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1NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
-Tomado de Liturgia Cotidiana-

“La fiesta de Nuestra Señora de la Paz, se originó en la Diócesis de Toledo (España) por disposición del rey Alfonso VI de Castilla (1085), conmemorando con ella la reconquista de Toledo, que se encontraba en poder de los moros, y por la unificación y pacificación de todos sus territorios. Ya en ese momento, se le asignó el día 24 de enero como fecha de conmemoración. Y de Toledo se extendió al resto de España y luego pasó a la América hispánica” (Héctor Muñoz, “María, proclamada por la Palabra, cantada por la Liturgia”, SAN PABLO, 2008).

UN ACERCAMIENTO A LA HISTORIA

“La costumbre de representar a santa María virgen ceñida con corona regia, data ya de los tiempos del Concilio de Éfeso (431), lo mismo en Oriente que en Occidente. Hoy junto al Señor la coronamos. “A tu derecha está la Reina enjoyada con oro de Ofir” reza la escritura. Y la imagen la contemplamos sentada con el Niño; está sentada en la cátedra, en el trono, porque esta es su cátedra, esta es su casa” (Mons. Jorge Rubén Lugones sj, “Homilía de la misa en las fiestas patronales de la diócesis de Lomas de Zamora”, 24/1/2017).

En 1859, en Lomas de Zamora (Bs. As.), por problemas de partidismo y enfrentamientos de la época, es decir por falta de entendimiento que provocaban las frecuentes luchas civiles, se sugirió buscar un intermediario en el cielo, para alcanzar la anhelada paz. Fue así que se erigió la construcción del Templo de Nuestra Señora de la Paz. Este Templo es hoy la Catedral de la Diócesis de Lomas de Zamora. El Papa Pio XII la nombró Patrona. (Web oficial de la diócesis de Lomas de Zamora (http://www.ilomas.org))

2“Al año de 1865 pertenece la fundación de la parroquia de la actual sede diocesana de Lomas de Zamora. La placa conmemorativa colocada en el interior de su Catedral expone que el 20 de agosto de 1860 quedó acordada la erección de dicho templo de Nuestra Señora de la Paz, ‘como voto y súplica permanente a la Madre de Dios de un pueblo castigado por las luchas intestinas’. Lo apadrinó el entonces gobernador de la provincia, Gral. Bartolomé Mitre, para consagrar la recién sancionada unión de la provincia de Buenos aires al resto del país. Es una lástima que haya caído en desuso la denominación primitiva.

El 9 de enero de 1864 el gobierno de don Mariano Saavedra aprobó oficialmente el nombre de Pueblo de la Paz con que popularmente se designaba la población agrupada junto al templo, cuya primera parte se inauguró el 22 de enero de 1865 con la entronización de su bendita imagen.

No conservan sus archivos el documento ereccional de la parroquia. Pero corre como data comúnmente admitida, el 12 de octubre de 1865. Solo el 24 de enero de 1900 se libró al culto la segunda parte del templo. Llegó la Catedral el 22 de junio de 1957.

“En la Catedral de Buenos Aires se venera una antiquísima imagen de esta advocación, traída desde Perú (1750). Es la imagen a la que se ha recurrido en los momentos difíciles de la historia de nuestro país. Hay también parroquias bajo esta advocación en las Arquidiócesis de Buenos aires y de Paraná, en las localidades de Florencio Varela y en Bernal (ambas de la diócesis de Quilmes), Olivos (diócesis de San Isidro) y con el nombre de Virgen de la Paz, en Pontevedra (diócesis de Morón)”.

MARÍA, REINA DE LA PAZ Y COLABORADORA DE CRISTO, FACTOR DE PAZ EN EL MUNDO

“Oh Dios,
Que por medio de tu Hijo unigénito
Otorgas la paz a los hombres,
Por la intercesión de la siempre Virgen María,
Concede a nuestro tiempo
La tranquilidad deseada,
Para que formemos una sola familia en la paz
Y permanezcamos en el amor fraterno”.

3“Dios es el Señor de la paz y es él quien la da a los hombres. Pero, en el juego de mediaciones que él mismo ha planificado, su Hijo es aquel ‘por medio’ de quien esa paz es dada. Pero, en esta donación de gracias, María tiene también su lugar. ‘Por (su) intercesión pedimos a Dios la paz que nuestros días necesitan y desean.

ay en todo hombre y mujer un anhelo de paz, porque descubren que no hay otro modo humano y cristiano para vivir, sino en paz. El que tiene conciencia religiosa y de fe, se dará cuenta de la realidad de la paz ‘de Cristo’, diversa de la que el mundo puede darnos: el Señor la otorga ‘no como el mundo la da’.

La finalidad de esta paz que pedimos por intercesión de la Virgen es ‘para que formemos una sola familia en la paz’. Es verdad que podemos hablar de la ‘familia humana’, pero esta familia es tan frágil, está tan dividida en etnias, grupos nacionales y locales aparentemente irreconocibles, estamentos de tal o cual cultura y extracción social, que la ‘tranquilidad deseada y la paz’ son una utopía tan lejana que nos parece inalcanzable, a la luz de la historia del hombre”.

INTENCIONES PERSONALES Y COMUNITARIAS

Pidamos, por intercesión de María, ser discípulos fieles que colaboran con el Maestro, aprendiendo a forjar en nuestras almas, la paz que viene de Cristo, una paz diversa y diferente de la que el mundo nos puede dar:

A cada intención, pedimos:

   Por María, tu madre, bendícenos Señor

  • Por la Iglesia, extendida en todo el mundo; para que pueda predicar el evangelio de la paz con libertad. Oremos…
  • Por todas las naciones; para que el deseo de esa anhelada paz aumente la comprensión, el respeto y la mutua ayuda. Oremos…
  • Por los pueblos y países que se encuentran en guerra, y por aquellas poblaciones que sufren la violencia y la opresión; para que encuentren el camino de la libertad, la justicia y la paz. Oremos…
  • Por todas las mujeres; para que, a través del modelo de María, sean conscientes de su dignidad y del papel activo que les corresponde en la Iglesia y la sociedad. Oremos…
  • Por nuestra patria y por cada uno de nosotros; para que este nuevo año que iniciamos sea fuente de paz, esperanza y amor, superando las grietas que nos separan y progresando materialmente y espiritualmente. Oremos…

NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Y LA IGLESIA

“La primera intención NOS INVITA A SER UNA Iglesia más abierta y cercana a todos. Le pedimos a María, que se alegra y regocija su espíritu en Dios su Salvador, que podamos llegar a ser una Iglesia con apertura de mente y corazón que manifieste el amor de Jesús el Salvador, que hace salir el sol sobre malos y buenos, una Iglesia que por su cercanía nos comprometa a ser artesanos del encuentro, no dueños jerarquizados, sino servidores del encuentro y trabajadores sencillos y humildes de la paz, constructores desde la gracia de Dios y el esfuerzo cotidiano, por el difícil y arduo camino de la paz.

ORACIÓN CONCLUSIVA:

María, tu que eres cooperadora de la reconciliación y la paz entre los hombres y Dios, te pedimos que nos ayudes a obtener los dones de la paz y la unidad en nuestra vida personal, familiar y comunitaria. Por ello, confiados en tu intercesión, te decimos:
Nuestra Señora de la Paz, santa María,
venimos a agradecer tu presencia de Madre
que siempre nos cuida y anos anima,
nos socorre en los peligros y nos alivia las penas.
Venimos a pedir otra vez el don de la paz que viene de Dios:
paz para nuestros corazones heridos,
paz para todos los que sufren,
paz para nuestras familias,
paz para nuestro pueblo,
paz para el que está lejos,
paz para el que está cerca.
Danos, Madre
la paz que supera la violencia y la inseguridad,
la paz que es perdón y reconciliación,
la paz social, fruto del amor y la justicia,
la paz, que nos regalas en Cristo, tu Hijo,
Amén.

La liturgia cotidiana Nº 245 / SAN PABLO

 
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