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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE DICIEMBRE 2019

   
-Domingo 1 de diciembre 2019 - Primer domingo de Adviento - Ciclo A
-Domingo 8 de diciembre 2019 - Solemnidad de la Inmaculada Concepción
-Domingo 15 de diciembre 2019 - Tercer domingo de Adviento - Ciclo A

-Domingo 22 de diciembre 2019 - Cuarto domingo de Adviento - Ciclo A

-Martes 24 de diciembre 2019 - Noche Buena
-Miércoles 25 de diciembre 2019 - Natividad del Señor
-Domingo 29 de diciembre - Sagrada Familia de Jesús, María y José - Ciclo A
-Miércoles 1 de enero 2020 - Santa María Madre de Dios
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Domingo 1 de diciembre de 2019 / Primer domingo de Adviento - Ciclo A
  
—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hoy, la Iglesia Universal celebra el domingo primero de Adviento, iniciando un nuevo año litúrgico: el ciclo "A".
En este tiempo de alegre esperanza, el Señor nos recuerda el encuentro trascendental que compromete toda nuestra vida: el encuentro con Cristo, que vino hace dos mil años y que vendrá glorioso al final de los tiempos, pero que viene constantemente a nosotros, en su Palabra, en sus sacramentos, y esto nos exige permanecer en vigilante espera para poder descubrir su presencia en nuestras vidas. Y por eso repetimos como los primeros cristianos: ¡Maranatha, ven, Señor Jesús! 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 2, 1-5)        

El anuncio del Profeta nos acompañará a lo largo de todo este tiempo. Un anuncio que se repite desde hace muchos siglos y que también hoy nos llena de alegría. 

SALMO RESP.:     (121, 1-2. 4-9)      

R.    ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

2ª. LECTURA:     (Rm 13, 11-14a)   

Las palabras del Apóstol son una clara exhortación para nuestra manera de vivir cada día. Escuchémoslas con suma atención.

EVANGELIO:   (Mt 24, 37-44)

Jesús nos manifiesta claramente que debemos estar preparados para el día en que vendrá a nosotros, ya que no conocemos cuándo será, ni a qué hora ocurrirá.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Con la confianza de que "nuestra salvación está más cerca", como nos lo ha manifestado san Pablo, oremos con toda esperanza, por todos nosotros y por todos los hombres del mundo, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

“SEÑOR, AYUDÁNOS A PREPARAR TU VENIDA”

— Padre, para que por la predicación de la Iglesia y del Papa Francisco, nos convirtamos y en este tiempo de esperanza activa, permanezcamos en gozosa y vigilante espera del Hijo de Dios, te pedimos...

— Para que bajo la guía de nuestros Obispos y sacerdotes, peregrinemos en la alegre espera, construyendo una Iglesia diocesana que viva aguardando al Mesías que viene a salvarnos, te pedimos...

— Para que en nuestra patria, convirtiendo nuestro corazón, podamos construir una nación en la que verdaderamente reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, especialmente con los que menos tienen, te pedimos...

— Para que en cada necesitado, pobre, enfermo, abandonado, veamos al mismo Cristo que hoy también viene a nuestro encuentro, y lo recibamos, en ellos, como Él lo merece, te pedimos...

— Para que en nuestra comunidad, esta venida del Señor nos encuentre preparados, para que Él pueda alojarse en nuestra casa con alegría y con amor y así podamos celebrar cristianamente la Navidad, te pedimos...

CELEBRANTE:

Padre, mira a este pueblo que espera con fe la venida de tu Hijo, y por la intercesión de María, Virgen y Madre, escucha las súplicas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto a las ofrendas, presentemos también una sincera disposición a vivir en la gozosa y atenta espera del Hijo de Dios, que viene a nuestro encuentro en cada momento de nuestra vida.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

COMUNIÓN:

Jesús vino al mundo por María, vendrá glorioso al final de los tiempos, pero también viene diariamente a nosotros en este Pan con que ahora quiere alimentarnos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

El Señor viene. Vendrá en pequeñez. Muchos no se percatarán, pero lo importante es que, los que anhelamos una estrella en el cielo preparemos bien nuestras vidas para que su llegada suponga algo nuevo. ¡Ven, Señor Jesús!

Nos despedimos cantando...

 

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liturgia

Domingo 8 de diciembre de 2019 / Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy, junto a la Iglesia universal, la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.
La Conferencia Episcopal Argentina, autorizada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, dispensa para que la celebración de la Inmaculada Concepción de la Virgen María pueda prevalecer sobre el 2° domingo de Adviento.
Esta significativa fiesta mariana se sitúa en el marco del Adviento, tiempo de preparación para la Navidad, caracterizado por la vigilancia y la oración. Tiempo en el que María nos acompaña y nos indica cómo hacer vivo y activo nuestro camino hacia la Noche Santa de Belén.

Y hoy el Señor nos anuncia, en las palabras del Ángel, la salvación que ya está cerca: su Hijo se hace hombre para que el hombre sea hijo de Dios. Y María es la mujer que acogió en sus entrañas a Aquel que se anunció durante siglos. Es la mujer que, transparente en cuerpo, alma, vida y actitudes, nos enseña que el camino para llegar a Dios no es otro que el de la confianza y la esperanza en Él.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Gn 3, 9-15. 20)        

Ya en los albores de la creación, Dios anuncia la salvación. Es el primer anuncio de la Buena Nueva: el Hijo de Dios que compartirá nuestra condición humana. 

SALMO RESP.:    (97, 1-4)      

R.    Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas.

2ª. LECTURA:     (Rm 15, 4-9) La segunda lectura corresponde la del 2° domingo de Adviento   

Dios, en su infinita misericordia, ha querido que el anuncio salvador y la vida nueva de Jesucristo, llegara no sólo al pueblo de Israel, sino a todos los hombres, a los que Él llama a la salvación.

EVANGELIO:   (Lc 1, 26-38)

El mismo Señor, en las palabras del Ángel, nos devuelve la esperanza de la salvación. Aclamémoslo con el canto del Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Unidos a nuestra Madre Santísima, en el día en que celebramos su Inmaculada Concepción, junto a estas intenciones que elevamos a nuestro Padre, pidámosle que Ella nos enseñe a caminar unidos hacia la casa paterna, a fin que toda la humanidad sea una sola familia.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"QUE LA LLENA DE GRACIA INTERCEDA POR NOSOTROS"

—Para que la Santa Iglesia y el Papa Francisco siga siendo signo del amor de Dios en medio de los hombres, mientras esperamos al Señor que ya viene a salvarnos, oremos...

—Para que nuestra Iglesia diocesana, en íntima unión con su Obispo, asuma con responsabilidad el compromiso de ser anunciadores de la Buena Noticia de Jesús, oremos...

—Para que la paz en el mundo, que tanto necesitamos, se convierta en una realidad, por la conversión sincera del corazón de todos los hombres, oremos...

—Para que los más necesitados, los pobres de este mundo, encuentren en María Santísima su protección maternal, y que sea en sus vidas un motivo para seguir esperando, oremos...

—Por todas las familias de nuestra comunidad, para que por la auténtica conversión de nuestras vidas, apartándonos del pecado y la soberbia, nos preparemos convenientemente para recibir al Señor y celebrar con un auténtico espíritu cristiano la Navidad, oremos...

CELEBRANTE:

Escucha, Padre, nuestras oraciones y haz que siguiendo el ejemplo de la Virgen María, seamos dóciles a la inspiración de tu Espíritu, para poder llevar a Cristo a los hermanos y proclamar tu grandeza con nuestras alabanzas y la santidad de nuestras costumbres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En este pan y en este vino que ahora presentamos a nuestro Padre, ofrezcámosle nuestro humilde y perseverante trabajo de transformación de nuestro corazón, como señal de su presencia salvadora en nosotros.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea.

DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

En la plegaria solemne de la Iglesia damos gracias a Dios recordando lo que ha hecho con la Santísima Virgen. Damos gracias porque a nosotros también nos ha llamado a la plena unión con Él por siempre.

COMUNIÓN:

En el Evangelio hemos escuchado el anuncio del Señor que viene a salvarnos: el Emmanuel, el Dios con nosotros; ese mismo Dios que ahora se nos ofrece en el sacramento del altar, y que así quiere ser nuestro alimento en esta espera.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Necesitamos un poco de luz en medio de la oscuridad y de la realidad del mal del mundo. Necesitamos, un personaje como María, que nos ayude a recuperar el sentido cristiano de la Navidad: limpios por dentro y bien dispuestos por fuera. ¡Viene el Señor! ¡María nos acompaña!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 15 de diciembre de 2019 / Tercer domingo de Adviento - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo tercero de Adviento, denominado "Gaudete", por la primera palabra de la antífona de entrada de este día: "alégrense", y que es precisamente la invitación anticipada a la alegría y que traduce perfectamente el espíritu tan especial que anima a todo este domingo: el Señor está a punto de venir en el misterio de la santa Navidad y esto nos llena de gozo.

El encuentro con el Señor es la causa de nuestra alegría; encuentro que produce en nosotros una verdadera transformación, fuente de esperanza. Y Jesús nos muestra con sus obras, que Él es realmente el Mesías, el enviado de Dios. Y Él espera que también nosotros, por medio de nuestras obras, demostremos que verdaderamente somos sus discípulos.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 35, 1-6a. 10)        

Escuchemos hoy la llamada que hace dos mil quinientos años, les hace el Profeta a los israelitas deportados para animarlos al retorno: una llamada al camino de esperanza; una llamada que es también hoy para cada uno de nosotros. 

SALMO RESP.:    (145, 6-10)      

R.    Señor, ven a salvarnos.

2ª. LECTURA:     (St 5, 7-10)   

Escuchemos ahora, una invitación a la firmeza y a la constancia. Una invitación como la que hemos escuchado que el profeta Isaías hacía a su pueblo desanimado.

EVANGELIO:   (Mt 11, 2-11)

En el santo Evangelio, Jesús nos manifiesta claramente que en Él se cumple la profecía de Isaías.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Jesús ha venido a traer al mundo la salvación prometida a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Y en Él hemos conocido y creído en al amor total del Padre. Por eso, ahora, con toda confianza le presentamos nuestra plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MAS"

—Padre santo, al pedirte por la Iglesia y el Santo Padre, para que siendo signo de tu amor en medio de los hombres, sea nuestra guía en la espera gozosa del Señor que viene a salvarnos, te pedimos...

—Padre todopoderoso, para que guiados por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, en nuestra comunidad se realice una efectiva renovación, según el Espíritu de tu Hijo, te pedimos...

—Señor de la historia, para que todos, en este adviento, buscando una sincera conversión de nuestras vidas, construyamos una patria, una sociedad en la que Dios pueda nacer y sentirse a gusto, te pedimos...

—Dios de todo consuelo, para que cada hermano necesitado, pobre, abandonado, con hambre, enfermo, injustamente marginado, por nuestras actitudes concretas durante este tiempo, pueda recuperar la alegría de vivir y un motivo para seguir esperando, te pedimos...

—Dios rico en misericordia, para que toda nuestra comunidad, con una firme confianza en la salvación que llega, trabajemos comprometidamente en la conversión y preparación de nuestras vidas, para poder recibir en nuestro corazón al Señor Jesús, te pedimos...

CELEBRANTE:

Padre, fuente de todo don perfecto, escucha nuestras oraciones, y haz que siguiendo el ejemplo de la Virgen María, recibamos con fe sincera y profunda alegría al Emanuel que viene a salvar a todos los pueblos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino presentemos a nuestro Padre un propósito sincero: convertir nuestras vidas para que esta Navidad signifique un real nacimiento de su Hijo en nuestro corazón.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea.

DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Y ahora, con fe y alegría demos gracias a nuestro misericordioso Padre del Cielo, porque en su inmenso amor nos dio a su Hijo y nos permite, una vez más, la posibilidad de convertir nuestras vidas para recibirlo.

COMUNIÓN:

Hemos escuchado cómo Jesús realiza la transformación total del hombre: sana los enfermos, resucita a los muertos y fortalece a los débiles. Sintiendo que éstas son nuestras condiciones, recibámoslo sacramentado, para que él sea la fortaleza que nuestra fe y esperanza necesitan.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Terminemos esta celebración, con la que comenzamos esta ya casi última semana de adviento, teniendo muy presente que el cristiano "debe vivir permanentemente en la esperanza, debe estar siempre alegre y su serenidad debe ser conocida por todos los hombres. El Señor está cerca y nos pide que renovemos nuestra vida para que venga a nosotros el Reino que Jesucristo anunció."

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Domingo 22 de diciembre de 2019 / Cuarto domingo de Adviento - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo cuarto de Adviento, y nos reunimos ya casi a las vísperas de la Navidad. Y nuestra celebración debe ser una espera tranquila, sincera, ilusionada del Señor. Abrámonos a su constante venida; y que esté muy presente en nuestra celebración de hoy, aquella joven que, porque creyó totalmente en la Palabra de Dios, fue Madre del Señor.

En la palabra del Señor se nos manifiesta hoy el cumplimiento de la profecía de Isaías: la Virgen Madre da a luz al Hijo de Dios, al Emmanuel, al "Dios con nosotros" que se hace hombre, elevándonos a la dignidad de hijos de Dios y haciéndonos realmente hermanos entre nosotros.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 7, 10-14)        

Las profecías de Isaías que hemos venido leyendo durante estos domingos, nos llevan hoy a fijar nuestra mirada en la Navidad, que estamos tan próximos a celebrar. 

SALMO RESP.:    (23, 1-6)      

R.    Va a entrar el Señor, el rey de la gloria.

2ª. LECTURA:     (Rm 1, 1-7)   

Escuchemos ahora las palabras de Pablo, que nos anuncia el Evangelio, la gran noticia en la que se fundamenta nuestra fe, y nos presenta quién es Jesucristo, en quien esperamos.

EVANGELIO:   (Mt 1, 18-24)

Escuchemos la realización de las palabras del Profeta en aquella joven de Nazaret que se llamaba María. Con nuestro canto del Aleluya aclamemos al Señor que viene, al Señor que se ha hecho uno de nosotros.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Con el pensamiento puesto en las fiestas que vamos a celebrar, y atentos a las necesidades de todos, dirijamos ahora nuestras plegarias a Dios, nuestro Padre.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MAS"

—Dios bondadoso, al pedirte por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que todos los hombres del mundo, recibiendo su mensaje de amor y de paz en nuestro corazón, eliminemos todo lo que en nuestras vidas se opone a tu presencia entre nosotros, te pedimos...

—Señor de la vida, al pedirte por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que por ellos recibamos las enseñanzas de tu Hijo, y así vivamos en santidad y justicia todos los días de nuestra vida, te pedimos...

—Señor de la historia, porque anhelamos la paz en el mundo, y que cesen definitivamente los derramamientos de sangre y todos reconozcamos, en cada hombre, a un verdadero hijo tuyo y un hermano nuestro, te pedimos...

—Dios rico en misericordia, al pedirte por todos los que sufren, por los que se sienten tristes y vacíos porque nada esperan, para que en la manifestación de tu amor descubran motivos de vida y alegría, te pedimos....

—Dios todopoderoso, al pedirte por toda nuestra comunidad, para que celebrando profunda y espiritualmente la Navidad, así también nosotros, desde nuestra fragilidad y nuestra pobreza, podamos anunciar con nuestras vidas la fuerza contagiosa e irresistible del amor, te pedimos...

CELEBRANTE:

Señor, estas son nuestras súplicas, acógelas con el mismo amor que nos has manifestado en el nacimiento de tu Hijo Jesús. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar las ofrendas, presentamos a Dios un corazón limpio y abierto, para recibir en nuestras vidas a su Hijo que viene a traernos la liberación.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Alabemos a nuestro Padre del Cielo porque, gracias a este memorial de la ofrenda hecha por su Hijo, también nosotros, después de veinte siglos, somos santificados para ser pueblo de la Nueva y Eterna Alianza.

COMUNIÓN:

María pudo ser Madre del Hijo de Dios, por vivir en comunión profunda con el Señor; y Ella debe ser el modelo para que también nosotros vivamos esta comunión, cuyo fruto debe ser hoy, el estar decididamente al lado de quienes nos necesitan.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar nuestra celebración recordemos que la mesa de la familia nace necesariamente de la celebración previa en la mesa del Señor. Pasado mañana, en la Nochebuena, en cada una de nuestras parroquias y templos, el Señor nos espera para la celebración gozosa y solemne de su Nacimiento. Así podremos celebrar una verdadera y cristiana Navidad.

Nos despedimos cantando...

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Martes 24 de diciembre de 2019 / Misa de la Nochebuena

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, hemos venido peregrinando a lo largo de estas semanas de Adviento, en la espera del nacimiento del Salvador, y nuestra espera ha llegado a su fin: nuestro Salvador ha nacido y la fiesta de la Navidad nos llena de alegría, porque "con la encarnación del Verbo, el Creador ha sellado con los hombres un pacto de alianza eterna."

Pero es preciso que, todos y cada uno de nosotros, encontremos el sentido profundo de esta fiesta en nuestras vidas. Que la palabra de Dios que escucharemos y la Eucaristía que celebraremos, nos ayuden a acoger la venida del Señor en lo profundo de nuestro corazón

La Navidad no es un simple hecho histórico, sino algo que se prolonga hasta el final de la historia, signo de nuestro misterioso renacer a la vida divina; y este nacimiento nos hace hombres nuevos, que debemos sentir, pensar, amar y obrar de manera nueva. Dios, viene hasta nosotros, pequeño y en un pesebre, para que comprendamos que, en la pequeñez, está el camino y la puerta para llegar y encontrarse con Él.

—PREGÓN DE NAVIDAD: 

Luego del acto penitencial y antes del Gloria

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 9,  1-6)        

El Profeta eleva un canto de esperanza a su pueblo: con la llegada del Mesías llega la luz que ha de disipar definitivamente las tinieblas de sus vidas. Y ese canto se hace actual para cada uno de nosotros. 

SALMO RESP.:    (95, 1-3. 11-13)      

R.    Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.

2ª. LECTURA:     (Tt 2, 11-14)   

Pablo nos manifiesta que la gracia de la venida de Jesús, ha de hacer de nosotros hombres nuevos en la espera de su segunda venida gloriosa.

EVANGELIO:   (Lc 2, 1-14)

Del santo Evangelio nace el relato del que nace nuestra verdadera vida: Dios se ha hecho uno de nosotros para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios. Aclamémoslo con nuestro gozoso Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, en esta noche en que se manifestó la bondad y del amor de Dios hacia todos los hombres, poniendo nuestra confianza, no en nuestros méritos, sino en su misericordia, oremos humildemente a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre nuestro, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta Navidad fortalezca ese anuncio gozoso y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Padre nuestro, te pedimos por nuestros Obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos podamos construir una Iglesia diocesana en la que todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos...

—Padre lleno de amor, haz que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Padre rico en misericordia, haz que esta Navidad, la visita de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que fuera la luz del mundo, haz que  en nuestra comunidad le ofrezcamos la posada de nuestro corazón, y nuestra mesa abunde de humildad, ternura, pobreza y amor, oremos...

CELEBRANTE:

Escucha, Padre Santo, nuestras plegarias y concede a cuantos celebran con alegría el nacimiento de tu Hijo Jesús, engendrado de la Virgen María, vivir libres de todo mal, hacer siempre el bien y enriquecerse con tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

El pan y el vino se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, y deben ser un verdadero signo del ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este día, nazca realmente el Salvador.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Por Cristo hemos conocido a Dios, es decir, la Verdad, la Vida, el Amor; pero Cristo sigue iluminando e impulsando nuestro camino hacia la Luz, hacia la Fiesta. Por eso hoy, solemnemente, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Príncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que también nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que hoy Jesús, en los brazos de María y bajo la mirada serena de José, nos haga renacer en nuestra fe. Nos haga conmover ante este Misterio y nos transforme en portadores de verdad, de bondad, de solidaridad y de perdón. ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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Miércoles 25 de diciembre de 2019 / Natividad del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, Dios se ha manifestado. Lo ha hecho como niño. Precisamente así se contrapone a toda violencia y trae un mensaje que es paz,  y nuestra espera ha llegado a su fin: nuestro Salvador ha nacido y la fiesta de la Navidad nos llena de alegría. La Navidad es Epifanía: la manifestación de Dios y de su gran luz en un niño que ha nacido para nosotros. Nacido en un establo en Belén, no en los palacios de los reyes. Que la palabra de Dios que escucharemos y la Eucaristía que celebraremos, nos ayuden a acoger la venida del Señor en lo profundo de nuestro corazón.

La Navidad no es un simple hecho histórico, sino algo que se prolonga hasta el final de la historia, signo de nuestro misterioso renacer a la vida divina; el Dios poderoso, ha venido como niño y se has mostrado a nosotros como el que nos ama y mediante el cual el amor vencerá y este nacimiento nos hace hombres nuevos, que debemos sentir, pensar, amar y obrar de manera nueva. Dios, viene hasta nosotros, pequeño y en un pesebre, para que comprendamos que, en la pequeñez, está el camino y la puerta para llegar y encontrarse con Él.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 52, 7-10)        

Escuchemos el grito de júbilo del Profeta porque Dios viene a visitar a su pueblo; porque el Señor viene a visitar a nuestro pueblo.

SALMO RESP.:    (97, 1-6)      

R.    Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

2ª. LECTURA:     (Hb 1, 1-6)   

Desde tiempos muy antiguos, Dios preparaba su obra salvadora, el momento que hoy celebramos: la venida de su Hijo, para darnos a conocer, muy de cerca, quién es Dios.

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)

San Juan nos hablará de la Luz, de la Vida, de la Gloria y de la Gracia que han entrado en este mundo. Porque el Hijo de Dios ha venido a vivir en medio de nosotros. Cantemos jubilosamente el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, en este día en que se manifestó la bondad y del amor de Dios hacia todos los hombres, poniendo nuestra confianza, no en nuestros méritos, sino en su misericordia, oremos humildemente a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo para encarnarse no sólo por nosotros, sino en nosotros, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que esta Navidad fortalezca ese anuncio gozoso y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

—Padre nuestro, te pedimos por nuestros Obispos y por nuestros sacerdotes, haz que con sus ejemplos podamos construir una Iglesia diocesana en la que todos abramos el corazón para hospedar a Dios, oremos...

—Padre lleno de amor, que enviaste a Jesús para hacernos verdaderos hijos tuyos, haz que todos, reconociéndonos como verdaderos hermanos entre nosotros, podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

—Padre rico en misericordia, que enviaste a tu Hijo a traer la verdadera alegría, haz que esta Navidad, la visita de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

—Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que fuera la luz del mundo, haz que  en nuestra comunidad le ofrezcamos la posada de nuestro corazón, y nuestra mesa abunde de humildad, ternura, pobreza y amor, oremos...

CELEBRANTE:

Escucha, Padre Santo, nuestras plegarias y concede a cuantos celebran con alegría el nacimiento de tu Hijo Jesús, engendrado de la Virgen María, vivir libres de todo mal, hacer siempre el bien y enriquecerse con tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Vamos a presentar ahora, sobre la mesa del altar, el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, y que deben ser un verdadero signo del ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este día, nazca realmente el Salvador.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Por Cristo hemos conocido a Dios, es decir, la Verdad, la Vida, el Amor; pero Cristo sigue iluminando e impulsando nuestro camino hacia la Luz, hacia la Fiesta. Por eso hoy, solemnemente, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Príncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que también nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que hoy Jesús, en los brazos de María y bajo la mirada serena de José, nos haga renacer en nuestra fe. Nos haga conmover ante este Misterio y nos transforme en portadores de verdad, de bondad, de solidaridad y de perdón. ¡Feliz Navidad!

Nos despedimos cantando...

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Domingo 29 de diciembre de 2019 / La Sagrada Familia de Jesús, María y José

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

En el clima gozoso de la Navidad, la Iglesia, reviviendo con nueva admiración el misterio del Emmanuel, el Dios con nosotros, nos invita a contemplar hoy a la Sagrada Familia de Nazaret. En la contemplación de este admirable modelo la Iglesia descubre valores que vuelve a proponer a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas.

Y hoy también, en vísperas del último día de este año del Señor 2019, vamos a dar gracias, junto con nuestras familias, por todo lo que hemos vivido a lo largo de él, ya que todo es realmente una gracia que proviene de Dios.

El Hijo de Dios hecho hombre, a quien adorábamos en el humilde pesebre, forma parte de una familia; familia que Él mismo nos pone como ejemplo, como ideal de toda familia humana; ejemplo de obediencia a la ley, ejemplo de amor y de unidad. y Él nos dice hoy: puedo vivir en cualquiera de las familias de ustedes. Y necesitamos que él venga a vivir en cada una de nuestras familias, así realmente podremos vivir, nosotros y el mundo entero, en paz.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Eclo. 3, 3-7. 14-17a)        

En cada época los creyentes han debido esforzarse por hallar el modo de ser fieles al Señor en cada realidad de su vida. Y de un modo muy especial en algo tan importante como es la vida familiar.

SALMO RESP.:    (127, 1-5)      

R.    ¡Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos!

2ª. LECTURA:     (Col 3, 12-21)   

San Pablo nos habla de cómo deberían ser las relaciones entre nosotros. Y al final añade una aplicación de todo esto a la vida familiar, tal como se vivía en su tiempo.

EVANGELIO:   (Mt 2, 13-15. 19-23)

En el santo Evangelio se nos muestra Jesús, el Hijo de Dios, asumiendo la realidad de la familia, con todas sus consecuencias.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Como verdaderos hijos de Dios y hermanos los unos de los otros, dirijamos nuestra plegaria a Dios Padre por la gran familia universal.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUE NUESTRAS FAMILIAS SEAN EJEMPLO DE AMOR"

—Padre, al pedirte por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que todo el mundo reciba su mensaje de paz, esa paz que tu Hijo nos trajo con su nacimiento, te pedimos...

—Padre, porque queremos que nuestra gran familia diocesana crezca en la imitación de la Sagrada Familia, viviendo auténticamente el Evangelio de tu Hijo, te pedimos...

—Padre, para que en todos los hogares de nuestra patria se busque el perdón, el amor, la comprensión, el crecimiento y la gratuidad, y así tu Hijo pueda vivir en cada una de ellas, te pedimos...

—Padre, queremos que tantas familias necesitadas, sufrientes, que carecen de lo indispensable para vivir dignamente, descubran tu amor en nuestra solidaria entrega y así renazca en ellos la esperanza, te pedimos...

—Padre, para que nuestras familias sean comunidades de fe, en las que se enseñe que  el cielo es el hogar definitivo; que existe un Padre que nos ama con locura; un Hijo que murió por salvarnos y un Espíritu que nos anima y nos empuja para ser buenos cristianos, te pedimos...

CELEBRANTE:

Acepta, Padre bueno, las oraciones que te presentamos como familia reunida en tu nombre, y derrama la abundancia de los dones de tu Espíritu para que, dóciles a su voz, reine en todas las familias la paz y la concordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto a estas ofrendas, ofrezcámosle a Dios, nuestro Padre, nuestras familias, en un sincero compromiso de que en ellas se vivan ejemplos preclaros de virtudes domésticas.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, que al darnos a su Hijo en el seno de la Sagrada Familia, nos dio el modelo para que, con nuestras familias, pudiésemos alcanzar la vida eterna.

COMUNIÓN:

Jesús quiere vivir en cada uno de nosotros, en cada una de nuestras familias, para construir en ellas una verdadera familia, portadora de paz y amor para todas las demás y para todo el mundo, por eso ahora se nos da como verdadero Pan de Vida.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Que la Sagrada Familia, en este tiempo de Navidad, nos haga descubrir el orgullo de ser católicos; la gracia de ser cristianos y la alegría que se siente cuando se cumplen los designios de Dios.

Nos despedimos cantando...

 
liturgia

Miércoles 1 de enero de 2019 / Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

—PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, nos encontramos aquí reunidos, en este primer día del año del Señor 2020, que iniciamos con esta celebración de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, que es la celebración más antigua de la Virgen en la Iglesia de Roma.

Y en este día celebramos la Jornada Mundial de la Paz, para pedir a Dios una bendición sobre todos nosotros en este año que comenzamos; sobre nuestras familias, sobre nuestro pueblo, implorando la paz, esa paz que tanto necesitamos.

El Señor nos muestra a María Santísima, la elegida de Dios Padre para que sea Madre de su Hijo, que nace hombre para darnos la filiación divina. "La Madre del Redentor camina con nosotros y nos guía, con ternura materna, hacia el futuro. Así, ayuda a la humanidad a cruzar todos los umbrales de los años, de los siglos y de los milenios, sosteniendo su esperanza en aquel que es el Señor de la historia." Como ella, sepamos estar atentos a lo que el Señor quiere decirnos, para poder descubrir en nuestra vida de cada día, la salvación de Dios.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 6, 22-27)        

Escuchemos estas palabras de bienaventuranza; palabras con que los sacerdotes del Antiguo Testamento invocaban la protección de Dios sobre su pueblo. Es así también como Dios nos bendice a nosotros. 

SALMO RESP.:    (66, 2-3. 5-6. 8)      

R.    El Señor tenga piedad y nos bendiga

2ª. LECTURA:     (Ga 4, 4-7)   

San Pablo nos habla de la alegría de las fiestas de Navidad que estamos celebrando; nos ha llegado la salvación, la nueva vida de hijos del Padre, y nos ha llegado mediante un hombre como nosotros: el Hijo de María.

EVANGELIO:   (Mt 24, 37-44)

Es el mismo Señor quien ahora nos habla: es el Hijo de Dios que ha venido a vivir entre nosotros, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para librarnos de la esclavitud de la ley. Aclamémoslo jubilosamente cantando el Aleluya.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, por intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, presentemos nuestra plegaria a nuestro Padre del Cielo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, CONCÉDENOS TU PAZ"

—Señor, te pedimos para que todos los cristianos podamos aportar nuestra propia piedra para la construcción de la casa común y hoy más que nunca, seamos “artesanos de la paz”, auténticos mensajeros y testigos tuyos, que quieres el bien y la felicidad de la familia humana, oremos...

—Por nuestros Obispos y sacerdotes, para que redoblen sus esfuerzos,  practicando aquellas virtudes que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad, oremos…

—Para que los pactos internacionales estén inspirados  en la paz, en el respeto de cada persona, del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas, oremos...

—Para que en nuestra Patria, busquemos la paz con nosotros mismos y con el otro, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás", oremos...

—Para que en nuestras comunidades, la paz sea una conversión del corazón: redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, oremos...

CELEBRANTE:

Padre eterno, principio y fin de todas las cosas, acepta con bondad las súplicas que te elevamos, por intercesión de la Virgen Madre de tu Hijo; concede a la humanidad la paz que el mundo no puede dar, y haz que te sirvamos con alegría todos los días de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Con este pan y este vino ofrezcámonos nosotros mismos al Padre de las misericordias, con un compromiso de honrar todos los días de nuestra vida, con nuestra fe y nuestra conducta, la condición de hijos suyos que Él nos ha dado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con María, la Madre de Jesús y nuestra Madre, hagamos ahora nuestra acción de gracias, porque Dios Padre nos ha dado la salvación, nos ha dado a Jesús para que nos abriera el camino hacia el Reino definitivo y eterno de Dios.

COMUNIÓN:

Comencemos este año 2020 recibiendo a Jesús, el Príncipe de la paz, en su Palabra y ahora en este alimento de vida, para que sea la fortaleza, el gozo, la esperanza, que nos ayude a recorrerlo, de acuerdo con lo que el Señor nos ha enseñado.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al iniciar este primer día del año, pidamos a María, la Madre de Jesús, que nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.

Nos despedimos cantando...

 

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