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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE JULIO 2020
   
-Domingo 5 de julio de 2020 - 14º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 12 de julio de 2020 - 15º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 19 de julio de 2020 - 16º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 26 de julio de 2020 - 17º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 2 de agosto de 2020 - 18º Domingo durante el año - Ciclo A
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Domingo 5 de julio de 2020 / 14º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos aquí reunidos, en este domingo décimo cuarto del tiempo ordinario, para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo en nosotros, quien en el Evangelio de hoy nos dirá: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré", ya que todos necesitamos de este encuentro con Cristo, que nos trae paz y sosiego, y con su gracia alivia las exigencias del Evangelio.

El Señor, por boca del profeta Zacarías, nos presenta al Mesías como un rey; pero un rey manso, humilde y mensajero de paz. Y Jesús hace suya esta profecía, advirtiéndonos que sólo quien tenga un alma sencilla y humilde, podrá ser sus discípulos. Y en el encuentro y la unión con Él, experimentamos el alivio de su gracia sobre nuestra cruz y nuestros deberes.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Zac 9, 9.19)        

En esta página del Antiguo Testamento, el Profeta nos habla de la humildad del Mesías y de la paz que traerá con Él, invitándonos a exultar de alegría ante su llegada.

SALMO RESP.:    (144, 1-2. 8-11. 13c-14)      

R.    Bendeciré tu nombre eternamente.

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 9. 11-13)   

El Apóstol nos exhorta a que vivamos como verdaderos cristianos, de acuerdo con el Espíritu de Cristo.

EVANGELIO:   (Mt 11, 25-30)

Jesús nos manifiesta su divinidad y su igualdad con el Padre eterno, y nos invita a entrar en su escuela, la escuela de Cristo, si se quiere conocer al Padre y al Hijo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, acudamos a nuestro Padre del Cielo, poniendo en sus manos, con toda humildad y confianza, nuestras necesidades y las de todos los hombres, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCÚCHANOS Y HAZNOS HUMILDES DE CORAZÓN"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que en su magisterio se siga manifestando tu Hijo, y así podamos conocer tu designio de amor, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, concédeles la sabiduría necesaria para que siempre recibamos por su ministerio, tu Palabra que enseña, que guía, que alivia, que da ánimo, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestra patria, para que ilumines los corazones de quienes la habitamos, y así podamos unirnos de verdad para construir una auténtica patria de hermanos, oremos...

—Padre, te pedimos por los que sufren, los que se encuentran solos y abandonados, para que encuentren en tu Hijo el alivio y la fortaleza que tanto necesitan, oremos...

—Padre, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que acogiendo en nuestro corazón las enseñanzas de Jesús, encontremos la paz y el sosiego que nos da su gracia y que alivia la carga de nuestros deberes, oremos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, escucha favorablemente estas súplicas que hemos puesto en tu presencia, y concédenos la sencillez y humildad que nos pide tu Hijo, para que realmente podamos descubrir en sus enseñanzas, el camino que conduce a tu Reino. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar las ofrendas, presentémonos nosotros mismos a Dios, con un sincero y humilde deseo de hacernos pequeños para poder aceptar su misterio y su designio de amor.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Una vez más, como cada domingo, demos gracias al Padre, porque nos ha abierto un camino de vida, dándonos a su Hijo para que sea nuestra fortaleza en él, y nuestro alivio en las exigencias del Evangelio.

COMUNIÓN:

Nos ha dicho el Señor: "Vengan a mí... y así encontrarán alivio". Al comulgar con su Cuerpo, pidamos que él sea nuestra fuerza y sepamos acoger en nuestro corazón, sus enseñanzas de vida eterna.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al despedirnos llevemos a nuestros hogares esta Palabra que hemos escuchado, y tratemos que ella se encarne realmente en nuestras vidas, así esta Eucaristía habrá renovado realmente nuestro corazón.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 12 de julio 2020 / 15º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

En este domingo décimo quinto del tiempo durante el año, nos reunimos alrededor de la Mesa del Señor, convocados por Él, que es quien está realmente presente en la acción litúrgica; presente en las especies eucarísticas, en la persona del ministro sagrado, y también presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él mismo quien habla en forma personal a cada uno de nosotros.

La Palabra del Señor viene hoy a nuestro encuentro: es la semilla en la que reside el poder de transformación; es el poder y la fuerza que realiza la salvación que anuncia, por lo que, rechazarla significa el negarnos a ser salvados. Y esta Palabra nos exige, para que realmente de fruto, el preparar nuestra mente y nuestro corazón, recibiéndola, meditándola y obrando conforme a ella.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 55, 10-11)        

Este pasaje del Antiguo Testamento es un verdadero himno a la potencia creadora de la Palabra de Dios que anuncia salvación.

SALMO RESP.:    (64, 10-14)      

R.    La semilla cayó en tierra fértil y dio fruto.

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 18-23)   

La visión cristiana del mundo es profundamente optimista: todo lo que hay de trágico y doloroso en la historia humana, es considerado como dolores de parto en orden a alumbras un mundo mejor que éste.

EVANGELIO:   (Mt 13, 1-23) 

Aclamemos al Señor en su palabra, que en el santo Evangelio nos manifiesta cómo ella germina según el terreno en que cae.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, acudamos a nuestro Padre del Cielo, poniendo en sus manos, con toda humildad y confianza, nuestras necesidades y las de todos los hombres, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las intenciones responderemos orando:

"POR CRISTO, TU PALABRA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre eterno, te pedimos por tu Iglesia y el Papa Francisco, para que en su palabra, todos los hombres del mundo escuchemos la de tu mismo Hijo, que hoy nos habla, oremos...

—Padre bondadoso, te pedimos por nuestros Obispos y todos los que con ellos guían a este pueblo tuyo, para que formemos una comunidad diocesana viviente, que medita la palabra; misionera, que la proclama, y solidaria, que la vive y comparte, oremos...

—Señor de la historia, te pedimos por la paz del mundo, para que todos los gobernantes escuchen el mensaje de paz que trajo tu Hijo con su resurrección y así todos los pueblos alcancen una real y definitiva paz, oremos...

—Dios de todo consuelo, te pedimos por tantos hermanos nuestros que sufren, para que encuentren en Cristo, tu Palabra, la fuerza para sobrellevar su situación, y en nosotros, la ayuda fraterna, oremos....

—Padre nuestro, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que abramos nuestros corazones a tu Palabra, para que ella ilumine todas las situaciones de nuestra vida y así podamos dar verdaderos frutos de vida eterna, oremos...

CELEBRANTE:

Dios rico en misericordia, escucha estas peticiones por nosotros y por todos los hombres y concédenos la sabiduría y la fortaleza necesarias para escuchar siempre tu Palabra y ponerla en práctica en nuestras vidas. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

El ofrecer y ofrecernos es un verdadero compromiso a hacer de nuestras vidas, el terreno fértil para recibir la Palabra que va a transformarnos y a recrearnos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Expresemos con alegría nuestra acción de gracias al Padre, por Jesús que nos redimió y que ahora nos permite ser los transmisores de su Palabra de vida, a nuestros hermanos.

COMUNIÓN:

El recibir al Señor en su Palabra, y ahora en su Cuerpo y Sangre, es la condición indispensable para que nuestros frutos sean buenos y abundantes.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

El Señor nos ha dicho hoy que su Palabra no queda estéril, sino que realiza todo lo que Él quiere. Durante esta semana debemos plantearnos, para toda nuestra vida, hasta qué punto tomamos en serio esa Palabra, que cuando la escuchamos es de salvación, pero cuando la rechazamos, es de condenación.

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Domingo 19 de julio 2020 / 16º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, nuestra vida cristiana consiste en seguir a Jesucristo. La Eucaristía que vamos a comenzar, en este domingo décimo sexto del tiempo ordinario, como la de cada domingo, es un momento importante para hacer consciente, reafirmar y revisar este seguimiento, bajo la luz del Evangelio y en contacto con el mismo Cristo.

—AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy es claro: es Él quien siembra la buena semilla, siembra que hoy se continúa en el mundo a través de la Iglesia; y dentro de ella, todos sus miembros tenemos la misión de seguir sembrando la buena semilla y no dejar que la cizaña siga creciendo; cizaña que hoy se nos presenta como la secularización y la injusticia, a las que debemos combatir con una nueva evangelización.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Sab 12, 13. 16-19)        

En este pasaje del Antiguo Testamento escuchamos cómo el sabio es el que medita la historia, viendo en toda ella que el poder de Dios es el principio de su justicia y de su misericordia.

SALMO RESP.:    (85, 5-6. 9-10. 15-16a)      

R.    Tú, Señor, eres bueno e indulgente.

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 26-27)   

En la oración, lo primero que tiene que pedir el hombre, es la inspiración divina, para pedir como Dios lo quiere.

EVANGELIO:   (Mt 13, 24-43) 

Hoy Jesús nos dice que, previo a la instalación definitiva del Reino de Dios, tendrá que haber un combate constante entre el trigo y la cizaña.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, hagamos nuestros los deseos y necesidades de los hombres de nuestro mundo y presentémoslos al Padre, en esta humilde y fervorosa plegaria.

GUÍA:  A cada una de las intenciones responderemos orando:

"POR CRISTO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que por sus manos siempre nos llegue tu misericordia y seamos profetas de la esperanza, del optimismo, de la utopía y sembradores de sueños de un mundo nuevo, oremos...

—Por nuestros Obispos y todos los que cuidan de este pueblo tuyo que peregrina en esta diócesis, para que viviendo nuestra fe en las cosas sencillas de la vida, seamos como el grano de mostaza y trabajemos en la transformación del mundo, oremos...

—Por nuestra patria, para que todos los que habitamos esta tierra, transformemos nuestro corazón y, dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, escuchemos a tu Hijo, y así Él vuelva a ser el fundamento de nuestra vida y nuestra moral, oremos...

—Por tantos hermanos nuestros que se encuentran sufriendo, en sus cuerpo o en su espíritu, para que en el ofrecimiento de su dolor encuentren el alivio y la fortaleza que les ayude a superar su situación, oremos....

—Por toda nuestra comunidad, para que también nosotros, en medio de la gran masa que es el mundo, seamos levadura y manifestando la presencia salvífica de tu Hijo, saciando con Él, el creciente hambre de Dios que hoy siente el hombre moderno, oremos...

CELEBRANTE:

Te suplicamos, Señor, que escuches nuestra plegaria y nos infundas tu Espíritu para que nos enseñe a dirigirnos a tí, y para que así podamos ser verdaderos discípulos de Jesús y testigos de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Estos dones deben ser un verdadero signo de nuestra generosa entrega a ejercer el apostolado de ser los nuevos evangelizadores de toda la actividad humana temporal.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Juntos demos gracias al Padre que ha querido estar al lado de los hombres; que nos ama y quiere, no nuestra condenación, sino nuestra salvación.

COMUNIÓN:

Comiendo el pan de la Eucaristía recibiremos la fuerza de Cristo para ser verdaderos discípulos suyos, que trabajan para continuar en el mundo, la siembra de la buena semilla.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Al concluir nuestra celebración dominical, recordemos lo que hoy el Señor nos ha dicho en su Evangelio, y que debe servirnos para reflexionar en nuestros hogares, sobre nuestras responsabilidades mientras esperamos el día de la cosecha.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 26 de julio 2020 / 17º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

La fe que cada domingo celebramos alrededor de la mesa de la Cena del Señor, como en este décimo séptimo del tiempo ordinario, no es para ser vivida individualmente ni al margen de la vida de los hombres. Creer en la fuerza liberadora del amor de Jesucristo, nos ha de llevar a proclamar el Evangelio por todo el mundo, con sencillez y entrega total.

El Señor hoy nos llama a descubrir su Reino: la vida futura, vida de plenitud y eterna felicidad para los que vivan aquí, como verdaderos hijos de Dios, en su gracia. Y descubrir esta verdad de fe, es descubrir el mayor tesoro; y es por eso que quienes creemos que la hora de la muerte es el comienzo de la verdadera vida, tratamos de vivir aquí y ahora, de acuerdo con esa realidad trascendente.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (1 Re 3, 5-6a.7-12)        

En este relato vemos que el rey Salomón no pide a Dios bienes personales, sino sabiduría para poder discernir lo bueno de lo malo, y esto debe ser una real enseñanza para todos nosotros.

SALMO RESP.:    (118, 57. 72. 76-77. 127-130)      

R.    ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 28-30)   

La palabra del Apóstol nos manifiesta que Dios nos ha llamado personalmente a cada uno de nosotros para hacernos conformes a la imagen de su Hijo, esto es, hacernos participar en su propia vida, y por consiguiente, darnos la gloria.

EVANGELIO:   (Mt 13, 44-52) 

Hoy Jesús en el Evangelio nos muestra que la aceptación del Reino de Dios, como meta del vivir humano, nos impone nuevos valores y criterios para toda nuestra vida.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Unidos en una misma fe, impulsados por el único Espíritu, atentos a las inquietudes y necesidades nuestras y de todos los hombres, dirijamos ahora nuestra plegaria al Padre.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, DANOS TU FORTALEZA"

—Señor, para que por la abundante enseñanza de la Santa Iglesia y Papa Francisco, descubramos que, por el desprendimiento de todo podremos adquirir la verdadera perla, que es tu Reino, te pedimos...

—Señor, para que junto a nuestros Obispos y todos nuestros sacerdotes, vayamos en busca del gran tesoro que es Cristo en la Eucaristía, en la oración, en el sacramento de la penitencia, en la caridad con los demás, te pedimos...

—Señor, para que en nuestra patria,  todos los que la habitamos volvamos a hacer de Dios el centro de nuestras vidas, y buscando una auténtica justicia, construyamos una verdadera patria de hermanos, te pedimos...

—Señor, para que hagamos realidad la opción preferencial de la Iglesia por los pobres y los marginados, asumiendo el compromiso por la justicia y por la paz de un mundo marcado por los conflictos y las intolerables desigualdades sociales y económicas, te pedimos...

—Señor, para que toda nuestra comunidad, pensando qué bienes nos están impidiendo encontrar ese tesoro escondido que nos habla el Evangelio, busquemos por sobre todas las cosas, tu Reino, la felicidad de la Patria definitiva del Cielo, te pedimos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, tú sabes que nuestra plegaria es pobre y que nos cuesta expresar nuestros anhelos. Mira pues el deseo que tenemos de vivir como hijos tuyos y guíanos a nosotros ya todos los hombres hacia tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Este es el momento en que debemos ofrecernos nosotros mismos al Padre, con una real y sincera disposición a buscar, por sobre todas las cosas, su Reino.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Unidos en una misma fe, en un mismo Espíritu, demos gracias a Dios por Jesucristo, ya que con Él se derramó sobre todos los hombres, la gracia de la salvación.

COMUNIÓN:

El Evangelio nos ha hablado claramente del Reino de los Cielos y del fin del mundo; la Comunión en la que vamos a participar, nos repartirá a Cristo, fermento de nuestra vida nueva, de la vida eterna.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al recitar el Credo manifestamos nuestra fe en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro, pero, en nuestra vida diaria, no siempre vivimos conforme a esto, ya que nuestras actitudes no coinciden con lo que proclamamos; esta celebración debe significarnos un profundo cambio.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 02 de agosto de 2020 / 18º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos hoy reunidos, en este domingo décimo octavo del tiempo ordinario, como la multitud de la que nos hablará el Evangelio. Como aquella gente, también nosotros, a pesar de todo, buscamos a Jesús para enriquecernos con su Palabra y fortalecernos con su Pan.

—AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy nos muestra la eficacia de su Palabra, preparación de la maravilla de la Eucaristía. Él, que nos ha dado la vida natural, por el Bautismo también nos ha dado la vida de la gracia y quiere darnos su principal alimento: su Palabra y el Pan que nos da la vida, el Pan vivo bajado del Cielo. Y hoy nos dirá: "Quien come de este pan, vivirá para siempre".

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 55, 1-3)        

En estas palabras del Profeta, vemos ya claramente el poder y la eficacia de la Palabra de Dios y el anuncio del alimento que nos da: Cristo, el Pan vivo bajado del Cielo.

SALMO RESP.:    (144, 8-9. 15-18)      

R.    Abres tu mano, Señor, y nos colmas de tus bienes.

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 35. 37-39)   

San Pablo nos manifiesta en forma clara y terminante: los que están verdaderamente unidos a Cristo, no podrán ser separados de Él, por absolutamente nada.

EVANGELIO:   (Mt 14, 13-21)

El mismo Jesús nos dice que Él habrá de alimentarnos, saciando verdaderamente nuestra hambre.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, Dios nos da gratuitamente el don de su amor. Por ellos presentemos ahora nuestra oración por la Iglesia, por todos los hombres y por nosotros mismos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, PAN DE VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y por el Papa Francisco, para que siempre recibamos por su mensaje, el alimento del pan de la Palabra y la Eucaristía, que sacia el hambre más existencial del hombre, oremos...

—Por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos, todos seamos responsables para que a nadie le falte el pan material y el que es el alimento para la Vida eterna, oremos...

—Por la paz, para que los gobernantes de las naciones eviten todo lo que pueda poner en peligro la paz del mundo, y todos los pueblos puedan alcanzarla real y definitivamente, oremos...

—Por tantos hermanos que se encuentran sufriendo, para que tu Palabra fortalezca sus espíritus y por nuestra ayuda fraterna, renazca en ellos la esperanza, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que, en medio de las dificultades, vivamos conscientes que nada tiene poder para apartarnos de tu amor manifestado en tu Hijo, y que todo lo demás se nos dará por añadidura, oremos...

CELEBRANTE:

Padre de las misericordias, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos el que siempre, y por sobre todas las cosas, busquemos en tu Hijo el único alimento para la vida eterna. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Sintiéndonos pobres y necesitados ante Dios, le ofrecemos ahora nuestro compromiso a buscar sólo en Él, el alimento para nuestra vida cristiana.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Unidos en la misma fe, demos gracias al único Señor, nuestro Dios, que nos ama profundamente y nos da a su Hijo como Pan de Vida.

COMUNIÓN:

Habiendo sido alimentados con la Palabra, dispongámonos a participar del Cuerpo de Jesús, recordando sus palabras: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed".

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Toda Eucaristía debe significar para nuestra vida diaria, el compromiso de aplicarla, de vivirla. Al retirarnos es bueno que llevemos a nuestros hogares una profunda reflexión: ¿en verdad, en nuestras vidas, es el Señor el que da sentido a todas las cosas?

Nos despedimos cantando...

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