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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ABRIL 2019

   
-Domingo 7 de abril 2019 - 5º Domingo de cuaresma - Ciclo C

-Domingo 14 de abril 2019 - DOMINGO DE RAMOS - Ciclo C

-Jueves 18 de abril 2019 - Jueves Santo
-Viernes 19 de abril 2019 - Viernes Santo
-Sábado 20 de abril 2019 - Vigilia Pascual - Ciclo C
-Domingo 21 deabril 2019 - Domingo de Pascua - Ciclo C
-Domingo 28 deabril 2019 - 2º Domingo de Pascua / Misericordia - Ciclo C
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7 de abril 2019 / 5º Domingo de Cuaresma - Ciclo C

El propio Dios, que abrió un camino a través del mar para librar a los israelitas de la opresión, promete abrir un camino para que su pueblo pueda cantar alabanzas. (1a.lectura)

Así serán posibles las risas, las canciones y la alegría.

Al igual que el padre de la “parábola del hijo pródigo”, proclamada el domingo pasado, Jesús  nos “abre el camino” porque sale a nuestro encuentro y quiere “alcanzarnos”. Lo testimonia San Pablo: “Yo mismo he sido alcanzado por Cristo Jesús” (2a.lectura).

También será alcanzada la mujer sorprendida en adulterio.

“Y mientras el Señor sigue escribiendo sobre el piso, los acusadores de van uno después del otro, comenzando por los más ancianos que eran más conscientes de no estar sin pecado.

Qué bien nos hace tener consciencia de que también nosotros somos pecadores, cuando hablamos mal de los otros, todas estas cosas que todos nosotros conocemos bien.

Qué bien nos hará tener el coraje de hacer caer al piso las piedras que tenemos para arrojarle a los otros y pensar a nuestros pecados.  Se quedaron allí solos la mujer y Jesús: la miseria y la misericordia, una delante del otro. Y esto cuantas veces nos sucede a nosotros delante del confesionario. Con vergüenza para hacer ver nuestra miseria y pedir perdón.

“Mujer dónde están”, le dice Jesús. Y basta esta constatación, y su mirada llena de misericordia y lleno de amor, para hacer sentir a aquella persona –quizás por la primera vez– que tiene una dignidad, que ella no es su pecado, que ella tiene una dignidad de persona, que puede cambiar vida, puede salir de sus esclavitudes y caminar en una vía nueva.

Aquella mujer nos representa a todos nosotros, pecadores, o sea adúlteros delante de Dios, traidores a su fidelidad. Y su experiencia representa la voluntad de Dios para cada uno de nosotros: no nuestra condena, sino nuestra salvación a través de Jesús.

Él es la gracia que salva del pecado y de la muerte. Él ha escrito en el piso, en el polvo del que está hecho cada ser humano, la sentencia de Dios: No quiero que tu mueras sino que tú vivas.” (Francisco, 20.03.2016)

Cristo ha alcanzando a la mujer adúltera, a Pablo y a nosotros y podemos ahora estar unidos a Él, no con la justicia que procede de la Ley, sino con la que procede de la fe en Él.

Aún no hemos alcanzado la perfección, pero estamos en el camino con la esperanza de alcanzarla y de llegar a la resurrección de los muertos. (2ª.lectura) Allí llegará a plenitud el “camino nuevo” que anunció Isaías. (1ª.lectura)

BIENVENIDA

Caminante y peregrinos hacia la Pascua, Dios quiere mostrarnos el sentido de nuestra marcha. Somos su pueblo y él nos acompaña, nos busca y nos encuentra.

ANTES DE LAS LECTURAS

Un nuevo camino se abre.

Con nuestra atención podremos encontrarnos con el Señor que quiere alcanzar hasta lo más íntimo de nuestro corazón y de nuestras decisiones.

Lecturas bíblicas: Isaías 43,16-21; Salmo 125,1-6; Filipenses 3,8-14; Juan 8,1-11.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te  pedimos, Padre bondadoso y compasivo

-Por el Pueblo de Dios, signo de perdón, consuelo y esperanza. Oremos…

-Por los gobiernos de los pueblos, responsables de las leyes justas y de la paz. Oremos…

-Por las mujeres y los hombres golpeados por las piedras de la vida y de la incomprensión. Oremos…

-Por nosotros, pecadores, que confiamos en Jesucristo, nuestro único Salvador. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos el pan y el vino, sembrado entre las lágrimas del esfuerzo y del trabajo, pero cosechados con la alegría de los dones y la generosidad del Padre de los cielos que promete a su pueblo alimento y bebida para la marcha hacia la meta definitiva, la felicidad y la vida Eterna.

COMUNIÓN

La comunión es un anticipo de la meta que nos recuerda San Pablo: “alcanzar el premio del llamado celestial que Dios ha hecho en Cristo Jesús” (2a. Lectura).

Cantamos...

DESPEDIDA

Nos despedimos dispuestos a vivir la Semana Santa que comenzaremos el próximo domingo.

Nos despedimos cantando...

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14 de abril 2019 / DOMINGO DE RAMOS - Ciclo C

El rito inicial de la bendición de los ramos se centra en la procesión de alabanza en  honor a Cristo Rey que obtiene su victoria a través del amor manifestado en el sufrimiento y la muerte en la Cruz. (Evangelio de Entrada y lectura de la Pasión)

El agitar de los ramos no es sólo repetición de un suceso del pasado, es también aclamar al Cristo muerto y resucitado, porque en cada eucaristía “anunciamos la muerte del Señor y proclamamos su resurrección, hasta que vuelva”.

La lectura de la Pasión y la celebración de la Eucaristía nos conducen al misterio central de la fe.

“Jesús entra en Jerusalén. La liturgia nos invitó a hacernos partícipes y tomar parte de la alegría y fiesta del pueblo que es capaz de gritar y alabar a su Señor; alegría que se empaña y deja un sabor amargo y doloroso al terminar de escuchar el relato de la Pasión. (…)

Jesús entra en la ciudad rodeado de su pueblo, rodeado por cantos y gritos de algarabía. Podemos imaginar que es la voz del hijo perdonado, del leproso sanado o el balar de la oveja perdida que resuena con fuerza en ese ingreso. Es el canto del publicano y del impuro; es el grito del que vivía en los márgenes de la ciudad. Es el grito de hombres y mujeres que lo han seguido porque experimentaron su compasión ante su dolor y su miseria… Es el canto y la alegría espontánea de tantos postergados que tocados por Jesús pueden gritar: «Bendito el que llega en nombre del Señor». ¿Cómo no alabar a Aquel que les había devuelto la dignidad y la esperanza? Es la alegría de tantos pecadores perdonados que volvieron a confiar y a esperar.

Esta alegría y alabanza resulta incómoda y se transforma en sinrazón escandalosa para aquellos que se consideran a sí mismos justos y «fieles» a la ley y a los preceptos rituales. Alegría insoportable para quienes han bloqueado la sensibilidad ante el dolor, el sufrimiento y la miseria. Alegría intolerable para quienes perdieron la memoria y se olvidaron de tantas oportunidades recibidas. ¡Qué difícil es comprender la alegría y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a sí mismo y acomodarse! ¡Qué difícil es poder compartir esta alegría para quienes solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!” (Francisco: Domingo de Ramos, 2018)

La lectura de la Pasión y la celebración de la Eucaristía nos conducen al misterio central de la fe.

“Recordar este misterio central de la fe lleva también aparejado el compromiso de actualizarlo en la realidad concreta de nuestra existencia. Significa reconocer que la pasión de Cristo prosigue en los dramáticos hechos que, desgraciadamente, también en nuestra época afligen a tantos hombres y mujeres en todos los rincones de la tierra.

El misterio de la Cruz y de la Resurrección nos asegura, sin embargo, que el odio, la violencia, la sangre, la muerte no tienen la última palabra en las vivencias humanas. La victoria definitiva es de Cristo y tenemos que volver a empezar desde Él, si queremos construir para todos un futuro de paz, justicia y solidaridad auténticas. (san Juan Pablo II)

BIENVENIDA

El Domingo de Ramos está dedicado a la honra y alabanza a Jesucristo, que entra en la ciudad santa de Jerusalén entre la aclamación del pueblo y el agitar de ramos.
Dice San Andrés de Creta: “Digamos también nosotros a Cristo:¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!”. Tendamos ante él, a modo de palmas, nuestra alabanza por la victoria suprema de la cruz.

No lo aclamemos con los ramos de olivo, aclamémoslo tributándonos mutuamente el honor de nuestra ayuda material.

ANTES DE LAS LECTURAS

Dice el libro de Isaías: “Cada mañana el Señor despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. Él abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás”.

Nosotros queremos tener el oído atento porque somos discípulos de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios que nos mostró el máximo de su amor.

Lecturas bíblicas: Bendición de Ramos: Lucas 19,28-40. Misa: Isaías 50,4-7; Salmo 21,8-9. 17-20.23-24; Filipenses 2,6-11; Lucas 22,7.14—23,56.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Jesús, Hijo de Dios, escúchanos

-Por la Iglesia que hoy quiere alabarte como Salvador del pueblo y rey del Universo. Oremos…

-Por las autoridades responsables de juzgar las acciones humanas. Oremos…

-Por los que sufren las injusticias y las falsas acusaciones. Oremos…

-Por los Pueblos Indígenas, en esta Semana que le está dedicada, para que sean respetados en su cultura y estilo de vida, especialmente por los que vivimos en el territorio argentino y por sus autoridades. Oremos…

-Por los que queremos vivir intensamente esta Semana Santa que comenzamos. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Nuestros humildes dones serán luego sacramento de la presencia de Jesús, muerto y resucitado.

COMUNIÓN

Hemos escuchado las palabras de Jesús: “Tomen y coman esto es mi Cuerpo. Tomen y beban, esta es mi Sangre.” La comunión nos une con el Señor, muerto y resucitado.

Cantamos...

DESPEDIDA

La Semana Santa ha comenzado con la celebración de los Ramos y el relato de la muerte de Jesús en la cruz. Nos seguiremos reuniendo a lo largo de estos días.

El triunfo final del Señor Resucitado es también nuestro triunfo. Por eso nos animamos mutuamente a continuar construyendo una patria dónde la injusticia no tenga la última palabra y la fuerza de la Vida Resucitada triunfe sobre la muerte.

Nos despedimos cantando...

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18 de abril 2019 / Jueves Santo - La Cena del Señor

Con esta celebración se inicia el Triduo Pascual introducido por las prescripciones de la cena del cordero que el libro del Éxodo señala para el comienzo de la noche de la liberación del pueblo de Israel (1ª. Lectura)

El salmo 115 relee el rito de elevar “la copa de la salvación” en la perspectiva del nuevo testamento “El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo” (Antífona del Salmo).

La carta de Pablo a los Corintios  es el relato más antiguo de la “institución” que ha llegado hasta nosotros y que “es transmitido” como memorial que impulsa a proclamar la muerte del Señor en la firme esperanza de su regreso. (2ª. Lectura)

Las palabras de Jesús de Nazaret "tomen y coman, este es mi cuerpo" en la fórmula en arameo, que utilizan algunas Iglesias del Oriente suenan así.:

“SEB  AJUL  MENEH  KULJUN
´HONU  BEN  ITAU  FAGRO  DIL.”

Junto con la institución de la Eucaristía, el Prefacio de la Misa Crismal y de las Ordenaciones I,  afirma que los sacerdotes “renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención humana, preparan el banquete pascual y guían en la caridad al pueblo santo”-

Comentando el Evangelio de Juan, dijo Papa Francisco:”El pasaje del Evangelio que escuchamos contiene una frase que es realmente el corazón de lo que Jesús hizo por todos nosotros: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" - ( Jn 13,1).

Jesús nos ha amado. Jesús nos ama. Sin límites, siempre, hasta el final. El amor de Jesús por nosotros no tiene límites: cada vez más, más y más. ¿No te cansas de amar. Nadie. Él nos ama a todos, hasta el punto de dar su vida por nosotros. Sí, dar su vida por nosotros; sí, dar su vida por todos nosotros, dando su vida por cada uno de nosotros. Y cada uno de nosotros puede decir: "Él dio su vida por mí." Cada Uno.

Él dio su vida por ti, por ti, por ti, por mí, para él ... para todo el mundo, con nombre y apellido. Su amor es así: personal. El amor de Jesús nunca decepciona, porque Él no se cansa de amar, como no se cansa de perdonar, no se cansa de abrazo. Esta es la primera cosa que quería decirte: Jesús nos, cada uno de nosotros nos encantó, hasta el final.

Y entonces, ¿esto que los discípulos no entendían: lavar los pies. En ese momento, era costumbre, esto era una costumbre, porque la gente cuando se trataba de una casa, tenía los pies sucios de polvo de la carretera; no había adoquines, en ese momento... Había polvo del camino. Y la entrada de la casa, que les lavó los pies.

Pero esto no le el dueño de la casa hizo, hicieron los esclavos. Era un trabajo de esclavos. Y Jesús lava los pies como un esclavo, pies de los discípulos, y por esto dice: "Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora - le dice a Pedro -, lo entenderás después" ( Jn 13,7). Jesús, es tanto su amor que se ha convertido en un esclavo para servirnos, para sanarnos, para limpiarnos” (Homilía en la Cárcel de Ribbia, el 2 de abril de 2015.)

“¿En qué consiste lavarnos los pies unos a otros?. Cada obra buena hecha a favor del prójimo, especialmente a favor de los que sufren y de los que son poco apreciados, es un servicio como lavar los pies” (Benedicto XVI, Homilía del Jueves Santo 2006)

BIENVENIDA

Comenzamos el Triduo Pascual celebrando la Cena del Señor.
En cada misa renovamos el banquete del Señor en memoria suya, anunciando su muerte, proclamando su resurrección y esperando su venida definitiva.

Cada misa es también un estímulo al amor que se hace realidad en la tarea de construir día a día un mundo más justo y humano y una Iglesia  con discípulos y discípulas, misioneros y misioneras, servidora de los hermanos y hermanas.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios recuerda la Pascua del Pueblo de Israel y celebra la Nueva Pascua de Jesús, el que ofrece su Cuerpo y su Sangre y da ejemplo del servicio y el amor.

Lecturas bíblicas: Éxodo 12,1-8.11-14; Salmo 115; I Corintios 11,23-26; Juan 13,1-15.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesús Crucificado y Resucitado

-Por la Iglesia, para que realice su vocación de servicio y fraternidad en la unidad y el amor. Oremos…

-Por los que son llamados a servir como Obispos, presbíteros, diáconos y otros ministerios para que  construyan día a día la comunidad. Oremos…

-Por la intención de Papa Francisco: Por los médicos y el personal humanitario presentes en zonas de guerra, que arriesgan su propia vida para salvar la de los otros. Oremos…

-Por nosotros, para que este Triduo Pascual estimule nuestra fe en Cristo muerto y resucitado y en su ejemplo de amor ilimitado. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.

Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Cena de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

COMUNIÓN

Vamos a participar de la Cena del Señor.
Felices los invitados a la mesa de Jesús.

Cantamos...

TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Los ministros trasladan el pan de la Eucaristía que será distribuido mañana, Viernes Santo en la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús.

Nuestra permanencia ante el Santísimo Sacramento nos recuerda aquella larga sobremesa del Señor con los suyos y nos conduce también a la oración en el Huerto de Getsemaní.
 
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19 de abril 2019 / Viernes Santo. Celebración de la Pasión del Señor

La Celebración de la Pasión del Señor ocupa el centro litúrgico del Viernes Santo, y  la religiosidad popular extiende su resonancia en el Vía Crucis y en otras expresiones de piedad que varían según las regiones.

En el Evangelio de Juan pueden destacarse algunas escenas propias de la Pasión según este evangelista, como la presencia de la Madre de Jesús, el discípulo amado y otras discípulas junto a la Cruz, simbolizando “la misericordia entrañable de Dios, que vibra en el corazón materno ante el dolor del Hijo y de todos los hijos. También se refleja la dignidad de las personas sostenidas por Dios, que en la adversidad se mantienen unidas de pie, con esperanza” (Navega mar adentro, 61)

“Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir ninguno. Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús.” (Francisco: Bula del Jubileo de la Misericordia, 24)

También es una escena exclusiva del evangelio de Juan que del costado lanceado de Cristo brote la sangre y el agua, símbolo de los sacramentos más directamente ligados a la Pascua del Señor: el bautismo y la Eucaristía. Es el comienzo de la Iglesia: “Este comienzo y crecimiento están simbolizados en la sangre y el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado (Jn. 19,34) y están profetizados en las palabras de Cristo acerca de su muerte en la cruz: Y yo, cuando fuere levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mi. (Jn. 12,32)” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3)

BIENVENIDA

Según una antigua tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni en el siguiente.
Nuestro encuentro de este Viernes Santo se centra en la Pasión del Señor que culminará con el triunfo de la Resurrección.
La celebración se desarrolla  en tres partes: la Liturgia de la Palabra que incluye la Lectura de la Pasión y la Oración Universal; la solemne veneración de la Cruz y finalmente la Comunión.

Continuando este Triduo Pascual que hemos iniciado ayer por la tarde, acompañamos con nuestra oración silenciosa el comienzo de la Celebración.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios nos presenta a Jesús, el siervo sufriente que nos muestra el inmenso amor de entregar la vida por  amigos y enemigos.

Lecturas bíblicas: Isaías 52,13-53,12; Salmo 30; Hebreos 4,14-16;5,7-9; Juan 18,1.19-42.

ORACIÓN UNIVERSAL

La liturgia de la Palabra concluye con la Oración Universal  en la que pedimos por toda la Iglesia, por los hermanos de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones, por los hombres y mujeres de buena voluntad y por las necesidades de todo el mundo.

Después de la invitación que introduce cada petición, tendremos un momento de oración en silencio para concluir con la plegaria propia de esta intención.

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

En la segunda parte de nuestra celebración del Viernes Santo vamos a adorar a Cristo crucificado, vencedor de la muerte y resucitado a la Vida Nueva de  gloria junto al Padre.

A la presentación de la Cruz, nuestra respuesta será: “Vengan y adoremos”.

COMUNIÓN

Nos acercamos a recibir a Jesús Sacramentado, el Cordero de Dios que fue elevado en la cruz para nuestra salvación y ahora vive triunfante y resucitado.

ENVÍO

Nuestra celebración llega a su fin. Después de pedir la  bendición del Señor, nos podemos retirar en silencio.

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Sábado 20 de abril 2019 / Vigilia Pascual

La fiesta de Pascua tiene antecedentes muy antiguos.

En los comienzos, tenía que ver con los cultos de la primavera, porque en la zona del Asia Menor, el actual mes de marzo corresponde al final del invierno y al renacimiento de los euforias de la vida que renace.

El pueblo judío la convirtió en una fiesta político-religiosa. Recuerda la salida de la opresión de Egipto, conducido por Moisés y protegido por Yahvé, el Dios que les permite el “paso” por el Mar Rojo. Posiblemente la palabra “pascua” tenía la resonancia de ese “pasar” que hace al pueblo libre de la esclavitud y lo encamina a la conquista de una nueva tierra, donde podrá crear su propio modelo de convivencia.

Los cristianos - católicos, ortodoxos y evangélicos - celebran en la Pascua el “paso” de la muerte a la vida de Jesús de Nazaret, el judío a quien reconocen Hijo de Dios.

Su muerte en la cruz significó el triunfo de los intereses de los poderosos, de los sumos sacerdotes y del imperio romano. Pero la muerte no tuvo la última palabra. El Padre Dios lo resucitó  para que apareciera claro el triunfo del Inocente. Claro que no fue un volver a la vida cotidiana, sino a una dimensión distinta, que casi no puede explicarse con palabras pero que se resume diciendo: “es la vida nueva del resucitado”.

En la Vigilia de Pascua la liturgia cristiana invita a los participantes a renovar el compromiso del bautismo, porque con él se produce en cada hombre y mujer la participación en la Pascua de Jesús.

Es un compromiso de expandir en la vida de todos los días los valores de la vida, del amor, del encuentro, del diálogo, de la fe.

“En el cirio, - obra de las abejas”  la creación se convierte en portadora de luz. Pero, según los Padres, también hay una referencia implícita a la Iglesia. La cooperación de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz. Podemos ver así también en el cirio una referencia a nosotros y a nuestra comunión en la comunidad de la Iglesia, que existe para que la luz de Cristo pueda iluminar al mundo”. (Benedicto XVI, Homilía de la Vigilia Pascual 2012)

Dijo Francisco: “En la gran Vigilia Pascual, en la que resuena nuevamente el Aleluya, celebramos a Cristo resucitado centro y final del cosmos y de la historia; estamos despiertos llenos de esperanza esperando su regreso, cuando la Pascua tendrá su plena manifestación.

A veces la oscuridad  de la noche parece penetrar en el alma; a veces pensamos: “ya no hay nada que hacer”, y el corazón no encuentra la fuerza para amar.

Pero precisamente en esa oscuridad Cristo enciende el fuego del amor de Dios:  un resplandor rompe la oscuridad y anuncia un nuevo inicio. Algo comienza. En la oscuridad más profunda. Sabemos que la noche es más noche, y es más oscura poco antes de que empiece el día. Pero precisamente en esa oscuridad es Cristo quien vence y quien enciende el fuego del amor.  La piedra del dolor se ha volcado dejando espacio a la esperanza. ¡Este es el gran misterio de la Pascua! (…)      

Nuestra vida no termina delante de la piedra de un sepulcro. Nuestra vida va más allá, con la esperanza de Cristo que ha resucitado, precisamente en ese sepulcro. Como cristianos somos llamados a ser centinelas de la mañana, que saben ver los signos del Resucitado, como han hecho las mujeres y los discípulos que acudieron al sepulcro al alba del primer día de la semana.” (Catequesis del 1.04.2015)

Los Apóstoles habían de anunciar la resurrección de Cristo a los pueblos; a ellos se la anunciaron mujeres.” (San Agustín, Sermón 51)

BIENVENIDA

En esta noche nos reunimos para celebrar la solemne Vigilia de la Pascua, la fiesta más importante de todo el año cristiano.

La celebración tiene cuatro partes bien definidas.

En la primera parte, Lucernario o “liturgia de la luz” se bendice el fuego, y con su llama se enciende el Cirio Pascual que representa a Cristo Resucitado. La luz del gran Cirio se expandirá a nuestras pequeñas velas y una vez en el altar, se lo alabará con un Himno que invita a la alegría de todo el pueblo y al canto entusiasta.

La segunda parte,  Liturgia de la Palabra permite proclamar varias lecturas bíblicas (y sus correspondientes salmos) que relatan y cantan como el Señor salvó a su pueblo de la opresión, lo condujo con su mano poderosa y finalmente envió a su Hijo para redimirnos.  Después de cada lectura, una Oración pedirá que lo escuchado se haga realidad en nuestras vidas.

En la tercera parte, Liturgia Bautismal o “liturgia del agua” se bendice el agua del bautismo (se bautizan a los nuevos hijos e hijas de Dios)  y se renuevan las promesas de nuestro Bautismo.

La cuarta parte es la Liturgia de la Eucaristía o “liturgia del pan y del vino” que se consagran con las palabras de Jesús en la Cena de despedida y en la que “anunciamos la muerte del Señor y proclamamos su resurrección, hasta que vuelva.

Comenzamos la celebración con el templo oscurecido y nos preparamos a  escuchar la bendición del fuego y a recibir al Cirio Pascual que con su luz disipará las tinieblas del mal, la injusticia y el pecado.

INTRODUCCIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA.
ANTES DE LAS LECTURAS

Variante A (Si se cantan o recitan los salmos)

Comenzamos la Liturgia de la Palabra. Varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, con sus respectivos Salmos nos muestras las maravillas que Dios ha obrado a favor de la liberación de su pueblo hasta enviarnos a su Hijo, el Vencedor del pecado y de la muerte, el Resucitado, el que nos da la nueva vida.

Variante B (Si se reemplazan los salmos por el silencio después de cada lectura )

Comenzamos la Liturgia de la Palabra. Varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, nos muestras las maravillas que Dios ha obrado a favor de la liberación de su pueblo hasta enviarnos a su Hijo, el Vencedor del pecado y de la muerte, el Resucitado, el que nos da la nueva vida.

Después de cada lectura, meditamos en silencio.

Liturgia del Bautismo

El bautismo es el sacramento que nos hace pasar de la muerte del pecado a la vida de hijos e hijas de Dios. En el bautismo nos sumergimos con Jesús en la muerte y resurgimos unidos a su Resurrección y su Vida.

La bendición del agua del bautismo (el bautismo de adultos y/o niños) y la renovación de las promesas del bautismo con los cirios encendidos nos invitan, una vez más, a renunciar a todo mal y a proclamar la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te  pedimos por Jesús Resucitado

-Por todos los pueblos que celebran una nueva fiesta de Pascua. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas que anuncian la resurrección de tu Hijo. Oremos…

-Por los que en medio de la incertidumbre y del dolor aguardan un mensaje de esperanza. Oremos…

-Por esta familia, que reconoce el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, la injusticia y el pecado. Oremos…

LITURGIA EUCARÍSTICA
PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Comenzamos la Liturgia Eucarística recordando que el pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.

Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Pascua de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

COMUNIÓN

Vamos a participar de la mesa del Señor.

Felices los invitados en esta Pascua de Jesús.

Cantamos...

DESPEDIDA

¡Felices pascuas!
Es un saludo y un deseo de felicidad auténtica.

¡Felices pascuas porque Jesús ha resucitado y ya no muere más!

Nos despedimos cantando...

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21 de abril 2019 / Domingo de Pascua - Ciclo C

En ese amanecer se contrapone el grupo de  las mujeres que narran el encuentro con quienes anuncian la resurrección de Jesús y la incredulidad y el asombro de Pedro y los otros Apóstoles.

Una vez más se muestra que lo acontecido sólo podrá descubrirse desde la certera mirada de la fe. El sepulcro y las sábanas es la antesala de la novedad que extrapola toda fantasía: ¿Por qué buscar entre los muertos al que está vivo?

Sólo entonces podrán decir que son testigos elegidos, partícipes del nuevo banquete pascual, porque “comimos y bebimos con Él después de su resurrección”(1a.lectura)

En el corazón de la historia, Cristo destruye el pecado, su crueldad y su opresión. Ahora es posible la amistad con Dios, la gracia, como realidad generadora de hombres y mujeres nuevas.

La pascua de Jesús se extiende a la historia personal, a las circunstancias concretas de cada hombre. Todos tienen la posibilidad de incorporarse.

La pascua tiene un punto inicial, su fuerza clave, cuando recibí el Bautismo y comencé a formar parte de la marcha de un Pueblo que pertenece al Dios de la vida.

Mi pascua tendrá un punto definitivo, será cuando se plasme en deslumbrante realidad lo que proclamo en el “Creo en el Espíritu Santo...la resurrección de la carne, la vida perdurable”.

Así lo escuchó la comunidad de Colosas: “La vida de ustedes está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes aparecerán con Él, llenos de gloria” (2a.lectura)
Entre el punto del comienzo y el definitivo se contornean los tramos que constituyen el entretejido de nuestra propia historia. En esos trazos se construyen, como anticipo de la pascua, los signos que ratifican el destino de resucitados.

Oración y acción, eucaristía y compromiso social, alegría de la fiesta y drama de la enfermedad que golpea, descubrimiento del amor y doloras sensación ante el accidente que mata al amigo, elección de carrera y drama de la desocupación, son mil destellos que se convierten en llamados a descubrir la aventura de mi propia pascua y la de la pascua de mi pueblo.

“Si  Cristo resucitó, todo se ilumina en nuestra vida. Tiene sentido nuestra alegría, nos inunda interiormente una paz profunda e inquebrantable, y nuestra esperanza tiene firmeza inconmovible.

Porque Cristo resucitó, todo deberá ir cambiando, en nuestro pueblo hasta lograr ser un pueblo interiormente rico, con la sabiduría de Dios, y exteriormente fraterno, con la fuerza que nos da la Fe, la Esperanza y el Amor.

Andando por nuestros pueblos riojanos cómo constata uno que en muchos hermanos nuestros la pascua de Cristo es como el pan de cada día en sus vidas.

La sabiduría que brota de sus labios es fruto de un Bautismo que se lo ha ido madurando interiormente, hasta hacer de la persona una presencia contagiante de la pascua.

Es como si tocáramos la presencia viva de Cristo. (Enrique Angelelli, Pascua de 1974).

BIENVENIDA

¡Felices pascuas!
“En el rostro de Cristo resucitado reconocemos el destino eterno y glorioso del hombre peregrino, salvado por él.” (Navega mar adentro)
Ni el pecado ni la injusticia tendrán la última palabra.
La palabra definitiva proviene del Dios de la Vida.
Por eso nuestro saludo, nuestro encuentro y nuestra alegría.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Buena Noticia es anunciada y proclamada.
Jesús de Nazaret ha resucitado.

Sólo descubre la mirada de la fe.

Lecturas bíblicas sugeridas: Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43; Salmo 117,1-2.16-17.22-23; Colosenses 3,1-14; Lucas 24,1-12.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesús Resucitado

-Por todos los pueblos que celebran una nueva fiesta de Pascua. Oremos…

-Por las Iglesias y comunidades cristianas que anuncian la resurrección de tu Hijo. Oremos…

-Por los que en medio de la incertidumbre y del dolor aguardan un mensaje de esperanza. Oremos…

-Por esta familia, que reconoce el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, la injusticia y el pecado. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pueblo judío preparaba la mesa para comer el cordero de la Pascua.

Nosotros preparamos la mesa para celebrar la Pascua de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

COMUNIÓN

Vamos a participar de la mesa del Señor.

Felices los invitados en esta Pascua de Jesús.

Cantamos...

DESPEDIDA

¡Felices pascuas!
Es un saludo y un deseo de felicidad auténtica.

¡Felices pascuas porque Jesús ha resucitado y ya no muere más!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

28 de abril 2019 / 2º Domingo de Pascua - Domingo de la Misericordia - Ciclo C

“El evangelio de este domingo es un elemento permanente en cada ciclo, con toda intención. Y, no obstante, cada ciclo da su interpretación, sobre todo con la segunda lectura. Este año, la interpretación es claramente litúrgica: el Cristo pascual, que se hizo presente a los discípulos reunidos "al anochecer de aquel día" y "a los ocho días", también se hizo presente al discípulo en el "día del Señor", y sigue haciéndose presente entre nosotros, hoy, cada ocho días, en la asamblea dominical.

Estamos ante una cristología litúrgica. Basta con repasar los rasgos de la figura de Cristo, tal como se describe en las dos lecturas (evangelio y Apocalipsis).

-En primer lugar, quién es.

Es "Jesús", el que había convivido con los discípulos, y que fue crucificado, cuyo costado fue atravesado con la lanza. Es el que estaba muerto, pero ahora vive por los siglos de los siglos. Es, por tanto, el Jesús de la historia, pero con toda la fuerza de aquel que está ahora más allá de la historia y es su Señor: el primero y el último. Es el Cristo pascual. La imagen con la que se presenta es la sacerdotal. Es el sacerdote de la humanidad, porque es el Hijo de Dios y el Hijo del hombre ("él viene en las nubes"; Ap. 1,7), y ha purificado con su sangre, que es nuestra, el pecado de los hermanos, los hombres. Es el Cristo que actualiza el misterio pascual en la Eucaristía.

-En segundo lugar, qué hace. De entrada, toma la iniciativa para encontrarse con los discípulos: entra donde están, con voz potente para que le escuche el vidente... Su iniciativa precede a las actitudes de los discípulos. Es la característica de la obra de Dios: El nos ha amado primero, cuando aún éramos pecadores, y sigue siendo el que precede a nuestras obras y pensamientos, con su gracia. En la acción sacramental, continúa siendo el que precede a la celebración de la Iglesia. Esta celebra los sacramentos recibiéndolos de Cristo. La asamblea dominical se reúne porque el Señor nos ha llamado, con la "vocación santa": nos ha hecho cristianos.

Presente en medio de los discípulos, les habla y les comunica la vida pascual: el Espíritu, la autoridad para perdonar los pecados, la paz, la alegría, la misión que el Padre le ha confiado. Son los dones que la asamblea continúa recibiendo, cada domingo, y que configuran el sentido de las lecturas; ¡toda hablan del misterio de Cristo! Se comprende el porqué de la epíclesis de comunión: ¡llenos del Espíritu! Se comprende la conexión con la autoridad apostólica, para el testimonio de vida cristiana: ¡el perdón de los pecados! La paz que recibimos y nos damos es la de Cristo. La alegría en nuestros corazones es la que viene de la fe en el Cristo que nunca más morirá. La presencia del Cristo pascual, en la asamblea, es la que decide sobre el carácter de "fiesta": una fiesta sin fin, porque Él vive por los siglos de los siglos.

-En tercer lugar, cómo es reconocido.

Como Señor lo reconocemos los discípulos en la fe. La asamblea litúrgica confiesa a Cristo como el centro de la fe. La Eucaristía es el "misterio/sacramento de la fe", porque es la actualización sacramental de la Pascua. Al mismo tiempo, sin embargo, es preciso que cada cristiano reconozca y confiese a Cristo resucitado como "Señor mío y Dios mío". Como Tomás. La fe de la Iglesia debe ser vivida y confesada personalmente, para que pueda ser un encuentro vivificante con el Señor.” PERE TENA - MISA DOMINICAL 1989, 7

“Es para nosotros un motivo de alegría la sentencia: “Felices los que creen sin haber visto”, porque el Señor nos designa especialmente a nosotros, que lo guardamos en nuestra mente, sin haberlo visto corporalmente. Nos designa a nosotros, con tal de que las obras acompañen nuestra fe, porque el que cree de verdad es el que obra según su fe.”(San Gregorio Magno)    

BIENVENIDA

Al igual que los discípulos y discípulas de Jesús, nosotros estamos reunidos con un mismo espíritu.
Al igual que aquellos varones y mujeres, volvemos a encontrarnos con el Resucitado.
Su saludo deseándonos la paz es consecuencia de la Pascua.

ANTES DE LAS LECTURAS

Una vez más, la Palabra de Dios interpela nuestra fe.

Más allá de lo que podemos ver y tocar, somos llamados a creer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengamos vida en su nombre.

Lecturas bíblicas: Hechos de los Apóstoles 5,12-16; Salmo 117,2-4.22-27a; Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19; Juan, 20,19-31.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Padre de misericordia y de paz

-Por la comunidad de los creyentes en Jesús Resucitado, para que irradiemos la alegría de la Pascua. Oremos…

-Por la intención de los Obispos argentinos: que nuestros artistas descubran en sus dones la posibilidad de ofrecer al mundo la belleza de Dios. Oremos…

-Por los pueblos del mundo, para que la paz de Jesús Resucitado promueva nuevos diálogos de encuentro entre las naciones adversarias y los grupos enfrentados. Oremos…

-Por todos nosotros, para que descubramos la felicidad de creer sin ver. Oremos…

-Para que la intercesión del beato obispo Enrique Angelelli y los mártires riojanos nos ayude a construir un país con justicia social y libertad. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los dones que presentamos simbolizan la unidad de los creyentes en un mismo espíritu. Con ellos preparamos la mesa de la Pascua.

COMUNIÓN

Nos acercamos a la mesa de la Pascua para recibir a Jesús, el Cordero de Dios que nos da su alegría y su paz.

Cantamos...

DESPEDIDA

Jesús Resucitado nos encomienda una misión: “Como el Padre me envió, yo los envío a ustedes”.

Nos despedimos cantando...

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