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1DÍA MUNDIAL DE LASALUD Y EL EVANGELIO
-Por Javier Lozano Barragán-

En 1948, la Primera Asamblea mundial de la Salud propuso que se estableciera un "Día Mundial de la Salud" para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Desde 1950, el Día Mundial de la Salud se viene celebrando cada 7 de abril.

Todos los años se elige para esa jornada un tema de salud específico a fin de destacar un área prioritaria de interés para la OMS. El Día Mundial de la Salud brinda una oportunidad de ámbito mundial para centrar la atención en importantes cuestiones de salud pública que afectan a la comunidad internacional.

La salud es un estado de bienestar o de equilibrio que puede ser visto a nivel subjetivo (un ser humano asume como aceptable el estado general en el que se encuentra) o a nivel objetivo (se constata la ausencia de enfermedades o de factores dañinos en el sujeto en cuestión). El término salud se contrapone al de enfermedad, y es objeto de especial atención por parte de la medicina.

EVANGELIO DE LA SALUD (Parte I)

El Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud recopila de los Evangelios la serie de milagros que el Señor ha llevado a cabo en el ámbito de la salud

1. La Suegra de Simón (Mc 1,29-32)

2"Y saliendo luego de la Sinagoga entraron en la casa de Simón y de Andrés con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre e inmediatamente se lo dijeron (a Jesús). Y llegándose a ella, tomándola de la mano la levantó y de pronto la dejó la fiebre y se puso a servirles"

Comenzamos estos comentarios a las curaciones de enfermedades que Jesús hace, por el Evangelio de San Marcos. La primera curación de una enfermedad que encontramos es la curación de la fiebre que padecía la suegra de San Pedro.

Comienza el Señor en lo íntimo del hogar; la esposa de Pedro debió quedar muy agradecida.

En la Capilla Sixtina, en la pintura de la Creación, del contacto del dedo de Dios con el dedo del hombre brota la expresión de la vida para toda la humanidad; aquí, en San Marcos, en la intimidad de la familia, del contacto de la mano de Cristo con la mano de la enferma brota la curación y la salud, el afecto y el reconocimiento agradecido, como preludio de la misma resurrección del Señor. Pedro se lo ha de haber contado así a Marcos: ella se pone a servir, y es que el agradecimiento de quien ha sido salvado por Cristo no puede sino traducirse en servicio al Señor Jesús.

2. Jesús sana a un leproso (Mc 1,40-45)

3"Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús y poniéndose de rodillas le dijo: - Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús tuvo compasión de él; lo tocó con la mano y dijo: - Quiero ¡queda limpio! Al momento se le quitó la lepra al enfermo, y quedó limpio. Jesús lo despidió en seguida y le recomendó mucho: - Mira, no se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva, por tu purificación, la ofrenda que ordenó Moisés, para que todos sepan que ya estás limpio de tu enfermedad. Pero el hombre se fue y comenzó a contar a todos lo que había pasado. Por eso Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, sino que se quedaba fuera en lugares donde no había gente; pero de todas partes acudían a verlo".

Decimos que querer es poder, pero tantas veces nos equivocamos. Sólo en Jesús de veras querer es poder.

Además de la enfermedad física el Señor cura la marginación social y da una nueva convivencia a este hombre que se encontraba separado del pueblo.

Sus milagros son algo público y con resonancias en la vida social. Y es un nuevo consenso el que genera, ya que no podía entrar en ningún pueblo, pues su fama le aventajaba.

Él nos ha curado también a nosotros. El anuncio de nuestra curación al mundo, ha generado este consenso entre la gente de manera que todos se arrojen a los pies del Señor como el único que salva.

Se habla de la salud de la tierra y que junto con su enfermedad va aparejada también la enfermedad de todos nosotros. El único que puede curar a la tierra en su ecosistema es Jesucristo, pues es el único que puede hacer que los hombres dejemos de destruir nuestro planeta, ya sea mediante la devastación de recursos naturales, ya sea mediante la polución por residuos radioactivos y similares de parte de las grandes potencias. Esta nueva lepra es Él, el único que la puede curar desde el gran precepto de querernos de veras unos a otros.

 
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