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1MES MISIONERO EXTRAORDINARIO
-Por la editorial-

En 2019 se cumplen 100 años de la Carta Apostólica Maximum Illud del Papa Benedicto XV. Para celebrar este centenario, el Papa Francisco ha convocado un Mes Misionero Extraordinario (MME) en octubre de 2019. Con él, el Santo Padre quiere despertar la conciencia de la misión ad gentes y retomar con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el Evangelio de todos los bautizados.

“Es mi intención promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes” dijo el Papa Francisco en el Ángelus del domingo 22 de octubre, coincidiendo con la Jornada Mundial de las Misiones 2017 (Podés leer el texto completo del Angelus, haciendo clic aquí). Anteriormente, en la Asamblea de las Obras Misionales Pontificias, había dado las claves de lo que será este Mes Misionero Extraordinario (Podés leer el texto del papa Francisco a la Asamblea, haciendo clic aquí).

-El Mes Misionero Extraordinario quiere reavivar la conciencia misionera y recordarnos que vivimos en estado permanente de misión.

2-Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son las encargadas de preparar e impulsar el Mes Misionero Extraordinario.

-Las Diócesis jugarán un papel fundamental en la celebración de este Mes Misionero Extraordinario.

Para más información, puede visitar la web oficial del Mes Misionero Extraordinario: www.october2019.va/es.html

O bien la web de las Obras Misionales Pontificias de Argentina: www.ompargentina.org.ar

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2019 (20 DE OCTUBRE 2019), haga clic aquí para leer.

 
 

TESTIMONIOS EN EL MES MISIONERO EXTRAORDINARIO ------------------------------------------------------------

3- TESTIGOS DE LA MISIÓN: VIVIAN UCHECHI OGU (Nigeria, 1995-2009)

La Familia

Vivian Uchechi Ogu nació en la ciudad de Benín, Nigeria, el 1 de abril de 1995. Fue la segunda de cuatro hijos, nacida en una de las familias más comprometidas de la comunidad parroquial. A su padre se le encomendó la tarea de organizar a los laicos de la capilla de la Ascensión.

Vivian fue bautizada en la iglesia de San Pablo en 1995, y recibió su primera comunión en la misma parroquia, diez años más tarde. Asistió a la catequesis como preparación para el sacramento de la confirmación, prevista para 2010.

Los estudios

En sus estudios, Vivian se distinguió por ser una de las mejores alumnas de la escuela de la misma ciudad.

Luego asistía a la escuela secundaria superior; soñaba con convertirse en abogada para luchar en defensa de las causas de los pobres y de los oprimidos, otro de sus sueños fue convertirse en ingeniera aeronáutica. Su asignatura favorita era las matemáticas.

La Parroquia

4Vivian se unió al grupo de oración, donde ocupó el puesto de asistente del líder. Sus entretenimientos preferidos eran la lectura, el canto y el baile.

Al crecer pasó a participar de sus cursos de formación bíblica, integrando el “grupo de la alegría”.

La Parroquia proponía a los niños la participación en la Eucaristía dominical, en un lugar reservado para ellos, donde los niños recibían enseñanzas por parte de los animadores.

Fue aquí cuando Vivian, a la edad de nueve años, empezó a demostrar su facilidad de hablar con los otros niños de la amistad de Jesús.

En 2005 asumió temporalmente el cargo de maestra del coro. Tenía tanta ilusión por organizar un coro competente que, con la ayuda de su padre, elaboró también un estatuto.

La infancia misionera

5Movida por el amor a Dios y al prójimo Vivian animó a otros niños a participar en diversos actos de renuncia con fines de brindar ayuda a los niños más necesitados de la parroquia y del mundo. No es de extrañar que fue cuando comenzó su andadura la Infancia Misionera.

En 2006, Vivian fue elegida como animadora. Entre otros proyectos que coordinó con su ingenio, hubo uno especial, con motivo del día del niño de 2008, para recaudar fondos para cubrir los gastos médicos de los niños discapacitados del hospital y el orfanato de su ciudad.

Contribuyó a la creación y circulación del boletín de la infancia Misionera, llamado “Amigos de Jesús”.

El martirio

El domingo 15 de noviembre de 2009 unos ladrones armados robaron a su familia y se llevaron a Vivian y a su hermana a una zona fuera de la ciudad. Allí intentaron violarla, pero opuso resistencia con todas sus fuerzas, por lo que fue asesinada de un disparo. Su cuerpo fue llevado a su ciudad natal para su entierro.

Más tarde, el gobierno otorgó a la Iglesia, la tierra donde asesinaron a Vivian. Dos años más tarde, la calle del lugar recibió su nombre. Pronto fue inaugurado el “Movimiento Vivian Ogu” cuyo fin es dar a conocer la historia de su vida ejemplar y recoge testimonios para la futura promoción de la causa de su beatificación.

 

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- TESTIGOS DE LA MISIÓN: MON FILOMENA YAMAMOTO (Japón – 1930 – 2014)

6Mon Filomena Yamamoto, misionera de María, Javeriana, japonesa, dejó esta tierra el 28 de abril de 2014 en Miyazaki. Tenía 83 años.

Diez años antes, ella había narrado su encuentro con Cristo al periódico de las javerianas: “Nací en una familia budista de la corriente zen. En la casa familiar había un altar donde se veneraban las tablillas funerarias de nuestros antepasados. Cada mañana ofrecíamos una taza de té y otra de arroz y nos deteníamos a orar con las manos juntas. Cuando pasaba los peregrinos camino de algún templo o venían los pobres, les ofrecíamos arroz para comer. Teníamos una profunda conexión con el templo.

Cuando era niña solía ir a visitarlo, escuchaba los sermones de Bonzo y me preguntaba Por qué el hombre nace y luego muere, porque hay tanto sufrimiento en el mundo y por qué aquellos que hacen el bien a menudo sufren, mientras que aquellos que hacen el mal, tienen éxito y viven cómodamente.

A menudo reflexionaba sobre estos pensamientos, pero no me atrevía a preguntar a adultos, porque tenía la impresión de que no podrían responderme.

A través de la naturaleza, con el maravilloso espectáculo del cambio de las estaciones, creo que el Señor me hablaba. Sentí que, por encima de las divinidades de las antiguas religiones de Japón, debía existir un Dios que creo el cielo y la tierra y que por lo tanto tenía que buscar la religión verdadera. Recé para descubrirla, pero no sabía dónde encontrarla”.

2“A los 23 años dejé mi ciudad para ir a Miyazaki. Invitada por una amiga, comencé a asistir a la Iglesia Católica y a las sesiones de catequesis.

Al principio sentí una cierta resistencia hacia la fe en un solo Dios, porque la cultura japonesa está impregnada de la presencia de numerosas divinidades que no se excluyen entre sí.

Sin embargo, continuando el estudio del cristianismo, cuando pude escuchar el pasaje de la pasión y de la resurrección del Señor y comprender la maravillosa obra de la redención, entonces sentí dentro de mí la firme convicción de que finalmente había encontrado lo que había estado buscando desde hacía muchos años”.

Desde su juventud, Mon ansiaba una vida completamente dedicada a los demás, pero solo encontró la respuesta cuando conoció a Cristo.

Siendo catecúmena, estaba fascinada con la idea de entregar su vida por completo a la misericordia de Dios. El amor a María contribuyó a orientar su elección.

8Cuando Mon ingresó en la congregación de las Misioneras de María, en 1961, los javerianos tan solo llevaban dos años en Japón. Madalena, una de ellas, recuerda:” Mon era una hermana fiel a la vida que había elegido.

Ella creaba armonía en cualquier comunidad donde la obediencia la había destinado. Su serenidad, su humor, su sencillez hacían que todos se sintiesen bien acogidos.

Era una persona auténtica, evangélica, de esas personas a quienes pertenece el reino de los cielos. Todo lo aceptaba, y sabía vivir el momento presente, ofreciéndolo todo por Jesús en la oración. Vivía en paz y transmitía paz” “En la parroquia había muchas personas enfermas” –recuerda un padre javeriano que la conoció al comenzar su servicio misionero. Ella demostraba una perspicaz sensibilidad ante el sufrimiento físico de los demás, pero su mirada penetraba en lo más profundo de sus corazones y deseaba prepararlos para recibir la obra salvífica del doctor divino”.

El director del Centro para el Diálogo Interreligioso nos ha dejado este testimonio: “Tengo mucho que agradecer a la hermana Yamamoto Mon, no solo porque durante tres años contribuyó generosamente a la vida a las actividades de Shinmeizan, sino también y especialmente por la calidad de su presencia y por ejemplo de vida religiosa.

9Siempre serena y jovial, pero también era muy seria y precisa en la observancia de la vida comunitaria y en los demás aspectos de la vida religiosa. La oración era muy importante en su vida.

Era una mujer sobria y simple, evitaba los chismes y charlas inútiles, era muy trabajadora y diligente en el desempeño del trabajo encomendado”.

En 2011 le fue diagnosticado un cáncer. “Fui a visitarla- escribe un amigo misionero javeriano- al hospital. Incluso entonces recuerdo su preocupación por los demás.

Ella había convertido su habitación en una pequeña iglesia en la que permanecía en compañía de Jesús.

Recibiendo la quimioterapia, tuvo una ocasión de prepararse para la muerte y hablaba de ella con los que iban a visitarla, dejando así un testimonio de fe y de serenidad que provenía de su confianza incondicional en Jesús”.

Durante sus internamientos hospitalarios, su serenidad impresionó a muchas personas: “Las personas que tienen fe son diferentes”, decían. En los últimos días oraba continuamente; “¡Señor, ven pronto por mí!”.

 

Ambos testimonios fueron tomados de: Revista IGLESIA MISIONERA / octubre 2019 (Fuente: Bautizados y enviados, Guía del MME, Roma 2019)

 
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