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1DÍA INTERNACIONAL DE LA FAMILIA
-Por Gloria Batalla-

“El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. Son incontables los análisis que se han hecho sobre el matrimonio y la familia, sobre sus dificultades y desafíos actuales. Es sano prestar atención a la realidad concreta, porque las exigencias y llamadas del Espíritu Santo resuenan también en los acontecimientos mismos de la historia, a través de los cuales la Iglesia puede ser guiada a una comprensión más profunda del inagotable misterio del matrimonio y de la familia… (Amoris Laetitia - Capítulo II - Realidad y Desafíos de las Familias)

El día Internacional de las Familias se celebra el 15 de mayo cada año. Esto fue decidido el 20 de septiembre de 1993 en la Asamblea General de las Naciones Unidas por la resolución 47/237. Muchos son los países que adoptaron esta fecha en su calendario, sin embargo, en Argentina, el día de la Familia se festeja el tercer domingo de octubre, que coincide también con la celebración del Día de la Madre, pilar fundamental de las familias.

2Este año la celebración se centra en resaltar el papel que juegan las familias y las políticas orientadas a las familias en el fomento de la educación y el bienestar de sus miembros, en particular, la educación infantil y la formación continua para niños y jóvenes. También destaca la importancia de los miembros de la familia que se dedican al cuidado de los otros, sean padres, abuelos, hermanos y se focaliza en las buenas prácticas dirigidas a conciliar la vida familiar y laboral y a asistir a los progenitores en su papel de educadores y cuidadores. Asimismo, se destacan las buenas prácticas en el sector privado que apoyan a madres y padres trabajadores, así como a los jóvenes y las personas mayores, en sus lugares de trabajo, expresa la “Organización de las Naciones Unidas”.

Entendemos que la familia es el grupo primario donde el ser humano habita, ya que la familia actúa como el primer grupo de personas en las cuales el niño nace y entra en contacto. En consecuencia, la familia es responsable de cuidar y proteger al bebé pero también de integrarlo al mundo y de hacer que, a través de la enseñanza de prácticas, reglas y pautas de convivencia, pueda adaptarse exitosamente a las necesidades y realidades que le presenta la sociedad donde le toca vivir.

LA FAMILIA ES El NÚCLEO VITAL DE LA SOCIEDAD

3La familia es el núcleo primario y vital de la sociedad,  es la célula motor de formación de las personas, es la  que determina  los valores, las costumbres y características y le da su identidad para insertarse en la sociedad. Se convierte en el grupo de referencia más duradera e influyente de la comunidad donde todo lo social se relaciona con la familia.

Por ser el vehículo privilegiado para transmitir aquellos valores que ayudan a la persona adquirir su identidad, la familia es la base y fundamento de toda sociedad cualquiera sea su naturaleza económica o política.

Es el grupo natural por excelencia y constituye las bases psicológicas económicas, éticas y políticas. Sin duda, la familia es el ámbito más apropiado para que crezcan las potencialidades personales y sociales que tiene que tener todo hombre y mujer.

En la familia, los esposos «se deben ayudar y sostener mutuamente, adquieren conciencia de su unidad, y la logran cada vez más plenamente» (GS 48). De la misma forma ocurre con los hijos. El amor a quienes forman parte de la familia que exige entrega y sacrificio, que es necesario y ayuda a crecer como personas y a desarrollar las virtudes humanas.

4Es en el seno de la familia donde «el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona» (CA 39). La familia es el lugar adecuado para la transmisión de la vida y la educación, es fundamental, porque ofrece un clima propicio para el afecto, la referencia de su origen, la estabilidad familiar, basada en un sólido compromiso y en la comunión de las personas, junto al padre y la madre. En la familia cada uno es amado por lo que es y, de este modo se aprende qué es el amor.

La dignidad del matrimonio y de la familia, en su condición de célula y núcleo vital de la sociedad, hoy, está oscurecida por motivos que contribuyen a ello, además de las costumbres sociales que atentan contra ella directamente (divorcios, uniones libres, violencia, etc.), hay que añadir ciertas deformaciones del amor conyugal, consecuencia de actitudes egoístas y hedonistas, que llevan a prácticas anticonceptivas, incluso abortistas.

Contribuyen a ello, las dificultades en las prácticas de la transmisión de los valores, la educación y las virtudes dentro de la familia. Hoy podemos decir que la sociedad está muy influenciada por los medios de comunicación social, que son poco favorables a la institución familiar.

Son muchos los valores y las virtudes adquiridos en la vida familiar que después se manifiesta en la vida social y pueden asegurar el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana que están estrechamente ligadas a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar.

5LA IGLESIA Y LA FAMILIA

La misión de la iglesia ha sido desde siempre proclamar la verdad y belleza de la vida humana y de la familia a la luz del Evangelio. A lo largo de la historia el proyecto familiar es un servicio a la vida, a la procreación de los hijos, la enseñanza a descubrir la belleza y grandeza de la vocación y el servicio a la vida.

Es imposible realizar un análisis de los documentos del Magisterio Supremo de la Iglesia en pocas líneas. Pero si, podemos enumerar algunos pasajes del Vaticano II – que expresan los problemas más urgentes de la Iglesia en el mundo contemporáneo; “la valoración de la dignidad del matrimonio y de la familia” que caracteriza la situación existente en este ámbito: “La dignidad de esta institución (es decir, del matrimonio y de la familia). Hoy en los tiempos modernos, avasallado por las profundas y rápidas transformaciones de la sociedad, no brilla con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones. Es más, el amor matrimonial está frecuentemente profanado por la falta de formación en la familia, la preparación catequística, el egoísmo, el hedonismo y  tantos usos ilícitos contra las  nuevas generaciones.

Pablo VI, en la Encíclica “Humanæ Vitæ”  expone este último problema diciendo: “Podría también temerse que el hombre, habituándose con el uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y (...) llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada” (Humanæ vitæ, 17).

LA FAMILIA AMENAZADA

6Ha dicho el Papa Juan Pablo II en diversas ocasiones; «El futuro de la humanidad se fragua en la familia». Qué certero resulta este juicio del Santo Padre.  A la luz de los inmensos problemas del mundo actual recogidos por el documento de Santo Domingo. Este planteamiento es una manera positiva y realista de aproximarse a una realidad que vemos y que aún no se ha encontrado los mecanismos necesarios para paliar y rescatar en lo posible, desde nuestra evangelización. La decadencia, el subdesarrollo, las crisis, y desorientación de los pueblos, la sociedad, o una nación, están estrechamente ligados a la suerte de la familia.  El Papa Juan Pablo II en la exhortación apostólica post-sinodal “Christi Fideles Laici” señala: «Como demuestra la experiencia, que la civilización y la cohesión de los pueblos depende sobre todo de la calidad humana de sus familias».

Insiste en que  La iglesia está al servicio de la familia; “La familia ha sufrido en tiempos modernos y viven esta situación permaneciendo fiel a los valores que constituye la familia, otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido, incluso de duda o de ignorancia a la vida conyugal  y familiar, la Iglesia ofrece a los jóvenes para emprender su camino al matrimonio y la familia, ayudándolo a descubrir la vocación al amor y al servicio de la vida”.

En el designio de Dios, la familia descubre no solo su identidad de lo que es, sino también su misión, lo que puede y debe hacer, recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor.

“El amor, principio y fuerza de la comunión. El principio interior, la fuerza permanente es el amor, así como sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas, el hombre no puede vivir sin amor”.

LA UNIDAD INDIVISIBLE DE LA COMUNIÓN CONYUGAL

La comunión primera es la que se instaura y se desarrolla entre los cónyuges; en virtud del pacto del amor conyugal el hombre y la mujer no son ya dos, sino una sola carne y están llamados a crecer continuamente en su comunión.

EN LA FAMILIA ESTÁ EL FUTURO DEL MUNDO

7El papa Francisco insiste que el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. Hizo esta valoración durante la audiencia que concedió, en el Vaticano, a los participantes en el encuentro promovido por la Federación Europea de las Asociaciones Familiares Católicas. Expresa; “Las familias no son piezas de museo… sino que en realidad, son un “tesoro precioso” por el que todos debemos tener gran estima”.  En este sentido, afirmó el papa que; “la imagen del ‘tesoro’ es una imagen que refleja muy bien la estima que todos debemos tener por la familia”.  Explicó en “Amoris Laetitia” quise poner en evidencia cómo a partir de la familia podemos concretar la capacidad de entregarse a los demás por medio de la belleza y de la alegría del amor recíproco”. Por ello, pidió un mayor peso de la familia en la sociedad y que su voz sea escuchada.  Expreso; “No hay mejor aliado para el progreso integral de la sociedad que favorecer la presencia de la familia en el contexto social”.

La importancia de ser familia, nos da identidad, virtudes y valores humanos. Aprendemos la convivencia, la solidaridad, la escucha, la participación. Está hecha a la medida del amor humano, no solo es un “refugio” frente al mundo, sino también nuestra “mediación” frente al mundo. Es escuela de educación en las virtudes, donde se crece como persona, y se aprende a ser persona, donde surgen ciudadanos que forman y construyen una sociedad habitable para todos.

 
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