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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE MAYO 2015
 

-Domingo 3 de mayo 2015 - 5º Domingo de Pascua

-Domingo 10 de mayo 2015 - 6º Domingo de Pascua
-Domingo 17 de mayo 2015 - La Ascensión del Señor
-Domingo 24 de mayo 2015 - Pentecostés
-Domingo 31 de mayo 2015 - La Santísima Trinidad
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3 de mayo de 2015 / 5º Domingo de Pascua

La vid o la viña es el símbolo de Israel como pueblo de Dios (Sal 80,9; Is 5,1-7; Jr 2,21; Ez 19,10-12). La afirmación de Jesús se contrapone a esos textos; no hay más pueblo de Dios (vid y sarmientos) que la nueva humanidad que se construye a partir de él (la vid verdadera, cf. 1,9: la luz verdadera; 6,32: el verdadero pan del cielo). Como en el AT, es Dios, a quien Jesús llama su Padre, quien ha plantado y cuida esta vid.

Jesús (la vid) es el que realiza la íntima relación con sus discípulos (los sarmientos).

El último versículo del Evangelio que se lee en este domingo remite a su vez a la gloria de su Padre.

Como se trata de la íntima relación de los discípulos con Jesús, la gloria del Padre consiste en que demos fruto abundante y así seamos discípulos y discípulas del Hijo resucitado.

Para eso brota un mandamiento “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Juan, 15,12).

Los frutos del amor de los cristianos no son bonitas palabras sino  obras que manifiestan el mandato del  amor de los unos a los otros (2a. lectura).

Estas “obras de amor” serán diferentes según las épocas. A veces consistirá en tener los bienes en común, como algunas de las primeras comunidades cristianas. Otras veces será la creación de Hospitales de Enfermedades Infecciosas, como lo hizo san Cayetano en el siglo XVI. O la formación de líderes políticos y sindicales, como lo hizo el santo chileno Alberto Hurtado.

Hoy incluirá la tarea de establecer redes solidarias y abrir brechas contra los modelos económicos que excluyen a las mayorías para privilegio de pocos enriquecidos. O proponer la paz frente a los proyectos de guerra y dominio de algún poderoso Imperio.

Así es posible que la Iglesia, el Pueblo de Dios,  asistido por el Espíritu Santo goce hoy de una auténtica paz, como la que conocieron las primeras comunidades de Judea, Galilea y Samaria en los tiempos de los Apóstoles (1a. lectura).

Bienvenida

Somos los discípulos de Jesús de Nazaret.
Como los sarmientos están unidos a la vid, así nosotros queremos estar unidos a Él y dar fruto abundante.

Antes de las lecturas

La Palabra que se nos anuncia nos purifica, nos limpia y nos impulsa a dar frutos abundantes.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 9,26-31; Salmo 21,26b-28.30-32; 1 Juan 3,18-24; Juan, 15,1-8.

Oración universal

A cada intención respondemos: Padre, te lo pedimos con toda confianza.

-Por el pueblo de Dios, para que demos frutos de amor con obras y de verdad. Oremos…

-Por los que tienen la responsabilidad de gobernar a los pueblos, para que sus frutos sean la justicia y la paz. Oremos…

-Por los que podemos separarnos de Jesús, la vid verdadera, para que siempre volvamos a integrarnos a su viña. Oremos…

-Por la intención del Papa Francisco: que, rechazando la cultura de la indiferencia, cuidemos a los que sufren, en particular a los enfermos y a los pobres. Oremos…

Presentación de los dones

El pan es producto del trigo triturado, el vino proviene de los racimos de la vid.
Los presentamos junto con nuestras vidas, que quieren ofrecerse como fruto abundante del amor.

Comunión

Se nos dijo en la carta de San Juan: “Si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza”.

También podemos acercarnos con plena confianza a recibir a Jesús para estar unidos como los sarmientos a la vid.

Cantamos...

Envío

Nos separamos físicamente, pero queremos realizar cada día las palabras de Jesús: “El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto”.

Nos despedimos cantando...

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10 de mayo 2015 / 6º Domingo de Pascua

En los textos de la Última Cena que presenta el Evangelio de Juan y que la liturgia relee en el ambiente de la Pascua aparece un mensaje muy ligado a los vínculos afectivos.

“Permanecer en el amor”, “amarse unos a otros”,”un gozo perfecto”, “dar la vida por los amigos” son algunas de las  expresiones más fuertes con las que Jesús de Nazaret va concluyendo su historia.

El amor que los discípulos tendrán que vivir tiene un modelo: el propio Jesús: “Ámense como Yo los he amado”. Para ello se requiere la experiencia de la amistad personal a la que se nos invita a cada uno: “Yo los llamo amigos”.

¿Puede mandarse el amor? Si lo consideramos sólo un sentimiento, quedará librado a la espontaneidad, al gusto o a la simpatía o antipatía que otra persona puede producir.

Si en cambio es una vocación a establecer vínculos, a buscar los puntos de unidad, a destruir las barreras que separan, entonces es posible “la civilización del amor” y “construir juntos una Patria de hermanos y hermanas”. ¿Acaso no conviene recordarlo en este Mes de la Patria? Es también tarea fundamental para las  autoridades responsables del gobierno de la Patria y de todos los que cantamos “Al gran pueblo argentino ¡Salud!”.

Ese querer que abarca toda la persona parte de una experiencia religiosa con Dios que es amor y amistad. El amor de los unos a los otros es posible “porque el amor procede de Dios y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (2a. lectura).

Él revela su justicia, su amor y su fidelidad por su pueblo (Salmo).
Su Espíritu de Amor se derrama en todas las naciones y culturas (1a. lectura).

“Por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor” (Santa Teresita del Niño Jesús).

Bienvenida

Nos reunimos convocados por Jesús.
Él nos dice también hoy: “Ámense como Yo los he amado”.
Una vez más, Jesús nos llama al amor y a la amistad.

Antes de las lecturas

Mientras Pedro hablaba a los paganos, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. También hoy el Espíritu Santo llega a nosotros para que estemos atentos a esa Palabra que quiere llegar a todos los pueblos.

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 10,25-26.34-36.43-48; Salmo 97,1-4; 1 Juan 4,7-10; Juan 15,9-17.

Oración universal

A cada intención respondemos: Padre, te  pedimos en nombre de tu Hijo.

-Por la Iglesia, llamada a manifestar el amor de Jesús en todos los pueblos y culturas. Oremos…

-Por las autoridades  de nuestra Patria que asumen funciones de responsabilidad en la vida pública y en la búsqueda del bien común del pueblo. Oremos…

-Por las mayorías pobres de nuestro continente, para que el amor, la solidaridad y la justicia social cambie la situación que los oprime. Oremos…

-Por nuestra comunidad, para que haga realidad el mandato de amarnos los unos a los otros. Oremos…

-Por la intención del Papa Francisco: que la intercesión de María ayude a los cristianos a hacerse disponibles para anunciar a Jesús. Oremos...

Presentación de los dones

El principal don que queremos presentar es nuestro amor.
Están representados en la sencillez del pan y el vino, en la ofrenda solidaria y en el compartir cotidiano.

Comunión

La comunión es el pan de Jesús compartido en la amistad y en el amor.
Es el cuerpo y la sangre del Amigo que ha dado la vida para mostrar el máximo amor.

Cantamos...

Despedida

Escuchamos que Jesús nos dijo: “Los que Yo les mando es que se amen los unos a los otros.
Esa es nuestra tarea. Desde ese mandato comienza nuestra misión en el suelo patrio que estamos habitando. Nuestra vocación es el amor.

Nos despedimos cantando...

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17 de mayo de 2015 / La Ascensión del Señor

Jesús de Nazaret es glorificado por el poder del Padre.

El derrotado en la cruz por las poderosas autoridades religiosas de su pueblo y por el poder imperial de Poncio Pilatos está por encima de todo como “Cabeza de la Iglesia”. Si limitamos la idea de la Iglesia a sólo su aspecto institucional, su organización o su jerarquía, la expresión perderá fuerza.

Pero se nos dice que la Iglesia “es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas”. El Espíritu nos lleva a “valorar la esperanza” a la que somos llamados (2a.lectura).

La Iglesia, Cuerpo de Cristo aparece como “un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Concilio Vaticano II).

La fuerza del Espíritu que desciende sobre los apóstoles y sobre nosotros para ser testigos nos descubre que la Ascensión del Señor es una partida pero no una lejanía; no es un desconocido que se aparta sino un amigo que  muestra nuestro destino (1a.lectura).

El mismo Señor que “asciende entre aclamaciones” (Salmo) deja la misión definitiva: evangelizar. “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación” (Evangelio).

“Nacida de la misión de Jesucristo, la Iglesia es a su vez, enviada por Él.

La Iglesia permanece en el mundo hasta que el Señor de la gloria vuelva.

Permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, de una nueva presencia de Jesucristo, de su partida y de su permanencia.

Ella lo prolonga y lo continúa.

Es ante todo su misión y condición de evangelizador lo que ella está llamada a continuar.

Porque la comunidad de los cristianos no está nunca cerrada sobre sí misma” (Pablo VI).

El domingo de la Ascensión también se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Este año el papa Francisco considera: La incidencia en la familia de los medios de comunicación social. Por ello, la  XLIX Jornada Mundial de la Comunicación Social, 2015 lleva como lema: “Comunicar la familia, ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor”.

Bienvenida

La fiesta de la Ascensión del Señor nos invita a la esperanza y a la misión.
Jesús nos muestra el destino definitivo y nos envía a anunciarlo a todo el mundo.
Somos la comunidad creyente que celebra a su Señor y quiere continuar evangelizando cada día.

La Jornada Mundial de los Medios de Comunicación Social del día de hoy  tiene un lema preciso: “Comunicar la familia, ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor”.

Antes de las lecturas

Unas pocas líneas de la Carta a los Efesios nos prepara a estar atentos a la Palabra. “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente”.

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 1,1-11; Salmo 46,2-3.6-9; Efesios 1,17-23; Marcos 16,15-20.

Oreación universal

A cada intención respondemos: Escúchanos, Señor.

-Por la Iglesia, para que con su presencia en el mundo vaya anunciando la Buena Noticia a toda la creación, según el mandato del Señor Resucitado y exaltado a la gloria. Oremos…

-Por los responsables y trabajadores de los medios de comunicación social. Oremos…

-Por las autoridades y por el pueblo argentino, que esta  Semana de Mayo nos recuerde el compromiso de construir una patria de hermanos y hermanas. Oremos…

-Por los cristianos y cristianas presentes en todos los pueblos y culturas, para que se sientan movidos a ofrecer juntos un testimonio de unión y comunión pleno en el único Espíritu que nos guía. Oremos…


Presentación de los dones

El pan y el vino presentados serán para nosotros sacramento del mismo Cristo resucitado y glorioso, Cabeza de todos nosotros, la Iglesia, que somos su Cuerpo.

Comunión

Compartimos el Cuerpo y la Sangre del Señor resucitado y glorioso.
Nuestros ojos no llegan a ver la realidad.
Pero nuestra fe lo descubre, lo celebra y lo comparte.

Cantamos...

Envío

Hemos celebrado el amor de Jesús que en vísperas de nuestra Fecha Patria nos impulsa a realizar “la civilización del amor” y a “construir una patria de hermanos y hermanas”
La despedida de Jesús en el día de la Ascensión fue envío a sus discípulos misioneros y misioneras.
Nuestra despedida al finalizar la misa continúa esa misión y ese envío: “Vayan por todo el mundo”.

Nos despedimos cantando...

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24 de mayo de 2015 / Pentecostés

Los discípulos de Jesús de Nazaret llegan a la máxima experiencia del encuentro con Jesús de Nazaret cuando en el atardecer del mismo día de la Resurrección les entrega el Espíritu  y los convierte en sus enviados.”Como el Padre me envió a mí, Yo los envío a ustedes...Reciban el Espíritu Santo” (Evangelio).

La experiencia de la presencia del Espíritu Santo y la capacidad de los discípulos y discípulas de expresar el mensaje en todos los idiomas adquiere en el Primer Pentecostés de la comunidad un dinamismo especial, fue precedida de “un “ruido semejante a una fuerte ráfaga de viento...unas lenguas como de fuego...” (1a. lectura).

El Espíritu de Dios “renueva la superficie de la tierra” (Salmo) y se multiplican los dones, servicios y actividades con los que las comunidades de los cristianos y cristianas se hacen presentes en los diversos pueblos, ambientes y culturas. “En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común” (2a.lectura).

Desde la perspectiva del continente americano, puede advertirse que la acción del Espíritu Santo no se limita al tiempo ni al espacio geográfico; no se limitó a la cultura semita de los judíos de Jerusalénni a la europea, desde dónde nos llegó el don de la fe.

“El Espíritu que llenó el orbe de la tierra abarcó también lo que había de bueno en las culturas precolombinas.

Él mismo los ayudó a recibir el Evangelio.

Él sigue hoy suscitando anhelos de salvación liberadora en nuestros pueblos.Se hace, por tanto, necesario descubrir su presencia auténtica en la Historia del continente” (Puebla, 201).

Él nos impulsa a ser discípulos misioneros y discípulas misioneras.

“Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo...

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón” (Francisco: La alegría del Evangelio, 259 y 262).

Bienvenida

Al igual que los discípulos y las discípulas de Jesús, estamos reunidos para encontrarnos con el Señor Resucitado.
Él nos desea su paz y nos envía su Espíritu Santo.
San Bernardo dice sugestivamente: “El Espíritu Santo es lo más tierno de Dios”.
En Pentecostés  también celebramos el comienzo de nuestra  misión.
Somos enviados a todos los pueblos, ambientes y culturas.
La familia, el barrio, la Patria y el mundo son el espacio de nuestra tarea.

Antes de las lecturas

¿Qué significa la presencia del Espíritu Santo en nuestras comunidades y en el mundo?
La Palabra de Dios nos responde con textos que mantienen su actualidad para nosotros.
Comprenderlos es también obra del Espíritu y en la Secuencia de Pentecostés escucharemos “Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz”.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 2,1-11; Salmo 103,1ab.24ac.29b-31.34; 1 Corintios 12,3b-7,12-13; Juan 20,19-23.

Oración universal

A cada intención respondemos: ¡Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz!

-Por la Iglesia, comunidad misionera, enviada por Jesús para que anuncie a todos los pueblos tu presencia y tu fuerza transformadora. Oremos…

-Por nuestro pueblo en la cercana fiesta del Día de la Patria, para que encuentre proyectos y decisiones de fraternidad, diálogo y justicia. Oremos…

-Por los que sufren las consecuencias del pecado, el odio, la violencia y la injusticia, para que reciban tu Espíritu de perdón, misericordia y amor. Oremos…

-Por nosotros, para que la Semana de la Unidad de los Cristianos que iniciamos nos lleve a descubrir que hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo. Oremos…

Presentación de los dones

Muchos granos de trigo, un sólo pan; muchas uvas, un sólo vino. Son los dones de quienes quieren construir día a día la unidad.
Luego pediremos al Padre que santifique estos dones con la efusión del Espíritu Santo, de manera que sean Cuerpo y Sangre del Señor Resucitado.

Comunión

Hay diversidad de dones, servicios y actividades.
Hay un Espíritu que nos une para el bien común.
Hay diferentes personalidades, idiomas y culturas.
Hay una sola comunión con el Cuerpo del Resucitado porque formamos un sólo Cuerpo y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Cantamos...

Envío

Pentecostés nos recuerda hemos recibido el Espíritu Santo para realizar el mandato misionero de Jesús Resucitado: “Como el Padre me envió, Yo los envío a ustedes”.

Nos despedimos cantando...

 
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31 de mayo de 2015 / La Santísima Trinidad

El Único Dios que se manifiesta al pueblo de Israel tiene un proyecto de libertad frente a los ídolos y a las situaciones de explotación que se vivían en el Egipto de los Faraones. 

Esa experiencia vuelve a repetirse hoy frente a los ídolos de la globalización: el poder por la acumulación de las riquezas, las decisiones de los gobiernos prepotentes o el negocio de la droga.

“Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios - allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra - y no hay otro” (1a. lectura).

Su presencia en la tierra lo convierte en el Señor de la lealtad, la justicia, el derecho y el amor (Salmo).

Él nos llama a formar parte de su familia. Somos hijos de Dios (Padre), coherederos de Cristo (el Hijo) según el Espíritu de la libertad que se une a nosotros para tener la confianza de decir “¡Abbá!, es decir ¡Padre!” (2a. lectura).

Porque somos hijos e hijas de Dios podemos pedir que su voluntad que se realiza en el ámbito del “cielo”, tenga también su resonancia definitiva en la tierra que habitamos.

La solemnidad del texto Evangélico nos lleva desde la intimidad de la familia divina, Padre, Hijo y Espíritu Santo a realizar la tarea y  la misión de construir su reflejo en la familia de la humanidad y en cada una de nuestras familias.

“El Espíritu Santo, don de Jesús Resucitado, nos comunica la vida divina y así nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir.
Una persona que ama a los otros por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad.
Una familia en la que se aman y se ayudan los unos a los otros es un reflejo de la Trinidad.
Una parroquia en la que se quieren y se comparten los bienes espirituales y materiales es un reflejo de la Trinidad” (Francisco, Ángelus de la Trinidad 2014).

Bienvenida

Celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad.
Es la fiesta de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En las Tres Personas fuimos bautizados.
En su nombre somos bendecidos.
En el encuentro definitivo con ellos culminarán nuestras ansias y nuestras búsquedas de felicidad completa.
En su nombre comenzamos la Misa.

Antes de las lecturas

La Palabra divina nos va revelando la presencia de un sólo Dios que en su intimidad es una familia divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El libro del Deuteronomio invita a abrirnos a esa presencia: “Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios - allá en el cielo y aquí abajo, en la tierra”.

Lectura bíblicas: Hechos de los Apóstoles 4,32-35; Salmo 117,2-4.16-18.22-24; 1 Juan 5,1-6; Juan 20,19-31.

Oración universal

A cada intención respondemos: Señor, que tu amor descienda sobre nosotros.

-Para que la Iglesia, Pueblo de Dios,  continúe la misión de bautizar a todos los pueblos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y les enseñe el mensaje y la presencia del Señor Resucitado. Oremos...

-Para que el diálogo entre judíos, mahometanos y cristianos, creyentes en un solo Dios, evite los enfrentamientos religiosos y contribuya a la paz entre los pueblos. Oremos...

-Para que los que recibimos el bautismo en nombre de la Trinidad, procuremos cumplir con todo lo que Jesús nos ha mandado. Oremos..

-Para que los cristianos y cristianas participemos con entusiasmo en el anuncio del evangelio. Oremos...

Presentación de los dones

El Salmo nos ha dicho que el Señor nos “sustenta en el tiempo de la indigencia”.
El pan y el vino serán  sustento divino en nuestra marcha nostálgica hasta el encuentro con la familia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Comunión

Nos hemos dirigido a Dios diciéndole “¡Abba!, es decir ¡Padre!"
El Espíritu Santo ha sido enviado para que el pan y el vino sean para nosotros el Cuerpo y la Sangre de Jesús, el Hijo.
Él está con nosotros, sus hermanos y hermanas,  hasta el fin del mundo.

Cantamos...

Envío

La fiesta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo actualiza el mandato de Jesús Resucitado: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”
Pero además nos recuerda que su presencia continúa: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.

Nos despedimos cantando...

 
 
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