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Por Miguel Ángel Osimani
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GUIONES LITÚRGICOS PARA EL MES DE AGOSTO 2020
   
-Domingo 2 de agosto de 2020 - 18º Domingo durante el año - Ciclo A

-Domingo 9 de agosto de 2020 - 19º Domingo durante el año - Ciclo A

-Sábado 15 de agosto de 2020 - Solemnidad de la Asunción de la Virgen
-Domingo 16 de agosto de 2020 - 20º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 23 de agosto de 2020 - 21º Domingo durante el año - Ciclo A
-Domingo 30 de agosto de 2020 - 22º Domingo durante el año - Ciclo A
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Domingo 02 de agosto de 2020 / 18º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos hoy reunidos, en este domingo décimo octavo del tiempo ordinario, como la multitud de la que nos hablará el Evangelio. Como aquella gente, también nosotros, a pesar de todo, buscamos a Jesús para enriquecernos con su Palabra y fortalecernos con su Pan.

—AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy nos muestra la eficacia de su Palabra, preparación de la maravilla de la Eucaristía. Él, que nos ha dado la vida natural, por el Bautismo también nos ha dado la vida de la gracia y quiere darnos su principal alimento: su Palabra y el Pan que nos da la vida, el Pan vivo bajado del Cielo. Y hoy nos dirá: "Quien come de este pan, vivirá para siempre".

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 55, 1-3)        

En estas palabras del Profeta, vemos ya claramente el poder y la eficacia de la Palabra de Dios y el anuncio del alimento que nos da: Cristo, el Pan vivo bajado del Cielo.

SALMO RESP.:    (144, 8-9. 15-18)      

R.    Abres tu mano, Señor, y nos colmas de tus bienes.

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 35. 37-39)   

San Pablo nos manifiesta en forma clara y terminante: los que están verdaderamente unidos a Cristo, no podrán ser separados de Él, por absolutamente nada.

EVANGELIO:   (Mt 14, 13-21)

El mismo Jesús nos dice que Él habrá de alimentarnos, saciando verdaderamente nuestra hambre.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, Dios nos da gratuitamente el don de su amor. Por ellos presentemos ahora nuestra oración por la Iglesia, por todos los hombres y por nosotros mismos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, PAN DE VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, te pedimos por la Iglesia y por el Papa Francisco, para que siempre recibamos por su mensaje, el alimento del pan de la Palabra y la Eucaristía, que sacia el hambre más existencial del hombre, oremos...

—Por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos, todos seamos responsables para que a nadie le falte el pan material y el que es el alimento para la Vida eterna, oremos...

—Por la paz, para que los gobernantes de las naciones eviten todo lo que pueda poner en peligro la paz del mundo, y todos los pueblos puedan alcanzarla real y definitivamente, oremos...

—Por tantos hermanos que se encuentran sufriendo, para que tu Palabra fortalezca sus espíritus y por nuestra ayuda fraterna, renazca en ellos la esperanza, oremos...

—Por toda nuestra comunidad, para que, en medio de las dificultades, vivamos conscientes que nada tiene poder para apartarnos de tu amor manifestado en tu Hijo, y que todo lo demás se nos dará por añadidura, oremos...

CELEBRANTE:

Padre de las misericordias, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos el que siempre, y por sobre todas las cosas, busquemos en tu Hijo el único alimento para la vida eterna. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Sintiéndonos pobres y necesitados ante Dios, le ofrecemos ahora nuestro compromiso a buscar sólo en Él, el alimento para nuestra vida cristiana.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Unidos en la misma fe, demos gracias al único Señor, nuestro Dios, que nos ama profundamente y nos da a su Hijo como Pan de Vida.

COMUNIÓN:

Habiendo sido alimentados con la Palabra, dispongámonos a participar del Cuerpo de Jesús, recordando sus palabras: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed".

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Toda Eucaristía debe significar para nuestra vida diaria, el compromiso de aplicarla, de vivirla. Al retirarnos es bueno que llevemos a nuestros hogares una profunda reflexión: ¿en verdad, en nuestras vidas, es el Señor el que da sentido a todas las cosas?

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 9 de agosto 2020 / 19º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Nos encontramos nuevamente aquí, en este domingo décimo noveno del tiempo ordinario, convocados por el Señor, para ser alimentados por Él, con el Pan de su Palabra y de su Eucaristía, que nos darán las fuerzas necesarias para poder proseguir nuestro camino, el camino de la vida y de la fe cristiana; camino lleno de dificultades que exige un esfuerzo muy superior a nuestras posibilidades.

El Señor hoy nos llama a hacer un silencio interior, para escucharlo, para tener un encuentro con Él; para que confiemos y nos apoyemos plena y solamente en Él, en cualquier circunstancia de la vida, aún en medio de las dificultades. Él quiere ayudarnos, pero necesita de nuestra confianza en su poder, de lo contrario nos hundiremos irremediablemente.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (1 Re 19, 9a. 11-13a)        

Dios nos pide que, para poder encontrarlo de verdad, necesitamos crear el clima propicio, alejándonos del ruido que nos rodea, ya que Él sólo está en el silencio.

SALMO RESP.:    (84, 9-14)      

R.    Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación.

2ª. LECTURA:     (Rm 9, 1-5)   

San Pablo se siente implicado en la tragedia de sus hermanos judíos, no obstante, proclama su fe en la divinidad de Cristo.

EVANGELIO:   (Mt 14, 22-33) 

Hoy Jesús, en el Evangelio, nos manifiesta que debemos confiar plenamente en Él, en su palabra, aún a pesar que humanamente parezca poco confiable.

 

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Elevemos ahora nuestra oración al Padre de las misericordias, pidiendo por el pueblo santo de Dios y por todos los hombres del mundo.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR CRISTO, TU PALABRA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre de bondad, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que por su mensaje, como Pedro,  saltando al encuentro de Jesús, redescubramos con más vigor que sólo Él es el que salva y que con nadie más podemos contar, oremos...

—Señor todopoderoso, te pedimos por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que siempre recibamos por medio de sus palabras, la invitación que tu Hijo nos hace, invitándonos a confiar, tendiéndonos la mano y diciéndonos: "Tranquilícense, soy Yo; no teman", oremos...

—Te pedimos de manera especial, junto al Santo Padre, que protejas a los cristianos de todas las comunidades perseguidas y a todos aquellos que son obligados a dejar sus casas, oremos...

—Dios rico en misericordia, te pedimos por todos los niños, especialmente los más pobres y sufrientes, para que nunca les falte el alimento y las condiciones para desarrollarse plenamente, y para que reciban una verdadera y auténtica formación en los valores trascendentes que proclamó tu Hijo, oremos...

—Dios de todo consuelo, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que siempre, y a pesar de las dificultades, confiando plenamente en tu bondad y providencia, caminemos sobre las aguas de la vida conscientes de que Tú eres quien realmente nos cuida, oremos...

 

CELEBRANTE:

Escucha Padre, la oración de tus hijos; haz que en todos los momentos de nuestra vida, por más difíciles que nos parezcan, confiemos plenamente en tu Palabra, encontrando en ella la verdadera seguridad. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Para que este propósito de apoyarnos siempre en Dios, depositando totalmente nuestra confianza en su Palabra, se convierta en una realidad, ofrezcámoslo sobre el altar junto al pan y el vino.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Con gran alegría elevemos nuestra acción de gracias a Dios; Él es siempre la roca firme, nuestro apoyo en este camino de la vida, tan lleno de dificultades.

COMUNIÓN:

El Señor nos llama a que caminemos a su encuentro; acerquémonos a recibirlo, para que Él de seguridad a nuestro caminar, y digámosle como Pedro: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Debemos vivir nuestra vida diaria de acuerdo a la fe que manifestamos tener, por lo que esta Eucaristía tiene que significarnos un sincero compromiso a confiar plenamente en Dios, a pesar de las dificultades que nos toca vivir.

Nos despedimos cantando...

 
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liturgia

Sábado 15 de agosto 2020 / SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

La liturgia de hoy nos invita a dirigir nuestra mirada hacia la Virgen, a la que todas las generaciones llaman bienaventurada, porque el Poderoso hizo obras grandes por ella. esta antiquísima y querida solemnidad de la Virgen, que año tras año vuelve a alegrar el corazón de los creyentes, es una invitación a mirar hacia lo alto, a mirar a María glorificada también en su cuerpo, para que recuperemos el auténtico sentido de la existencia y nos animemos nuevamente a caminar con confianza por los caminos de la vida.

María, en cuerpo y alma en el cielo, es una señal para nosotros de las maravillas que Dios ha de obrar en aquellos que creen y esperan en Él. Es una señal que nos llama a la actitud propia de la existencia cristiana: la esperanza, aún en medio de las dificultades de este mundo; que nos llama al compromiso, poniendo manos a la obra en el servicio a tantos hermanos que necesitan de nuestra presencia, de nuestra ayuda.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Apoc 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab)        

María es figura de la Iglesia porque dio a luz al que sería el rey de todos los pueblos. Su asunción es signo para toda la humanidad de la victoria de nuestro Dios sobre el mal, el pecado y la muerte.

SALMO RESP.:    (44, 10b-12. 15b-16)      

R.    ¡De pie a tu derecha está la Reina, Señor!

2ª. LECTURA:     (1 Cor 15, 20-27a)   

Cristo es la primicia de los que resucitaron de entre los muertos. María, tan próxima a su Hijo, por su fe, por su divina maternidad, ha compartido ya también su victoria sobre la muerte.

EVANGELIO:   (Lc 1, 39-56) 

En el santo Evangelio cantamos juntos con María, la alabanza del Dios que salva, del Dios de los pobres y humildes

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Después de haber escuchado la Palabra de Dios y de guardarla en el corazón, oremos por intercesión de María, por todo aquello que Ella, glorificada en el cielo, desea para toda la humanidad.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR MARÍA, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre, para que la Iglesia y el Papa Francisco, siendo testimonio de pobreza y humildad, sea enaltecida por la fuerza de tu Espíritu, te pedimos...

—Para que podamos formar, junto a nuestros Obispos, una comunidad diocesana verdaderamente comprometida en el servicio a los hermanos, sobre todo a los más pobres y sufrientes, te pedimos...

—Por la paz en el mundo, para para que el Señor conceda a las poblaciones y gobernantes, la sabiduría y la fuerza necesarias para llevar adelante con determinación el camino de la paz, te pedimos....

—Para que nuestra Patria vuelva a ser tierra de María, en donde los hambrientos sean colmados de bienes, y los poderosos consideren que sus manos están vacías ante Dios, te pedimos...

—Para que todos los pobres, los humildes, encuentren en María la fortaleza en medio de sus necesidades, sabiendo que ellos son los bienaventurados de tu Reino, te pedimos...

—Para que todos los católicos, sabiendo que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido, nos renueve la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre, te pedimos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, escucha las plegarias y anhelos de tu pueblo que te suplica y concédenos ser, como María, servidores de los necesitados. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En medio de un mundo que vive angustiado, los cristianos debemos ser un auténtica señal de esperanza; pongamos junto al pan y el vino nuestra disposición a serlo.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Como creyentes en Cristo resucitado, elevemos nuestra gozosa acción de gracias, porque María, primicia de la Iglesia gloriosa, comparte ya la Pascua del Señor.

COMUNIÓN:

Jesucristo, nacido de María Virgen, que murió y resucitó para darnos a todos la plenitud de la vida, es el verdadero Pan de Vida, el alimento que ahora es nuestra comunión con Él y con nuestros hermanos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

—DESPEDIDA:

Al volver a nuestros hogares, "pidamos a María que ayude a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo a vivir con fe y esperanza en este mundo, buscando en todas las cosas el Reino de Dios."

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 16 de agosto 2020 / 20º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, recordamos a menudo en esta reunión cristiana el anuncio de salvación para todos los hombres y muy especialmente para los más necesitados. Un anuncio que hizo realidad Jesús. Y es esta realidad de salvación la que proclamamos y celebramos cada domingo. Nos disponemos a iniciar nuestra Eucaristía de este domingo vigésimo del tiempo durante el año.

El Señor se nos manifiesta hoy como verdadero Padre, muy cercano a nosotros; realmente preocupado por todas las necesidades que tenemos. Y es en la oración donde verdaderamente se establece esta relación con Él, y de la que depende la salvación que Él ofrece a todos los que practican en sus vidas, la verdadera justicia y solidaridad con todos, pero sobre todo, con los más necesitados.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 56, 1. 6-7)        

Por la boca de Isaías, el Señor nos dice que todos aquellos que le temen y practican la justicia, podrán ser felices en su casa, en la que rezarán todos los pueblos.

SALMO RESP.:    (66, 2-3. 5-6. 8)      

R.    ¡Que los pueblos te den gracias, Señor!

2ª. LECTURA:     (Rm 11, 13-15. 29-32)   

Pablo proclama la universalidad de la salvación: todos los hombres son destinatarios de la misericordia de Dios.

EVANGELIO:   (Mt 15, 21-28) 

En el Evangelio encontramos el anuncio del mensaje de salvación que se ofrece a todos los hombres de todos los pueblos.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con la fe y seguridad de la mujer cananea, elevemos a nuestro Padre de las misericordias, nuestra súplica humilde y confiada.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS TU SALVACIÓN"

—Por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que siga proclamando hoy, con invariada fidelidad, la universalidad del mensaje cristiano, a todos los hombres y a todos los pueblos, oremos…

—Por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos salgamos a evangelizar y nuestra base de conocimiento de la doctrina cristiana, sea el principio de conversión de todos los que están alejados de Cristo, oremos…

—Por la paz, para que los gobernantes de las naciones eviten todo lo que pueda poner en peligro la paz del mundo, y todos los pueblos puedan alcanzarla real y definitivamente, oremos…

—Por todos los que sufren a causa de la falta de justicia y solidaridad, para que sean los beneficiarios de auténticos esfuerzos para llevarles la justicia tan largamente esperada, oremos…

—Por toda nuestra comunidad, para que nuestra fe sea sólida y nuestra oración constante e insistente, y  así con nuestra labor apostólica, hagamos realidad la universalidad del mensaje de salvación, oremos…

CELEBRANTE:

Señor, toda vida, toda fuerza de salvación nos viene de ti. Haz que trabajemos por realizar en nuestras vidas y en la de nuestros hermanos aquello que, por tu Hijo, nos ha enseñado. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos al Padre, junto al pan y el vino, una humilde disposición a recibir su Palabra y manifestarla con fidelidad a todos los hombres.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Como cada domingo, celebramos la salvación activa y presente de Dios en nuestras vidas. El Padre nos llama a compartir su vida en la nuestra. Por eso elevamos nuestra acción de gracias.

COMUNIÓN:

La comunión con Jesucristo, nos implica la comunión con su trabajo de salvación: abrirnos a los demás, compartir, ayudar, tal como deseamos que nos ayuden a nosotros.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Llevemos a nuestra vida diaria el compromiso de afianzar nuestra fe de tal manera, que los acontecimientos y pruebas que nos toca vivir, por incomprensibles que nos parezcan, sirvan para aumentar nuestra esperanza y confianza en Dios.

Nos despedimos cantando...

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liturgia

Domingo 23 de agosto de 2020 / 21º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo primero del tiempo ordinario, y nos encontramos aquí reunidos en comunidad, en familia, ya que el Señor ha enviado a su Hijo para salvarnos en su Iglesia, que es la familia de los hijos de Dios.

El mismo Dios nos revela la divinidad de su Hijo: verdadero Dios y verdadero Hombre. Y ese misterio de Cristo se hace también presente en su Iglesia, recibiendo los Apóstoles el carisma de pastores, presidiendo la vida de la Iglesia en nombre de Cristo, quien constituye a san Pedro como cabeza visible de ella, confiándole plenos poderes y asegurándole que ratificará desde el cielo, cuanto él haga en la tierra.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Is 22, 19-23)        

El Profeta nos muestra cómo Dios designa personalmente al que va a gobernar a su pueblo, otorgándole el poder necesario para desempeñar su tarea.

SALMO RESP.:    (137, 1-3. 6. 8bc)      

R.    Tu amor es eterno, Señor.

2ª. LECTURA:     (Rm 11, 33-36)   

El Apóstol nos manifiesta que el amor de Dios es para nosotros como un abismo, imposible de valorar en toda su profundidad y naturaleza.

EVANGELIO:   (Mt 16, 13-20)

Escuchemos ahora, al mismo Jesús, que nos manifiesta su poder, que como Hijo de Dios posee, y que Él se lo comunica a su Iglesia, en la figura de su Vicario, el Santo Padre

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, en nuestro deseo de que el mundo avance más y mejor hacia el Reino de Dios, invoquemos confiadamente la luz y la fuerza del Señor, pidiéndole que escuche nuestra plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"POR TU HIJO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

—Padre de bondad, te pedimos por la Iglesia y por el Papa Francisco, para que todos los hombres reconozcamos en su presencia, la de Jesús, que hoy también a él le dice: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, oremos…

—Señor de la vida, te pedimos por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que ejerciendo con alegría el ministerio de pastores que les has encomendado, nos guíen en responderle comprometidamente a tu Hijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, oremos…

—Señor de la historia, te pedimos por todos los que han consagrado su vida a tu servicio, para que ella sea testimonio de entrega, fidelidad y alegría, que convoque a los jóvenes y a las jóvenes, a seguirte con esa misma disposición, oremos…

—Padre de las misericordias, te pedimos por los que sufren, por los más pobres, los sin techo, para que encuentren en nosotros a verdaderos hermanos que están realmente dispuestos a ayudarlos, oremos…

—Dios de todo consuelo, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que viviendo con el valor y el coraje, a tiempo y a destiempo, de profesar que, Jesús es el Mesías, no existan otros dioses, ni miedos ni temblores para profesar nuestra fe, oremos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, que eres el Señor de la historia, atiende nuestras plegarias y anhelos, y danos más esperanza para la vida. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino nos ofrecemos nosotros mismos, en una sincera disposición a ser dóciles al Espíritu de Jesús, que se nos manifiesta en nuestros Pastores y el Santo Padre.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Iniciamos con fe nuestra acción de gracias a Dios; porque Él ha querido acoger la debilidad y pobreza de los hombres, para convertirla en vida, libertad y amor.

COMUNIÓN:

En el Evangelio hemos escuchado las palabras de Pedro reconociendo a Jesús, el Hijo de Dios; palabras que ahora hacemos nuestras, en el momento de recibirlo sacramentado, ya que nuestro Amén es precisamente un acto de fe en su presencia, en ese alimento que se nos da.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Retirémonos con un verdadero compromiso: que nuestra vida concuerde con lo que hoy hemos manifestado: que Jesús es realmente el Hijo de Dios y que Él mismo ha designado a quienes deben presidir la vida de la Iglesia en su nombre.

Nos despedimos cantando...

Domingo 30 de agosto de 2020 / 22º Domingo del tiempo ordinario - Ciclo A

—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, nuestra vida cristiana consiste en seguir a Jesucristo. La Eucaristía que vamos a comenzar, de este domingo vigésimo segundo del tiempo ordinario, es un momento realmente importante para reafirmar y revisar este seguimiento, que debe significarnos el arriesgar la vida por Dios y por la salvación del mundo, que es la audacia del verdadero discípulo.

El Señor nos llama hoy a una actitud de fe viva, aún a pesar de nuestra debilidad; nos llama a renovar nuestro modo de pensar sin tomar por modelo el mundo presente, sino indagando cuál es su voluntad; nos llama a la renuncia a nosotros mismos, a nuestras propias vidas, para ser testigos de lo que quiere Dios: seguir a Cristo, tomar sobre nosotros, junto con Él, la carga de la salvación del mundo.

—LITURGIA DE LA PALABRA:

1ª. LECTURA:        (Jer 20, 7-9)        

El Profeta ya no se pertenece, vive una vida que no es la suya; se trata de la realidad misma del negarse a sí mismo para cumplir la voluntad de Dios.

SALMO RESP.:    (62, 2-6. 8-9)      

R.    Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

2ª. LECTURA:     (Rm 12, 1-2)   

San Pablo nos exhorta a ofrecer nuestras vidas en medio de la renuncia, en orden al cumplimiento de la voluntad de Dios.

EVANGELIO:   (Mt 16, 21-27)

Jesús, en el santo Evangelio, nos habla de la necesidad del sufrimiento y la renuncia a sí mismo como condición indispensable para poder seguirlo.

—ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Haciendo nuestros los deseos y las necesidades de todos los hombres del mundo, presentémoslos a nuestro Padre del Cielo, con filial confianza.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN"

—Por la Santa Iglesia y el Santo Padre, para que recibamos en nuestro corazón sus enseñanzas, que nos guíen en el seguimiento de Jesús, y lejos de ajustarnos a los moldes del mundo, busquemos por sobre todo, agradar a Dios, oremos…

—Por nuestros Obispos y nuestros sacerdotes, para que su testimonio nos mueva a presentar nuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios, es decir, cargando con nuestras cruces de cada día, oremos…

—Por la paz del mundo, para que todos aquellos que tienen su responsabilidad, realicen sinceros esfuerzos para encontrar caminos que terminen con todos los conflictos bélicos, oremos…

—Por todos los que sufren, por los que están solos, por los que menos tienen, para que en tu Hijo encuentren la fortaleza para su dolor, y en nosotros, la caridad fraterna que tanto predicamos, oremos…

—Por toda nuestra comunidad, para que lejos de ajustarnos a los moldes del mundo y descubriendo el verdadero valor del sufrimiento, sepamos renunciar a nosotros mismos y busquemos, por sobre todas la cosas, agradar a Dios, oremos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, te pedimos que escuches nuestra plegaria y nos infundas tu Espíritu, para que podamos ser fieles seguidores de Jesucristo, que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.

—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Nos ofrecemos ahora al Padre, como hostias, como víctimas vivas y agradables a Él, y con el compromiso de un verdadero seguimiento de Cristo.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Juntos demos gracias al Padre que ha querido estar al lado de los hombres y quiere nuestra verdadera salvación.

COMUNIÓN:

Comiendo el pan de la Eucaristía recibiremos la fuerza de Cristo para ser verdaderos discípulos suyos, que quitemos las barreras que existen en nuestra vida y que nos separan del amor a Él y a los hermanos.

Cantamos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:

Hoy el Señor nos ha dicho que el que quiera salvar su vida la perderá; nuestro compromiso, fruto de esta Eucaristía, debe ser el aceptar con alegría, vivir según el plan que Dios tiene sobre cada uno de nosotros, única manera de ser de los que, perdiendo la vida por Él, realmente la encontraremos.

Nos despedimos cantando...

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