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1LA PALABRA DE DIOS Y NUESTRA VEJEZ
-Por Beatriz B. de Carriego-

Ya terminó septiembre, el mes de la Biblia. En la Arquidiócesis de Buenos Aires,  en la última semana de septiembre hubo  muchas actividades bíblicas, la Parroquia Sagrada Eucaristía nos abrigó a Marta y a mi para una charla. Fue una delicia compartir con jóvenes y no tanto, nuestra experiencia con la Palabra de Dios. Marta me pidió que les contara, y aquí estoy.....

Para nosotros, por supuesto, todo empezó mucho antes, con cálidas charlas y confidencias, y esa atención a lo que nos pasa a nosotros y a los viejos que nos rodean. Pero esta vez, buscamos pistas en la Palabra. De todas maneras, advertimos a los y las amigas y amigos presentes, que esta experiencia estaba anclada, en estos momentos, en nuestras vejeces, y desde ahí fueron las búsquedas.

Marta dijo algo que me encantó: “le estoy agarrando la mano a Dios”....y con esta simpática expresión, nos contó que estaba descubriendo lo que Dios quería de ella, esa conversión de cada día, con la  necesidad de comprender los cambios de actitudes, de asumir las realidades cotidianas, y ante las angustias, las soledades, las injusticias y los “ninguneos”, sentir el  consuelo del Espíritu. Y yo le agrego que para reconocer las propias debilidades, se necesita un alma grande.

2Yo tuve, hace un tiempo, la oportunidad de asistir al cierre de un encuentro en el que se habían trabajado signos y símbolos como el agua, el vino, la sed, con lecturas de la samaritana, de las bodas de Caná, etc. y se invitó a los presentes a pensar en la propia sed, con la pregunta: “¿de qué tengo sed?”.

Mientras todos hablaban de sus anhelos y deseos de amor, de cielos y salvación, mi interior se desconcertó: no tengo sed, y siento que se me ha dado todo, porque estoy probando el vino del final, que solo Jesús puede dar.
La lectura cuidadosa de las bodas de Cana, nos lleva a descubrir que su marco es un nuevo anuncio.

Después del prólogo, nos encontramos con el testimonio que Juan hace de sí mismo, al día siguiente responde por Jesús, al otro día testimonian los discípulos, y al otro día aparecen signos mesiánicos. Tres días después, el relato de las bodas. ¡Es un relato que se desarrolla en el DÍA SÉPTIMO! Esta sorpresa que no es de extrañar en el evangelista Juan, me lleva al Génesis. Y en esta nueva lectura, el Creador DESCANSA, BENDICE Y SANTIFICA AL DÍA SÉPTIMO. Además, Pablo afirma en la Carta a los Hebreos, que el descanso está en Jesús.

3Siento que la Palabra de Dios me ha llevado, paso a paso, a descubrir bellamente, que en estos años estoy saboreando el mejor vino del final, que me da Jesús el descanso en mis hijos, nietos, familia, amigos, hermanos próximos y lejanos y en la realidad de todos los días. Pero por si esto fuera poco, mi séptimo día, descanso de jubilada, de rutinas y horarios forzosos, está separado para Dios en busca de dar frutos de vida. En la práctica, dejaré de quejarme porque “antes sí y ahora no” y “antes no y ahora sí”, para buscar los nuevos caminos de Dios, y pensaré qué frutos puede dar mi vieja vida. O mejor lo dejo todo en manos de Dios, que es el mejor descanso.

Marta y yo tenemos historias muy distintas. Con la misma edad, también vivimos una actualidad muy diferente. Amigas y amigos contemporáneos, asumen sus canas y vejeces cada uno en forma original y propia. Supongo que así debe ser, porque somos seres únicos e irrepetibles, pero eso no exime a nadie de reconocer nuestros derechos, y asumirlos como corresponde a cada uno, porque... ¡ahí sí que Dios se enoja! Y si no, veamos el capítulo 1 de Isaías…pero lo que me gustaría es que mi corazón se preste dócilmente a la misma venganza de Dios, que purificará el crisol de la debilidad con la conversión. ¡Qué hermoso! ¡Para leerlo muchas veces!

Habíamos acordado con Marta el poner cartulinas con versículos de la Biblia que aludían a los ancianos, y así lo hicimos. Pero a último momento hice dos carteles. Uno, texto de Jeremías 1,7, que dice:

Y me dijo Yahvé:
no digas que no puedes,
porque donde yo te envíe irás,
y todo lo que te mande dirás.
No tengas miedo,
que contigo estoy yo para salvarte!

Y otro que dice:
LA LIBERTAD ES IMPULSIVA E INDISCIPLINADA,
muchas veces repetida por nuestro papa Francisco. Las palabras de Jeremías me han dado coraje muchísimas veces. La expresión de Francisco, va sin comentarios, para que cada uno la haga propia de distintas maneras.

No puedo terminar este relato sin insistir en el placer de Marta y mío al compartir, sentirnos acompañadas y acogidas, de palpar alegría y comprensión, de apreciar sonrisas y miradas, No podemos dejar de agradecer la gracia de este encuentro con la Palabra que brilla en la Biblia, y la Palabra que brilla en los ojos de nuestros hermanos y hermanas.

Así es.
 
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