ir al home ir a la revista ir a notas ir a archivo ir a guiones liturgicos ir a santo del mes ir a contacto ir a links ir a chiqui
 
volver

1SABER DECIR ADIÓS
-Por Cecilia Barone*-

Adiós es una palabra difícil de decir. En la vida cotidiana solemos sustituirla por palabras menos rotundas como un “hasta pronto”, “nos vemos”. Es que adiós suena muy fuerte, implica despedida y también supone dejar lo conocido y cambiar. Cada adiós implica un cambio y sin cambios la vida no evoluciona.

Caminante no hay camino se hace camino al andar.
Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Antonio Machado

APRENDER A SOLTAR

2Como dijo el filósofo Heráclito la vida fluye como un río, sus aguas no son siempre las mismas, el cambio es la norma. Si la vida cambia constantemente el adiós forma parte del proceso de vivir. Si no abandonamos lo conocido nos estancamos e impedimos que la energía que nos recorre se estanque y nos renueve.

¿De qué debemos decir despedirnos? A tantas cosas…a personas, a rutinas, a roles, a trabajos, a lugares, a ideas. Hay veces que estamos forzados a decirlo aunque no nos lo hayamos propuesto pero las circunstancias lo exigen, muchas otras nos damos cuenta que lo que veníamos siendo o haciendo ya no tienen lugar en nuestra vida y necesitamos dejarlo.

3Es difícil decir adiós. Al pronunciar esta palabra muere algo por dentro: un pensamiento, un sentimiento hacia alguien o algo. Nos sentimos inseguros como si nos faltara una parte de nosotros. Pero al hacerlo estamos aceptando el riesgo de ser personas. Sabio es el que sabe convivir con la inseguridad sin darle excesivo poder para dejarnos tambalear y caer en el vacío.

Los adioses pueden ser felices, afortunados o dolorosos. Cuando lo que parte es algo que queremos mucho nos causa un hondo dolor. Pero también conviene considerar que a veces no nos atrevemos a abandonar lo que ya está caduco, lo que forma parte de nuestro pasado y no responde a nuestro presente. No dejamos ir y nos inmovilizamos, se nos agarrotan las manos por no soltar. Si en cambio, lo que recibimos es algo bueno nos colma de alegría. Al fin, tenemos que admitir, que necesitamos decir adiós para renovarnos.

“NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA”

4Como dice el refrán lo que consideramos al principio un mal, pasado un tiempo puede transformarse en un bien. Si hubiera sido por nosotros tal vez no hubiéramos cambiado y cuando las cosas se producen sin nuestro permiso muchas veces estamos agradecidos de que hayan pasado. No dimos nuestro consentimiento y la vida nos sorprendió como suele hacerlo. Si no hubiera pasado lo que pasó seguíamos en la misma haciendo todo de igual manera.

No podemos imaginarnos sin esa persona a nuestro lado, sin ese empleo, sin nuestros compañeros, sin esa casa, sin el mismo barrio, sin los mismos hábitos, pero al final cuando se altera lo conocido nos damos cuenta que podemos seguir viviendo y muchas veces mejor que antes.

Otro adiós que nos conmueve es cuando vamos envejeciendo y ya no podemos hacer, por lo menos de la misma manera, lo que veníamos haciendo y redoblamos los esfuerzos para no reconocer que no tenemos la energía de antes. Nos desespera sentir que estamos en otra etapa de nuestra vida y hemos perdido el vigor juvenil, sin percatarnos de que al tener que medir mejor nuestras fuerzas podemos relajarnos un poco, darnos más descansos y aprender de las experiencias vividas.

5Las grandes amenazas para poder decir adiós son las fijaciones o las regresiones. Quedamos estancados en una etapa que tendría que haber sido superada, queremos que no caduque algo que prescribió e intentamos disimularlo. Sin embargo, regresar a lo que fue es volver hacia atrás, es enredarnos en situaciones que fueron buenas en un momento pero ya no son. Nos hacemos cada vez más sedentarios, nos instalamos en un lugar o en una estructura mental y de allí nos cuesta salir.

Dicen que la vida transcurre como un viaje en tren. Si es así, no es cuestión de ser simples espectadores que miran sin ver el paisaje que desaparece por la ventanilla. Al contrario, seamos atentos maquinistas que saben cuándo dejar atrás cada estación, para poder continuar el viaje. “Yo, para todo viaje, siempre sobre la madera de mi vagón de tercera, voy ligero de equipaje. Si es de noche, porque no acostumbro a dormir yo, y de día, por mirar los arbolitos pasar, yo nunca duermo en el tren, y, sin embargo, voy bien”, dice el poeta Machado.

6A los jóvenes les encantan viajar y para hacerlo se cargan con muy pocas cosas. Solo una mochila con lo imprescindible. En cambio nosotros solemos llevar valijas abarrotadas que ni podemos arrastrar. Pensamos que todo nos va a ser necesario. Es una buena mtáfora para entender de cuánto debemos desprendernos para no tener que aminorar la marcha por el peso.

Para poder decir un adiós firme es importante mirar hacia atrás para saber si contamos con una red humana que nos sostenga y nos provea de recursos para no caminar solos y sentir que aunque sea penoso lo que dejamos nos sentimos confiados en lo que vendrá. Esa trama es como la que usan los bomberos, en caso de caída nos ataja. Unas veces nos contiene y otras somos nosotros parte del entramado que sostiene a los otros.

RECORDAR Y AGRADECER

7Lo que tenemos de más en nuestra vida nos posee, nos impide movernos con libertad. Queremos mantenernos en un sitio que nos dio placer, donde nos sentimos completos pero el principio de realidad nos lleva a afrontar nuevos retos, a renovarnos.

Tratemos de darnos un momento de tranquilidad sin que nadie nos moleste e intentemos evocar dos o tres situaciones de la vida en que hemos dicho la palabra adiós serenamente, de una forma abarcativa y total. A la distancia aún podemos sentir la paz que nos produzco hacerlo.

Por otro lado, volvamos a la memoria esas situaciones o personas a la que deberíamos haber dejado partir pero que no lo hicimos, seguramente pensando obtener un beneficio secundario al tenerlas pendientes e imaginemos que ahora estamos en condiciones de hacerlo y que al hacerlo podemos quitarnos un peso de encima.

8También en otras ocasiones a nosotros nos dijeron adiós y sentimos angustia, dolor, desazón pero pensemos que somos mucho más grandes que esos adioses, que nuestra vida no cabe en ellos y nuestra capacidad de cambio, de creatividad y energía no pueden ser tocados si no les damos permiso, entonces si nos permitimos todo esto ganaremos en autenticidad y estaremos más liberados.

Es verdad que siempre nos quedaran los “huecos” de los que ya no están pero podremos afrontarlos para seguir caminando en la esperanza de otros encuentros que nos permitan seguir viviendo.

Por fin agradecer a Dios que permitió que lo sucedido haya pasado y pidamos la fe y la fuerza necesaria para seguir adelante.

*Cecilia Barone es socióloga, psicóloga social
y profesora superior en Ciencias Sociales.
publicidad
volver | subir

Comentarios:

SI ES VERDAD CUANDO HACE 5 AÑOS PERDÍ A MI MADRE, YO PRONUNCIÉ ESA PALABRA, Y  ABRAZANDOLA LE DIJE  "ADIÓS" Y NO LO TENDRÍA QUE HABER HECHO, SIEMPRE ME PARECIÓ COMO QUE ERA PARA SIEMPRE Y MI CORAZÓN SANGRABA CADA DÍA, DESPUES DE LEER ESTA HERMOSA NOTA, AHORA A LA DISTANCIA LE DIGO CON TODA MI ALMA "HASTA PRONTO" PORQUE ESTOY CONVENCIDA QUE CUANDO DIOS DISPONGA MI PARTIDA ME VOLVERÉ A ENCONTRAR NO SOLO CON MI MADRE, SINO QUE TAMBIÉN ME ESTARÁN ESPERANDO MI PAPÁ, MIS ABUELOS Y TODOS MIS SERES QUERIDOS QUE TOMARON EL TREN DE LA PARTIDA E INICIARON ESE VIAJE CON ANTERIORIDAD. SÍ, A TODOS LES DIGO "HASTA PRONTO" MIS QUERIDOS.
DOLLY FUCHS
01/11/02017

 
Dejá tu comentario:
Nombre:
Nota:
Comentario:
 
volver | subir
navidad
barrita
libro
barrita
barrita
barrita
1
barrita
gonzalez
barrita
vocacional
barrita
bajalibros
barrita
vivienda
barrita
teologia
barrita
barrita
barrita
gottau
barrita

FAMILIA CRISTIANA  |  LA REVISTA  |  NOTAS  |  ARCHIVO  |  GUIONES LITÚRGICOS  |  SANTO DEL MES  |  CONTACTO  |  LINKS  |  CHIQUIFAMILIA

Familia Cristiana, revista digital mensual - Larrea 44 (1030), Buenos Aires, Argentina - Telefax: (011) 4952-5924 - revista@familiacristiana.org.ar