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AGOSTO: SANTA BEATRIZ DA SILVA

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1Su origen

Beatriz da Silva y Meneses, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción (Concepcionistas Franciscanas), fue hija de Ruy Gómez da Silva (militar portugués) y de Doña Isabel Meneses. Durante su estadía como militar en Ceuta (ciudad ubicada en las costas de África, límite con España), Ruy brilló como ejemplar soldado, tanto que el Gobernador don Pedro de Meneses, Conde de Viana, le ofreció la mano de su hija. De ese matrimonio nacerá la santa Beatriz da Silva, junto a otros 11 hermanos, entre ellos el beato Amadeo da Silva, de la Orden Franciscana y fundador de los Amadeístas (congragación que hoy ya no existe). Tanto los da Silva como los Meneses eran familias que pertenecían a la nobleza, emparentadas con las familias reales de Portugal y Castilla.

2El año y el lugar de nacimiento de Beatriz da Silva han sido motivo de controversia. Una de las hipótesis la consideró nacida en torno al año 1424 en Ceuta (ciudad que en aquel entonces pertenecía al Reino de Portugal), ya que allí se conocieron sus padres, y allí residió la familia da Silva y Meneses durante un tiempo. El padre de Beatriz, Ruy Gómez da Silva, recibió en 1433 el nombramiento de alcalde de Campo Mayor (Portugal) por lo que la familia da Silva y Meneses abandonó Ceuta y se trasladó a Campo Mayor recién en 1434. La mayoría de los estudios historiográficos modernos tienen la hipótesis del nacimiento de Beatriz da Silva hacia el año 1437, cuando la familia ya vivía en Campo Mayor. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos hizo lugar a esta última posición, que ubica su lugar de nacimiento en la villa portuguesa de Campo Mayor.

3Su infancia y juventud

Un dato cierto es que la infancia y juventud de Beatriz se desarrolló en Campo Mayor, donde se conoce el lugar de las casas de sus padres. Los frailes franciscanos eran quienes administraban la parroquia de aquel lugar, y a ellos fue que encomendaron la educación de sus hijos la familia da Silva. Fueron los franciscanos quienes inculcaron en la pequeña Beatriz la piedad y el amor a Dios y a la Virgen santísima, especialmente en su advocación de la Inmaculada Concepción.

Se dice que la joven Beatriz tenía una gran belleza y que su fuerte piedad era muy prematura para su edad. Su niñez y adolescencia transcurrió como la de cualquier persona de su rango y posición. 

Su llamado

4El Señor reservaba para Beatriz un gran proyecto, pero lejos de sus padres. Al casarse la hija del príncipe Don Juan de Portugal, Isabel de Portugal, con Don Juan II de Castilla, Isabel elige a Beatriz para llevarla a España como su doncella. Así es como en 1447 Beatriz llega a Castilla y se instala en Tordesillas, Valladolid.

En la corte castellana, Beatriz se distinguía por su belleza, muchos la pretendían y pedían su mano, y ella siempre se negaba. En la corte corrían chismes, mentiras y habladurías, y en una oportunidad, estas mentiras alcanzaron a la misma Beatriz, ya que comenzaron a calumniarla diciendo que tenía algo con el rey.

5Enterada de estos chismes, y consciente de la gran belleza de Beatriz, la reina Isabel fue cambiando su simpatía hacia ella. A tal punto que, un día, cegada por los celos, en un rapto de locura intentó poner fin al asunto. Invitó a Beatriz a que la acompañara y al pasar junto a un arcón, deliberadamente abierto, la empujó dentro, cerrándolo con llave haciendo oídos sordos a los gritos de desesperación de la doncella.

Pasaron tres días y su tío, don Juan Meneses, inició la búsqueda de la desaparecida Beatriz, implorando la ayuda del monarca. Al ser cuestionada duramente la reina, ésta confesó su acción y los condujo hasta donde se encontraba Beatriz, que supusieron asfixiada.

Para sorpresa de todos, la muchacha estaba con vida y muy tranquila, les relató que a poco de quedar encerrada, la Virgen María se le había aparecido, consolándola grandemente y asegurándole que sería liberada pronto. La Virgen también le expresó el deseo de fundar una Orden en honor de su Inmaculada Concepción.

La reina, arrepentida, tomó personalmente el patrocinio de esta iniciativa y envió a Beatriz junto con dos doncellas a Toledo.

6Tiempo de preparación

En 1453 Beatriz llegó al convento de monjas Cistercenses de Santo Domingo de Silos de Toledo. Vivó allí durante 30 años, vistiendo el hábito seglar (es decir que vivía allí pero no pertenecía a la orden) pero siguiendo la vida comunitaria en todo, la vida contemplativa y la activa, orando mucho y pasando noches enteras en vela junto al sagrario. Había ofrecido a Dios su virginidad y por ello llevaba por devoción el rostro siempre cubierto con un velo blanco.

Nace la nueva Orden

Muerto el rey Juan II, la reina viuda volvió a retomar la promesa hecha a Beatriz. Junto a su hija Isabel (quien será luego Isabel la Católica) renovó el compromiso. La princesa Isabel mostraba un gran cariño por Beatriz no sólo por su parentesco con ella, sino por su santidad y la visitaba en el convento siempre que acudía a Toledo.
En 1484 Beatriz da Silva dejó el monasterio de Santo Domingo de Silos, y con la ayuda de la reina se fue junto a doce compañeras al Palacio de Galiana con la Iglesia de Santa Fe, regalo de la reina, para iniciar allí la vida comunitaria.

7Era importante para Beatriz que esta nueva fundación contase con regla, rezo y hábito propios. Así, y apoyada de nuevo por la reina Isabel, se enviaron a Roma para su aprobación unas constituciones o reglamento redactados por ella misma. El papa Inocencio VIII contestó afirmativamente autorizando la nueva Orden, pero bajo la regla cisterciense, aunque concedía que se establezcan estatutos y ordenaciones propias mientras no sean contrarias a la regla (la adopción de la regla original redactada por Beatriz, e inspirada en la de san Francisco de Asís, tuvo que esperar mucho tiempo, hasta después de la muerte de su fundadora).

Cuentan que antes que la Bula papal fuera enviada a Toledo, llegó un joven al  monasterio pidiendo hablar con Beatriz. Le comunicó que la aprobación era un hecho, pero que el barco donde viajaba la Bula desde Roma había naufragado. Grande fue el desconsuelo de Beatriz, que durante tres días rogó al cielo una señal, sobre todo implorando la ayuda del Arcángel san Rafael, del que ella era devota. Al tercer día por inspiración divina, le fue ordenado abrir cierto cofre donde apareció la Bula de Aprobación. Este hecho, corrió por la ciudad que llamó a tal documento la "Bula del Milagro".

Su  muerte

8Se hicieron largos preparativos para la solemne promulgación de la Orden, y cuando solo faltaban 10 días, en 1491, Beatriz enfermó gravemente. La Virgen María se le presentó nuevamente diciéndole que pronto se la llevaría con ella al cielo.

Llegando el día, en su lecho de muerte, acompañada de las doce religiosas próximas a tomar el hábito, y de algunos padres franciscanos, cuando el fraile iba a hacer una cruz con la santa unción, levantó el velo que la cubría y admirado observó en la frente de la enferma una estrella brillante, mientras su rostro se presentaba como una persona que está en el cielo, según algunos testigos. Después de haber recibido públicamente el nuevo hábito y la regla según las constituciones del Cister, entregó su espíritu al Señor.

El futuro de la Orden

9Parecía que con la muerte de Beatriz, la nueva Orden se acabaría, ya que no tenían aún sus reglas propias. Sin embargo, poco tiempo después de su muerte, Beatriz se apareció en una visión a un fraile franciscano llamado Juan de Tolosa, pidiéndole que velara por su Orden. Así  es que los franciscanos se convirtieron en protectores de la Orden de las Concepcionistas. En 1504, el papa Julio II, por fin la subordinó oficialmente a la Orden Franciscana, y en 1511 otorgó sus propias normas escritas por la fundadora y las declaró sujetas a la autoridad diocesana. En 1520, León X les hizo extensibles los privilegios de las Clarisas.

La Orden de la Inmaculada Concepción es una orden contemplativa, que vive en el Misterio de Jesucristo, con entrega generosa y libertad de disponer desde la fe y la oración la vida, manteniendo viva la lámpara que santa Beatriz encendió para salvación de las almas. Las Concepcionistas se consagran totalmente a Dios, desposándose con Jesús, a honra de su Inmaculada Madre, realizando el seguimiento de Cristo a ejemplo de María en el silencio.

10Expansión de la Orden

Luego de la aprobación de la regla original, la orden empezó a extenderse. En apenas 25 años se habían fundado 25 conventos; algunos de ellos no fueron fundación de nueva planta, sino transformación de beaterios que abrazaban la nueva orden. Eran tiempos de fervor inmaculista que llevaron la Orden a toda España, Europa e incluso luego a América.

La Orden Concepcionista tuvo el enorme privilegio de ser la primera Orden religiosa femenina que arribó a América, gracias a las gestiones de Fray Juan de Zumárraga, Obispo electo de México y disposición de la reina Isabel de Portugal, esposa de Carlos V. Las primeras seis monjas Concepcionistas llegaron en 1530. Recibidas y aposentadas en la capital mexicana, luego se les unieron otras monjas Concepcionistas venidas de Toledo, quienes, autorizadas por el papa Paulo III y por el Virrey Antonio de Mendoza, fundaron en 1540 el primer convento femenino de la Nueva España, en el barrio de Cuepopan de la ciudad de México.

Beatificación y canonización

Durante la Guerra Civil desatada en España, el convento Madre de la Orden de las Concepcionistas fue saqueado, y las reliquias de Beatriz da Silva fueron profanadas. Tiempo después fueron encontradas y recuperadas gracias a la estrella de metal que tenía en el cráneo.

Beatriz da Silva fue beatificada en el año 1926 por el papa Pío XI, y canonizada en el año 1976 por el papa Pablo VI.

Hoy sus restos descansan en el altar del monasterio Concepcionista de Toledo.

La fiesta litúrgica de santa Beatriz da Silva es el 17 de agosto.

 

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