ir al home ir a la revista ir a notas ir a archivo ir a guiones liturgicos ir a santo del mes ir a contacto ir a links ir a chiqui
 
volver

1RECORDAR A JUAN PABLO II
-Por padre Guillermo Marcó-

Decía el Cardenal Bergoglio: “Juan Pablo II fue coherente con su fe y su entrega hasta la muerte". Sí, Juan Pablo II fue coherente, nunca engañó, nunca mintió y siempre se comunicó con su pueblo con la coherencia de un hombre de Dios y por pura coherencia se embarró las manos y nos salvó de una masacre fratricida.

La coherencia de Juan Pablo II no se compra, no se estudia en ninguna carrera, se va fraguando con la adoración, en el corazón, con la unción al servicio de los demás, la rectitud de conducta, sin mentiras, sin engaños, sin dobleces. Era coherente porque gozaba de los chicos en los brazos, porque creía en la ternura, porque mas de una vez hizo traer a los hombres de la calle para hablarles.

Con Juan PabloII terminó el siglo XX. Este siglo, decía el Papa, no necesita de maestros sino testigos, y él lo fue, verdadero testigo que avaló lo que predicaba con su propio testimonio de vida hasta los momentos finales.”

2Nos dice un comentario periodístico: Los últimos días del papa Juan Pablo II, y su fallecimiento, fue la noticia principal día por día del periodismo globalizado, aún en países sin mayoría católica. Quizás porque fue el líder mundial que más rápido entendió que vivía en una sociedad mediática y que su mensaje debía ser comunicado, quizás porque comprendió que su grey era todo lo humano sin distinción. No esperó al mundo en Roma, sino que salió a recorrerlo, encarnó a Cristo, lo transparentó y lo llevó a la intimidad de los hogares.

En su Testamento nos dice: “En tus manos maternas María lo dejo todo y a todos aquellos con quienes me ha ligado mi vida y mi vocación. En esas manos dejo sobre todo a la Iglesia y también a mi nación y a toda la humanidad. A todos doy las gracias. A todos pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad y mi indignidad.”

TESTIMONIO

3Recuerdo que hace más de doce años, cuando iniciaba mi ministerio sacerdotal, fui llamado para asistir espiritualmente a un enfermo. Con gesto solemne la esposa me recibió advirtiéndome: "Padre, mi marido tiene cáncer, va a morir, pero él no lo sabe; trate de confortarlo, pero no le diga nada sobre su salud". Acto seguido entré en su habitación, me senté al lado de él y, cuando se retiró su mujer, comenzó a decirme: "Padre, tengo cáncer, me estoy muriendo y mi familia piensa que no lo sé, lo hice llamar porque quiero poner en orden mis cosas con Dios y porque quiero que me hable del cielo".

Mis conversaciones con él marcaron mi ministerio, me enseñaron que la muerte no se debe ocultar, que hablar de ella es una necesidad del creyente y prepararse a bien morir es sin duda prepararse para el más impórtente de los viajes.

4En este sentido, sin duda alguna, lo que vivió el papa Juan Pablo II el último tiempo de su vida, con su salud que se debilitaba día a día, nos deja grandes enseñanzas sobre este apóstol exepcional, hoy reconocido por la Iglesia como "santo". La sociedad, no lo olvidemos, hace un culto de la juventud, de la salud y de la imagen. Se desecha de los trabajos a la gente cuando pasa los 50 años, se esconde el dolor, se disimula la vejez detrás del lifting, se margina al anciano desechándolo en un geriátrico, cuando no promoviendo la eutanasia.

Cuando contemplaba al papa en su lecho de dolor, con una mezcla de ternura y compasión, pensaba en ese joven Wojtyla que asumía el papado 25 años antes. Criado en la Polonia comunista, obrero, aficionado al teatro, escritor, poeta y deportista. Siendo seminarista, supo de los rigores de la persecución de tantas familias católicas y judías que marcaron su infancia y adolescencia. Promotor del diálogo ecuménico e interreligioso. Apóstol incansable, que recorrió más de 1.170.000 km., que equivalen a 29 vueltas al mundo. En sus 102 viajes visitó 131 naciones, pronunció 2420 discursos y miles de homilías. Ningún Papa en los dos mil años de cristianismo había cumplido como éste con el mandato evangélico de "anunciar a Cristo hasta los confines de la tierra", millones lo siguieron por televisión.

MORIR EN ESCENA

5En sul echo de muerte, Juan Pablo II nos esta dio su última lección. Sus piernas ya no caminaban, sus labios pronunciaban las palabras con dificultad, sus manos se agitaban temblorosas. Alrededor de él por propios y extraños, se elaboraban conjeturas sobre su salud, si estaba mejor o peor. Posiblemente le causaría gracia leer los titulares de los diarios (debe ser extraño leer sobre la expectativa que abre la propia muerte).

No podemos dejar pasar por alto dos cosas fundamentales: el Papa murió, como todos nosotros hemos de morir algún día. Él también lo sabía. Preparó su sucesión disponiéndolo todo, pero eligió morir en escena. Con las pocas fuerzas que le quedaban, hacía esfuerzos sobrehumanos para cumplir con su deber, para dar testimonio de la dignidad con que se puede afrontar la enfermedad "llevándola a cuestas" como la propia cruz. Sin esconderla, por el contrario, la muestraba, se dejaba ver y fotografiar con ella. Su cuerpo se debilitaba y su alma se engrandecía, y nos engrandecía a todos. Como en los tiempos de su Polonia natal, cuando usaba el overol de obrero, decidió morir trabajando por la causa de Dios y del prójimo.

5El Papa preparó en su interior su último viaje, el más trascendente de su vida. Seguro estuvo meditando en su corazón la fugacidad de la vida y vivió la alegría de haber dejado los pedazos de su alma enamorada en el sendero de la historia, la suya y la de la humanidad toda.

Contemplar lo que pasa con mirada humana es reducirlo a especulaciones políticas y prácticas sobre la Iglesia. Quien contempla con los ojos de la fe ve como quien se prepara para el momento más sublime: el retorno a la casa del Padre. El viaje que nos llevará a la morada definitiva.

 
volver | subir
 
Dejá tu comentario:
Nombre:
Nota:
Comentario:
 
volver | subir
pascua
barrita
enj
barrita
barrita
catequesis
barrita
barrita
1
barrita
gonzalez
barrita
vocacional
barrita
bajalibros
barrita
vivienda
barrita
teologia
barrita
barrita
barrita
gottau
barrita

FAMILIA CRISTIANA  |  LA REVISTA  |  NOTAS  |  ARCHIVO  |  GUIONES LITÚRGICOS  |  SANTO DEL MES  |  CONTACTO  |  LINKS  |  CHIQUIFAMILIA

Familia Cristiana, revista digital mensual - Larrea 44 (1030), Buenos Aires, Argentina - Telefax: (011) 4952-5924 - revista@familiacristiana.org.ar