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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS - SEPTIEMBRE 2021
   
-Domingo 5 de septiembre 2021 - 23º Domingo durante el año - Ciclo B
-Domingo 12 de septiembre 2021 - 24º Domingo durante el año - Ciclo B
-Martes 14 de septiembre 2021 - Exaltación de la Santa Cruz- Ciclo B
-Domingo 19 de septiembre 2021 - 25º Domingo durante el año- Ciclo B
-Domingo 26 de septiembre 2021 - 26º Domingo durante el año - Ciclo B
-Domingo 3 de octubre 2021 - 27º Domingo durante el año - Ciclo B
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Domingo 5 de septiembre de 2021 / 23º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo tercero durante el año, y recordamos a menudo en nuestra Eucaristía dominical, el anuncia de salvación que hicieron los profetas del pueblo de Israel; salvación para todos los hombres y en especial para los más necesitados. Un anuncio que hizo realidad Jesús, el único capaz de curar nuestra lepra y arrancarnos de la muerte.

La presencia de Jesús nos trae la salvación, la vida nueva a la que todos estamos llamados a participar. Y su palabra realiza verdaderamente todo lo que anuncia. Y hoy él continúa salvando y curando a los hombres mediante los sacramentos, que hacen realidad lo que anuncian con el signo y la palabra. Hoy él nos llama a vivir como resucitados, repitiendo sus gestos y realizándolos con cada uno de nuestros hermanos.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 35, 4-7a)        

Ya en el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel recibía el anuncio de salvación que llegaría al mundo con la presencia del Mesías.

SALMO RESP.:    (145, 7-10)      

R. ¡Alaba al Señor, alma mía!

2ª. LECTURA:     (St 2, 1-7 )   

Santiago es sumamente concreto e incisivo: respondiendo a situaciones actuales de su comunidad, nos habla de la igualdad de los cristianos, nos expresa que, si hay que preferir a alguien, debe ser al más pobre.

EVANGELIO:   (Mc 7, 31-37)

Jesús, en un gesto milagroso, que confirma la iniciación de la era mesiánica anunciada por los profetas, cura a un sordomudo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, sabemos que nuestro Padre del Cielo está siempre atento a nuestras necesidades, por eso ahora, con toda humildad y confianza, presentémosle nuestras peticiones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, NUESTRA ESPERANZA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Dios de bondad, te pedimos por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que en su palabra y en sus gestos reconozcamos el mensaje de salvación que nos da tu Hijo, oremos...

—Dios de misericordia, te pedimos por nuestro Obispo y todo su presbiterio, para que tu Espíritu los plenifique con sus dones y guíe a nuestra Iglesia diocesana para que se abra a la verdad, al amor compartido y a la esperanza, oremos…

—Padre de todos los hombres, te pedimos por los responsables del gobierno en todos los países, para que trabajen activamente por el bien común y lleven al mundo a una auténtica y definitiva paz, oremos...

—Señor de todo consuelo, te pedimos por los migrantes, para que la Virgen Madre conforte y ayude a todos los que viven lejos de su tierra, e inspire en todos, sentimientos de comprensión y acogida, oremos…

—Padre nuestro, te pedimos por todos los cristianos, para que fieles al mensaje de salvación de tu Hijo, lo vivamos con alegría y seamos en el mundo testigos de su palabra, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Señor nuestro, que eres la fuente de la paz y el amor sincero, te pedimos que nos concedas, junto con estas peticiones que te hemos presentado, el poder trabajar activamente para que nuestras vidas y las de nuestros hermanos, se conformen a las enseñanzas de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Pongamos sobre la mesa del altar, junto a las ofrendas, nuestras vidas, en un sincero compromiso de trabajar en ellas y en las de nuestros hermanos para hacer realidad el mensaje de salvación.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Nuestro Padre nos llama a compartir su vida en las nuestras, por eso ahora, uniendo nuestros corazones y nuestras voces, démosle gracias con nuestro hermano y guía: Jesucristo, el Señor.

 

COMUNIÓN:

El Señor nos llama ahora a entrar en una íntima comunión con Él, que sólo será posible si también entramos en una íntima comunión con cada uno de nuestros hermanos, sobre todo, con los que más nos necesitan.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

En el Evangelio hemos escuchado la curación de un sordo, ahora, al terminar nuestra Eucaristía dominical, hagámoslo con el compromiso de dejar que el Señor también cure nuestra sordera: a su Palabra y a las necesidades de nuestros hermanos.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 12 de septiembre de 2021 / 24º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

En este día, el Día del Señor, celebramos el domingo vigésimo cuarto durante el año, y lo hacemos reuniéndonos alrededor de su mesa con la ilusión de los que se saben verdaderos constructores del Reino de Dios en la tierra, porque se esfuerzan en ser fieles seguidores de Cristo.

El Señor hoy, por boca de Isaías, nos anuncia su plan de salvación sobre el Mesías: en el servicio, en la humillación, en el dolor, en la muerte, en la cruz, en la que Cristo realiza el gesto de amor más grande; este misterio que nos resulta difícil de aceptar. Y esta presencia de la cruz en la obra redentora de Jesús, y en nuestra propia vida, sólo encuentra explicación desde la fe. Y ser discípulo suyo es imitarlo, es cargar nuestra cruz, esa que es la fuente de la vida que dura para siempre.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 50, 5-9a)        

Isaías, siete siglos antes de Jesús, nos anticipa lo que será su actuación: por su pasión y la muerte en la cruz, alcanza la vida para siempre.

SALMO RESP.:    (144, 1-6. 8-9)      

R. Caminaré en presencia del Señor.

2ª. LECTURA:     (St 2, 14-18)   

Santiago nos da una regla de oro para que podamos evaluar nuestra fe: ella será auténtica si la ponemos de manifiesto en nuestras propias vidas, con nuestras obras.

EVANGELIO:   (Mc 8, 27-35)

Jesús, en el Evangelio, nos manifiesta que la verdadera vida es la que pasa necesariamente por la cruz; y también nos dice que si queremos realmente seguirlo, debemos cargar con nuestra propia cruz.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora queridos hermanos, conociendo el amor y la bondad de Dios, nuestro Padre, dirijámonos a Él con total confianza y sencillez, presentándole nuestra oración por nuestras necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, QUE CARGANDO NUESTRA CRUZ, SIGAMOS A TU HIJO"

—Porque queremos que en el ejemplo de la Iglesia y el Papa Francisco, los hombres reconozcamos que el camino de la gloria en el cielo, pasa necesariamente por el camino de la cruz, pedimos...

—Para que los que han sido elegidos para ser tus ministros, sean siempre fieles a tu llamado y sepan estar en medio y delante de tu pueblo, siguiendo las huellas de tu Hijo e irradiando sus mismos sentimientos, pedimos…

—Para que en nuestra patria, el Evangelio de tu Hijo sea el fundamento de todas las normas, de todas las leyes y de toda la sociedad, pedimos...

—Para que cada familia, cada hermano sufriente, encuentre en nosotros un corazón generoso que les haga sentir que nos importa, porque él es también hijo de Dios, una persona con nuestros mismos derechos y con nuestra misma dignidad, pedimos…

—Para que en nuestra comunidad sepamos dar respuesta de quién es Jesús en nuestras vidas, y salir a la calle y explicarlo a quienes no lo conocen, no saben quién es y así llenar de felicidad a nuestros hermanos, pedimos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, tú sabes que realmente queremos seguir a tu Hijo cargando nuestra cruz de cada día, pero nuestras fuerzas y nuestra fe a menudo faltan, por eso te suplicamos que nos des tu Santo Espíritu, para que nos fortalezca y haga realidad nuestro deseo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

 

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar ahora estos dones, le expresamos a Dios, desde lo más profundo de nuestro corazón, nuestro sincero compromiso a vivir con actitudes nuevas, comprometiéndonos realmente con las necesidades de nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús nos llama, nos invita a acompañarlo en nuestro esfuerzo cotidiano, cargando nuestra cruz; esa cruz que como la suya, será para nosotros fuente de resurrección y vida. esta es la esperanza que mueve nuestra plegaria de acción de gracias.

 

COMUNIÓN:

Hemos participado de la mesa de la Palabra, y ahora el Señor nos invita a la mes que anticipa el Banquete del Reino: su propio Cuerpo y Sangre. Entrando en comunión con Él, entraremos en comunión con toda su vida, su lucha, su amor, su esperanza.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Como fruto de esta celebración debemos plantearnos: ¿cuenta Jesús en nuestra vida diaria? ¿Entra en mi casa, en mi trabajo? ¿Lo siento cercano, como a cualquier miembro de mi familia? ¿Cuenta en mis decisiones personales o familiares? ¿Camina Él junto a mí por el camino de la vida?

Nos despedimos cantando...

 
 
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Martes 14 de septiembre de 2021 / Exaltación de la Santa Cruz. Ciclo B.

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, fiesta de acción de gracias: la glorificación de la cruz de Cristo como signo de nuestra redención. Festividad que fue instaurada en la Iglesia después que la emperatriz Elena encontró el verdadero leño de nuestra redención y lo mandó colocar en la magnífica iglesia que hizo edificar en el mismo lugar donde Cristo fue elevado en él: en el Calvario.

El inmenso amor de nuestro Padre, que supera totalmente nuestra inteligencia, se nos manifiesta plenamente en el envío de su Hijo, para que muriendo en la cruz, nos obtenga el perdón de los pecados. Cristo, por su exaltación, es decir su crucifixión y su resurrección triunfante, nos ha regenerado, este es el plan realizado del amor de Dios hacia los hombres. Pero esta salvación tiene que ser aceptada, lo que supone para el cristiano, vivir de conformidad con las enseñanzas de Jesús.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 21, 4b-9)        

Ya en este texto del Antiguo Testamento, vemos en figura lo que en el Nuevo será realidad: Jesucristo levantado en la cruz sobre la tierra será la vida para todos los hombres.

SALMO RESP.:    (77, 1-2. 34-38 )      

R. No olviden las proezas del Señor.

2ª. LECTURA:     (Flp 2, 6-11 )   

El camino seguido por Jesús para darnos vida, fue rebajarse haciéndose como el más culpable, para que de su muerte saliera la vida.

EVANGELIO:   (Jn 3, 13-17)

En el santo Evangelio escuchamos a Jesús en su diálogo con Nicodemo, en el que nos anuncia la voluntad de su Padre: que el hombre tenga vida.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Conociendo el amor de Dios, nuestro Padre, que no dudó en entregar su Hijo por nuestra salvación, dirijámonos a Él con total confianza y sencillez, presentándole esta oración por nuestras necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR LA CRUZ DE TU HIJO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Señor y Dios nuestro, te pedimos que por la proclamación de tu Iglesia y del Papa Francisco, podamos descubrir, aceptar y vivir tu amor incondicional, que entregó a tu Hijo, para que compartiendo nuestra condición humana, pudiéramos alcanzar la vida eterna, oremos...

—Padre de las misericordias, te pedimos por la paz entre los hombres, para que se terminen los derramamientos de sangre entre pueblos hermanos todos podamos alcanzar una auténtica y definitiva paz, oremos…

—Señor de la vida, te pedimos para que la Cruz de tu Hijo sea la que verdaderamente presida toda la vida de nuestras familias, de nuestra sociedad y de nuestra Patria, oremos...

—Padre todopoderoso, te pedimos para que cada familia, cada hermano sufriente, encuentre en nuestro amor y nuestra generosa ayuda, especialmente en este día, una razón para seguir esperando, oremos…

—Dios de bondad, te pedimos nuestra comunidad, para que meditando la realidad de nuestra propia cruz, seamos capaces de asumirla y comprenderla, y así, aceptándola, iniciaremos el camino de felicidad que nos llevará a la vida eterna, oremos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, tú sabes que realmente queremos seguir a tu Hijo, pero nuestras fuerzas y nuestra fe a menudo fallan, por eso te suplicamos nos des tu Santo Espíritu, para que nos fortalezca y haga realidad nuestro deseo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al presentar ahora estos dones, le expresamos a Dios, desde lo más profundo de nuestro corazón, nuestro sincero compromiso a vivir con actitudes nuevas, comprometiéndonos realmente con las necesidades de nuestros hermanos.

 

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús nos llama, nos invita, a acompañarlo en nuestro esfuerzo cotidiano, cargando nuestra cruz, esa cruz que como la suya, será para nosotros fuente de resurrección y vida. Esta es la esperanza que mueve nuestra plegaria de acción de gracias.

COMUNIÓN:

Hemos participado de la mesa de la Palabra, ahora el Señor nos invita a la mesa que anticipa el Banquete del Reino: su propio Cuerpo y Sangre. Entrando en comunión con Él, entraremos en comunión con toda su vida, su lucha, su amor, su esperanza.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Terminamos nuestra celebración con un firme convencimiento: que la fe que manifestamos tener, debe traslucirse necesariamente en nuestro nuevo modo de vivir, ya que no basta creer en Jesús, Él realmente debe presidir, con su cruz, cada acto y cada momento de nuestras vidas.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 19 de septiembre de 2021 / 25º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo quinto durante el año, y como cada domingo queremos que la Palabra y el sacramento renueven verdaderamente nuestras vidas y nos conviertan en verdaderos discípulos de Cristo, buscando como Él, servir a los demás, en especial a los más necesitados, ya que este servicio es hecho al mismo Cristo, y servirlo a él es servirlo a Dios.

El Señor nos enseña hoy que la conducta del hombre honesto es un reproche para quien obra deshonestamente, que por esta causa persigue al hombre justo. Él nos expresa cómo sus criterios son contradictorios con los nuestros; mientras los discípulos, en lugar de aceptar las enseñanzas de Jesús, discuten sobre quién ocupará el primer puesto en el soñado reino. Por eso Jesús da una nueva norma de vida: en el Reino de Dios, la primacía la tiene quien sirve más, quien sirve con mayor amor.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Sb 2, 12. 17-20)        

Este libro sapiencial pone en boca de los que hacen el mal, unas palabras irónicas en contra del justo: quieren comprobar si realmente es cierta su fidelidad y si Dios se ocupa de él.

SALMO RESP.:    (53, 3-6. 8)      

R. El Señor es mi apoyo verdadero

2ª. LECTURA:     (St 3, 16--4, 3)   

El apóstol Santiago nos manifiesta que la constante búsqueda de placer hace que nos sintamos insatisfechos y que envidiemos a los demás, ocasionando así las peleas y las discusiones.

EVANGELIO:   (Mc 9, 30-37)

Jesús nos habla de su muerte, de su humillación y nos da una nueva norma de vida: el primero es el que sabe ponerse en el último lugar y acoge a los pequeños.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Elevemos a nuestro Padre del Cielo, nuestra oración, humilde, auténtica y esperanzada, en la certeza que Él nos escucha y atiende nuestras necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCÚCHANOS Y HAZNOS SERVIDORES DE LOS DEMÁS"

—Para que en la Iglesia y por su mensaje, los cristianos seamos en el mundo de hoy, los mejores defensores de los más débiles e indefensos, no creyéndonos salvadores de nadie sino intentando que todos conozcan de verdad al único Salvador, te pedimos...

—Para que con el testimonio de vida de nuestros Obispos y de nuestros sacerdotes, podamos formar una comunidad verdaderamente servidora, solidaria y fraterna, te pedimos…

—Para que en nuestra patria, los pobres, los desamparados, los olvidados, encuentren la justicia tan largamente esperada, oremos...

—Para que nuestros jóvenes encuentren en Cristo al verdadero amigo, y vivan la alegría del servicio a Él y a los hermanos, te pedimos…

—Para que en nuestra comunidad, programemos nuestras vidas para no buscar la notoriedad o el sobresalir, sino hacer las cosas calladamente, con espíritu de servicio, buscando siempre el bien de los hermanos, te pedimos...

 

CELEBRANTE:
Señor y Padre nuestro, atiende nuestra súplica y concédenos la sabiduría para encontrar el camino y la fortaleza para seguirlo, por el que la paz y la justicia cristiana presidan permanentemente nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

 

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Al disponer las ofrendas obre el altar, disponemos también nuestro corazón para ser realmente servidores de nuestros hermanos, como nos lo pide el mismo Jesús.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús se hizo nuestro servidor, hasta entregar su vida por nosotros, enseñándonos que en el servicio está la nueva vida, la que conduce a la eterna. Por eso, demos ahora gracias a nuestro Dios.

 

COMUNIÓN:

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía nos hemos dado mutuamente la paz. Para que nuestra unión con Cristo y con los hermanos sea verdadera y total, este gesto debe ser real y de compromiso para nuestras vidas.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Terminemos nuestra celebración con el compromiso de vivir sabiendo que aquello de ser el primero, no debe ser la motivación de nuestra existencia; debemos vivir acordes con la Palabra del Señor, que también fue el último en muchas cosas y el primero en resucitar gloriosamente en beneficio de todos nosotros.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 26 de septiembre de 2021 / 26º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

DOMINGO BÍBLICO NACIONAL

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

La Eucaristía que vamos a comenzar, en este domingo vigésimo sexto durante el año, es un momento verdaderamente importante para reafirmar y revisar nuestro seguimiento de Cristo en su Palabra y nuestra lucha para construir, contra viento y marea, una familia humana donde todos seamos hermanos en Él e hijos de un mismo Padre.

Todos los bautizados hemos recibido el Espíritu Santo, que nos impulsa a anunciar a Jesucristo y su Buena Noticia, a trabajar todos, sin exclusiones, en la extensión de su Reino. Y el mismo Cristo rechaza, como una actitud contraria a su Evangelio, el adueñarse de las obras de la Iglesia y de sus instituciones. Hoy Él nos dice que ser miembro de la Iglesia es escuchar la Palabra y vivir la comunión con todos sus discípulos.
Además, con alegría celebramos juntos el “Domingo Bíblico Nacional”, para honrar la presencia viva del Señor en su Palabra. ¡Pongamos la Biblia en el centro de nuestras vidas!

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Nm 11, 25-29)        

Escuchemos el relato de la comunicación del Espíritu de Dios a un grupo de ancianos, para ayudar a Moisés en el gobierno del pueblo, incluso a algunos que no habían acudido al Tabernáculo.

SALMO RESP.:    (18, 8. 10. 12-14)      

R. Los preceptos del Señor alegran el corazón.

2ª. LECTURA:     (St 5, 1-6 )   

Santiago nos advierte el peligro que supone vivir acumulando riquezas: a menudo esto se hace a costa de los más débiles y es un grave impedimento para seguir a Cristo.

EVANGELIO:   (Mc 9, 38-43. 45. 47-48)

Jesús, en el Evangelio de hoy, nos enseña concretamente la misión que tenemos todos los que hemos sido bautizados y hemos recibido su Espíritu.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Hermanos, sabiendo que Dios, nuestro Padre, siempre nos escucha con infinito amor, presentémosle todos aquellos deseos y necesidades de los hombres, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS TU ESPÍRITU DE AMOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y por el Vicario de tu Hijo, para que su testimonio nos fortalezca en la misión de ser verdaderos profetas y anunciemos a tu Hijo a todos los hombres del mundo, oremos...

—Padre, te pedimos por nuestra Iglesia diocesana, para que el testimonio de nuestros pastores nos mueva a vivir una fe auténtica y un compromiso de unidad en el seguimiento de Cristo, oremos…

—Padre, te pedimos por todos los que sufren a causa de los odios, los rencores, las guerras, para que encuentren el verdadero respeto a su dignidad y el mundo pueda vivir definitivamente en paz, en justicia y en solidaridad, oremos..

—Padre, te pedimos por los sufrientes, los pobres de este mundo, rostros del mismo Cristo; para que seamos capaces de compartir con ellos los dones que tú mismo nos has dado, oremos…

—Padre, te pedimos por nuestra comunidad, para que tomemos conciencia de que debemos vivir una comunión real entre todos los que la formamos y jamás rechacemos a nadie por no formar parte de nuestro grupo o de nuestra institución, oremos...

—Padre, te pedimos que tu Palabra, en la Biblia, como centro de nuestra vida, ilumine y guíe nuestros pasos, nuestras decisiones, que nos consuele y que nos anime a seguirte y anunciarte, oremos...

CELEBRANTE:

Señor, escucha esta plegaria que hemos puesto en tu presencia; infúndenos tu Espíritu, para que siendo fieles seguidores de tu Hijo, nos encaminemos hacia tu Reino de amor, de justicia y de paz, te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

 

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino, presentemos a nuestro Padre, un corazón sinceramente dispuesto a entregarse a Él y a cada uno de nuestros hermanos, por amor a Él.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Unamos nuestros corazones y nuestras voces para dar gracias a Dios, que quiere estar siempre a nuestro lado y nos ha dado a su Hijo para nuestra salvación.

 

COMUNIÓN:

Escuchando la Palabra, comiendo el pan eucarístico, seremos uno con Cristo y con los hermanos; participaremos de los mismos sentimientos de Cristo y quitaremos de nuestras vidas todo aquello que nos separa de Él.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al regresar a nuestras tareas diarias, debemos hacerlo tomando muy en cuenta lo que el Señor hoy nos ha dicho en su Evangelio, viviéndolo de verdad si queremos ser reconocidos por Él, como verdaderos discípulos suyos. ¡Todos a escuchar, vivir y anunciar la Palabra!

Nos despedimos cantando...

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Domingo 3 de octubrede 2021 / 27º Domingo del tiempo ordinario. Ciclo B

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos reunidos en el nombre del Señor, en este domingo vigésimo séptimo durante el año, para la celebración de la Eucaristía, la celebración del inmenso amor de Dios, expresado en la muerte y resurrección de Cristo, para librarnos, a pesar de nuestras constantes infidelidades a su amor, del pecado y de la misma muerte.

El Señor hoy nos manifiesta el origen común del hombre y la mujer; unidad tal, que es imposible romperla y de la que surge la fidelidad de los esposos. Y Jesús pone de relieve el núcleo que está en la base de la vida verdadera, que debe animar a todo hombre: el amor. Su enseñanza es la de un amor total, gratuito y fiel, anunciado como auténtica vida humana. Y en la raíz de su enseñanza sobre el amor, como verdadero camino del hombre hacia la vida eterna, se halla su propia entrega total al Padre.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Gn 2, 18-24)        

En este relato simbólico del primer libro de la Biblia, escuchamos en todo su profundo significado, el origen común del hombre y la mujer.

SALMO RESP.:    (127, 1-6)      

R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

2ª. LECTURA:     (He 2, 9-11)   

El Apóstol nos dice que, de la fidelidad del amor de Jesús hasta la misma muerte, y mediante su sufrimiento, nos ha abierto a todos los hombres.

EVANGELIO:   (Mc 10, 2-16)

Jesús nos habla del amor entre los esposos; de la manera cristiana de concebir el matrimonio, concepción que se enfrenta con la manera palestina y pagana de concebirlo. Concepción que cobra tanta vigencia en el mundo actual.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Presentemos a Dios, nuestro Padre, con total confianza de verdaderos hijos suyos que somos, nuestra oración por las necesidades de la Iglesia, del mundo y de todos los hombres.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"ESCÚCHANOS, SEÑOR"

—Por la Iglesia y el Papa Francisco, para que cada vez con mayor fidelidad sean en el mundo signo del amor y la entrega de Cristo, oremos...

—Por nuestra Iglesia diocesana, para que con el ejemplo de los que la guían, iniciemos, en la medida que nos sea posible, una acción de testimonio que se oponga a ese menosprecio generalizado del matrimonio y de la familia cristianos y sea ejemplo de amor entre cada uno de los que la formamos, oremos…

—Por nuestra Patria, para que cada familia viva en el genuino amor conyugal, el sacrificio y la entrega, que es fuente y origen de vida, oremos...

—Por todos los jóvenes y las jóvenes, para que por sobre los problemas actuales, sean formados en el amor total, indisoluble y fecundo, oremos…

—Por nuestras familias, para que viviendo el genuino amor conyugal, sean una escuela que se forja para luego formar conciencias rectas y conscientes de que merece la pena vivir y creer en el amor y por el amor, oremos...

CELEBRANTE:

Señor, junto con estas súplicas que hemos puesto en tu presencia, concédenos aumentar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor de tal manera, que podamos ser en el mundo, testigos fieles del inmenso amor de tu Hijo, que es Dios y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Depositemos en la patena, junto al pan y el vino para el sacrificio, el ofrecimiento de nosotros mismos, de nuestras familias, para que cada una de ellas sea también consagrada por el Amor.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con inmenso gozo, elevemos nuestra acción de gracias a Dios, que nos ha manifestado su inmenso amor al darnos a su Hijo, para que con su entrega y fidelidad total, nos diera la filiación divina.

 

COMUNIÓN:

Formando todos un solo cuerpo, acerquémonos a compartir este único Pan, que nos dará las fuerzas para seguir a Cristo, con nuestras familias en la fidelidad, en la entrega y en el amor.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

El Señor hoy nos ha recordado que el amor humano, es un destello del amor divino, y entendiéndolo así, en multitud de ocasiones, cuando fallan algunas cosas, debemos recurrir constantemente a ese maná de donde nació ese deseo de vivir y permanecer juntos hasta el final de la vida.

Nos despedimos cantando...

 
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