ir al home ir a la revista ir a notas ir a archivo ir a guiones liturgicos ir a santo del mes ir a contacto ir a links ir a chiqui
 
Por Pbro. Eduardo A. González.
volver
GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE FEBRERO 2017
   

-Domingo 5 de febrero 2017- 5º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 12 de febrero 2017 - 6º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 19 de febrero 2017 - 7º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 26 de febrero 2017 - 8º Domingo durante el año - Ciclo A
-Miércoles 1 de marzo 2017 - Miércoles de Ceniza
canciones
ir a guiones
volver | subir

liturgia

5 de febrero 2017 / 5º Domingo durante el año - Ciclo A

En el Sermón de la Montaña,  Jesús utiliza las comparaciones de la sal, la luz y la ciudad para enseñar que los que pertenecen al reino de Dios son brillantes en buenas obras “para que los hombres, al verlas glorifiquen al Padre” (Evangelio)

La paradoja está en que mientras las “obras humanas” suelen dar alabanza y lustre a quien las hace públicas -tentación propia del fariseísmo - ese mismo actuar, en la medida que es realizado por los auténticos hijos e hijas, conduce directamente a la gloria del Padre.

La liturgia ayuda a comprender en qué consisten esa obras que brillan como luz en las tinieblas, al describirlas, según el libro de Isaías: “pan al hambriento, albergue al pobre sin techo, vestido al desnudo, erradicación del gesto amenazador y la palabra maligna” (1a.lectura).

Una vez más aparece en la comunidad el llamado a vivir la opción por los pobres, que es también unas opciones preferencial desde los pobres, sufrientes y excluidos.

Para lograrlo, no basamos nuestra fe “en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” que llega al máximo del amor en Jesucristo crucificado” (2a.lectura)

BIENVENIDA

Una vez más nos reunimos.
Somos el pueblo de Dios que escucha y celebra.
Somos como una ciudad en lo alto: todos la miran.
Somos como la sal: tiene que dar gusto, si no, se tira a la basura
Somos como la lámpara: ilumina en las tinieblas.
Pero podemos convertirnos en ruinas, áridas arenas, oscuridad y neblina.

ANTES DE LAS LECTURAS

Una vez más en la palabra de Dios aparece la opción preferencial por los pobres, que es también una opción desde los pobres, sufrientes y excluidos. Así “la luz se alzará en las tinieblas” y la oscuridad será como al mediodía” (Isaías)

Lectura bíblicas: Isaías 58,7-10; Salmo 111, 4-9; I Corintios 2,1-53: Mateo 5,13-16

ORACIÓN UNIVERSAL

El libro de Isaías nos inspira confianza, porque nos dice que si se comparte en solidaridad, “llamarás y el Señor responderá, pedirás auxilio y Él dirá:¡Aquí estoy!

A cada intención respondemos: Escucha nuestro llamado, Señor.

-Por la Iglesia,  para que como ciudad puesta en lo alto, seamos comunidad de convivencia, diálogo y solidaridad. Oremos…

-Por todos los pueblos, para que cada uno aporte su grano de sal y su rayo de luz, reflejo de Jesucristo, Luz del mundo. Oremos…

-Por los que escuchamos al Profeta Isaías, que podamos dar pan al hambriento, albergue al pobre sin techo, vestido al desnudo, y erradiquemos del  gesto amenazador y la palabra maligna. Oremos…

-Unidos a la intención de Papa Francisco: que quienes están  agobiados, especialmente los pobres, los refugiados y los marginados,  que encuentren protección  y apoyo en nuestras comunidades. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Nuestras ofrendas son también nuestras vidas convertidas en luz y sal del mundo,  que quieren brillar de tal manera que lleven a encontrarse con Dios, Padre de los varones y las mujeres que habitan la tierra.

COMUNIÓN

La comunión es el pan de Jesús compartido entre los que tienen hambre y sed de Dios.

Es estímulo a compartir el pan, brindar el techo, acariciar las heridas y sostener la esperanza.

Cantamos...

ENVÍO

Jesús nos dijo: “Ustedes son luz del mundo y sal de la tierra”
No es una invitación al orgullo.
Es una tarea para la gloria del Padre.

Nos despedimos cantando...

volver | subir
liturgia

12 de febrero 2017 / 6º Domingo durante el año - Ciclo A

Actitud de Jesús antes las leyes de su pueblo
“El evangelio de este domingo es parte del llamado “discurso de la montaña”, la primera gran predicación de Jesús. Hoy el tema es la actitud de Jesús ante las leyes judías. Él afirma: “No crean que yo haya venido para abolir la ley o los profetas; no vine a abolirla pero a darle pleno cumplimiento”.

Jesús por lo tanto no quiere borrar los mandamientos que el Señor ha dado por medio de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud. Y en seguida después añade que este “cumplimiento” de la Ley requiere una justicia superior, una observancia más auténtica. Dice, de hecho a sus discípulos: “Si vuestra justicia no superará la de los escribas y los fariseos, no entrareis en el reino de los cielos”.

Pero, ¿qué significa este “pleno cumplimiento” de la Ley? ¿Y en qué consiste esta justicia  superior? Jesús mismo nos responde con algunos ejemplos. Jesús era práctico y hablaba con ejemplos para hacerse entender.

Compara la Ley antigua y lo que Él nos dice. Inicia desde el quinto mandamiento del decálogo: “Han entendido lo que le ha sido dicho a los antiguos: “No matarás”, … Pero yo les digo: cualquiera que se encoleriza con su hermano deberá ser sujetado a juicio”. ¡Con esto Jesús nos recuerda que también las palabras pueden asesinar! Cuando se dice de una persona que tiene la lengua de víbora significa que sus palabras asesinan. Por lo tanto, no solamente hay que evitar atentar contra la vida del prójimo, pero ni siquiera volcarle el veneno de la ira, ni golpearlo con la calumnia y ni siquiera hablar mal de él.

Llegamos a los chismes, los chismeríos puede también asesinar la reputación de las personas. Al inicio puede parecer algo divertido, como un caramelo, pero al final nos llena el corazón de amargura y nos mata también a nosotros. Estoy convencido que si cada uno de nosotros hace el propósito de evitar los chismes, se volvería santo. Es un hermoso camino, ¿Queremos ser santos?, o ¿queremos aferrarnos a los chismes como costumbre? ¿sí o no? Entonces, nunca hay que hacer chismes.

Jesús propone a quien lo sigue la perfección del amor: un amor cuya única medida es la de no tener medida: de ir más allá de cualquier cálculo. El amor al prójimo es una actitud de tal manera frontal que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si no queremos entablar paz con nuestro prójimo.

Y dice así: “Si por lo tanto su presentas tu oferta al altar y allí te recuerdas que tu hermano tiene algo en contra de ti, deja allí tu don delante del altar, y ve antes a reconciliarte con tu hermano”. Por ello estamos llamados a reconciliarnos con nuestros hermanos antes de manifestar nuestra devoción al Señor con la oración.

De todo esto se entiende que Jesús no da importancia simplemente a la observancia de la disciplina y de la conducta exterior. Él va a la raíz de la Ley, apuntando sobre todo en la intención y por lo tanto al corazón del hombre, desde donde nacen todas nuestras acciones, buenas o malvadas.

Para obtener comportamientos buenos y honestos no son suficientes las normas jurídicas, sino que es necesario tener motivaciones profundas, expresión de una sabiduría escondida: la sabiduría de Dios, que puede ser acogida gracias al Espíritu Santo. Y nosotros a través de la fe en Cristo podemos abrirnos a la acción del Espíritu, que nos vuelve capaces de vivir el amor Divino. (2ª. Lectura)

A la luz de esta enseñanza, cada precepto revela su pleno significado como exigencia de amor, y todos se unen en el mandamiento más grande: ama a Dios con todo tu corazón y ama al prójimo como a ti mismo” (Francisco: Ángelus del 16 de febrero 2014).

BIENVENIDA

Venimos aquí, porque queremos permanecer, como discípulos misioneros y misioneras, a la escucha del Señor Jesús, nuestro único Maestro.
Jesús es la sabiduría de Dios. Sólo él nos habla con autoridad.

ANTES DE LAS LECTURAS

Nos introducimos en la Palabra de Dios teniendo en cuenta la realidad que San Pabló nos enseña en la carta a los Corintios “Hablamos una sabiduría que no es de este mundo ni de sus poderes, sino que enseñamos una sabiduría divina”.

Lectura bíblicas: Eclesiástico 15,15-20; Salmo 118; 1 Corintios 2,6-10 y Evangelio: Mateo 5,17-37.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Muéstranos Señor, tus caminos

-Por la Iglesia, para que en sus normas se transparente siempre el mandato de Cristo. Oremos…

-Por los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y religiosas y los laicos y laicas  colaboren generosamente en la misión de la  evangelización. Oremos…

-Por los creyentes de todas las religiones, para que descubran a Jesucristo, plenitud de toda ley. Oremos…

-Por los responsables de elaborar las leyes, para que siempre busquen el bien común y la felicidad el pueblo. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto al pan, al vino, y a nuestra ofrenda solidaria, presentamos también nuestras alegrías y dificultades para vivir según las enseñanzas de Jesús.

COMUNIÓN

Recibimos la comunión, el alimento de nuestra marcha en el seguimiento de Jesús.

Cantamos...

ENVÍO

Somos llamados a ser felices, en la medida que caminemos en el proyecto del Señor.

Nos despedimos cantando...

volver | subir
liturgia

19 de febrero 2017 / 7º Domingo durante el año - Ciclo A

Prosigue Jesús exponiendo en el evangelio el programa de vida del cristiano: en tanto la antigua Ley prescribía el amor al cercano como a uno mismo (1ª. Lectura), Jesús rompe el límite y extiende el amor hasta los enemigos (Evangelio)

Es en la vivencia de ese amor universal que hace posible la afirmación de san Pablo “Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios” (2ª. Lectura)

“La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.

Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.

El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.

Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.

Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.

El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar” (José A. Pagola).

BIENVENIDA

Venimos a celebrar la Eucaristía.
Es una fiesta que tiene una exigencia de amor.
Extender la búsqueda del bien hasta nuestros enemigos.
Por eso es una celebración que no excluye a nadie.

ANTES DE LAS LECTURAS

Dios dijo a Moisés: Habla a la asamblea de los hijos de mi pueblo.

A través de la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios nos habla, nos instruye y nos exhorta.

Lecturas bíblicas: Levítico 19,1-2.17-18; Salmo 102, 1-4.8.10.12-13; 1 Cor. 3,16-23; Mateo 5,38-48

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Escucha, Señor, nuestra oración

-Por nuestra Iglesia, para que sea un recinto de perdón y reconciliación, y muestre motivos para vivir en la esperanza. Oremos…

-Para que los gobernantes y las naciones enfrentadas vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Oremos…

-Para que crezca en el país la constante búsqueda de la justicia, la verdad y el perdón mutuo. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que podamos llevar a la práctica cotidiana el mensaje de Jesús. Oremos…


PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino son presentados por todos nosotros. Luego serán el cuerpo y la sangre del Señor, que nos dejó el mandamiento del amor y del perdón. 

COMUNIÓN

Nos acercamos a recibir a Jesús, el que nos dio su paz y nos llama a la vida del amor.

Cantamos...

ENVÍO

Somos discípulos de Jesús, el que perdonó a sus enemigos desde la Cruz, somos enviados como misioneros y misioneras de su amor.

Nos despedimos cantando...

volver | subir
liturgia

26 de febrero 2017 / 8º Domingo durante el año - Ciclo A

“El texto del Evangelio empieza anunciando la disyuntiva: o Dios o el Dinero.

El tener más y más-, es el ídolo que resume todo lo que se levanta contra Dios: incluso, en el texto original de la lectura de hoy, se personifica el dinero con el nombre de "Mammón", para que quede claro que se trata de un ídolo que exige la misma lealtad que Dios.

En el centro de la Liturgia de este domingo encontramos una de las verdades más confortantes: la divina Providencia. El profeta Isaías la presenta con la imagen del amor materno lleno de ternura: “¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré” (49,15). ¡Dios no se olvida de nosotros.

Esta invitación a la confianza en Dios encuentra un paralelismo en la página del Evangelio de Mateo: “Mirad las aves del cielo -dice Jesús-: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. (...) Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos” (Mt 6, 26. 28-29).

Pensando en tantas personas que viven en condiciones de precariedad, o incluso en la miseria que ofende su dignidad, estas palabras de Jesús podrían parecer abstractas, si no ilusorias. ¡Pero en realidad son más que nunca actuales!

Nos recuerdan que no se puede servir a dos amos, o Dios o la Riqueza. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia.

Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Si en cambio, confiando en la providencia de Dios, buscamos juntos su Reino, entonces a nadie le faltará lo necesario para vivir dignamente.

Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón lleno de esta furia de poseer, pero vacío de Dios. Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo. En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe. Si en cambio se deja a Dios el lugar que le espera, o sea el primer lugar, entonces su amor conduce a compartir también las riquezas, a ponerlas al servicio de proyectos de solidaridad y de desarrollo, como demuestran tantos ejemplos, también recientes, en la historia de la Iglesia.

Y así la providencia de Dios pasa a través de nuestro servicio a los demás, nuestro compartir con los demás. Si cada uno de nosotros no acumula riquezas sólo para sí, sino que las pone al servicio de los demás, en este caso la Providencia de Dios se hace visible en cuanto gesto de solidaridad.

Sin embargo, si alguno acumula sólo para sí ¿qué le pasará? Cuando será llamado por Dios, no podrá llevar las riquezas con él. Porque sabéis: ¡el sudario no tiene bolsillos! Es mejor compartir, porque nosotros llevamos al cielo sólo aquello que hemos compartido con los demás.

El camino que Jesús indica puede parecer poco realista con respecto a la mentalidad común y a los problemas de la crisis económica; pero, si pensamos bien, nos conduce a la escala justa de valores. Él dice: “¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mt 6, 25). Para hacer que a nadie le falte el pan, el agua, el vestido, la casa, el trabajo, la salud, es necesario que todos nos reconozcamos hijos del Padre que está en el cielo y por lo tanto hermanos entre nosotros, y nos comportemos consecuentemente. Lo recordé en el Mensaje para la Paz del 1 de enero: el camino para la paz es la fraternidad. Este ir juntos, compartir las cosas juntos.” (Franciso, Angelus del 2 de marzo de 2014).

La misión es “buscar el Reino de Dios y su justicia” hasta que venga el Señor y ponga al descubierto los planes más íntimos y escondidos. (2ª.lectura)

“La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y el compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa ¡Ven Señor Jesús!” (Compendio del Catecismo, 590)

BIENVENIDA

Nos reunimos para alabar y dar gracias al Dios de la Vida.
Otros dioses sólo traen desolación y muerte.
No son vida, son idolatría.

ANTES DE LAS LECTURAS

La Palabra de Dios es viva y eficaz, escruta los sentimientos y los pensamientos del corazón. Escuchándola descubriremos dónde se afirma nuestra fe y la búsqueda del Reino anunciado por Jesús.

Lecturas bíblicas: Isaías 49,14-15; Salmo 61 2-3.6.9; 1 Corintios 4, 1-5; Evangelio: Mateo 6, 24-34

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Venga a nosotros tu reino, Señor

-Para que seamos una Iglesia mensajera de justicia y de paz. Oremos…

-Para que tengamos una patria con el pan cotidiano,  el trabajo digno y el compartir solidario. Oremos…

-Para que nuestras familias vivan unidas en diálogo sincero y confianza en tu Providencia. Oremos…

-Para que trabajemos por la distribución de la riqueza y de los bienes de la tierra. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos el pan y el vino, que son el fruto de la tierra que Dios nos ha dado, para que la trabajemos en justicia y armonía con toda la creación.

COMUNIÓN

La comunión nos une con Jesús y con todos los que queremos ser fieles a su mensaje.

Cantamos...

ENVÍO

Discípulos, misioneros y misioneras de Jesús, somos enviados a buscar el Reino de Dios, reino del amor, de la justicia y de la paz.

Nos despedimos cantando.

volver | subir
1

1 de marzo 2017 / Miércoles de Ceniza

La Cuaresma comenzó a tener su lugar en el tiempo litúrgico de la Iglesia hacia fines del siglo IV y el rito de la imposición de la ceniza en el siglo XI acompañado con la fórmula “polvo eres y en polvo te convertirás” La reforma litúrgica inspirada en el Concilio Vaticano II propone otra consigna: “Conviértete y cree en el evangelio”.

Para ello, comenzamos a unirnos a la Pascua del Cristo glorioso y resucitado, practicando la justicia sólo ante la mirada del Padre que “ve e en lo secreto.” (Evangelio) “Desgarren su corazón y no sus vestiduras” (1a. lectura) “Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación”(2a.lectura)

Así a imagen del Resucitado podremos alcanzar la vida nueva del reino de Dios.(ver Oración alternativa de la bendición de la Ceniza)

“Dios continúa diciéndonos: Desgarren sus corazones, y no sus vestidos. Nuestros gestos, nuestras mortificaciones, nuestros sacrificios, sólo tienen valor si proceden del corazón, si expresan un amor.

Uno de los pilares de nuestro camino de preparación cuaresmal es el ayuno; pero éste debe partir del amor y llevarnos a un amor más grande. El ayuno que Dios quiere sigue siendo “partir nuestro pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no dar la espalda al hermano”.

Ayunar desde la solidaridad. Hoy sólo se puede ayunar trabajando para que otros no ayunen. Hoy sólo se puede celebrar el ayuno asumiendo el dolor y la impotencia de millones de hambrientos.

Quien no ayuna por el pobre engaña a Dios. Ayunar es amar. Nuestro ayuno voluntario debe ayudar a impedir los ayunos obligados de los pobres. Ayunemos para que nadie tenga que ayunar...

Un ayuno que sea signo de solidaridad con los que ayunan involuntariamente, un signo de justicia en un mundo cruel donde a unos se le hincha el estómago de comer y a otros el vientre de no comer; un ayuno que es no una imposición, sino la necesidad de manifestar la gratitud por el amor entregado de Jesús que nos dio la Vida, y continúa dándola. (Card. Jorge Bergoglio – hoy papa Francisco - miércoles de Ceniza del 2009)

BIENVENIDA

La Celebración del Miércoles de Ceniza es el inicio de una marcha de peregrinos y peregrinas hacia la Pascua.
Día tras día conducidos por la Palabra, la austeridad de vida y los gestos solidarios llegaremos hasta la Semana Santa y la celebración del Triduo de la Muerte y la Resurrección de Jesús.

El tiempo de la conversión ha comenzado.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas de la Biblia muestran el sentido de este Miércoles de Ceniza.

Somos convocados a volver a Dios con todo el corazón, a dejarnos reconciliar con Él, a la oración, la austeridad y la solidaridad sólo ante el Padre que ve en lo secreto.

Lecturas bíblicas: Joel 2,12-18; Salmo 50,3-6a.12-14. 17; 2 Corintios 5,20—6,2; Mateo 6,1-6.16-18

Bendición e imposición de la ceniza

Pedimos la bendición de quienes recibiremos la ceniza como signo de preparar nuestro corazón y nuestras comunidades para la celebración de la Pascua del Señor.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Danos un nuevo corazón

-Por la Iglesia Universal, para que nos reunamos en la conversión, la unidad y la paz. Oremos…

-Por los pueblos que tienen hambre divino, para que anunciemos la belleza de tu palabra. Oremos…

-Por los que excluidos de los derechos humanos, para que encuentren nuestra manos solidaria. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que los signos de la Cuaresma sean mojones en el camino hacia la Pascua. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Nuestra ofrenda más importante es hoy nuestro corazón desgarrado, para que  nuestro Dios lo convierta en corazones puros, renovados, firmes y reconciliados.

COMUNIÓN

El mismo Jesús que nos ha indicado el camino de la solidaridad silenciosa, la oración oculta y la austeridad sonriente es alimento para esta marcha cuaresmal de peregrinos.

Cantamos...

ENVÍO

El sencillo signo de la Ceniza nos recuerda el programa para este tiempo de Cuaresma y para la marcha de toda la vida.

Nos despedimos cantando.

volver | subir
 
 
barrita
catequesis
barrita
tecla
barrita
barrita
barrita
viviendadigna
barrita
teologia
barrita
bajalibros
barrita
gonzalez
barrita
vocacional
barrita
barrita
gottau
barrita

FAMILIA CRISTIANA  |  LA REVISTA  |  NOTAS  |  ARCHIVO  |  GUIONES LITÚRGICOS  |  SANTO DEL MES  |  CONTACTO  |  LINKS  |  CHIQUIFAMILIA

Familia Cristiana, revista digital mensual - Larrea 44 (1030), Buenos Aires, Argentina - Telefax: (011) 4952-5924 - revista@familiacristiana.org.ar