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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE NOVIEMBRE 2018
   
-Jueves 1 de noviembre 2018 - Solemnidad de todos los santos

-Viernes 2 de noviembre 2018 - Solemnidad de todos los fieles difuntos

-Domingo 4 de noviembre 2018 - 31º Domingo durante el año - Ciclo B
-Domingo 11 de noviembre 2018 - 32º Domingo durante el año - Ciclo B
-Domingo 18 de noviembre 2018 - 33º Domingo durante el año - Ciclo B
-Domingo 25 de noviembre 2018 - Solemnidad de Cristo Rey del Universo
-Domingo 2 de diciembre 2018 - 1º Domingo de Adviento - Ciclo C
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1 de noviembre 2018 / Solemnidad de todos los santos

“La liturgia nos invita a compartir el gozo celestial de los santos, a gustar su alegría. Los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una muchedumbre innumerable, hacia la que la liturgia nos exhorta hoy a elevar nuestra mirada.

En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina. De gran parte de ellos no conocemos ni el rostro ni el nombre, pero con los ojos de la fe los vemos resplandecer, como astros llenos de gloria, en el firmamento de Dios.

El autor del libro del Apocalipsis los describe como una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua (1ª lectura).

Este pueblo comprende los santos del Antiguo Testamento, desde el justo Abel y el fiel patriarca Abraham, los del Nuevo Testamento, los numerosos mártires del inicio del cristianismo y los beatos y santos de los siglos sucesivos, hasta los testigos de Cristo de nuestro tiempo.

A todos los une la voluntad de encarnar en su vida el Evangelio, bajo el impulso del eterno animador del pueblo de Dios, que es el Espíritu Santo.

El apóstol san Juan observa: Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (2ª.lectura) Por consiguiente, es Dios quien nos ha amado primero y en Jesús nos ha hecho sus hijos adoptivos.

En nuestra vida todo es don de su amor. ¿Cómo quedar indiferentes ante un misterio tan grande? ¿Cómo no responder al amor del Padre celestial con una vida de hijos agradecidos? En Cristo se nos entregó totalmente a sí mismo, y nos llama a una relación personal y profunda con él.

Dice Jesús: "Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los puros de corazón, los artífices de paz, los perseguidos por causa de la justicia" (Evangelio).

En realidad, el bienaventurado por excelencia es sólo él, Jesús. En efecto, él es el verdadero pobre de espíritu, el que llora, el manso, el que tiene hambre y sed de justicia, el misericordioso, el puro de corazón, el artífice de paz; él es el perseguido por causa de la justicia.

Las Bienaventuranzas nos muestran la fisonomía espiritual de Jesús y así manifiestan su misterio, el misterio de muerte y resurrección, de pasión y de alegría de la resurrección.

Este misterio, que es misterio de la verdadera bienaventuranza, nos invita al seguimiento de Jesús y así al camino que lleva a ella.” (Benedicto XVI: Fragmentos de la Homilía del 1º de Noviembre del 2006).

BIENVENIDA

En esta Solemnidad de Todos los Santos y de Todas las Santas recordamos las palabras con las que Benedicto XVI comenzó esta celebración:

"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo. El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús, nuestro Señor, que vendrá en la gloria en medio de sus santos".

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios es un estímulo a la plena confianza en que hemos sido creados para la Vida y la felicidad definitiva. Seguir el camino de Jesús es entrar en su escuela de alegría y de santidad.

“Somos un pueblo que camina y juntos caminando queremos alcanzar, otra ciudad que no se acaba, ciudad de amor y eternidad.”

Lecturas bíblicas: Apocalipsis 7,2-4.9-14; Salmo 23,1-6; 1 Juan 3,1-3; Mateo 4,25-5,12

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Padre Nuestro

-Por la Iglesia que  en nuestro país, que te pide por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus siervos de Dios. Oremos…

-Por los hombres y mujeres del mundo especialmente los responsables de la política y la economía para que no cesen en su empeño de proteger la creación, cuidando su ecología. Oremos…

-Por  las intenciones de los enfermos, los desocupados, los que viven tristes y angustiados, para que encuentren solidaridad, cariño y compañía. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que descubramos el sencillo camino de santidad en la vida cotidiana. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos el pan que será Pan de Vida.
Presentamos el vino que será bebida de salvación.
Son los dones humanos que serán para nosotros anticipo del banquete pascual de todos los santos y las santas junto al Señor resucitado.

COMUNIÓN

En la comunión recibimos el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado. Él nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”

Esta es la mesa de los peregrinos y peregrinos de la tierra que esperamos el banquete definitivo en la comunión de las santas y de los santos, resucitados en la vida perdurable.

Cantamos...

DESPEDIDA

Nos bendice el Dios de la Vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nos despedimos con la esperanza de encontrarnos un día, con todos los santos y las santas,   junto al Señor Resucitado.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

2 de noviembre 2018 / Solemnidad de todos los fieles difuntos

La Conmemoración de los Fieles Difuntos es una ocasión de manifestación de la religiosidad popular, según distintas tradiciones, culturas y sensibilidades.

Los textos bíblicos, las oraciones y los cantos que la liturgia propone para este día van introduciendo en una realidad intangible resumida en una expresión de la fe: “creo en la resurrección de los muertos”.

¿Por qué si Dios estableció un compromiso con los hombres y mujeres concretos  y si quiso compartir en Jesucristo un tiempo determinado de nuestra historia, permitirá que cada persona, nacida de un chispazo de su amor, se apague definitivamente en la nada?

La Eucaristía nos une a quienes  no están visiblemente con nosotros y nos alienta a reconocer el destino definitivo de todos los vivientes.

Una cadena solidaria recorre en misteriosa unión a quienes ya se encuentran en la plenitud de la vida, a quienes experimentan el proceso de purificación definitiva y a quines vislumbramos anticipos que se expresan en fórmulas precisas: “Creo en la comunión de los santos, la resurrección de la carne y la vida perdurable”.

BIENVENIDA

Hoy recordamos a todos nuestros queridos difuntos y difuntas.

Ellos y nosotros esperamos reunirnos, finalmente, junto a Jesús Resucitado, el vencedor definitivo del mal y de la muerte.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios es un estímulo a la plena confianza en que hemos sido creados para la Vida y la felicidad definitiva. Del Amor salimos y al Amor esperamos llegar.

Lecturas bíblicas: Sabiduría 3,1-6.9; Salmo 129; 1 Corintios 15,51-57; san Juan 11,21-27.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Dios de la Vida

-Por la Iglesia, familia de los creyentes en Jesús, llamados a dar testimonio de su fe ante la dura realidad de la muerte. Oremos…

-Por quienes han muerto a causa de la enfermedad, los accidentes, las violencias, la persecución religiosa,  el transcurso de los años o la entrega heroica a sus hermanos. Oremos…

-Por las intenciones de todos los que en este día recuerdan a los difuntos queridos, para que encuentren consuelo y esperanza afirmados en la fe en Jesucristo, el Señor Resucitado. Oremos…

-Por nuestros queridos difuntos y difuntas, para que sean introducidos  en el reino de la serenidad, la alegría y la paz. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos el pan que será Pan de Vida. Presentamos el vino que será bebida de salvación. Son dones humanos que serán para nosotros anticipo del banquete pascual junto al Señor resucitado.

COMUNIÓN

En la comunión recibimos el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado. Él nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

Cantamos...

DESPEDIDA

Nos bendice el Dios de la Vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nos despedimos con la esperanza de encontrarnos un día, con todos nuestros difuntos, unidos junto al Señor Resucitado.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

4 de noviembre 2018 / 31º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

En el Libro del Deuteronomio se encuentra una de las expresiones más pronunciadas por los creyentes israelitas y transmitida de padres a hijos, de abuelos a nietos. (1a.lectura) y que probablemente haya inspirado las primeras afirmaciones del Salmo.

“La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. El israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendia el núcleo de su existencia: Escucha Israel. El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Jesús, haciendo de ambos un único mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un mandamiento sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro” (Benedicto XVI).

Es el amor el que acerca al Reino de Dios, que es justamente el reinado del Dios del amor (Evangelio).

Es también acercarse a Dios por medio del propio Jesús, porque él vive para siempre para interceder en nuestro favor. (2a.lectura).

“La verdadera originalidad del Nuevo Testamento no consiste en nuevas ideas, sino en la figura misma de Cristo, que da carne y sangre a los conceptos con un realismo inaudito...En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical” (Benedicto XVI).

BIENVENIDA

Vamos a comenzar la celebración de la Misa.
En ella actualizamos la ofrenda de Jesús, nuestro Sumo Sacerdote.
Es una ofrenda de amor a Dios.
Es una presencia de amor entre nosotros y más allá de nosotros.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas bíblicas del Antiguo y del Nuevo Testamento son textos centrales de la fe de los israelitas y del mensaje de Jesús de Nazaret.

Lecturas bíblicas: Deuteronomio 6,2-6; Salmo 17; Hebreos 7,23-28; Marcos 12,28b.-34.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Dios y Señor de todos los pueblos

-Por la Iglesia, para que los cristianos y cristianas, seamos una auténtica comunidad de amor. Oremos…

-Por los creyentes hebreos, para que junto con ellos compartamos el amor al Único Dios y a todos los hombres y mujeres que son nuestros prójimos. Oremos…

-Por las intenciones de Francisco: que el lenguaje del corazón y del diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas. Oremos…

-Por cada uno de nosotros: que nuestro amor a Dios y al prójimo crezca cada día. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Con el pan y el vino preparamos la mesa de la Eucaristía, que nos reúne en el banquete del amor.

COMUNIÓN

Dice Benedicto XVI: “La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega.
No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán.

Ahora el amor a Dios y al prójimo están realmente unidos: el Dios encarnado nos atrae a todos hacia sí”.

Cantamos...

DESPEDIDA

Hemos escuchado en la Palabra del Señor la síntesis del amor a Dios y al prójimo.
También nos dice Benedicto XVI: “Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible ante Dios.

Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

11 de noviembre 2018 / 32º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

En el ambiente bíblico, generalmente las viudas, al igual que los huérfanos y los extranjeros simbolizaban las personas más pobres y desprotegidas de la sociedad.

La viuda que ofrece a Elías lo último que tiene es una mujer que vive en un país pagano (1a.lectura).

En cambio, la viuda que Jesús observa y alaba en el templo de Jerusalén es una pobre judía que ofrece más que los ricos que la rodean. Además la crítica no deja pasar por alto que algunos devoran los bienes de las viudas, mientras fingen largas oraciones. (Evangelio).

Cualquiera sea la región de procedencia, en la raíz de la ofrenda de un poco de pan, de aceite o de moneditas se encuentra la riqueza del amor como don de entrega y compartir de vida.

“La pobre viuda del evangelio nos descubre que el reino está en un corazón que se abre totalmente al otro, dando todo lo que posee, incluso lo que es necesario para vivir, aunque esto sea muy poco a los ojos de los demás.

La ofrenda de Jesús es la máxima expresión del amor: se ofrece el mismo (2a.lectura)

“Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva...

Pero si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo piadoso y cumplir mis deberes religiosos, se marchitará también la relación con Dios.

Toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano.” (Benedicto XVI)       

El Día Nacional del Enfermo nos recuerda la tarea solidaria con quienes se encomiendan a nuestro cuidado solidario.

BIENVENIDA

La celebración de la Misa es ocasión de compartir muchos bienes.
La riqueza de la palabra del Señor, el alimento de la Eucaristía - pan partido y compartido - y finalmente el amor que se concreta en compartir bienes materiales y espirituales, económicos y culturales.

En cada enfermo está presente el Señor que espera nuestro amor.

ANTES DE LAS LECTURAS

Escuchamos las lecturas de la Biblia. Proclamamos la Palabra de Dios que es regalo  para abrirnos el corazón al amor y compartir la vida.

Lecturas bíblicas: 1 Reyes 17,10-16; Salmo 145; Hebreos 9,24-28; Marcos 12,38-44

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Dios de la justicia y el amor

-Por la Iglesia, llamada a ser comunidad de amor y de solidaridad con los enfermos y enfermas. Oremos…

-Por los huérfanos, las viudas y los viudos y todas las personas que viven solas. Oremos…

-Por los que sufren hambre, los que no recibe el salario justo o están sin trabajo. Oremos…

-Por los enfermos y las enfermas que unen su sufrimiento al sufrimiento de Jesús. Oremos…

-Por los profesionales de la salud, el personal de los sanitarios y hospitales y los integrantes de la pastoral de la Salud  que expresan su amor al prójimo doliente y enfermo. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Quizás sean pocas hostias, apenas unos sorbos de vino, no mucho dinero.
Son fruto de nuestro trabajo y de ganar el sustento cotidiano.
Si van con la presentación de nuestras vidas son: “esfuerzos y trabajos que en Cristo se agigantan; y por su medio alcanzan valor de redención”.

COMUNIÓN

Compartimos lo más valioso de nuestra fe: compartimos el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo y nos ofrece su amor y su paz..

Cantamos...

ENVÍO

La palabra de Dios nos ha mostrado hoy la inmensa riqueza de la generosidad y del compartir.
Y nos ha recordado que Cristo aparecerá por segunda vez para salvar a los que lo esperan. También podemos compartir esa esperanza.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

18 de noviembre 2018 / 33º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo B

El libro de Daniel anuncia  “los tiempos difíciles” (1a.lectura). Para superarlos se necesita conocer “el sendero de la vida” (Salmo). La carta a los Hebreos señala a Jesús de Nazaret que se encuentra en la gloria del Padre, (2a.lectura) “desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.”

Dijo Francisco: “El evangelio de este penúltimo domingo del año litúrgico nos propone una parte de las palabras de Jesús sobre los eventos últimos de la historia humana, orientada hacia el pleno cumplimiento del reino de Dios.

Es la prédica que Jesús hizo en Jerusalén antes de su última pascua. Eso contiene algunos elementos apocalípticos, como las guerras, carestías, catástrofes cósmicas. “El sol se oscurecerá, la luna no dará más su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias que están en el cielo serán trastornadas”.

Entretanto estos elementos no son la cosa esencial del mensaje. El núcleo central entorno al cual giran las palabras de Jesús es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección, y su retorno al final de los tiempos. Nuestra meta final es el encuentro con el Señor resucitado.

Yo quisiera preguntarles ¿cuántos piensan sobre ésto?: 'Habrá un día que yo encontraré cara a cara al Señor'. Y esta es nuestra meta, nuestro encuentro.

Nosotros no esperamos un tiempo o un lugar, sino que vamos a encontrar a una persona: Jesús. Por lo tanto el problema no es 'cuando' sucederán los signos premonitores de los últimos tiempos, sino que nos encuentre preparados. Y no se trata tampoco de saber 'cómo' sucederán estas cosas, sino 'cómo' tenemos que comportarnos, hoy en la espera de éstos.

Estamos llamados a vivir el presente construyendo nuestro futuro con serenidad y confianza en Dios. La parábola del higo que florece, como signo del verano que se acerca, dice que la perspectiva del final no nos distrae de la vida presente, sino que nos hace mirar hacia nuestros días actuales con una óptica de esperanza.

Esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “con gran potencia y gloria, y que esto manifiesta su amor crucificado y transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos será el triunfo de la cruz, la demostración que el sacrificio de sí mismos por amor del prójimo, a imitación de Cristo, es la única potencia victoriosa, el único punto firme en medio de los trastornos del mundo.

El Señor Jesús no es solo el punto de llegada de la peregrinación terrena, sino una presencia constante en nuestra vida: por ello cuando se habla del futuro, y nos proyectamos hacia ese, es siempre para reconducirnos al presente.

Él se opone a los falsos profetas, contra los videntes que prevén cercano el fin del mundo, contra el fatalismo. Èl está a nuestro lado, camina con nosotros, nos quiere mucho.

Quiere sustraer a sus discípulos de todas las épocas, de la curiosidad por las fechas, las previsiones, los horóscopos, y concentra su atención sobre el hoy de la historia.” (Ángelus del 15.11.2015).

El hoy de nuestra historia nos lleva a tener en cuenta la realidad de los pobres y las causas de la pobreza, que deben erradicarse. La II Jornada Mundial de los Pobres lleva también ese desafió.

BIENVENIDA

Una vez más nos reunimos para anunciar la muerte del Señor y proclamar su resurrección, hasta que vuelva.
¿Cuándo volverá?
Él mismo nos dice “En cuanto el día y la hora, nadie lo sabe, no los ángeles del cielo ni el Hijo, sino solamente el Padre”.

ANTES DE LAS LECTURAS

Nuestra curiosidad nos lleva a preguntarnos por el futuro del mundo, de la historia, de cada uno de nosotros. La Palabra de Dios nos responde estimulando la esperanza cotidiana y el amor solidario, porque su eficacia no pasará.

Lecturas bíblicas: Daniel 12,1-3; Salmo 15,5.8-11; Hebreos 10,11-14.18 Marcos 13,24-32

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Jesucristo, Señor de la historia

-Por el Pueblo de Dios, para que según las intenciones de los obispos renovemos la vida de la Iglesia a partir de la opción preferencial por los pobres. Oremos…

-Por los que trabajan por la paz,  la justicia y la erradicación de la pobreza, para que encuentren la recompensa definitiva cuando vengas a juzgar a los vivos y a los muertos. Oremos…

-Por los marginados que se encuentran desorientados y casi sin esperanza, para que en la II Jornada Mundial de los Pobres encuentren en nosotros el compromiso solidario. Oremos…

-Por nosotros, que queremos tener la gracia de preparar día a día tu venida definitiva. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los dones de pan y vino son fruto de la esperanza humana que el trabajo sembró en la tierra. Hoy serán esperanza cristiana porque mientras celebramos, esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

COMUNIÓN

Así como algún día seremos reunidos desde los cuatro puntos cardinales, hoy somos reunidos para alimentarnos con el Pan de la Esperanza y de la Vida, el Cuerpo y la Sangre del Señor que vendrá en el día que sólo el Padre conoce.

Cantamos...

DESPEDIDA

Sabemos que el Señor está cerca, golpeando nuestra puerta. La espera de su venida se convierte en compromisos y solidaridades cotidianas.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

25 de noviembre 2018 / Solemnidad de Cristo Rey del Universo

Jesucristo es el “Rey de los reyes de la tierra” por que nos ama, nos libera y nos incorpora  a un Reino sacerdotal” (2a.lectura)

¡Reina revestido de majestad! (Salmo) y su reino “no será destruido” (1a lectura)

Pero su “reino no es de este mundo” (Evangelio), aunque crece entre nosotros. No es reino sólo “del cielo” porque pedimos que la voluntad del Padre se haga realidad “en la tierra”.

No tiene los criterios de “este mundo”, en cuanto ello significa prepotencia, violencia, mentira y explotación.

Pero todo el que vive en la verdad, escucha la voz del Rey y la practica.

“Todo camino integral de santificación implica un compromiso por el bien común social. Se trata de presentar el anuncio de Jesucristo, Señor y Salvador, con valentía, audacia y ardor testimonial, integrando mejor en la acción pastoral la opción por los pobres, la promoción humana y la evangelización de la cultura.

Nunca hemos de disociar la santificación del cumplimiento de los compromisos sociales. Estamos llamados a una felicidad que no se alcanza en esta vida. Pero no podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena” (Nave mar adentro, 74)

“Al venir a México he podido acercarme al monumento a Cristo Rey, en lo alto del Cubilete.En este monumento se representa a Cristo Rey. Pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realeza no es como muchos la entendieron y la entienden. Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio. Éste es su señorío, que nadie le podrá quitar ni nadie debe olvidar.  A él, a Cristo, le pedimos que reine en nuestros corazones haciéndolos puros, dóciles, esperanzados y valientes en la propia humildad.” (Benediccto XVI : Homilía del 25.03.2012)

“La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y el compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa ¡Ven Señor Jesús!” (Compendio del Catecismo, 590)

Ese grito tendrá especial relevancia a lo largo del tiempo del Adviento que comenzará el próximo domingo.

BIENVENIDA

Esta misa, en el Día de Cristo, Señor de la Historia y Rey del Universo es un anticipo de la gran convocatoria que reunirá a todos los pueblos, naciones y culturas, cuando el Reino de Dios se manifieste definitivamente.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra que vamos a proclamar se dirige a nosotros, que hemos sido llamados por Jesucristo a formar un Reino sacerdotal para Dios, su Padre.

Lecturas bíblicas: Daniel 7,13-14; Salmo 92,1-2.5; Apocalipsis 1,5-8, Juan 18,33b-37.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Padre de Jesucristo, el rey del Universo

-Por la Iglesia que ora para que el Reino de Dios crezca ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y a su compromiso al servicio de la justicia y la paz. Oremos…

-Por las autoridades nacionales, provinciales y municipales, para que sus decisiones contribuyan a unir a los pueblos en diálogos de encuentro y vínculos solidarios. Oremos…

-Por los hombres y mujeres que sufren a causa del odio, la violencia y la guerra, para que el Señor de la Historia cambie el corazón y la acción de los responsables de tanta angustia y dolor. Oremos…

-Por esta comunidad, que quiere seguir los mandamientos de Jesucristo, el Rey del Universo, para que el reino de Dios se refleje en la vida cotidiana. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Pan, vino, contribución solidaria.
Son dones presentados por manos de hombres y mujeres que viven en el mundo.
Serán para nosotros presencia y cercanía del Rey del Universo.

COMUNIÓN

Le hemos pedido al Padre: “venga a nosotros tu Reino”. Concluimos afirmando “Tuyo es el reino, el poder y la gloria”.

El Rey de Reyes, el Señor Resucitado se ofrece como nuestro alimento y nuestra bebida, comunión en la gracia y la verdad.

Cantamos...

DESPEDIDA

El reino de Dios se manifestará definitivamente y todos veremos al Señor Resucitado y Glorioso.
Mientras tanto, recibimos la gracia y la misión de construir día a día su Reino, que es también nuestro reino.

No podemos ser peregrinos al cielo si vivimos fugitivos de la ciudad terrena.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

2 de diciembre 2018 / 1º Domingo de adviento - Ciclo C

Dios promete que el anhelo de justicia sobre el mundo se cumplirá inexorablemente. (1a.lectura) Los humildes de la tierra reciben las instrucciones para encontrar el camino recto y caminar por ese sendero (Salmo). Así será posible “crecer más en el amor mutuo...hasta el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos” (2ª.lectura)

El Evangelio de Lucas, que será leído en la mayoría de los domingos del Ciclo C es conocido como “evangelio de la Misericordia” y en el inicio del tiempo del Adviento se presentan versículos que describen  la venida del Hijo del Hombre con imágenes del estilo llamado “apocalíptico”.

Al tomarlo al pie de la letra, muchos grupos religiosos basan su predicación en el catastrófico anuncio del fin del mundo. Por otro lado, los científicos advierten que un error fatal en la presión de los botones atómicos de las grandes potencias provocaría un invierno nuclear de tres meses, en medio de una total oscuridad y destrucción de toda posibilidad de vida sobre el planeta.

La enseñanza de Jesús, brota en medio de las vicisitudes de la humanidad, con un llamado a la esperanza: “levanten la cabeza, se acerca la liberación”.

"Estén siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar a todo lo que está por venir, y manténganse en pie ante el Hijo del hombre (Lc 21, 36).

“La liturgia de hoy nos habla de la segunda venida del Señor; es decir, nos habla de la vuelta gloriosa de Cristo, que coincidirá con la que, con palabras sencillas, se llama el fin del mundo.

Se trata de un acontecimiento misterioso que, en el lenguaje apocalíptico, presenta por lo general la apariencia de un inmenso cataclismo. Al igual que el fin de la persona, es decir, la muerte, el fin del universo suscita angustia ante lo desconocido y temor al sufrimiento, además de interrogantes turbadores sobre el más allá.

El tiempo de Adviento, que empieza precisamente hoy, nos insta a prepararnos para acoger al Señor que vendrá. Pero ¿cómo prepararnos?. Al reconocer a Cristo en el hermano, nos disponemos a que él nos reconozca cuando vuelva definitivamente. Así la comunidad cristiana se prepara para la segunda venida del Señor: poniendo en el centro a las personas que Jesús mismo ha privilegiado, las personas que la sociedad a menudo margina y no considera” (san Juan Pablo II, Mensaje a las Personas con discapacidad, 3.12.2000)

La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana y de esta manera hacer la vida terrena más divina y por tanto, más digna del hombre”( Benedicto XVI Caritas in Veritate).

La celebración eucarística insiste en este aspecto positivo del encuentro con el Señor del Universo y en varios momentos de la eucaristía aparece el clamor por la alegría plenificante y total.

En el Credo afirmamos: “Creo en Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin".

“Cada vez que comemos de este pan y bebemos de esta copa, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas” recuerda una de las aclamaciones después de la Consagración.

El Padre Nuestro, después de haber pedido el pan necesario para la subsistencia cotidiana concluye en un embolismo: “Líbranos Señor de todo mal...mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo”.

BIENVENIDA

Decía san Juan Pablo II: “El tiempo de Adviento, que empieza precisamente hoy, nos insta a prepararnos para recibir al Señor que vendrá.
Pero ¿cómo prepararnos?.
Al reconocer a Cristo en el hermano, nos disponemos a que él nos reconozca cuando vuelva definitivamente.
Así la comunidad cristiana se prepara para la segunda venida del Señor: poniendo en el centro a las personas que Jesús mismo ha privilegiado, las personas que la sociedad a menudo margina y no considera”.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas de la Palabra de Dios, en el tiempo del Adviento son un llamado a renacer en la esperanza, confiando en que el Señor cumplirá sus promesas de justicia y liberación definitiva.
En el Credo afirmamos: “Creo en Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.”

Lecturas bíblicas: Jeremías 33,14-16; Salmo 24,4-5a.8-10.14; Tesalonicenses 3,12-4,2; Lucas 21,25-28.34-36.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre, te lo pedimos en este tiempo de esperanza

-Por el pueblo de Dios, que en su tarea cotidiana prepare el Reino de la justicia y el amor, esperando la gloriosa venida del Señor. Oremos…

-Por las Organizaciones que trabajan atendiendo a los emigrantes y exiliados, para que contribuyan a la unión de las familias alejadas por las crisis sociales, las fronteras alambradas y la imposibilidad de obtener documentos legales. Oremos…

-Por los desesperados y angustiados, para que puedan escuchar, a través de la presencia solidaria  las palabras: “Levanten la cabeza, está cerca la liberación”. Oremos…

-Por nosotros, llamados a descubrir el destino feliz de nuestras vidas. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino serán el Cuerpo y la Sangre del Señor que esperamos.

Todo lo bueno que sembramos a lo largo de nuestra vida serán semillas que regadas por la gracia divina se convertirán en  frutos definitivos en los “cielos nuevos y la tierra nueva” prometida.

COMUNIÓN

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Cantamos...

DESPEDIDA

El tiempo de Adviento ha comenzado. Las palabras del Señor nos han invitado a la esperanza: “Tengan ánimo y levante la cabeza. Está por llegarles la liberación”.

Nos despedimos cantando...

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