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1EPIFANÍA DEL SEÑOR
-Por Gloria Batalla-

“Los Magos siguieron la estrella. A través del lenguaje de la creación encontraron al Dios de la historia. Ciertamente, el lenguaje de la creación no es suficiente por sí mismo. Solo la palabra de Dios, que encontramos en la Sagrada Escritura, les podía mostrar definitivamente el camino. Creación y Escritura, razón y fe han de ir juntas para conducirnos al Dios vivo” (Benedicto XVI)

2La Solemnidad de la Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas de la Iglesia, incluso aún más que la Navidad. Esta fiesta comenzó a celebrarse en Oriente en el siglo III y la tradición la adoptó en Occidente en el curso del siglo IV. La palabra Epifanía viene del griego y significa: Manifestación; el Señor se ha revelado al mundo pagano representado en las personas de los magos, quienes se presentaron al rey Herodes, buscando al rey de los judíos que les había anunciado la estrella (cf. Mt 2, 1-12).

Su significado bíblico

3El Rey Herodes, al enterarse de este acontecimiento ya anunciado por los profetas, llamó aparte a los magos y los envió a la ciudad de Belén: “Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo” (Mt 2, 8). Los  Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos indicando el camino hasta donde estaba el Niño. “y al entrar en la casa encontraron al niño con María, su madre y postrándose lo adoraron” (Mt 2, 11).

Los Magos a que hace referencia el texto evangélico eran sabios orientales, versados en astronomía y astrología, venían de tierras de Oriente: Persia y Babilonia, siguiendo a la estrella que les indicaba el camino para encontrar al Salvador del Mundo. Los Magos, representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

4“Luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra” (Mt 2, 11). Lo que los Magos obsequiaron al niño Jesús en Belén, no fueron cualquier regalo, los dones de los magos consistían en objetos preciosos. En la antigüedad, estos tres elementos estaban asociados a rituales paganos, propios de su tiempo, por ello su elección no fue casual, ya que Jesús era un enviado de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos.

Los magos representan a todos aquellos que buscan la luz de Dios, y   en el discernimiento encuentran  las señales para seguir a Jesucristo, luz de los hombres, camino, verdad y vida. Nos enseñan la importancia de estar siempre despiertos a los signos de los tiempos para reconocer en ellos el mensaje de Jesucristo.

Los magos que venían de Oriente buscando a Jesús, fueron guiados por una estrella hasta Belén. La estrella anuncia la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy el Evangelio anuncia a todos lo hombres el mensaje de Jesús. Cristo es nuestra estrella, cuanto más nos aproximamos a su luz, nosotros somos luz, guiando a otros hacia el encuentro con Dios.

Simbología de los tres regalos.

5La simbología del incienso es de carácter divino, tanto en la religión judía como en las paganas. De hecho, las iglesias católicas y ortodoxa lo siguen empleando en su liturgia. En las ceremonias religiosas, se le ofrece a Dios junto al incienso todo lo que se quiere elevar hacia él con buen perfume. Los Magos reconocieron a Jesús como un enviado; el hijo de Dios hecho hombre.

La mirra: se utilizaba como anestésico, mezclada con vino. Se puede interpretar que este Señor, enviado por Dios, venía a quitar el dolor al mundo. También se empleaba para embalsamar a los muertos. Para los cristianos es un anuncio de la pasión, y una alegoría de que Jesús, como hombre está sujeto a la muerte. Con ella se untaba a los hombres escogidos. Los magos, adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.  

El oro; era un regalo que se hacía a los reyes. Los magos lo ofrecieron a Jesús como Rey.

Este acontecimiento nos ayuda a reflexionar y ser instrumentos de fe, esperanza y caridad, llevando a Jesús, el regalo más valioso que nos envió Dios Padre, para mostrarlo a toda la humanidad. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que somos y tenemos.

6Significado de la fiesta:

En la fiesta de la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos. Los cristianos celebramos el amor de Dios que se revela y quiere la felicidad de todos los hombres del mundo y ha venido a salvarnos a todos, sin importar su nacionalidad, su color ni su raza.

Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz que nos dan las Sagradas Escrituras, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

Para reflexionar:

Reflexionamos con una bellísima Homilía de Benedicto XVI en la “Festividad de la Epifanía del Señor” (6 de enero de 2012):

7«La “Epifanía es la fiesta de la luz. «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1). Con estas palabras del profeta Isaías, la Iglesia describe el contenido de esta fiesta. Sí, ha venido al mundo aquél que es la luz verdadera, aquél que hace que los hombres sean luz. Él les da el poder de ser hijos de Dios (cf. Jn 1,9.12). Para la liturgia, el camino de los Magos de Oriente es sólo el comienzo de una gran procesión que continúa en la historia. Con estos hombres comienza la peregrinación de la humanidad hacia Jesucristo, hacia ese Dios que nació en un pesebre, que murió en la cruz y que, resucitado, está con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos (cf. Mt 28, 20).

La Iglesia lee la narración del evangelio de Mateo junto con la visión del profeta Isaías. El camino de estos hombres es solo un comienzo.  Antes habían llegado los pastores, las almas sencillas, que estaban más cerca del Dios que se ha hecho niño y que con más facilidad podían «ir allí» (cf. Lc 2, 15) hacia él y reconocerlo como Señor. Ahora, en cambio, también se acercan los sabios de este mundo. Vienen grandes y pequeños, reyes y siervos, hombres de todas las culturas y pueblos. Los hombres de Oriente son los primeros, a través de los siglos les seguirán muchos más. Después de la gran visión de Isaías, la lectura de la carta a los Efesios expresa lo mismo con sobriedad y sencillez: que también los gentiles son coherederos (cf. Ef 3, 6). El salmo 2 lo formula así: «Te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra» (Sal 2,8).

8Los Magos de Oriente van delante. Inauguran el camino de los pueblos hacia Cristo…. Por tanto, en estos personajes que, como los primeros de entre los paganos, encontraron el camino hacia Cristo… Podemos decir que eran hombres de ciencia, pero no solo en el sentido de que querían saber muchas cosas: querían algo más. Querían saber cuál es la importancia de ser hombre. Posiblemente habían oído hablar de la profecía del profeta pagano Balaán: «Avanza la constelación de Jacob, y sube el cetro de Israel» (Nm 24,17… Eran hombres en busca de la promesa, en busca de Dios… hombres vigilantes, capaces de percibir los signos de Dios, su lenguaje callado y perseverante. Pero eran también hombres valientes a la vez que humildes: podemos imaginar las burlas que debieron sufrir por encaminarse hacia el Rey de los Judíos, enfrentándose por eso a grandes dificultades…Lo que les importaba era la verdad misma, no la opinión de los hombres…

9El anuncio del evangelio de Jesucristo, el ir delante y dirigir, custodiar el patrimonio sagrado de nuestra fe, la misericordia y la caridad hacia los necesitados y pobres, en la que se refleja el amor misericordioso de Dios por nosotros.

Cristo es, por decirlo así, la explosión del amor de Dios, que hace brillar en el mundo el enorme resplandor de su corazón. Y podemos añadir: los Magos de Oriente, de los que habla el evangelio de hoy, así como generalmente los santos, se han convertido ellos mismos, en constelaciones de Dios, que nos muestran el camino. El contacto con la palabra de Dios ha provocado, una explosión de luz, a través de la cual el resplandor de Dios ilumina nuestro mundo y nos muestra el camino».

La belleza de este mensaje cristiano es universal como nos dice San Pablo: ¿En qué consiste esta revelación o epifanía? Contesta San Pablo: “Por medio de la Buena Noticia los paganos comparten la herencia y las promesas de Cristo Jesús, y son miembros del mismo cuerpo”. 

Que estas palabras nos ayuden a vivir nuestra fe en la pluralidad y saber que, en cada hermano, recibimos al mismo Dios.

 

Comentarios:

Me encantó. Muy preciso, claro y muy bien fundamentado. Me gustó mucho.
Marta Noce
07/01/2018

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