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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE DICIEMBRE 2018
   
-Domingo 2 de diciembre 2018 - 1º Domingo de Adviento - Ciclo C

-Sábado 8 de diciembre 2018 - Solemnidad de María Inmaculada Concepción

-Domingo 9 de diciembre 2018 - 2º Domingo de Adviento - Ciclo C
-Domingo 16 de diciembre 2018 - 3º Domingo de Adviento - Ciclo C
-Domingo 23 de diciembre 2018 - 4º Domingo de Adviento - Ciclo C
-Lunes 24 de diciembre 2018 - Noche Buena
-Martes 25 de diciembre 2018 - Natividad del Señor
-Domingo 30 de diciembre 2018 - Solemnidad de la Sagrada Familia
-Martes 1 de enero 2019 - Solemnidad de Santa María Madre de Dios
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2 de diciembre 2018 / 1º Domingo de adviento - Ciclo C

Dios promete que el anhelo de justicia sobre el mundo se cumplirá inexorablemente. (1a.lectura) Los humildes de la tierra reciben las instrucciones para encontrar el camino recto y caminar por ese sendero (Salmo). Así será posible “crecer más en el amor mutuo...hasta el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos” (2ª.lectura)

El Evangelio de Lucas, que será leído en la mayoría de los domingos del Ciclo C es conocido como “evangelio de la Misericordia” y en el inicio del tiempo del Adviento se presentan versículos que describen  la venida del Hijo del Hombre con imágenes del estilo llamado “apocalíptico”.

Al tomarlo al pie de la letra, muchos grupos religiosos basan su predicación en el catastrófico anuncio del fin del mundo. Por otro lado, los científicos advierten que un error fatal en la presión de los botones atómicos de las grandes potencias provocaría un invierno nuclear de tres meses, en medio de una total oscuridad y destrucción de toda posibilidad de vida sobre el planeta.

La enseñanza de Jesús, brota en medio de las vicisitudes de la humanidad, con un llamado a la esperanza: “levanten la cabeza, se acerca la liberación”.

"Estén siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar a todo lo que está por venir, y manténganse en pie ante el Hijo del hombre (Lc 21, 36).

“La liturgia de hoy nos habla de la segunda venida del Señor; es decir, nos habla de la vuelta gloriosa de Cristo, que coincidirá con la que, con palabras sencillas, se llama el fin del mundo.

Se trata de un acontecimiento misterioso que, en el lenguaje apocalíptico, presenta por lo general la apariencia de un inmenso cataclismo. Al igual que el fin de la persona, es decir, la muerte, el fin del universo suscita angustia ante lo desconocido y temor al sufrimiento, además de interrogantes turbadores sobre el más allá.

El tiempo de Adviento, que empieza precisamente hoy, nos insta a prepararnos para acoger al Señor que vendrá. Pero ¿cómo prepararnos?. Al reconocer a Cristo en el hermano, nos disponemos a que él nos reconozca cuando vuelva definitivamente. Así la comunidad cristiana se prepara para la segunda venida del Señor: poniendo en el centro a las personas que Jesús mismo ha privilegiado, las personas que la sociedad a menudo margina y no considera” (san Juan Pablo II, Mensaje a las Personas con discapacidad, 3.12.2000)

La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana y de esta manera hacer la vida terrena más divina y por tanto, más digna del hombre”( Benedicto XVI Caritas in Veritate).

La celebración eucarística insiste en este aspecto positivo del encuentro con el Señor del Universo y en varios momentos de la eucaristía aparece el clamor por la alegría plenificante y total.

En el Credo afirmamos: “Creo en Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin".

“Cada vez que comemos de este pan y bebemos de esta copa, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas” recuerda una de las aclamaciones después de la Consagración.

El Padre Nuestro, después de haber pedido el pan necesario para la subsistencia cotidiana concluye en un embolismo: “Líbranos Señor de todo mal...mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo”.

BIENVENIDA

Decía san Juan Pablo II: “El tiempo de Adviento, que empieza precisamente hoy, nos insta a prepararnos para recibir al Señor que vendrá.
Pero ¿cómo prepararnos?.
Al reconocer a Cristo en el hermano, nos disponemos a que él nos reconozca cuando vuelva definitivamente.
Así la comunidad cristiana se prepara para la segunda venida del Señor: poniendo en el centro a las personas que Jesús mismo ha privilegiado, las personas que la sociedad a menudo margina y no considera”.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas de la Palabra de Dios, en el tiempo del Adviento son un llamado a renacer en la esperanza, confiando en que el Señor cumplirá sus promesas de justicia y liberación definitiva.
En el Credo afirmamos: “Creo en Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.”

Lecturas bíblicas: Jeremías 33,14-16; Salmo 24,4-5a.8-10.14; Tesalonicenses 3,12-4,2; Lucas 21,25-28.34-36.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre, te lo pedimos en este tiempo de esperanza

-Por el pueblo de Dios, que en su tarea cotidiana prepare el Reino de la justicia y el amor, esperando la gloriosa venida del Señor. Oremos…

-Por las Organizaciones que trabajan atendiendo a los emigrantes y exiliados, para que contribuyan a la unión de las familias alejadas por las crisis sociales, las fronteras alambradas y la imposibilidad de obtener documentos legales. Oremos…

-Por los desesperados y angustiados, para que puedan escuchar, a través de la presencia solidaria  las palabras: “Levanten la cabeza, está cerca la liberación”. Oremos…

-Por nosotros, llamados a descubrir el destino feliz de nuestras vidas. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino serán el Cuerpo y la Sangre del Señor que esperamos.

Todo lo bueno que sembramos a lo largo de nuestra vida serán semillas que regadas por la gracia divina se convertirán en  frutos definitivos en los “cielos nuevos y la tierra nueva” prometida.

COMUNIÓN

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Cantamos...

DESPEDIDA

El tiempo de Adviento ha comenzado. Las palabras del Señor nos han invitado a la esperanza: “Tengan ánimo y levante la cabeza. Está por llegarles la liberación”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

8 de diciembre 2018 / Solemnidad de María Inmaculada Concepción

A María se le aplica en su totalidad que el Padre de nuestro Señor Jesucristo “nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor” (2a.lectura).

Es la maravilla divina que merece el canto del pueblo (Salmo).

La fiesta de hoy se refiere a la Concepción Inmaculada de María en el seno de su madre.

El Evangelio la presenta como “la llena de gracia” que hará realidad la “enemistad entre el mal representado por la serpiente y la descendencia de la mujer que le aplastará la cabeza” (1a.lectura).

¿Qué quiere decir llena de gracia? Que María está llena de la presencia de Dios. Y si está totalmente habitada por Dios, no hay lugar en ella para el pecado.

Es una cosa extraordinaria, porque todo en el mundo, por desgracia, está contaminado por el mal.

Ella es la única, “oasis” siempre verde de la humanidad, la única que no ha sido contaminada, creada Inmaculada para acoger plenamente, con su “sí” a Dios que viene al mundo y para iniciar también así una historia nueva.

Hoy la Iglesia felicita a María llamándola la toda hermosa, toda pulcra. María, como se muestra en el Evangelio de hoy, no sobresale en apariencia, de una familia sencilla, ella vivió humildemente en Nazaret, un pueblo casi desconocido.

Ella no era conocida, incluso cuando el ángel la visitó nadie lo supo, ese día no había ningún periodista. La Virgen María no tenía ni siquiera una vida cómoda, sino preocupaciones y temores: ella “se turbó” (v. 29), dice el Evangelio, y cuando el ángel “se alejó de ella”, (v. 38) los problemas comenzaron a aumentar.

Sin embargo la “llena de gracia” ha vivido una vida bella. ¿Cuál era su secreto? La Palabra de Dios era su secreto: cerca de su corazón, y luego se hizo carne en su vientre. Permaneciendo con Dios, conversando con él en todas las circunstancias, María ha embellecido su vida.” (Angelus de Francisco, el 8 de diciembre de 2017)

En el clima del Adviento, preparación de la próxima Navidad, el relato de Lucas muestra la disponibilidad de María para cumplir la voluntad del Padre anunciada por el Ángel Gabriel.

BIENVENIDA

Nos reunimos en este día dedicado a María, la madre de Dios, la mujer elegida desde el seno de su madre.
Ella es María de Nazaret, celebrada hoy en la fiesta de su Inmaculada Concepción.

En esta Solemnidad comienza el Jubileo de la Misericordia.

ANTES DE LAS LECTURAS

Estamos en el tiempo del Adviento. Con el anuncio del Ángel que escucharemos en la proclamación del Evangelio se inicia, incluso físicamente, el adviento y la espera de María, la Virgen  de Nazaret, la novia de José.

En el Credo afirmamos “Creo en un solo Señor, Jesucristo, por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen…”

Lecturas bíblicas: Génesis 3,9-15.20; Salmo 97; Efesios 1,3-6.11-12; Lucas 1,26-38.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos Dios y Padre de Jesús de Nazaret

-Por la Iglesia, que unida a María, la Virgen inmaculada de Nazaret espera ansiosamente la venida de nuestro Salvador Jesucristo. Oremos…

-Por los pueblos, que en medio de las tensiones y dificultades buscan la paz en el diálogo y la reconciliación. Oremos…

-Por los varones y mujeres ultrajados y violados en sus cuerpos y en su condición humana. Oremos…

-Por los que en estos días peregrinan a los santuarios en búsqueda de un sincero encuentro con Jesucristo y con su madre, la Virgen María, esposa de San José. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

La entrega de nuestros dones y nuestras vidas recuerdan la ofrenda generosa de María Inmaculada que supo responder desde su fidelidad y su fe.

COMUNIÓN

Ante el anuncio del Ángel, la Virgen María creyó y respondió con un personal “Hágase en mí según tu palabra”.
Al presentarnos la Hostia el celebrante nos anuncia “El Cuerpo de Cristo”.

El “Amén” es nuestra respuesta, la afirmación de nuestra fe, el deseo de que también en nosotros se cumpla su palabra.

Cantamos...

DESPEDIDA

En el recorrido de nuestras vidas no estamos solos, en nuestro caminar Santa María Virgen Inmaculada y Madre de la Misericordia nos  acompaña y nos conduce a su Hijo Jesucristo, el Señor que vendrá en gloria.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

9 de diciembre 2018 / 2º Domingo de Adviento - Ciclo C

El Adviento es una oportunidad de leer la historia del pueblo desde la perspectiva de lo que Dios quiere manifestar.

Baruc es un profeta que ve el retorno de los israelitas deportados en Babilonia como intervención de gracia y liberación,  porque “ellos salieron a pie, llevados por enemigos, pero Dios los devuelve...” (1a.lectura).

Las risas y las canciones acompañan esa acción maravillosa, cuando el Señor cambia el destino del pueblo. (Salmo)

Lucas también quiere ubicar su Evangelio en el cuadro de la historia de la humanidad y por eso designa con cierta solemnidad a las autoridades políticas y religiosas de Roma y de la región dónde se inicia el mensaje de Juan, el hijo de Zacarías, a quien se le dirige la Palabra.

La Buena Noticia que comienza a ser preparada en las riberas del Jordán llegará a todos los hombres, “que verán la Salvación de Dios” (Evangelio).

El encuentro definitivo será “en el Día de Cristo Jesús”, expresión que recuerda la expresión de los Profetas “el día del Señor” y que en nuestra fe se convierte en la afirmación del Credo: “Creo en un solo Señor, Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Mientras tanto se ha de preparar el camino del Señor creciendo  en el amor y en la comprensión de los tiempos que nos toca vivir (2a.lectura).

“Guiados por la ayuda del Espíritu Santo, anhelamos reconocer y alentar cuanto hay de bueno y verdadero en las posibilidades de este momento histórico y queremos denunciar con audacia profética todo lo que atenta contra la dignidad de cada persona humana. Nada nos apremia tanto como acercarnos al corazón de esta realidad para transformarla desde sus raíces con la novedad del Evangelio” (Navega mar adentro).

BIENVENIDA

En este tiempo de Adviento se nos dice: “Preparen los caminos del Señor”.
Esa tarea se acompaña con canciones de inspirada alegría y de rebosante esperanza.

Los caminos del Adviento nos conducen al Día de Cristo Jesús.

ANTES DE LAS LECTURAS

Los profetas invitaban a preparar los caminos del Señor.
Las lecturas de este tiempo del Adviento nos preparan al Día de Cristo Jesús, cuando la justicia y el amor se manifiesten en plenitud.

En el Credo afirmamos: “Creo en un solo Señor, Jesucristo...de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Lecturas bíblicas: Baruc 5,1-9; Salmo 125,1-6; Filipenses 1,4-11; Lucas 3,1-6.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Dios del amor y la esperanza

-Por la Iglesia, pueblo de Dios, para que la fe reavive  su  esperanza preparando la gloriosa venida de Jesús, nuestro Salvador. Oremos…

-Por todos los pueblos, para que reciban el impulso divino para realizar en la práctica lo que se pretende al recordar el próximo 10 de Diciembre el Día Universal de la Declaración de los Derechos humanos. Oremos…

-Por las personas que sufren en el desierto de la vida, para que puedan recibir anuncio que “todos los hombres verán la Salvación de Dios. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que lleguemos al Día de Cristo Jesús llenos de los frutos de la fe, la justicia y el amor. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

La esperanza cotidiana puede convertirse en ofrenda cálida y silenciosa.

Con el pan, el vino y los dones solidarios preparamos la mesa que nos reunirá mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

COMUNIÓN

Cada uno de nosotros prepara los caminos de su corazón para recibir al Salvador esperado que se ofrece en el compartir de la comunión.

Cantamos...

DESPEDIDA

La misa termina y la misión del Adviento comienza: “Preparen los senderos del Señor”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

16 de diciembre 2018 / 3º Domingo de Adviento - Ciclo C

Desde hace muchos siglos, este domingo es conocido como “de Gaudete”, expresión latina tomada de la Antífona que en este Ciclo coincide con el primer versículo de la 2a. Lectura: “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense”.

La invitación es un eco de la Profecía de Sofonías. “Grita de alegría...Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén”.

Pero lo llamativo es que Dios también estalla en la alegría con resonancias de fiesta: “Exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta”.

A la alegría de Dios le responde el canto del pueblo: “Ustedes sacarán agua con alegría de las fuente de la salvación.... ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión! Así lo recuerda el Salmo que hoy es un himno tomado de Isaías.

Alcanzar esta experiencia de alegría, canto y fiesta supone previamente una actitud de desprendimiento y coherencia de vida. Así se los indicaba Juan Bautista a todos aquellos que se acercaban para ser bautizados en el río Jordán y preguntaban ¿qué debemos hacer entonces?

La respuesta varía según el grupo que interroga, pero todos son propuestas de compartir el vestido y la comida, ser justos en las relaciones comerciales y no extorsionar, ni falsificar denuncias ni exigir más de lo que corresponde (Evangelio).

La alegría y el desprendimiento van preparando el encuentro con Aquél que sin ser nombrado será siendo conocido, porque es más poderosos que Juan y “bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”.

Esta experiencia popular continúa hasta nuestros días, en un pueblo que “casi con espontaneidad une la fe y la vida con sentido de fiesta” (Navega mar adentro, 33).

BIENVENIDA

Este tercer domingo de Adviento tiene un nombre en latín. Se llama “Gaudete” que quiere decir “Alégrense”.
A nosotros, que estamos reunidos en la espera de la venida de Jesús nos estimula San Pablo: “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense”.

La alegría de este domingo del Adviento prepara la fiesta de la Navidad.

ANTES DE LAS LECTURAS

Somos invitados a prepararnos a una fiesta de desbordante alegría.
Para que no sea una sensación breve y superficial, requiere actitudes concretas, como las que Juan Bautista enseña a los distintos grupos de su tiempo que le preguntaban: ¿qué debemos hacer?

Es la misma pregunta que hoy también nos hacemos los que esperamos a Jesús.

Lecturas bíblicas: Sofonías 3,14-18a; Salmo: Isaías 12,2-6; Filipenses 4,4-7; Lucas 3,2b-3,10-18

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Señor de la alegría, la fiesta y la esperanza

-Por la intención del Papa: que las personas dedicadas al servicio de la trasmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura. Oremos…

-Por la intención de los obispos argentinos: que sean respetados y promovidos los derechos y proyectos de vida de los pueblos originarios. Oremos…

-Por los que viven entre sufrimientos y tristezas, para que reciban el mensaje de consuelo eficaz y serena alegría que prepara la cercanía de la fiesta de Navidad. Oremos…

-Por nosotros, que recibimos la Buena Noticia preparada por Juan el Bautista y revelada por Jesús, el que vendrá en gloria a juzgar el universo. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los dones de pan y vino son nuestro aporte para la fiesta de la Eucaristía.

En la mesa del altar llegarán a ser los dones del Padre para sus hijos, el Cuerpo y la Sangre de su Hijo, el que esperamos con nuestra práctica solidaria.

COMUNIÓN

La comunión nos une con Jesús, el que según Juan el Bautista nos bautiza en el Espíritu Santo y en el fuego.

Cantamos...

ENVÍO

San Pablo nos lo ha recordado: “El Señor está cerca, no se angustien por nada”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

23 de diciembre 2018 / 4º Domingo de Adviento - Ciclo C

La Navidad que ya es inminente nos recuerda el cumplimiento de la Profecía de Miqueas: es “el momento en que dé a luz la que ha de ser madre...el que nacerá en Belén apacentará con la fuerza del Señor. ¡Él mismo será la paz!” (1a.lectura).

Para que se cumpla, el pueblo se dirige con confianza a Dios, como grito casi ansioso en el final del Adviento: “Pastor de Israel, ven a salvarnos” (Salmo).

El que vendrá a salvarnos es Cristo, que le dice al Padre “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad” (2a.lectura).
Es una frase similar a la respuesta de María al anuncio del Ángel: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí según tu Palabra” (Antífona del Aleluya).

Por eso, en el encuentro con Isabel, recibe un reconocimiento por su actitud y su respuesta: “Feliz de ti por haber creído...” (Evangelio).

Muchos comentaristas han visto en la visita de María a Isabel un gesto de ayuda con motivo del parto. Juan el Bautista respondía a la pregunta de los que le preguntaban “¿qué debemos hacer?”. María también responde, con su fe y con su cercanía solidaria.

“La Virgen María no ha sido propuesta por la Iglesia a la imitación de los fieles por el tipo de vida que Ella llevó, y tanto menos por el ambiente socio-cultural en que se desarrolló, hoy día superado en casi todas partes.

La Virgen María es propuesta porque en sus condiciones concretas de vida, Ella se abrió total y responsablemente a la voluntad de Dios, porque recibió la palabra y la puso en práctica, porque su acción estuvo animada por la caridad y el espíritu de servicio, porque fue la primera y la más perfecta discípula de Cristo.” (San Pablo VI : El culto a María).

BIENVENIDA

Ya estamos próximos a  celebrar la Navidad.
El tiempo del Adviento, el tiempo de la espera llega a su fin.
Pero la esperanza continúa reuniéndonos junto al Señor y a su pueblo.

ANTES DE LAS LECTURAS

La fe nos abre a la atenta escucha de la Palabra.

Seremos felices en la medida que creamos lo que ella nos anuncia.

Lecturas bíblicas: Miqueas 5,1-4a, Salmo 79 2ac.3b.15-16.18-19; Hebreos 10,5-10, Lucas 1,39-45

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Señor, ven a salvarnos

-Para que el Pueblo de Dios se prepare con fe a celebrar la próxima Navidad. Oremos…

-Para que los gobernantes encuentren acuerdos de concordia y paz para sus pueblos. Oremos…

-Para que los enfermos sientan el alivio y la serenidad con nuestra cercanía solidaria. Oremos…

-Para que cada uno de nosotros prepare en su corazón una Navidad plena de gracia y alegría. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Hacemos nuestras las palabras que la Carta a los Hebreos pone en boca de Cristo al entrar al mundo: “Tú no has querido sacrificio ni oblación, en cambio, me has dado un cuerpo...Aquí estoy, Dios, para hacer tu voluntad”.

COMUNIÓN

Isabel preguntó a María ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

Nosotros también podemos preguntarnos: ¿Quién soy yo para que el propio Señor venga a visitarme?

Cantamos...

DESPEDIDA

La Navidad ya está cerca.

Felices de nosotros si creemos que se cumplirá lo que nos fue anunciado de parte del Señor.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

24 de diciembre 2018 / Noche Buena

El Gloria, acallado durante el tiempo del Adviento vuelve a resonar en las misas de Nochebuena y Navidad. Ya sea en versiones más tradicionales, en la divulgada por la “Misa Criolla” y en otros ritmos posteriores, toda la comunidad trata de expresar la alegría de esta fiesta. En algunos lugares en ese momento se coloca la figura del Niño Jesús en el pesebre, o se encienden alrededor algunas luminarias.

El Gloria tiene uno de sus antecedentes bíblicos en la alabanza de los Ángeles que escuchan los pastores de Belén. “Una multitud del ejército celestial alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él” (Evangelio de la Noche).

La mención de los “pastores”, grupo de hombres que por su trabajo eran marginados y considerados incapaces de ser llamados como testigos,  señala desde donde comienza el anuncio de la Buena Noticia a los pobres y la alegría para todo el pueblo.

“La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres se ha manifestado...Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien” (2a.lectura de la Noche).

La Navidad nos une en familia y nos fortalece como Pueblo elegido.

La “práctica del bien”, de la conversión, de la reconciliación, del diálogo, de la justicia, de la paz, es compromiso de celebrar el nacimiento del niño que recibe el nombre de “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.” (1a .lectura de la Noche).

“Me quiero detener con José y María en Belén. Ellos tuvieron que dejar su lugar, los suyos, sus amigos. Tuvieron que dejar lo propio e ir a otra tierra.

En ese momento, esa joven pareja tuvo a Jesús. En ese contexto, en una cueva preparada, esa joven pareja nos regaló a Jesús. Estaban solos, en tierra extraña, ellos tres.

De repente, comenzaron a aparecer, gente, pastores. Personas igual que ellos que tuvieron que dejar lo propio en función de conseguir mejores oportunidades familiares. Vivían en función de las inclemencias del tiempo y de «otro tipo».

Cuando se enteraron del nacimiento de Jesús, se acercaron, se hicieron prójimos, se hicieron vecinos. Se volvieron de pronto la familia de María y José. La familia de Jesús.

Eso es lo que sucede cuando aparece Jesús en nuestra vida. Eso es lo que despierta la fe. La fe nos hace prójimos, nos hace próximos a la vida de los demás. La fe despierta nuestro compromiso, nuestra solidaridad. Una virtud humana y cristiana que ustedes tienen, que muchos, tienen y que tenemos que aprender. 

El nacimiento de Jesús, despierta nuestra vida. Una fe que no se hace solidaridad, es una fe muerta o una fe mentirosa. …

Por más misa de los domingos, si no tienes el corazón solidario, si no sabes lo que pasa en tu pueblo, tu fe es muy débil, o está enferma o está muerta. La fe sin solidaridad es una fe sin Cristo,  una fe sin Dios, una fe sin hermanos” (Francisco, en Paraguay, el 12 de julio de 2015).

BIENVENIDA

¡Feliz nochebuena! ¡Feliz Navidad!
El saludo que se repite en estos días es un deseo de que llegue hasta nosotros la Buena Noticia.
Hoy celebremos que ha nacido el Salvador. Es el Hijo de Dios vestido con los pañales de un niño.
Su amor desborda su pequeño figura.

Su amor hizo posible la primera Navidad.

ANTES DE LAS LECTURAS

Dios nos habla por medio de los Profetas.
También a través de las Cartas del Nuevo Testamento.
Pero sobre todo hoy nos habla por medio de su Hijo, porque “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”

En el Credo lo  afirmamos: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios Verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho, que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encargó de María la Virgen y se hizo hombre…”

Lecturas bíblicas: Misa de la Noche: Isaías 9,2-7; Salmo 95; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14. Misa de la Aurora: Isaías 62,11-12; Salmo 96,1.6.11-12; Tito 3,4-7; Lucas 2,15-20

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesucristo nacido entre nosotros

-Para que Cristo se revele a toda la humanidad con la luz que emana de Belén y se refleja en el rostro de la Iglesia. Oremos…

-Para que el Pueblo de Dios anuncie a todos los pueblos la alegría comunicada a los pastores de Belén. Oremos…

-Para que  las naciones apoyen a los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz. Oremos…

-Para que los pobres, débiles y sufrientes reciban la solidaridad y la compañía que brotan del espíritu de la Navidad. Oremos…

-Para que los que nos reunimos en esta Navidad llevemos a la vida la alegría del mensaje de amor que hoy recibimos y compartimos. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Para celebrar la Navidad en familia se prepara una mesa dónde más que los alimentos, interesa el amor que reúne y celebra.

Para celebrar la Misa de Navidad preparamos una mesa con los sencillos dones del pan, el vino, la ofrenda solidaria y el amor que queremos compartir a lo largo de la vida.

COMUNIÓN

Jesús nuestro Salvador se ha hecho nuestra comida y nuestra bebida.

Es el manjar más excelente en esta fiesta de Navidad.

Cantamos...

DESPEDIDA

La fiesta celebrada y la eucaristía compartida se prolonga en nuestro reiterado saludo: ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

25 de diciembre 2018 / Natividad del Señor

BIENVENIDA

¡Feliz Navidad!
Este saludo que colorea la celebración del nacimiento del Hijo de Dios es mucho más que una formalidad o un gesto de buena educación.
Es el deseo que la gracia y el amor del Dios hecho hombre nos envuelva y nos transforme.
Somos felices por “la gracia de Dios que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado”

¡Feliz navidad!

INTRODUCCIÓN AL GLORIA

El himno que vamos a cantar (o recitar) comienza con el Cántico de los Ángeles que escucharon los pastores de Belén. Nos unimos en adoración y alabanza.

ANTES DE LAS LECTURAS

Los pastores de Belén recibieron un anuncio del Ángel del Señor: “Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lucas 2,10).

Hoy el anuncio ya no lo trae un ángel. Lo trae la misma Palabra de Dios. “Y la palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1,14).

Lecturas bíblicas: Misa del Día: Isaías 52,7-10; Salmo 97,1-6; Hebreos 1,1-6; Juan 1,1-8.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre Nuestro, te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo

-Por la Iglesia, pueblo de Dios que celebra la fiesta de Navidad, para que todos sus hijos y sus hijas renazcan a la vida del amor y de la paz. Oremos…

-Por todos los pueblos, para que respondiendo al anuncio de los Ángeles, encuentren caminos de diálogo y fraternidad. Oremos…

-Por todos los que en estos días sufren la ausencia de sus seres queridos, para que sean consolados con el mensaje salvador de la Navidad. Oremos…

-Por los familiares y amigos, con los que nos reunimos en clima de fiesta y alegría. Oremos…

-Por nuestra patria, para que todos animemos y fortalezcamos las familias que son el gran bien de la sociedad. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los villancicos y las representaciones populares suelen mostrar a los pastores llevando dones al niño Jesús.

Nuestros dones se unen en una ofrenda sencilla de pan, vino, contribuciones voluntarias y el esfuerzo por construir, en medio de violencias y temores, una Navidad de hermanos y hermanas en paz.

COMUNIÓN

Dice el Salmo: “Griten de gozo delante del Señor, porque Él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad”

También viene a nosotros en Pan compartido, Bebida de comunión, manjar de Navidad.

Cantamos...

DESPEDIDA

Nuestra fiesta de Navidad nos ha reunido como Pueblo elegido.
La “práctica del bien”, de la conversión, de la reconciliación, del diálogo, de la justicia, de la paz, es compromiso de celebrar el nacimiento del niño que recibe el nombre de “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.”

Una vez más nos deseamos: ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

30 de diciembre 2018 / Sagrada Familia de Jesús, María y José

La religiosidad de las familias ya aparecen relatadas en los textos del Antiguo Testamento que fueron escritos mil años a.C. Elcaná y su esposa Ana concurren anualmente al templo a presentar sus ofrendas e incluso a consagrar al hijo único que será recibido por el Sumo Sacerdote (1a.lectura).

La alegría del camino hacia la Casa del Señor aparece en muchos salmos que alentaban a los fieles en medio de las normales dificultades de la marcha: “¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!” (Salmo).

Los mismos sentimientos religiosos afloran en la familia de Nazaret que concurre peregrinan anualmente al Templo de Jerusalén. Pero el relato del Evangelio de Lucas es más que un episodio de un jovencito que es buscado por sus padres durante tres días.

La pregunta y el reproche de María  “Hijo mío, porque nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados” encuentra en la respuesta de Jesús “¿no sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?”, algo más que una discusión familiar.

Se contrapone un “padre” terreno que ni siquiera habla y el Padre al que el Hijo dirigirá después sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23,46).

Quizás en esta escena comenzaba a cumplirse la profecía de Simeón a María: “una espada te atravesará el corazón”, porque la angustiada búsqueda de tres días y la pregunta directa al hijo tiene una respuesta que salta sobre la sensibilidad humana de esos padres doloridos y que no llega a satisfacerlos plenamente. “Ellos no entendieron lo que les decía”.

Muy lentamente llegará el momento de descubrir nuevos vínculos en una nueva familia amplia y globalizada: “¡Miren como nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios y nosotros lo somos realmente” (2a.lectura)
Por eso cada familia ha de ser el ámbito dónde cada miembro descubre su misión y su libertad para l amoroso proyecto descubierto en la medida en que como María, a pesar de las oscuridades y dificultades “se  guarden estas cosas en el corazón”.

“Ella no sólo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que «conservaba» cuidadosamente (cf Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios.

Junto con María, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa, y los liberó de la violencia de los injustos llevándolos a Egipto.

En el Evangelio aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte. Pero de su figura emerge también una gran ternura, que no es propia de los débiles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal.

Él también puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado” (Francisco, Laudato Si, 241/2).

BIENVENIDA

El tiempo de Navidad es especial para reunirnos en familia y encontrarnos más allá de las distancias.
Nosotros también nos reunimos en familia.

Somos los hijos e hijas de Dios que festejamos la fiesta de la  Familia de Nazaret integrada por José el Carpintero, su esposa la Virgen María y Jesús, el Hijo de Dios.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas de la Biblia que vamos a proclamar, no sólo muestran la religiosidad de las familias del Antiguo Testamento o la peregrinación de la Sagrada Familia al Templo de Jerusalén.

También quiere descubrirnos la gran familia a la que todos pertenecemos desde el momento en que Jesús enseña que ha de dedicarse a los asuntos de su auténtico Padre.

Lecturas bíblicas: Samuel 1,20-22.24-28; Salmo 83,2-3.5-6.9-10; 1 Juan 3,1-2.21-24; Lucas 2,41-52

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos Padre de la gran familia humana

-Por la Iglesia,  para que llegue a todos su mensaje de que todos somos miembros de la gran familia humana, llamados a vivir como hijos e hijas de Dios. Oremos…

-Por los legisladores, para que proyecten leyes y resoluciones que reconozcan los derechos de cada familia a la vivienda digna y a un trabajo seguro para mantenerse y progresar. Oremos…

-Por las familias que viven momentos de desencuentro y rupturas, para que otras familias puedan ayudarles con su cariño y cercanía. Oremos…

-Por nuestra propia familia, para que nos descubramos hijos tuyos e hijas tuyas, unidos por el mandamiento de amarnos sinceramente unos a otros. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Penas y alegrías, proyectos y fracaso de la vida familiar se unen a los dones que presentamos para preparar la mesa que reúne a la familia de los hijos y las hijas de Dios.

COMUNIÓN

Toda familia necesita alimentarse.
La familia de los hijos y las hijas de Dios nos alimentamos con el Cuerpo y la Sangre del Hijo Único de Dios.

Con el salmista podemos decir: “Nuestro corazón y nuestra carne claman ansiosos por el Dios viviente”.

Cantamos...

DESPEDIDA

Hemos proclamado y celebrado en familia la fiesta de la Sagrada Familia.

Nos despedimos con programa claro y sencillo presentado por nuestro Padre: “que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos los unos a los otros como Él nos ordenó”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

1 de enero 2019 / Solemnidad de Santa María Madre de Dios

Jornada Mundial de la Paz:

El Evangelio de Lucas presenta en la escena del nacimiento de Jesús a varios personajes junto a María y a José. Aparecen los pastores, un grupo de oyentes que escuchan sus relatos, quedando maravillados y finalmente se destaca la madre que “conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”. María será el único adulto del relato que volverá a aparecer en el ministerio público de su hijo y junto a la comunidad creyente en torno a Pentecostés.

“La mujer de nuestra época, deseosa de participar con poder de decisión en las elecciones de la comunidad...comprobará con gozosa sorpresa que María de Nazaret, aún habiéndose abandonado a la voluntad del Señor, fue algo muy distinto de una mujer pasiva o de religiosidad alienante. Por el contrario, fue una mujer que no dudó en proclamar que Dios hace justicia a los humildes y a los oprimidos, derribando a los poderosos de su trono.

Reconocerá en María, que sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, a una mujer fuerte, que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio. Estas situaciones no pueden escapar a la atención de quien quiere secundar con espíritu evangélico las energías liberadoras del hombre y de la sociedad” ( San Pablo VI: El culto a María).

“Meditar en el corazón” es una expresión que puede significar “observar y reflexionar”, “descifrar un significado oculto”, o también “interpretar los acontecimientos”.

Actitud que al celebrar a Santa María, Madre de Dios, se intenta plasmar en cada uno de los que por obra del Espíritu queremos llama a Dios con el nombre de “papá” (2a.lectura).

Entonces será posible hacer realidad el deseo de la bendición que los sacerdotes de Israel impartían sobre el pueblo: “Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestra su gracia.”(1a.lectura) y extendiéndose a todos los pueblos “para que en la tierra se reconozca su domino y su victoria entre las naciones” (Salmo).

Victoria que no es triunfalismo del vencedor sobre el vencido, sino del don de  su Reino de Justicia y de paz que hemos de construir día a día.

“ 'Me gustaría hacer resonar hoy con fuerza una palabra que a nosotros nos gusta mucho: paz.

La anuncian los ángeles en la noche de la Navidad como don precioso de Dios y, al mismo tiempo, como responsabilidad personal y social que reclama nuestra solicitud y diligencia.

Pero, junto a la paz, la Navidad nos habla también de otra dramática realidad: el rechazo. En algunas representaciones iconográficas, tanto de Occidente como de Oriente -pienso, por ejemplo, en el espléndido icono de la Natividad de Andréi Rubliov -, el Niño Jesús no aparece recostado en una cuna sino en un sepulcro.

Esta imagen, que pretende unir las dos fiestas cristianas principales-la Navidad y la Pascua - , indica que, junto a la acogida gozosa del recién nacido, está también todo el drama que sufre Jesús, despreciado y rechazado hasta la muerte en Cruz (,,,)'.

Hay un tipo de rechazo que nos afecta a todos, que nos lleva a no ver al prójimo como a un hermano al que acoger, sino a dejarlo fuera de nuestro horizonte personal de vida, a transformarlo más bien en un adversario, en un súbdito al que dominar.

Esa es la mentalidad que genera la cultura del descarte que no respeta nada ni a nadie: desde los animales a los seres humanos, e incluso al mismo Dios. De ahí nace la humanidad herida y continuamente dividida por tensiones y conflictos de todo tipo.” ( Francisco: A los Diplomáticos, el 11 de enero de 2015).

BIENVENIDA

Según la Ley de Moisés, a los ocho niños los varones eran circuncidados y recibían su nombre.
Así ocurre también  con el Hijo de Dios que recibe el nombre de Jesús, es decir “Salvador”.
El tiempo se ha cumplido y este niño, es el Hijo de Dios nacido de María, la virgen de Nazaret, esposa de José.

Hoy nos reunimos junto a Santa María, Madre de Dios.

Y en el primer día del Año Nuevo celebramos también la Jornada Mundial por la Paz.

ANTES DE LAS LECTURAS

Un nuevo año nos encuentra atentos a la Palabra de Dios.

Escuchemos esa Palabra, miremos los sucesos que ocurren a nuestro alrededor y en la vida del pueblo y como María, conservemos estas cosas y meditémosla en nuestro corazón.

Lecturas bíblicas: Números 6,22-27; Sal 66, 2-3.5-6.8, Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre, escúchanos

-Por la intención de Francisco: que  los jóvenes, especialmente los de América Latina, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del Evangelio al mundo. Oremos…

-Para que unida a sus pastores, la Iglesia esté atenta a los signos de los tiempos y a los hechos en los que  quiere mostrar la presencia salvadora de Jesús. Oremos…

-Para que unidos a los varones y mujeres de buena voluntad, celebremos la Jornada Mundial de la Paz. Oremos…

-Para que unidos a los que hoy festejan el comienzo del año 2019, el deseo de felicidad y prosperidad se convierta en acciones solidarias con los más pobres y necesitados. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino son fruto del trabajo del hombre.
Para obtenerlos se necesita paz en la tierra cultivada.

Hoy se unen a las fiestas de un nuevo año para convertirse en la eucaristía de Jesús, celebrada por quienes clamamos a Dios llamándolo ¡Padre!

COMUNIÓN

Nos hemos preparado para recibir la comunión con la confianza de los hijos y de las hijas que han dicho “Padre nuestro”.
Hemos reconocido que vamos a acercarnos al Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

La comunión es reconocernos también  hijos libres, herederos en una familia que buscar la libertad y la gracia del amor.

Cantamos...

DESPEDIDA

El saludo de ¡Feliz año nuevo!, es también un proyecto de construir la paz humana que nuestro Padre divino quiere concedernos.

Nos despedimos cantando...

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