ir al home ir a la revista ir a notas ir a archivo ir a guiones liturgicos ir a santo del mes ir a contacto ir a links ir a chiqui
 
volver

1ADOLESCENCIA Y SEXO.
HACIA LA PLENITUD DEL AMOR SEXUAL
-Por pbro. Enrique Fabbri, sj*-

La adolescencia es una temática que nos interpela y nos interesa a todos, especialmente por la vulnerabilidad en la que vive en la actualidad. El sacerdote jesuita Enrique Fabbri, antes de partir a la casa del Padre, nos dejó unos valiosísimos escritos sobre el tema, que no podemos dejarlos pasar. Llama la atención la actualidad con que se abordan los temas, siendo que se escribieron cerca de 2015, nos brindan mucha luz sobre la materia y son una invitación para reflexionar y actuar. Para el provecho de todos, iremos publicando la totalidad del texto, pero dividido en breves temas o títulos cada mes.

El 26 de mayo de 1984 en el discurso que Juan Pablo II dirigió a todos los asistentes a la Segunda Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la familia, dijo: “Se trata de un tema (el de la familia y el matrimonio) de la mayor importancia y urgencia. Muchas veces he manifestado mi convicción personal de que «el futuro de la humanidad se fragua en la familia» (Familiaris Consortio, n.86). Pero se puede ir más lejos y afirmar que el futuro de la familia se fragua en su adecuada preparación.”

2Tocamos aquí un valor y una exigencia que afectan no sólo a los jóvenes llamados al matrimonio, sino también a toda la comunidad eclesial y civil. Si estas comunidades quieren sentirse verdaderamente responsables del logro de ciudadanos integrados en su dignidad de hombres, tienen que poner un interés especial en ayudar a los jóvenes a entablar relaciones interpersonales que les permitan comprender que su sexo ha de hacerse lenguaje de su amor. Han de capacitarse para dar vida que tenga realmente calidad humana y en función de esa vida han de aprender a educar la comunicación intersexual, primero como novios y más tarde como marido y mujer. Sin sabiduría no se puede lograr un comportamiento humano y sobre todo relacional que tenga calidad.

Pretender que la experiencia es la única que enseña, desde el punto de vista de la ciencia y de la filosofía, es un error, porque la experiencia es calibrada por el conocimiento, pues su valor humano surge del sentido que toma en su relación con la dignidad del hombre y su recta interpretación. Esta hace ver cuál es el sentido del amor y el sentido de la vida y su interrelación, en la convivencia y la intimidad del devenir de los días entre ambos. A continuación dice el Papa: “Pensemos, sobre todo, en la riqueza que la Iglesia, y no sólo ella, puede recibir de cuantos se preparan al matrimonio: la lozanía y el entusiasmo del amor, el gusto por la belleza, el deseo del diálogo abierto, la esperanza del mañana, son un don para todos y una llamada a las personas ya casadas, como una invitación a volver a las fuentes de su opción, al «tiempo primaveral» de su amor”. La Iglesia se enriquece mucho (y no solamente la Iglesia sino cualquier institución humana digna de tal nombre), si los jóvenes que se preparan al matrimonio llevan entre ellos un juego relacional que pueda ser para el mundo del futuro una verdadera primavera de renovación.

3Aquí está entonces la responsabilidad de cada muchacho y cada chica de preguntarse si las relaciones antes del matrimonio 1 , que con tanta facilidad son hoy propiciadas por los medios masivos de comunicación social, son un aporte valedero para el mundo de los hombres. Muchas otras preguntas puede hacerse una pareja que comienza a relacionarse de una manera convivencial e íntima: si su forma de relación responde a la dignidad del ser humano y a la vocación de ser cristiano (porque muchos de ellos piensan casarse por la Iglesia); si hay calidad de vida humana en su modo de relacionarse a nivel de cuerpos, sentimientos, anhelos, proyectos, etc. Tal es la responsabilidad de los jóvenes; y son necios si piensan que eso se sabe por “instinto”. Sólo lo aprenden en la medida que reflexionen y descubran cuál es el verdadero sentido del cuerpo sexuado, del amor, de lo que es casarse y vivir con el otro toda una vida en la convivencia íntima y en la intimidad convivencial.

Las respuestas las tendrán que buscar juntos y luego asumirlas por un esfuerzo personal y de pareja, porque ambos se dicen novios y quieren ser marido y mujer.

El Documento de Puebla, al hablar sobre este tema, dice: “El matrimonio es una alianza de personas a las que se llega por vocación amorosa del Padre que invita a los esposos a una «íntima comunidad de vida y de amor» (G.S. 48), cuyo modelo es el amor de Cristo a su Iglesia. La ley del amor conyugal es comunión y participación, no dominación” (n. 582). Digamos, como de paso, que muchas veces comienza la experiencia de la dominación cuando de una u otra manera él y ella se atropellan disimuladamente mientras son novios: ella acepta ese atropello porque no quiere perderlo; él pretende una cierta entrega porque la quiere dominar. Pero allí no hay comunión ni participación. Sólo ésta se logra mediante el diálogo, por él ambos se esfuerzan por promover una meta personalizante, humanizante, transformante que se la siente viviente en la medida en que los dos participan de sus frutos.

Y agrega el mismo Documento: “Es una exclusiva, irrevocable y fecunda entrega a la persona amada sin perder la propia identidad” (n. 582). No se renuncia a crecer integral y armónicamente como ser humano para poder amar al otro. Si la forma de relación, a los ojos de la ciencia seria y de la fe exigente, detiene el crecimiento de la persona “enamorada” como ser humano y como cristiano, allí no hay amor.

 

-La nota continúa en la publicación de Familia Cristiana del mes que viene, con el tema "El cultivo del amor sexual".

--------------------------------------------

Notas:

1. Aquí vale hacer una distinción entre el concepto “relaciones prematrimoniales” y el concepto “relaciones antes del matrimonio”. El primero tiene en cuenta al otro y a la relación entera con responsabilidad proyectándola generalmente a un futuro compromiso matrimonial, mientras que las relaciones antes del matrimonio no la conciben como un proyecto para “toda la vida” y hoy, con frecuencia, como un mero desahogo egoísta.

 
*Enrique Fabbri fue sacerdote de la Compañía de Jesús (Jesuita), licenciado en Filosofía y en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Continuó sus estudios en Inglaterra, Suiza y Bélgica. Se especializó en Antropología de la sexualidad, la pareja humana y la familia. Autor de numerosos libros y artículos. Fue decano de la Facultad de Teología de la Universidad del Salvador y director del CIAS (Centro de Investigación y Acción Social). Ha dado conferencias y cursos en el país (Argentina) y fuera de él. Falleció en 2015.
volver | subir
 
Dejá tu comentario:
Nombre:
Nota:
Comentario:
 
volver | subir
publicidad
barrita
barrita
barrita
barrita
barrita
barrita
barrita
vocacional
barrita
vivienda
barrita
barrita
gottau
barrita

FAMILIA CRISTIANA  |  LA REVISTA  |  NOTAS  |  ARCHIVO  |  GUIONES LITÚRGICOS  |  SANTO DEL MES  |  CONTACTO  |  LINKS  |  CHIQUIFAMILIA

Familia Cristiana, revista digital mensual - Larrea 44 (1030), Buenos Aires, Argentina - Telefax: (011) 4952-4333 - revista@familiacristiana.org.ar