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Por Pbro. Eduardo A. González.
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE DICIEMBRE 2017
   

-Domingo 3 de diciembre 2017 - 1º de Adviento - Ciclo B

-Viernes 8 de diciembre 2017 - Inmaculada Concepción de María
-Domingo 10 de diciembre 2017 - 2º Adviento - Ciclo B
-Domingo 17 de diciembre 2017 - 3º Adviento - Ciclo B
-Domingo 24 de noviembre 2017 - 4º Adviento - Ciclo B
-Lunes 25 de diciembre 2017 - Natividad del Señor
-Domingo 31 de diciembre 2017 - La Sagrada Familia - Ciclo B
-Lunes 1 de enero 2018 - Santa María Madre de Dios
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liturgia

3 de diciembre de 2017 / 1º domingo de Adviento - Ciclo B

Al inaugurar un nuevo ciclo litúrgico nos introducimos al Adviento o tiempo de la Espera con la abundancia de los textos del libro de Isaías que reconoce a Dios como “Padre y Redentor” (1a. lectura).

Redentor es una de las posibles traducciones de go’el y se refiere a la responsabilidad de los parientes cercanos de pagar el rescate de quien se encuentra en la esclavitud o de recuperar las tierras que hubiere vendido por necesidad imperiosa. En el libro de Isaías se expresa que si Yahvé es realmente padre, está obligado a rescatar al pueblo de la Alianza que se encuentra en la esclavitud. Dios es el Padre de la Liberación. Por eso se le pide “reafirma tu poder y ven a salvarnos” (Salmo)

El Evangelio de Marcos presenta recomendaciones similares a las que desprenden de las parábolas leídas en los domingos anteriores preparando la Venida del Señor. “Estén prevenidos porque no saben cuándo llegará el dueño de casa”.

Dios es fiel y su gracia mantiene firme a su pueblo para que lleguemos “irreprochables en el Día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo” En él está nuestra confianza, nuestra firmeza y nuestra esperanza.(2a. Lectura)

“A este propósito, el testimonio de las primeras comunidades cristianas resuena muy sugerente. Estas solían acompañar las celebraciones y las oraciones con la aclamación Maranathá, una expresión constituida por dos palabras arameas que, según cómo sean pronunciadas, se pueden entender como una súplica: «¡Ven, Señor!», o como una certeza alimentada por la fe: «Sí, el Señor viene, el Señor está cerca».

Es la exclamación con la que culmina toda la Revelación cristiana, al final de la maravillosa contemplación que se nos ofrece en el Apocalipsis de Juan (cfr Ap 22,20). En ese caso, es la Iglesia-esposa que, en nombre de la humanidad, de toda la humanidad, y en cuanto su primicia, se dirige a Cristo, su esposo, deseando ser envuelta por su abrazo; un abrazo, el abrazo de Jesús, que es plenitud de vida y de amor.”(Papa Francisco).

BIENVENIDA

Hoy comenzamos el tiempo del Adviento.
Es el tiempo de la espera.
Esperamos la gloriosa venida de Jesucristo, el Señor de la Historia que saldrá a nuestro encuentro.
Esperamos la presencia de Jesús en nosotros a lo largo de cada día de nuestra vida.
Esperamos poder celebrar la próxima Navidad recordando la primera venida de Jesús en la humildad de nuestra condición humana.
Hoy comenzamos el tiempo de la Esperanza.

ANTES DE LAS LECTURAS

Primera lectura: El libro de Isaías es el texto del Antiguo Testamento más leído en la liturgia del tiempo del Adviento. Es también el más citado para mostrar que Jesús es el Mesías prometido y esperado por el pueblo.
Salmo: El Salmo es una invocación para que Dios nos visite y nos traiga la salvación.
Segunda lectura: San Pablo quiere que los cristianos de Corinto aprovechen el tiempo hasta el día de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Hasta nosotros llega su pedido.

Evangelio: Sólo dos palabras pueden resumir el Evangelio que proclamamos al comienzo del Adviento: “¡Estén prevenidos!”

Lecturas bíblicas: Isaías 63,16b-17.19b; 64,2-7;  Salmo 79, 2ac.3b.15-16.18-18; I Corintios 1,3-9; Marcos 13,33-37 .

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: ¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

-Por la Iglesia, para que con su mensaje prepare a todos los hombres y mujeres a encontrar el sentido de la vida hasta el día de la Venida de Jesús. Oremos…

-Por los gobernantes, para que escuchen las palabras del profeta: “Tu vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Oremos…

-Por los que sufren por la injusticia de los hombres y la violencia entre los pueblos. Oremos…

-Por nosotros, para que cada día preparemos la gloriosa venida de Jesús. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Preparamos la mesa con el cuidado de los servidores que tienen una tarea encomendada por el dueño de casa. Hoy nuestra tarea abarca todo el mundo y es encomendada por el mismo Dios.

COMUNIÓN

En la Eucaristía respondemos a la invitación de Dios Padre que “nos llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.”

En la comunión el amor divino viene a nosotros.

Cantamos...

ENVÍO

Las palabras de Jesús son la consigna del tiempo del Adviento que hemos comenzado: “Tengan cuidado y estén prevenidos”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

8 de diciembre 2017 / Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María

En el clima que acentúa la espera de la Venida del Señor y la preparación de la próxima fiesta de Navidad se lee el texto del Evangelio de Lucas conocido como “la Anunciación del Señor”. Su lectura volverá a escucharse el último domingo de Adviento.

En la Solemnidad de la Inmaculada se subraya especialmente un versículo: El Ángel entró en su casa y la saludó diciendo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”  (Lucas 1,28).

Este  saludo adquiere en la doctrina católica una fuerza especial al subrayar la expresión “llena de gracia” extendiéndola más allá del primer sentido literario.

Así se enseña que Dios Padre eligió a María desde antes de nacer, desde el mismo momento de su concepción, y le mostró un amor especial que la hizo Inmaculada desde el seno de su madre.

En la íntima unión de quienes la tradición llama San Joaquín y Santa Ana, (ilustración) es concebida María de Nazaret, llena de la  gracia y del amor de Dios.  Así fue preparada por la ternura divina para que una vez adulta, recibiera la propuesta de ser la madre del Hijo de Dios. Por esa presencia desde el comienzo de su vida podrá ser reconocida como “llena de gracia”.

Se la festeja como Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

“Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal.

Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre.

Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. (…)

El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne.

La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor.

Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, María estuvo preparada desde siempre por el amor del Padre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres.

Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús.

Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende « de generación en generación » (Lc 1,50).

También nosotros estábamos presentes en aquellas palabras proféticas de la Virgen María.” (Francisco: Bula del Jubileo de la Misericordia 2016).

La religiosidad popular en Argentina difundió la piedad marina  desde la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”, de “Nuestra Señora de Itatí” y del “Valle de Catamarca”.

BIENVENIDA

Fiesta de la Inmaculada.
Fiesta de María, la Mujer elegida por Dios desde antes de nacer, y amada desde el mismo momento de su concepción, 
Fiesta de la Inmaculada Concepción de María.

Fiesta de los Santuarios marianos y fiesta de esta comunidad de cristianos y cristianos “elegidos de Dios para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia.”

ANTES DE LAS LECTURAS

1a. Lectura:   Ante el mal presente en el mundo, la Palabra de Dios, desde las primeras páginas del Génesis quiere anunciar el triunfo definitivo del descendiente de la Mujer. 
Salmo: El Salmo invita a cantar porque será la victoria del Señor que reveló su justicia, su amor y su fidelidad a todos los pueblos,
2a.lectura: El amor de Dios no tiene tiempos. Elige desde siempre, antes de la creación del universo. Su amor resplandece de modo privilegiado y exclusivo en la mujer que habría de ser la madre de su Hijo.
Evangelio: María Inmaculada recibe el saludo más apropiado: “llena eres de gracia”. Su libertad le impulsa a una respuesta al Señor que está con ella: “Yo soy la servidora del Señor”. Se convierte así en modelo de todo creyente que quiere ser fiel a la Palabra.

Lecturas bíblicas: Génesis 3,9-15.20; Salmo 97; Efesios 1,3-6.11-12; Lucas 1,26-38

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te  pedimos, Padre de Nuestro Señor Jesucristo

-Por el Pueblo de Dios, que honra a María por su fidelidad a tu palabras. Oremos…

-Por las naciones que protegen la vida de las mujeres contra el machismo y la discriminación. Oremos…

-Por los hombres y mujeres que quieren llevar una vida auténtica, libre del pecado y de todas sus injustas consecuencias. Oremos…

-Por los peregrinos y peregrinas que hoy concurren a los santuarios marianos   para manifestar la alegría de su fe. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan, el vino y las ofrendas solidarias nos presentamos cada uno de nosotros. María Inmaculada nos acompaña porque ella es “la servidora del Señor”.

COMUNIÓN

Jesús se ofrece en alimento.
Es verdadero Dios y verdadero hombre.
Es el Hijo de Dios nacido de María Inmaculada.

Cantamos...

ENVÍO

Hemos visto a María Inmaculada como la mujer de la fidelidad y la respuesta.
La misma que recibió el saludo del Ángel acompaña nuestra marcha.
En el recorrido de la vida no estamos solos.
Dios Padre nos ha bendecido en Cristo, Hijo de Dios e Hijo de María.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

10 de diciembre de 2017 / 2º domingo de Adviento - Ciclo B

Dijo el Papa Francisco: “Este domingo marca la segunda etapa del Tiempo de Adviento, un tiempo estupendo que despierta en nosotros la espera del regreso de Cristo y el recuerdo de su venida histórica.

La liturgia de hoy nos presenta un mensaje lleno de esperanza.

Isaías se dirige a gente que ha pasado por un período oscuro, que ha sufrido una prueba muy dura; pero ahora ha llegado el tiempo de la consolación. La tristeza y el miedo pueden dejar lugar a la alegría, porque el Señor mismo guiará a su pueblo en el camino de la liberación y la salvación. ¿Cómo se hará todo esto?

Con el cuidado y la ternura de un pastor que cuida de su rebaño. De hecho, Él dará unidad y seguridad al rebaño, lo hará pastar, reunirá en su redil seguro a las ovejas dispersas, prestará especial atención a las más frágiles y débiles. Esta es la actitud de Dios hacia nosotros sus criaturas. De ahí que el profeta invita a quien le escucha --incluyéndonos a nosotros, hoy-- a difundir entre el pueblo este mensaje de esperanza. El mensaje es que el Señor nos consuela, y dejar espacio al consuelo que viene del Señor.

Pero no podemos ser mensajeros de la consolación de Dios si nosotros primero no experimentamos la alegría de ser consolados y amados por Él.

Dejemos entonces que la invitación de Isaías --"Consolad, consolad a mi pueblo"-- resuene en nuestro corazón en este tiempo de Adviento.

Hoy se necesitan personas que sean testigos de la misericordia y de la ternura del Señor, que sacude a los resignados, reanima a los desalentados, enciende el fuego de la esperanza.

Muchas situaciones requieren nuestro testimonio consolador. Ser personas alegres, consoladas. Pienso en aquellos que están oprimidos por sufrimientos, injusticias y abusos; a los que son esclavos del dinero, del poder, del éxito, de la mundanidad. Pobrecillos. Tienen consuelos falsos. No, el verdadero consuelo del Señor.

Todos estamos llamados a consolar a nuestros hermanos, testimoniando que sólo Dios puede eliminar las causas de los dramas existenciales y espirituales. ¡Él puede hacerlo! ¡Es poderoso!

El mensaje de Isaías, que resuena en este segundo domingo de Adviento, es un bálsamo sobre nuestras heridas y un estímulo para preparar diligentemente el camino del Señor. El profeta, de hecho, habla hoy a nuestro corazón para decirnos que Dios olvida nuestros pecados y nos consuela. Si nos confiamos a Él con corazón humilde y arrepentido, Él derribará los muros del mal, llenará los hoyos de nuestras omisiones, allanará los baches de la soberbia y de la vanidad, y abrirá el camino del encuentro con Él.” (Ángelus del 7 de diciembre de 2014)

Por ello  en el tiempo de Adviento suena el llamado a la conversión y a una conducta sin mancha que espere y acelere la llegada del “cielo nuevo y la tierra nueva...donde habite la justicia” (2ª. Lectura)

BIENVENIDA

El tiempo de Adviento une la celebración de la manifestación de Jesús entre nosotros, preparada por Juan el Bautista.

El tiempo de Adviento también nos lleva a vivir en la esperanza de la manifestación definitiva de Jesús; cuando aparezcan el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios nos regalará para siempre.

ANTES DE LAS LECTURAS

1a. Lectura: A través de los Profetas el pueblo de Dios recibe un mensaje de consuelo y esperanza. La salvación está cerca y es necesario preparar los caminos y el corazón.
Salmo: El salmo canta la fidelidad de Dios que se concreta en una realidad con amplia repercusión social: la salvación, la paz, la verdad, la justicia, el amor.
2a. Lectura: También en el tiempo de Adviento suena el llamado a la conversión y a una conducta sin mancha que espere y acelere la llegada del “cielo nuevo y la tierra nueva...donde habite la justicia”
Evangelio: El comienzo del Evangelio de Marcos retoma la invitación profética a “preparar el camino”, tarea que es encomendada a la austera figura de Juan, el bautista que anuncia la venida de quien “bautizará con el Espíritu Santo”. (Evangelio).

Lecturas bíblicas: Isaías 40,1-5.9-11; Salmo 8,4.9-14.; 2 Pedro 3,8-14 y Marcos 1,1-8.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: ¡Te lo pedimos, mientras esperamos tu venida, Señor!

-Para que la Iglesia, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista prepare los caminos para tu encuentro. Oremos…

Por los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a construir una patria de hermanos, anticipo del cielo nuevo y la tierra nueva dónde habitará la justicia. Oremos…

-Por los que partieron de su tierra, en búsqueda de trabajo y libertad, para que reciban el mensaje del consuelo y la esperanza. Oremos…

-Por los que queremos preparar una próxima fiesta de Navidad en la armonía de la familia y con  el corazón reconciliado. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Preparamos la mesa con los frutos de la naturaleza y el esforzado trabajo de los hombres y mujeres de la tierra.

Con las palabras de la Última Cena, estos sencillos dones  nos permitirán anunciar la muerte del Señor y proclamar su resurrección, mientras esperamos su gloriosa venida.

COMUNIÓN

La Eucaristía es el alimento de los que queremos preparar el camino del Señor, allanar sus senderos, esperando y acelerando la venida del día glorioso y definitivo.

Cantamos...

ENVÍO

Las palabras del Profeta son la consigna del tiempo del Adviento que estamos viviendo: “Preparen el camino del Señor”.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

17 de diciembre de 2017 / 3º Domingo de Adviento - Ciclo B

El clima de la Venida definitiva de Jesús se mantiene con un llamado a estar siempre alegres (2a. Lectura)

Pero sin nombrarlo, la liturgia de Adviento nos va acercando al comienzo de la historia humana del Hijo de Dios, a la presencia de Jesús de Nazaret.

Lo presentará un testigo de la luz, un enviado por Dios, un hombre llamado Juan, que no se consideraba digno de desatar la correa de la sandalia de Aquél cuya venida preparaba. (Evangelio)

Según el libro de Isaías, el que vendrá tiene el espíritu del Señor y enviado a llevar la buena noticia a los pobres, vendar los corazones heridos, proclamar la liberación a los cautivos, la libertad a los prisioneros y proclamar un año de gracia del Señor. Así germinará la justicia y la alabanza. (1a.lectura)

El Salmo es reemplazado hoy por el Canto de la Embarazada de Nazaret. Tampoco se la nombra, pero con ella  se  prepara a la comunidad, alabando la grandeza del Señor, que dispersó a los soberbios de corazón, derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías ( ver Lucas 1,46-55).

La sorpresa está en que los triunfadores y poderosos de aquél entonces y de la sociedad globalizada de hoy son dejados de lado para que los excluidos y abandonados pasen ahora a ocupar el lugar privilegiado.

Isaías, Juan el Bautista y María nos van conduciendo al encuentro del que pronto nacerá.

BIENVENIDA

Somos invitados a la alegría y a la esperanza.
Junto con María de Nazaret, la esposa de san José anhelamos la venida del Salvador.
Nos reunimos para cantar las grandezas del Señor, nuestro Dios.
Él levanta a los humildes y a los pobres y derriba a los soberbios y poderosos.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas del libro de Isaías, el Canto de la Virgen María y el testimonio de Juan Bautista son una urgente exhortación a estar preparados porque según la carta a los Tesalonicenses: “El Señor Jesucristo, que nos ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Lecturas bíblicas: Isaías 61,1-2a.10-11; Salmo: Lucas 1,46-50.53-54; I Tesalonicenses 5,16-24;  Juan 1,6-8.19-28

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Ven Señor, Luz del mundo, ven

-Por la Iglesia para que como el Profeta Isaías anuncie al que es enviado a llevar la buena noticia a los pobres y vendar los corazones heridos. Oremos…

-Por los dirigentes políticos, sociales, económicos y religiosos, para que escuchando el Canto de María estén atentos a los reclamos de los hambrientos y excluidos. Oremos…

-Por los que sufren angustias y necesidades, para que siguiendo el consejo del Apóstol, a pesar de todo, puedan mantener la capacidad de alegría y oración. Oremos…

-Por nosotros, para que como Juan el Bautista, podamos ser testigos de la verdad y de la luz. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Presentamos el pan, el vino, las contribuciones solidarias. Sobre todo, nos presentamos nosotros mismos con la intención de conservarnos irreprochables en todo nuestro ser - espíritu, alma y cuerpo- hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.

COMUNIÓN

Hemos anunciado la muerte del Señor, y hemos proclamado su Resurrección, hasta que vuelva. Ahora también lo compartimos en comunión, alimento de la presencia y la esperanza.

Cantamos...

ENVÍO

Con María cantamos la grandeza del Señor; como Juan el Bautista somos enviados, discípulos misioneros,  a dar testimonio de la luz.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

24 de diciembre de 2017 / 4º domingo de Adviento- Ciclo B

Los evangelios no  relatan  la infancia de María, pero podemos suponer que vivió como las mujeres judías de su tiempo, en este caso, en  la pequeña aldea de Nazaret, muy ligada al ambiente familiar hasta su casamiento con José,  un trabajador artesano.

Nazaret pertenecía a la región  de la Galilea. Sus habitantes solían poner a sus hijos e hijas nombres relacionados con la experiencia política y religiosa de los antepasados. Eran nombres que recordaban proezas de gran intensidad militante.

El  nombre de María, recordaba a la hermana de Aarón, que encabezó la fiesta junto con las demás mujeres, cuando el pueblo logró la liberación de la explotación del Faraón de Egipto atravesando el Mar Rojo y entonó: “Canten al Señor, que se ha cubierto de gloria; él hundió en el mar los caballos y los carros de guerra” (Éxodo 15, 20-21).

Cuando María recibe el anuncio del Ángel se inicia, incluso físicamente, su adviento y su espera. (Evangelio) La acompañará José, esposo trabajador manual en el pueblo de Nazaret. El nombre de José evoca al hombre que fue vendido por sus hermanos, capaz de interpretar los sueños hasta convertirse en el Primer ministro en Egipto, rescatando a su familia de la miseria y el hambre. (ver Génesis, cap. 37 al 47).

La inmediata Navidad recuerda la realidad de lo ocurrido: En Jesús, descendiente de David, salido de sus entrañas se cumplen las promesas anunciadas por Samuel (1a.lectura).

Él podrá decir: “Tu eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora” (Salmo).

Pero la promesa no queda encerrada en un pueblo ni en una raza: “Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe” (2a. Lectura).

BIENVENIDA

Pocos días nos separan de la fiesta de la Navidad.
Nosotros, familia de Dios, preparamos la fiesta del Nacimiento del Niño que fue anunciado a la Virgen María, esposa de San José como el descendiente del gran rey David, pero sobre todo como Hijo de Dios.

ANTES DE LAS LECTURAS

Las lecturas bíblicas que proclamamos y escuchamos desbordan de alegres anuncios y promesas. Se pueden resumir en las palabras de san Pablo a los cristianos de Roma: “¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo”!

Lecturas bíblicas: Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16; Salmo 88; Romanos 16,25-27; Lucas 1,26-38

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Que venga Jesús, el Salvador

-Para el pueblo de Dios, convocado para cantar el amor y la fidelidad del Señor. Oremos…

-Para las familias que en estos días buscan reunirse en serenidad, diálogo y paz. Oremos…

-Para los que se encuentran en soledad o lejanía, y para los que transmiten un anuncio de esperanza. Oremos…

-Para cada uno de nosotros, que siguiendo el ejemplo de María de Nazaret y su esposo José tratamos de responder  con fidelidad en la vida cotidiana. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Las ofrendas que presentamos son pan y vino. Luego serán para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesús, el Hijo de Dios y el Hijo de María, esposa de San José.

COMUNIÓN

En la comunión nos unimos al descendiente del rey David.
Es el Salvador que  la virgen María, esposa de san José,  albergó en su seno.
Es el que recibió el nombre de Jesús.

Cantamos...

ENVÍO

Inspirados en la respuesta que María dio al Ángel, podemos decir: Somos servidores, discípulos misioneros y misioneras del Señor. Que se haga en nosotros según su palabra.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

25 de diciembre de 2017 / Natividad del Señor

En las misas de Nochebuena y Navidad se suele dar importancia al canto del Gloria. Sus primeras palabras evocan la alabanza de los ángeles que escuchan los pastores de Belén. “Una multitud del ejército celestial alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él” (Evangelio de la Noche)

“Cantémoslo también nosotros – que no anunciamos su nacimiento a los pastores de las ovejas, sino que celebramos la Natividad junto a sus ovejas – cantemos con un corazón lleno de fe y con piadosa voz…

Como nosotros verdaderamente ahora creemos, esperamos y deseamos, cuando el resurrección del cuerpo espiritual seamos llevados al encuentro con Cristo, también seremos la gloria de Dios en las alturas, con tal que ahora, mientras estamos en la tierra, busquemos la paz con buena voluntad.” (San Agustín)

El canto de los Ángeles, sólo citado en el Evangelio de la Infancia de Lucas, tendrá  un paralelo inverso cuando Jesús entre en Jerusalén y todos los discípulos comiencen a “alabar a Dios en alta voz por todos los milagros que había visto. Y decían: ¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas” (Lucas 19,37-38)

Es posible que la comunidad cristiana utilizara estas expresiones al modo de antífonas, de tal manera que se completara la imagen de los seres celestiales proclamando la paz en la tierra y los discípulos terrenos anunciando la paz en los cielos.

El relato evangélico tiene un ritmo progresivo: los mensajeros divinos reconocen que ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Pero está oculto, es un recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Con el correr de los años será reconocido por los hombres como el Rey que entre en Jerusalén.

“Los pastores fueron los primeros que vieron esta “tienda”, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados…

Que en esta Noche compartamos la alegría del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Como han dicho los ángeles a los pastores, 'no teman'. Y también yo les repito: No teman.

Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre perdona siempre. Él es nuestra paz. “ Francisco, 24.12.2013)

Por ello, la buena noticia del Ángel desborda a los pastores de Belén, y a los habitantes de Jerusalén. Llega hasta nosotros, hasta lo más lejano de nuestros barrios.

BIENVENIDA

¡Feliz nochebuena! ¡Feliz Navidad!
Este saludo que colorea la celebración del nacimiento del Hijo de Dios es mucho más que una formalidad o un gesto de buena educación.
Es el deseo que la gracia y el amor del Dios hecho hombre nos envuelva y nos transforme.
Somos felices por “la gracia de Dios que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado”
¡Feliz nochebuena! ¡Feliz navidad!

Introducción al “Gloria”

El himno que vamos a cantar (o recitar) comienza con el Cántico de los Ángeles que escucharon los pastores de Belén. Nos unimos en adoración y alabanza.

ANTES DE LAS LECTURAS

Los pastores de Belén recibieron un anuncio del Ángel del Señor: “Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lucas 2,10).

Hoy el anuncio ya no lo trae un ángel. Lo trae la misma Palabra de Dios. “Y la palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1,14).

Lecturas bíblicas: Misa de la Noche: Isaías 9,2-7; Salmo 95; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14
Misa de la Aurora: Isaías 62,11-12; Salmo 96,1.6.11-12; Tito 3,4-7; Lucas 2,15-20
Misa del Día: Isaías 52,7-10; Salmo 97,1-6; Hebreos 1,1-6; Juan 1,1-8.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre Nuestro, te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo

-Por la Iglesia, pueblo de Dios que celebra la fiesta de Navidad, para que todos sus hijos y sus hijas renazcan a la vida del amor y de la paz. Oremos…

-Por todos los pueblos, para que respondiendo al anuncio de los Ángeles, encuentren caminos de diálogo y fraternidad. Oremos…

-Por todos los que en estos días sufren la ausencia de sus seres queridos, para que sean consolados con el mensaje salvador de la Navidad. Oremos…

-Por los familiares y amigos, con los que nos reunimos en clima de fiesta y alegría. Oremos…

-Por la intención de los Obispos argentinos: que animemos y fortalezcamos a la familia como la comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad humana y contribuye en modo único al bien de la sociedad. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Los villancicos y las representaciones populares suelen mostrar a los pastores llevando dones al niño Jesús.
Nuestros dones se unen en una ofrenda sencilla de pan, vino, contribuciones voluntarias y el esfuerzo por construir, en medio de violencias y temores, una Navidad de hermanos y hermanas en paz.

COMUNIÓN

Dice el Salmo: “Griten de gozo delante del Señor, porque Él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad”.
También viene a nosotros en Pan compartido, Bebida de comunión, manjar de Navidad.

Cantamos...

ENVÍO

Nuestra fiesta de Navidad nos ha reunido como Pueblo elegido.
La “práctica del bien”, de la conversión, de la reconciliación, del diálogo, de la justicia, de la paz, es compromiso de celebrar el nacimiento del niño que recibe el nombre de “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.”

Una vez más nos deseamos: ¡Feliz nochebuena! ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

31 de diciembre de 2017 / La Sagrada Familia de Jesús, María y José

La fiesta de la Sagrada Familia comienza presentando a Abraham nuestro padre en la fe, que cree en la promesa del Señor y junto con su esposa, la anciana Sara, engendrará a su hijo Isaac. (1a.lectura).

Es posible considerar a Sara nuestra madre en la fe, porque “también por la fe, Sara siendo estéril, recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía” (2a.lectura)

El pacto sellado entre Dios y Abraham dura eternamente. (Salmo)

A su vez según el Evangelio de Lucas, José de Nazaret y su esposa María son padres creyentes que cumplen con la ley de Moisés y llevan al pequeño Jesús al templo de Jerusalén, ofreciendo dos pichones de palomas, la ofrenda de las familias de escasos recursos.

El encuentro con el justo y creyente Simeón se convierte en un anuncio que desborda al pueblo de Israel, porque el niño que levanta en sus brazos será “luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo, Israel”.

La familia de José y María reciben la bendición de Simeón, pero en sus palabras se comienza a vislumbrar el drama de la vida de Jesús: no todos lo aceptarán. Será signo de contradicción. Habrá aceptaciones y rechazos, adhesiones y desprecios. Y una espada en el corazón de la madre.

Ana, la única mujer que recibe el nombre de “profetisa” en el Nuevo Testamento se convierte en la primera misionera en la ciudad. Si los pastores anunciaron el nacimiento de Jesús en Belén, ella hablará “acerca del niño a todos los que esperaban al redención de Jerusalén”.

El relato concluye con la vuelta de la Sagrada Familia a la ciudad de Nazaret, en Galilea.

En ese ambiente de familia de creyentes judíos, en una ciudad distante del centro geográfico y político de Israel se desarrollará un largo período de quien “iba creciendo, y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él”.

A pesar de las   crisis personales, muchos hombres y mujeres tratan de mantener unidas sus familias. Aunque los vínculos se debiliten, nuestro pueblo, que se considera “familiero” recurre a la energía de la fe y puede rezar: “¡Jesús de Nazaret,/ hijo de Familia humana/ por tu Familia divina/ santifica nuestras casas” (Himno de Lecturas).

BIENVENIDA

En el tiempo de Navidad y Año Nuevo tratamos de reunirnos en familia.
También en la liturgia del tiempo de Navidad nos reunimos y celebramos  que somos parte de la familia de Dios, unidos a la fe de nuestros antepasados y vivida y celebrada en el clima de cada día.
La Sagrada Familia de Nazaret es presentada como modelo para cada una de nuestras familias y para todas las comunidades de cristianos y cristianas.

ANTES DE LAS LECTURAS

La palabra de Dios muestra como los hombres y mujeres del pueblo de Jesús vivían una fe que se remontaba a Abraham, “nuestro padre en la fe”  y una religiosidad conforme a las enseñanzas de Moisés. Pero en el Templo de Jerusalén un anciano creyente descubre al Salvador.

Lecturas bíblicas: Génesis 15,1-6;17,5;21,1-3; Salmo: 104, 1b-6.8-9; Hebreos 11,8.11-12.17-19; Evangelio: Lucas 2,22-40

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Padre Nuestro, escucha a tu familia

-Para que la Sagrada Familia de Nazaret ayude la fe y el compromiso de la Iglesia, la gran familia de los creyentes. Oremos…

-Para que la Sagrada Familia de Nazaret sea ejemplo de quienes queremos construir una patria de hermanos y hermanas. Oremos…

-Para que la Sagrada Familia de Nazaret acompañe a quienes se encuentran preocupados, abatidos y desalentados. Oremos…

-Para que la Sagrada Familia de Nazaret proteja el amor y la unidad de nuestras familias. Oremos…

-Y para que según la intención de Francisco los ancianos,  sostenidos por las familias y las comunidades cristianas, colaboren con su sabiduría y experiencia en la transmisión de la fe y la educación de las nuevas generaciones. Oremos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino, signo del alimento de nuestras familias, es ofrenda y reclamo. Jesús  solidario con su pueblo, los hará para  nosotros  su Cuerpo y en su Sangre, alimento de la familia de hijos e hijas de su Padre.

COMUNIÓN

El Pan de Vida es el alimento de las familias que reconocen a Jesús como el Salvador, la Luz  de las Naciones, la gloria de su pueblo.

Cantamos...

ENVÍO

Jesús iba creciendo en la familia de Nazaret y la gracia de Dios lo acompañaba.

También a nosotros la gracia de nuestro Padre nos acompaña para que crezcamos en el amor y en la unidad de su familia.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

1 de enero de 2018 / Solemnidad de Santa María Madre de Dios

Los pastores que encuentran a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, son los mismo que habían escuchado el anuncio: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres...”

La paz es deseada para todos nosotros  como un don de Dios al comienzo del nuevo año (1a.lectura)

Con motivo de la visita de los pastores, María, la Madre de Dios conservaba en su corazón todo lo que ocurría a su alrededor. En la Biblia el corazón no es sólo memoria y sentimiento. Es sobretodo proyecto y decisión. Ella irá descubriendo día a día el sentido de la vida entregada al reino de Dios. (Evangelio)

A su lado, José también conservaría estos sucesos en su corazón, ya que es el primero en participar de la fe de la Madre de Dios...y depositario del misterio divino... (San Juan Pablo II) que se realizó en la plenitud de los tiempos (2a.lectura)

Homilía de Francisco (1 de enero de 2013)

La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).

Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro. Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.

El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos—con el título de Salus populi romani.

Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. (...)

La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios! (...)

BIENVENIDA

¡Feliz año nuevo!
Con esta solemnidad de María, la Madre de Dios, esposa de San José comenzamos un nuevo año, deseando la plenitud de la paz en la tierra, en todo el mundo y en nuestro país.

Nos reunimos   en nombre de Jesucristo, el Señor de la Historia, el Hijo de Dios y el hijo de María que nos dijo. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

ANTES DE LAS LECTURAS

Como María, la madre de Jesús y esposa de José,  que escuchaba admirada y meditaba en su corazón, también nosotros  escuchamos atentos la Palabra de Dios.

Lecturas bíblicas: Números 6,22-27; Salmo 66,2-3.5-6.8; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Señor de la Justicia y  la Paz

-Que nuestro esfuerzo por construir la paz sea respuesta a tu palabra. Oremos…

-Que los jóvenes reciban una educación para la justicia y la paz. Oremos…

-Que las víctimas de la guerra encuentren nuestra solidaridad. Oremos…

-Que en el nuevo año sepamos conservar tu gracia en nuestro corazón. Oremos…

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El pan y el vino son frutos de la tierra que sólo pueden producirse con el trabajo y la paz.
Ellos representan el esfuerzo por obtener el pan cotidiano y la paz de cada día.

COMUNIÓN

Recibimos a Jesús, a quien hemos reconocido como el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo y nos da la paz.

Cantamos...

ENVÍO

La despedida de hoy se convierte en tarea para el año que se inicia: construir la paz cotidiana.

Una vez más nos deseamos: ¡Feliz año nuevo!

Nos despedimos cantando...

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