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1SABER TOMARNOS VACACIONES
-Por Cecilia Barone*-

“Felices los que no salen de vacaciones, los que viven de vacaciones. Vacación con el sentido de vacío. Vaciarse para aprender a conocerse y sentirse mejor”. Jaime Barilko

Esperamos ansiosos el verano para ver si nuestras previsiones nos permiten tomarnos unos días de respiro y alejarnos del entorno conocido para descansar junto a la familia. Cuando no podemos hacerlo nos quedamos en casa o seguimos con el trabajo, malhumorados tironeados por nuestros deseos que golpean contra la realidad. Sin darnos cuenta estamos perdiendo la oportunidad de encontrar, dentro de las rutinas cotidianas, el tiempo para dedicarlo a lo que más queremos sin tener que alejarnos demasiado.

LA IMPOSIBILIDAD DE DESCANSAR

2Hoy se vive de urgencias, exigidos por los múltiples compromisos que adquirimos.  “La rapidez es una virtud que puede engendrar fácilmente el vicio de la prisa” decía el pensador. Gregorio Marañón.  En estos días donde priman la ansiedad, el apuro, el bullicio, la velocidad,  resulta que Marañon tenía razón...

Las menudencias que pueden parecer urgentes pero no importantes nos invaden, ocupan mucho espacio mental, pero, a la vez, nos dan un beneficio secundario: llenan un  tiempo que si lo tuviéramos desocupado no sabríamos qué hacer con él. Vivimos en un estado casi permanente de desasosiego que es el estado de ánimo opuesto a sentirnos tranquilos, serenos.  Nos sentimos culpables por lo que debemos hacer y por las cosas que nos quedan por hacer. Todo está planificado, controlado. Martín Buber llama a este desasosiego “estar en la intemperie”.

Sin darnos un respiro de las tareas habituales nos sentirnos estresados y llegamos a un estado de agotamiento total. Fatigados, solemos terminar el día racionalizando nuestros comportamientos, entregándonos a actividades o pensamientos obsesivos. No nos percatamos que la salud está a mano e incluye acciones como no hacer nada por un rato, mostrar paciencia y saber cuándo reposar. El manejo del stress solo puede tener éxito, justamente cuando no hay ningún manejo sobre él. No presionarnos de más y adoptar una actitud confiada y relajada es la mejor manera de frenarlo y descansar.

LA VERDADERA OCUPACIÓN

3La vida nos pasa por al lado sin darnos cuenta pues tenemos siempre la mente ocupada con proyectos, miedos y preocupaciones. No se sabe ser íntimamente  feliz y se cubre todo con distracciones. Hay ocasiones que para mantenernos vivos debemos dejar de hacer, algo sobremanera difícil para el que está acostumbrado a andar a mil. El acto de descanso es el más difícil y el que requiere mayor ánimo para imponérnoslo.

Solemos pensar que si paramos dejamos de existir, pero no se vive solamente para hacer. La actividad es buena si es  ordenada. Este orden exige un  equilibrio entre actividad y descanso. No vivimos con mayor plenitud por producir más, gustar más, experimentar más cosas. Al contrario, habría que aprender a producir, gustar y experimentar mucho menos que de  costumbre. En realidad, uno se enriquece cuando busca calidad en lo que hace, pues un cúmulo de actividades hechas a medias agota y vacía.

“La casa sosegada”, dice el poeta de su interior pacífico e iluminado por las alturas. Lograr esa calma debería ser nuestra verdadera ocupación. La real tarea es reflexionar sobre cómo vivimos, lo que exige abrirnos a terrenos libres y poco explorados dentro de nuestra existencia. Es una buena ocasión esta época del año para aprovechar a limpiar el galpón de los cachivaches de nuestros pensamientos y empezar a prestar atención a nuestra verdadera vida.

4Según el filósofo Kierkegaard “el mundo exterior es el de la supervivencia, del que no podemos zafar. Pero el verdadero ser debe buscarse dentro del alma”. Y para ello es necesario abrir  paréntesis, darse pausas, encontrar momentos de intimidad. Si de tiempo en tiempo nos detenemos en el andar hacia adelante para después recomenzar, solamente en ese caso, puede quererse una sola cosa, porque “la pureza de corazón es querer una sola cosa”.
 
Saber emplear bien el poco tiempo disponible puede resultar una verdadera fuente de salud y felicidad. Sin embargo, en cuanto tenemos un momento libre nos tiramos, literalmente, sobre el celular, o la computadora para chequear mail, chatear con conocidos o revisar  Facebook, lo que deja de ser  un tiempo libre. La vida nos pasa por al lado sin que nos  demos cuenta. No se sabe ser íntimamente  feliz y se cubre todo con distracciones. No decimos que  la ociosidad sea el mejor remedio para la fatiga, pero podríamos cambiar las tareas usuales por otras que nos agraden y nos permita algo de concentración.

Intentemos hacer un ejercicio exploratorio: quedarnos un rato, cada día sin hacer realmente nada. ¿Cómo hacemos para quedarnos quietos? Es muy difícil crearse un espacio y un tiempo vacíos en los que se pueda estar y recorrer sin agendas y sin urgencias. Darse tiempo para estar sentados tranquilos, caminar sin un propósito, poder ver el mundo con todos sus detalles, charlar pausadamente con un amigo. Más que llegar a algún lado hay que ser capaz de gozar el camino de recorrido. ¿Acaso no es esto el sentido de la vida?

5LOS CÁNONES DEL NUEVO LUJO

Fuera de comprar los paquetes que la sociedad nos ofrece para endulzar nuestros días de descanso y momentos de ocio, el ensayista y poeta Hans Enzensberger comenta que “bajo el signo de los nuevos tiempos, signados por producir y consumir, lo escaso, singular, caro y codiciado no son automóviles veloces, relojes de oro, cajas de champán y perfumes, artículos que pueden adquirirse en cualquier esquina sino requisitos elementales de la vida”  y  nombra  algunos que, a su parecer, demuestran lo que es vivir lujosamente:

  • Disponer de tiempo para ocuparse de aquello que a uno le gusta hacer y decidir por sí mismo qué hacer con el tiempo.
  • Recuperar la atención hacia aquello que realmente queremos ver, escuchar, sentir y saber.
  • Tener espacio  suficiente para movernos libremente en donde estamos, ya sea la casa, el trabajo, el lugar de recreación.
  • Disfrutar de tranquilidad como la posibilidad de huir del ruido y evitar las estridencias omnipresentes en la vida citadina.
  • Gozar del silencio

Estos requerimientos, sin  dudas, no siempre son apreciados porque no tienen una alta cotización en el mercado pero es indudable que para quien los sepan valorar significa haber desenterrado un tesoro escondido.

Démonos un momento para meditar estas sabias palabras que Séneca le decía a su joven discípulo Lucio: “Aléjate de la muchedumbre y refúgiate, por fin, en un puerto tranquilo, sin esperar que sea la vejez  la que te obligue a entrar en él. Procura experimentar ahora lo que eres capaz de hacer en el ocio. No hablo de un descanso inútil y perezoso. Hallarás unas ocupaciones superiores a todas las que hasta este momento has efectuado con vigor. Te están esperando un montón de ocupaciones  útiles, el amor  a la virtud y su ejercicio, el arte de vivir y la ciencia del morir, y por fin, una profunda calma en todas las cosas”. Ojalá podamos encontrar la paz perdida y siempre anhelada y darnos unas verdaderas vacaciones.

*Cecilia Barone es socióloga, psicóloga social
y profesora superior en Ciencias Sociales.
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Comentarios:

Es verdad que a todos nos hace falta un buen descanso y olvidarse de la contaminacion de las redes sociales de los quehaceres del dia a dia.y entrar a descansar la mente y cuerpo ,hoy estoy en descanso y apagare hasta la tv despues que termine de escribir  y respirar en mi jardin,  bendicion y paz a Cecilia...
Rosita
05/02/2017

 
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