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DICIEMBRE: VENERABLE FRAY JOSÉ LEÓN TORRES

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1El venerable Padre JOSÉ LEÓN TORRES (O. de M.) fue un cordobés, nacido en traslasierras, que siendo muy jovencito ingresó a la Orden de la Merced y que en 1887 fundó la Congregación de Hermanas Terceras Mercedarias del Niño Jesús.

Su infancia

El Venerable Padre José León Torres nació el 19 de marzo de 1849, en Luyaba, ubicado en el Valle de Traslasierra, departamento San Javier, provincia de Córdoba, Argentina.

Sus padres, Margarita Rivero y Gregorio Torres eran humildes y honestos agricultores que forjaron su ambiente familiar, animados por una profunda vida cristiana que favoreció el crecimiento de sus ocho hijos. Además, de José León, dos de sus hermanas abrazaron la vida religiosa.

2En José León se ve que, desde su adolescencia, se comenzó a forjar aquel hombre que con honestidad y sacrificio sabrá de esfuerzos, de luchas cotidianas para conseguir el pan. Acompañado por su madre, Doña Margarita, viajó a Córdoba; allí trabajó un breve tiempo en el comercio del Sr. Centeno. Quería colaborar con sus padres, que, con sacrificio, sostenían la familia. A los 11 años recibió en la Iglesia Catedral el sacramento de la Confirmación junto a su hermano Froilán. Por entonces, Cristo Redentor comenzó misteriosamente a preparar los surcos en el terreno de su corazón, para sembrar la semilla de la vocación religiosa.

La Orden Mercedaria en Argentina

Se ignora de qué medios o personas se valió el Señor para hacerle escuchar el llamado a la Merced. Por eso es importante conocer qué era dicho Convento en esa época y cuál era el estado de los Mercedarios en la Argentina.

3Tanto la Provincia Mercedaria Argentina, fundada en 1593 en Santiago del Estero, como el Convento Máximo de San Lorenzo Mártir (Córdoba), fundado en 1601, son importantes para la Orden en los siglos XVII y XVIII. Después de la Revolución de mayo de 1810, la Orden en Argentina, sufrió un terrible colapso del que solo se salvó el Convento de Córdoba, perdiéndose todos los demás de la Provincia, excepto los de la Rioja y Santiago del Estero que fueron reconquistados posteriormente.

Alrededor de 1860 el Convento de Córdoba comenzó a protagonizar un lento resurgir de la vida religiosa mercedaria. Un pequeño vástago despuntó en el árbol cortado, y eso fue motivo de esperanza y expresión de la incipiente restauración que se vislumbraba. Los signos esperanzadores y los grandes retos, donde se ponía en juego la vida por amor y con entrega total, animaban sobremanera a los jóvenes; creemos que fue el caso de José León Torres.

4Primeros años en la vida religiosa

José León Torres ingresó al Convento Máximo de San Lorenzo Mártir de Córdoba, el 6 de agosto de 1863. Después de un breve tiempo regresó a su casa paterna, debido a una especie de alergia al vino, serio impedimento para la ordenación sacerdotal. Pero el Señor siguió trabajando en su interior y muy pronto, la firme decisión de seguirlo, le ayudó a superar los obstáculos y regresar.  El 30 de octubre de 1867 vistió el hábito mercedario, iniciando así su noviciado.

En diciembre de 1867 y enero de 1868 se desató en Córdoba y sus alrededores el flagelo del cólera. Esta fatal epidemia azotó la Provincia, mueren cerca de 7000 personas en solo dos meses. La escuela perteneciente a los Mercedarios es declarada lazareto y el Noviciado se halla pared de por medio con dicha escuela. Fray José León junto a sus hermanos novicios, ora incesantemente por los moribundos y también por las víctimas mortales, cuyos cadáveres pueden verse desde las ventanas del Convento.

Emite su profesión de votos simples el 1º de noviembre de 1868; y su profesión de votos solemnes el 11 de julio de 1872, ante el padre Lorenzo Morales, Visitador General de la Orden. El 27 de abril de 1873, en la Catedral de Córdoba es ordenado Sacerdote y el 10 de mayo, celebra su primera Misa en la Basílica de la Merced.

Religioso y sacerdote mercedario

Siendo ya sacerdote el padre José León Torres, promovió con tenacidad la reforma iniciada por el padre Lorenzo Morales. Con prudencia fomentaba la vida espiritual, la observancia de las Constituciones y la disciplina conventual; organizó la pastoral vocacional y los estudios eclesiásticos; trabajó por el aumento de los religiosos de la Orden y por la recuperación de antiguos conventos y la apertura de nuevos. De esta manera, hizo suyo decidida y gozosamente, el espíritu que animó la restauración de la vida religiosa, espiritual y fraterna entre los Mercedarios. Como proceso de esta restauración que trascendía nuestra patria, el Padre Maestro General, convocó al Padre Torres junto a otros frailes de la Orden, para participar en Roma de la revisión de las Constituciones.

5La personalidad del Padre Torres era luminosa y a la vez extremadamente discreta; desde el compartir cotidiano estimulaba a sus hermanos a vivir de manera extraordinaria lo ordinario, poniendo en ello verdadera pasión, creatividad y audacia, empeño y a la vez abandono a la voluntad del Padre. Al año siguiente de su ordenación sacerdotal fue nombrado por sus superiores, maestro de novicios y con solo 27 años, fue designado Vicario de la Provincia Mercedaria Argentina, servicio que desempeñó repetidas veces, incluso en calidad de Superior Provincial hasta poco tiempo antes de su muerte.

Fundador

El 10 de mayo de 1887, celebró el 14 aniversario de su primera Misa. Aquel día su profundo amor a la Eucaristía, adquirió especial densidad cuando en el momento de la Consagración, se sintió inspirado por el Espíritu Santo, a fundar un Instituto de Religiosas Mercedarias Argentinas. Con la debida aprobación de las autoridades de la Orden y de la Iglesia Local, el 1º de octubre de 1887, se concretó la fundación del Instituto Hermanas Terceras Mercedarias del Niño Jesús.

6Las religiosas eran enviadas a hacer presente la Caridad Redentora, fundando Colegios que capacitaran el saber integral de la persona, para la formación de los corazones jóvenes, quienes serían la garantía de una sociedad nueva, justa, solidaria, sensible a las necesidades del prójimo. Acompañaban a las familias, tenían especial cuidado en la promoción de la mujer, para “…que desarrollen sus aptitudes naturales en el aprendizaje de diversos trabajos a desempeñar, los cuales las pondrán en condiciones de asegurar los medios de su propia subsistencia…”. Organizaban talleres, cuidando especialmente a los niños más necesitados.

Personalmente el Padre Torres, como Pastor y Director del Instituto, acompañó a las Hermanas en su organización y en la construcción de sólidos fundamentos para la vida Religiosa Mercedaria. Con el tiempo el Instituto creció, se afianzó y logrando extenderse a otras provincias y recientemente, a países latinoamericanos.

7Rasgos de su persona

En el Padre Torres reconocemos a un hombre con grandes virtudes. Era de profundo silencio reflexivo, de una gran humildad cimentada en la prudencia, con una presencia recia, serena y afable en lo cotidiano. Capaz de compartir con sus hermanos o sus amigos, un mate que guarda el sabor de los yuyos de su tierra, propiciando así el encuentro, el diálogo y la amistad.

Poseía un lenguaje simple, directo y preciso, de una gran simpatía y sencillez. De acuerdo a la ocasión, se comunica con la chispa del pintoresco y característico humor serrano, tan necesario y oportuno a la hora de descomprimir situaciones difíciles y de fortalecer vínculos. Muchos encontraron en el Padre Torres a un verdadero amigo.

8Tenía una admirable facilidad, para suscitar un buen nivel de diálogo, con los líderes religiosos, políticos y culturales de su tiempo. Defiende ardientemente la verdad, discutiendo no solo, desde posiciones tomadas sino desde motivaciones profundas. Era un verdadero conductor y líder espiritual, de una incansable capacidad organizativa, enriquecida con creatividad y audacia. “…Como animador de comunidades, conoce a todos, se preocupa de todos y aún de los menores detalles…” De una particular sensibilidad para descubrir en el ser humano, cualidades imperceptibles o escondidas, para potenciarlas al servicio de la sociedad.

Es un religioso cabal, con una entrega sin límites, que, a pesar de sus tareas de relevancia, huía de los honores y se negaba a cualquier trato especial. De una profunda sensibilidad pastoral, que descubría incluso en el ámbito urbano y en los escenarios públicos de Córdoba, posibilidades de evangelización.

El padre Torres nunca olvidó sus raíces, cuando sus múltiples actividades se lo permitían viajaba a Luyaba para visitar a su familia. En diciembre de 1886, se encontraba confesando allí mismo, cuando se produjo el derrumbamiento de la Capilla del pueblo. Con licencia eclesiástica, fue autorizado, para celebrar la Eucaristía en la casa de su madre. Allí se administraron los sacramentos durante varios años, hasta que en 1917 se inauguró el nuevo Templo y el padre Torres obsequió a su querida Luyaba la imagen de Nuestra Madre de la Merced, que será en adelante, mediante autorización del Obispo, Patrona del pueblo.

9Sus últimos años

En el 1927, a los 78 años, el padre José León Torres fue presentado al Senado de la Nación en la terna de candidatos para elección de Obispo en Córdoba, en aquella oportunidad fue electo como obispo Monseñor Lafitte. El 12 de diciembre de 1927, fue elegido por sexta vez Provincial de su Orden y superando su profundo agotamiento físico, aceptó el servicio como gesto de profunda obediencia a Dios y a sus hermanos.

En 1929 renunció como Superior Provincial y su renuncia fue aceptada. Días antes de partir a la Casa del Padre, realizó su última visita a las religiosas de Alta Córdoba. El 15 de diciembre de 1930 a los 81 años, rodeado de sus hermanos mercedarios, que por aquel entonces celebraban su Capítulo Provincial, entregó su espíritu al Señor en el mismo Convento Máximo de San Lorenzo Mártir, que le abrió las puertas cuando llegó desde su amada Luyaba, siendo todavía un niño.

La Iglesia Argentina, a través de la Orden Mercedaria, es bendecida, con el paso fecundo del padre José León Torres. El testimonio religioso y sacerdotal comprometido con la Iglesia, inicia un camino de renovación y compromiso redentor, invitándonos a entregar la vida en amor y servicio.

Sus restos descansan en la capilla de las Hermanas Mercedarias de Alta Córdoba.

Su proceso

10El 26 de marzo de 1993, se presentó en la Curia Romana, la “Positio super Virtutibus” que reunió toda la documentación del Siervo de Dios José León Torres. Los padres Cardenales y Obispos, en la Sesión Ordinaria del 1 de marzo de 1994, siendo ponente de la Causa el Cardenal Eduardo Pironio, reconocieron que el Siervo de Dios José León Torres (Mercedario) “ejerció en grado heroico las todas virtudes”.

Presentada la documentación ante el Santo Padre Juan Pablo II, él mismo “recogiendo con gusto el parecer de la Congregación para la Causa de los santos, mandó que fuera preparado el decreto sobre las virtudes heroicas del Siervo de Dios”.

Cumplido esto, Su Santidad, ante la presencia del Cardenal Prefecto de la Congregación, el Ponente de la Causa, el Secretario de la Congregación entre otros, declaró solemnemente:

11“…Queda demostrado que el Siervo de Dios José León Torres (1849 – 1930), Sacerdote profeso de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, Fundador de la Congregación de las Hermanas del Niño Jesús de la Tercera Orden de la Merced, ha ejercido en grado heroico las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y Caridad hacia Dios y el prójimo, como también las virtudes de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza…”

“Con empeño y perseverancia el Siervo de Dios se dedicó a la imitación de Cristo, cumpliendo diligentemente los deberes sacerdotales y practicando cuidadosamente los consejos evangélicos, “incluido el cuarto voto mercedarios, en virtud del cual prometen dar la vida como Cristo, si fuese necesario, para salvar a los cristianos cautivos en extremo peligro de perder la fe”. Amó profundamente a la Iglesia y trabajó por ella armonizando admirablemente la contemplación con el fervor apostólico. Buscó ser útil al prójimo, viviendo las obras de misericordia y dedicándose a la predicación, al ministerio de la confesión y de la dirección espiritual y a la asistencia a los pobres.  Se preocupó por la educación y la instrucción de los niños y los jóvenes, por la promoción de la mujer, juntamente con la organización y revitalización de comunidades, para lo cual fundó el Instituto de Terceras Mercedarias del Niño Jesús.

Oración para pedir su Beatificación

Madre, Santísima de la Merced,
Redentora de cautivos;
por aquel amor entrañable y
profunda devoción con que te honró
el Venerable Padre José León Torres
escucha a este/a humilde servidor/a
que viene a pedirte le otorgues
de la Santísima Trinidad
su pronta glorificación y
la gracia que humildemente
solicito por su intercesión.

Así sea.

Sitio web oficial:

http://www.joseleontorres.org.ar/

 
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