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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ENERO 2021
   
-Viernes 1 de enero de 2021 - Santa María, Madre de Dios. Solemnidad

-Domingo 3 de enero 2021 - Segundo Domingo de Navidad

-Miércoles 6 de enero 2021 - Epifanía del Señor
-Domingo 10 de enero 2021 - Bautismo del Señor- Ciclo B
-Domingo 17 de enero 2021 - Segundo domingo durante el año. Ciclo B
-Domingo 24 de enero 2021 - Tercer domingo durante el año. Ciclo B
-Domingo 31 de enero 2021 - Cuarto domingo durante el año. Ciclo B
-Martes 2 de febrero 2021 - Presentación del Señor
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Viernes 1 de enero de 2021 / Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, nos encontramos aquí reunidos, en este primer día del año del Señor 2021, que iniciamos con esta celebración de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, que es la celebración más antigua de la Virgen en la Iglesia de Roma.

Y en este día celebramos la Jornada Mundial de la Paz, para pedir a Dios una bendición sobre todos nosotros en este año que comenzamos; sobre nuestras familias, sobre nuestro pueblo, implorando la paz, esa paz que tanto necesitamos.

El Señor nos muestra a María Santísima, la elegida de Dios Padre para que sea Madre de su Hijo, que nace hombre para darnos la filiación divina. "La Madre del Redentor camina con nosotros y nos guía, con ternura materna, hacia el futuro. Así, ayuda a la humanidad a cruzar todos los umbrales de los años, de los siglos y de los milenios, sosteniendo su esperanza en aquel que es el Señor de la historia." Como ella, sepamos estar atentos a lo que el Señor quiere decirnos, para poder descubrir en nuestra vida de cada día, la salvación de Dios.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 6, 22-27)        

Escuchemos estas palabras de bienaventuranza; palabras con que los sacerdotes del Antiguo Testamento invocaban la protección de Dios sobre su pueblo. Es así también como Dios nos bendice a nosotros.

SALMO RESP.:    (66, 2-3. 5-6. 8)      

R.    El Señor tenga piedad y nos bendiga.

2ª. LECTURA:     (Ga 4, 4-7)   

San Pablo nos habla de la alegría de las fiestas de Navidad que estamos celebrando; nos ha llegado la salvación, la nueva vida de hijos del Padre, y nos ha llegado mediante un hombre como nosotros: el Hijo de María.

EVANGELIO:   (Lc 2, 16-21)

Es el mismo Señor quien ahora nos habla: es el Hijo de Dios que ha venido a vivir entre nosotros, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para librarnos de la esclavitud de la ley. Aclamémoslo jubilosamente cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, por intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, presentemos nuestra plegaria a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, CONCÉDENOS TU PAZ"

—Señor, te pedimos para que todos los cristianos podamos aportar nuestra propia piedra para la construcción de la casa común y hoy más que nunca, seamos verdaderos “artesanos de la paz”, oremos...

—Por nuestros obispos y sacerdotes, para que redoblen sus esfuerzos en formar una comunidad en la que todos trabajen juntos por el bien de la familia humana, oremos...

—Para que los pactos internacionales estén inspirados  en la paz que se basa  en el respeto de cada persona, del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas, oremos...

—Para que en nuestra patria, busquemos la paz con nosotros mismos y con el otro, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás", oremos...

—Para que en nuestras comunidades, la paz sea una conversión del corazón: la paz con nosotros mismos, con el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre y la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, oremos…

 

CELEBRANTE:

Padre eterno, principio y fin de todas las cosas, acepta con bondad las súplicas que te elevamos, por intercesión de la Virgen Madre de tu Hijo; concede a la humanidad la paz que el mundo no puede dar, y haz que te sirvamos con alegría todos los días de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Con este pan y este vino ofrezcámonos nosotros mismos al Padre de las misericordias, con un compromiso de honrar todos los días de nuestra vida, con nuestra fe y nuestra conducta, la condición de hijos suyos que Él nos ha dado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con María, la Madre de Jesús y nuestra Madre, hagamos ahora nuestra acción de gracias, porque Dios Padre nos ha dado la salvación, nos ha dado a Jesús para que nos abriera el camino hacia el Reino definitivo y eterno de Dios.

COMUNIÓN:

Comencemos este año 2021 recibiendo a Jesús, el Príncipe de la paz, en su Palabra y ahora en este alimento de vida, para que sea la fortaleza, el gozo, la esperanza, que nos ayude a recorrerlo, de acuerdo con lo que el Señor nos ha enseñado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al iniciar este primer día del año, pidamos a María, la Madre de Jesús, que nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 3 de enero de 2021 / 2° Domingo de Navidad

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo después de Navidad, en el que seguimos contemplando el misterio del Hijo de Dios que se hace hombre a fin de que los hombres puedan llegar a ser hijos de Dios, y es así que nuevamente hoy escucharemos el relato de la venida del Verbo entre nosotros, relato que nos ha sido proclamado el día de Navidad.

Hoy el Señor nos manifiesta que su Sabiduría ha establecido su morada entre nosotros: su Hijo se ha hecho uno de nosotros: Él es la Luz y la Vida de todo hombre que viene a este mundo; Él es la última y definitiva manifestación de Dios, que hoy nos recuerda que hemos sido elegidos y destinados a la santidad.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo 24, 1-2. 8-12)        

En este relato de la Sabiduría, está prefigurada la Encarnación del Hijo de Dios, que ha venido a establecerse entre nosotros.

SALMO RESP.:    (147, 12-15. 19-20)      

R.    La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

2ª. LECTURA:     (Ef 1, 3-6. 15-18)   

El admirable designio de Dios sobre nosotros, provoca la admiración de Pablo, que pide al Espíritu que podamos entender la esperanza que nos da esta llamada del Padre.

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)

Escuchemos ahora con suma atención, el comienzo del Evangelio de san Juan, donde nos expresa cómo el Hijo de Dios acampa en medio nuestro, siendo Él la Luz y la Vida. Cantemos el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Espíritu de Dios que nos ayude en nuestra oración, en la que pedimos por las necesidades de la Iglesia, del mundo, de nuestros hermanos, y por nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, POR CRISTO, LUZ Y VIDA DEL MUNDO, ESCÚCHANOS"

—Señor, que al entrar tu Hijo en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo nos has revelado tu fidelidad, haz que todos los que formamos esta Iglesia diocesana, seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo, oremos...

—Señor, que con él nacimiento de tu Hijo, por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, haz que todos los pueblos del mundo, sin distinciones, puedan alegrar sus corazones con la gracia de tu paz, oremos...

—Señor, que con la Encarnación de tu Hijo asumiste las debilidades de los hombres, dígnate ser luz para los que no ven, fuerza para los débiles, consuelo y amor para los pobres, oremos...

—Señor, que con el nacimiento de tu Hijo anuncias la alegría de una vida sin fin, haz que todos los cristianos permanezcamos siempre en ti y dando fruto abundante, alcancemos la Vida eterna, oremos…

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Hijo único como Salvador, escucha la oración de esta familia reunida ante ti y, por intercesión de santa María virgen, concede a todos los pueblos de la tierra los dones mesiánicos de la fraternidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos ahora sobre la mesa del altar, toda nuestra vida y todas nuestras cosas. Todo lo malo que hay en nosotros, para que el Padre lo transforme, y lo poco bueno para que Él lo aumente.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre nos ha predestinado, desde toda la eternidad, a ser sus hijos en Jesucristo, por eso ahora, con inmensa alegría, unamos nuestras voces y nuestros corazones para elevarle nuestro canto de acción de gracias.

COMUNIÓN:

La Palabra que se hizo carne y acampó entre nosotros se nos da ahora en la Eucaristía, exigiéndonos también nuestra aceptación, con fe y con amor, lo que será también nueva garantía de poder ser hijos de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Esta Eucaristía que hemos compartido en este inicio de un nuevo año, debe ser un estímulo para vivir en virtud del alimento que en ella hemos recibido, y ser así, verdaderos testimonios de que la Salvación de Dios ha llegado a nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Miércoles 6 de enero 2021 / EPIFANÍA DEL SEÑOR

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy la Solemnidad de la Epifanía del Señor: la manifestación de Dios a todos los hombres, en su Hijo, Jesucristo, el Mesías. Precisamente, los Magos del relato evangélico, venidos de Oriente, simbolizan a los hombres de todas las razas y de todos los pueblos que descubren en Cristo al Hijo de Dios.

Hoy es el día en que conmemoramos, revivimos, el momento en el que Dios se manifiesta a los gentiles, es decir, cuando el Señor abre las puertas de su Reino a todos los hombres, sean o no hebreos, pertenezcan o no al pueblo judío. Hoy el Señor destruye todas las fronteras: con el nacimiento de Cristo una nueva estrella se enciende en lo alto de los cielos, su luz brilla con claridad y fuerza, es un signo visible del amor de Dios, de su llamada insistente y persuasiva para que cada uno siga el camino marcado por la luz de la fe en Cristo, un camino distinto para cada uno, pero igual para todos ya que a todos, sin distinciones, nos llama Dios a ser santos.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 60, 1-6)        

En esta profecía de Isaías, debemos contemplar a la Iglesia que es iluminada por la gloria del Mesías. Ella ha de convertirse en luz de todas las naciones, que acudirán para adorar el nombre del Señor.

SALMO RESP.:    (71, 1-2. 7-8. 10-13)      

R.    Pueblos de la tierra alaben al Señor.

2ª. LECTURA:     (Ef 3, 2--6)   

El Apóstol nos dice que el mensaje salvador de Cristo alcanza a todos los pueblos, coherederos con el pueblo judío, de la misma gracia.

EVANGELIO:   (Mt 2, 1-12) 

Cristo es la Luz, y con su estrella quiere guiarnos hacia Él. Hoy, como hace dos mil años, sigamos esa estrella y adoremos al Mesías, a quien ahora aclamamos cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, con toda humildad y confianza, presentemos nuestra oración al Padre, llenos de fe en esta fiesta de la manifestación del Salvador, adorado por los magos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"QUE TU LUZ NOS GUÍE SIEMPRE, SEÑOR"

—Padre, al pedirte por la Iglesia y el Papa Francisco, queremos que la fiesta de la epifanía del Señor nos anime a buscar siempre a Dios y a ser anunciadores y evangelizadores de su presencia entre nosotros, y por eso te pedimos...

—Padre, queremos que en nuestra Iglesia diocesana, bajo la guía de nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, nuestras manos siempre estén tendidas y nuestras puertas abiertas para que entre todo el que, con sincero corazón, busque la verdad y el verdadero rostro de Dios, y por eso te pedimos...

—Padre, al pedirte por nuestra patria, para que todos los que la habitamos sepamos descubrir a Cristo como verdadero centro de nuestras vidas, te pedimos...

—Padre, al pedirte por los niños, para que sepamos hacerles descubrir que el gran regalo que nos haces, es el regalo de la fe, el regalo de la esperanza, el regalo del amor a Dios, te pedimos...

—Padre al pedirte por toda nuestra comunidad, para que purificando nuestro corazón y nuestra mirada, para ser verdaderos fermentos de unidad y amor entre los hombres, y con nuestras vidas iluminemos el camino de los que te buscan, te pedimos...

CELEBRANTE:

Acepta, Padre santo, las súplicas que te presentamos y concédenos caminar siempre como hijos de la luz, recorriendo con fe, esperanza y caridad el camino de la verdad y de la vida, manifestada por tu Hijo Jesucristo, Salvador del mundo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En estos dones del pan y del vino, Jesucristo se nos va a ofrecer como sacrificio y se nos va a dar como alimento. Ofrezcamos el oro, el incienso y la mirra de nuestras propias vidas, en un deseo de entregarnos como adoración a Dios.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Uniendo nuestros corazones y nuestras voces, elevemos nuestra acción de gracias al Padre, que nos ha dado a su Hijo para liberarnos de las tinieblas con la luz de su resurrección.

COMUNIÓN:

El Señor se nos ha manifestado en la Palabra proclamada, y ahora en su Cuerpo y en su Sangre que debemos compartir fraternalmente, ya que todos estamos invitados a sentarnos a la mesa del Reino.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al igual que aquellos hombres, que vinieron por un camino y se marcharon por otro; que vinieron con la ansiedad de quien busca y se marcharon con el gozo del que ha encontrado lo que tanto buscaban. El camino de ida era incierto y penoso, el de vuelta seguro y alegre... La estrella sigue brillando, "se han abierto los caminos divinos de la tierra", así nosotros debemos recorrerlos y encontrar a Cristo para seguir caminando con seguridad, con esperanza, con alegría y paz.

Nos despedimos cantando...

 

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liturgia

Domingo 10 de enero 2021 / BAUTISMO DEL SEÑOR

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hace unos pocos días celebrábamos la manifestación del Señor, adorado por los magos. Y hoy, como una prolongación de esa fiesta, celebramos el Bautismo del Señor, en la que resuenan estas palabras solemnes: "Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".

El Señor hoy nos manifiesta la investidura mesiánica de su Hijo: el Espíritu desciende sobre Jesús y es ungido por Él. Unción que hace de Jesús, el Profeta que trae la Buena Noticia de la salvación. Jesús, con su Bautismo, emprende su misión. No ha venido para ser eternamente Niño. Hoy, con su Bautismo, emprendemos este período en el cual, el Señor, irá creciendo, hablando, instruyéndonos o mostrando los signos de su identidad y de su misión: cumplir la voluntad del Padre y atraer a todos los hombres a la gloria de Dios. Es necesario que hoy renovemos no sólo nuestra fe en Jesús, sino también la gracia de nuestro propio bautismo.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 55, 1-11)        

Estas palabras del Profeta nos muestra a Dios salvador que nos ofrece gratis el agua, el pan, su alianza, su palabra, que se hacen realidad en el Mesías esperado: Él es quien ilumina y libera.

SALMO RESP.:    (Is 12, 2-4bcd. 5-6)      

R.    Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.

2ª. LECTURA:     (1 Jn 5, 1-9)   

El Apóstol nos manifiesta que el Espíritu es el que da testimonio de Jesucristo a los hombres, expresándonos que debemos recibir y aceptar ese testimonio de Dios.

EVANGELIO:   (Mc 1, 7-11 ) 

Escuchemos en la proclamación del santo Evangelio, que narra el bautismo de Jesús de manos de Juan el Bautista, la complacencia de Dios en su Hijo Único tras recibir el Bautismo.  Aclamémoslo cantando jubilosamente el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, pidamos a nuestro Padre, que en las aguas bautismales ha hecho de nosotros un pueblo sacerdotal, que acoja estas oraciones que le presentamos en nombre de Jesús, su Hijo y nuestro hermano.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"DANOS TU ESPÍRITU, SEÑOR"

—Porque queremos que la Iglesia, que como Jesús, ora y hace que descienda el Espíritu sobre nosotros para que seamos hijos de Dios, sea siempre ejemplo y modelo de humilde servicio para con todos los hombres del mundo, te pedimos...

—Porque necesitamos que el Santo Padre, nuestros obispos y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, sepan llenarnos del entusiasmo de la fe, y así el espíritu de la Navidad no se apague nunca en nosotros, te pedimos…

—Para que, frente a un mundo que ha olvidado, en parte, sus raíces cristianas, y frente a la política, las leyes o los gobiernos que rigen las naciones como si no existiera Dios, todos los pueblos de la tierra reciban el Evangelio de tu Hijo como un anuncio de liberación y de paz, te pedimos…

—Para que todos los hombres seamos cada día más conscientes de nuestra misión de aspirar a la santidad, de luchar por un mundo donde reine la justicia, y de servir a los más necesitados con los dones recibidos, te pedimos…

—Para que toda nuestra comunidad, manteniéndonos en la vida divina que nos infundió el bautismo, lo vivamos con la fe, la oración, la esperanza, el amor hacia todo el que nos necesita y la justicia en nuestro actuar y en nuestro compromiso en la construcción de un mundo mejor, te pedimos…

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, que en el Jordán nos diste a conocer a tu Hijo como tu enviado para dar la vida al mundo, concédenos la gracia de crecer cada vez más en la esperanza y en el amor, para finalmente poder ser conducidos a tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al pedir al Padre que acepte estos dones que ahora le presentamos, pidámosle que al convertirlos en aquel mismo sacrificio con el que su Hijo nos rescató del pecado, acepte nuestro sacrificio espiritual y también nos convierta a nosotros en hombres de fe.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre de las misericordias nos dio a su Hijo muy amado para traer al mundo la verdadera vida y nos dio su Espíritu para que sea nuestra fuerza; por eso, démosle ahora gracias.

COMUNIÓN:

Para poder escuchar siempre con fe la Palabra de Dios, para poder llamarnos verdaderamente sus hijos, para seguir siempre comprometidamente a Cristo, es que ahora lo recibimos en el alimento que nos dará esa fortaleza.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Nuestro compromiso de hoy debe ser el asumir que debemos continuar la obra que Cristo empezó, y no debemos de olvidarlo, hoy, ahora, cuando salgamos de la Iglesia, todavía, tal vez, un poco aturdidos por las fiestas navideñas, que, desde luego, ya han pasado. La calle está abierta, sola, esperándonos. Y muchos hermanos necesitan el bien que les podamos hacer y la curación de sus enfermedades de cuerpo y Espíritu.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 17 de enero 2021 / 2º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, hemos concluido el tiempo de Navidad: la celebración del Nacimiento y la Manifestación del Hijo de Dios. Hoy volvemos a empezar el ciclo de los domingos del tiempo durante el año. El domingo es el Día del Señor, en que los cristianos nos reunimos para expresar nuestra fe en la resurrección de Cristo y en su presencia permanente entre nosotros por medio de la Eucaristía.

El Señor hoy nos manifiesta la elección que Él hace de sus discípulos: no busca a los sabios, los poderosos o los destacados; llama a hombres como los demás, insertos en sus propios ambientes y dedicados a su profesión. Y hoy el Señor pasa, pero no pasa de largo. También hoy nos sigue buscando uno a uno, porque no somos nosotros los que buscamos al Señor, sino que es Él el que nos busca a nosotros. Así nos invita a cada uno de nosotros a seguirle como cristianos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (1 Sam 3, 3b-10. 19)        

Este texto del Antiguo Testamento nos recuerda la vocación de Samuel, un emotivo ejemplo del llamado divino para una función de servicio a todo el pueblo; es una llamada imperiosa pero que deja libertad de respuesta-

SALMO RESP.:    (39, 2. 4ab. 7-10)      

R.    Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

2ª. LECTURA:     (1 Co 6, l3c-15a. 17-20)   

El apóstol Pablo nos exhorta a una línea de conducta que debe abarcar toda la realidad de nuestras vidas, y que es el producto de nuestra respuesta de entrega al Señor que nos ha llamado.

EVANGELIO:   (Jn 1, 35-42 )

En este pasaje del santo Evangelio, se nos muestra el llamado que hace Jesús a sus primeros discípulos, llamado que se hace actual hoy para todo el que quiera seguirlo de verdad.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Nuestro Padre siempre está dispuesto a escuchar las oraciones de sus hijos, por eso ahora, presentémosle con sencillez y humildad, nuestras peticiones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUEREMOS RESPONDER A TU LLAMADO"

—Para que la Santa Iglesia, como los primeros apóstoles, sienta siempre la alegría y la ilusión de predicar la Buena Noticia a todos los hombres del mundo, te pedimos...

—Para que nuestra Iglesia diocesana, conducida por los pastores que Tú mismo has elegido para guiarla, tenga siempre una actitud de apertura y acogida a tu Palabra, te pedimos…

—Para que todos los pueblos del mundo comprendan y respeten la dignidad que tiene cada persona, y así se terminen definitivamente las guerras y todos los hombres puedan vivir en tu paz, te pedimos…

—Para que en cada hermano pobre, enfermo, sólo, abandonado, injustamente marginado, descubramos a tu mismo Hijo que hoy nos urge a que en él lo ayudemos, te pedimos…

—Para que cada miembro de nuestra comunidad descubriendo ese momento personal contigo, tu llamada a ser testigos de tu Palabra en este mundo pagano y secularizado en el que vivimos, y no nos cansemos de buscarte siempre y en toda circunstancia, te pedimos…

 

CELEBRANTE:

Dios rico en misericordia, junto a estas peticiones queremos pedirte que nos des fuerzas para que, escuchando tu llamada y siendo fieles a tu Palabra, cumplamos siempre tu voluntad y seamos en el mundo discípulos entusiastas de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

El Señor nos llama en forma personal a seguirlo; ahora, junto al pan y el vino presentémosle el compromiso de ser siempre oyentes fieles de su Palabra y encarnar esta respuesta en nuestras vidas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de Jesús, se lleva a cabo la obra de nuestra redención; por eso ahora, con inmensa alegría demos gracias a nuestro Padre del Cielo.

COMUNIÓN:

El llamado proviene de un encuentro personal con Jesús, y el momento privilegiado de ese encuentro se da en nuestra participación en la Eucaristía, en hacernos uno con Cristo y con los hermanos, sólo así podremos dar testimonio de que lo hemos encontrado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Cada Eucaristía, cada encuentro con Cristo, debe producir en nosotros una respuesta que comprometa profundamente nuestras vidas; la de hoy y de cada día, debe ser la misma de Samuel: "¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!"

Nos despedimos cantando...

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Domingo 24 de enero 2021 / 3º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, celebramos el domingo tercero durante el año, y hoy iniciamos la lectura del Evangelio de san Marcos, en el que la Buena Noticia es la persona misma de Jesús, y que se caracteriza por una constante llamada a creer y seguir a Jesucristo en un verdadero acto de fe. Evangelio que iremos leyendo a lo largo de este año.

Hoy el Señor nos llama a una sincera conversión interior, conversión que va seguida de una adhesión a Cristo en la fe, ya que estas son dos actitudes que van íntimamente unidas entre sí. El Señor nos llama a una misión concreta, a la que debemos prestar nuestra obediencia si queremos ser realmente sus discípulos; obediencia que debemos demostrar en un seguimiento libre de condicionamientos, ya que no disponemos de tiempo para demorar nuestra misión.

Recordamos también que el papa Francisco decretó que el tercer domingo del tiempo ordinario fuera el “Domingo de la Palabra de Dios”, un día dedicado a honrar la presencia viva del Señor en su Palabra, un día para celebrarla, para acercarnos más a ella y para comprometernos más en la misión de su difusión y de darla a conocer y amar.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Jon 3, 1-5. 10)        

La historia de Jonás, que nos presenta el Antiguo Testamento, nos muestra, por un lado, cómo el Señor da fuerzas para cumplir la misión que Él encomienda, y por el otro, el ejemplo de los habitantes paganos que se convierten por la predicación.

SALMO RESP.:    (24, 4-5b. 6. 7b-9)      

R.    Muéstrame, Señor, tus caminos.

2ª. LECTURA:     (1 Co 7, 29-31)   

Prosiguiendo la lectura de Pablo que hemos escuchado el domingo pasado, vemos cómo él nos invita a vivir con un convencimiento total de que lo verdaderamente importante es el Reino de Dios.

EVANGELIO:   (Mc 1, 14-20 )

En este inicio del Evangelio de Marcos, escuchamos a Jesús que da inicio a su predicación con un serio llamado a la conversión y a seguirlo, ya que el Reino de Dios está cerca.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, oremos a nuestro Padre bueno, presentándole estas intenciones en las que le pedimos por las necesidades de la Iglesia y las de toda la familia humana.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Por la Santa Iglesia, para que guiada por nuestro Papa Francisco, continúe el camino de renovación iniciado en el Concilio Vaticano II, especialmente, acercándose más a la Palabra de Dios, oremos...

—Por nuestra Iglesia diocesana, para que junto a nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, avancemos en la tarea de escuchar y vivir la Palabra, y de anunciar la Buena Noticia formando una comunidad verdaderamente evangelizada y evangelizadora, oremos...

—Por la paz del mundo, para que se pongan fin a las guerras fraticidas y todos los pueblos alcancen una a paz real y permanente, oremos...

—Por tantos hermanos nuestros que se encuentran sufriendo, para que encuentren en nosotros, iluminados por la Palabra de Dios, el gesto y la palabra oportuna que les ayude en la búsqueda de una justicia tan largamente esperada, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que escuchando la llamada a la conversión que nos hace tu Hijo, seamos en nuestros ambientes, verdaderos anunciadores de su mensaje de salvación, oremos...

 

CELEBRANTE:

Padre bueno, junto a estas intenciones que hemos puesto en tu presencia, te suplicamos nos concedas la gracia de ser fieles, en cada momento de nuestra vida, al seguimiento de tu Hijo. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Estos dones que ahora presentamos en la mesa del altar, deben ser un signo de nuestra entrega para convertirnos en una oblación al Padre.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Padre celestial nos ha mostrado la plenitud de su amor en la entrega de su Hijo, por eso es necesario que ahora, unidos a Él y movidos por su Espíritu, le elevemos nuestro canto de acción de gracias.

COMUNIÓN:

El unirnos a Jesucristo por medio de la Eucaristía, es una expresión de nuestro propósito de conversión, de fidelidad, de respuesta a la llamada que él nos hace.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al retornar ahora a nuestras tareas diarias debemos tener presente que hemos de ser fieles a la llamada del Señor, escuchar diariamente su Palabra para que se haga carne en nuestras vidas, y proclamar su mensaje de Salvación a todos aquellos que con nosotros se relacionen.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 31 de enero 2021 / 4º Domingo del Tiempo Ordinario

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Una vez más, en el Día del Señor, nos encontramos reunidos en su nombre, para la celebración de la Eucaristía, en este domingo cuarto durante el año.
Y con esta celebración queremos pedir que Él esté cada vez más presente en nuestras vidas y que con su Palabra nos transforme en otros Cristo, que anuncien al mundo que el Reino de Dios ya está entre nosotros.

Jesús es el Mesías esperado y anunciado por los profetas: Él es la Palabra eterna del Padre, y hoy su palabra se traduce en acción: va unida a un poder de lo alto que produce sus efectos: habla, enseña y confirma su doctrina con signos y portentos. Y hoy nos invita a adherirnos a sus enseñanzas, a su palabra, que él dejó a la Iglesia, por medio del Espíritu Santo, para que ella la guardara fielmente y la enseñara a todos los hombres de todos los tiempos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Dt 18, 15-20)        

En el pueblo judío los profetas hacían presente a Dios por medio de su Palabra. Y en este pasaje vemos a Moisés que se pone a sí mismo como modelo que identificará al profeta que ha de venir suscitado por el Señor.

SALMO RESP.:    (94, 1-2. 6-9)      

R.    Ojalá hoy escuchen la voz del Señor.

2ª. LECTURA:     (1 Co 7, 32-35)   

San Pablo nos da hoy una visión escatológica de la vida del cristiano, dándonos su opinión personal, opinión de quien lo ha dejado todo por Cristo y de quien piensa que este mundo durará poco.

EVANGELIO:   (Mc 1, 21-28 )

Escuchemos ahora al mismo Jesús, en los inicios de su predicación, mostrando la fuerza de su palabra, que sorprende a todos, y que se traduce en acción.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

En el Evangelio hemos visto la lucha que Jesucristo realizaba contra el mal, y esa lucha la debemos continuar nosotros en nuestras vidas. Por eso presentémosle ahora al Padre nuestra oración:

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUE SEAMOS FIELES A TU PALABRA"

—Para que todos los hombres encontremos siempre en la Santa Iglesia el depósito de la verdad, y en ella escuchemos al mismo Cristo que nos habla, te pedimos...

—Para que nuestra Iglesia diocesana sea siempre un recinto en el que, reunidos en su solo cuerpo, nos mantengamos siempre firmes en el seguimiento de Cristo, te pedimos...

—Para que el mundo encuentre la paz que nos trae Cristo, se terminen las guerras y las discordias y todos podamos vivir en unidad y concordia, te pedimos...

—Para que los que sufren, los que están solos, abandonados, enfermos, injustamente marginados, encuentren en Cristo el consuelo y la esperanza de vida eterna, te pedimos...

—Para que todos los cristianos continuemos el camino de Jesucristo, en nosotros mismos y en nuestro mundo, luchando contra el mal y dejando que la fuerza de su luz penetre en nuestras vidas, te pedimos...

 

CELEBRANTE:

Padre, concédenos lo que con fe te hemos pedido y danos la fuerza de tu Espíritu para que nos ayude a luchar permanentemente contra el mal, y encontremos siempre la luz en la enseñanza de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos ahora, sobre la mesa del altar, nuestro compromiso de ser siempre fieles a Jesucristo, escuchando su Palabra en las enseñanzas de la Iglesia.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Sabemos que Jesucristo está presente en medio nuestro, por eso, con su Espíritu, demos gracias al Padre por su amor siempre renovado.

COMUNIÓN:

El Señor nos ha entregado su Palabra, y ahora nos invita al banquete en el que él mismo se nos entrega como fuerza para ponerla en práctica en nuestras vidas.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Cada Eucaristía debe significar en nuestras vidas, una verdadera transformación y un nuevo compromiso con el Señor; que el de hoy sea el de procurar vivir en fidelidad a sus enseñanzas, dando testimonio ante el mundo de la Palabra divina y encarnándola en nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

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Martes 2 de febrero de 2021 / Presentación del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hoy, en la Fiesta de la Presentación del Señor, nos reunimos para celebrar a Cristo como luz que alumbra el corazón de todos. Hoy la iglesia reunida, no sólo se deja iluminar por el Señor, sino que, teniéndolo a Él por la fe en el corazón, se convierte en luz que ilumina el camino de todos los pueblos.

Vemos a Jesús, indefenso y abandonado en los brazos de sus padres, que lo llevan a presentar al templo para cumplir la Ley de Moisés, siendo luz que alumbra a las naciones y la gloria del pueblo de Israel. La salvación que trae es universal, es para todos los tiempos y lugares. Y al igual que Cristo, nosotros, en brazos de nuestra madre la Iglesia, somos presentados ante el Señor para consagrarnos a Él y convertirnos en una oblación cada vez más pura y perfecta hasta lograr la misma madurez de Cristo, dando nuestra vida por nuestro prójimo manifestándole el mismo amor que el Señor nos ha tenido a nosotros.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ml 3, 1-4)        

Este texto del Antiguo nos habla de la purificación que es necesaria para poder ofrecer la propia vida como un sacrificio agradable a Dios.

SALMO RESP.:    (23, 7-10)      

R.    El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

2ª. LECTURA:     (He 2, 14-18)   

San Pablo nos hace entender cuál es el proyecto de hombre perfecto en la mente divina: el que es fiel a su voluntad hasta el final y deja a un lado sus rebeldías.

EVANGELIO:   (Lc 2, 22-40 )

En el Evangelio se nos muestra la presentación de Jesús en el Templo, y en el prodigioso relato de Lucas escuchamos las profecías de Simeón y de Ana sobre el futuro del Niño.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con la confianza que el Padre nos escucha, con toda humildad presentémosle las necesidades de la Iglesia, del mundo, de los hombres y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta celebración de tu Hijo como Luz que alumbra el corazón de todos, fortalezca ese anuncio y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Te pedimos por nuestros obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos...

—Te pedimos que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Te pedimos que en esta fiesta, la presencia de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Te pedimos que  en nuestra comunidad, sepamos manifestar que Cristo está en nosotros y desde nosotros hacer brillar su amor, su alegría, su paz, su misericordia, su perdón y su ayuda para quienes lo necesitan, oremos...

 

CELEBRANTE:

Señor concédenos, por intercesión de la Santísima Virgen María, que así como ayudó a Jesús a crecer en edad, fortaleza, sabiduría y gracia delante de Ti y de los hombres, nos ayude para que también nosotros vayamos día a día manifestando, con una vida llena de amor, que en verdad tu Hijo vive en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto con los dones del pan y del vino, presentemos al Padre nuestro sincero compromiso de ser como el leño que se enciende y se consume para dar luz, calor, seguridad en su camino a los demás.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, porque en Cristo nos ha descubierto el misterio oculto desde siglos: que estamos llamados no a morir sino a vivir eternamente con Él.

COMUNIÓN:

La Eucaristía que ahora vamos a compartir, no sólo nos lleva a adorar al Señor sino, especialmente, a hacerlo parte de nuestra vida ya que entramos en comunión con Él.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que el Señor, hoy presentado en el templo, nos ayude a ser luz ante el mundo pero sin olvidar que, esa luz, es Cristo. En Él, con Él y para Él también nosotros fuimos un día presentados en el templo de brazos de nuestros padres.

Nos despedimos cantando...

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