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1¡CATEQUISTA! EL PLAN DE DIOS LLEVA TU NOMBRE
-Por Gloria Batalla-

“Es necesario que el catequista entienda, el gran desafío al que se enfrenta para educar en la fe, en primer lugar, a aquellos que tienen una identidad cristiana débil… necesitan proximidad, acogida, paciencia, amistad. Sólo así la catequesis se convierte en promoción de la vida cristiana, apoyo en la formación global de creyentes e incentivo para ser discípulos y misioneros”. (Vaticano, papa Francisco, 22 septiembre 2018)

El 21 de agosto, festejamos el Día del Catequista. En esta fecha, la Iglesia recuerda al papa San Pío X, patrono de los catequistas.

4El Papa Pío X ejerció su pontificado entre los años 1903 y 1914. Toda su actividad como Papa estuvo marcada por la importancia que le dio a la catequesis y a la pastoral. Promocionó la comunión frecuente y dispuso las formas de preparación para que los niños accedieran a este sacramento, redactó un catecismo, se ocupó de la formación del clero y de promover el canto litúrgico. También incentivó la organización de los distintos movimientos y asociaciones de laicos que por aquellos años comenzaban a surgir en la Iglesia.

Con todas estas iniciativas se estaban dando los pasos iniciales para que la catequesis, sobre todo la de preparación a los sacramentos, llegue a tener un lugar destacado en la Iglesia del siglo XX y que fuera ejercida no sólo por los sacerdotes y las religiosas, sino también por los laicos y laicas.

2QUE ES SER CATEQUISTA

Ser catequista es responder a un llamado. Es Dios quien toca el corazón de quien ha recibido el anuncio y le pide que hable en su Nombre. “Cuando Dios llama como a Jeremías, le anuncia que antes de nacer Él ya lo había consagrado y preparado para ser su profeta: "Entonces el SEÑOR extendió su mano y tocó mi boca. Y el SEÑOR me dijo: "Yo he puesto Mis palabras en tu boca" (Jer. 1, 9).

El Papa Francisco en sus encuentros con los catequistas, les dice; “La vocación y la tarea del catequista”… en primer lugar, no es un “trabajo” o una tarea externa a la persona del catequista, sino que se “es” catequista y toda la vida gira en torno a esta misión. Explica, “ser” catequista es una vocación de servicio en la Iglesia, de donde se desprende que “lo que se ha recibido como don de parte del Señor, debe a su vez transmitirse”. (Vaticano, 5 de julio de 2017) Ser catequista es una vocación de vida, una misión, un desafío que implica una enorme responsabilidad de hablar de la verdad con mayúscula, y con la verdad. Y lo más importante es, VIVIR EN LA VERDAD. Ser catequista es una invitación personal de Dios, a la cual hay que responder con amor, prontitud y constancia, porque “La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe más obreros a su mies” (Lc 10,2)

3Es una de las tareas más importantes y valiosas que Dios le puede encomendar a una persona. La Iglesia siempre ha demostrado una atención especial por los catequistas, convencida de que ellos constituyen - bajo la guía de los Pastores - una fuerza de primer orden para la evangelización. Se les ha confiado nada más, ni nada menos, que la formación de las almas en la fe, generalmente los niños. Aunque en la sociedad de hoy, sin excepción de edad, cultura o religiosidad. A los niños, lo traen sus padres, o alguien de su entorno. Hoy la sociedad está sedienta de Dios. Los catequistas deben prepararse en la formación, el estudio, la oración y el amor a su comunidad o parroquia, para transmitir el amor a Dios y encontrar el modo, cómo hacerlo, en una sociedad que ha cambiado sus valores y sufre una crisis de convivencia en todos sus aspectos. La respuesta debe ser entendida y practicada con el anuncio evangélico desde lo humano y desde la fe, es la mejor forma de realizar la inculturación. Debe motivar al catecúmeno al encuentro con Dios, como vivir esa relación en la vida cotidiana y comunicarlo a los demás, para que perdure en todo el itinerario catequístico de su vida para alcanzar la plenitud de la vida eterna. ¡Ser catequista es un privilegio!

5FORMACIÓN APOSTÓLICA Y PASTORAL DEL CATEQUISTA

El catequista debe estar consciente de su formación, ya que se les ha encomendado ser “educadores en la fe”, al mismo tiempo: maestros, educadores y testigos, ya que la catequesis “cumple, al mismo tiempo, tareas de iniciación, de educación y de instrucción” (Directorio General de Catequesis, 31). Deberán, en efecto, formar al cristiano en el conocimiento del misterio de Cristo, en la vida evangélica, en la oración y en la liturgia, en la vida comunitaria, y en el compromiso evangelizador. El ser del catequista, hace a su dimensión humana y cristiana fundamentalmente en la presencia viva de Jesucristo como centro de su vida y abre el camino para que aquellos que le fueron confiados, encuentren en El, el sentido de sus vidas. La formación, debe ayudar a madurar ante todo como persona, como creyente y como apóstol. Sabe que su formación debe ser integral y que esta no termina nunca. El Señor en su llamado para transmitir su mensaje los pone frente niños, jóvenes o adultos o padres de familia y en esa entrega y aprendizaje está nuestra propia vida espiritual y de compromiso. De allí la necesidad de la formación de los catequistas en la “Escuela de la Fe”; aprender y experimentar que hay ciertas virtudes y actitudes que debe tener y las cuales debe de ir puliendo y perfeccionando con el paso del tiempo.

SER CATEQUISTAS DE ESTE TIEMPO

6La catequesis es una de las dimensiones fundamentales de la acción pastoral de la iglesia en las comunidades cristianas. Sin ella la vida cristiana no sólo pierde uno de sus pilares y alimentos fundamentales, sino que corre el peligro de descuidar la vivencia y la hondura de la fe, quedando reducida a la celebración de los sacramentos. Los catequistas son dignos de elogios, por los esfuerzos que en muchos lugares, se están haciendo, especialmente en los más alejados para mantener personas que transmitan las enseñanzas en la fe. También se ve la necesidad de mejorar la formación y los contenidos catequéticos. Es un tiempo en que la iglesia se preocupa y ha crecido la conciencia de la importancia de la catequesis, ya que nos toca movernos en sociedades post-cristianas.

7El papa Francisco en reiteradas oportunidades ha señalado la necesidad de la tarea catequística. Expresa que en un mundo de tanta indiferencia, nuestra palabra será un primer anuncio, que llega a tocar el corazón y la mente de muchas personas que están a la espera de encontrar a Cristo, incluso sin saberlo pero lo están esperando: “Los Catequistas deben ser modelos de fe: Catequistas sencillos que, con su testimonio de vida y entrega generosa, nos ayuden a enamorarnos de Cristo. Catequistas que viven el encuentro personal con el Señor: Catequistas que contagien con su sola presencia, que ayuden con el testimonio de su vida. Catequistas que busquen el encuentro personal y vivo a través de la Eucaristía: Que visiten y adoren al Santísimo y experimenten la cercanía con el Buen Pastor. Catequistas que combatan la miopía espiritual: Personas que con el silencio más que con las palabras, contagien y hagan que surja el deseo del hombre: a decir; "Queremos ver a Jesús”. Catequistas adoradores: Que sean personas humildes que reconozcan la grandeza infinita de Dios. Catequistas conscientes de ser vasijas de barro: saber con humildad que en la fragilidad está el tesoro escondido. Catequistas audaces y fervorosos. Como nos decía San Juan Pablo II; navegar mar adentro, tener la audacia que nos lleva a anunciar a Jesucristo con toda nuestra vida. Hoy hace falta mucha audacia para trabajar unidos a la Iglesia y contra la corriente. Catequistas, hombres y mujeres que anuncien cómo es el Señor; Saber que ser catequista, no es enseñar catequesis, sino llevar la alegría de la salvación a todos los que el Señor nos envía, transmitiéndoles con la vida y las enseñanzas cómo es el Señor.

8Ser Catequistas de este tiempo: Jesucristo hoy, sigue presente en la Iglesia por medio de su Espíritu, sigue regando con la Palabra del Padre el campo del mundo. La Iglesia continúa sembrando el Evangelio de Jesús en el gran campo de Dios. Pero sin olvidar que no todo está en el cambio, que no todo es inestable o fruto de la cultura o el consenso. Hay algo que se nos ha dado como don que supera nuestras capacidades, que supera todo lo que podamos imaginar y pensar.

“Catequistas que salgan a "LA PERIFERIA": Que acompañen a los que están más alejados, a los que no concurren a las parroquias, visitar, dialogar, escuchar, sin imponer, ni mandar o buscar enfrentamientos, sino para hacer juntos la apasionante experiencia de dar a conocer a Cristo y dejar que sea Dios quien escriba la historia”. (Papa Francisco)

Ser catequista es un privilegio, y una responsabilidad. Un privilegio porque el Señor nos eligió con una llamada privilegiada, que brota del sacramento del Bautismo, para anunciar a Cristo con nuestra propia vida.

La vocación catequística, es un gesto de predilección de parte de Dios, de Jesús y de la Iglesia.

"No son ustedes los que me han elegido a mí, soy Yo el que los ha elegido a ustedes, para que vayan y den fruto, y este fruto permanezca". (Jn 15,9-17)

 
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