmo 71,1-2.7-8.10-13; Efesios 3,2-6; Mateo 2,1-12.

Oración universal

A cada intención respondemos: ¡Te rogamos, Jesucristo, luz del mundo!

-Por la Iglesia, pueblo de Dios, para que su presencia en todos los pueblos contribuya a descubrir los valores del Reino en todos los pueblos. Oremos...

-Por los hombres y mujeres de la política, la empresa, el sindicato y las Organizaciones no gubernamentales, que sus vidas sean servicio y dedicación de cada día. Oremos…

-Por los que sufren la falta de trabajo, vivienda, remedios o abrigo, que encuentren respuestas concretas a sus necesidades. Oremos…

-Por nosotros, varones y mujeres de Latinoamérica y el Caribe, para que seamos auténticos discípulos misioneros y misioneras de todos los pueblos. Oremos…

Presentacion de los dones

El pan, el vino y los dones de la solidaridad concretan el canto  tradicional de Navidad: “La luz de la estrella, que guió a los Magos, alumbre el misterio de Navidad. / Firmes sigamos esa luz del cielo; ¡cristianos adoremos a nuestro Dios!

Comunión

Recibimos a Jesús.
Es el mismo que fue adorado por los visitantes del Oriente
Es la Palabra hecha carne.
Hoy continúa habitando en todos los pueblos.
También entre nosotros se manifiesta y se da en comida.

Cantamos...

Envío

Los Magos, guiados por la estrella, contemplaron con alegría a Cristo, la verdadera luz del mundo.
Hoy somos enviados, discípulos misioneros y misioneras  a llevar esa  luz por todas partes.

Nos despedimos cantando...

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adviento4

11 de enero 2015 / Bautismo del Señor

La figura del Jesús niño que apareció en la mayoría de los textos del tiempo de Navidad deja lugar al hombre adulto que va a comenzar su misión.

En el Evangelio de Marcos, el austero y humilde Juan Bautista, que bautizaba con el agua, deja el lugar al que bautizará con el Espíritu Santo. Es Jesús de Nazaret, el Hijo muy querido del Padre que habla desde el cielo, mientras el Espíritu Santo desciende como una paloma.

Los “cielos que se abren” significan que antes “estaban cerrados”, es decir, que no era posible la comunicación entre Dios y los hombres.

Pero ahora es posible el diálogo “Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca” (1a.lectura). Ahora también es posible la dimensión del amor. “La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos...que no son una carga” (2a. Lectura).

Con el bautismo de Jesús nace un “nuevo bautismo” (Prefacio), porque entra en el agua para santificarla, Cuando sale restablece, elevándolo junto a sí, al mundo sumergido (san Gregorio Nacianceno).

Bienvenida

El tiempo litúrgico de Navidad llega a su fin.

La fiesta del bautismo de Jesús recuerda la estrecha relación que se estableció en nuestro bautismo con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Antes de las lecturas

Con la presencia de Jesús de Nazaret comienza un nuevo tiempo para buscar a Dios. La Palabra nos invita: “Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca.”

Lecturas bíblicas: Isaías 55,1-11; Salmo: Isaías 12,2-4bcd.5-6; 1a de San Juan 5,1-9; Marcos 1,7-11

Oración universal

A cada intención respondemos: Escucha la oración de tus hijos y de tus hijas.

-Por el pueblo que presenta a sus hijos e hijas para que sean bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Oremos…

-Por las autoridades nacionales, provinciales y municipales que tienen la responsabilidad de construir una Patria con pasión por la verdad y privilegiando a los pobres. Oremos…

-Por quienes tienen la oportunidad de un tiempo de vacaciones y por quienes ni siquiera tienen la oportunidad de un tiempo de trabajo. Oremos…

-Por esta comunidad que hoy celebra a Jesucristo, el Hijo de Dios que bautiza con la fuerza del  Espíritu Santo. Oremos…

Presentación de los dones

Presentamos nuestras vidas, renovadas con el compromiso de bautizados y bautizadas que quieren ser discípulos de Jesús de Nazaret.

Comunión

Recibimos a Jesús.
Es el Hijo del Padre que envió al Espíritu Santo.
Hoy es también alimento de quienes hemos sido bautizados en nombre de la Trinidad.

Cantamos...

Envío

La misión de Jesús se continúa en nosotros, hijos e hijas de su Padre, sus discípulos misioneros y misioneras.

Nos despedimos cantando...

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nochebuena

18 de enero de 2015 / 2º Domingo durante el año

El texto del evangelio de hoy es un relato detallado de la experiencia del encuentro con Dios, anticipada por la disponibilidad resumida en la frase que ha de repetir el joven Samuel: “Habla, Señor, porque tu siervo escucha” (1a. Lectura) o en la antífona del Salmo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

Juan Bautista es un intermediario preciso para el encuentro con Jesucristo: “Este es el Cordero de Dios”. Éste, al advertir a los hombres que lo siguen pregunta “¿Qué quieren?”. Esa misma pregunta se dirige a cada uno de nosotros, y al igual que los primeros invitados a conocerlo, se propaga de boca en boca. ¡Vayamos a verlo!

En el libro de Samuel como en el Evangelio aparecen la figuras de “mediadores” que sin ser los principales protagonistas hacen posible el encuentro con Aquél a quien se ha de dirigir la mirada: el sacerdote Elí, Juan Bautista y Andrés.

El descubrimiento del Señor y su seguimiento se convierte en un compromiso integral, que no se limita al “espíritu”, sino que abarca toda la dimensión de lo que somos: ¿No saben acaso que los cuerpos de ustedes son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un sólo espíritu con Él” (2a.lectura).

Bienvenida

Estamos reunidos porque queremos conocer más íntimamente a Jesús de Nazaret, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Antes de las lecturas

Una vez más la Palabra de Dios se dirige a nuestra comunidad.
Cada uno puede prepararse a recibirla diciendo: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Lecturas bíblicas: Samuel 3,3b-10.19; Salmo 39. 2-ab-7-10; 1 Corintios 6,13c-15a. 17-20; Juan 1, 35-42

Oración universal

A cada oración, respondemos: Niño Jesús, iluminá con tu venida nuestras vidas.

-Para que tu Iglesia esté atenta a la voz de los pobres y a tu voz. Oremos…

-Para que tu voz penetre el corazón y los proyectos de los gobernantes. Oremos…

-Para que tu voz consuele a los más débiles y desprotegidos. Oremos…

-Para que nuestra comunidad esté atenta a tu Palabra y a tus signos. Oremos…

Presentación de los dones

Queremos vivir con Jesús, queremos sentarnos a su mesa.
Preparamos la fiesta, el banquete y el encuentro con los dones del pan, del vino y de nuestros  cuerpos que son miembros del mismo Cristo.

Comunión

Vamos a recibir a Jesús, el que fue señalado por Juan el Bautista como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Al unirnos al Señor, somos un sólo espíritu con Él.

Cantamos...

Envío

Al igual que Andrés, nosotros también anunciamos a todos los hombres y mujeres: “Hemos encontrado al Mesías”, nos hemos encontrado con Jesucristo. Somos sus discípulos misioneros y misioneras.

Nos despedimos cantando...

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navidad

25 de enero 2015 / 3º Domingo durante el año

Jesús anuncia la cercanía del Reino de Dios y urge el cambio “Conviértanse y crean en la Buena Noticia (Evangelio).

El llamado a cambiar la conducta es una constante en los profetas de Israel y se dirige a cada persona y al grupo social que, como en el caso de Nínive, tiene una respuesta solidaria “Al ver todo lo que hacían para convertirse de su mala conducta, Dios tuvo compasión de ellos (1a.lectura).

Una vez más se hace realidad que “El Señor guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres” (Salmo).

La conversión personal no queda encerrada en la intimidad ni sólo en prácticas religiosas. “Tenemos conciencia de que la transformación de estructuras es una expresión externa de la conversión interior” (Puebla, 1221).

El anuncio de la Buena Noticia requiere “pescadores de hombres” que Jesús de Nazaret buscó en los bordes del mar de Galilea y que ahora busca recorriendo las orillas de nuestro corazón, para hacernos sus discípulos y misioneros.

No podemos demorar la respuesta, porque ya no son los “cuarenta días de Nínive” (1ª.lectura) sino que  “el momento es apremiante” (2ª. Lectura) y más aún,  “el tiempo se ha cumplido” (Evangelio).

Bienvenida

El Señor viene a nuestro encuentro.
Nos llama a ser “pescadores de hombres” y “anunciadores del Reino”.
Es la urgencia de convertir los corazones y las vidas.
Es la urgencia que la conversión interior tenga realización exterior en la Nación, en el barrio, en el trabajo, en la familia.

Antes de las lecturas

Todos los Profetas pidieron al pueblo una auténtica conversión, una vida más coherente, un culto auténtico, una justicia solidaria.
Jesús de Nazaret culmina ese mensaje: “Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.

Lecturas bíblicas: Jonás 3,1-5.10; Salmo 24, 4-5b.6.7b-9; 1 Corintios 7,29-31; Marcos 1,14-20

Oración universal

A cada intención respondemos: Enséñanos tus caminos.

-Para que la Iglesia anuncie el reino de Jesús presente entre nosotros. Oremos…

-Para que los pueblos busquen la unión, la concordia y el diálogo. Oremos…

-Para que la Buena Noticia sea anunciada a los pobres. Oremos…

-Para que cada uno de nosotros sea un “convertido”, “pescador de hombres” y “anunciador del Reino”. Oremos…

-Por la intención del papa Francisco Para que en este año dedicado a la vida consagrada, los religiosos y las religiosas redescubran la alegría de seguir a Cristo y se dediquen con celo al servicio de los pobres. Oremos…

Presentación de los dones

La mesa que preparamos nos permitirá celebrar la Eucaristía: Jesús y su reino se hacen presentes en medio nuestro.

Comunión

La comunión es el alimento compartido por todos los que nos comprometemos a convertirnos y construir día a día el reino anunciado por Jesús, el Pan de Vida.

Cantamos...

Envío

El Señor llamó por su nombre a Simón y Andrés, a Juan y Santiago. También nos dice a nosotros: “Vengan, yo los haré pescadores de hombres.”

Nos despedimos cantando...

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sagradafamilia

1 febrero de 2015 / 4º Domingo durante el año

El texto del evangelio muestra la reacción del pueblo ante la doctrina de Jesús de Nazaret, con  poder capaz de expulsar a los espíritus del mal, y enseñar con autoridad de un modo novedoso.

En Jesucristo  se realiza el anuncio de Moisés sobre un Profeta enviado por Dios para que hable en su nombre (1a.lectura).

Es su misma palabra, como lo recordamos en el rezo del Ángelus: “Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

Es también el amor a Jesucristo el que impulsa a cristianos y cristianas a una consagración total, en cuerpo y alma, como invita Pablo en la carta enviada a la comunidad de Corinto (2a.lectura).

Bienvenida

Celebramos la presencia de Jesús entre nosotros.
Somos una comunidad creyente, un pueblo consagrado, una nación sacerdotal.
Somos los seguidores de Jesús de Nazaret, la Palabra de Dios que se hizo carne, y habitó entre nosotros.

Antes de las lecturas

Nos preparamos a recibir la Palabra de Dios con la atención que enseña Moisés en el Libro del Deuteronomio:
“Habló Moisés al pueblo diciendo:El Señor, tu Dios, te suscitará profeta como yo, de entre tus hermanos. A él lo escucharán”.

Lecturas bíblicas: Deuteronomio 18,15-20; Salmo 94, 1-2.6-9; 1 Corintios 7,32-35; Marcos 1, 21-28.

Oración universal

A cada intención respondemos: Habla Señor, nosotros escuchamos.

-Para que tu pueblo esté siempre atento al mensaje de Jesús de Nazaret. Oremos…

-Para que tu palabra ilumine a nuestras autoridades en todas sus decisiones. Oremos…

-Para que muchos respondan a tu llamado al ministerio sacerdotal, el diaconado permanente y la vida consagrada. Oremos…

-Para que nuestra comunidad luche contra los males físicos y espirituales, la injusticia y la soledad. Oremos…

-Y unidos a la intención del Papa Francisco: Que los encarcelados, en especial los jóvenes, tengan la posibilidad de reconstruir una vida digna. Oremos…

Presentación de los dones

Después de escuchar la Palabra preparamos la mesa del altar con el pan y el vino, y presentamos también la colecta con la que compartimos nuestros dones.

Comunión

Vamos a recibir a Jesús, el Profeta admirado por la multitud, el Hijo de Dios adorado por nosotros.

Cantamos...

Envío

A semejanza de Moisés, nuestra misión es anunciar la presencia de un Profeta, y más que Profeta, a Jesucristo, nuestro Único Salvador.

Nos despedimos cantando...

 
 
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