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1CONTEMPLACIÓN DE LA VERDAD Y EL BIEN. PARTE II
-Por Wilmar Muñoz-

Presentamos aquí un trabajo para conocer el pensamiento de san Anselmo de Canterbury sobre la "contemplación de la Verdad y el Bien". San Anselmo vivió durante los años 1033 y 1109, pero es considerado un gran pensador de la modernidad.

2º Parte

Prosologio

Esta composición, en donde San Anselmo va relatando la elevación y existencia del alma al Dios en que se cree, ha sido muy polémico y llamado también Argumento Ontológico. En el cual pretende explicar la existencia de Dios, la realidad de Dios y considera que la realidad de Dios se desprende fundamentalmente de la misma idea de Dios. Asimismo, éste argumento ontológico es un argumento a priori, parte del concepto de Dios extrayendo deductivamente consecuencias lógicas.

2Por lo tanto, con éste argumento, San Anselmo quiere demostrar que el ser humano, que no tiene fe, es un insensato porque cuando afirma que Dios es lo más grande pensable (idea repetida constantemente en el proemio) pero niega su existencia, se equivoca. Según San Anselmo (1078), su argumentación lógica deductiva conduce a aceptar como evidente la existencia de Dios. Entonces, San Anselmo antepone la fe a la razón, si no hay fe alguna en Dios la razón no puede conocerlo o entenderlo. 
 
En el proemio el autor expone los objetivos y las motivaciones que constituyen la base de su creación literaria, con un fuerte sentimiento de devoción y amor a Dios, quiso compartir la búsqueda de sentido y de demostraciones de la existencia de Dios que no se basan en un excesivo utilizo de raciocinios, sino que por sí mismas lograsen probar completamente su existencia y su esencia, resolviendo en parte los misterios de la fe. El texto se enmarca en un esquema de planteamiento y resolución de dudas, siguiendo el camino recorrido por el mismo San Anselmo, que vivió la misma experiencia de la duda consiguiendo solucionarlas, haciendo más fuerte su fe y su devoción a Dios.

En el Capítulo I del Proslogio (Exhortación a la contemplación de Dios), San Anselmo (1078) expresa, “¡Oh hombre, lleno de miseria y debilidad!, sal un momento de tus ocupaciones habituales; ensimísmate un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos; arroja lejos de ti las preocupaciones agobiadoras, aparta de ti tus trabajosas inquietudes. Busca a Dios un momento, sí, descansa siquiera un momento en su seno. Entra en el santuario de tu alma, apártate de todo, excepto de Dios y lo que puede ayudarte a alcanzarle; búscale en el silencio de tu soledad. ¡Oh corazón mío!, di con todas tus fuerzas, di a Dios: Busco tu rostro, busco tu rostro, ¡oh Señor!”. Es preciso mencionar, que  éste capítulo comienza recordando la situación miserable en la que se encuentra el hombre tras el pecado original, en la que todo intento de conocer a Dios queda frustrado pero hay una esperanza y es la iluminación divina el único camino que lleva a Dios.

3En el proemio, el pecado original aparece como un supuesto indispensable de la prueba de San Anselmo, sin éste el hombre contemplaría naturalmente la esencia de Dios, por lo tanto no se iría en una búsqueda de la racionalización de la fe, pero como el hombre caído no puede levantarse por sí mismo, necesita que Dios le auxilie, necesita su Gracia Divina. Esto se convierte en una presuposición de la prueba ontológica, igual que San Anselmo recibió de Dios una gracia o iluminación al descubrir su demostración. San Anselmo, limita sus pretensiones en éste capítulo ya que no espera conocer a Dios mismo sino solo contemplar su idea, vigorizado a través de la fe.

El argumento en sí, lo formula San Anselmo en el Capítulo II “Creemos que encima de ti no se puede concebir nada por el pensamiento. Se trata, por consiguiente, de saber si tal Ser existe, porque el insensato ha dicho en su corazón: no hay Dios. Pero cuando me oye  decir que hay un ser por encima del cual no puede imaginar nada mayor, este mismo insensato comprende lo que digo; el pensamiento está en su inteligencia, aún cuando no entienda que ese algo existe. En efecto una cosa es la presencia de algo en el entendimiento, otra cosa es entender que ese algo existe.”. En este capítulo San Anselmo nos explica que existen dos tipos de existencia y que cada cual corresponde a un tipo de idea, el existir en el entendimiento y el existir en la realidad a la par, que en el entendimiento, y que el segundo encierra más perfección y más realidad que el primero.

El argumento ontológico fue llamado así por primera vez por Kant (s. XVIII), y ha sido uno de los argumentos más polémicos de la historia de la filosofía. Filósofos como Descartes y Hegel lo consideran válido y lo introducen en sus respectivos sistemas.

El argumento ontológico presenta lo siguiente:

  • Todo ser humano tiene la idea de un ser superior tal que no existe ningún otro mayor que él que pueda ser pensado (aliquid quo nihil majus cogitari possit). 
  • Entonces, Dios existe en mi entendimiento ya que puedo pensar en él, es un contenido mental; pero si existiese además en la realidad sería aún más perfecto. Si tenemos dos objetos, uno que existe y otro que no, parece lógico afirmar que el que existe es más perfecto que el que no existe. 
  • Si Dios sólo existiera en mi mente cabría pensar en otro ser superior a él que existiera también en la realidad. Pero como Dios es lo más perfecto que cabe concebir ha de existir también en la realidad ya que si no sería lo máximamente pensable. Ergo, dicho ser existe. 

4En consecuencia, el supuesto implícito que está funcionando en este argumento es que la existencia es un atributo de perfección. Es decir, cualquier cosa que exista es más perfecta que aquellas cosas que sólo existen en el pensamiento, pero no en la realidad.

Asimismo, San Anselmo expresó, “Sí, Dios existe tan verdaderamente que ni siquiera se puede concebir que no exista; porque aquel cuya existencia no se puede negar es mayor que aquel de quien se puede pensar que no existe. Y si no correspondiera a un ser real, la idea que se tendría de un Ser mayor que todos sería falsa y contradictoria. Y un ser tal que no se puede concebir nada mayor, Señor, nuestro Dios. Así es que eres, señor y Dios mío, y tan verdaderamente que ni siquiera se puede concebir que no existes” (Proslogio, cap. XI).

Este argumento se funda en la perfección de Dios, tal como la Fe la revela, tal como la razón misma puede darse una idea de ella. Dios no puede ser concebido sino como el Ser infinito, por lo tanto, absolutamente perfecto, al que nada le falta. Entonces, la existencia es una perfección, aun es la condición de todas las otras. Un ser al que le faltara la existencia estaría privado en realidad de todas las demás perfecciones. Si no existiera sino en el pensamiento, se podría concebir un ser superior a él, un ser existente realmente, un ser objetivo y ya no subjetivo solamente. Así es que la perfección absoluta inherente a la idea de Dios implica en primer lugar su existencia real.

En el Capítulo XVI del Proslogio, Que es inaccesible la luz donde Dios habita, San Anselmo indicó el carácter paradójico de la contemplación en esta vida, se busca en las alturas lo que está en lo más profundo de cada una. La presencia de Dios solo puede ser concebida a través de la fe, el poder de la creencia que lleva a la razón.

5Prospectivamente, en el Capítulo XVII, Que hay armonía, olor, sabor, belleza, de un modo inefable que es propio de él, en éste San Anselmo hablo sobre la incapacidad de poder captar a Dios por medio de nuestros sentidos, los cuales sólo pueden captar las cosas que él ha creado, siendo esto culpa del pecado original. Solo podemos sentir a Dios cuando él así lo disponga a través de nuestros sentidos.

San Anselmo también se preguntó además si Dios es una entidad unitaria o fragmentada, puesto que las cualidades que él posee son múltiples. Ciertamente, se confirma la tendencia que siguió en todo el texto, sólo lo que es único es verdaderamente una esencia, y como Dios es el más perfecto, necesariamente ha de ser único. Además, le son extraños límites espaciales y temporales, puesto que tiempo y espacio están contenidos en él, no hay cosa más grande, por esta razón existe antes y después de todo, también de lo que es eterno. Dios vive en la eternidad de su presente, y a nada distinto de él le corresponden los mismos atributos.

Posteriormente, pasa a describir la Trinidad Divina, dentro de la cual todas sus partes, Padre Hijo y Espíritu Santo son cada uno la más alta perfección posible, y su unidad forman el bien que es Dios, una grandeza tan grande que cabe preguntarse la procedencia de su naturaleza. Como él es causa y artífice de los placeres y de las cosas más buenas que existen, entonces posee todas estas cualidades en su grado mayor por haberlas determinadas. Él que quiera disfrutar de las experiencias más elevadas posible no puede orientar su mirada hacia algo que no sea Dios, su amor conlleva los bienes más ilimitados, en el amor por Dios reside la respuesta a toda demanda de placer, sabiduría y alegría. La alegría que puede proporcionar el amor divino es inmensa, es “llena” y cuanto más el hombre se acerque a Dios más crece en él su alegría, por esto el texto se concluye con una última oración a Dios para que, dentro de los límites humanos, conceda a San Anselmo esta eterna alegría a través de su conocimiento (Proslogio, cap. XXIII).

Finalmente, San Anselmo, cierra su Proslogio con el Capítulo XXVI: Esta alegría. ¿Será “la alegría llena” que promete el Señor? Cuánto más cerca estemos de Dios mayor será nuestro gozo y regocijo, un gozo que desborda nuestra capacidad de sentir, así como Dios supera la capacidad de nuestra inteligencia (entendimiento).

Conclusión

6San Anselmo  fue un gran genio y pensador de la filosofía medieval, con corazón e inteligencia, se acercó a los más profundos misterios cristianos, estudiando a fondo los misterios de la filosofía y la teología. El Monologio, un modo de meditar acerca de la fe, y el Proslogio, la fe que busca la inteligencia, son dos de sus obras más conocidas, la última de mayor significado y relevancia. Los aportes de este Doctor Teólogo fueron de suma importancia para la filosofía y la teología, estudio a fondo los misterios de la existencia de Dios. Demostró que la razón tiene sus límites y que la fe alarga la visión racionalista.

Si podemos creer y pensar que Dios es la cosa más perfecta existente y se le atribuye las más perfectas cualidades entonces resulta muy fácil explicar la perfección de su esencia y de su cualidad aportando el argumento de su perfección. Lo que no resulta poder demostrar es la existencia de Dios, todo este flotar de palabras extraordinarias, de deducción, de alabanzas envuelven a San Anselmo dejándolo en la inmovilidad de su delirio enaltecedor, sin la posibilidad de asumir una actitud crítica frente a verdades que no cabe cuestionar por el miedo de poner en duda la validez de este sentimiento tan fuerte y total que es el amor intransferible y perfectamente puro a Dios.

Finalmente, una de las oraciones que más capto mi atención sobre el maravilloso y genial modo de escribir de San Anselmo:

ENSÉÑAME SEÑOR, CÓMO BUSCARTE

Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo encontrarte...
Tú eres mi Dios, Tú eres mi Señor,
y yo nunca te he visto.

Tú me has modelado, y me has remodelado,
y me has dado todas las cosas buenas que poseo
y aún no te conozco...
enséñame cómo buscarte...

 

Bibliografía

Cicchetti, A. (1951). L'Agostinismo nel pensiero di Anselmo di Aosta. Roma: Arte e Storia.
Pérez, M. (1995). La Razón frente al insensato. Dialéctica y fe en el argumento del "Proslogion" de San Anselmo. Pamplona: EUNSA. IS
S. Anselmo de Canterbury. (1945). La razón y la fe. Buenos Aires. Ed. Yerba Buena.
S. Anselmo (1952). Obras Completas. Madrid: BAC.
 Verweyen, H. (1978). El "Monologion" de Anselmo. Las líneas fundamentales de un sistema de filosofía trascendental.
Recuperado http://dspace.unav.es/dspace/handle/10171/2030

Referencias Web
http://es.wikipedia.org/wiki/Anselmo_de_Canterbury 
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/anselmo

 
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Comentarios:

Excelente...Algunas veces buscamos a Dios en los lugares menos correctos y el siempre esta a nuestro lado.
Maritza Rojas
02/07/2017

Agradecida por esta grandiosa oportunidad que me ha dado la Revista Digital FAMILIA CRISTIANA, por haber publicado mi artículo sobre San Anselmo de Carterbury. Que otras personas de la comunidad cristina me lean es una bendición. Quedo a vuestra disposición para próximas publicaciones.
Bendiciones y que la revista siga cosechando éxitos.
Wilmar Muñoz
02/07/2017

 
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