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1SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
-Por Gloria Batalla-

“En la concepción inmaculada de María estamos invitados a reconocer la aurora del mundo nuevo, transformado por la obra salvadora del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La aurora de la nueva creación realizada por la divina misericordia. Por esto la Virgen María…está siempre llena de Dios, es madre de una humanidad nueva. Es madre del mundo recreado”. (Ángelus del Papa Francisco -Plaza de San Pedro 8 de diciembre de 2015)

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX, promulgó un documento llamado "Ineffabilis Deus" en el que estableció que el alma de María, en el momento en que fue creada, estaba adornada con la gracia santificante.

Esta verdad que los católicos creemos, aunque a veces, no entendamos, es lo que se llama “Dogma La Inmaculada Concepción”, o la “Purísima Concepción”. Es un dogma de la Iglesia católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

2La Virgen María fue "dotada por Dios con dones a la medida de su misión, tan importante" la cita “Lumen Gentium”.
El ángel Gabriel saludó a María como la "llena de gracia", ella estaba totalmente llena de la Gracia de Dios.

Dios la adornó con toda clase de gracias espirituales, más que a ninguna otra persona creada. María es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". (LG, n. 53)

La devoción a María como la “Inmaculada Concepción”, es uno de los aspectos más difundidos de la devoción mariana, tanto en Europa como en América y con esta invocación, es patrona de muchos lugares del mundo.

María tiene un lugar muy especial dentro de la Iglesia por ser la Madre de Jesús. Sólo a Ella Dios le concedió el privilegio de haber sido preservada del pecado original, desde el momento de su concepción, como un regalo, porque sería la Madre de Jesús y madre Nuestra

María siempre estuvo llena de Dios, para cumplir con la misión que Dios tenía para Ella.

MARÍA

En el Primer Dogma: Se la nombra a “María, Madre de Dios”. María concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que Jesús asumió. El Catecismo de la Iglesia Católica se lee acerca de la Inmaculada Concepción de María en los números 490 al 493.

3Si aceptamos que María es madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios. María comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno, quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". (Gálatas 4,4) Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, María es madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

En la visita de María a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". (Cf. Lucas 1, 39-45). María es Madre de Dios y parte de la fe de todos los cristianos, católicos y ortodoxos.

EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El primer dogma Mariano, lo poclama el Concilio de Éfeso, en el año 431, donde se promulga oficialmente que María es Madre de Dios.

"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos, Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios" -Concilio de Éfeso.

En el Concilio de Éfeso, se canonizó el título “Theotokos”, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento su divina maternidad constituye un título único de señorío y gloria para María, como Madre de Dios encarnado. La Theotokos considera, representa e invoca a María, como la Reina y Señora por ser Madre del Rey y del Señor.

LA ORTODOXIA DE LA DOCTRINA, ENSEÑA

4Que María es madre de la persona divina, Jesús, es por lo tanto Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades: Que María es verdaderamente madre: y fue designada a contribuir en la naturaleza humana a Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas.

Que María es verdaderamente madre de Dios, porque concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que el hijo de Dios asumió. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios, porque es Madre de Cristo, que es Dios y hombre. Más tarde este dogma, fue proclamado y profundizado por otros Concilios universales, como el de Calcedonia (451) y el segundo de Constantinopla (553). El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica “Lux Veritatis” en 1931.

Cuando la Iglesia expresa la maternidad divina de María está manifestando la verdad de que el hijo de Dios, Jesucristo, es una persona divina.

5EL CREDO DE LA IGLESIA

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María". En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI en 1968: “Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro".

San Juan Pablo II consagra el mundo entero al Inmaculado Corazón de María, con la oración: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

MARÍA; MADRE DE DIOS

El título Madre de Dios es utilizado en las primeras oraciones cristianas.
En el siglo XIV, se introduce en el “Ave María” la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios".
En el Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

VATICANO II

En el Vaticano II: se replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, la Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium), que María es Madre de Dios.
En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:
61. La maternidad divina en el misterio de Cristo.
2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.

Y, ciertamente, desde los tiempos más antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los límites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG66)

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, siempre será la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

MARÍA ES MADRE NUESTRA

7La devoción de la Iglesia hoy desborda de alegría y de súplicas.

Siempre ha manifestado a través de las Sagradas Escrituras, de sus Encíclicas, Documentos y Homilías de los Papas, que Dios nos regaló a María como “Madre”, a cada uno de nosotros. Que Dios quiso tener una madre para acercarse a nosotros con infinito amor y los hombres la han recibido como su intercesora expresando su gran amor.

Su devoción se expande en la religiosidad popular de todos los pueblos que la veneran bajo distintas advocaciones. La Santísima Virgen María, siempre será la esperanza, que impregne con fuerza la vida del creyente. La que escucha los gritos de los pueblos que claman por verse liberados y redimidos en sus miserias y en sus desgracias. María mira a la humanidad que intercede ante ella y acompaña el caminar de todos los pueblos que buscan la verdad. Por eso la Virgen se convierte en la figura por excelencia que anuncia el Adviento, y es signo de la presencia de Dios entre los hombres, que la aman y esperan, confiados, escuchar su palabra y guardarla en el corazón. Repitamos la vieja plegaria, que tantas veces le gritaron sus fieles desde el fondo de los siglos: “A tu protección y bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”.

 
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