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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE FEBRERO 2020
   
-Domingo 2 de febrero de 2020 - La Presentación del Señor

-Domingo 9 de febrero de 2020 - 5º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 16 de febrero de 2020 - 6º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 23 de febrero de 2020 - 7º Domingo durante el año - Ciclo A
-Miércoles 26 de febrero de 2020 - Miércoles de Cenizas
-Domingo 1 de marzo de 2020 - 1º Domingo de Cuaresma- Ciclo A
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Domingo 2 de febrero 2020 / Presentación del Señor

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hoy, en la Fiesta de la Presentación del Señor, nos reunimos para celebrar a Cristo como luz que alumbra el corazón de todos. Hoy la iglesia reunida, no sólo se deja iluminar por el Señor, sino que, teniéndolo a Él por la fe en el corazón, se convierte en luz que ilumina el camino de todos los pueblos.

Vemos a Jesús, indefenso y abandonado en los brazos de sus padres, que lo llevan a presentar al templo para cumplir la Ley de Moisés, siendo luz que alumbra a las naciones y la gloria del pueblo de Israel. La salvación que trae es universal, es para todos los tiempos y lugares. Y al igual que Cristo, nosotros, en brazos de nuestra madre la Iglesia, somos presentados ante el Señor para consagrarnos a Él y convertirnos en una oblación cada vez más pura y perfecta hasta lograr la misma madurez de Cristo, dando nuestra vida por nuestro prójimo manifestándole el mismo amor que el Señor nos ha tenido a nosotros.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:       (Ml 3, 1-4)        

Este texto del Antiguo nos habla de la purificación que es necesaria para poder ofrecer la propia vida como un sacrificio agradable a Dios. 

SALMO RESP.:    (23, 7-10)      

R.    El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

2ª. LECTURA:     (He 2, 14-18)   

San Pablo nos hace entender cuál es el proyecto de hombre perfecto en la mente divina: el que es fiel a su voluntad hasta el final y deja a un lado sus rebeldías.

EVANGELIO:   (Lc 2, 22-40 ) 

En el Evangelio se nos muestra la presentación de Jesús en el Templo, y en el prodigioso relato de Lucas escuchamos las profecías de Simeón y de Ana sobre el futuro del Niño.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con la confianza que el Padre nos escucha, con toda humildad presentémosle las necesidades de la Iglesia, del mundo, de los hombres y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta celebración de tu Hijo como Luz que alumbra el corazón de todos, fortalezca ese anuncio y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Te pedimos por nuestros Obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos…

—Te pedimos que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Te pedimos que en esta fiesta, la presencia de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Te pedimos que  en nuestra comunidad, sepamos manifestar que Cristo está en nosotros y desde nosotros hacer brillar su amor, su alegría, su paz, su misericordia, su perdón y su ayuda para quienes lo necesitan, oremos...

CELEBRANTE:

Señor concédenos, por intercesión de la Santísima Virgen María, que así como ayudó a Jesús a crecer en edad, fortaleza, sabiduría y gracia delante de Ti y de los hombres, nos ayude para que también nosotros vayamos día a día manifestando, con una vida llena de amor, que en verdad tu Hijo vive en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto con los dones del pan y del vino, presentemos al Padre nuestro sincero compromiso de ser como el leño que se enciende y se consume para dar luz, calor, seguridad en su camino a los demás.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, porque en Cristo nos ha descubierto el misterio oculto desde siglos: que estamos llamados no a morir sino a vivir eternamente con Él.

COMUNIÓN:

La Eucaristía que ahora vamos a compartir, no sólo nos lleva a adorar al Señor sino, especialmente, a hacerlo parte de nuestra vida ya que entramos en comunión con Él.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que el Señor, hoy presentado en el templo, nos ayude a ser luz ante el mundo pero sin olvidar que, esa luz, es Cristo. En Él, con Él y para Él también nosotros fuimos un día presentados en el templo de brazos de nuestros padres.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 9 de febrero 2020 / 5º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos aquí reunidos, en este domingo quinto del tiempo durante el año, para la celebración de la Eucaristía, en la que Cristo se hace luz, fuerza, testigo del verdadero amor, entrega de Dios a los hombres, para que vivamos una vida nueva: la del Señor.

El Señor hoy nos manifiesta que, tal como Cristo es la luz que ilumina a las naciones, así todos los que quieres ser sus discípulos deben ser también luz. iluminando en medio de las tinieblas de este mundo. Hoy el Señor nos exhorta a cada uno de nosotros a que seamos verdaderos discípulos suyos, sus apóstoles, sal de la tierra y luz del mundo, y a que demos testimonio de tales, con nuestras vidas, con nuestras obras

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 58, 7-10)        

El Profeta nos habla de la luz, que va unida con la caridad con los demás, que es la actitud indispensable para quien quiera ser verdaderamente luz. 

SALMO RESP.:    (111, 4-9)      

R.    Para los buenos brilla una luz en las tinieblas.

2ª. LECTURA:     (1 Co 2, 1-5)   

El Apóstol nos manifiesta que si somos luz del mundo, tenemos que hacer que brille el objeto central de nuestra fe: Cristo crucificado.

EVANGELIO:   (Mt 5, 13-16) 

Jesús nos manifiesta ahora, en su Evangelio, el cómo debemos comportarnos si queremos ser verdaderamente discípulos suyos.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Dirijamos ahora. a nuestro Padre del Cielo, nuestra súplica confiada, pidiendo por las necesidades de la Iglesia y la de todos los hombres, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS LUZ DEL MUNDO"

—Por la Santa Iglesia, el Papa Francisco, para que hoy más que nunca, sea instrumento de concordia, de unión y signo de salvación para todos los pueblos, oremos...

—Por nuestros Obispos y todos nuestros sacerdotes, para que sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios de Reino, oremos…

—Por la paz del mundo, para que cesen definitivamente todos los derramamientos de sangre y todos los hombres alcancen una verdadera y auténtica libertad, tanto en sus cuerpos como en sus espíritus, oremos...

—Por nuestra patria, para que cada uno asuma, rechazando todo egoísmo personal y sectorial, su papel de constructor de una verdadera patria de hermanos, oremos...

—Por nuestra comunidad, para que viviendo íntimamente unidos a Jesucristo, demos testimonio con nuestras obras y con nuestras vidas, de la llegada de su Reino, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, tu Hijo nos ha dicho "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la vida"; concédenos, junto con estas súplicas, la sabiduría necesaria para seguirlo siempre, en medio de las tinieblas de este mundo. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos sobre la mesa del altar, todo lo que somos y todo lo que tenemos; lo malo que hay en nosotros para que el Señor lo transforme y lo poco bueno que tenemos para que Él lo consagre.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Iniciamos ahora la gran oración de acción de gracias al Padre. Y hoy especialmente demos gracias porque Cristo se hace para nosotros luz y fuerza, entrega y realización de amor.

COMUNIÓN:

Hemos visto la luz del Señor y la vamos a llevar a todo el mundo; para esta misión Él nos ha dejado el pan y el vino, su Cuerpo y Sangre, para caminar el difícil camino de la vida y ser luz y antorcha para todos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que como cristianos seamos antídoto que levante en la esperanza aquellos lugares donde nos desenvolvemos. Con Cristo y por Cristo hemos de hacerlo. En ello va nuestra salvación.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 16 de febrero 2020 / 6º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

En este día del Señor, domingo sexto del tiempo durante el año, nos reunimos alrededor de su mesa para la celebración del hecho salvador por excelencia de la muerte y resurrección de Cristo: la Eucaristía; por eso es nuestra participación la que ha de darnos la pauta para nuestro comportamiento moral cristiano en nuestra vida de cada día-.

El Señor hoy nos habla de la Ley, manifestándonos que Él ha venido a llevarla a su plenitud, que consiste en la imitación misma de Dios. Él nos manifiesta que tenemos total libertad para nuestra elección: está ante nosotros el obedecer o no a sus mandamientos, a sus enseñanzas, que son un camino, una senda que nos da, en su infinito amor, para alcanzar la felicidad plena. Y nos exhorta a un cumplimiento, no sólo en su letra, sino en su espíritu.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo 15, 15-20)        

Dios ofrece al hombre la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha; quien obedezca los mandamientos del Señor, vivirá. Esta sabiduría es en realidad una invitación a la vida equilibrada en la observancia de la Ley. 

SALMO RESP.:    (118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34)      

R.    Felices los que siguen la ley del Señor.

2ª. LECTURA:     (1 Co 2, 6-10)   

San Pablo hace la apología de la sabiduría cristiana como superior a la sabiduría humana. Y nos dice que el misterio de la sabiduría escondida en Dios desde antes de los siglos, se ha manifestado definitivamente en Cristo.

EVANGELIO:   (Mt 5, 17-37) 

Jesús, en este texto del Sermón de la Montaña, nos expone las características del nuevo espíritu, de la nueva justicia y ley del Reino, que dan plenitud a toda la antigua Ley.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Con la certeza que Dios nos escucha y atiende favorablemente nuestras súplicas, elevemos ahora comunitariamente nuestra oración de hijos necesitados. Hagámoslo por las intenciones de la Iglesia, del mundo y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que en su palabra y enseñanzas todos los hombres reconozcamos las mismas de Jesús, que hoy nos habla, oremos...

—Por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que también en ellos escuchemos las enseñanzas de tu Hijo, que hoy nos pide una adhesión plena a sus enseñanzas de vida, oremos...

—Por nuestra patria, para que cada habitantes de esta tierra, dejando de lado todo lo que pueda separarnos, busque por sobre todo, el bien común, oremos...

—Por todos los que se encuentran sufriendo, por los que menos tienen, para que encuentran en nuestra comunidad, una auténtica solidaridad que les ayude a superar su crítica situación, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que demos testimonio en todas las circunstancias de nuestra vida, del cumplimiento de corazón de la Ley de Dios, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, junto con estas súplicas que te hemos presentado, te pedimos nos concedas la gracia y sabiduría necesarias, para adherirnos plena y libremente, a tu Ley de amor. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos ahora a nuestro Padre, un ferviente compromiso a obedecer la Ley de Dios, para poder así, ser verdaderamente libres.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias de todo corazón a Dios, porque en su Hijo nos hadado la nueva Ley del amor, que es signo de su Alianza con nosotros, iniciada en el bautismo y que se ha de completar en el cielo.

COMUNIÓN:

Jesús nos ha dado una Ley nueva, para nuestro camino hacia la patria del cielo, donde se realizarán plenamente las promesas y bienaventuranzas de esta Ley. Pero como nos sabe débiles, ahora nos alimenta con el Pan de Vida.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al concluir nuestra celebración dominical, lo hacemos con un compromiso: adherirnos a Cristo y al plan de salvación, dóciles a las mociones de su Espíritu, para poder así encaminarnos hacia la gloria.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 23 de febrero 2020 / 7º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo séptimo del tiempo durante el año, y lo hacemos reuniéndonos en comunidad para celebrar la fiesta de nuestra vida: la Santa Misa, el sacramento del amor, de la unificación, que supera todas las hostilidades humanas.

El Señor nos manifiesta hoy, que Cristo ha venido a llevar la Ley a su perfección, exhortándonos a cada uno de los que queremos ser sus discípulos, a esa perfección que nace del amor, de ese amor universal que llega a todos los hombres, y el Señor nos pide que seamos con nuestros actos, con nuestra vida, ejemplos de amor, de bondad, de misericordia y de perdón.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Lv 19, 1-2. 17-18)        

En este texto, el precepto del Señor contradice las costumbres existentes en Israel: se trata de odiar al pecado, pero amar al pecador. 

SALMO RESP.:    (102, 1-4. 8. 10. 12-13)      

R.    El Señor es bondadoso y compasivo.

2ª. LECTURA:     (1 Co 3, 16-23)   

San Pablo exhorta a la comunidad de Corinto, y en ella a todos nosotros: el cristiano no puede ya vivir como antes, ya que el cristiano es de Cristo, y Cristo es de Dios.

EVANGELIO:   (Mt 5, 38-48) 

Escuchemos a Jesús, que hoy nos manifiesta la característica del cristiano, que lo distingue de los publicanos y de los gentiles: la actitud de perdón y de amor al prójimo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Sabiendo que nuestro Padre del Cielo es bondadoso y compasivo, dirijámosle ahora nuestra súplica humilde y confiada.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que todos los hombres escuchemos su ferviente llamada al amor universal, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestra Iglesia diocesana, para que todos los que la formamos vivamos una auténtica fraternidad con todos los hombres, sin exclusiones, oremos...

—Padre, te pedimos por todos los que habitamos esta nación, para que dejando de lado nuestros rencores y divisiones, podamos construir verdaderamente la civilización del amor, oremos...

—Padre, te pedimos por los más pobres, los explotados y los injustamente marginados, para que encuentren en nosotros una auténtica caridad fraterna, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestra comunidad, para que demos testimonio con nuestra vidas de tu amor, y de búsqueda de la perfección que nos pides, oremos....

CELEBRANTE:

Señor, Dios nuestro, que haces caer la lluvia sobre justos e injustos, junto a estas necesidades te pedimos que nos ayudes, con tu Santo Espíritu a tener estas mismas actitudes con todos nuestros hermanos, para que así podamos alcanzar la perfección que Tú nos pides. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar nuestra ofrenda sobre el altar, es necesario que también le presentemos a Dios, un corazón siempre dispuesta a perdonar.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús es el Sacramento de la Nueva Alianza que Dios ha establecido con nosotros; alianza de amor por la que ahora, todos unidos, damos gracias.

COMUNIÓN:

Este misterio eucarístico, del que ahora vamos a participar, exige y estimula la reconciliación; por eso, es indispensable que el amor reine en nuestro corazón, antes de recibir el Cuerpo del Señor.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Es necesario que en nuestras vidas reine un amor activo: no bastan los sentimientos ni las palabras; es necesario hacer el bien como nuestro Padre del Cielo que, sin discriminación, hace salir el sol sobre buenos y malos.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Miércoles 26 de febrero de 2020 / Miércoles de Cenizas

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Con la liturgia de este día, Miércoles de Ceniza, damos comienzo al tiempo de Cuaresma; ese período de cuarenta días de preparación a la Pascua. "Entramos en el abismo de la pasión de Cristo, nos acercamos a su cruz, a la cruz en que dio su vida por nuestros pecados; nos acercamos a ella, para experimentar, después del ayuno de cuarenta días, la alegría de la Resurrección".

Y en esta sagrada liturgia, se bendecirán las cenizas de las palmas y olivos que fueron bendecidas el Domingo de Ramos del año pasado, y esa misma ceniza, símbolo de la nada de las cosas humanas, y que nos recuerda lo que somos y lo que seremos, nos será impuesta a cada uno de nosotros, sobre nuestra cabeza, signo de la penitencia de este tiempo fuerte que hoy comenzamos.

El Señor nos llama hoy imperiosamente a reconciliarnos con Él, ya que éste es el tiempo favorable para hacerlo, efectuando un profundo cambio en nuestras vidas, una verdadera conversión y renovación pascual que exige una ruptura con el pecado y con el "hombre viejo", y a la que sólo podremos llegar por medio de la oración, la penitencia y la caridad fraterna.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Jl 2, 12-18)        

Estas exhortaciones del Profeta al pueblo de Israel, son las palabras del Señor a cada uno de nosotros hoy, convocándonos a una sincera y profunda penitencia. 

SALMO RESP.:    (50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17)      

R.    ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

2ª. LECTURA:     (2 Co 5, 206,2)   

Las palabras del Apóstol son bien claras: éste es el tiempo propicio para reconciliarnos con Dios, no recibiendo en vano la gracia que Él nos ofrece.

EVANGELIO:   (Mt 6, 1-6. 16-18)

En la proclamación del santo Evangelio, el mismo Jesús nos llama a practicar la caridad, el ayuno y la oración, es decir, de los actos penitenciales propios del tiempo que hoy comienza.

—IMPOSICIÓN DE LAS CENIZAS:

Ahora será bendecida la ceniza que se impondrá sobre nuestra cabeza, recordándonos de esta manera nuestra nada, y las palabras de una de las fórmulas de imposición de la ceniza nos recuerdan lo que somos: “Polvo eres y al polvo volverás”, realidad sobre la que debemos meditar profundamente en este tiempo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, elevemos nuestra plegaria al Señor, que nos concede el don de iniciar este tiempo cuaresmal, para que durante estos días de salvación, la acción de su Espíritu purifique nuestros corazones y los llene de su amor.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y TEN PIEDAD"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que todos los hombres recibamos su llamado a la penitencia, a rasgar el corazón, pero con la vista puesta en la Pascua, en la que el dolor se convertirá en auténtica alegría y gozo, pedimos…

—Por nuestros Obispos y todos nuestros sacerdotes, para que con su ejemplo y guía, nuestra Iglesia diocesana sea ferviente en la oración, la penitencia y el amor fraterno, pedimos...

—Por nuestra Patria, para que volvamos a Dios de todo corazón, y ante las numerosas dificultades que nos toca vivir, nos unamos de verdad y seamos auténticos sembradores de esperanza, de misericordia y de perdón, pedimos...

—Por todos los que sufren, para que jamás caigan en la tentación de creer que Dios está lejos de ellos y para que en el ofrecimiento de su dolor encuentren el camino hacia la pascua eterna, pedimos...

—Por toda nuestra comunidad, para que este sea un tiempo propicio para sentirnos pueblo peregrino que camina hacia esa Pascua en la que, Dios, nos mostrará su poder y su gloria, su amor y su vida, su triunfo y el futuro que nos espera, pedimos…

CELEBRANTE:

Padre, escúchanos con bondad: líbranos del lastre del pecado y concédenos la agilidad de la gracia, para que podamos transparentar la alegría de tu salvación y demos frutos de auténtica caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar ahora sobre la mesa del altar, el pan y el vino para el sacrificio, ofrezcámonos al Padre, con nuestras pocas virtudes y nuestras muchas miserias, pero con un sincero deseo de conversión y salvación.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Tan grande es el amor de Dios, que nos entregó a su Hijo para salvarnos, por eso, démosle gracias con alegría y con el gozo de que aún espera por nuestra conversión.

COMUNIÓN:

Al compartir ahora con nuestros hermanos, el mismo Pan de salvación, entramos en una íntima comunión con Cristo, que debe hacernos partícipes de sus mismos sentimientos: el amor por todos los hombres hasta la entrega total.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Iniciemos la Cuaresma con esperanza y alegría, reconociéndonos pecadores y sabiendo que nuestro Dios es compasivo y misericordioso. El pecado nunca debe producir en nosotros desánimo, sino un real propósito de conversión.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 1 de marzo 2020 / 1º Domingo de Cuaresma - Ciclo A

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, nos encontramos en el inicio del camino de la Cuaresma, que hemos comenzado el Miércoles de Ceniza. Es el primer domingo de este camino de renovación profunda de nuestras vidas.

Cuaresma, tiempo de gracia, tiempo de lucha que nos lleva a la conversión y a la reconciliación con Dios, nuestro Padre, y con nuestros hermanos. Pero también, camino de victoria, ya que al final del mismo nos espera la resurrección.

Hoy el Señor nos llama imperiosamente a volver a Él, librándonos del apego a todo aquello que pudiera anteponerse a Dios. Y nos manifiesta que, para poder lograrlo, Él mismo nos concede abundántemente su gracia; esta gracia que sólo podemos obtener mediante la oración, la penitencia y la práctica de la caridad. Y esto nos significa que debe haber una coherencia total de nuestro comportamiento diario con las exigencias del Evangelio.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Gn 2, 7-9; 3, 1-7)        

Este relato de la falta original encuentra su respuesta en la victoria de Cristo y halla también su respuesta en nosotros. 

SALMO RESP.:    (50, 3-6a. 12-14. 17)      

R.    ¡Piedad, Señor, pecamos contra ti!

2ª. LECTURA:     (Rm 5, 12-19)   

San Pablo nos afirma en una visión optimista, la victoria final, ya que todos seremos justos porque un solo hombre, Cristo, obedeció.

EVANGELIO:   (Mt 4, 1-11 ) 

Escuchemos ahora al mismo Jesús en la narración de las tentaciones: el combate con Satanás en el desierto

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Elevemos nuestra plegaria a Dios pidiendo por toda la Iglesia y por todos los hombres; pidámosle que su Espíritu esté con nosotros para renovar nuestro camino.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS FUERZA EN LA TENTACIÓN"

—Padre, porque queremos recibir en nuestro corazón el mensaje de salvación de la Iglesia, renovando nuestro compromiso de lucha, de opción; nuestro compromiso de fidelidad cristiana contigo, encaminado a vivir en toda su riqueza y su esplendor el misterio central de nuestra salvación, te pedimos...

—Padre, porque queremos hacer de nuestra Iglesia diocesana una comunidad cristiana, fundada en un mutuo compromiso de amor y fidelidad entre Tú y nosotros, que viva intensamente el camino cuaresmal, acogiendo la Buena Noticia de tu Hijo, te pedimos...

—Padre, porque queremos que el mundo, tomando conciencia de la corrupción en que vive, y el plan sistemático para fabricar leyes que van en contra de la dignidad de la persona o de la misma vida, escuche el llamado de tu Hijo y se convierta verdaderamente en Reino de Dios, te pedimos...

—Padre, porque no queremos ser de los que olvidan el dolor de tantos hermanos que sufren y su dolor es también hoy el de tu Hijo en la cruz,  y seamos para ellos la imagen de tu providencia que no los abandona, te pedimos...

—Padre, porque queremos que toda nuestra comunidad, tomando conciencia sobre cómo vivimos nuestra vida, y  que el mundo que nos rodea necesita de personas, que vivan realmente aquello que dicen creer, seamos coherentes en nuestras vidas con la fe que profesamos, te pedimos...

CELEBRANTE:

Dios misericordioso, acoge los anhelos de tu pueblo y concédenos tu ayuda para que en este tiempo fortalezcamos nuestros espíritus y así podamos superar las tentaciones y renovar verdaderamente nuestras vidas. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto a estos dones del pan y del vino, presentemos a Dios un sincero deseo de conversión profunda de nuestras vidas y de una transformación total de nuestros corazones.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús se entregó por nosotros y es el modelo para que este tiempo sepamos cómo rechazar el mal y buscar la salvación, por eso demos ahora gracias a nuestro Padre eterno.

COMUNIÓN:

Jesús con su palabra nos da la luz necesaria para no dejarnos engañar por el Maligno, y con su Cuerpo nos da la fortaleza que necesitamos para perseverar en el camino de la salvación.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Este camino de lucha que hemos iniciado no es un camino de tristeza, sino de vida, ya que la final nos espera la resurrección, y con ella, la verdadera vida, que ya vislumbramos con el gozo pascual.

Nos despedimos cantando...

 
 
 
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