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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE ABRIL 2020
   
-Domingo 5 de abril de 2020 - DOMINGO DE RAMOS - Ciclo A

-Jueves 9 de abril de 2020 - Jueves Santo de la Pasión del Señor

-Viernes 10 de abril de 2020 - Viernes Santo de la Pasión del Señor
-Sábado 11 de abril de 2020 - Vigilia Pascual, Resurrección del Señor- Ciclo A
-Domingo 12 de abril de 2020 - Domingo de Pascua, Resurrección del Señor
-Domingo 19 de abril de 2020 - 2° Domingo de Pascua, Misericordia - Ciclo A
-Domingo 26 de abril de 2020 - 3° Domingo de Pascua - Ciclo A
-Domingo 3 de mayo de 2020 - 4° Domingo de Pascua - Ciclo A
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Domingo 5 de abril 2020 / DOMINGO DE RAMOS - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Con la celebración de este día denominado "Domingo de Ramos en la Pasión del Señor", la Iglesia da inicio a esta semana que llamamos Santa; "El domingo de Ramos nos hace revivir la entrada de Jesús en Jerusalén cuando se acercaba la celebración de la Pascua. El pasaje evangélico nos lo presenta mientras entra en la ciudad rodeado de una multitud jubilosa. Puede decirse que, aquel día, llegaron a su punto culminante las expectativas de Israel con respecto al Mesías. Eran expectativas alimentadas por las palabras de los antiguos profetas y confirmadas por Jesús de Nazaret con su enseñanza y, especialmente, con los signos que había realizado. Al entrar en Jerusalén, Jesús sabe, sin embargo, que el júbilo de la multitud lo introduce en el corazón del misterio de la salvación. Es consciente de que va al encuentro de la muerte y no recibirá una corona real, sino una corona de espinas."

Y esta celebración de hoy comienza en el exterior del templo, desde donde nos encaminaremos con los ramos bendecidos y en alto, hacia el interior del mismo. Este signo manifiesta nuestra condición de Iglesia, de Pueblo de Dios, de Comunidad, que junto y en comunión con el ministro sagrado, vamos hacia la Vida verdadera de la eternidad.

Estos ramos que hoy la Iglesia nos bendecirá, al concluir la misa, los vamos a llevar a nuestros hogares, no como un signo supersticioso de protección, sino como emblema con el que hoy hemos aclamado a Jesús, queriendo asociarnos a su Pasión y proclamándolo nuestro Rey.

Dispongámonos a participar de tal manera, que el Señor Jesús, muerto y resucitado, reine definitivamente en nuestros corazones, en nuestras vidas y en nuestras cosas. Dirijámonos ordenadamente y en silencio, hacia el exterior del templo.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS:

Aún a pesar de nuestros pecados, Cristo quiere bendecir nuestras vidas.
Levantemos nuestros ramos, bien alto, como signo de amor a Jesús, que triunfa sobre nuestros pecados, sobre nuestros egoísmos y sobre la misma muerte.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE
ROCÍO DE LOS RAMOS EN SILENCIO

EVANGELIO: (Mt 21, 1-11)

Después de la Bendición de Ramos, en el exterior del templo

Escuchemos ahora, en el Santo Evangelio, el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén. Es el Mesías, que nos trae la salvación, muriendo y resucitando por nosotros. Por eso entra con sencillez, porque Él no viene a dominar, Él viene a servir.

EL CELEBRANTE INVITA A COMENZAR LA PROCESIÓN
ENTRADA EN EL TEMPLO
ORACIÓN COLECTA

—PRESENTACIÓN:  (Para las misas sin bendición de ramos)
Antes de la salida del celebrante

La Iglesia celebra hoy el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que marca el comienzo de esta semana que llamamos Santa, y en que Dios nos llama a santificarnos, purificándonos de nuestros pecados y profundizando nuestra comunión con Él y con nuestros hermanos.

—AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

Por la fe llegamos a entender la incomprensibilidad de la Pasión del Señor; ella nos dice que era necesaria para obtener el perdón de los pecados. Y el Señor hoy, en el relato de la Pasión nos muestra la cobardía y el doblez de aquellos que lo aclaman en su entrada a Jerusalén, y luego piden su muerte. Hoy estamos llamados a una verdadera fidelidad; a no traicionar en lo oculto aquello que hoy aceptamos y proclamamos públicamente.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 50, 4-7)        

El Profeta nos habla de un hombre que es totalmente fiel al Señor; que en medio de los sufrimientos mantiene la esperanza en Dios. Es el anuncio de lo que vivió Jesús. 

SALMO RESP.:    (21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24)      

R.    Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

2ª. LECTURA:     (Flp 2, 6-11)   

El camino seguido por Jesús para darnos vida, fue rebajarse haciéndose como el más culpable, para que de su muerte saliera la vida.

EVANGELIO:   (Mt 26, 3-5. 14-27, 66

Escuchemos ahora el relato de la Pasión de Jesús, de la que nace nuestra vida.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, confiando en la fuerza salvadora del amor de Dios, oremos humildemente a nuestro Padre, pidiéndole por Jesús, que sube a Jerusalén a sufrir su Pasión, que atienda nuestra súplica.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Padre de bondad, te pedimos por la Santa Iglesia, para que viva siempre con la mirada puesta en Cristo, aprendiendo en su cruz, a ser donación para todos los hombres, y para que en su mensaje lo reconozcamos a Él, nuestro Rey y Señor, que en ella vive y actúa, oremos...

—Padre lleno de amor, te pedimos que con el Papa Francisco, tengamos el coraje de caminar con la Cruz de tu Hijo, edificando la Iglesia sobre la sangre que ha derramado sobre la Cruz y confesando la única gloria: Cristo Crucificado, oremos…

—Padre justo, te pedimos por nuestra querida Patria, para que la sangre derramada por Jesús nos reconcilie a todos los que la habitamos, y nos dispongamos, desde nuestra realidad, a construir una nación fraterna, solidaria y laboriosa, desde los valores del Evangelio, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Dios de todo consuelo, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que viviendo de tal modo estos días santos, seamos testigos de que Cristo ha muerto, pero de que ha resucitado y vive por nosotros y así nuestras vidas serán la mejor proclamación de la Buena Nueva de su resurrección, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, concédenos, junto con estas peticiones, que siempre sigamos las enseñanzas de la Pasión de tu Hijo, para que también podamos participar de su resurrección gloriosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Hoy hemos proclamado a Cristo, Rey y Señor. Nuestra ofrenda debe ser un firme propósito de fidelidad, no traicionándolo como lo hicieron los habitantes de Jerusalén.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Porque creemos que el amor de Jesús nos da la vida, porque estamos convencidos de que la verdad tiene más fuerza que la mentira, porque necesitamos aprender a amar como el Señor nos ha amado, proclamemos ahora con alegría nuestra acción de gracias.

COMUNIÓN:

Este camino de la cruz por el que peregrinamos, es el único que nos puede llevar al Cielo. Recorrámoslo proclamando a Jesús como único Rey y Señor, y alimentándonos de su Cuerpo y Sangre para fortalecernos en este caminar.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Terminemos esta celebración recordando la importancia de nuestra participación en cada una de las celebraciones litúrgicas de esta Semana Santa que comenzamos a recorrer. Acompañemos a Cristo en su Pasión y vivamos plenamente su resurrección en la celebración de la Vigilia Pascual.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Jueves 9 de abril 2020 / Jueves Santo de la Cena del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, hemos concluido el tiempo de Cuaresma, y con la celebración de esta Sagrada Liturgia, denominada "Misa de la Cena del Señor", en horas de la tarde, ya que el atardecer responde mejor al hecho histórico, iniciamos la vivencia de los misterios más sublimes de nuestra fe, que culminarán en la Pascua de Resurrección.
"Con su palabra, el Verbo hecho carne, convierte el pan en su cuerpo y el vino en su propia sangre; aunque fallen los sentidos, es suficiente la fe. estas poéticas palabras de santo Tomás de Aquino convienen perfectamente a esta liturgia vespertina y nos ayudan a entrar en el núcleo del misterio que celebramos."

La liturgia de este día prevé central la atención en tres misterios de singular importancia: la Eucaristía, el Orden Sagrado y el Mandamiento del Amor.

Comienza la liturgia de esta celebración, estando el Sagrario vacío. Al término de la homilía se procederá al "lavatorio de los pies", en el que quien preside la celebración, realizará este gesto de humildad, hospitalidad y fraternidad, realizado por Jesús, con un grupo de doce hombres, que recuerdan a los Apóstoles, a quienes Jesús lavó los pies durante la última Cena, haciéndose Él, el Señor, servidor de sus discípulos.

A la finalización de esta celebración que nos introduce en el Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor, llevaremos solemnemente el Cuerpo de Cristo hasta el lugar reservado para que, hasta la medianoche, cada cual pueda darle culto, acompañarlo ofreciéndole un poco de su tiempo; será desnudado el altar y ya no se celebrará la Eucaristía hasta la noche de la Vigilia Pascual.

Nuestra participación en esta celebración, no debe limitarse a la rememoración de lo ocurrido hace casi dos mil años, sino que, hoy más que nunca debemos compenetrarnos del misterio que celebramos: la Santa Misa, la única, la de Jesús, que se actualiza en el tiempo y en el espacio, pero que sigue siendo la misma de la primera Semana Santa, en la que se derramó su sangre y murió por nosotros, para que pudiéramos resucitar junto con Él, pasando de la muerte del pecado a la vida de hijos de Dios.

Esta liturgia vespertina significa el "día del amor de Cristo llevado «hasta el extremo», día de la Eucaristía, día del sacerdocio"; su entrega, hecho testamento, sacrificio y sacramento a perpetuidad, y en su momento culminante, es nuevamente el primer Jueves Santo: última cena pascual y primera Cena del Señor; y Jesús, en medio de nosotros, nos hablará y luego nos invitará a participar del alimento que nos llevará a la Pascua eterna.

GLORIA

Y ahora, elevemos nuestras voces para cantar, con este antiquísimo himno, glorificando al Padre, por Jesucristo en el Espíritu Santo.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Ex 12, 1-8. 11-14)        

Empezamos leyendo la historia de la cena de la pascua de los judíos, que el propio Jesús celebró antes de su muerte, y en ella instituyó la Eucaristía, que es para nosotros, también, el memorial de nuestra liberación. 

SALMO RESP.:    (115, 12-13. 15-16bc. 17-18)      

R.    ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

2ª. LECTURA:     (1 Co 11, 23-26)   

"En el relato más antiguo que ha llegado hasta nosotros sobre la institución de la Eucaristía, san Pablo afirma que es el memorial de la última cena y, al mismo tiempo, el anuncio de la venida escatológica de Cristo."

EVANGELIO:   (Jn 13, 1-15) 

En el Evangelio, el propio Jesús nos enseña qué es lo que celebramos: que Él, nuestro Maestro, se ha entregado hasta la muerte. Y esta entrega debe ser también la nuestra.

HOMILÍA

LAVARORIO DE LOS PIES

Y ahora, imitando la acción de Cristo, que nos ha descrito el Evangelio, quien preside nuestra celebración lavará los pies a doce hombres, miembros de la comunidad, y como signo de servicio a ella. Es una invitación a la unidad, a ponernos todos, humilde y cordialmente, a los pies de nuestros hermanos. La asamblea puede permanecer sentada.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, antes de celebrar la Cena del Señor, pidamos al Padre que todos los hombres compartamos el amor que significa y realiza este sacramento de unidad y de paz.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS SERVIDORES DE VERDAD"

—Por la Santa Iglesia, para que todos los hombres encuentren en ella la expresión de la caridad, oremos...

—Por nuestro el Papa Francisco, nuestros Obispos, sacerdotes y diáconos, para que, fortalecidos por tu Espíritu, sepan llevar el Evangelio de la cruz a todos los hombres y así descubran que la redención nos viene de Cristo, oremos...

—Por nuestra patria, para que todos los que habitamos esta tierra, hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio y transformemos nuestra nación en una patria nueva, de amor, de justicia, de libertad y de paz, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Por todos los jóvenes, para que respondan comprometidamente al llamado de tu Hijo a ser los ministros sagrados, por cuyas manos Él se multiplique como Pan de Vida hasta la consumación de los tiempos, oremos...

—Por todos los católicos, que la comunión del Cuerpo de tu Hijo nos enseñe a compartir nuestros bienes con los más necesitados y que, imitándolo podamos no sólo entregar lo que tenemos, sino lo que somos, nuestra persona que se pone al servicio de los demás para que tengan vida y la tengan en abundancia, oremos...

CELEBRANTE:

Infunde, Padre, el Espíritu de Jesús en nuestros corazones para que celebremos con amor su Pascua, y así sepamos amar como Él nos amó, hasta el final, hasta dar su vida por nosotros muriendo y resucitando, y ahora está presente entre nosotros y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Acompañemos con nuestro canto a estos hermanos que, en representación de toda la comunidad, acercan las ofrendas que serán presentadas al Padre y son signo de nuestra generosa entrega a su servicio, e imitando a su Hijo, el deseo de ponernos humildemente a los pies de nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

"Eucaristía significa acción de gracias. Cristo, al instituir este sacramento, encerró en él la grande y universal acción de gracias de toda la creación". Por ello elevemos ahora nuestro agradecimiento a Dios.

COMUNIÓN:

"También esta tarde damos gracias al señor por haber instituido este gran sacramento. Lo celebramos y lo recibimos a fin de encontrar en él la fuerza para avanzar por el camino de la existencia esperando el día del Señor."

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—ORACIÓN POST COMUNIÓN:
INCENSACIÓN DEL SANTÍSIMO

Este camino de la Cuaresma es el que puede llevarnos realmente a la felicidad que tanto anhela nuestro corazón, pero para ello es necesario que respondamos a la gracia que el Señor nos ofrece, renovando profunda y totalmente nuestras vidas.

TRASLADO

Jesús, el Pan de Vida queda presente en la comunidad cristiana. Hoy más que nunca agradecemos su don, adoramos su presencia sacramental entre nosotros.
Llevaremos solemnemente el Cuerpo de Cristo, "procesión eucarística que recuerda aquel momento particular en que Cristo, acompañado por los Apóstoles, salió del cenáculo, una vez concluida la cena pascual".

Vamos a adorarlo y expresarle nuestro reconocimiento; y hasta la medianoche cada cual procurará ofrecerle un poco de su tiempo, viniendo a acompañarlo y velar junto a Él, recordando las palabras que en el Huerto de los Olivos dijo a sus discípulos y que hoy nos las dice a cada uno de nosotros: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo ni siquiera una hora?".

 

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liturgia

Viernes 10 de abril de 2020 / Viernes Santo de la Pasión del Señor

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Según una antigua tradición, la Iglesia, ni en este día ni el Sábado, celebra los Sagrados Misterios. En los templos, el altar ha de estar totalmente desnudo, sin cruz, sin candelabros y sin manteles. El sacerdote y los ministros sagrados se revisten con los ornamentos rojos requeridos para la Misa.

"El Viernes santo es un día de dolor y tristeza, porque nos hace revivir la terrible agonía y la muerte del Crucificado, después de las humillaciones de la condena y los ultrajes de los soldados y de la multitud, y después de la flagelación, la coronación de espinas y las atroces heridas de la crucifixión."

"Meditando sobre Cristo en la cruz, el creyente penetra en el tratado del supremo abandono y de la infinita resignación. El largo, oscuro y atormentado viernes santo de la historia, encuentra su explicación en el "Viernes santo" del Verbo divino crucificado."

En la primera parte, de la Liturgia de la Palabra, meditamos en Jesús Salvador y Sacerdote eterno y universal por su Pasión redentora, destacándose el aspecto glorioso de la Pasión victoriosa de Jesús. esta parte concluye con la Oración Universal.

En la segunda parte, es llevada la Cruz al altar, para luego ser adorada por toda la asamblea.

A la finalización de esta veneración está prevista una Memoria de los Dolores sufridos por la Santísima Virgen junto a la Cruz de Jesús, piadoso ejercicio que se realizaba, según una antigua tradición, en la tarde del Viernes Santo.

Y en la tercera parte, con la Comunión Eucarística, concluye esta celebración de esta jornada dolorosa.

Y ahora, en profundo silencio, porque nos encontramos ante el misterio del mismo Dios que muere por amor, pongámonos de pie para iniciar la celebración del Viernes Santo.

-POSTRACIÓN:

De rodillas expresamos nuestra actitud penitencial: postrados por el pecado que reconocemos y confesamos, seremos liberados por la muerte del Señor.

-ORACIÓN:

La oración sin Oremos, como pueblo sin guía, se dirige a Dios. Pidámosle nos mire con misericordia, en consideración a su Hijo.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 52, 1353, 12)        

El Profeta, con una profunda captación interior, nos anuncia las características fundamentales del Siervo de Dios, el porqué de su humillación, el sentido de su muerte por nosotros. Jesús vivió en plenitud este anuncio del Profeta.

SALMO RESP.:    (30, 2. 6. 12-13. 15-17. 25)      

R.    Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

2ª. LECTURA:     (Hb 4, 14-16; 5, 7-9)   

Escuchemos la reflexión que la primitiva comunidad cristiana se hacía sobre el sentido de la muerte de Jesús por nosotros. Y cómo ahora es fuente de salvación eterna.

EVANGELIO:   (Jn 18, 1-19, 42) 

El Evangelio guarda el testimonio de quienes vivieron aquellas horas últimas de la Pasión. El relato de san Juan, que leemos hoy, subraya que es Jesús quien triunfa; que Él es verdaderamente el Hijo de Dios que reina desde la Cruz.

Nos ponemos de pie y en profundo silencio vivamos este relato de la Pasión del Señor.

-HOMILÍA

-ORACIÓN UNIVERSAL:

En esta tarde en que Jesucristo se entrega por nosotros, hagamos una oración universal, sin fronteras, para que a todos los hombres llegue la redención del Mesías crucificado.

-ADORACIÓN DE LA CRUZ:

Levantamos hoy la Cruz victoriosa del Señor para adorarla; "adoramos hoy el árbol de la cruz, en el cual fue clavado el martirizado cuerpo del Redentor: cruz que se ha convertido para nosotros en el camino que lleva a la vida. Él dice de sí mismo "Yo soy el camino, la verdad y la vida". He aquí que este camino pasa a través de la cruz."
Recibimos de pie a la Cruz cubierta y entre ciriales.

INVITACIÓN
ADORACIÓN
MEMORIA DE LOS DOLORES DE LA SSMA.VIRGEN


TRASLADO DEL SANTÍSIMO:

Vamos a comer el Pan que es el Cuerpo de Cristo, sacrificado en la Cruz para dar vida al mundo. Recordando hoy especialmente las palabras de Pablo: "cuantas veces coman, proclaman la muerte del Señor hasta que vuelva".

COMUNIÓN
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

DESPEDIDA:

Como comunidad de creyentes, hemos vivido la entrega total de Cristo por nosotros hasta la muerte, una muerte en la Cruz. Prolonguemos ahora, en nuestros hogares, el espíritu de oración de estos días santos, confiando en la promesa del Señor: "Si morimos con Cristo, viviremos con Él. Si perseveramos, reinaremos con Él".

Nos reuniremos mañana a la noche para la celebración de la Vigilia Pascual.

 

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liturgia

Sábado 11 de abril 2020 / Vigilia Pascual - Resurrección del Señor - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

"El sábado santo es el día del gran silencio: Jesús muerto en la cruz, ha sido colocado en el sepulcro."
"Con su silencio arcano y conmovedor esta vigilia de oración prepara a la Iglesia para la Vigilia pascual, madre de todas las vigilias."

La celebración de esta noche es la máxima expresión de la liturgia cristiana. Comienza en el exterior del templo con el rito llamado "Lucernario", en el que se bendice el fuego nuevo, de cuyas brasas se encenderá el Cirio Pascual - Luz de Cristo - que efectivamente significa al mismo Cristo resucitado, Luz de las almas y de las naciones, que gobierna el tiempo y la eternidad, ya que él es el principio y el fin y cuya luz nos comunica a cada uno de nosotros para ser convertidos todos en Luz de Cristo resucitado.

Esta noche, tal como lo afirma nuestra fe, todos nosotros que somos Iglesia peregrinante, nos uniremos a la Iglesia purgante y a la Iglesia triunfante y a todo el cosmos, para elevar nuestra gozosa alabanza en unión a los coros angélicos: celebrando esta Liturgia Pascual, pregustamos la Celestial.

Nos disponemos a participar, en el exterior del templo y en profundo silencio, para que podamos ir viviendo cada una de las partes de la liturgia de esta celebración; por lo que invitamos a todos a salir ordenadamente hacia el atrio y dar comienzo allí, a esta solemne Vigilia.

 

BENDICIÓN DEL FUEGO:

En este fuego nuevo, que ahora es bendecido, está significada la dignidad de la creación que el Señor rescata, y del que se encenderá
el Cirio Pascual.

DECORACIÓN DEL CIRIO:

Ahora, sobre el Cirio, se trazan las letras griegas Alfa y Omega; los números que corresponden a este año, y se fijan en él, cinco granos de incienso, mientras que las palabras del celebrante nos van indicando la significación de cada uno de estos signos.

SE ENCIENDE EL CIRIO:

Ahora, de las brasa del fuego nuevo, se enciende el Cirio Pascual.

PROCESIÓN:
Jesús resucitado es la columna luminosa que precede los pasos del pueblo de Dios, peregrino en medio de las tinieblas de este mundo. Avancemos tras él y aclamémoslo, y la luz del Cirio Pascual, el mismo Cristo, nos irá comunicando a todos su luz; comuniquemos esa luz a quien tenemos junto a nosotros, en actitud fraterna.

INGRESO DEL CIRIO AL TEMPLO

ANUNCIO PASCUAL:

La fiesta máxima del cristianismo es introducida por esta invitación gozosa del antiguo y poético canto del anuncio de la Pascua. Con la luz de la Pascua en nuestras manos, escuchemos y aclamemos la Buena Nueva de la fiesta que es fuente perenne de alegría para toda nuestra vida.

 

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

Apaguemos ahora nuestros cirios y tomemos asiento, para dar comienzo a la Liturgia de la Palabra.

1ª. LECTURA:        (Gn 1, 1-2, 2)        

Ante todo, leemos el principio de la Biblia, de toda la Historia Santa. Dios ha creado el universo, creó al hombre a su imagen; tras la ruina del pecado, Dios renovará todo con el nuevo Adán, que es Cristo resucitado.

SALMO RESP.:    (103, 1-2a. 5-6. 10. 12-14ab. 24. 35)      

R.    Señor, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

2ª. LECTURA:     (Gn 22, 1-18)   

Hoy es la fiesta de nuestra fe. Tenemos un ejemplo, el más elocuente en el Antiguo Testamento: es Abraham; y su sacrificio es figura del único y perfecto sacrificio de Cristo en la cima de la historia.

SALMO RESP.: (15, 5. 8-11)

R. Protégeme, Dios mío, porque en ti me refugio.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

3ª. LECTURA: (Ex 14, 15-15, 1a)

Vamos a escuchar la narración de la Pascua de la Antigua Alianza, el paso de los hijos de Israel liberados por Dios de la esclavitud de Egipto. Cantemos hoy nosotros, nuestro paso de la muerte a la vida, que iniciamos al pasar por las aguas del Bautismo.

SALMO RESP.: (Ex 15, 1b-6. 17-18)

R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

4ª. LECTURA: (Is 54, 5-14)

El Señor estableció una Alianza con Israel, lo hizo su esposa. A pesar de la infidelidad, Dios perdona y jura un amor eterno. Pascua es para nosotros, el nuevo Israel de Dios, el cumplimiento de esta promesa.

SALMO RESP.: (29, 2. 4-6. 11-12a. 13b)

R. Yo te glorifico, Señor, porque Tú me libraste.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

5ª. LECTURA: (Is 55, 1-11)

Dios salvador nos ofrece gratis el agua, el pan, su alianza, su palabra. Recordémoslo en esta celebración culminante de nuestra liturgia: sobre todo en el Bautismo y en la Eucaristía.

SALMO RESP.: (Is 12, 2-6)

R. Sacarán aguas con alegría de las fuentes de la salvación.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

6ª. LECTURA: (Bar 3, 9-15. 32-4, 4)

Iluminados por la fe y el Bautismo, nosotros conocemos la voluntad de Dios. Él nos da sus mandatos, su sabiduría, que son luz para nuestra vida.

SALMO RESP.: (18, 8-11)

R. Señor, Tú tienes palabras de Vida eterna.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

7ª. LECTURA: (Ez 36, 17a. 18-28)

Dios salva al pueblo de su destierro: lo reúne, lo purifica con agua, le da un corazón y un espíritu nuevo. Esta es la gracia que vamos a celebrar en esta noche bautismal.

SALMO RESP.: (41, 3. 5bcd; 42, 3-4)

R. Mi alma tiene sed de Dios.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE
SE ENCIENDEN LOS CIRIOS DEL ALTAR Y LAS LUCES

GLORIA:


En el silencio de esta noche, estamos escuchando la constante y siempre renovada acción de Dios para dar vida al hombre. Por eso, proclamemos todos juntos el himno de alabanza al Dios del amor.

ORACIÓN COLECTA

EPÍSTOLA: (Rm 6, 3-11)

Las palabras del Apóstol nos van a introducir en la celebración bautismal, imitación sacramental de la sepultura y resurrección de Cristo.

SALMO RESP.: (117, 1-2. 16-17. 22-23)

R. Aleluia, Aleluia, Aleluia.

ALELUYA - EVANGELIO: (Mc 16, 1-8)

HOMILÍA

LITURGIA BAUTISMAL:


Nos ponemos de pie y comenzamos ahora la Liturgia Bautismal, con el canto de la Letanías, la bendición del agua, el bautismo de quienes en esta noche nacerán a la Vida nueva, y, finalizando, la renovación de nuestro compromiso de bautizados.

ORACIÓN DEL CELEBRANTE
CANTO DE LAS LETANÍAS
BENDICIÓN DEL AGUA BAUTISMAL
INTRODUCCIÓN DEL CIRIO EN EL AGUA
RITO DEL BAUTISMO

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES:


Encendamos nuestros cirios, para que, renovando nuestras promesas bautismales, hagamos nuestra entrega a Jesús Resucitado, y contestamos a cada una de las renuncias que nos pide el celebrante: ¡Sí, renunciamos! Y a cada una de las interrogaciones sobre nuestra fe: ¡Sí, creemos!.

ASPERSIÓN DEL PUEBLO
NO HAY CREDO

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, pongamos en manos de nuestro Padre, que nos concede ofrecerle el sacrificio de alabanza cuaresmal, esta súplica humilde y confiada, en la que le pedimos que nos ayude a prepararnos para poder recibir su salvación.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO RESUCITADO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Por la Santa Iglesia, para que el clamor de su anuncio de la Luz de Cristo, que inunda de fulgor la negrura de la noche, sea el símbolo del renacer pascual que nos anime a morir de una vez al pecado y a resucitar para siempre a la vida de la Gracia, a la vida de Dios, oremos...

—Por el Papa Francisco, nuestros Obispos, el Colegio Episcopal y todos nuestros sacerdotes, concédeles tu luz y fortaleza en su misión de llevar a los hombres a que encuentren la vida, la auténtica vida que sólo puede venir de quien es Él mismo el Camino, la Verdad y la Vida, oremos...

—Por nuestra querida patria, para que todos los que la habitamos hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio y la transformemos en una patria nueva, de amor, de justicia, de libertad y de paz, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Por todos los que sufren, para que en la resurrección de Jesús encuentren que ya no tienen sentido los llantos ni las tristezas, los desencantos ni los desencuentros: ¡estamos llamados a una nueva vida! ¡Jesús Resucitó!, oremos...

—Por los que en esta noche han nacido a la vida de hijos tuyos por el agua del Bautismo, para que se conviertan en piedras vivas y templos espirituales en tu honor, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que el fruto de esta Vigilia Pascual, la Vigilia de la Luz, la Vigilia de la Vida, la Vigilia del esplendor y del resplandor de la fe, sea precisamente ser hijos de la luz, irradiar y contagiar a todos nuestros hermanos, la alegría de nuestra vivencia cristiana, oremos...

CELEBRANTE:

Dios de toda consolación, escucha las intenciones de tus hijos en este día de exultación para toda la Iglesia: concede, a quienes reconocemos la gracia liberadora de la Pascua de tu Hijo Jesús, que lleguemos a gustar para siempre la alegría de los redimidos, con santa María virgen y todos los santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Permanezcamos de pie y acompañemos con nuestro canto la procesión de ofrendas, en la que, en nombre de toda la comunidad, se acercan al altar los dones para preparar la mesa donde se renueva constantemente la Pascua del Señor.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

En esta Pascua glorifiquemos y demos gracias al Padre porque en Cristo resucitado, que nos invita a comer su carne y beber su sangre, nos abre el camino de la Vida sin fin en el amor.

COMUNIÓN:

Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado. Celebremos de verdad nuestra Pascua comiendo el Pan de Vida y la Copa de la Salvación en esta Eucaristía que ahora compartimos fraternalmente.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hermanos, al retirarnos recordemos que es nuestra misión de cristianos llevar a todo el mundo este mensaje: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 12 de abril de 2020 / Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy, con gozo desbordante, la Pascua del Señor, porque es el fundamento de nuestra fe, el vigor de nuestra esperanza, la fuerza de nuestro amor: es verdad, el Señor ha resucitado y está presente entre nosotros. Y es por eso que en este día, la Iglesia celebra este misterio central de nuestra salvación, desplegando al máximo todo su esplendor, gozo y alabanza.

¡Cristo ha resucitado! Ha pasado de la muerte a la vida, trayéndonos la vida nueva por la que podemos volver a ser hijos de Dios. y esto nos exige un permanente vivir nuestra Pascua: renovar diariamente nuestras vidas, nuestro interior. Y también nos exige el ser testigos de Cristo resucitado, proclamando el anuncio de salvación para que el mundo se convierta en Reino de Dios.

—ASPERSIÓN:
(Si se realiza la aspersión con agua bendita sobre la asamblea).

Y ahora, en un rito que suple al penitencial de la misa, evocando la Vigilia Pascual vivida anoche y recordando nuestra regeneración bautismal, el celebrante asperjará a toda la asamblea con agua bendita.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 10, 34a. 37-43)        

Pedro, testigo de la resurrección de Cristo, nos recuerda el testimonio que cimienta la fe de toda la Iglesia. 

SALMO RESP.:    (117, 1-2. 16-17. 22-23)      

R.    Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.

2ª. LECTURA:     (Col 3, 1-4)   

San Pablo nos manifiesta claramente que nuestra realidad de resucitados con Cristo, ya no nos permite vivir como antes.

-SECUENCIA

EVANGELIO:   (Jn 20, 1-9)

Volvemos a entonar el canto alegre de alabanza a Dios en el gozo de la Resurrección de Cristo, que escuchamos en el relato del santo Evangelio.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos y hermanas, renovados por la gracia de la Vida nueva que nos trajo Jesucristo con su resurrección; conscientes de que somos un pueblo sacerdotal para interceder por las aspiraciones de todos los hombres, elevamos gozosos nuestra plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

" POR CRISTO RESUCITADO, ESCÚCHANOS SEÑOR "

—Por la Santa Iglesia, para que el clamor de su anuncio de la Luz de Cristo, sea el símbolo del renacer pascual que nos anime a morir de una vez al pecado y a resucitar para siempre a la vida de la Gracia, a la vida de Dios, oremos...

—Por el Papa Francisco, nuestro Obispo, el Colegio Episcopal y todos nuestros sacerdotes, concédeles tu luz y fortaleza en su misión de llevar a los hombres a que encuentren la vida, la auténtica vida que sólo puede venir de quien es Él mismo el Camino, la Verdad y la Vida, oremos...

—Por nuestra querida patria, para que todos los que la habitamos hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio y la transformemos en una patria nueva, de amor, de justicia, de libertad y de paz, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Por todos los que sufren, para que en la resurrección de Jesús encuentren que ya no tienen sentido los llantos ni las tristezas, los desencantos ni los desencuentros: ¡estamos llamados a una nueva vida! ¡Jesús Resucitó!, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que con la Resurrección de Jesús, en que comenzamos nuestro propio peregrinar hacia la Ciudad Santa, nuestra meta sea ser hijos de la luz, irradiando y contagiando a todos nuestros hermanos, la alegría de nuestra vivencia cristiana, oremos...

CELEBRANTE:

Dios misericordioso, que con la Pascua de tu Hijo resucitó el cielo y la tierra, acoge el anhelo que tu Espíritu ha infundido en nuestros corazones y haz que el cielo nuevo y la tierra nueva que deseamos, vayan haciéndose realidad entre nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

El Padre espera que le presentemos, junto con este pan y este vino, el sincero propósito de renacer verdaderamente a la vida nueva que nos trae Jesús resucitado.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Hoy más que nunca debemos dar gracias a Dios, por el don de la vida plena y libre que Jesucristo, con su resurrección, ha iniciado para todos nosotros.

COMUNIÓN:

Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado; Él se nos da como el Pan nuevo de la Pascua, en esta Eucaristía que compartimos fraternalmente.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hermanos, que nuestro mensaje a todos los hombres sea en estas fiestas y siempre: ¡Cristo ha resucitado, Aleluya!. esta es nuestra fe, ésta es la razón de nuestro modo de vivir como cristianos, éste es el Evangelio que anunciaron los Apóstoles y que nosotros también tenemos que testimoniar con el ejemplo de nuestras propias vidas renovadas.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 19 de abril de 2020 / 2° Domingo de Pascua - Domingo de la Misericordia - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Así canta la Iglesia en la octava de Pascua, casi recogiendo de labios de Cristo estas palabras del Salmo; de labios de Cristo resucitado, que en el Cenáculo da el gran anuncio de la misericordia divina y confía su ministerio a los Apóstoles: Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo."

Que se alegre nuestro corazón, que nuestra fe se fortalezca y nuestro amor aumente. Y que resuene en toda nuestra comunidad la acción de gracias al Padre, porque ha obrado tan grande maravilla.

Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. Cristo resucitado está realmente presente entre nosotros, y nuestra vida de comunidad es signo de esa presencia, y es Él mismo quien confía a los discípulos la misma misión que recibió del Padre, misión que debemos continuar nosotros.

 

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 2, 42-47)        

Este relato de la vida de la primitiva Iglesia, siempre nos resulta edificante a quienes procuramos vivir como auténticos cristianos. 

SALMO RESP.:    (117, 2-4. 13-15. 22-24)      

R.    ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

2ª. LECTURA:     (1 Pe 1, 3-9)   

El Apóstol nos manifiesta que la fe en Cristo y el compromiso con Él, llevan consigo la garantía de una vida para siempre.

EVANGELIO:   (Jn 20, 19-31)

Aclamemos al Señor Resucitado con el jubiloso canto del Aleluya; Él se manifiesta a sus amigos, los discípulos, y en ellos a cada uno de nosotros, ya que Él está realmente presente en medio nuestro.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora, queridos hermanos, animados por el Espíritu que Jesús ha derramado en todos los creyentes, oremos a nuestro Padre del Cielo, con fe profunda, pidiendo por estas intenciones.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR JESÚS, DIVINA MISERICORDIA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre de misericordia, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que en su mensaje de luz y esperanza, todos los hombres reconozcamos la voz del mismo Cristo que hoy nos confía la misma misión que recibió de ti, oremos...

—Padre todopoderoso, te pedimos por todos los Obispos y sacerdotes de nuestra patria, para que con el testimonio de sus vidas y su entrega al Evangelio, nos muestren siempre el verdadero camino hacia el Reino de los Cielos, oremos...

—Señor de la historia, te pedimos por nuestra patria, para que hoy más que nunca, se termine con los injustos marginamientos y el escándalo de la riqueza de unos pocos ante la pobreza de muchos, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos por tantas familias que hoy se encuentran sufriendo, para que encuentren en nosotros el gesto y la palabra oportuna que haga renacer en ellos la alegría y la esperanza, oremos...

—Señor de la vida, te pedimos por todos los cristianos, para que nos concedas la gracia de percibir la profundidad de la misericordia divina y nos ayudes a experimentarla en nuestras vidas y a testimoniarla a nuestros hermanos, oremos...

CELEBRANTE:

Dios, cuya misericordia es incontable, que despiertas a la fe a tu pueblo santo, escucha esta súplica y robustece, bondadoso, la gracia que nos diste para que todos tus hijos conozcan en plenitud que son engendrados por tu infinito amor, redimidos por la preciosa sangre de Cristo, regenerados y conducidos a la vida por el Espíritu. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino ofrezcamos también nuestras vidas, en un deseo de consagrarlas, total y definitivamente, al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Movidos por el mismo Espíritu que vivificó a Jesucristo resucitado, unámonos entre nosotros al presentar al Padre nuestra plegaria de acción de gracias, celebrando la muerte y resurrección de su Hijo.

COMUNIÓN:

Jesucristo nos ha amado como nadie lo ha hecho nunca. Ahora llama a todos los pueblos al banquete de la amistad, al banquete de la Eucaristía, el alimento que nos hace crecer espiritualmente y nos hace crecer como Iglesia.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hemos sentido la alegría profunda de la Resurrección salvadora de Cristo. Ahora necesitamos la sabiduría que nos dará el Espíritu Santo, y es lo que nosotros ahora esperamos, en el camino de Pentecostés. Tenemos que pedir y esperar que el Espíritu Santo nos cambie. Y si le dejamos entrar en nosotros, nuestra sabiduría servirá para ayudar y convertir a los hermanos.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 26 de abril de 2020 / 3° Domingo de Pascua - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el tercer domingo de Pascua, y lo hacemos con inmensa alegría, porque el Señor vive entre nosotros, y porque su vida es también nuestra vida. Que la Palabra que vamos a escuchar y la Eucaristía que vamos a comer, nos mantengan en la esperanza de su retorno. Entonces Él vencerá definitivamente todo el mal que hay en el mundo y en nosotros; aquel que ya desde ahora debemos vencer nosotros cada día.

El Señor resucitado se nos manifiesta hoy a nosotros, tal como a los discípulos de Emáus, para acompañar nuestro camino; y su presencia en medio de la Iglesia se patentiza en su Palabra, en la Eucaristía, en la Jerarquía y su Magisterio; pero también su presencia está en nuestro prójimo, y hoy nos pide que en nuestro anuncio hagamos patente su presencia.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 2, 14. 22-33)        

En este hermoso relato escuchamos, por boca de san Lucas, el comienzo de la predicación de la primitiva Iglesia. 

SALMO RESP.:    (15, 1-2a. 5. 7-11)      

R.    Señor, me harás conocer el camino de la vida.

2ª. LECTURA:     (1 Pe 1, 17-21)   

El primero de los Apóstoles nos exhorta a conformar realmente nuestras vidas con la nueva, recibida por la gracia de la Sangre de Cristo.

EVANGELIO:   (Lc 24, 13-35)

Escuchemos a Jesús, que hoy, en el Evangelio, como a los discípulos de Emaús, nos habla a cada uno de nosotros.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, oremos con fe al Padre que nos ama. Él, que ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos, también nos llenará de su vida.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, QUE POR TU PALABRA ARDA NUESTRO CORAZÓN"

—Padre, para que en tu Santa Iglesia y el Vicario de tu Hijo, hoy Francisco, se nos haga siempre presente Jesús resucitado, te pedimos...

—Padre, para que guiados por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes encontremos más y más a tu Hijo presente en nuestro camino, te pedimos...

—Padre, para que todos los que habitamos esta nación, hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio, te pedimos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Padre, para que todos los que sufren pongan su esperanza sólo en tu Hijo y encuentren en nosotros al hermano que necesitan para que los ayude y acompañe en su camino, te pedimos...

—Padre, para que todos los miembros de nuestra comunidad sepamos descubrir la presencia de Jesús resucitado en todas sus manifestaciones, y también en cada uno de nuestros hermanos, te pedimos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, Tú que has llenado el mundo de alegría con la resurrección de tu Hijo, concédenos vivir unidos a su amor para alcanzar con Él la gloria. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos al Padre eterno, nuestro sincero deseo de descubrir la presencia de Jesús en todas sus manifestaciones, haciendo de nuestras vidas, una ofrenda agradable a Él.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús no sólo que nos redimió, sino que se quedó para siempre, para caminar junto a nosotros, por eso hoy, con alegría, demos gracias al Padre de los Cielos.

COMUNIÓN:

En el Evangelio hemos escuchado cómo los discípulos reconocieron a Jesús al partir el pan y al recibirlo de sus manos; ahora, nuevamente ha realizado ese gesto y se nos da a nosotros como alimento; que nuestro vibrante Amén, al recibirlo, manifieste también nuestro reconocimiento.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Al terminar nuestra celebración, comprometámonos a ser para nuestros hermanos, otros Jesús, que al acompañarlos en su camino, les manifestemos la Buena Noticia de la salvación.

Nos despedimos cantando...

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Domingo 3 de mayo de 2020 / 4° Domingo de Pascua - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

El tiempo de Pascua nos reúne para celebrar, más que nunca, la resurrección de Jesucristo. Y en este Cuarto Domingo de Pascua, llamado también Domingo del Buen Pastor, porque en la liturgia se proclama la conocida página del evangelio de san Juan en la que Cristo se presenta precisamente como el buen pastor que da su vida por las ovejas", como todos los años, la Iglesia realiza la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Jesús es el Buen Pastor, que guía, alimenta y defiende a cada uno de los suyos; figura del Antiguo Testamento que en él se realiza. Y hoy, como hace veinte siglos, llama a seguirlos comprometidamente, a esa realidad misteriosa, que es la vocación al sacerdocio, por medio del cual recibimos los sacramentos. Sin ellos no hay vida propiamente cristiana; y sin sacerdotes no hay sacramentos y tampoco vida cristiana.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Hch 2, 14a. 36-41)        

En este relato del inicio de la misión de la Iglesia, vemos claramente nuestra responsabilidad: predicar la Palabra del Señor a todos los hombres. 

SALMO RESP.:    (22, 1-6)      

R.    El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

2ª. LECTURA:     (1 Pe 2, 20b-25)   

Pedro, el primero de los Apóstoles, nos exhorta a vivir según el ejemplo que nos dejó Jesús, única forma de pertenecer realmente a su rebaño.

EVANGELIO:   (Jn 10, 1-10)

Jesús es el Buen Pastor, que hoy nos llama en forma personal. Escuchemos con atención la proclamación del santo Evangelio.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Hermanos, en la certeza que nuestra súplica será escuchada, y con el mismo entusiasmo de los primeros cristianos, que creyeron en la resurrección del Señor, oremos con toda confianza.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR JESÚS, EL BUEN PASTOR, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Dios de bondad, te pedimos por la Iglesia y nuestro querido Papa Francisco, para que en su voz escuchemos también hoy el explícito mandato del Señor, rezando incansablemente y juntos al dueño de la mies que envíe obreros a su mies, oremos...

—Te pedimos por nuestros sacerdotes, para que, en comunión con sus Obispos, anuncien fielmente el Evangelio y celebren los sacramentos, cuidando al pueblo de Dios, y estén dispuestos a evangelizar a toda la humanidad, oremos...

—Te pedimos por los seminaristas, las religiosas y todos los que están realizando un ideal de vida totalmente consagrada a tu servicio, para que María Santísima les enseñe a escuchar a su divino Hijo y les ayude a decir con la vida: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”, oremos...

—Padre misericordioso, te pedimos que pueda controlarse pronto esta epidemia y que devuelvas pronto la salud a los afectados y la paz a los lugares a donde ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad, conforta sus familias. Sostén y protege al personal sanitario que la combate e inspira y bendice a los que trabajan para controlarla, oremos...

—Te pedimos que abras el corazón de los padres para que, con caridad solícita, atención prudente y piedad amorosa, sean para sus hijos guías seguros hacia los bienes espirituales y eternos, oremos...

—Suscita en el alma de los jóvenes una conciencia recta y una voluntad libre, para que, creciendo en sabiduría, edad y gracia, acojan generosamente el don de la vocación divina, oremos...

—Te pedimos por todas las familias católicas, para que nos dispongamos a cumplir tu voluntad, y a acompañar con prudente delicadeza a cuantos de entre nosotros sean llamados a seguir más de cerca a tu Hijo, oremos...

CELEBRANTE:

Padre bueno, junto a estas intenciones te confiamos los jóvenes y las jóvenes del mundo, pidiéndote que María Santísima, Reina de los Apóstoles, les enseñe a pronunciar el sí que da significado a la existencia y hace descubrir el nombre escondido por Dios en el corazón de cada persona. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos ahora, al Dueño de la mies, nuestro sincero propósito de ser verdaderamente los operarios que Él necesita.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Jesús es el Buen Pastor que nos conoce y nos ama; Él es quien ha dado su vida para que nosotros tengamos la vida de la gracia. Por ello, con fe renovada, cantemos ahora nuestra acción de gracias al Padre de los Cielos: el Dueño de la mies.

COMUNIÓN:

Al acercarnos a comulgar, tengamos presente que en nuestra respuesta a Jesús es donde encontramos la comunión con Él como miembros vivos de un mismo cuerpo, que es la Iglesia.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Regresemos a nuestros hogares con la firme resolución de que el llamado del Santo Padre en esta Jornada, nos sirva de ejemplo para pedir siempre al dueño de la mies que envíe buenos obreros a su mies.

Nos despedimos cantando...

 
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