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| Por Miguel Ángel Osimani |
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| GUIONES LITÚRGICOS - JUNIO / JULIO 2026 |
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Domingo 7 de junio 2026 / Solemnidad de Corpus Christi (Cuerpo y Sangre de Cristo)
—BIENVENIDA:
--Hoy la Iglesia universal está de fiesta; celebramos la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, la fiesta del Corpus Christi. La presencia de nuestro Dios bajo las apariencias del pan y del vino. Cristo oculto pero realmente presente entre nosotros, su pueblo, con quien quiso quedarse hasta el final de los tiempos.
La solemnidad del Corpus Christi nos invita a meditar en el singular camino que es el itinerario salvífico de Cristo a lo largo de la historia. La Eucaristía, sacramento de la muerte y de la resurrección del Señor, constituye el corazón de este itinerario espiritual escatológico. Hoy más que nunca, preparémonos, tanto individual como comunitariamente, para profundizar el gran don del Pan partido para nosotros en la celebración eucarística.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Dt 8, 2-3. 14b-16a)
--En este relato del Antiguo Testamento, vemos cómo Dios alimenta a su pueblo, figura del alimento que da la vida eterna: Cristo, el Pan bajado del Cielo.
SALMO RESP.: (147, 12-15. 19-20)
R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
2ª. LECTURA: (1 Co 10, 16-17)
-- San Pablo nos expresa el grave compromiso de unidad comunitaria entre todos los cristianos, por la participación del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
SECUENCIA:
En esta secuencia, poema eucarístico de hace siete siglos, cantamos nuestra alabanza al "Pan de los ángeles".
EVANGELIO: (Jn 6, 51-58)
--- Jesús nos manifiesta que Él es el Pan para la vida del mundo. Aclamémoslo en su Santo Evangelio.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Queridos hermanos y hermanas, elevemos a nuestro Padre del Cielo esta plegaria, por Cristo que nos invita a todos a su Cena y en ella entrega su Cuerpo y su Sangre para la vida del mundo.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"POR CRISTO, PAN DE VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR"
—Para que la Iglesia y el Santo Padre, sean siempre la ayuda por la que descubramos que la Eucaristía es un llamado a la santidad y al don de sí a los hermanos, porque la vocación de cada uno de nosotros es la de ser, junto a Jesús, pan partido por la vida del mundo, te pedimos...
—Para que el Espíritu de tu Hijo anime la acción de nuestros obispos y nuestros sacerdotes al servicio de la Iglesia, te pedimos...
—Para que todos los habitantes de esta nación tengamos siempre presente que la Eucaristía es el indispensable alimento que nos sostiene mientras atravesamos el desierto de este mundo y el verdadero fundamento de unidad que necesitamos para poder superar nuestras dificultades, te pedimos...
—Para que todos los que participamos del mismo Pan de Vida, vivamos llenos de fe esta Eucaristía y nos sintamos inmensamente agradecidos al Señor que cada día nos abre la mesa para darnos fuerza en el camino, te pedimos...
CELEBRANTE:
Padre en tu Hijo has realizado una nueva y definitiva alianza con toda la humanidad; haz que no nos cansemos de trabajar para conseguir a nuestro alrededor, comunión y amor entre todos los hombres. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Estos dones que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, deben ser un signo real de nuestra ofrenda al Padre para convertirnos en instrumentos de unidad.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Invitados a dar gracias a Dios, hagámoslo a quien ha querido establecer una alianza de amor que nos renueva y nos convierte en hombres de comunión..
—COMUNIÓN:
El mismo Jesús nos ha dicho: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes". Que al recibirlo, nuestro vibrante Amén sea la ratificación de nuestra fe en sus palabras.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Esta participación del Cuerpo y la Sangre de Cristo debe unirnos entre nosotros y llenarnos de vida, imprimiéndonos los mismos sentimientos del Señor, amando a todos y cada uno de nuestros hermanos, como Él nos ama a nosotros.
Nos despedimos cantando... |
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Domingo 14 de junio 2026 / 11° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
—BIENVENIDA:
Celebramos hoy el domingo décimo primero durante el año. Y cuando celebramos el domingo, celebramos aquello que está en el centro de nuestra fe: la presencia entre nosotros, en la Iglesia, de Jesús resucitado. Él, que vive eternamente, se hace presente entre nosotros, "pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal", y da sentido a nuestra esperanza y a nuestro amor.
El Señor hoy nos manifiesta que todo su pueblo está llamado a ser un pueblo misionero, un pueblo que debe anunciar la presencia del Reino. Él nos dice que necesita de obreros que trabajen en el gran campo del mundo. Y todo el que quiera ser su discípulo tiene un lugar y una función misionera, orando, enseñando y ofreciendo el sacrificio según el rango que le haya sido otorgado, de lo contrario, no puede ser verdaderamente cristiano.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Ex 19, 2-6a)
Dios, en el Antiguo Testamento, había enviado, al pueblo de Israel, como pueblo misionero: debían anunciar a todas las naciones el carácter único de su Dios y su Alianza con Él.
SALMO RESP.: (99, 1b-3. 5)
R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
2ª. LECTURA: (Rm 5, 6-11)
Pablo nos manifiesta cuál es nuestra grandeza de cristianos: ponemos en Dios nuestro orgullo, porque ahora estamos reconciliados con Él y sabemos que Él nos salva.
EVANGELIO: (9, 35--10, 8)
Escuchemos ahora a Jesús, que en este pasaje del Evangelio, esboza las grandes líneas de la misión de los Apóstoles y de la Iglesia.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Y ahora, queridos hermanos, como pueblo sacerdotal, elevemos nuestra oración a Dios, orando no sólo por nuestras necesidades, sino por las de todo el mundo.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS OBREROS DE TU REINO"
—Por la Santa Iglesia, para que como nuevo Pueblo de Dios, manifieste siempre al mundo el evangelio del amor y de la compasión hacia todos los que sufren por vivir extraviados y abandonados, como ovejas sin pastor, oremos...
—Por el Santo Padre, nuestro obispo y nuestros sacerdotes, para que nos guíen a que, siguiendo las enseñanzas de tu Hijo, sepamos mostrarnos como reconocibles discípulos suyos al ejercitarnos todos con diligencia, en el amor a Dios y a los hermanos, oremos...
—Por nuestra patria, para que implorando a tu Hijo su alivio y fortaleza, nos conceda la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda, y podamos formar una Nación que pueda vivir en paz, en justicia y en amor, oremos...
—Por todos nuestros hermanos que sufren, para que con nuestra presencia y nuestra ayuda, les manifestemos tu amor de Padre que nunca abandona a sus hijos, oremos...
—Por toda nuestra comunidad, para que con nuestras vidas demos testimonio de haber sido escogidos por tu Hijo para seguirle y, poniendo toda nuestra confianza en Él, estemos dispuestos a entrar en su vida y asumir su proyecto evangélico, oremos...
CELEBRANTE:
Padre nuestro, acepta todo estos que hemos puesto en tus manos, y concédenos todo aquello que no sabemos o no somos capaces de pedirte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Pongamos ahora en el altar, junto al pan y el vino, nuestro ofrecimiento de ser los obreros que el Señor necesita para trabajar en sus sembrados: en el mundo actual que tanto necesita de nuestro trabajo.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Y ahora, como pueblo sacerdotal, elevemos a nuestro Padre del Cielo, la gran plegaria de acción de gracias, por Cristo nuestro Sacerdote, que nos concede la gracia de poder ser partícipes de su tarea de salvación.
—COMUNIÓN:
Cristo es ahora nuestra fortaleza para que podamos cumplir la tarea para la cual nos ha llamado: llevar su mensaje de salvación a todos los hombres y dar testimonio de Él hasta la misma muerte.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Al retirarnos a nuestros hogares, meditemos en lo que hoy el Señor nos ha expresado claramente: si queremos ser en verdad sus discípulos, debemos ser los misioneros que Él ha elegido para llevar su mensaje, que debemos llevarlo a cada uno de los lugares en los que hoy nos toca actuar y vivir.
Nos despedimos cantando... |
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Domingo 21 de junio 2026 / 12° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
—BIENVENIDA:
Nos encontramos en el domingo, el "Día del Señor, reunidos en su nombre, para la celebración de la Eucaristía, la proclamación del misterio pascual de Cristo hasta que Él venga de nuevo. Por medio de ella entramos en el dinamismo del amor sin condiciones. Y concretamente hoy celebramos el domingo décimo segundo durante el año.
El Señor hoy nos dice que los cristianos debemos manifestar abiertamente nuestra fe, tanto con las palabras como con las obras: manifestación que requiere un coraje que se apoya en Dios, que nos invita a tener confianza en su presencia que no nos abandona y que tampoco nos pide algo superior a nuestras posibilidades. Y la confesión de nuestra fe, a menudo nos significa el sufrimiento o la pérdida de bienes materiales, pero nunca la tristeza de perder los espirituales.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Jer 20, 10-13)
--Ya en el Antiguo Testamento vemos cómo la presencia del Señor protege de manera especial a su pueblo, a pesar de los enemigos que lo rodean.
SALMO RESP.: (68, 8-10. 14. 17. 33-35)
R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.
2ª. LECTURA: (Rm 5, 12-15)
-- Pablo nos expresa cómo la gracia de Dios supera totalmente el pecado, siendo su Hijo el que restaura la vida.
EVANGELIO: (Mt 10, 26-33)
---Hoy Jesús, en el Evangelio, es claro y terminante: confiando en la providencia de Dios debemos manifestar, sin temor, nuestra fe a todos los hombres y en todas las circunstancias de nuestra vida.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Porque podemos fiarnos de Dios, pongamos ahora todo aquello que deseamos, todo lo que es importante para nosotros, en manos del Padre que nos ama y nunca nos abandona. Por esto con fe, oremos.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FE"
—Porque queremos que la Santa Iglesia y el Santo Padre León XIV sean el permanente testimonio que nos mueva a manifestar nuestra fe con coraje y confianza, pedimos...
—Para que junto a nuestros obispos y nuestros sacerdotes nuestra fe se revista de valor, se fíe de la Providencia y aprenda a alabarla y pedirle la fuerza que nos haga perseverar en nuestro camino, pedimos...
—Porque queremos que todos los habitantes de nuestra patria busquemos por sobre todo, el Reino de Dios, para que así Él vuelva a ser el fundamento de nuestra vida y de nuestra moral, pedimos...
—Para que todos los que formamos esta comunidad, seamos capaces de vivir y manifestar nuestra fe, apoyados únicamente en Dios, y en la certeza que el sufrimiento y la pérdida de bienes materiales por esa causa, pueden darnos la alegría de ganar los bienes eternos, pedimos...
CELEBRANTE:
Padre bueno, acepta lo que te hemos pedido y concédenos que tu Espíritu nos de la fortaleza, la valentía y la confianza, para proclamar a todos los hombres la Buena Noticia de la salvación. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Porque queremos convertirnos en proclamadores de nuestra fe, con nuestras palabras y nuestras obras, ahora ponemos sobre el altar nuestro deseo, para que el Padre lo convierta en realidad.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Elevemos todos juntos, nuestra acción de gracias al Padre, que nos dio a Cristo y junto con Él, la certeza de su presencia en nuestro camino hacia la venida definitiva del Cielo.
—COMUNIÓN:
Hoy Jesús nos dijo: "Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo", y nos llama a entra en comunión con Él, para ser nuestra fuerza en esta manifestación concreta de nuestra fe.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Esta Palabra del Señor de hoy, debe producir en nosotros la confianza necesaria de que Dios no nos pide nada que sea superior a nuestras posibilidades, y que tampoco deja de estar a nuestro lado en lo que él nos ha encomendado.
Nos despedimos cantando...
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Domingo 28 de junio 2026 / 13° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
—BIENVENIDA:
En este domingo décimo tercero durante el año, nos reunimos para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo en nosotros, quien hoy nos manifestará la tarea formidable que ha entregado a sus Apóstoles: reemplazarle, manifestar su identidad con quien les envía, y recibiéndolos, nos dirá que a Él mismo se lo recibe.
El Señor es claro en su exigencia: el amor a Él debe estar por encima e cualquier otro afecto; y nosotros que creemos que Cristo es el Hijo de Dios, debemos también amarlo más que a nada y a nadie. Y Él está misteriosamente presente en todo hombre, y así, la caridad practicada con los demás, Cristo la considera hecha a Él mismo, no dejando sin recompensa nada de lo que sea hecho por Él.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (2Re 4, 8-11. 14-16a)
--En este relato vemos claramente cómo el Señor recompensa el favor hecho al Profeta, ya que lo considera como hecho a Él mismo.
SALMO RESP.: (88, 2-3. 16-19)
R. Cantaré eternamente el amor del Señor.
2ª. LECTURA: (Rm 6, 3-4. 8-11)
--De nuestra unión con Cristo y nuestra muerte al pecado, depende nuestra propia resurrección y nuestra vida para Dios.
EVANGELIO: (Mt 10, 37-4)
---Jesús hoy nos exhorta a amarlo de tal manera, que seamos capaces de renunciar a todo lo demás por fidelidad a Él.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Después de escuchar la Palabra de Dios y de reflexionar sobre ella, unámonos para nuestra Plegaria universal. Pidamos con entera confianza a nuestro Padre, que escucha nuestras necesidades y las de nuestros hermanos.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"TE LO PEDIMOS, SEÑOR"
—Padre eterno, te pedimos por la Santa Iglesia y el Papa León XIV, para que presidiéndola en caridad, se edifique y crezca hasta llegar a la plenitud total de Cristo, oremos...
—Te pedimos por el Episcopado de nuestra patria, para que guiados por ellos, encaremos con responsabilidad, la nueva evangelización de nuestro pueblo, oremos...
—Te pedimos por la paz del mundo, para que los gobernantes y los pueblos de todas las naciones, busquen una paz real y duradera, oremos...
—Te pedimos, que así como recibimos tu generosidad, sepamos compartir con los que sufren, lo que Tú nos das, para que nunca más haya hermanos necesitados de amor o de pan, oremos...
—Te pedimos que toda nuestra comunidad de testimonio de ser verdaderos discípulos de tu Hijo, practicando una auténtica caridad con todos y cada uno de nuestros hermanos, oremos...
CELEBRANTE:
Padre misericordioso, escucha estas peticiones por nosotros y por todos los hombres. Y que tu amor y tu bondad, supla todo lo que falta en nosotros para conseguir aquello que anhelamos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Porque deseamos entregarnos totalmente al Señor, renunciando a todo y a todos por fidelidad a Él, pongamos ahora este deseo junto al pan y el vino, como expresión de esta entrega.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
El Padre nos ha dado un verdadero camino en Cristo. Pidiéndole que ésta, su vida, esté cada vez más en nosotros, elevemos ahora nuestra plegaria de acción de gracias.
—COMUNIÓN:
Al acercarnos a la mesa eucarística, tomemos con alegría el pan que nos da vida, teniendo muy presente las palabras que el Señor nos dirigió hoy en el Evangelio: "el que me recibe recibe a aquél que me envió".
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Vivamos ahora en nuestros hogares, esta enseñanza del Señor: la acogida no es una simple cortesía humana, sino un deber gozoso que nos posibilita, en la fe, conectar y tocar al mismo Cristo.
Nos despedimos cantando... |
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Lunes de mayo 2026 / Solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo
—BIENVENIDA:
En este día celebramos el misterio de la Pascua del Señor realizado en los dos apóstoles, Pedro y Pablo, que más trabajaron para edificar la Iglesia de la Nueva Alianza. Es la fiesta de toda la Iglesia, de la que Pedro es piedra fundamental, por eso es la fiesta del Sumo Pontífice, nuestro amado Santo Padre.
El mismo Dios nos revela la divinidad de su Hijo: verdadero Dios y verdadero hombre. Y ese misterio de Cristo se hace también presente en su Iglesia, recibiendo los Apóstoles el carisma de pastores, presidiendo la vida de la Iglesia en nombre de Cristo, quien constituye a Pedro como cabeza visible de ella, y en él a todos sus sucesores, a quienes confía plenos poderes, pidiéndonos a nosotros un auténtico sentido de respeto y obediencia; obediencia activa y responsable.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Hch 12, 1-11)
--En este relato del comienzo de la vida de la Iglesia, vemos al primero de los Apóstoles, a Pedro, que es encarcelado por fidelidad al Señor, pero no es abandonado por Él.
SALMO RESP.: (33, 2-9)
R. El Señor me libró de todos mis temores.
2ª. LECTURA: (2 Tim 4, 6-8. 17-18)
-- El Apóstol, sólo y abandonado, vive su último proceso. Pero su fidelidad y esperanza no se debilitan. Reconoce que la salvación no es un callejón sin salida para quienes siguen a Cristo.
EVANGELIO: (Mt 16, 13-19)
---Es el mismo Jesús quien nos manifiesta su poder, que como Hijo de Dios posee, y que Él se lo comunica a la Iglesia, en la figura de su Vicario, el Santo Padre.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Queridos hermanos y hermanas, tenemos un solo Dios, un solo mediador, Jesucristo, dirijamos por Él al Padre, nuestras plegarias y nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los hombres.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"
—Padre eterno, te pedimos por la Iglesia, una, santa, católica y apostólica; para que se edifique y crezca hasta llegar a la plenitud total de Cristo, oremos...
—Dios todopoderoso, te pedimos por el Vicario de tu Hijo, el Papa León XIV, para que todos los hombres reconozcan en su presencia, la de Jesús, que hoy se nos muestra sacramentalmente en él, oremos...
—Señor de la vida, te pedimos por nuestro obispo y por todo el Colegio Episcopal, para que con invariada fidelidad, ejerzan con alegría el ministerio de pastores que les has encomendado, oremos...
—Padre de las misericordias, te pedimos por todos los que sufren a causa de la fe en Cristo o de sus convicciones religiosas, para que encuentren ayuda, consuelo y liberación, oremos...
—Padre de todos los hombres, te pedimos por todos los que celebramos los misterios de la Pascua del Señor, para que nos alegremos de compartir su pasión para desbordar de gozo el día en que se manifestará su gloria, oremos...
CELEBRANTE:
Padre del Cielo, acoge las oraciones de tu Iglesia, cimentadas sobre la palabra y el martirio de Pedro y Pablo; que tus Apóstoles, con sus enseñanzas, nos ayuden cada día a ser más fieles al Evangelio de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Junto al pan y el vino nos ofrecemos nosotros mismos, en una sincera disposición a ser dóciles al Espíritu de Jesús, que se nos manifiesta de manera especial en nuestros Pastores y en el Santo Padre.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Bendigamos al Padre, que por su gran amor nos ha hecho nuevas creaturas y nos ha dado una esperanza viva gracias a la resurrección de su Hijo de entre los muertos.
—COMUNIÓN:
Los Apóstoles nos enseñaron a celebrar la Cena del Señor. Al acercarnos a la mesa eucarística, tomemos con alegría el pan que da vida, pasando de la muerte a la vida con la esperanza del retorno glorioso del Señor.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Al terminar nuestra celebración de este día de fiesta, salgamos a la calle para dar, con alegría y valor, como los Apóstoles, testimonio de la Resurrección del Señor; seamos mensajeros del Evangelio, de palabra y de obra.
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Domingo 5 de julio 2026 / 14° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
—BIENVENIDA:
Nos encontramos aquí reunidos, en este domingo décimo cuarto durante el año, para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo en nosotros, quien en el Evangelio de hoy nos dirá: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré", ya que todos necesitamos de este encuentro con Cristo, que nos trae paz y sosiego, y con su gracia alivia las exigencias del Evangelio.
El Señor, por boca del profeta Zacarías, nos presenta al Mesías como un rey; pero un rey manso, humilde y mensajero de paz. Y Jesús hace suya esta profecía, advirtiéndonos que sólo quien tenga un alma sencilla y humilde, podrá ser sus discípulos. Y en el encuentro y la unión con Él, experimentamos el alivio de su gracia sobre nuestra cruz y nuestros deberes.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Zac 9, 9.19)
--En esta página del Antiguo Testamento, el Profeta nos habla de la humildad del Mesías y de la paz que traerá con Él, invitándonos a exultar de alegría ante su llegada.
SALMO RESP.: (144, 1-2. 8-11. 13c-14)
R. Bendeciré tu nombre eternamente.
2ª. LECTURA: (Rm 8, 9. 11-13)
-- El Apóstol nos exhorta a que vivamos como verdaderos cristianos, de acuerdo con el Espíritu de Cristo.
EVANGELIO: (Mt 11, 25-30)
--- Jesús nos manifiesta su divinidad y su igualdad con el Padre eterno, y nos invita a entrar en su escuela, la escuela de Cristo, si se quiere conocer al Padre y al Hijo.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Queridos hermanos, acudamos a nuestro Padre del Cielo, poniendo en sus manos, con toda humildad y confianza, nuestras necesidades y las de todos los hombres, nuestros hermanos.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"PADRE, ESCÚCHANOS Y HAZNOS HUMILDES DE CORAZÓN"
—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa León XIV, para que en su magisterio se siga manifestando tu Hijo, y así podamos conocer tu designio de amor, oremos...
—Padre, te pedimos por nuestro obispo y nuestros sacerdotes, concédeles la sabiduría necesaria para que siempre recibamos por su ministerio, tu Palabra que enseña, que guía, que alivia, que da ánimo, oremos...
—Padre, te pedimos por nuestra patria, para que ilumines los corazones de quienes la habitamos, y así podamos unirnos de verdad para construir una auténtica patria de hermanos, oremos...
—Padre, te pedimos por los que sufren, los que se encuentran solos y abandonados, para que encuentren en tu Hijo el alivio y la fortaleza que tanto necesitan, oremos...
—Padre, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que acogiendo en nuestro corazón las enseñanzas de Jesús, encontremos la paz y el sosiego que nos da su gracia y que alivia la carga de nuestros deberes, oremos
CELEBRANTE:
Padre bueno, escucha favorablemente estas súplicas que hemos puesto en tu presencia, y concédenos la sencillez y humildad que nos pide tu Hijo, para que realmente podamos descubrir en sus enseñanzas, el camino que conduce a tu Reino. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Al presentar las ofrendas, presentémonos nosotros mismos a Dios, con un sincero y humilde deseo de hacernos pequeños para poder aceptar su misterio y su designio de amor.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Una vez más, como cada domingo, demos gracias al Padre, porque nos ha abierto un camino de vida, dándonos a su Hijo para que sea nuestra fortaleza en él, y nuestro alivio en las exigencias del Evangelio.
—COMUNIÓN:
Nos ha dicho el Señor: "Vengan a mí... y así encontrarán alivio". Al comulgar con su Cuerpo, pidamos que él sea nuestra fuerza y sepamos acoger en nuestro corazón, sus enseñanzas de vida eterna.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Al despedirnos llevemos a nuestros hogares esta Palabra que hemos escuchado, y tratemos que ella se encarne realmente en nuestras vidas, así esta Eucaristía habrá renovado realmente nuestro corazón.
Nos despedimos cantando...
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Domingo 12 de julio 2026 / 15° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
—BIENVENIDA:
En este domingo décimo quinto durante el año, nos reunimos alrededor de la Mesa del Señor, convocados por Él, que es quien está realmente presente en la acción litúrgica; presente en las especies eucarísticas, en la persona del ministro sagrado, y también presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él mismo quien habla en forma personal a cada uno de nosotros.
La Palabra del Señor viene hoy a nuestro encuentro: es la semilla en la que reside el poder de transformación; es el poder y la fuerza que realiza la salvación que anuncia, por lo que, rechazarla significa el negarnos a ser salvados. Y esta Palabra nos exige, para que realmente de fruto, el preparar nuestra mente y nuestro corazón, recibiéndola, meditándola y obrando conforme a ella.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Is 55, 10-11)
--Este pasaje del Antiguo Testamento es un verdadero himno a la potencia creadora de la Palabra de Dios que anuncia salvación.
SALMO RESP.: (144, 1-2. 8-11. 13c-14)
R. La semilla cayó en tierra fértil y dio fruto.
2ª. LECTURA: (Rm 8, 9. 11-13)
-- La visión cristiana del mundo es profundamente optimista: todo lo que hay de trágico y doloroso en la historia humana, es considerado como dolores de parto en orden a alumbras un mundo mejor que éste.
EVANGELIO: (Mt 13, 1-23)
--- Aclamemos al Señor en su palabra, que en el santo Evangelio nos manifiesta cómo ella germina según el terreno en que cae.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
---Queridos hermanos, acudamos a nuestro Padre del Cielo, poniendo en sus manos, con toda humildad y confianza, nuestras necesidades y las de todos los hombres, nuestros hermanos.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"POR CRISTO, TU PALABRA, ESCÚCHANOS SEÑOR"
—Padre eterno, te pedimos por tu Iglesia y el Papa León XIV, para que en su palabra, todos los hombres del mundo escuchemos la de tu mismo Hijo, que hoy nos habla, oremos...
—Padre bondadoso, te pedimos por nuestros obispos y todos los que con ellos guían a este pueblo tuyo, para que formemos una comunidad diocesana viviente, que medita la palabra; misionera, que la proclama, y solidaria, que la vive y comparte, oremos...
—Señor de la historia, te pedimos por la paz del mundo, para que todos los gobernantes escuchen el mensaje de paz que trajo tu Hijo con su resurrección y así todos los pueblos alcancen una real y definitiva paz, oremos...
—Dios de todo consuelo, te pedimos por tantos hermanos nuestros que sufren, para que encuentren en Cristo, tu Palabra, la fuerza para sobrellevar su situación, y en nosotros, la ayuda fraterna, oremos...
—Padre nuestro, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que abramos nuestros corazones a tu Palabra, para que ella ilumine todas las situaciones de nuestra vida y así podamos dar verdaderos frutos de vida eterna, oremos...
CELEBRANTE:
Dios rico en misericordia, escucha estas peticiones por nosotros y por todos los hombres y concédenos la sabiduría y la fortaleza necesarias para escuchar siempre tu Palabra y ponerla en práctica en nuestras vidas. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
El ofrecer y ofrecernos es un verdadero compromiso a hacer de nuestras vidas, el terreno fértil para recibir la Palabra que va a transformarnos y a recrearnos.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Expresemos con alegría nuestra acción de gracias al Padre, por Jesús que nos redimió y que ahora nos permite ser los transmisores de su Palabra de vida, a nuestros hermanos.
—COMUNIÓN:
El recibir al Señor en su Palabra, y ahora en su Cuerpo y Sangre, es la condición indispensable para que nuestros frutos sean buenos y abundantes.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
El Señor nos ha dicho hoy que su Palabra no queda estéril, sino que realiza todo lo que Él quiere. Durante esta semana debemos plantearnos, para toda nuestra vida, hasta qué punto tomamos en serio esa Palabra, que cuando la escuchamos es de salvación, pero cuando la rechazamos, es de condenación.
Nos despedimos cantando... |
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