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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ENERO 2020
   
-Miércoles 1 de enero de 2020 - Solemnidad de Santa María Madre de Dios

-Domingo 5 de enero de 2020 - 2º Domingo después de Navidad

-Lunes 6 de enero de 2020 - Solemnidad de la Epifanía del Señor
-Domingo 12 de enero de 2020 - Bautismo del Señor - Ciclo A
-Domingo 19 de enero de 2020 - 2º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 26 de enero de 2020 - DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS
-Domingo 2 de febrero de 2020 - La presentación del Señor
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Miércoles 1 de enero 2020 / Solemnidad de Santa María Madre de Dios

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, nos encontramos aquí reunidos, en este primer día del año del Señor 2020, que iniciamos con esta celebración de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, que es la celebración más antigua de la Virgen en la Iglesia de Roma.

Y en este día celebramos la Jornada Mundial de la Paz, para pedir a Dios una bendición sobre todos nosotros en este año que comenzamos; sobre nuestras familias, sobre nuestro pueblo, implorando la paz, esa paz que tanto necesitamos.

El Señor nos muestra a María Santísima, la elegida de Dios Padre para que sea Madre de su Hijo, que nace hombre para darnos la filiación divina. "La Madre del Redentor camina con nosotros y nos guía, con ternura materna, hacia el futuro. Así, ayuda a la humanidad a cruzar todos los umbrales de los años, de los siglos y de los milenios, sosteniendo su esperanza en aquel que es el Señor de la historia." Como ella, sepamos estar atentos a lo que el Señor quiere decirnos, para poder descubrir en nuestra vida de cada día, la salvación de Dios.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 6, 22-27)        

Escuchemos estas palabras de bienaventuranza; palabras con que los sacerdotes del Antiguo Testamento invocaban la protección de Dios sobre su pueblo. Es así también como Dios nos bendice a nosotros. 

SALMO RESP.:    (66, 2-3. 5-6. 8)      

R.    El Señor tenga piedad y nos bendiga

2ª. LECTURA:     (Ga 4, 4-7)   

San Pablo nos habla de la alegría de las fiestas de Navidad que estamos celebrando; nos ha llegado la salvación, la nueva vida de hijos del Padre, y nos ha llegado mediante un hombre como nosotros: el Hijo de María.

EVANGELIO:   (Mt 24, 37-44)

Es el mismo Señor quien ahora nos habla: es el Hijo de Dios que ha venido a vivir entre nosotros, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para librarnos de la esclavitud de la ley. Aclamémoslo jubilosamente cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, por intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, presentemos nuestra plegaria a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, CONCÉDENOS TU PAZ"

—Señor, te pedimos para que todos los cristianos podamos aportar nuestra propia piedra para la construcción de la casa común y hoy más que nunca, seamos “artesanos de la paz”, auténticos mensajeros y testigos tuyos, que quieres el bien y la felicidad de la familia humana, oremos...

—Por nuestros Obispos y sacerdotes, para que redoblen sus esfuerzos,  practicando aquellas virtudes que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad, oremos…

—Para que los pactos internacionales estén inspirados  en la paz, en el respeto de cada persona, del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas, oremos...

—Para que en nuestra Patria, busquemos la paz con nosotros mismos y con el otro, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás", oremos...

—Para que en nuestras comunidades, la paz sea una conversión del corazón: redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, oremos...

CELEBRANTE:

Padre eterno, principio y fin de todas las cosas, acepta con bondad las súplicas que te elevamos, por intercesión de la Virgen Madre de tu Hijo; concede a la humanidad la paz que el mundo no puede dar, y haz que te sirvamos con alegría todos los días de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Con este pan y este vino ofrezcámonos nosotros mismos al Padre de las misericordias, con un compromiso de honrar todos los días de nuestra vida, con nuestra fe y nuestra conducta, la condición de hijos suyos que Él nos ha dado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con María, la Madre de Jesús y nuestra Madre, hagamos ahora nuestra acción de gracias, porque Dios Padre nos ha dado la salvación, nos ha dado a Jesús para que nos abriera el camino hacia el Reino definitivo y eterno de Dios.

COMUNIÓN:

Comencemos este año 2020 recibiendo a Jesús, el Príncipe de la paz, en su Palabra y ahora en este alimento de vida, para que sea la fortaleza, el gozo, la esperanza, que nos ayude a recorrerlo, de acuerdo con lo que el Señor nos ha enseñado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al iniciar este primer día del año, pidamos a María, la Madre de Jesús, que nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 5 de enero 2020 / Segundo Domingo después de Navidad

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo después de Navidad, en el que seguimos contemplando el misterio del Hijo de Dios que se hace hombre a fin de que los hombres puedan llegar a ser hijos de Dios, y es así que nuevamente hoy escucharemos el relato de la venida del Verbo entre nosotros, relato que nos ha sido proclamado el día de Navidad.

Hoy el Señor nos manifiesta que su Sabiduría ha establecido su morada entre nosotros: su Hijo se ha hecho uno de nosotros: Él es la Luz y la Vida de todo hombre que viene a este mundo; Él es la última y definitiva manifestación de Dios, que hoy nos recuerda que hemos sido elegidos y destinados a la santidad.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo 24, 1-2. 8-12)        

En este relato de la Sabiduría, está prefigurada la Encarnación del Hijo de Dios, que ha venido a establecerse entre nosotros. 

SALMO RESP.:    (147, 12-15. 19-20)      

R.    La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

2ª. LECTURA:     (Ef 1, 3-6. 15-18)   

El admirable designio de Dios sobre nosotros, provoca la admiración de Pablo, que pide al Espíritu que podamos entender la esperanza que nos da esta llamada del Padre.

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)

Escuchemos ahora con suma atención, el comienzo del Evangelio de san Juan, donde nos expresa cómo el Hijo de Dios acampa en medio nuestro, siendo Él la Luz y la Vida.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, pidamos al Espíritu de Dios que nos ayude en nuestra oración, en la que pedimos por las necesidades de la Iglesia, del mundo, de nuestros hermanos, y por nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, POR CRISTO, LUZ Y VIDA DEL MUNDO, ESCÚCHANOS."

—Señor, que al entrar tu Hijo en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo nos has revelado tu fidelidad, haz que todos los que formamos esta Iglesia diocesana, seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo, oremos…

—Señor, que con él nacimiento de tu Hijo, por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, haz que todos los pueblos del mundo, sin distinciones, puedan alegrar sus corazones con la gracia de tu paz, oremos...

—Señor, que con la Encarnación de tu Hijo asumiste las debilidades de los hombres, dígnate ser luz para los que no ven, fuerza para los débiles, consuelo y amor para los pobres, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo anuncias la alegría de una vida sin fin, haz que todos los cristianos permanezcamos siempre en ti y dando fruto abundante, alcancemos la Vida eterna, oremos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Hijo único como Salvador, escucha la oración de esta familia reunida ante ti y, por intercesión de santa María Virgen, concede a todos los pueblos de la tierra los dones mesiánicos de la fraternidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos ahora sobre la mesa del altar, toda nuestra vida y todas nuestras cosas. Todo lo malo que hay en nosotros, para que el Padre lo transforme, y lo poco bueno para que Él lo aumente.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre nos ha predestinado, desde toda la eternidad, a ser sus hijos en Jesucristo, por eso ahora, con inmensa alegría, unamos nuestras voces y nuestros corazones para elevarle nuestro canto de acción de gracias.

COMUNIÓN:

La Palabra que se hizo carne y acampó entre nosotros se nos da ahora en la Eucaristía, exigiéndonos también nuestra aceptación, con fe y con amor, lo que será también nueva garantía de poder ser hijos de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta Eucaristía que hemos compartido en este inicio de un nuevo año, debe ser un estímulo para vivir en virtud del alimento que en ella hemos recibido, y ser así, verdaderos testimonios de que la Salvación de Dios ha llegado a nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

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Lunes 6 de enero 2020 / Solemnidad de la Epifanía del Señor

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy la Solemnidad de la Epifanía del Señor: la manifestación de Dios a todos los hombres, en su Hijo, Jesucristo, el Mesías. Precisamente, los Magos del relato evangélico, venidos de Oriente, simbolizan a los hombres de todas las razas y de todos los pueblos que descubren en Cristo al Hijo de Dios.

Hoy es el día en que conmemoramos, revivimos, el momento en el que Dios se manifiesta a los gentiles, es decir, cuando el Señor abre las puertas de su Reino a todos los hombres, sean o no hebreos, pertenezcan o no al pueblo judío. Hoy el Señor destruye todas las fronteras: con el nacimiento de Cristo una nueva estrella se enciende en lo alto de los cielos, su luz brilla con claridad y fuerza, es un signo visible del amor de Dios, de su llamada insistente y persuasiva para que cada uno siga el camino marcado por la luz de la fe en Cristo, un camino distinto para cada uno, pero igual para todos ya que a todos, sin distinciones, nos llama Dios a ser santos.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 60, 1-6)        

En esta profecía de Isaías, debemos contemplar a la Iglesia que es iluminada por la gloria del Mesías. Ella ha de convertirse en luz de todas las naciones, que acudirán para adorar el nombre del Señor. 

SALMO RESP.:    (71, 1-2. 7-8. 10-13)      

R.    Pueblos de la tierra alaben al Señor.

2ª. LECTURA:     (Ef 3, 2--6)   

El Apóstol nos dice que el mensaje salvador de Cristo alcanza a todos los pueblos, coherederos con el pueblo judío, de la misma gracia.

EVANGELIO:   ( Mt 2, 1-12)

Cristo es la Luz, y con su estrella quiere guiarnos hacia Él. Hoy, como hace dos mil años, sigamos esa estrella y adoremos al Mesías, a quien ahora aclamamos cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, con toda humildad y confianza, presentemos nuestra oración al Padre, llenos de fe en esta fiesta de la manifestación del Salvador, adorado por los magos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"QUE TU LUZ NOS GUÍE SIEMPRE, SEÑOR"

—Padre, al pedirte por la Iglesia y el Papa Francisco, queremos que la fiesta de la epifanía del Señor nos anime a buscar siempre a Dios y a ser anunciadores y evangelizadores de su presencia entre nosotros, y por eso te pedimos...

—Padre, queremos que en nuestra Iglesia diocesana, nuestras manos siempre estén tendidas y nuestras puertas abiertas para que entre todo el que, con sincero corazón, busque la verdad y el verdadero rostro de Dios, y por eso te pedimos...

—Padre, al pedirte por nuestra Patria, para que todos los que la habitamos sepamos descubrir a Cristo como verdadero centro de nuestras vidas, te pedimos...

—Padre, al pedirte por los niños, para que sepamos hacerles descubrir que el gran regalo que nos haces, es el regalo de la fe, el regalo de la esperanza, el regalo del amor a Dios, te pedimos...

—Padre al pedirte por toda nuestra comunidad, para que purificando nuestro corazón y nuestra mirada, para ser verdaderos fermentos de unidad y amor entre los hombres, y con nuestras vidas iluminemos el camino de los que te buscan, te pedimos...

CELEBRANTE:

Acepta, Padre santo, las súplicas que te presentamos y concédenos caminar siempre como hijos de la luz, recorriendo con fe, esperanza y caridad el camino de la verdad y de la vida, manifestada por tu Hijo Jesucristo, Salvador del mundo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En estos dones del pan y del vino, Jesucristo se nos va a ofrecer como sacrificio y se nos va a dar como alimento. Ofrezcamos el oro, el incienso y la mirra de nuestras propias vidas, en un deseo de entregarnos como adoración a Dios.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Uniendo nuestros corazones y nuestras voces, elevemos nuestra acción de gracias al Padre, que nos ha dado a su Hijo para liberarnos de las tinieblas con la luz de su resurrección.

COMUNIÓN:

El Señor se nos ha manifestado en la Palabra proclamada, y ahora en su Cuerpo y en su Sangre que debemos compartir fraternalmente, ya que todos estamos invitados a sentarnos a la mesa del Reino.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

La estrella sigue brillando, "se han abierto los caminos divinos de la tierra", así nosotros debemos recorrerlos y encontrar a Cristo para seguir caminando con seguridad, con esperanza, con alegría y paz.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 12 de enero 2020 / El bautismo del Señor - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hace unos días celebrábamos la manifestación del Señor, adorado por los magos. Y hoy, como una prolongación de esa fiesta, celebramos el Bautismo del Señor, en la que resuenan estas palabras solemnes: "Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".

El Señor hoy nos manifiesta la investidura mesiánica de su Hijo: el Espíritu desciende sobre Jesús y es ungido por Él. Unción que hace de Jesús, el Profeta que trae la Buena Noticia de la salvación. Jesús, con su Bautismo, emprende su misión. No ha venido para ser eternamente Niño. Hoy, con su Bautismo, emprendemos este período en el cual, el Señor, irá creciendo, hablando, instruyéndonos o mostrando los signos de su identidad y de su misión: cumplir la voluntad del Padre y atraer a todos los hombres a la gloria de Dios. Es necesario que hoy renovemos no sólo nuestra fe en Jesús, sino también la gracia de nuestro propio bautismo.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 42, 1-4. 6-7)        

Estas palabras del Profeta son el primer cántico del Siervo de Yahvéh que aplicamos a Cristo. Éste se presenta como el Mesías esperado: Él es quien ilumina y libera. 

SALMO RESP.:    (28, 1a. 2-3ac. 4. 3b. 9c-10)      

R.    El Señor bendice a su pueblo con la paz.

2ª. LECTURA:     (Hch 10, 34-38)   

San Pedro nos presenta este acontecimiento, de vital importancia para los apóstoles y la comunidad primitiva, como el principio de la vida mesiánica de Cristo.

EVANGELIO:   (Mt 3, 13-17) 

Escuchemos, en la proclamación del santo Evangelio, cómo el Padre declara que Jesús es constituido como Mesías "para que haga brillar la justicia sobre las naciones".

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, pidamos a nuestro Padre, que en las aguas bautismales ha hecho de nosotros un pueblo sacerdotal, que acoja estas oraciones que le presentamos en nombre de Jesús, su Hijo y nuestro hermano.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"DANOS TU ESPÍRITU, SEÑOR"

—Porque queremos que la Iglesia, que como Jesús, ora y hace que descienda el Espíritu sobre nosotros para que seamos hijos de Dios, sea siempre ejemplo y modelo de humilde servicio para con todos los hombres del mundo, te pedimos...

—Porque necesitamos que el Papa Francisco, nuestros Obispos y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, sepan llenarnos del entusiasmo de la fe, y así el espíritu de la Navidad no se apague nunca en nosotros, te pedimos…

—Para que, frente a un mundo que ha olvidado, en parte, sus raíces cristianas, y frente a la política, las leyes o los gobiernos que rigen las naciones como si no existiera Dios, todos los pueblos de la tierra reciban el Evangelio de tu Hijo como un anuncio de liberación y de paz, te pedimos…

—Para que todos los hombres seamos cada día más conscientes de nuestra misión de aspirar a la santidad, de luchar por un mundo donde reine la justicia, y de servir a los más necesitados con los dones recibidos, te pedimos…

—Para que toda nuestra comunidad, manteniéndonos en la vida divina que nos infundió el bautismo, lo vivamos con la fe, la oración, la esperanza, el amor hacia todo el que nos necesita y la justicia en nuestro actuar y en nuestro compromiso en la construcción de un mundo mejor, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, que en el Jordán nos diste a conocer a tu Hijo como tu enviado para dar la vida al mundo, concédenos la gracia de crecer cada vez más en la esperanza y en el amor, para finalmente poder ser conducidos a tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al pedir al Padre que acepte estos dones que ahora le presentamos, pidámosle que al convertirlos en aquel mismo sacrificio con el que su Hijo nos rescató del pecado, acepte nuestro sacrificio espiritual y también nos convierta a nosotros en hombres de fe.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre de las misericordias nos dio a su Hijo muy amado para traer al mundo la verdadera vida y nos dio su Espíritu para que sea nuestra fuerza; por eso, démosle ahora gracias.

COMUNIÓN:

Para poder escuchar siempre con fe la Palabra de Dios, para poder llamarnos verdaderamente sus hijos, para seguir siempre comprometidamente a Cristo, es que ahora lo recibimos en el alimento que nos dará esa fortaleza.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Renovemos nuestro propio bautismo “somos otros cristos” y no olvidemos que, también nosotros, hemos sido ungidos por el Espíritu Santo y que nunca nos faltará su auxilio. Que esta fiesta nos ayude a sentirnos más hijos de Dios, mejores hijos de Dios y a dar lo mejor de nosotros mismos.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 19 de enero 2020 / 2º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, hemos concluido el tiempo de Navidad: la celebración del Nacimiento y la Manifestación del Hijo de Dios. Hoy volvemos a empezar el ciclo de los domingos del tiempo durante el año. El domingo es el Día del Señor, en que los cristianos nos reunimos para expresar nuestra fe en la resurrección de Cristo y en su presencia permanente entre nosotros por medio de la Eucaristía.

Hoy la Palabra del Señor nos habla de la elección de Dios: Cristo es su Hijo muy amado, el Mesías, "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Y en Él, por el bautismo, también nosotros hemos sido elegidos para ser pueblo santo; para ser verdaderos testigos de su Hijo, invocando su nombre y dando razón de nuestra fe por medio de nuestras obras concretas.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 49, 3-6)        

El profeta Isaías nos habla de la elección del Siervo de Yahvéh y de la misión que Dios le confiere: reunir a Israel y ser luz de las naciones para que la salvación alcance hasta los confines de la tierra. 

SALMO RESP.:    (39, 2. 4ab. 7-10)      

R.    Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

2ª. LECTURA:     (1 Co 1, 1-3)   

Pablo nos habla de su llamado por Dios para ser Apóstol de Cristo, pero también nos habla de nuestra elección por parte de Dios para ser pueblo santo.

EVANGELIO:   (Jn 1, 29-34 )

Juan Bautista quiere dar fe de Jesús y de su papel, por el Espíritu que bajó del cielo y se posó sobre Él. El Padre designó a su Hijo único como Cordero y como Siervo para cargar con los pecados del mundo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con voz unánime, invoquemos a nuestro Padre del Cielo, que está siempre dispuesto a escuchar las oraciones de sus hijos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS TESTIGOS DE TU AMOR"

—Señor, al pedirte por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que su testimonio de siervo de los siervos de Dios, nos comprometa cada vez más en la predicación del Evangelio de su Hijo, te pedimos...

—Señor, al pedirte por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos nuestra Iglesia diocesana se esfuerce por imitar a tu Hijo, para vivir como Él vivió, para morir como Él murió, para ser como Él es: reflejo de tu bondad y amor, te pedimos…

—Señor, al pedirte por la paz del mundo, para que en forma definitiva cesen todas las guerras y todos los pueblos podamos vivir en una auténtica y duradera paz, te pedimos…

—Señor, al pedirte por todos los que sufren, los que están solos, abandonados, sin techo, sin trabajo, injustamente marginados, para que encuentren en tu Hijo la fortaleza y en nosotros la caridad fraterna que tanto predicamos, te pedimos…

—Señor, al pedirte por toda nuestra comunidad, para que haciendo de nuestra vida un testimonio viviente de la bondad y de la grandeza de Aquel en quien hemos sido bautizados, seamos testigos de Cristo en el mundo en que vivimos, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, te damos gracias por escuchar nuestras súplicas y te pedimos que tu Santo Espíritu nos ayude a cumplir tu voluntad en nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Sobre la mesa del altar ofreceremos el pan y el vino para el Sacrificio, y junto a ellos ofreceremos también nuestras vidas, nuestras familias y nuestras cosas, en un ferviente deseo de que todo quede también consagrado a Dios.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Elevemos nuestro canto de acción de gracias a nuestro Padre del Cielo, porque nos ha dado su Hijo para quitar el pecado del mundo; pero también le damos gracias por habernos elegido para ser su pueblo santo.

COMUNIÓN:

Las palabras que hemos escuchado en el Evangelio: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", son las mismas que ahora escucharemos cuando se nos presente el Cuerpo y la Sangre de Cristo; con un vibrante Amén al recibirlo, hagamos nuestra profesión de fe en este misterio de amor.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Nuestra participación en la Eucaristía nos hace cada vez más Cristos. Esto nos compromete de tal manera que debemos hacernos cargo de los pecados del mundo con expiación mediante una vida santa y generosa en buenas obras.

Nos despedimos cantando...

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26 de enero 2020 / 3º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A
DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, en este día, el Día del Señor, nos encontramos reunidos en su Nombre, y celebramos hoy el domingo tercero durante el año, iniciando la lectura del Evangelio de san Mateo, que iremos leyendo a lo largo de este año. El tema de este Evangelio se basa en demostrar que Jesús es el verdadero Mesías.

Hoy el Señor nos presenta el comienzo de la predicación de Cristo, predicación que da comienzo con un llamamiento a la conversión, manifestando que el Reino de los Cielos está cerca. Y junto a este llamamiento, Jesús empieza a fundar su Iglesia, preparando su edificación, construyendo progresivamente las columnas que habrán de sustentarla: busca entre los hombres a sus primeros apóstoles: ellos serán los pescadores de hombres. La respuesta que ellos le dan es la que el Señor espera hoy también de nosotros.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 8, 23b--9,3)        

Isaías proféticamente ve lo que acontecerá con la llegada del Mesías: el pueblo que vive inmerso en la ignorancia de Dios y en la esclavitud de sus propias tinieblas, recibe la luz del Mesías. 

SALMO RESP.:    (26, 1. 4. 13-14)      

R.    El Señor es mi luz y mi salvación.

2ª. LECTURA:     (1 Co 1, 10-14. 16-17)   

El Apóstol nos exhorta a vivir unidos, a pensar, sentir, estar de acuerdo en todos los aspectos de la vida cristiana, ya que es inadmisible e indigno del discípulo de Cristo, el estado de división, de discordia.

EVANGELIO:   (Mt 4, 12-23 ) 

El Señor hoy nos manifiesta la prontitud con la que responden los que Él ha llamado: no discuten, sencillamente reconocen a Cristo y dejando todo, lo siguen.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora queridos hermanos, con la confianza que el Padre nos escucha, con toda humildad presentémosle las necesidades de la Iglesia, del mundo, de los hombres y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCÚCHANOS Y DANOS TU LUZ"

—Porque queremos que todos los hombres del mundo, siendo uno alrededor de la Iglesia de tu Hijo y del Papa Francisco, respondamos a su llamada en la tarea de rescatar a los hombres y mujeres de este mundo por las redes liberadores de Cristo, te pedimos...

—Porque queremos que nuestra comunidad diocesana, bajo la guía de nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, responda al llamado de tu Hijo y descubra que a todos se nos encomienda algún servicio para llevar el mensaje de salvación a todos los hombres, te pedimos…

—Porque necesitamos que nuestra patria se convierta en una tierra en donde todos busquemos ansiosamente el diálogo, el encuentro, la convivencia, que nos permitan construir una verdadera patria de hermanos, te pedimos…

—Para que todos los que se encuentran sufriendo, en sus cuerpos o en sus espíritus, por nuestras actitudes concretas encuentren un motivo para seguir esperando, te pedimos…

—Porque queremos que toda nuestra comunidad, escuchando el llamado de tu Hijo a convertir nuestras vidas, lo siga decididamente en la tarea de la extensión de tu Reino, y la conversión de este mundo, que aparentemente reniega de Dios, te pedimos…

CELEBRANTE:

Señor y Dios nuestro, escucha favorablemente estas súplicas y concédenos, por sobre todo, lo que hoy hemos pedido en nuestra respuesta a tu Palabra: vivir en tu Casa todos los días de nuestra vida, para gozar de tu Santo Templo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos al Padre, junto con los dones del pan y del vino, nuestro compromiso a continuar sin descanso la obra de nuestra conversión, para seguir a Cristo y ser pregonero de la Buena Noticia.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, porque ha hecho brillar la luz de Cristo sobre las tinieblas del pecado en que vivimos, y porque Él nos ha llamado a trabajar en la extensión de su Reino.

COMUNIÓN:

Hemos escuchado hoy lo que el Señor nos dice: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Participemos ahora del banquete de su propio Cuerpo y Sangre, que nos anticipa ya ese Reino.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta Eucaristía dominical no puede ser para nosotros una mera obligación personal, sino que debe ser un momento de encuentro con Dios y con los hermanos, del que nace un compromiso: ser testigos de la resurrección de Cristo con nuestras propias vidas renovadas.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 2 de febrero 2020 / Presentación del Señor

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hoy, en la Fiesta de la Presentación del Señor, nos reunimos para celebrar a Cristo como luz que alumbra el corazón de todos. Hoy la iglesia reunida, no sólo se deja iluminar por el Señor, sino que, teniéndolo a Él por la fe en el corazón, se convierte en luz que ilumina el camino de todos los pueblos.

Vemos a Jesús, indefenso y abandonado en los brazos de sus padres, que lo llevan a presentar al templo para cumplir la Ley de Moisés, siendo luz que alumbra a las naciones y la gloria del pueblo de Israel. La salvación que trae es universal, es para todos los tiempos y lugares. Y al igual que Cristo, nosotros, en brazos de nuestra madre la Iglesia, somos presentados ante el Señor para consagrarnos a Él y convertirnos en una oblación cada vez más pura y perfecta hasta lograr la misma madurez de Cristo, dando nuestra vida por nuestro prójimo manifestándole el mismo amor que el Señor nos ha tenido a nosotros.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:       (Ml 3, 1-4)        

Este texto del Antiguo nos habla de la purificación que es necesaria para poder ofrecer la propia vida como un sacrificio agradable a Dios. 

SALMO RESP.:    (23, 7-10)      

R.    El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

2ª. LECTURA:     (He 2, 14-18)   

San Pablo nos hace entender cuál es el proyecto de hombre perfecto en la mente divina: el que es fiel a su voluntad hasta el final y deja a un lado sus rebeldías.

EVANGELIO:   (Lc 2, 22-40 ) 

En el Evangelio se nos muestra la presentación de Jesús en el Templo, y en el prodigioso relato de Lucas escuchamos las profecías de Simeón y de Ana sobre el futuro del Niño.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con la confianza que el Padre nos escucha, con toda humildad presentémosle las necesidades de la Iglesia, del mundo, de los hombres y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta celebración de tu Hijo como Luz que alumbra el corazón de todos, fortalezca ese anuncio y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Te pedimos por nuestros Obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos…

—Te pedimos que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Te pedimos que en esta fiesta, la presencia de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Te pedimos que  en nuestra comunidad, sepamos manifestar que Cristo está en nosotros y desde nosotros hacer brillar su amor, su alegría, su paz, su misericordia, su perdón y su ayuda para quienes lo necesitan, oremos...

CELEBRANTE:

Señor concédenos, por intercesión de la Santísima Virgen María, que así como ayudó a Jesús a crecer en edad, fortaleza, sabiduría y gracia delante de Ti y de los hombres, nos ayude para que también nosotros vayamos día a día manifestando, con una vida llena de amor, que en verdad tu Hijo vive en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto con los dones del pan y del vino, presentemos al Padre nuestro sincero compromiso de ser como el leño que se enciende y se consume para dar luz, calor, seguridad en su camino a los demás.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, porque en Cristo nos ha descubierto el misterio oculto desde siglos: que estamos llamados no a morir sino a vivir eternamente con Él.

COMUNIÓN:

La Eucaristía que ahora vamos a compartir, no sólo nos lleva a adorar al Señor sino, especialmente, a hacerlo parte de nuestra vida ya que entramos en comunión con Él.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que el Señor, hoy presentado en el templo, nos ayude a ser luz ante el mundo pero sin olvidar que, esa luz, es Cristo. En Él, con Él y para Él también nosotros fuimos un día presentados en el templo de brazos de nuestros padres.

Nos despedimos cantando...

 
 
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