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| Por Miguel Ángel Osimani |
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| GUIONES LITÚRGICOS - FEBRERO / MARZO 2026 |
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Domingo 15 de febrero 2026 / Domingo 6 durante el año - Ciclo A
—BIENVENIDA:
En este día del Señor, domingo sexto durante el año, nos reunimos alrededor de su mesa para la celebración del hecho salvador por excelencia de la muerte y resurrección de Cristo: la Eucaristía; por eso es nuestra participación la que ha de darnos la pauta para nuestro comportamiento moral cristiano en nuestra vida de cada día-.
El Señor hoy nos habla de la Ley, manifestándonos que Él ha venido a llevarla a su plenitud, que consiste en la imitación misma de Dios. Él nos manifiesta que tenemos total libertad para nuestra elección: está ante nosotros el obedecer o no a sus mandamientos, a sus enseñanzas, que son un camino, una senda que nos da, en su infinito amor, para alcanzar la felicidad plena. Y nos exhorta a un cumplimiento, no sólo en su letra, sino en su espíritu.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Eclo 15, 15-20)
Dios ofrece al hombre la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha; quien obedezca los mandamientos del Señor, vivirá. Esta sabiduría es en realidad una invitación a la vida equilibrada en la observancia de la Ley.
SALMO RESP.: (118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34)
R. Felices los que siguen la ley del Señor
2ª. LECTURA: (1 Co 2, 6-10)
San Pablo hace la apología de la sabiduría cristiana como superior a la sabiduría humana. Y nos dice que el misterio de la sabiduría escondida en Dios desde antes de los siglos, se ha manifestado definitivamente en Cristo.
EVANGELIO: (Mt 5, 17-37)
Jesús, en este texto del Sermón de la Montaña, nos expone las características del nuevo espíritu, de la nueva justicia y ley del Reino, que dan plenitud a toda la antigua Ley.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Con la certeza que Dios nos escucha y atiende favorablemente nuestras súplicas, elevemos ahora comunitariamente nuestra oración de hijos necesitados. Hagámoslo por las intenciones de la Iglesia, del mundo y nuestras propias necesidades.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"
—Por la Santa Iglesia y el Papa León XIV, para que en su palabra y enseñanzas todos los hombres reconozcamos las mismas de Jesús, que hoy nos habla, oremos...
—Por nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que también en ellos escuchemos las enseñanzas de tu Hijo, que hoy nos pide una adhesión plena a sus enseñanzas de vida, oremos...
—Por nuestra patria, para que cada habitante de esta tierra, dejando de lado todo lo que pueda separarnos, busque por sobre todo, el bien común, oremos...
—Por todos los que se encuentran sufriendo, por los que menos tienen, para que encuentran en nuestra comunidad, una auténtica solidaridad que les ayude a superar su crítica situación, oremos...
—Por toda nuestra comunidad, para que demos testimonio en todas las circunstancias de nuestra vida, del cumplimiento de corazón de la Ley de Dios, oremos...
CELEBRANTE:
Dios y Padre nuestro, junto con estas súplicas que te hemos presentado, te pedimos nos concedas la gracia y sabiduría necesarias, para adherirnos plena y libremente, a tu Ley de amor. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Ofrezcamos ahora a nuestro Padre, un ferviente compromiso a obedecer la Ley de Dios, para poder así, ser verdaderamente libres.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Demos gracias de todo corazón a Dios, porque en su Hijo nos hadado la nueva Ley del amor, que es signo de su Alianza con nosotros, iniciada en el bautismo y que se ha de completar en el cielo.
—COMUNIÓN:
Jesús nos ha dado una Ley nueva, para nuestro camino hacia la patria del cielo, donde se realizarán plenamente las promesas y bienaventuranzas de esta Ley. Pero como nos sabe débiles, ahora nos alimenta con el Pan de Vida.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Al concluir nuestra celebración dominical, lo hacemos con un compromiso: adherirnos a Cristo y al plan de salvación, dóciles a las mociones de su Espíritu, para poder así encaminarnos hacia la gloria.
Nos despedimos cantando... |
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Miércoles 18 de febrero 2026 / MIÉRCOLES DE CENIZA - Comienza la Cuaresma
—BIENVENIDA:
Con la liturgia de este día, Miércoles de Ceniza, damos comienzo al tiempo de Cuaresma; ese período de cuarenta días de preparación a la Pascua. "Entramos en el abismo de la pasión de Cristo, nos acercamos a su cruz, a la cruz en que dio su vida por nuestros pecados; nos acercamos a ella, para experimentar, después del ayuno de cuarenta días, la alegría de la Resurrección".
Y en esta sagrada liturgia, se bendecirán las cenizas de las palmas y olivos que fueron bendecidas el Domingo de Ramos del año pasado, y esa misma ceniza, símbolo de la nada de las cosas humanas, y que nos recuerda lo que somos y lo que seremos, nos será impuesta a cada uno de nosotros, sobre nuestra cabeza, signo de la penitencia de este tiempo fuerte que hoy comenzamos.
El Señor nos llama hoy imperiosamente a reconciliarnos con Él, ya que éste es el tiempo favorable para hacerlo, efectuando un profundo cambio en nuestras vidas, una verdadera conversión y renovación pascual que exige una ruptura con el pecado y con el "hombre viejo", y a la que sólo podremos llegar por medio de la oración, la penitencia y la caridad fraterna.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Jl 2, 12-18)
Estas exhortaciones del Profeta al pueblo de Israel, son las palabras del Señor a cada uno de nosotros hoy, convocándonos a una sincera y profunda penitencia.
SALMO RESP.: (50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17)
R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!
2ª. LECTURA: (2 Co 5, 20—6,2)
Las palabras del Apóstol son bien claras: éste es el tiempo propicio para reconciliarnos con Dios, no recibiendo en vano la gracia que Él nos ofrece.
EVANGELIO: (Mt 6, 1-6. 16-18)
En la proclamación del santo Evangelio, el mismo Jesús nos llama a practicar la caridad, el ayuno y la oración, es decir, de los actos penitenciales propios del tiempo que hoy comienza.
HOMILÍA
IMPOSICIÓN DE LAS CENIZAS:
Ahora será bendecida la ceniza que se impondrá sobre nuestra cabeza, recordándonos de esta manera nuestra nada, y las palabras de una de las fórmulas de imposición de la ceniza nos recuerdan lo que somos: “Polvo eres y al polvo volverás”, realidad sobre la que debemos meditar profundamente en este tiempo.
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Queridos hermanos y hermanas, elevemos nuestra plegaria al Señor, que nos concede el don de iniciar este tiempo cuaresmal, para que durante estos días de salvación, la acción de su Espíritu purifique nuestros corazones y los llene de su amor.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y TEN PIEDAD"
—Por la Santa Iglesia y el Papa León XIV, para que todos los hombres recibamos su llamado a la penitencia, a rasgar el corazón, pero con la vista puesta en la Pascua, en la que el dolor se convertirá en auténtica alegría y gozo, pedimos...
—Por nuestros obispos y todos nuestros sacerdotes, para que con su ejemplo y guía, nuestra Iglesia diocesana sea ferviente en la oración, la penitencia y el amor fraterno, pedimos...
—Por nuestra patria, para que volvamos a Dios de todo corazón, y ante las numerosas dificultades que nos toca vivir, nos unamos de verdad y seamos auténticos sembradores de esperanza, de misericordia y de perdón, pedimos...
—Por todos los que sufren, para que jamás caigan en la tentación de creer que Dios está lejos de ellos y para que en el ofrecimiento de su dolor encuentren el camino hacia la pascua eterna, pedimos...
—Por toda nuestra comunidad, para que este sea un tiempo propicio para sentirnos pueblo peregrino que camina hacia esa Pascua en la que, Dios, nos mostrará su poder y su gloria, su amor y su vida, su triunfo y el futuro que nos espera, pedimos...
CELEBRANTE:
Padre, escúchanos con bondad: líbranos del lastre del pecado y concédenos la agilidad de la gracia, para que podamos transparentar la alegría de tu salvación y demos frutos de auténtica caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Al presentar ahora sobre la mesa del altar, el pan y el vino para el sacrificio, ofrezcámonos al Padre, con nuestras pocas virtudes y nuestras muchas miserias, pero con un sincero deseo de conversión y salvación.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Tan grande es el amor de Dios, que nos entregó a su Hijo para salvarnos, por eso, démosle gracias con alegría y con el gozo de que aún espera por nuestra conversión.
—COMUNIÓN:
Al compartir ahora con nuestros hermanos, el mismo Pan de salvación, entramos en una íntima comunión con Cristo, que debe hacernos partícipes de sus mismos sentimientos: el amor por todos los hombres hasta la entrega total.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Iniciemos la Cuaresma con esperanza y alegría, reconociéndonos pecadores y sabiendo que nuestro Dios es compasivo y misericordioso. El pecado nunca debe producir en nosotros desánimo, sino un real propósito de conversión.
Nos despedimos cantando... |
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Domingo 22 de febrero 2026 / 1° Domingo de Cuaresma - Ciclo A
—BIENVENIDA:
Queridos hermanos, nos encontramos en el inicio del camino de la Cuaresma, que hemos comenzado el Miércoles de Ceniza. Es el primer domingo de este camino de renovación profunda de nuestras vidas.
Cuaresma, tiempo de gracia, tiempo de lucha que nos lleva a la conversión y a la reconciliación con Dios, nuestro Padre, y con nuestros hermanos. Pero también, camino de victoria, ya que al final del mismo nos espera la resurrección.
Hoy el Señor nos llama imperiosamente a volver a Él, librándonos del apego a todo aquello que pudiera anteponerse a Dios. Y nos manifiesta que, para poder lograrlo, Él mismo nos concede abundántemente su gracia; esta gracia que sólo podemos obtener mediante la oración, la penitencia y la práctica de la caridad. Y esto nos significa que debe haber una coherencia total de nuestro comportamiento diario con las exigencias del Evangelio.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Gn 2, 7-9; 3, 1-7)
Este relato de la falta original encuentra su respuesta en la victoria de Cristo y halla también su respuesta en nosotros.
SALMO RESP.: (50, 3-6a. 12-14. 17)
R. ¡Piedad, Señor, pecamos contra ti!
2ª. LECTURA: (Rm 5, 12-19)
San Pablo nos afirma en una visión optimista, la victoria final, ya que todos seremos justos porque un solo hombre, Cristo, obedeció.
EVANGELIO: (Mt 4, 1-11 )
Escuchemos ahora al mismo Jesús en la narración de las tentaciones: el combate con Satanás en el desierto.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Elevemos nuestra plegaria a Dios pidiendo por toda la Iglesia y por todos los hombres; pidámosle que su Espíritu esté con nosotros para renovar nuestro camino.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS FUERZA EN LA TENTACIÓN"
—Padre, porque queremos recibir en nuestro corazón el mensaje de salvación de la Iglesia, renovando nuestro compromiso de lucha, de opción; nuestro compromiso de fidelidad cristiana contigo, encaminado a vivir en toda su riqueza y su esplendor el misterio central de nuestra salvación, te pedimos...
—Padre, porque queremos hacer de nuestra Iglesia diocesana una comunidad cristiana, fundada en un mutuo compromiso de amor y fidelidad entre Tú y nosotros, que viva intensamente el camino cuaresmal, acogiendo la Buena Noticia de tu Hijo, te pedimos...
—Padre, porque queremos que el mundo, tomando conciencia de la corrupción en que vive, y el plan sistemático para fabricar leyes que van en contra de la dignidad de la persona o de la misma vida, escuche el llamado de tu Hijo y se convierta verdaderamente en Reino de Dios, te pedimos...
—Padre, porque no queremos ser de los que olvidan el dolor de tantos hermanos que sufren y su dolor es también hoy el de tu Hijo en la cruz, y seamos para ellos la imagen de tu providencia que no los abandona, te pedimos...
—Padre, porque queremos que toda nuestra comunidad, tomando conciencia sobre cómo vivimos nuestra vida, y que el mundo que nos rodea necesita de personas, que vivan realmente aquello que dicen creer, seamos coherentes en nuestras vidas con la fe que profesamos, te pedimos...
CELEBRANTE:
Dios misericordioso, acoge los anhelos de tu pueblo y concédenos tu ayuda para que en este tiempo fortalezcamos nuestros espíritus y así podamos superar las tentaciones y renovar verdaderamente nuestras vidas. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Junto a estos dones del pan y del vino, presentemos a Dios un sincero deseo de conversión profunda de nuestras vidas y de una transformación total de nuestros corazones.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Jesús se entregó por nosotros y es el modelo para que este tiempo sepamos cómo rechazar el mal y buscar la salvación, por eso demos ahora gracias a nuestro Padre eterno.
—COMUNIÓN:
Jesús con su palabra nos da la luz necesaria para no dejarnos engañar por el Maligno, y con su Cuerpo nos da la fortaleza que necesitamos para perseverar en el camino de la salvación.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Este camino de lucha que hemos iniciado no es un camino de tristeza, sino de vida, ya que la final nos espera la resurrección, y con ella, la verdadera vida, que ya vislumbramos con el gozo pascual.
Nos despedimos cantando...
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Domingo 1 de marzo 2026 / 2° Domingo de Cuaresma - Ciclo A
—BIENVENIDA:
Nos encontramos en el segundo domingo de Cuaresma: el tiempo que significa para nosotros un verdadero camino de conversión profunda de nuestras vidas; camino de verdaderos peregrinos que buscan la patria del Cielo, escuchando el llamado de Dios, tal como se los hizo a Abrahán.
Hoy el Señor se nos manifiesta en el esplendor de su gloria, de su divinidad, y nos concede pregustar, como a los Apóstoles en el Tabor, momentos de felicidad contemplándola, pero también nos muestra que esta felicidad se alcanza al final de un duro peregrinar: el peregrinar del Nuevo Pueblo de Dios, en el que somos sostenidos por Él y con la esperanza cierta de alcanzar la meta final.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Gn 12, 1-4a)
En este relato del primer libro de la Biblia, vemos el llamado del Señor a Abrahán, y en él, el llamado que nos hace hoy a cada uno de nosotros.
SALMO RESP.: (32, 4-5. 18-20. 22)
R. Señor, que descienda tu amor sobre nosotros.
2ª. LECTURA: (2 Tim 1, 8b-10)
Hemos sido llamados con una vocación santa, y si respondemos a ese llamado, como lo hizo Abrahán y Cristo, seremos conducidos a la transfiguración victoriosa y triunfante.
EVANGELIO: (Mt 17, 1-9)
En el Evangelio vemos el pasaje de la transfiguración de Jesús, tan lleno de detalles simbólicos, donde Él anticipa a sus discípulos más íntimos, el desenlace victorioso de su misión de comunicar vida.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Queridos hermanos, elevemos nuestra plegaria a Dios en la que le pedimos, desde nuestra situación de hijos suyos que nos esforzamos por vivir la fe en Jesucristo resucitado, que nos ayude en este tiempo a prepararnos para compartir la gloria de su Reino.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"MUÉSTRANOS TU REINO, SEÑOR"
—Para que sepamos ver en la Santa Iglesia, a pesar de su humanidad pecadora -que somos todos nosotros-, a tu Espíritu que es quien verdaderamente la guía y le da vida, te pedimos...
—Para que siempre escuchemos en la voz del Papa León XIV y de nuestros obispos, la voz de tu Hijo, que hoy nos llama a recorrer, junto a Él, el camino de la cruz, te pedimos...
—Para que todos los que habitamos nuestra patria, en especial nuestros gobernantes, nos unamos para pedir por la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, te pedimos...
—Para que todos los que sufren, en el ofrecimiento de su dolor encuentren el camino hacia tí y para que en nosotros encuentren la manifestación de tu amor misericordioso de Padre, te pedimos...
—Para que toda nuestra comunidad, haga de este tiempo, un verdadero camino de lucha y sacrificio, un camino de la cruz, que nos lleve a la transfiguración que conduce a la patria definitiva del Cielo, te pedimos...
CELEBRANTE:
Señor, haz que tu pueblo vaya penetrando debidamente el sentido de la Cuaresma y se prepare así a las fiestas pascuales, para que la penitencia corporal, propia de este tiempo, sirva para la renovación espiritual de todos tus fieles. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Sobre la mesa del altar, junto al pan y el vino, presentemos a nuestro Padre un sincero deseo de cambio profundo de nuestras vidas, para vivir auténticamente los valores evangélicos en toda ella.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Que nuestra celebración de hoy sea un canto de acción de gracias, porque Dios nos hace partícipes de la Gloria de Jesucristo resucitado.
—COMUNIÓN:
El comer juntos el pan de la Eucaristía, es como una transfiguración para salir renovados, para dejar todas las seguridades y vivir la aventura de fiarnos sólo de Dios.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Este camino de la Cuaresma es el que puede llevarnos realmente a la felicidad que tanto anhela nuestro corazón, pero para ello es necesario que respondamos a la gracia que el Señor nos ofrece, renovando profunda y totalmente nuestras vidas.
Nos despedimos cantando... |
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Domingo 8 de marzo 2026 / 3º Domingo de Cuaresma - Ciclo A
—BIENVENIDA:
La Iglesia celebra hoy el tercer domingo de Cuaresma: este tiempo propicio para que meditemos en la vida de la gracia, en la que debemos crecer muriendo totalmente al pecado, única forma de alcanzar, junto con Cristo, la resurrección.
El Señor hoy nos muestra el agua, símbolo de vida y señal de sus bendiciones; símbolo de la vida espiritual, de la salvación que trae Cristo para saciar esa sed de verdad, de amor, de felicidad, de gozo, de eternidad, que tiene el hombre y que sólo puede ser saciada por el mismo Dios. —LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Ex 17, 3-7)
En este relato del Antiguo Testamento, escuchamos cómo el poder de Dios se manifiesta a su pueblo en un momento crucial de su marcha por el desierto.
SALMO RESP.: (94, 1-2. 6-9)
R.Cuando escuchen la voz del Señor, no endurezcan el corazón.
2ª. LECTURA: (Rm 5, 1-2. 5-8)
El Apóstol nos expresa la plena esperanza de los cristianos, porque el amor de Dios se ha derramado colmadamente sobre nosotros.
EVANGELIO: (Jn 4, 5-42)
En el santo Evangelio escuchamos al mismo Jesús, que en la Samaritana nos promete a todos el agua viva, para que bebiendo de ella, ya nunca más tengamos sed.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
Y ahora hermanos, reunidos por la Palabra y la Eucaristía, oremos al Padre por las necesidades de todos los hombres, pidiéndole muy sinceramente que nos ayude en este camino de conversión de nuestras vidas, que hemos emprendido.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS EL AGUA VIVA"
—Padre nuestro, porque queremos que el mundo escuche en la palabra y el Magisterio de la Iglesia y del Santo Padre, a tu Hijo que hoy nos habla y nos trae de la fuente de la vida el agua que calma la sed, te pedimos...
—Padre nuestro, porque queremos que toda nuestra Iglesia diocesana camine hacia la salvación que nos trae tu Hijo, con una sed profunda, y rogando que nos de a beber el agua viva que ha prometido a los suyos, te pedimos...
—Padre nuestro, porque necesitamos que todos los habitantes de nuestra patria, hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio, y así transformemos nuestra nación en una patria de amor, de justicia, de libertad y de paz, te pedimos...
—Padre nuestro, porque queremos que todos los que sufren, por el ofrecimiento de su dolor, encuentren la alegría de ser asociados a la Pasión de tu Hijo, para alcanzar con Él la resurrección, te pedimos...
—Padre nuestro, por toda nuestra comunidad, para que como la Samaritana, abiertos al cambio de vida y a la gracia, y a pesar de nuestros pasados errores, estemos dispuestos a recibir tu gracia, a convertirnos y ser instrumentos para que Cristo llegue a muchas almas, te pedimos...
CELEBRANTE:
Padre misericordioso, que no cesar de darnos pruebas de tu amor, escucha lo que con fe te hemos pedido y derrama en nosotros tu fuerza para poder realizarlo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Si junto a las ofrendas no presentamos al Padre un real compromiso de renovación total de nuestras vidas y de seguimiento de su Hijo, no seremos mejores que los fariseos del tiempo de Jesús.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")
Renovamos una vez más nuestra acción de gracias a Dios, que sin ningún merito nuestro, nos conduce hacia la comunión total con su Hijo. Con alegría, con fidelidad, con esperanza, cantemos su amor.
—COMUNIÓN:
Hemos recibido la palabra de Jesús, y ahora él mismo nos invita a la mesa de su propio Cuerpo, con el que quiere alimentarnos, ya que Él es el Agua Viva que podrá saciar nuestra sed de vida eterna.
Cantamos...
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Este camino de Cuaresma es el que puede alcanzarnos la felicidad que tanto anhelamos, pero depende de la sinceridad y profundidad con que asumamos esta tarea de conversión, el que realmente alcancemos la resurrección y la vida.
Nos despedimos cantando... |
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