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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE OCTUBRE 2020
   
-Domingo 4 de octubre de 2020 - 27º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 11 de octubre de 2020 - 28º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 18 de octubre de 2020 - 29º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 25 de octubre de 2020 - 30º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 1 de noviembre de 2020 - Solemnidad de todos los santos
-Lunes 2 de noviembre de 2020 - Conmemoración de todos los fieles difuntos
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Domingo 4 de octubre de 2020 / 27º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos el domingo vigésimo séptimo del tiempo ordinario, y nos reunimos alrededor de la mesa del Señor, para ser alimentados por Él, que a pesar de nuestras constantes infidelidades, nos demuestra a cada instante de nuestras vidas, que no nos abandona.

El Señor, que nos hace entender su mensaje por medio de parábolas, hoy nos manifiesta su amor misericordioso, que contrasta con nuestra constante infidelidad. Nos dice que si nos sentimos abandonados, no es porque Él nos haya dejado, sino porque somos nosotros los que lo hemos abandonado. Él confía su Reino al pueblo fiel, pero nos advierte que a su tiempo nos pedirá los frutos que como nuevo pueblo de Dios debemos producir.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 5, 1-7)        

Este notable poema describe toda la historia de las múltiples manifestaciones de la fidelidad de Dios para con su pueblo y, por otra parte, las infidelidades de Israel.

SALMO RESP.:    (79, 9. 12-16. 19-20)      

R.    La viña del Señor es su pueblo.

2ª. LECTURA:     (Flp 4, 6-9)   

San Pablo, desde su situación de prisionero, nos dice que para tener paz es necesario orar con acción de gracias y suplicar para dar a conocer nuestras peticiones.

EVANGELIO:   (Mt 21, 33-43)

Jesús, es una parábola, nos anuncia que como nuevo pueblo de Dios, deberemos entregar los frutos a su tiempo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Sabiendo que nuestro Padre del Cielo es infinitamente misericordioso, que siempre nos escucha, aún a pesar de nuestras infidelidades, dirijámosle nuestra súplica humilde y confiada.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, AYÚDANOS A SER FIELES A TU AMOR"

—Porque queremos, con el ejemplo del Santo Padre, escuchar la voz de Dios que nos invita a trabajar en su viña y la voz del pueblo de Dios que espera de nosotros una actitud más evangélica, te pedimos…

—Porque deseamos construir, con nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, una Iglesia diocesana que dé frutos de solidaridad, sobre todo hacia los más necesitados, te pedimos…

—Para que podamos construir una patria en la que el fundamento vuelva a ser tu Hijo, y los valores de nuestra vida y de nuestra sociedad, los de su Evangelio, te pedimos…

—Para que nuestros hermanos que sufren, que están solos, que no tienen nada, sientan tu amor misericordioso y providente por nuestra ayuda concreta, te pedimos…

—Para que nuestra comunidad, reconociendo el carisma recibido de Dios, no lo entierre sino que cada cual, dando testimonio de seguimiento y fidelidad,  aporte su granito en la construcción del Reino, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre misericordioso, atiende bondadosamente lo que con fe te hemos pedido, y concédenos la gracias de serte siempre fieles, buscando tu Reino por sobre todas las cosas. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Porque realmente queremos ser siempre fieles a nuestro Padre, y verdaderos constructores de su Reino de amor, manifestémoslo en un ofrecimiento sincero, junto a estas ofrendas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con inmenso gozo, elevemos nuestra acción de gracias a Dios, nuestro Padre, que en su infinita misericordia nos ha dado a Jesús, su Hijo, único camino a su Reino.

COMUNIÓN:

Hoy hemos escuchado que el Reino de Dios nos ha sido entregado, como nuevo pueblo de suyo, pero también se nos ha advertido que Él espera nuestros frutos; y en esa tarea, Cristo es el alimento que posibilitará que realmente demos esos frutos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al concluir nuestra celebración dominical, no olvidemos que cada uno de nosotros, como Iglesia, como nuevo pueblo de Dios, debemos producir frutos; es necesario que nuestra comunidad produzca frutos, que son, ante todo, el amor.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 11 de octubre 2020 / 28º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo octavo durante el año, y nos reunimos para nuestra Eucaristía dominical, en la que seremos alimentados con la Palabra y con el Pan de los fuertes, que robustece nuestra debilidad, lanzándonos a una religiosidad comprometida con el Evangelio y su anuncio a todos los hombres.

El Señor nos presenta hoy la imagen de su Reino, expresándonos claramente que estamos llamados a participar en el banquete de fiesta que Él ha preparado para todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Y Él espera que aceptando su invitación, concurramos con alegría y gozo, vistiendo el traje de fiesta, el vestido de justicia y santidad.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 25, 6-10a)        

Este texto profético nos muestra en una visión escatológica, la salvación total y definitiva, en forma de un banquete al que todos somos invitados.

SALMO RESP.:    (22, 1-6)      

R.    El Señor nos prepara una mesa.

2ª. LECTURA:     (Flp 4, 12-14. 19-20)   

El apóstol nos da aquí la regla de oro para todo el que quiere ser discípulo de Cristo y proclamar el Evangelio a todos los hombres.

EVANGELIO:   (Mt 22, 1-14) 

Escuchemos ahora, en las palabras del mismo Jesús, la universalidad del llamado al Reino de Dios.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, con total confianza que nuestro Padre escucha lo que con fe le pedimos, presentémosle las oraciones de esta asamblea, por la salvación de todos los hombres.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUE SEPAMOS RESPONDER A TU LLAMADO"

—Señor, al pedirte por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que no rechacemos tu invitación, y la recibamos con la alegría de que sales a nuestro encuentro en el camino de la vida, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos formemos una comunidad diocesana que anuncie sin cesar la buena noticia del banquete del Reino, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestra patria, para que haciendo que tu Hijo vuelva a ser el centro de nuestra sociedad y nuestras familias, ella viva nuevamente de acuerdo con tu Evangelio, te pedimos…

—Señor, al pedirte por nuestros hermanos que se encuentran sufriendo, en sus cuerpos o en sus espíritus, para que descubriendo que están llamados al banquete del Reino renazca en ellos la esperanza, te pedimos…

—Señor, al pedirte que participemos de tu Eucaristía, vistiendo el traje de la hermandad y de la alegría, del optimismo y de la ilusión, de la esperanza y de la confianza, te pedimos…

 

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que junto a nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a tu Reino. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcámonos ahora al Padre, con un sincero deseo de servirlo a Él, a su Iglesia y a cada uno de nuestros hermanos, sobre todo, a los más necesitados.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con la alegría que nos produce el saber que somos hijos de Dios, alabémoslo porque es Él quien nos ha llamado a formar parte de su Reino y quiere extenderlo a todos los hombres.

COMUNIÓN:

Que nuestro encuentro con Cristo, que se da a nosotros en la Eucaristía, nos ayude a brindarnos y a entregarnos más a nuestros hermanos, a servirlos y a comunicarles nuestra fe.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Al despedirnos recordemos que cada uno de nosotros es un llamado, no porque tengamos algún merito personal, ya que somos llamados sin ningún privilegio, para participar del banquete definitivo del Reino, para el que debemos vestir el traje nupcial.

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Domingo 18 de octubre 2020 / 29º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo noveno durante el año, y nos reunimos como todos los domingos, para celebrar el Día del Señor, y con el convencimiento pleno que fuera de Él no hay Dios, y que Él elige sus instrumentos de salvación donde quiere y a quien quiere.

El Señor nos manifiesta que es imposible que podamos engañarlo, ya que Él conoce nuestro interior. Y también nos expresa que es nuestro deber respetar y obedecer a la autoridad civil, que es en último término, obedecerle a Él mismo, siempre y cuando sus mandatos no contradigan la ley divina, ya que primero está Dios, y después los hombres.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 45, 1. 4-6)        

En este texto del Antiguo Testamento, Dios nos hace ver de manera muy clara, que en la historia nada acontece independientemente de Él.

SALMO RESP.:    (95, 1.3-5. 7-10a.c )      

R.    Aclamen la gloria y el poder del Señor.

2ª. LECTURA:     (1 Tes 1, 1-5b)   

San Pablo nos dice que para que la proclamación de la Buena Noticia sea efectiva, debe ser hecha con la fuerza del Espíritu y una convicción profunda.

EVANGELIO:   (Mt 22, 15-21) 

Jesús nos expresa que la Iglesia, iluminada por el Espíritu, es la que debe definir lo que es de Dios, debiendo nosotros ser fieles a lo que a Él pertenece.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Elevemos ahora nuestra oración humilde y esperanzada a nuestro Padre, poniendo en sus manos estas intenciones, con la certeza que él las atenderá favorablemente.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que todos, a su ejemplo, vivamos e infundamos en las realidades temporales la savia de la fe de Cristo, para que así ellas sean purificadas y elevadas, oremos...

—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que sean nuestro ejemplo de compromiso para que nuestra comunidad diocesana sea, poco a poco, un pedazo de ese cielo que Dios, a través de nosotros, intenta llevar a cabo, oremos...

—Por tantos hermanos que se encuentran sufriendo, para que tu Palabra fortalezca sus espíritus y por nuestra ayuda fraterna, renazca en ellos la esperanza, oremos...

—Por todas las madres, para que reciban el mejor obsequio: el cariño de sus hijos; y las que ya no están con nosotros, se encuentren ya gozando de la verdadera vida, en la presencia del Señor, te pedimos...

—Por toda nuestra comunidad, para que siempre demostremos con nuestras vidas, que estamos dispuestos a serte fieles y obedientes en todo, y a pesar de todo aquello que se contraponga con tu autoridad, oremos...

CELEBRANTE:

Dios de bondad, te pedimos que atiendas estas súplicas que ponemos en tus manos, y nos concedas la fortaleza y la sabiduría para ser siempre fieles al único y verdadero Dios. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Debemos obedecer y ser fieles a Dios antes que a ninguna otra persona o cosa. Para que Él nos ayude a cumplir este mandato, pongamos ahora sobre el altar, nuestra sincera disposición interior.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Nuestro gozo se hacer ahora un canto de acción de gracias al Padre, que nos dio a su Hijo, y en Él, el camino seguro al Reino de los Cielos.

COMUNIÓN:

El Señor nos ha alimentado con su Palabra, y ahora nos llama a que entremos en una íntima comunión con Él y con todos los que compartimos este mismo Pan de Vida, y así toda nuestra vida se hará una auténtica oración a Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Nuestro compromiso es responder siempre al Señor con nuestra obediencia y  fidelidad y ser colaboradores en la construcción de un mundo más humano, denunciando lo que es injusto, para eliminar definitivamente las estructuras de pecado.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 25 de octubre 2020 / 30º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo trigésimo durante el año, y nos reunimos para la celebración del misterio de nuestra salvación. El misterio de Cristo, verdadero Dios que, ocultó su gloria en la oscuridad de la pobreza y de la cruz y, hasta su retorno mantiene oculta su gloria en la persona de los pobres y humillados, en quienes queda presente entre nosotros de una manera singular.

El Señor nos recuerda la ley fundamental que tenemos como Pueblo de Dios: el amor a Él y al prójimo por amor a Dios. Y su palabra nos dice hoy muy claramente, que es nuestro deber el preocuparnos para que el mundo no olvide a Dios, aceptándolo y amándolo por encima de todo; pero para que tampoco se olvide de cada uno de los hijos suyos, sobre todo de los más pobres y necesitados.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ex 22, 10-26)        

Ya en el Antiguo Testamento, Dios se muestra severo en cuanto al amor al prójimo, amor que debe hacerse servicio y ayuda generosa.

SALMO RESP.:    (17, 2-4. 47. 51ab)      

R.    Yo te amo, Señor, mi fortaleza

2ª. LECTURA:     (1 Tes 1, 5c-10)   

San Pablo elogia a la comunidad de los tesalonicenses, poniendo su ejemplo de vocación misionera para todas las comunidades de todos los tiempos.

EVANGELIO:   (Mt 22, 34-40) 

Escuchemos en el santo Evangelio, al mismo Jesús que nos habla y nos manifiesta que el amor al prójimo no es otra cosa, sino el mismo amor a Dios.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora queridos hermanos, siguiendo las palabras del mismo Jesús, que nos enseña que debemos orar siempre, sin desanimarnos, presentemos al Padre nuestras peticiones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por tu Iglesia y el Papa Francisco, para que imitando su ejemplo descubramos que el camino a tu Reino pasa por el amor a ti, y por ti el amor a cada uno de nuestros hermanos, oremos…

—Padre, te pedimos para que nuestra comunidad diocesana asuma el nuevo estilo de vida, con valores nuevos que nos lleven a vivir en comunión con los excluidos, los marginados, los preferidos tuyos, oremos…

—Padre, te pedimos por nuestra patria, para que todos trabajemos decididamente para que en esta tierra ya nunca más haya quien tenga hambre, no encuentren trabajo o no tenga techo, oremos…

—Padre, te pedimos por los que sufren, para que tomemos conciencia que tú eres el enfermo, el hambriento, el que pasa frío, y que el amor hacia nuestro hermano necesitado es el amor hacia ti, oremos…

—Padre, te pedimos por nuestra comunidad, para que dejando de lado nuestros ídolos, y volviéndonos hacia ti, que eres amor, te amemos en cada uno de nuestros hermanos, oremos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, agradeciéndote tu amor, te pedimos que acojas favorablemente nuestras súplicas, y siendo siempre fieles a tu amistad, vivamos permanentemente según tu voluntad de amor universal. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Este es el momento preciso en que, junto al pan y el vino, debemos presentar al Padre, nuestro sincero compromiso a amarlo por sobre todo, y amarlo especialmente en cada hermano necesitado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Iniciamos ahora la gran plegaria de acción de gracias; es el momento más importante de la Misa, porque ahora proclamamos, dando gracias, el amor de Dios vivo, presente en nuestras vidas.

COMUNIÓN:

Recibamos ahora el Cuerpo del Señor, por el que entramos en una íntima comunión con Él y con cada uno de nuestros hermanos que participan de este mismo alimento, que nos anticipa ya, el banquete eterno.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Concluyamos nuestra celebración con un compromiso: amar a Dios por encima de todo, convirtiendo nuestras vidas para poder transformar la injusticia en justicia, la ausencia de solidaridad en solidaridad, la desigualdad en fraternidad.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 1 de noviembre de 2020 / Solemnidad de todos los santos

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, en esta solemnidad de Todos los Santos, recordamos a esa “muchedumbre inmensa, que nadie podría contar” y que gozan ya de la presencia de Dios en el cielo, aunque no tengan un “hueco” en nuestro santoral litúrgico. Hoy recordamos a muchos seres queridos, familiares y amigos, que ven a Dios “tal cual es”. Hoy nos recordamos unos a otros que esa es nuestra meta, encontrarnos con Dios cara a cara y gozar de su presencia por toda la eternidad.

La palabra del Señor hoy nos significa, a toda la Iglesia, un aliento, ya que ella marcha también por el camino de la fe, animada por el ejemplo de los santos. Es el mismo Cristo que hoy nos dice a cada uno de los que le buscamos con sinceridad: "Dichosos ustedes", puesto que procuramos servirle a pesar de nuestras flaquezas.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Apoc 7, 2-4. 9-14)        

Esta narración, repleta de imágenes y poesía, nos quiere explicar cuál será la vida que nos espera en la unión con Dios, que llama a su gloria a todos los hombres y a todos los pueblos, porque todos hemos sido redimidos por la sangre de Jesucristo.

SALMO RESP.:    (23, 1-6)      

R.    ¡Benditos los que buscan al Señor!

2ª. LECTURA:     (1 Jn 3, 1-3)   

En pocas palabras, san Juan nos anuncia la buena noticia: somos hijos de Dios porque Él nos ha amado. Vivimos con esperanza hasta que el Padre nos llame a participar plenamente de su vida.

EVANGELIO:   (Mt 4, 25--5, 12) 

Escuchemos ahora las bienaventuranzas del Reino que proclama Jesús: hoy como ayer, los pobres, los perseguidos por causa de la justicia, los que trabajan por la paz, deben alegrarse y saltar de gozo, porque el Reino de los Cielos les pertenece.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, sabemos que delante de Dios somos pobres. Por ello, con la confianza de verdaderos hijos, presentemos nuestra plegaria al Padre.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCUCHA A TU PUEBLO"

—Por la Santa Iglesia de Dios y el Papa Francisco, para que siempre sea capaz de dar razón de su esperanza, oremos…

—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que sean una señal de esperanza para nuestra Iglesia diocesana y el impulso evangelizador que ella necesita, oremos…

—Por los pobres, los que lloran, los perseguidos, los que trabajan por la paz, para que tengan la gozosa certidumbre de que el Reino de los Cielos les pertenece, oremos…

—Por todos nuestros seres queridos que nos han precedido en el camino de la fe, para que vivan con los santos en la vida de Dios, oremos…

—Por toda nuestra comunidad, para que aumente constantemente en nosotros la fe, la esperanza y el amor, oremos…

CELEBRANTE:

Padre de bondad, cuya misericordia es infinita, acepta nuestros anhelos y acompáñanos en todo momento para llevarlos a término. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Dios nos ha creado a todos para que vivamos junto a Él por toda la eternidad; ofrezcámosle ahora, nuestra disposición para vivir en fidelidad y de acuerdo con las exigencias que su Hijo nos ha manifestado hoy en su Evangelio.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Comencemos nuestra acción de gracias al Padre, porque con la muerte y resurrección de su Hijo, nos ha salvado. Elevemos con gozo nuestro canto.

COMUNIÓN:

Acerquémonos ahora a participar del Cuerpo de Cristo recordando en nuestro interior lo que hemos escuchado en el Evangelio: los pobres, los perseguidos, los que trabajan por la paz y la justicia entre los hombres, son llamados por Dios a participar en el banquete de su Reino.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hermanos, la celebración de este día debe significar para cada uno de nosotros, un aumento de nuestras esperanzas. Sabemos que Dios nos prepara, junto a Él y con Jesucristo, una fiesta eterna que supera todo cuanto podamos imaginar.

Nos despedimos cantando...

Lunes 2 de noviembre de 2020 / Conmemoración de todos los fieles difuntos

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, la memoria de este día: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, es prolongación natural de la solemnidad de Todos los Santos y juntas forman la gran fiesta de la comunión de la Iglesia constituida por los fieles que aún peregrinan en esta vida y los que ya han cruzado el umbral de la muerte. Y las velas encendidas sobre las tumbas de los difuntos son ya un signo y un anticipo de la luz eterna en la que esperamos, el día en que el Señor nos llame a su reino.

Dios, en su inmenso amor, envía a su Hijo para darnos la vida eterna. Claramente nos manifiesta que la existencia del hombre no concluye en la tierra, ya que la muerte abre a las almas un nuevo horizonte de vida. Él nos asegura que también nuestros cuerpos resucitarán al final de los tiempos, y este día nos ayuda a alimentar nuestra esperanza en la Patria eterna del cielo.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Apoc 21, 1-5a. 6b-7)        

En las imágenes de este texto, san Juan nos llena de alegría y esperanza de lo que ha de ser la vida que no tiene fin.

SALMO RESP.:    (26, 1. 4. 7. 8b-9a. 13-14)      

R.    El Señor es mi luz y mi salvación

2ª. LECTURA:     (1Co 15, 20-23)   

Las palabras de Pablo nos introducen al centro de nuestra fe de cristianos: Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte, y todos los que creemos en Él, también resucitaremos y viviremos eternamente con Él.

EVANGELIO:   (Lc 24, 1-8)

Las palabras del Evangelio dan certeza de la resurrección del Hijo de Dios, primicia de nuestra propia resurrección.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Oremos hermanos, al Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo. Oremos con entera confianza, y hoy muy especialmente, por aquellos que nos han precedido en el camino hacia el Reino eterno de Dios.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"ESCÚCHANOS, SEÑOR"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que su anuncio del alegre mensaje de una esperanza cada vez más firme en la victoria sobre la muerte, fortalezca nuestra vigilancia en la espera de la venida de tu Hijo, oremos…

—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que el testimonio de sus vidas nos impulse en el camino de la verdad y del amor en seguimiento de tu Hijo hacia la Patria definitiva del Cielo, oremos…

—Por todos los pueblos, para que concedas la luz y la paz a tantos hermanos nuestros que hoy viven entre incertidumbres, dudas y guerras en medio de las tinieblas de este mundo, oremos…

—Por todos nuestros queridos hermanos difuntos, para que vivan siempre en el eterno descanso y en la gozosa fiesta de la Casa del Padre, oremos…

—Por toda nuestra comunidad, para que al escuchar hoy la palabra de tu Hijo y al participar de la Eucaristía, crezca nuestra fidelidad a Él y vivamos abiertos a la verdad, al amor y a la esperanza que llevan a la verdadera vida, oremos…

CELEBRANTE:

Padre, tú que escuchas nuestra oración, ayúdanos a recorrer nuestro camino ahora y siempre, con esperanza, con amor, con verdad, para conseguir así la vida que nos anunció Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al poner sobre el altar estos dones del pan y del vino pongamos también nuestras vidas, en la firme esperanza de unirnos de tal manera a Cristo, que también con Él podamos alcanzar la resurrección y la vida que no tiene fin.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Ahora, el renovar las palabras y las acciones de Jesucristo en la Última Cena, afirmemos nuestra esperanza de vida y demos gracias al Padre celestial.

COMUNIÓN:

Este Pan Eucarístico que ahora vamos a recibir, nos hace uno con Cristo y entre nosotros y nos unen, en el misterio de la comunión de los santos, al misterio de la Iglesia que trasciende el tiempo.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar esta Eucaristía llena de esperanza; al celebrar la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte, celebramos la esperanza de que nuestros difuntos y nosotros nos asociaremos un día plenamente a esa victoria.

Nos despedimos cantando...

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