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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS - OCTUBRE 2022
   
-Domingo 2 de octubre 2022 - 27º Domingo durante el año - Ciclo C
-Domingo 9 de octubre 2022 - 28º Domingo durante el año - Ciclo C
-Domingo 16 de octubre 2022 - 29º Domingo durante el año - Ciclo C
-Domingo 23 de octubre 2022 - 30º Domingo durante el año - Ciclo C
-Domingo 30 de octubre 2022 - 31º Domingo durante el año - Ciclo C
-Martes 1 de noviembre 2022 - Solemnidad todos los santos - Ciclo C
-Miércoles 2 de noviembre 2022 - Solemnidad fieles difuntos - Ciclo C
-Domingo 6 de noviembre 2022 - 32º Domingo durante el año - Ciclo C
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Domingo 2 de octubre 2022 / 27º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo C

—BIENVENIDA: 

Queridos hermanos, nos encontramos reunidos, una vez más, en el domingo, el Día del Señor, en este domingo vigésimo séptimo durante el año. Y porque tenemos fe, como creyentes en Cristo, nuestro Redentor, porque queremos vivir de la fe, hemos acudido también este domingo a la reunión de los cristianos: a la celebración de la Eucaristía.

La verdadera fe, don de Dios, por pequeña que sea, puede lograr efectos humanamente inimaginables. Y el Señor nos dice que el hombre piadoso vive de la fe precisamente porque confía en Dios; que nos ha creado y nos sostiene en nuestra existencia, ya que somos obra de sus manos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ha 1, 2-3; 2, 2-4) 

En una época llena de violencia, de incertidumbre y angustia, la palabra del Señor responde a la llamada del Profeta, indicando dónde está la seguridad. Este mensaje es actual y también se dirige a nosotros. 

SALMO RESP.:    (94, 1-2. 6-9)      

R. ¡Ojalá hoy escuchen la voz del Señor!

2ª. LECTURA:     (2 Tm 1, 6-8. 13-14)   

Este bellísimo pasaje de la carta de Pablo a Timoteo, nos es dirigido hoy también a cada uno de nosotros, de parte de Dios, para que entendamos mejor lo que es el ministerio de nuestros obispos y sacerdotes.

EVANGELIO:   (Lc 17, 3b-10)

Escuchemos en el Evangelio, la conmovedora petición de los apóstoles y la respuesta de Jesús, que hoy nos manifiesta que no debemos tener una actitud de corazón autoritario que se atribuye los méritos de sus obras, olvidando que Dios es el que da el poder realizarlas.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora queridos hermanos, con gran confianza en nuestro Padre, que siempre nos escucha y nos responde, concediéndonos todo lo que necesitamos para poder llegar a su Reino, presentémosle nuestras súplicas.

GUÍA:  A cada una de las intenciones responderemos orando:

"SEÑOR, AUMÉNTANOS LA FE"

—Padre santo, porque queremos encontrar siempre en tu Iglesia el verdadero depósito de la fe, te pedimos...

—Padre bueno, para que nuestra Iglesia diocesana, irradiando la alegría de la fe en el único Redentor, de siempre razón de la esperanza que la anima, y testimonio del amor que en tu Hijo nos ha renovado íntimamente, te pedimos...

—Señor de la historia, porque queremos que para cada uno de los que habitamos esta tierra, tu Hijo vuelva a ser el fundamento de nuestra vida y de nuestra moral, te pedimos...

—Señor de todo consuelo, para que todos los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, encuentren en tu Hijo la fortaleza y la esperanza que les sostenga en su situación, te pedimos...

—Dios misericordioso, por todos los miembros de nuestra comunidad, para que vivamos alimentados permanentemente de la Palabra de Dios y así podamos crecer en nuestra fe, te pedimos…

CELEBRANTE:

Señor y Padre nuestro, te pedimos que atiendas favorablemente estas peticiones que hemos puesto en tu presencia y nos concedas tu Santo Espíritu que nos ayude a aumentar nuestra fe en tu Hijo, que es Dios y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino para el Sacrifico, pongamos toda nuestra vida y todas nuestras cosas, para que también todo quede consagrado a nuestro Padre del Cielo.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con firme fe en la presencia salvadora de Dios entre nosotros, demos gracias al Padre y pidámosle la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros, para renovar nuestra vida.

COMUNIÓN:

Que nuestro encuentro con Cristo, que se da a nosotros en el sacramento de la Eucaristía, nos ayude a abrirnos y a entregarnos más a nuestros hermanos, a servirlos y a comunicarles nuestra fe.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hermanos, como fruto de esta Eucaristía dominical, vivamos hoy y durante toda la semana, con el espíritu de fortaleza, de amor y de sobriedad, que nos ha hablado san Pablo.

 

Nos despedimos cantando...

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Domingo 9 de octubre 2022 / 28º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo C

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, nos encontramos reunidos, una vez más, en el domingo, el Día del Señor, en este domingo vigésimo octavo durante el año, para compartir entre todos la alegría de la fe, reunidos alrededor de la mesa del Señor en esta Eucaristía dominical.

Dios ofrece su salvación a todos los hombres, sin distinción: Él quiere curar nuestra lepra espiritual, nuestro pecado; y quiere enseñarnos la importancia de la fe, pero también la necesidad del agradecimiento; manifestándonos cómo Él se complace en las personas que son agradecidas, que sienten la alegría de dar gracias, virtud propia del hombre humilde, que reconoce que todo lo que es y todo lo que posee es un don de Dios, en cambio, el soberbio es incapaz de manifestar agradecimiento.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (2 Re 5, 10. 14-17)        

En esta historia antigua, del tiempo de los profetas, escuchamos cuáles son las obras de Dios con los hombres. Una historia que nos explica la actuación de Dios y que luego renovará el Evangelio de Jesús.

SALMO RESP.:    (145, 7-10)      

R. El Señor manifestó su victoria.

2ª. LECTURA:     (2 Tm 2, 8-13)   

Estas cartas de Pablo a su discípulo, que leemos ya desde hace algunos domingos, son como un testamento antes de su muerte.

EVANGELIO:   (Lc 17, 11-19)

Escuchamos, en el Evangelio, el conmovedor grito de fe de los leprosos, ardiente plegaria que se ha convertido en el modelo de oración contínua que se desgrana a modo de rosario.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, al igual que los leprosos del Evangelio, salgamos al encuentro de nuestro Padre del Cielo, para clamar, con fe en su respuesta, que escuche nuestras necesidades y las de nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCÚCHANOS Y AUMÉNTANOS LA FE"

—Dios de bondad, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que siempre escuchemos su llamado a vivir en el amor gratuito de Dios y repartir gratuitamente ese amor entre todas las personas, preferentemente entre los más pecadores, desgraciados y desfavorecidos, oremos...

—Padre todopoderoso, te pedimos por nuestro obispo y nuestros sacerdotes, concédeles tu gracia para que con santidad y sabiduría ejerzan siempre fielmente el ministerio que tú mismo le has confiado, oremos...

—Señor de la vida, te pedimos por nuestra querida patria, para que en ella tu Hijo vuelva ser el fundamento de nuestras familias y de toda nuestra sociedad, oremos…

—Dios de infinita misericordia, te pedimos por los pobres, por lo enfermos, por los sin techo, sin trabajo, por los marginados, para que reciban el aliento y la ayuda de los hermanos, y ellos mismos nunca dejen de rezarte, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestra comunidad, para que sabiendo reconocer nuestras miserias, imploremos tu ayuda y con toda humildad te manifestemos, con nuestras vidas, nuestro agradecimiento, y en este domingo, como el leproso, también gritemos: ¡Ten compasión de nosotros!, oremos…

 

CELEBRANTE:

Padre de todos los hombres, que nos has mostrado tu gran misericordia en tu Hijo, concédenos la gracia de saber agradecer tu amor y ser agradecidos y generosos con todos los hombres, nuestros hermanos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino, los dones que hemos recibido de Dios, ofrezcámosle toda nuestra vida, para que toda ella sea una ofrenda agradable a Él.

 

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Iniciamos ahora el momento más importante de la misa: la plegaria eucarística, la plegaria de acción de gracias, en la que proclamamos, dando gracias, el amor de Dios, presente en nuestras vidas.

COMUNIÓN:

El Señor ofrece su salvación a todos los hombres, salvación que se hace realidad en Cristo, que nos ha alimentado con su palabra, y ahora nos incorpora íntimamente a Él y a los hermanos, con este alimento que nos dará la vida eterna.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar nuestra celebración, reflexionemos durante esta semana en la necesidad que tenemos de volver permanentemente al Señor para darle gracias, porque nos ha sanado de nuestra lepra espiritual, de nuestro pecado y constantemente nos ofrece su gracia y su amor.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 16 de octubre 2022 / 29º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo C

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo noveno durante el año, celebrando gozosamente la Pascua del Señor, con el compromiso de dar testimonio, de catequizar, educar y comunicar la Buena Nueva por todos los medios a nuestro alcance, sintiendo la necesidad de entrar en comunión y diálogo con los hombres que buscan la verdad en nuestro continente.

La Palabra de Dios nos invita hoy a orar perseverantemente, sin descanso, con humildad y confianza; oración que es un diálogo amoroso de apertura y aceptación, que siempre es escuchada por nuestro Padre, pero teniendo bien en claro que la ayuda de Dios no nos libera del trabajo y del esfuerzo de nuestra parte, ya que Él espera de nosotros el ofrecimiento de nosotros mismos y de todas nuestras actividades, siendo nuestra tarea, el consagrar a Dios el mundo.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ex 17, 8-13)        

Escuchemos ahora, en esta vieja historia del Antiguo Testamento, cómo el Señor escucha la plegaria de su pueblo.

SALMO RESP.:    (120, 1-8)      

R. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor.

2ª. LECTURA:     (2 Tm 3, 14—4, 2)   

Estas recomendaciones de Pablo a su discípulo, son una seria advertencia también para nosotros, para que sigamos lo que implica nuestra fe.

EVANGELIO:   (Lc 18, 1-8)

Hoy Jesús, en el Evangelio, nos habla de la confianza que hemos de tener en el Señor, que nos escucha y está siempre atento a nuestras plegarias.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, siguiendo las palabras de Jesús, que nos enseña que hemos de orar siempre, sin desanimarnos y seguros que Dios nos escucha, presentémosle a nuestro Padre del Cielo, con humildad, estas peticiones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, HAZNOS INSISTENTES EN LA ORACIÓN"

—Padre santo, queremos que la Iglesia sea siempre fiel seguidora del camino de tu Hijo, que haga llegar a todos los hombres tu Palabra, de tal manera que sea escuchada, encarnada, celebrada y transmitida a los hermanos, y por ello te pedimos...

—Padre bueno, para que formando en nuestra Iglesia diocesana, una verdadera comunidad de amor, seamos fervientes en la oración y trabajemos comprometidamente por la salvación de nuestros hermanos, te pedimos...

—Señor de la vida, para que en nuestra Patria todos nos unamos de verdad, y así podamos superar las dificultades que nos encontramos viviendo, y por ello te pedimos...

—Padre misericordioso, para que tantos hermanos nuestros que se encuentran viviendo en una situación límite, encuentren en nuestra oración por ellos, un compromiso de solidaridad y fraterna ayuda, te pedimos...

—Dios de todo consuelo, para que sobre toda nuestra comunidad se derrame el Espíritu de tu Hijo, para que crezca siempre nuestra fe, para no cansarnos de acudir a Ti, para pedirte que no nos abandones y que tengas compasión de nuestra inconstancia en la oración, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, escucha las plegarias que con fe te hemos presentado, a ti que eres nuestro auxilio, y atiende nuestros anhelos, concediéndonos todo aquello que no nos atrevemos a pedirte. Por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Queremos ser en el mundo verdaderos fermentos para contribuir a su santificación, por eso ahora, presentemos a Dios, junto a las ofrendas, este compromiso.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Señor escucha siempre a su pueblo y nos bendice siempre con su amor. Por ello, ahora que renovaremos una vez más el mayor don de la bondad del Padre, demos gracias con alegría.

COMUNIÓN:

El entrar en una íntima comunión con Cristo nos implica entrar también en comunión con todos y cada uno de nuestros hermanos y así toda nuestra vida se hace una auténtica oración a Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar esta Eucaristía dominical, y como fruto de ella, Pidamos al Padre que nos enseñe a hacer de nuestras vidas una perseverante oración, por la que asumamos el compromiso de ofrecernos también nosotros a Él, como Cristo, por la salvación de todos nuestros hermanos.

CANTAMOS

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Domingo 23 de octubre 2022 / 30º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo C

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo trigésimo durante el año, celebrando gozosamente nuestro encuentro dominical con el Señor, que debe ayudarnos a que nuestra oración se integre de verdad a nuestra vida, para que así pueda ser todo lo eficaz que el Señor quiere.

Hoy el Señor nos enseña claramente cuál es la actitud que debemos tener para acercarnos a Él: la humildad, el sabernos necesitados de su ayuda, arrepintiéndonos de nuestros pecados y pidiendo perdón, única forma de alcanzar su gracia, que Él concede sólo a los humildes. Y es por eso que la finalidad de nuestra oración debe ser la de alabar a Dios, suplicando su ayuda y estando atentos para escucharlo y hablar con Él de nuestras necesidades y las de nuestros hermanos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo 35, 12-14. 16-18 )        

El Señor nos revela qué tipo de sacrificios responden a sus deseos: la buena conciencia. Por eso concede, al que se reconoce necesitado del perdón, lo que pide con su oración.

SALMO RESP.:    (33, 2-3. 17-19. 23)      

R. El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

2ª. LECTURA:     (2 Tm 4, 6-8. 16-18)   

Pablo, sólo y abandonado, vive su último proceso. Pero su fidelidad y esperanza no se debilitan. Reconoce que la salvación no es un callejón sin salida para quienes siguen a Cristo.

EVANGELIO:   (Lc 18, 9-14)

En el Evangelio, Jesús proclama que Dios está del lado de quienes se abandonan a Él: el pecador obtiene su benevolencia precisamente por reconocer que no tiene derecho alguno sobre la salvación que viene de Dios.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, reconociendo nuestra pobreza y nuestras limitaciones, acudamos a Dios nuestro Padre, poniendo en sus manos nuestras necesidades y las de nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Por la Iglesia y el Papa Francisco, para que siempre anuncie con su palabra y con sus obras, el Reino de Jesucristo, indicándonos siempre el camino de la humildad y de la sencillez para encontrarlo, oremos...

—Por nuestro obispo, para que su humildad y su vida de oración, nos ayuden a formar una Iglesia diocesana dócil y atenta a tu Palabra, ferviente en la oración y solidaria con todos, en especial con los más pobres, oremos...

—Por nuestra patria, para que todos dejemos de lado definitivamente los egoísmos que nos dividen y nos unamos de verdad en procura del bien común, oremos...

—Por tantos hermanos nuestros que se encuentran sufriendo a causa de la desocupación, el hambre, la falta de una vivienda digna, la marginación, para que por nuestra ayuda fraterna renazca en ellos la esperanza, oremos...

—Por todos nosotros, para que sabiendo reconocernos pobres ante Dios, aunque tengamos muchas riquezas materiales, y con humildad, reconozcamos nuestros pecados, nos arrepintamos de corazón y podamos así, recibir el perdón que Él busca darnos, oremos…

 

CELEBRANTE:

Dios rico en misericordia, te imploramos nos concedas cuanto te hemos pedido, y nos des la sabiduría para conocer tu voluntad y la fortaleza para seguirla, reconociéndonos pobres criaturas que hemos pecado y buscamos la reconciliación. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Dios nos llama a la santidad, ofrezcámosle ahora nuestra disposición para caminar en fidelidad y de acuerdo con las exigencias que esta convocatoria nos establece.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El gozo de ser reconciliados con el Padre, recibiendo su perdón, se hace ahora un canto de acción de gracias que brota desde lo más profundo de nuestro corazón.

COMUNIÓN:

Jesús nos ha dado su palabra en la que nos expresa la voluntad de Dios; si la aceptamos y somos fieles a ella, podremos entrar realmente en comunión con Él, recibiendo su Cuerpo como prenda de salvación.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Si participamos y vivimos realmente cada Eucaristía, se debe producir en nosotros un compromiso mayor con Dios; y el de hoy es aceptar su llamado, reconocernos pecadores y pedir perdón, reconciliándonos así entre nosotros y con Dios.

CANTAMOS

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Domingo 30 de octubre 2022 / 31º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo C

DOMINGO BÍBLICO NACIONAL

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo trigésimo primero durante el año, y en él celebramos nuestro encuentro con el Señor, que nos convoca para darnos a conocer de una manera sencilla y comprensible, su amor inagotable y su deseo de comunicarnos su vida y su perdón.

El encuentro transformador con Cristo es el resumen, de lo que es para nosotros, el llamarnos cristianos, el creer que Jesús también ha entrado en nuestra vida, en nuestra casa y se ha alojado en ella, para cambiarnos. Él nos mira, nos reconoce y pide entrar en nuestra vida; nuestra respuesta debe ser el no eludir este encuentro, sin perder la esperanza a causa de sentirnos pecadores. Jesús hoy nos dice que no hay fe, no hay vida cristiana sin un encuentro con Él.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Sb 11, 22-12, 2) 

Este escritor del Antiguo Testamento, en un lenguaje poético y de gran profundidad, nos descubre el amor de Dios que no se complace con el castigo, sino que prefiere el arrepentimiento y la conversión.    

SALMO RESP.:    (144, 1-2. 8-11. 13c-14)      

R. Bendeciré al Señor siempre y en todo lugar.

2ª. LECTURA:     (2 Ts 1, 11-2, 2)   

Después de anhelar que nos mantengamos firmes en la vida cristiana, escuchemos la respuesta que Pablo da a aquellos grupos de creyentes que llaman a las puertas hablando del fin del mundo.

EVANGELIO:   (Lc 19, 1-10)

Jesús, en esta narración de su encuentro con Zaqueo, nos da una lección de su manera de actuar, siempre abierto a todos, para hacer posible la superación y la liberación de las personas.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, Jesús ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido, por eso, en su Nombre, acudamos a nuestro Padre para presentarle los anhelos y problemas de nuestro mundo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"ESCÚCHANOS, SEÑOR"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que siempre anuncie con su palabra y con sus obras, el amor misericordioso de Dios, que es clemente, rico en piedad, bueno con todos y que quiere comunicarnos su vida y su perdón, oremos...

—Por nuestro obispo y nuestros sacerdotes, para que por el ejercicio de su ministerio, siempre podamos obtener la reconciliación, la grandeza, el perdón, la comprensión y la amistad de Jesús, oremos ...

—Por nuestra patria, para que todos, gobernantes y gobernados, busquemos por sobre todo, el bien común, para que así podamos construir una nación cada vez más justa, más solidaria y más fraterna, oremos...

—Por tantos hermanos nuestros que se encuentran sufriendo, para que puedan encontrar en la fe no sólo el consuelo, sino una liberación y una fuerza que los llene de esperanza, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que sintiendo esa sacudida que transformó la existencia de Zaqueo, sintamos la presencia viva y real de Jesús en nuestras vidas y así podamos ver nuestros egoísmos, para superarlos con justicia y generosidad, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, escucha nuestras súplicas y haz que seamos verdaderos continuadores de la obra salvadora de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Estos dones del pan y del vino, se transformarán en el Cuerpo y la Sangre de Jesús; en ellos ofrezcamos nuestro sincero deseo de tener un encuentro con Él, que transforme verdaderamente nuestras vidas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Elevemos a Dios, nuestro Padre, el solemne himno de alabanza y acción de gracias, por su amor misericordioso, que se ha derramado sobre nosotros en su Hijo Jesucristo.

COMUNIÓN:

Con este banquete eucarístico, en el que ahora vamos a participar, se completa el amor misericordioso de Dios: su Hijo se nos da como verdadero alimento de vida eterna.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Del encuentro de Jesús con Zaqueo, se produjo la transformación de la vida de quien hasta ese momento no había sido ni justo, ni honesto con sus hermanos. De este encuentro nuestro de hoy con Jesús, debe producirse también una transformación que de frutos de justicia, solidaridad y amor hacia los demás.

CANTAMOS

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Martes 1 de noviembre 2022 / Solemnidad de todos los santos

—BIENVENIDA: 

Hermanos, en esta solemnidad de Todos los Santos, recordamos a esa “muchedumbre inmensa, que nadie podría contar” y que gozan ya de la presencia de Dios en el cielo, aunque no tengan un “hueco” en nuestro santoral litúrgico. Hoy recordamos a muchos seres queridos, familiares y amigos, que ven a Dios “tal cual es”. Hoy nos recordamos unos a otros que esa es nuestra meta, encontrarnos con Dios cara a cara y gozar de su presencia por toda la eternidad.

La palabra del Señor hoy nos significa, a toda la Iglesia, un aliento, ya que ella marcha también por el camino de la fe, animada por el ejemplo de los santos. Es el mismo Cristo que hoy nos dice a cada uno de los que le buscamos con sinceridad: "Dichosos ustedes", puesto que procuramos servirle a pesar de nuestras flaquezas.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Apoc 7, 2-4. 9-14) 

Esta narración, repleta de imágenes y poesía, nos quiere explicar cuál será la vida que nos espera en la unión con Dios, que llama a su gloria a todos los hombres y a todos los pueblos, porque todos hemos sido redimidos por la sangre de Jesucristo.

SALMO RESP.:    (23, 1-6)      

R. ¡Benditos los que buscan al Señor!

2ª. LECTURA:     (1 Jn 3, 1-3)   

En pocas palabras, san Juan nos anuncia la buena noticia: somos hijos de Dios porque Él nos ha amado. Vivimos con esperanza hasta que el Padre nos llame a participar plenamente de su vida.

EVANGELIO:   (Mt 4, 25—5, 12)

Escuchemos ahora las bienaventuranzas del Reino que proclama Jesús: hoy como ayer, los pobres, los perseguidos por causa de la justicia, los que trabajan por la paz, deben alegrarse y saltar de gozo, porque el Reino de los Cielos les pertenece.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, sabemos que delante de Dios somos pobres. Por ello, con la confianza de verdaderos hijos, presentemos nuestra plegaria al Padre.

GUÍA:  A cada una de las intenciones responderemos orando:

"PADRE, ESCUCHA A TU PUEBLO"

—Por la Santa Iglesia de Dios y el Papa Francisco, para que siempre sea capaz de dar razón de su esperanza, oremos...

—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que sean una señal de esperanza para nuestra Iglesia diocesana y el impulso evangelizador que ella necesita, oremos...

—Por los pobres, los que lloran, los perseguidos, los que trabajan por la paz, para que tengan la gozosa certidumbre de que el Reino de los Cielos les pertenece, oremos...

—Por todos nuestros seres queridos que nos han precedido en el camino de la fe, para que vivan con los santos en la vida de Dios, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que aumente constantemente en nosotros la fe, la esperanza y el amor, oremos…

CELEBRANTE:

Padre de bondad, cuya misericordia es infinita, acepta nuestros anhelos y acompáñanos en todo momento para llevarlos a término. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Dios nos ha creado a todos para que vivamos junto a Él por toda la eternidad; ofrezcámosle ahora, nuestra disposición para vivir en fidelidad y de acuerdo con las exigencias que su Hijo nos ha manifestado hoy en su Evangelio.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Comencemos nuestra acción de gracias al Padre, porque con la muerte y resurrección de su Hijo, nos ha salvado. Elevemos con gozo nuestro canto.

COMUNIÓN:

Acerquémonos ahora a participar del Cuerpo de Cristo recordando en nuestro interior lo que hemos escuchado en el Evangelio: los pobres, los perseguidos, los que trabajan por la paz y la justicia entre los hombres, son llamados por Dios a participar en el banquete de su Reino.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hermanos, la celebración de este día debe significar para cada uno de nosotros, un aumento de nuestras esperanzas. Sabemos que Dios nos prepara, junto a Él y con Jesucristo, una fiesta eterna que supera todo cuanto podamos imaginar.

 

Nos despedimos cantando...

 
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Miércoles 2 de noviembre 2022 / Solemnidad de todos los fieles difuntos

—BIENVENIDA: 

Queridos hermanos, la memoria de este día: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, es prolongación natural de la solemnidad de Todos los Santos y juntas forman la gran fiesta de la comunión de la Iglesia constituida por los fieles que aún peregrinan en esta vida y los que ya han cruzado el umbral de la muerte. Y las velas encendidas sobre las tumbas de los difuntos son ya un signo y un anticipo de la luz eterna en la que esperamos, el día en que el Señor nos llame a su reino.

Dios, en su inmenso amor, envía a su Hijo para darnos la vida eterna. Claramente nos manifiesta que la existencia del hombre no concluye en la tierra, ya que la muerte abre a las almas un nuevo horizonte de vida. Él nos asegura que también nuestros cuerpos resucitarán al final de los tiempos, y este día nos ayuda a alimentar nuestra esperanza en la Patria eterna del cielo.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Apoc 21, 1-5a. 6b-7) 

En las imágenes de este texto, san Juan nos llena de alegría y esperanza de lo que ha de ser la vida que no tiene fin.

SALMO RESP.:    (26, 1. 4. 7. 8b-9a. 13-14)      

R. El Señor es mi luz y mi salvación

2ª. LECTURA:     (1Co 15, 20-23)   

Las palabras de Pablo nos introducen al centro de nuestra fe de cristianos: Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte, y todos los que creemos en Él, también resucitaremos y viviremos eternamente con Él.

EVANGELIO:   (Lc 24, 1-8)

Las palabras del Evangelio dan certeza de la resurrección del Hijo de Dios, primicia de nuestra propia resurrección.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Oremos hermanos, al Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo. Oremos con entera confianza, y hoy muy especialmente, por aquellos que nos han precedido en el camino hacia el Reino eterno de Dios.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"ESCÚCHANOS, SEÑOR"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que su anuncio del alegre mensaje de una esperanza cada vez más firme en la victoria sobre la muerte, fortalezca nuestra vigilancia en la espera de la venida de tu Hijo, oremos...

—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que el testimonio de sus vidas nos impulse en el camino de la verdad y del amor en seguimiento de tu Hijo hacia la Patria definitiva del Cielo, oremos...

—Por todos los pueblos, para que concedas la luz y la paz a tantos hermanos nuestros que hoy viven entre incertidumbres, dudas y guerras en medio de las tinieblas de este mundo, oremos...

—Por todos nuestros queridos hermanos difuntos, para que vivan siempre en el eterno descanso y en la gozosa fiesta de la Casa del Padre, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que al escuchar hoy la palabra de tu Hijo y al participar de la Eucaristía, crezca nuestra fidelidad a Él y vivamos abiertos a la verdad, al amor y a la esperanza que llevan a la verdadera vida, oremos…

CELEBRANTE:

Padre, tú que escuchas nuestra oración, ayúdanos a recorrer nuestro camino ahora y siempre, con esperanza, con amor, con verdad, para conseguir así la vida que nos anunció Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al poner sobre el altar estos dones del pan y del vino pongamos también nuestras vidas, en la firme esperanza de unirnos de tal manera a Cristo, que también con Él podamos alcanzar la resurrección y la vida que no tiene fin.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Ahora, el renovar las palabras y las acciones de Jesucristo en la Última Cena, afirmemos nuestra esperanza de vida y demos gracias al Padre celestial.

COMUNIÓN:

Este Pan Eucarístico que ahora vamos a recibir, nos hace uno con Cristo y entre nosotros y nos unen, en el misterio de la comunión de los santos, al misterio de la Iglesia que trasciende el tiempo.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar esta Eucaristía llena de esperanza; al celebrar la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte, celebramos la esperanza de que nuestros difuntos y nosotros nos asociaremos un día plenamente a esa victoria.

 

Nos despedimos cantando...

 
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Domingo 6 de noviembre 2022 / 32º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo C

—BIENVENIDA: 

Queridos hermanos, con gran alegría, en el Día del Señor, nos encontramos reunidos en su nombre, para celebrar el domingo trigésimo segundo durante el año, de este año litúrgico que ya va llegando a su fin, y en nuestras celebraciones suena ya el recuerdo del Reino de Dios, al cual todos estamos llamados.

Hoy el Señor nos manifiesta que Él es un Dios de vivos y no de muertos y quien cree realmente en Él, vivirá eternamente, y es por eso que nosotros creemos en la resurrección y en la vida que dura para siempre. Y el Evangelio nos da la clave para mantenernos en esta fe, en esta esperanza y en esta fortaleza ante los vaivenes de la vida.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (2 Mac 6, 1; 7, 1-2. 9-14) 

En este texto, que puede llegar a estremecernos, escucharemos la historia de la esperanza de unos mártires del Antiguo Testamento, que más allá de las torturas y de la muerte, confían en que Dios los resucitará.

SALMO RESP.:    (16, 1. 5-6. 8b. 15)      

R. ¡Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia!

2ª. LECTURA:     (2 Ts 2, 16-3, 5)   

Pablo nos proclama un mensaje de esperanza: aunque la vida del cristiano es una trama de luchas y dificultades, Dios le ama, le da consuelo y una gozosa esperanza, pero también le da fuerzas para el bien y para el anuncio del Evangelio.

EVANGELIO:   (Lc 20, 27-38)

Jesús, con motivo de una estrafalaria pregunta de los saduceos, nos volverá a recordar la gran esperanza: la vida eterna más allá de la muerte.

HOMILÍA

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, pidamos a nuestro Padre del Cielo, con la certeza que Él escucha nuestras súplicas, por la Iglesia, por todos los hombres, nuestros hermanos y por nosotros mismos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, DANOS PERSEVERANCIA EN EL AMOR"

—Padre, porque queremos escuchar siempre tus enseñanzas en la palabra de la Iglesia y del Santo Padre, para encaminarnos sin error hacia la vida que dura para siempre, siendo semillas de esperanza para un mundo que espera que le aportemos el sentido de la vida, la felicidad de vivir y la alegría de Dios, te pedimos...

—Porque queremos que nuestra Iglesia diocesana, junto a su obispo y sus sacerdotes, fortalezca verdaderos lazos de fraternidad y proclamemos juntos nuestra fe en la resurrección y en el Dios de los vivos que nos hace hermanos en la fe, te pedimos...

—Porque queremos que todos los habitantes de nuestra patria, especialmente los que tienen la responsabilidad de su gobierno, actuemos con honestidad, justicia y solidaridad, para poder construir una nación de hermanos, te pedimos...

—Para que tantos hermanos nuestros que se encuentran sufriendo, puedan encontrar en el ofrecimiento de su dolor, alivio, fortaleza y esperanza, te pedimos...

—Porque queremos que todos los cristianos, aún en medio de las dificultades presentes, nuestra fe en la resurrección sea una fuerza invencible para hacer el bien, siendo con nuestras vidas, verdaderos testimonios de esperanza, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, Señor del mundo, escucha esta plegaria que te dirigimos llenos de esperanza. Abre los brazos de tu amor y reúne en tu seno a todos los hombres y mujeres del mundo. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcámonos ahora nosotros mismos, con todas nuestras cosas y con el sincero deseo de que ellas no sean un obstáculo en nuestro camino hacia el Reino de Dios.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Participemos ahora de la acción de gracias al Padre, porque Jesucristo, con su muerte y resurrección, nos ha abierto el camino de la vida para siempre. Con alegría, con esperanza, alabémoslo y démosle gracias.

COMUNIÓN:

En el Evangelio el Señor nos ha hablado de la vida eterna, del Reino de Dios al que todos estamos llamados, y ahora Él mismo se nos ofrece como un anticipo de ese banquete.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta celebración que ahora concluimos, debe ayudarnos a meditar sobre la esperanza total que nos muestra Cristo: la eternidad que se nos promete es total e individualizada, nosotros, cada uno, con su nombre y su apariencia física viviremos, un día, junto a la Luz que nunca se apaga.

 

Nos despedimos cantando...

 
 
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