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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE DICIEMBRE 2016
   

-Domingo 4 de diciembre 2016 - 2º Domingo de Adviento - Ciclo A

-Jueves 8 de diciembre 2016 - Solemindad de la Inmaculada Concepción
-Domingo 11 de diciembre 2016 - 3º Domingo de Adviento - Ciclo A
-Domingo 18 de diciembre 2016 - 4º Domingo de Adviento - Ciclo A
-Sábado 24 de diciembre 2016 - Nochebuena
-Domingo 25 de diciembre 2016 - Navidad, Natividad del Señor
-Domingo 1 de enero 2017 - Solemnidad de Santa María Madre de Dios
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liturgia

4 de diciembre de 2016 / 2º Domingo de Adviento - Ciclo A

Es bastante común que los pueblos tengan expresiones que manifiestan un especial gusto por los privilegios. En nuestro país solíamos decir “Dios es argentino”.

Los israelitas se sentían muy orgullosos de ser el pueblo elegido, descendiente de Abraham, el hombre llamado por Dios para multiplicar su descendencia, mientras que a los otros pueblos los llamaban despectivamente “paganos”
Así se comprende la tremenda advertencia de Juan el Bautista “No se contente con decir: tenemos por padre Abraham...”

Este hombre recio que en el desierto cumple con el anuncio profético de Isaías (40,3): “preparen el camino del Señor” formula un apremiante llamado de conversión, cambio y exigencia, con una clara distinción entre el pueblo que acudía confesando sus pecados y los fariseos y saduceos que reciben el fuerte insulto de “raza de víboras”. Al mismo tiempo el reclamo de hacer “obras que muestren que se han convertido”.

Finalmente una buena noticia de esperanza: viene alguien que no bautizará con el agua del Jordán, sino “en el Espíritu Santo y en el fuego”. (Evangelio)

El adviento es un tiempo que invita a disolver privilegios, asumir la actitud del servicio y quebrar murallas de separación, como “Cristo que se hizo servidor de los judíos para confirmar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas que Él había hecho a nuestros padres, y para que los paganos glorifiquen a Dios por su misericordia” (2a.lectura)

El Esperado traerá la paz entre los pueblos, la justicia para los débiles y los pobres de la tierra, ruptura de las barreras del pecado. Con Isaías las imágenes bíblicas de la reconciliación total irrumpen con audacia desbordante, terneros comiendo junto con leones, niños jugando con víboras y nadie hará mal ni perjudicará a los demás. (1a.lectura)

La antífona del Salmo se convierte en una oración que oscila entre el reclamo y la esperanza: ¡Ven Señor, rey de justicia y de paz!

BIENVENIDA

El Adviento adquiere una dimensión de exigencia y de esperanza.
Exigencia apremiante, porque somos llamados a “preparar los caminos del Señor” cada día.

Esperanza porque “el reino de Dios” está cerca, oculto en el silencioso trabajo preñado de solidaridad y amor.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas del Adviento nos recuerdan que “Todo lo que ha sido escrito en el pasado, ha sido escrito para nuestra instrucción, a fin de que por la constancia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza” (Romanos 15,4)

Lectura bíblicas: Isaías 11,1-10; Salmo 711-2.7-8.12-13,17; Romanos 15,4-9; Mateo 3,1-12

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: ¡Ven Señor, rey de justicia y de paz!

-Para que los pastores del Pueblo de Dios, con la palabra y la vida preparen el encuentro con Vos. Oremos…

-Para que las autoridades del país trabajen arduamente por la justicia social y el bien común de todo el pueblo. Oremos…

-Para que los enfermos, los desocupados y todos los que sufren, puedan, en medio de las dificultades, preparar tu camino. Oremos…

-Para que todos nosotros, produzcamos el fruto de una sincera conversión y tengamos los mismos sentimientos unos hacia otros, siguiendo tu ejemplo. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan, el vino y las ofrendas solidarias presentamos nuestras alegrías y dificultades para preparar “el camino del Señor”.

COMUNIÓN

Recibimos al Sol de justicia esperado en este Adviento.

Es el Salvador que Isaías anunció como “justo juez de los pobres” y Juan el Bautista como Aquél que “bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”.

Cantamos...

ENVÍO

Los profetas, la Virgen María, José de Nazaret y Juan el Bautista nos acompañan en la misión de “preparar los caminos del Señor”.

Somos peregrinos, discípulos misioneros y misioneras de un Reino de Dios cercano y concreto.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

8 de diciembre de 2016 / Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María

LA PREFERIDA DE DIOS

Con el anuncio del Ángel se inicia, incluso físicamente, el adviento y la espera de María, la mujer inmaculada desde el seno de su madre, cuya fiesta hoy celebramos.

El saludo del Ángel: “Alégrate, María, llena eres de gracia” es entendida en la doctrina católica de un modo especial.
Dios Padre eligió a María desde antes de nacer, desde el mismo momento de su Concepción  y le mostró un amor especial que la hizo Inmaculada.

Fue preparada por la ternura divina para anunciarle, una vez adulta, que iba a ser la Madre de su Hijo.
Desde el momento mismo en que su vida comenzó a entretejerse en el seno de su madre, a quien la tradición llama Ana, esposa de Joaquín, ella se encontraba “llena de gracia”

El Papa Pío XI lo definió con palabras precisas:
La Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción, por una gracia singular y un privilegio de Dios todopoderoso, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano.

Esta maravillosa realidad es la que hoy celebramos, fiesta de la Inmaculada Concepción.
A través de la evangelización de los misioneros llegados de Europa, ya en el siglo XVII los habitantes originarios de las distintas tribus, los criollos y los españoles conocían la Virgen María, como la Pura y Limpia Concepción en la Villa de Luján, en Itatí y en el Valle.

El Ángel comienza su mensaje con una invitación a la alegría por la llegada del Mesías: “¡Alégrate!”.
El diálogo entre el mensajero divino y María es un intenso encuentro entre Dios que propone y la libertad de una mujer que acepta.

Podemos hacer nuestra la respuesta de María, la virgen de Nazaret comprometida con José: “Somos servidores del Señor, que se cumpla en nosotros su palabra”.

BIENVENIDA

Dios Padre eligió a María desde antes de nacer, desde el mismo momento de su concepción, y le mostró un amor especial que la hizo Inmaculada desde el seno de su madre.
Hoy la celebramos con esta solemne fiesta de la Inmaculada Concepción de María.

Ella fue la mujer preparada por la ternura divina para que una vez adulta, recibiera la propuesta de ser la madre del Hijo de Dios.

ANTES DE LAS LECTURAS

1a. Lectura: La Biblia muestra ya, en sus primeras páginas la esperanza del triunfo sobre el mal, simbolizado en la figura de la Serpiente. Será un descendiente de la mujer quién le aplastará la cabeza.
Por eso el salmo invita a cantar al Señor un canto nuevo, él hizo maravillas y obtuvo la victoria.

2a.lectura: Según la carta a los Efesios todos somos destinados a ser hijos e hijas de Dios. María es la primera elegida por el amor, antes de la aparición del universo.

Evangelio: Cuando María recibe el anuncio del Ángel se inicia, incluso físicamente, su adviento y su espera. María, inmaculada en su concepción y fiel en su respuesta se convierte hoy en compañera de quienes esperamos “la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo”.

Lectura bíblicas: Génesis 3,9-15.20; Salmo 97; Efesios 1,3-6.11-12; Lucas 1,26-38

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Que la llena de gracia interceda ante tu Hijo por nosotros.

-Por el Pueblo de Dios, familia de los cristianos y cristianas, que encuentran en María aliento y esperanza en los momentos más difíciles. Oremos…

-Por las mujeres que son responsables en el gobierno de los pueblos o en el compromiso solidario de los barrios. Oremos…

-Por aquellas mujeres que son explotadas o discriminadas por su condición femenina, por su pobreza o por el color de su piel. Oremos…

-Por los peregrinos y peregrinas que hoy concurren a los santuarios marianos de América Latina para manifestar la alegría de su fe. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan, el vino y las ofrendas solidarias nos presentamos cada uno de nosotros con palabras que recuerdan la fidelidad de María: Somos servidores del Señor ¡que en nosotros se haga realidad su palabra!

COMUNIÓN

Recibimos al Sol de justicia esperado en este Adviento.
Es el Salvador que María albergó en su seno y que recibirá el nombre de Jesús.

Cantamos...

ENVÍO

Somos peregrinos, discípulos-misioneros en el entorno de nuestra vida.

María nos acompaña en la misión de anunciar la venida del Salvador.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

11 de diciembre de 2016 / 3º Domingo de Adviento - Ciclo A

El Adviento vuelve a presentar a Juan Bautista, que ahora desde la cárcel manda preguntar a Jesús si es “el que ha de venir o debemos esperar a otro”.

La respuesta de Jesús a los enviados de Juan el Bautista comienza con una cita del libro de Isaías, tomada de la Primera Lectura (35,5-6; pero también: 26,19; 29,18-19) a la que agrega la nota propia del anuncio de la Buena Noticia: es anunciada a los pobres.(ver Isaías 61,1: texto del Aleluya)

El Salmo es el programa de un Adviento prolongado más allá del tiempo litúrgico, para responder al Señor “que mantiene su fidelidad para siempre, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos...sustenta al huérfano y a la viuda y entorpece el camino de los malvados.” Su Antífona resuena como oración esperanzada: “Señor, ven a salvarnos”.

Para la carta de Santiago, la última palabra la tiene “el Juez que está a la puerta” Hay que esperar con paciencia “hasta que llegue el Señor”. Alentarse mutuamente, “porque la venida del Señor está próxima.” 

¿Continúa siendo “la buena noticia anunciada a los pobres” la nota característica de la Iglesia de Jesús, de los que seguimos su camino, de los “cristianos” y “cristianas” que esperamos la venida del Señor? Es posible señalar muchas actitudes a lo largo de la historia de los dos milenios cargadas de errores y pecados.

A la inversa, también es posible señalar a muchos hombres y mujeres que con su palabra y sobre todo con su vida mantuvieron la fidelidad al mensaje, como lo recuerda san Juan Diego y la manifestación de Guadalupe y la imagen de la Virgen embarazada, que se celebrará con la liturgia de mañana 12 de diciembre.

BIENVENIDA

El Adviento nos recuerda el anuncio de la Buena Noticia a los pobres que esperan con la fuerza de la paciencia y la alegría a todos los que sabemos que el Señor se acerca a cada uno de nosotros.

La espera de la “gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo” nos lleva a vivir intensamente la invitación del apóstol Pablo: “Estén siempre alegres en el Señor. Se los repito: estén alegres, porque el Señor está cerca.” (Filipenses 4,4-5. Antífona de Entrada).

ANTES DE LAS LECTURAS

La palabra de Dios nos trae la alegría y el anuncio de la Buena Noticia anunciada a los pobres.

Los profetas, sobre todo Isaías, la carta de Santiago y el mismo Juan Bautista que pregunta sobre si Jesús es “el que ha de venir” iluminan nuestra esperanza.

Lecturas bíblicas: Isaías 35,1-6a.10; Salmo 145,6-10; Santiago 5,7-10; Mateo 11,2-11.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: ¡Te lo pedimos Señor de la Esperanza y del Amor!

-Por el Pueblo de Dios, mensajero de Jesús en todos los pueblos, como Juan el Bautista, para que continúe anunciando la Buena Noticia a los pobres. Oremos…

-Por los que buscan a Dios a través del sentimiento religioso o de los interrogantes acuciantes de la vida, para que descubran en Cristo al respuesta concreta y definitiva. Oremos…

-Por los que sufren o viven tristes, para que la alegría de la cercanía de Jesús los aliente y los alivie. Oremos…

-Por todos nosotros, para que tomemos ejemplo de fortaleza y de paciencia teniendo presente a los profetas del Antiguo Testamento y a tantos hombres y mujeres que hoy esperan la venida de Jesús. Oremos…


PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan, el vino y las ofrendas solidarias presentamos nuestros deseos y expectativas ante la próxima venida del Señor Jesús.

COMUNIÓN

Recibimos al Sol de justicia esperado en este Adviento.

Es el Salvador que se presentó mostrando que “los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados, y los sordos oyen; los muertos resucitan y la buena noticia es anunciada a los pobres”.

Cantamos...

ENVÍO

Isaías y todos los profetas, la Virgen María y Juan el Bautista nos acompañan en la misión de “preparar los caminos del Señor” y “anunciar la Buena Noticia a los pobres”.

Somos constructores del Reino de Dios que comienza con la buena noticia de Jesucristo, el que vendrá en gloria.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

18 de noviembre de 2016 / 4º Domingo de Adviento - Ciclo A

El Adviento culmina presentando hoy a José en un corto texto de Mateo, el evangelista que más acentuó el protagonismo de este hombre, “el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. (1,16). Este versículo es el final de una extensa genealogía que se remonta al patriarca Abraham, padre de Isaac...con lo que se lo muestra emparentado con la larga historia del pueblo de Israel.

José estaba comprometido con María “y cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo” El esposo, en situación dramática, se propone abandonarla en secreto, pero a través de los sueños descubre su misión y, cuando nazca el niño le pondrá el nombre de Jesús, con lo que cumplirá el rol paterno según la más auténtica tradición judía.

La escena es el reverso masculino de la “Anunciación a María” que leímos en el evangelio de Lucas con motivo de la fiesta de la Inmaculada. Ahora estamos ante la “Anunciación a José” poco representada en las obras de arte, pero necesaria para completar las figuras que en estos días van apareciendo en nuestros tradicionales pesebres.           

Este padre humano, para el hijo divino comprenderá que en su prometida se hará realidad el anuncio del profeta Isaías al rey Ajaz y por el que tanto suspiraba el pueblo judío (Primera Lectura).Leído en la versión griega de la Biblia llamada “de los LXX” dice: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emanuel” y que el evangelio nos aclara para que no queden dudas: “traducido significa: Dios con nosotros”.

Ese es “Jesucristo, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su resurrección de entre los muertos” (2a.lectura)      

La Antífona del Salmo es un anuncio: “Va a entrar el Señor, el rey de la gloria”. Junto a él podrá estar “el que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que es hombre justo como San José.

¿Podremos estar también nosotros?

BIENVENIDA

El último domingo de Adviento culmina con la presentación de José, el hombre que descubrirá en sueños una especial paternidad junto a su esposa, María, la Virgen que concebirá y dará a luz un hijo, Emanuel, Dios con nosotros.
En Jesucristo llegará a su fin la espera histórica, cuando Él vuelva en gloria se cumplirá lo que la fe del pueblo sabe: “vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos”.

Por eso el libro de Isaías transmite un clamor urgente: “Cielos, destilen el rocío, nubes, derramen al Justo; ábrase la tierra y brote al Salvador” (45,8: Antífona de Entrada).

ANTES DE LAS LECTURAS

La palabra de Dios nos recuerda el anuncio que recibe José, el hombre que trabaja con sus manos y que verá cumplido el mensaje de Isaías y los demás profetas: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: Dios con nosotros”

Ese es “Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu Santificador”.

Lecturas bíblicas: Isaías 7,10-14; Salmo 23,1-6; Romanos 1,1-7; Mateo 1,18-24

OORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Con san José y santa María te lo pedimos, Padre de Jesús.

-Por la intención evangelizadora del Papa Francisco: que los pueblos de Europa redescubran la belleza, la bondad y la verdad del Evangelio que dan alegría y esperanza a la vida. Oremos…

-Por las familias que en pocos días festejarán la fiesta del nacimiento de Jesús, para que puedan reunirse en la sencillez y la alegría de un encuentro de fe y amor. Oremos…

-Por los que en las próximas fiestas se encuentren lejos de sus hogares: los enfermos, los presos, los emigrantes, para que reciban la calidez de manos cercanas y solidarias. Oremos…

-Por cada uno de nosotros, para que el ejemplo de san José y de su esposa, la Virgen María nos acompañe en la preparación de la Navidad. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan, el vino y las ofrendas solidarias presentamos las ilusiones de encontrarnos en la próxima Navidad, reconciliados, unidos y en paz.

COMUNIÓN

Recibimos al Sol de justicia esperado en la culminación de este Adviento.

Es el Salvador, el Emanuel, el Dios que viene a nosotros.

Cantamos...

ENVÍO

Isaías, Juan el Bautista, la Virgen María y San José nos acompañan para encontrarnos con Jesús, el Emanuel, Dios con nosotros y preparar la cercana fiesta de Navidad.

Nos despedimos cantando.

 
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24 de diciembre de 2016 / NOCHEBUENA

El Gloria, acallado durante el tiempo del Adviento vuelve a resonar en las misas de Nochebuena y Navidad. Ya sea en versiones más tradicionales, en la divulgada por la “Misa Criolla” y en otros ritmos posteriores, toda la comunidad trata de expresar la alegría de esta fiesta. En algunos lugares en ese momento se coloca la figura del Niño Jesús en el pesebre, o se encienden alrededor algunas luminarias.

El Gloria tiene uno de sus antecedentes bíblicos en la alabanza de los Ángeles que escuchan los pastores de Belén. “Una multitud del ejército celestial alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él” (Evangelio de la Noche).

La mención de los “pastores”, grupo de hombres que por su trabajo eran marginados y considerados incapaces de ser llamados como testigos,  señala desde donde comienza el anuncio de la Buena Noticia a los pobres y la alegría para todo el pueblo.

“La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres se ha manifestado...Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien” (2a.lectura de la Noche).

La Navidad nos une en familia y nos fortalece como Pueblo elegido.
La “práctica del bien”, de la conversión, de la reconciliación, del diálogo, de la justicia, de la paz, es compromiso de celebrar el nacimiento del niño que recibe el nombre de “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz” (1a .lectura de la Noche).

“Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la mansedumbre en cualquier conflicto».

Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el pesebre: allí «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande». La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: «María, muéstranos a Jesús» –(Francisco, Homilía de la Nochebuena 2014).

BIENVENIDA

¡Feliz nochebuena! ¡Feliz Navidad!
El saludo que se repite en estos días es un deseo de que llegue hasta nosotros la Buena Noticia.
Hoy celebremos que ha nacido el Salvador. Es el Hijo de Dios vestido con los pañales de un niño.
Su amor desborda su pequeño figura.

Su amor hizo posible la primera Navidad.

ANTES DE LAS LECTURAS

Dios nos habla por medio de los Profetas.
También a través de las Cartas del Nuevo Testamento.
Pero sobre todo hoy nos habla por medio de su Hijo, porque “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”

En el Credo lo  afirmamos: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios Verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho, que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encargó de María la Virgen y se hizo hombre…”

Lecturas bíblicas: Misa de la Noche: Isaías 9,2-7; Salmo 95; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos por Jesucristo nacido entre nosotros.

-Para que Cristo se revele a toda la humanidad con la luz que emana de Belén y se refleja en el rostro de la Iglesia. Oremos…

-Para que el Pueblo de Dios anuncie a todos los pueblos la alegría comunicada a los pastores de Belén. Oremos…

-Para que  las naciones apoyen a los hombres y mujeres de buena voluntad que trabajan por la paz. Oremos…

-Para que los pobres, débiles y sufrientes reciban la solidaridad y la compañía que brotan del espíritu de la Navidad. Oremos…

-Para que los que nos reunimos en esta Navidad llevemos a la vida la alegría del mensaje de amor que hoy recibimos y compartimos. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Para celebrar la Navidad en familia se prepara una mesa dónde más que los alimentos, interesa el amor que reúne y celebra.

Para celebrar la Misa de Navidad preparamos una mesa con los sencillos dones del pan, el vino, la ofrenda solidaria y el amor que queremos compartir a lo largo de la vida.

COMUNIÓN

Jesús nuestro Salvador se ha hecho nuestra comida y nuestra bebida.

Es el manjar más excelente en esta fiesta de Navidad.

Cantamos...

ENVÍO

La fiesta celebrada y la eucaristía compartida se prolonga en nuestro reiterado saludo: ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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25 de diciembre de 2016 / NAVIDAD

Los evangelios propuestos para la Misa de la Noche de Navidad y de la Aurora son tomados de Lucas. Es el único evangelista que describe el nacimiento de Jesús a partir de un censo del Emperador Augusto, naciendo en un pesebre, y anunciado y visitado por los pastores de Belén que escuchan la alabanza de la multitud celestial: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él”.

El gobierno del Emperador Augusto significaba el fin de casi un siglo de guerras civiles que había arrasado los territorios romanos y se había erigido un Altar a la Paz de Augusto. Las ciudades griegas del Asia Menor adoptaron el día del cumpleaños de Augusto como el comienzo del Año Nuevo y se lo saludó como “el salvador de todo el mundo”.

Lucas contradice esta fama del Imperio e invierte lo que parecía corriente en la sociedad de su tiempo. El edicto de Augusto fue una ocasión para algo más importante: el nacimiento de Jesús, el Niño que trae la paz auténtica “a los hombres amados por Dios”.

Los nuevos tiempos no se centran en Roma, ni siquiera en Jerusalén: es Belén, la tierra del pastor David y de los pastores que reciben el anuncio de la buena noticia: “Hoy ha nacido para ustedes, en la ciudad de David un Salvador que es Cristo, el Señor”

No son tampoco los poderosos los encargados de difundir lo que habían visto y oído. Por el contrario son los “pastores” grupo de hombres que por su condición social eran marginados, considerados personas deshonestas e integraban la lista de aquellos que no podían ser llamados como testigos.

“Los que escuchaban quedaban admirados de lo que decían los pastores”. Pero se requiere un paso más que la sorpresa entusiasta o la admiración sensible. A partir de allí comienza la marcha de la fe.

Por eso el evangelio de Juan - Misa del Día - nos dice que a quienes reciben a Jesús, la Palabra hecha carne “a los que creen en su nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”.

“Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para que los hombres pudiéramos llegar a ser hijos de Dios” (San Agustín).

BIENVENIDA

¡Feliz Navidad!
La fiesta del pueblo recuerda un suceso único en la historia de la humanidad.
El Hijo de Dios quiso venir a vivir entre nosotros.
Por eso los ángeles cantaron ante los pastores de Belén: ¡Gloria a Dios en las alturas. Y en la tierra paz a los hombres amados por Él!
Adoramos al Niño-Dios y convertimos la paz en compromiso y tarea cotidiana.

ANTES DE LAS LECTURAS

En todas las Misas proclamamos la Palabra de Dios.
Los textos son tomados de la Biblia, un libro escrito por muchos autores a lo largo de siglos, e inspirado por el mismo Dios...
Pero hoy, Navidad, además de las lecturas de la Palabra de Dios celebramos algo más que unos textos escritos y leídos.
Hoy “el Verbo, la Palabra, se hizo carne, y habitó entre nosotros”. (Juan 1,14)

Lectura bíblicas: Misa de la Aurora: Isaías 62,11-12; Salmo 96,1.6.11-12; Tito 3,4-7; Lucas 2,15-20
Misa del Día: Isaías 52,7-10; Salmo 97,1-6; Hebreos 1,1-6; Juan 1,1-18

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos Dios del Amor y la Paz.

-Por el Papa, los Obispos y todos los predicadores para que el mensaje de Navidad llegue con sus palabras al corazón de todos los que esperan un mundo de reconciliación y de paz. Oremos…

-Por la intención de Francisco: que en ninguna parte del mundo existan niños soldados. Oremos…

-Por nuestros familiares y amigos difuntos, que celebraron otros años con nosotros esta fiesta, para que se encuentren en la alegría definitiva de la luz y de la paz. Oremos…

-Por nosotros, hijos e hijas de Dios, para que vivamos cada día la Buena Noticia que nos trae el Hijo de Dios. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan, el vino y los dones de la solidaridad concretan el canto tradicional de Navidad:

“Humildes pastores dejan su rebaño; y llevan sus dones al niño Dios; nuestras ofrendas con amor llevemos, ¡cristianos adoremos a nuestro Dios!

COMUNIÓN

Recibimos a Jesús.
Es el mismo que nació hace unos dos mil años.
Es la Palabra hecha carne.

Hoy continúa habitando entre nosotros.

Cantamos...

ENVÍO

Llevemos a todos la Buena Noticia que recibieron los pastores de Belén: “Hoy les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Después de desearnos, una vez más ¡feliz navidad!, podremos ir en paz.

Nos despedimos cantando...

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enero

1 de enero de 2017 / Solemnidad de Santa María Madre de Dios

El catolicismo latinoamericano tiene un fuerte acento mariano y al igual que en otras regiones, son muchas las denominaciones con las que se venera a la que tan discretamente es mencionada en la carta a los Gálatas: “Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer...”

Uno de los títulos más antiguos aplicados a María procede del ambiente oriental, que la llamaba en griego “Theotokós”, que significa “Madre de Dios”.

Llegar a utilizar ese nombre para la madre de Jesús, requirió un gran esfuerzo de discusiones entre los teólogos y los obispos, y fue necesario la reunión del Concilio de Éfeso (año 431)

Poco antes el obispo san Atanasio escribió: El Verbo de Dios tomó la descendencia de Abraham, como dice el Apóstol, por eso debía ser semejante en todo a sus hermanos, asumiendo un cuerpo semejante al nuestro. Por eso María está verdaderamente presente en este misterio, porque de ella el Verbo asumió como propio aquel cuerpo que ofreció por nosotros. La escritura recuerda este nacimiento, diciendo: lo envolvió en pañales; alaba los pechos que amamantaron al Señor y habla también del sacrificio ofrecido por el nacimiento de este primogénito...

Por lo tanto, el cuerpo que el Señor asumió de María es un verdadero cuerpo humano, conforme lo atestiguan las Escrituras, verdadero digo, porque fue un cuerpo igual al nuestro.
Pues María es nuestra hermana, ya que con todos nosotros es hija de Adán.

Al comenzar un nuevo año nos sentimos acompañados por María, hermana nuestra, madre de Dios que concibió por obra del Espíritu Santo.

El mismo Espíritu que nos impulsa a renovar una  vez más el proyecto del Reino de Dios, donde todos podemos decir con confianza “Abba”, (“Padre”) en la medida que rompemos toda esclavitud y vivimos como hijos e hijas de Dios., porque “la no violencia es un estilo de política para la paz” (Lema de la Jornada Mundial de la Paz)

BIENVENIDA

Al comenzar un nuevo año nos sentimos acompañados por María, hermana nuestra, madre de Dios que concibió por obra del Espíritu Santo.
El mismo Espíritu que nos impulsa a renovar una vez más el proyecto del Reino de Dios, donde todos podemos decir con confianza “Abba”,- es decir Padre - en la medida que rompemos toda esclavitud y vivimos como hijos e hijas de Dios, construyendo día a día la paz.

El lema de la Jornada Mundial por la paz es también consigna para este nuevo año: “la no violencia es un estilo de política para la paz”

ANTES DE LAS LECTURAS

Como María, la madre de Dios, escuchamos la Palabra y la meditamos en nuestro corazón.

Lectura bíblicas: Números 6,22-27; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te invocamos, Jesucristo, Señor de la Historia.

-Por el pueblo de Dios,  para que realice su vocación de ser hijos e hijas del mismo Padre del Cielo. Oremos…

-Por todas las naciones, para que sea realidad el lema de esta Jornada: “la no violencia es un estilo de política para la paz”. Oremos…

-Por nuestra patria, para que en nuestra tierra cada uno encuentre el trabajo necesario para ganar el pan de cada día. Oremos…

-Por nosotros, para que el deseo de un “feliz año nuevo” sea también la decisión de no dejarnos vencer por el mal, sino por el contrario, vencer al mal con el bien. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los deseos de reconciliación, felicidad y paz se unen a las ofrendas que presentamos al comienzo de un nuevo año.

COMUNIÓN

Recibimos a Jesús.
Es el mismo que nació hace unos dos mil años y fue envuelto por su madre en pañales.
Es la Palabra hecha carne.
Hoy continúa habitando entre nosotros.

Recibirlo nos compromete a envolver en pañales - signo del cuidado y la ternura - a todos los pobres y excluidos del calor humano.

Cantamos...

ENVÍO

Con el saludo de ¡feliz año nuevo! deseamos mutuamente la reconciliación y el perdón que nos aproxima a la paz del corazón.

Nos despedimos cantando...

 
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