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¿CÓMO SE LLAMABA JESÚS?
-Por prof. Santiago F. Garavaglia*-

El nombre de Jesús se deriva del hebreo Yeshú, la forma abreviada de Yeshúa. Pero Yeshúa es, a su vez, la forma abreviada del nombre del gran héroe bíblico Josué (en hebreo: Yehoshúa), el sucesor de Moisés que condujo a Israel a la tierra prometida.

“Josué” era la forma corriente del nombre usada antes del exilio en Babilonia. Sin embargo, “Jesús” (Yeshúa y después el más corto Yeshú) se convirtieron en la forma corriente del nombre y aunque “Josué” no desapareció por completo, “Jesús” continuó siendo una forma popular del nombre entre los judíos hasta comienzos del siglo II d. C., cuando la veneración de Jesucristo por parte de los cristianos impulsó a los judíos a dejar de utilizar Yeshúa y Yeshú como nombre personal.

Cuesta hoy creer que Jesús de Nazaret no destacó en la mente de sus contemporáneos por el simple hecho de llamarse “Jesús”. En el siglo I era tan corriente que había que añadir alguna expresión descriptiva como “de Nazaret” o “el Cristo (Mesías)” para distinguirlo. El historiador romano Flavio Josefo, menciona en sus escritos unos veinte hombres llamados Josué o Jesús de los que no menos de diez pertenecen a la época de Jesús de Nazaret.

Los nombres hebreos antiguos eran usualmente “nombres teofóricos”, o sea que proclamaban algo acerca de Dios. Josué/Yehoshúa significaba originariamente “Yahvé ayuda” o “Yahvé ayude”. Con el tiempo, la etimología original quedó olvidada y se inventó una etimología popular. En el caso de Yehoshúa, el nombre se reinterpretó con el significado de “Yahvé salva” o “Yahvé salve”. Sin embargo, esta explicación no se limitaba a los cristianos. Filón, el filósofo judío del siglo I, refleja la misma tradición: «Jesús se interpreta como “salvación del Señor”». Esto lo podemos ver en las palabras que, en sueños, dirige el ángel a José en Mt 1,21: «Le pondrás de nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Estos juegos de palabras con una explicación popular del nombre asignado, abundan en el AT, especialmente en relatos sobre el nacimiento de personajes famosos.

Hasta acá hemos explicado el nombre de Jesús. ¿Pero no se debía llamar Emanuel? (Is 7,14; Mt 1,21.23) Para esta cuestión, es útil considerar lo que Isaías escribió dos capítulos después, al profetizar que “se llamará Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Is 9,6). ¿Quiso decir Isaías que el nombre propio del Mesías sería “Admirable”, “Consejero”, “Dios Fuerte” “Padre Eterno” o “Príncipe de Paz”? Obviamente todos estos nombres eran con el fin de describir la naturaleza del Mesías y no como nombres propios. Por tanto, “Emanuel” es el nombre profético de Cristo, y Jesús es su nombre propio y personal. El nombre profético únicamente indica lo que significará para la humanidad entera, el nacimiento de este niño. Será “Dios con nosotros” de un modo muy particular.

En el idioma hebreo, ser llamado y ser, frecuentemente significan lo mismo. En Génesis 2, después de la creación de Eva de la costilla de Adán, el primer hombre dijo: «Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada ‘Ishá’ (mujer), porque fue tomada del ‘ish’ (hombre)” (Gn 2,23). Aunque Adán dijo que se la llamaría “mujer”, en el capítulo posterior especifica que “llamó Adán a su mujer, Eva” (3,20). Obviamente, Adán quiso decir que, por naturaleza, la persona que Dios había creado de su costilla era un ser humano del género femenino, una “ayuda idónea comparable a él” (algo que obviamente no encontraba en los animales), pero por nombre propio, sería conocida como “Eva”.

Por lo tanto, “Emmanuel” = Dios con nosotros, significa que Jesús es Dios; el mismo que hizo la tierra y el cielo, el que gobierna los astros y a quien los ángeles sirven; pero todo esto sin dejar de ser Dios ni perder su Gloria. Dios se “mete” en nuestra historia y en nuestro mundo para convivir con los hombres que Él mismo ha creado con sus manos, que se hizo visible en la tierra y conversó con los hombres (Ba 3,38).
 
*Santiago Garavaglia es Profesor de Ciencias Sagradas
por el Instituto Teológico de Córdoba.
Estudiante de Licenciatura y Maestría en Teología
Dogmática en la Universidad Católica de Córdoba
https://elblogdelteologo.blogspot.com/
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Comentarios:

Gracias por la excelente explicación!
Mónica
04/12/2022

 
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